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Andes pediatrica

versión On-line ISSN 2452-6053

Andes pediatr. vol.92 no.2 Santiago abr. 2021

http://dx.doi.org/10.32641/andespediatr.v92i2.3716 

RECOMENDACION DE RAMA

Consenso de la Rama de Genética de la Sociedad Chilena de Pediatría sobre priorización de personas con Síndrome de Down y otras condiciones poco frecuentes en la Campaña de Vacunación COVID-19

Consensus of the Genetics Branch of the Chilean Society of Pediatrics on the prioritization of people with Down syndrome and rare diseases for vaccination against SARS-CoV-2

Victor Faundes1  * 

Rosa Pardo2  3  4 

Francisco Cammarata-Scalisi5 

Pablo Alarcon2  4 

Guillermo Lay-Son4  6 

Esteban San Martin7 

1 LaLaboratorio de Genética y Enfermedades Metabólicas, instituto de nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Universidad de Chile, Chile.

2 Sección de Genética, Hospital clínico Universidad de Chile, Chile.

3 Unidad de Neonatología, Hospital clínico Universidad de Chile, Chile.

4 Unidad de Genética y Enfermedades Metabólicas, Complejo Asistencial Dr. Sótero del Río, Chile.

5 Servicio de Pediatría, Hospital Regional de Antofagasta, Chile.

6 Unidad de Genética y Enfermedades Metabólicas, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile.

7 Unidad de Genética y cáncer Hereditario, Hospital Regional de Concepción, Chile.

Resumen:

En el marco de la campaña de vacunación contra el virus SARS-CoV-2, el Ministerio de Salud de Chile solicitó asesoría a la de Rama de Genética de la Sociedad Chilena de Pediatría, para definir el nivel de priorización para pacientes con Síndrome de Down. Un panel de Genetistas trabajó en el de sarrollo de este consenso, en el cual se incluyeron no solo los pacientes con Síndrome de Down, sino que se amplió la búsqueda a pacientes con otros tipos de discapacidades, en edades tanto pediátricas como adultas con el fin de aportar al desarrollo de medidas de salud pública frente a la pandemia de la COVID-19. El consenso concluye que, dados los antecedentes epidemiológicos de comorbilidades asociadas al Síndrome de Down, la mayor incidencia de casos de infección grave en este grupo de la población y mayor mortalidad, se debe considerar a los individuos con Trisomía 21 como una pobla ción de alto riesgo, y por ende, la vacunación contra SARS-CoV-2 debe tener prioridad alta para to das las personas con Síndrome de Down independiente de su edad (salvo el límite establecido por los ensayos clínicos de cada vacuna), debiendo ser precedidas solo por los grupos de personal de la salud y adultos con > 60-65 años. Así mismo este grupo de expertos insta a las autoridades de salud a incluir como población prioritaria a las personas con discapacidad intelectual y condiciones relacionadas (otras anomalías cromosómicas diferentes a Síndrome de Down, discapacidad intelectual, anomalías congénitas y condiciones causantes de discapacidad con microcefalia), así como a los cuidadores de personas con este tipo de patologías. La vacunación en niños con este tipo de enfermedades debie ra considerarse como parte del primer grupo de prioridad, una vez se disponga de vacunas contra SARS-CoV-2 seguras para ser empleadas en los niños, niñas y adolescentes.

