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International journal of interdisciplinary dentistry

versión impresa ISSN 2452-5596versión On-line ISSN 2452-5588

Int. j interdiscip. dent. vol.13 no.2 Santiago ago. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S2452-55882020000200084 

REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA

Alternativas Microquirúrgicas (Autoinjertos Nerviosos / Aloinjertos Nerviosos / Conductos Nerviosos) para la Recuperación Sensitiva Funcional de Nervio Alveolar Inferior y Nervio Lingual: Revisión de la Literatura.

Microsurgical Alternatives (Nerve Autografts / Nerve Allografts/ Nerve Ducts) for Functional Sensory Recovery of the Lower Alveolar Nerve and Lingual Nerve: Review of the Literature.

Edgard Riquelme-Medel1 

Alfonso Muñoz-Roldán2 

Rodrigo Badilla-Monasterio3 

1. Cirujano Dentista, Pasante Servicio de Cirugía Oral y Traumatología Maxilofacial, Hospital Clínico Félix Bulnes Cerda, Santiago, Chile.

2. Cirujano Dentista, Docente Cátedra Anatomía Humana Universidad Mayor, Santiago, Chile.

3. Cirujano Dentista, Especialista en Cirugía Oral y Traumatología Maxilofacial, Hospital Clínico Félix Bulnes Cerda, Santiago, Chile.

RESUMEN:

Objetivo:

analizar y comparar las modalidades actuales de reconstrucción microquirúrgica (autoinjertos, aloinjertos y conductos nerviosos) para lograr recuperación sensitiva funcional (RSF) en reparaciones de nervio alveolar inferior (NAI) y nervio lingual (NL).

Materiales y Métodos:

se realizó una revisión de la literatura para identificar estudios relacionados con reconstrucciones de NAI y NL. Los estudios incluidos proporcionaron un tamaño de muestra definido, modalidad de reconstrucción microquirúrgica y tasas de RSF. Se realizó un test de proporciones para saber si existían diferencias estadísticamente significativas (P <0,05) entre las modalidades de reconstrucción mencionadas.

Resultados:

se seleccionaron y analizaron 9 estudios que dieron como resultado una muestra de 130 reconstrucciones de NAI y 102 de NL. Entre las reconstrucciones de NAI, se encontró que los autoinjertos y aloinjertos eran superiores para lograr una RSF sobre los conductos nerviosos (P de 0,033 y 0,0397 respectivamente). Entre las reconstrucciones de NL, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas. Y al comparar reconstrucciones mediante autoinjertos con aloinjertos, no hubo diferencias estadísticamente significativas para NAI y NL.

Conclusiones:

Las reconstrucciones mediante aloinjertos y autoinjertos tiene tasas de RSF equivalentes y mejores que los conductos nerviosos. Además, con el uso de aloinjertos, se evitan comorbilidades asociadas al sitio donante.

PALABRAS CLAVE: Nervio alveolar inferior; Nervio lingual; Reconstrucción nerviosa

ABSTRACT:

Objective:

to analyze and compare the current modalities of microsurgical reconstruction (autografts, allografts, and nerve ducts) to achieve functional sensory recovery (RSF) in repairs of the inferior alveolar nerve (NAI) and lingual nerve (NL).

Materials and Methods:

a literature review was performed to identify studies related to NAI and NL reconstructions. The studies included provided a defined sample size, microsurgical reconstruction modality, and RSF rates. A test of proportions was performed to find out if there were statistically significant differences (P <0.05) between the mentioned reconstruction modalities.

Results:

9 studies were selected and analyzed that resulted in a sample of 130 reconstructions of NAI and 102 of NL. Among the NAI reconstructions, autografts and allografts were found to be better in achieving an RSF than the nerve ducts (P of 0.033 and 0.0397 respectively). Among the NL reconstructions, no statistically significant differences were found. And when comparing reconstructions using autografts with allografts, there were no statistically significant differences for NAI and NL.

Conclusions:

Reconstructions using allografts and autografts have equivalent and better RSF rates than nerve conduits. Furthermore, with the use of allografts, comorbidities associated with the donor site are avoided.

KEY WORDS: Inferior alveolar nerve; Lingual nerve; Nerve reconstruction

INTRODUCCIÓN

Las lesiones del nervio trigémino tienen un impacto negativo en la calidad de vida de los pacientes. Pueden causar entumecimiento, parestesia, ardor, alteración del gusto, habla, masticación, retención de saliva y/o dolor neuropático dentro de su distribución anatómica1,2. Los ramos del nervio trigémino que con mayor frecuencia se lesionan, debido a su ubicación y distribución anatómica variable, son el nervio alveolar inferior (NAI) y nervio lingual (NL). Una de las causas más comunes de lesión iatrogénica del NAI y NL son las exodoncias de terceros molares; el 4.4% de los pacientes intervenidos quirúrgicamente desarrollan parestesia temporal y el 1% desarrollan parestesia permanente3. Otras causas comunes incluyen implantes dentales, procedimientos endodónticos, traumatismos, extracciones de dientes, resección mandibular debido a tumores locales, osteorradionecrosis y osteomielitis2,4.