Palabras clave: Síndrome de Down; Inmunización; SARS-CoV-2; COVID-19; Discapacidad Intelectual; Alteraciones Cromosómicas

Abstract:

In the framework of the vaccination campaign against the SARS-CoV-2 virus, the Chilean Ministry of Health requested advice from the Genetics Branch of the Chilean Society of Pediatrics, to define the level of prioritization for people with Down Syndrome . A panel of geneticists worked on the development of this consensus, in which not only patients with Down syndrome were included, but the search was extended to patients with other types of disabilities, in both pediatric and adult ages in or der to contribute to the development of public health measures against the COVID-19 pandemic. The consensus concludes that, given the prevalence of comorbidities associated with Down syndrome, the higher incidence of cases with severe COVID-19 in this population group and a higher mortality, individuals with trisomy 21 should be considered as a high-risk population, and therefore, vaccina tion against SARS-CoV-2 should have a high priority for all people with Down syndrome regardless of their age (except for the age limit established by the clinical trials of each vaccine), and should be preceded only by the groups of health personnel and adults aged > 60-65 years. Likewise, this group of experts urges health authorities to include people with intellectual disabilities and related conditions as a priority population (other chromosomal abnormalities other than Down syndrome, intellectual disability, congenital anomalies and conditions that cause disability with microcephaly), as well as the caregivers of people with this type of conditions. Vaccination in children with this type of disorders should be considered as part of the first priority group, once safe vaccines against SARS-CoV-2 are available for use in children and adolescents.

Keywords: Down Syndrome; Immunization; SARS-CoV-2; COVID-19; Intellectual Disability; Chromosomal Abnormalities

¿Qué se sabe del tema que trata este estudio?

La vacunación contra el virus SARS-CoV-2 en personas con Síndro me de Down o discapacidad mental no tiene datos consolidados, solo existen reportes de experiencias en algunos países que se en cuentran iniciando este proceso de vacunación en el mundo.

¿Qué aporta este estudio a lo ya conocido?

Se hace una revisión sistemática de la información referente a la COVID-19 en pacientes con Síndrome de Down en Chile y el mun do, así como de los procesos de priorización de personas con disca pacidad intelectual para la vacunación contra el virus SARS-CoV-2, esperando sea una herramienta de utilidad para la toma de decisio nes de las autoridades de salud.

Introducción

La COVID-19 es una enfermedad causada por el vi rus SARS-CoV-2. El 30 de enero 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara que el brote de la COVID-19 constituye una emergencia de salud públi ca de importancia Internacional y el 11 de marzo 2020 la declara pandemia global1,2. Para la segunda semana de febrero de 2021, a nivel mundial se había reportado un total de 106.991.090 casos confirmados y 2.347.015 fallecimientos por la COVID-19, constatándose una mortalidad global de 2,2%3.

En Chile, se diagnosticó el primer caso el 3 de mar zo 2020, y la incidencia acumulada, es decir, el total de casos diagnosticados (confirmados y probables) al 12 de febrero de 2021, era de 4.514,6 por 100.000 habitan tes, con 878.458 casos notificados4. En Chile, conforme con este informe epidemiológico, la mediana de edad actual de los casos es 38 años, encontrándose la mayor proporción de ellos en el rango etario de 30-44 años (29,1%) y los grupos con menos casos, son los de eda des extremas, de 0-19 años (11,2%) y de 65 años o más (10,9%). Desarrollaron enfermedades más severas, que requirieron hospitalización el 0,9% de los casos ocu rridos en el país, siendo los menores de 18 años quie nes representan el 2,4% y los adultos de 60 años o más el 51,9%. Además, la mayoría de los casos severos en adultos ocurren en el sexo masculino, sin evidenciarse diferencias entre sexos en la edad pediátrica4.

No existe ningún tratamiento específico para la COVID-19, patología que continúa generando en el mundo entero graves efectos a nivel de salud, calidad de vida y comprometiendo el desarrollo de las nacio nes diezmando sus poblaciones y ampliando las inequidades socioeconómicas en ellas. La disponibilidad acotada de vacunas con efectividad comprobada para la prevención de casos graves de la COVID-19, plan tean a las autoridades de salud, la necesidad de estable cer prioridades en la aplicación de estas. Dado el corto periodo de conocimiento de la enfermedad en el ser humano, las mejores evidencias para definir el orden de priorización de los grupos a vacunar corresponden a datos sobre epidemiología, historia natural de la en fermedad, e investigaciones sobre el virus y el genoma humano y/o sus interacciones.

En el marco de la campaña de vacunación contra el virus SARS-CoV-2 iniciada en el 24 de diciembre de 2020, el Ministerio de Salud de Chile solicitó asesoría a la Rama de Genética de la Sociedad Chilena de Pedia tría, para definir el nivel de priorización para pacientes con Síndrome de Down (SD). Un panel de Genetistas trabajó en el desarrollo de este consenso, en el cual se incluyeron no solo las personas con SD, cuya prevalencia en Chile se estima en 24 por cada 10.000 nacidos vivos5, sino que se amplió la búsqueda a pacientes con otros tipos de discapacidades, en edades tanto pediátri cas como adultas con el fin de aportar al desarrollo de medidas de salud pública frente a esta pandemia.

Si bien hasta el momento no hay vacunas aproba das en Chile para la edad pediátrica, conforme se cul minen los estudios experimentales que se encuentran en curso en niños, niñas y adolescentes (NNA) de las diferentes vacunas, en el mediano plazo, Chile podrá contar con esta nueva herramienta para afrontar la pandemia y resguardar con ella de riesgos a los NNA. Así, se protegerá el derecho a la salud de los 4.733.634 NNA que habitan el país, asegurando oportunidad de acceso a prestaciones conforme la pandemia y la cien cia avanza en el conocimiento del virus.

Para fines del actual consenso se revisaron las pu blicaciones nacionales e internacionales referentes a personas en edad pediátrica y adulta con la COVID-19 y que tuvieran SD; así como datos referentes a enfer medades raras, huérfanas o poco frecuentes y su priorización de vacunación.

COVID-19 y Síndrome de Down

Síndrome de Down, sistema inmune y comorbilidades

Las personas con SD serían particularmente sus ceptibles a la infección por SARS-CoV-2, sobre todo si se consideran las comorbilidades de riesgo como las cardiopatías congénitas6-10, especialmente aquellas con reemplazo valvular quirúrgico, hipertensión pulmonar8, alteraciones de la vía aérea (estrechamiento de la vía aérea superior, glosoptosis, hipertrofia de adenoides/amígdalas, tráquea más pequeña y laringotraqueo-malacia6,7), apnea obstructiva del sueño8,11, alteraciones gastrointestinales9,12, hipotiroidismo,12 sobrepeso,9,11 obesidad,10-13 diabetes,10 hipercolesterolemia, deficien cias de vitaminas y minerales12, envejecimiento prematuro10,14,15 y desregulación inmune12,16.

En las personas con SD el fenotipo inmunológico varía con la edad, inicialmente están más expuestos a infecciones respiratorias, pero a lo largo de la vida son más susceptibles a desarrollar condiciones auto-inmunes como enfermedad celíaca, enfermedad de Hashimoto, diabetes mellitus tipo I, vitiligo, alopecia, artritis juvenil idiopática, entre otras12,14 . La respuesta antiinflamatoria débil acompañada de niveles bajos de interleucina 6 (IL-6) y TNF-α podrían explicar la alta susceptibilidad de estos individuos a las infecciones, y a las enfermedades autoinmunes12.

En los primeros años de vida presentan evidencia de una inmunodeficiencia combinada, con niveles disminuidos de interleucinas proinflamatorias (IL-2) y niveles elevados de interleucinas antiinflamatorias (IL-4, IL-6, IL-10, TNF-α)12,17, además se observa una involución tímica acelerada en los niños con SD con disminución del número de células T18, modificando la función inmunitaria mediada por células6,12. Por otra parte, se ha demostrado aumento en el estrés oxidativo debido a la disminución de los niveles de glutatión19. Lo anterior junto a la presencia de cardiopatías congénitas, anomalías anatómicas y fisiológicas de las vías respiratorias, hipotonía y microaspiraciones ex plicarían la mayor incidencia de infecciones del trac to respiratorio en la infancia18, siendo las cardiopatías congénitas y la neumonía las causas más importantes de mortalidad en el SD18-21.