Existen varias opciones reconstructivas de un nervio periférico. Una de las técnicas más antiguas y utilizadas para la reconstrucción primaria es la neurorrafia directa; la cual está indicada cuando el nervio afectado puede ser suturado sin tensión entre los segmentos nerviosos. La regeneración nerviosa puede verse afectada negativamente por la tensión entre los cabos del nervio dañado, comprometiendo el flujo sanguíneo nutritivo intrafascicular5,6.

Si no se puede realizar una neurorrafia directa libre de tensión, existen tres modalidades de reparación sin tensión mediante las cuales se puede reconstruir la brecha nerviosa. La primera modalidad es el uso de autoinjertos nerviosos. Los nervios autólogos más comúnmente utilizados para las lesiones del nervio trigémino son los nervios auriculares y surales mayores por sus características anatómicas similares al NAI y NL7,8. El uso de autoinjertos para la reconstrucción microquirúrgica de lesiones del nervio trigémino ha sido bien documentado, con resultados positivos en estudios recientes que van desde 87.3 a 100%9,10. Sin embargo, esta técnica necesita un procedimiento quirúrgico adicional para la obtención del tejido nervioso del paciente; por lo que pueden surgir complicaciones debido a las comorbilidades del sitio donante, que incluyen problemas de cicatrización de heridas, formación de neuromas dolorosos o pérdida permanente de sensibilidad7,11.

La segunda modalidad son los aloinjertos nerviosos procesados que corresponden a un andamio de matriz extracelular (laminina, fibronectina y glicosaminoglicanos) creado a partir de tejido nervioso periférico humano cadavérico. Una vez recuperado del donante, el aloinjerto se limpia para eliminar las células y los desechos celulares, se trata con enzimas para suprimir los inhibidores que se producen naturalmente en la regeneración axonal y se esteriliza con radiación gamma. Descelularizar y esterilizar el aloinjerto reduce significativamente el riesgo de rechazo inmune y por lo tanto, elimina la necesidad de terapia inmunosupresora12,13. Después del procesamiento se almacenan congelados a menos de 40°C. Antes de la implantación, los aloinjertos se descongelan completamente en solución salina estéril o de Ringer Lactato para luego ser instalados mediante la misma técnica utilizada para implantar un nervio autólogo. Por otro lado, el uso de estos aloinjertos nerviosos evita las complicaciones propias del sitio donante y sus comorbilidades asociadas con la extracción de los autoinjertos. Además, los aloinjertos han demostrado ser clínicamente eficaces y seguros para las discontinuidades nerviosas periféricas de 5 a 50 mm14.

La tercera modalidad son los conductos nerviosos. Corresponden a dispositivos que se utilizan como armazón a través del cual se produce el proceso de regeneración nerviosa. La regeneración a través de estos conductos se logra predominantemente a través de un cable de fibrina formado entre los muñones nerviosos proximal y distal. Existen tres generaciones. Los de primera generación son sintéticos y están hechos de materiales no reabsorbibles, como la silicona. Los de segunda generación están compuestos de materiales reabsorbibles como el colágeno Tipo I, ácido poliglicólico o submucosa intestinal de porcino. Los de tercera generación están actualmente en desarrollo e intentan incorporar células madres o de Schwann, proteínas de la matriz extracelular, entre otras15,16. Sin embargo, los datos clínicos actuales apoyan el uso de estos dispositivos para la reconstrucción de brechas nerviosas no mayores a 6 mm17. Además, se ha encontrado que los conductos de segunda generación son efectivos para promover la regeneración nerviosa después de la neurorrafia directa, logrando obtener una recuperación sensitiva superior a S3 en la escala del Consejo de Investigación Médica (CIM)18. La escala va de S0 a S4 y se considera una recuperación sensitiva funcional (RSF) en una puntuación de S3 o superior (Tabla 1)18,19.

Tabla 1 Clasificación de la recuperación sensitiva (escala del CIM). 

CIM: Consejo de Investigación Médica

El objetivo de esta revisión es analizar los estudios más recientes relacionados con reparaciones microquirúrgicas de NAI y NL. Además, determinar qué modalidad de tratamiento es más eficaz según la literatura disponible para la reconstrucción de brecha nerviosa de NAI y NL.