Las neumonías son más frecuentes y graves en ni ños con SD22, y además tienen un 30% más de riesgo de mortalidad por sepsis que otros pacientes23. Se ha descrito mayor riesgo de muerte relacionada con la infección con el virus respiratorio sincicial24 y el virus H1N125. De acuerdo con estudios sobre la pandemia H1N1 de 2009, hay incremento significativo de las pro babilidades de hospitalización, intubación y muerte en pacientes con SD25. Por el contrario, en los adultos con SD se describe un estado proinflamatorio con niveles elevados de las citoquinas proinflamatorias mencionadas, que hiperactivan la respuesta mediada por interferón (IFN)26. Esta hiperactivación es inherente al SD, ya que estaría influenciada por la sobreexpresión de cuatro receptores de IFN codificados en el cromo soma 2127-29. La hiperactividad del IFN junto con la desregulación de las células T, y otros factores como la sobreexpresión del gen KSP3730 contribuyen a la auto-inmunidad en el SD26.

Por otra parte, la sobreexpresión del gen KSP37, co múnmente expresado por las células NK, LT CD8(+), LT yS y LT CD4(+) explicaría la mayor susceptibilidad a las infecciones por el virus de Epstein-Barr (VEB)30.

Los pacientes con SD tienen niveles de expresión 60% más altos del gen TMPRSS226, ubicado en el cro mosoma 21, el cual codifica una proteína que se ha visto asociada a la permeabilización de la célula del huésped a la proteína S del virus SARS-CoV-2, condición que los podrían hacer más susceptibles a la in fección por este agente31. Además, aunque la hiperactivación de IFN podría aumentar la respuesta antiviral inicial, el pronóstico de los pacientes con SD podría empeorar debido a la regulación al alza de los genes inflamatorios que podrían favorecer la tormenta de citoquinas31,32.

COVID-19 en adultos con síndrome de Down

Las múltiples comorbilidades descritas en los indi viduos con SD, hacían inferir que podrían tener alto riesgo de desarrollar la forma de COVID-19 más se vera6,17. Los adultos con SD, al tener un estado proinflamatorio y un deterioro de la función inmunitaria mediada por células, podrían generar una respuesta in flamatoria exacerbada anormal y una enfermedad más grave en respuesta a la infección por SARS-CoV-235. Esta actividad proinflamatoria podría predisponer a la sobreproducción de citocinas y a un mayor riesgo de síndrome de dificultad respiratoria aguda, daño miocárdico, insuficiencia orgánica e infecciones bacteria nas secundarias23.

Existe actualmente evidencia que apoya su clasifica ción como población de alto riesgo para la COVID-19. Krishman et al, 2020, describieron una serie de casos de pacientes que requirieron hospitalización poniendo énfasis en el riesgo aumentado por la asociación del SD con anomalías cardiopulmonares que requieren trata miento crónico8. Por su parte, Huls et al., 2020, reali zaron una encuesta internacional para clínicos y cuida dores de personas con SD afectados con la COVID-19, en la cual el promedio de edad fue de 29 años, siendo los síntomas similares a la población general. Sin embargo, presentaron mayor tasa de hospitalización y de mortalidad33. Además, en esta misma serie se detectó un incremento significativo de morbimortalidad des de los 40 años, o en edades más tempranas en comparación con los pares sin la entidad22,23. Concordando con estos resultados, el seguimiento de una cohorte de ocho millones de pacientes en Inglaterra estimó que los pacientes adultos con SD tienen cuatro veces más ries go de hospitalización y 10 veces más riesgo de muerte asociada a la COVID-1934.

Por otra parte, se ha descrito que los pacientes con SD hospitalizados por la COVID-19 tenían comorbilidades como hipotiroidismo, diabetes, epilepsia y demencia, más frecuentemente que el resto de la po blación; y que presentaron más complicaciones como síndrome de distrés respiratorio agudo, insuficiencia renal aguda, sepsis y encefalopatía, además de requerir tiempos de hospitalización más prolongados frente a paciente sin SD34. Estos datos han sido corroborados por otros estudios35-37.

COVID-19 en niños, niñas y adolescentes en Chile

La caracterización del perfil de NNA entre 0 y 18 años de edad con la COVID-19 en Chile, a noviembre 202038, considerando una muestra de 57.375 ca sos, describía que 50,7% de los casos fueron de sexo femenino, siendo la mayoría de nacionalidad chilena (94,7%) y 3,8% (n = 2.163) de pueblos originarios. Respecto a la edad, su mediana fue 11 años (con rango intercuartílico de 10), reuniéndose casi la mitad de los casos en dos grupos, de 15 a 18 años (29,6%) y de 11 a 14 años (20,6%), siendo los menores de 2 años (12,6%) quienes tenían menos casos.

La minoría de los niños incluidos en este registro eran asintomáticos (20,2%), y dentro de los sintomáticos, se presentaron más frecuentemente cefalea (38,4%), tos (36,6%), fiebre (34,4%), mialgia (26%), y odinofagia (24,9%), seguidos de coriza/rinorrea/congestión nasal (17%), vómitos (1,8%), decaimiento (0,7%), eritema cutáneo y exantema (0,4%), y conjun tivitis (0,2%).

Dentro del 59,8% de los casos que contaban con registro de comorbilidades, las más frecuentes fueron asma (7,8%), obesidad (1,9%), enfermedad pulmo nar crónica (0,6%), enfermedad neurológica crónica (0,5%), inmunosupresión (por enfermedad o trata miento) (0,5%), cardiopatía crónica (0,4%), diabetes (0,3%), hipertensión arterial (0,3%), enfermedad renal crónica (0,2%), enfermedad cardiovascular (0,1%), y enfermedad hepática crónica (0,03%). De esta mues tra, 1.739 (3%) NNA requirieron hospitalización. Al gunos de ellos desarrollaron síndrome inflamatorio multisistémico, cuadro similar a la enfermedad de Kawasaki, con alta mortalidad.

Un total de 48 (0,08%) NNA fallecieron, sin pre dominio de ningún sexo, la mayoría eran mayores de dos años (66,6%) y 62,5% tenían al menos una comorbilidad siendo las más frecuentes: compromiso de la inmunidad (primaria o secundaria), enfermedad pul monar crónica, enfermedad neurológica crónica, cardiopatía y asma.

COVID-19 en niños, niñas y adolescentes con síndrome de Down

Los NNA con SD en Chile presentan dentro de sus comorbilidades asociadas: cardiopatías congénitas (40 60%), rinitis alérgica (51,1%), roncopatía (47%), hi pertrofia adenoamigdalina (42,7%), obesidad y sobre peso (37,1%), apneas obstructivas de sueño (17,9%), laringomalacia (12,7%), sinusitis recurrente (6,7%), síndrome bronquial obstructivo recurrente (34,6%), neumonía recurrente (18,7%), asma (17,2%), enfer medades autoinmunes (16,4%), reflujo gastroesofágico (23,1%), malformaciones gastrointestinales (9%) y trastorno de deglución (7,5%)39,40. Los NNA con SD presentan además, enfermedades respiratorias infec ciosas y requerimiento de hospitalizaciones más fre cuentemente que sus hermanos41-44. Siendo su princi pal factor de riesgo para mortalidad, las cardiopatías congénitas (CC)45,46.

En un estudio de cohorte chileno en un centro hos pitalario de alta complejidad, con seguimiento durante el primer año de vida, la tasa de hospitalizaciones en niños con SD sin CC fue de 0,8 hospitalizaciones/niño/ año, y en niños con CC de 1 hospitalización/niño/año y la sobrevida de 93%47. En otro estudio descriptivo de 161 NNA chilenos con SD hasta los 15 años de vida48 se reportó que las principales causas de hospitalización en ellos fueron: cardiocirugía 59,4%, 25% por patologías respiratorias, 6,8% enfermedades infecciosas no respi ratorias, 3,6% enfermedades gastrointestinales no in fecciosas (malformación, fecaloma y colestasia), 2,3% por patologías neurológicas (epilepsia y síndrome atáxico) y 1,8% por trastornos hemato-oncológicos (neoplasias, trastornos de coagulación), presentando mortalidad de 1,2%. Los autores de dicho trabajo re saltan que el 3% de los pacientes hospitalizados duran te el periodo estudiado fueron niños con SD, conside rándolo como alto, estimando la baja prevalencia de la condición en NNA, pero concordante con lo reporta do en la literatura internacional, que describe que el in greso hospitalario en niños con SD es entre dos y cinco veces mayor que la población general49-51.

La COVID-19 severa es poco frecuente en niños a nivel mundial, 1 a 8% de los casos diagnosticados. Chi na, con una muestra de 2.143 niños con COVID-19, reportó que el 5,6% tenía una enfermedad severa defi nida como hipoxia y el 0,6% una falla multiorgánica o síndrome de dificultad respiratoria del adulto52. Tam bién han sido descritos casos severos en otros países como Canadá y Estados Unidos, quienes analizando 48 niños hospitalizados por la COVID-19 describieron además que el 83% tenían comorbilidades, 50% solo una, 17% tenían dos y 19% tres o más53, siendo las más frecuentes: patologías médicas complejas que reque rían equipos de soporte (por ejemplo traqueostomía) en contexto de pacientes con retraso en el desarrollo y anomalías genéticas (40%), inmunosupresión/cáncer (23%), obesidad (15%), diabetes (8%), epilepsia (6%), cardiopatías (6%), anemia de células falciformes (4%), enfermedad pulmonar crónica (4%) y anomalías congénitas (4%), reportando este grupo de investigadores una mortalidad de 4%53.

En la literatura se han reportado casos de NNA con SD que han evolucionado a cuadro de neumonía CO- VID-19, y dentro de ellos se describen comorbilidades tales como obesidad, cardiopatía congénita, obstruc ción de la vía aérea superior, disfagia, epilepsia, hipotiroidismo, neoplasias y un reciente metanálisis sugiere que los NNA con SD tienen mayor tasa de muerte si desarrollan neumonía en la COVID-19, así como ma yor chance de requerimiento de manejo en UTI frente a otras neumonía adquiridas en la comunidad53. Ade más, el SD puede ser per se un factor de riesgo inde pendiente de enfermedad tromboembólica durante la infancia con riesgo de eventos cardiovasculares8,54,55. Así mismo, se ha descrito que pacientes con SD y car- diopatía tienen más riesgo de desarrollar falla cardiaca congestiva y arritmias, que requieren hospitalización y que se asocian a alto riesgo vital, principalmente en lactantes56,57.

Priorización de vacunación de personas con síndrome de Down

En cuanto a la priorización de las personas a recibir alguna vacuna contra el SARS-CoV-2, existen diversas recomendaciones según distintos niveles de evidencia, desde aquellas generadas por la recomendación de un par de expertos58 hasta recomendaciones generadas a partir de comités nacionales de inmunización59,60. Ellas sugieren los grupos a priorizar a partir de diversos aná lisis, que consideran aspectos de costo-efectividad61, bioéticos62, procesamiento jerárquico63 y/o del impacto en la diseminación del virus SARS-CoV-264. Sin embargo, prácticamente todas coinciden en los mismos grupos prioritarios, los que están determinados por ca racterísticas del individuo como edad, comorbilidades y la ocupación.

Hasta la fecha, sólo el Comité Británico para la Va cunación e Inmunización60 se ha pronunciado de for ma explícita con relación a la priorización de personas con SD y vacunación contra el SARS-CoV-2, quienes deberían recibir alguna de las vacunas disponibles una vez que el grupo de personas mayores de 65 años y el personal de salud ya la haya recibido. Es decir, las personas con SD están dentro de los tres grupos más prioritarios a recibir alguna vacuna contra el SARS-CoV-2 según dicho comité, independientemente de su edad (salvo el límite establecido por los ensayos clínicos para poblaciones que pueden recibir cada va cuna). El resto de las recomendaciones59,61-64 no hacen mención al SD u otras condiciones genéticas o poco frecuentes, sino que establecen como grupos priorita rios a las personas ≥ 60-65 años, el personal de salud, e individuos con comorbilidades tales como diabetes, obesidad, enfermedad renal crónica, cardiopatía o inmunosupresión. No obstante, si consideramos que las personas con SD presentan habitualmente varias de éstas y otras comorbilidades que incrementan el ries go de un cuadro severo por SARS-CoV-2, entonces se puede deducir que dichas recomendaciones también aplican a esta población específica y que las personas con SD están dentro de los grupos prioritarios a reci bir alguna vacuna.

Consideraciones sobre la COVID-19 en otras poblaciones susceptibles de cuadros severos y su priorización

Con respecto a las personas con algún tipo de dis capacidad intelectual u otros trastornos del neurodesarrollo65 y/o psiquiátricos severos58,66, también se han publicado recomendaciones recientes evidenciando su prioridad, ya que también presentan un riesgo aumen tado de realizar un cuadro severo de la COVID-19, in dependiente de su edad u otras comorbilidades.

Un análisis realizado en Estados Unidos a 467.773 pacientes diagnosticados con la COVID-19, encontró que la discapacidad intelectual y condiciones relacio nadas (SD y otras anomalías cromosómicas, déficit cognitivo, anomalías congénitas y condiciones cau santes de discapacidad con microcefalia) tienen alto riesgo de muerte por COVID-19 (OR = 2,75, 95% CI: 1,657-4,558, P = 0,0005). Entre los pacientes con la COVID-19 bajo 70 años, en esta misma cohorte, el subgrupo de personas con discapacidad intelectual y comorbilidades, tuvieron mayor riesgo de desarro llar la infección (OR = 3,61, 95% CI: 1,878-6,930, P = 0,0007)67.

Por otro lado, en un estudio en el estado de Nue va York que recopiló datos de residencias de pacientes con discapacidad intelectual en todo el estado, se en contró una tasa de casos más alta en los pacientes con discapacidad intelectual comparado con la población general (7.841 vs 1.910 por 100.000), así como, una tasa de mortalidad mayor en el grupo de personas con compromiso cognitivo (1.175 vs 151 por 100.000)68.

Conclusiones y recomendaciones finales

El concepto de este grupo de expertos en Genéti ca, conforme a la evidencia, es recomendar priorizar la vacunación contra SARS-CoV-2 en todas las personas con Síndrome de Down independiente de su edad (sal vo el límite establecido por los ensayos clínicos de cada vacuna), debiendo ser precedidas solo por los grupos de personal de la salud y adultos con ≥ 60-65 años.

Así mismo este grupo insta a las autoridades de sa lud a incluir como población prioritaria a las personas con discapacidad intelectual y condiciones relaciona das (otras anomalías cromosómicas diferentes a SD, déficit cognitivo, anomalías congénitas y condiciones causantes de discapacidad con microcefalia) y cuida dores de pacientes con este tipo de patologías.

La vacunación en niños con este tipo de patolo gías debiera considerarse como parte del primer grupo en prioridad, una vez se disponga de vacunas contra SARS-CoV-2 seguras para ser empleadas en los niños, niñas y adolescentes.

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Recibido: 25 de Febrero de 2021; Aprobado: 15 de Marzo de 2021

Correspondencia: Víctor Faundes. E-mail: vfaundes@inta.uchile.cl.

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