MATERIALES Y MÉTODOS

Se realizó una revisión de la literatura relacionada con reconstrucciones de NAI y NL para identificar estudios que se centraran en la recuperación sensitiva después de la reparación microquirúrgica de estos nervios. La búsqueda se llevó a cabo en las bases de datos PubMed, EBSCO y Epistemonikos utilizando las palabras claves “inferior alveolar nerve”, “lingual nerve” y “nerve reconstruction” relacionadas entre sí con términos booleanos. Se utilizaron como criterios de inclusión: artículos relativos a la pregunta de investigación, estudios in vivo, de no más de 10 años de publicación, en idioma inglés o español y free-full text. De los estudios encontrados, se filtraron por título, resumen y lectura de texto completo, excluyendo aquellos trabajos que hacían referencia a otras ramas del nervio trigémino, pacientes ya tratados anteriormente con algún tipo de técnica regeneración nerviosa, estudios en animales y estudios que directamente escapaban al área de cabeza y cuello. Los parámetros de interés que se incluyeron al momento de realizar la lectura crítica fueron: tipos de estudios (retrospectivo, prospectivo y comparativo), la técnica quirúrgica, material utilizado para la reconstrucción nerviosa con una muestra (n) bien definida y calidad de la recuperación sensitiva según escala CIM. Consideramos estudios cuya recuperación de la sensibilidad tuvieran una puntuación de S3 o superior en la escala CIM (RSF). Se realizó un Test de Proporciones para saber si existían diferencias estadísticamente significativas (P<0,05) entre las modalidades de reconstrucción para brecha nerviosa (autoinjertos nerviosos / aloinjertos nerviosos / conductos nerviosos). Por último, se consideró la existencia de consentimiento informado, la aprobación de un comité de ética y la ausencia de conflictos de interés.

RESULTADOS

Se encontraron durante la búsqueda un total de 56 estudios de los cuales se incluyeron finalmente 9 artículos (Tabla 2)8,10,18,26,27,30,31,32,33 según los criterios de inclusión y exclusión. Se obtuvieron un total de 232 reconstrucciones microquirúrgicas, de las cuales 130 (56%) correspondían a reconstrucciones de NAI y 102 (44%) a reconstrucciones de NL.

Tabla 2 Lista de estudios seleccionados y su descripción en cuanto al tipo de nervio, tipo de reconstrucción y sus resultados. 

AxoGuard®: Conducto de tubo en base a submucosa de intestino delgado de porcino, NeuraGen®: Conducto de tubo en base a colágeno tipo I, PGA-c Tube: Conducto de tubo en base a ácido poliglicólico.

De las reconstrucciones de NAI, 18 fueron reparaciones primarias aisladas y 112 necesitaron el uso de un material para el cierre de brecha sin tensión entre los segmentos nerviosos (autoinjertos nerviosos / aloinjertos nerviosos / conductos nerviosos). De estas reconstrucciones de brecha nerviosa, 71 fueron mediante autoinjertos, 34 mediante aloinjertos y 7 reconstrucciones mediante conductos.

De las reconstrucciones de NL, 20 fueron reparaciones primarias aisladas, 43 fueron reparaciones primarias complementadas con el uso de conductos y 39 necesitaron de un material para el cierre brecha sin tensión entre los segmentos nerviosos (autoinjertos nerviosos / aloinjertos nerviosos / conductos nerviosos). De estas reconstrucciones de brecha nerviosa, 24 fueron autoinjertos, 12 aloinjertos y 3 reconstrucciones mediante conductos.

De las reconstrucciones de NAI, lograron RSF: 16 (89%) de 18 reparaciones primarias, 62 (87%) de 71 reconstrucciones mediante autoinjertos, 30 (88%) de 34 reconstrucciones mediante aloinjertos y 3 (43%) de 7 reconstrucciones mediante conductos. De las reconstrucciones de NL, lograron RSF: 17 (85%) de 20 reparaciones primarias, 43 (100%) de 43 reparaciones primarias complementadas con el uso de conductos, 21 (88%) de 24 reconstrucciones mediante autoinjertos, 12 (100%) de 12 reconstrucciones mediante aloinjertos y 3 (100%) de 3 reconstrucciones mediante conductos (Tabla 3). Las brechas nerviosas oscilaron entre 10 y 70 mm. Sin embargo, la brecha promedio por subgrupo no se pudo determinar debido a la escasez de datos. El tiempo desde la alteración neurosensitiva inicial hasta la reparación microquirúrgica, la etiología de la lesión nerviosa, la demografía y las comorbilidades de los pacientes tampoco pudo ser subgrupado y analizado adecuadamente debido a la heterogeneidad y la falta de disponibilidad de los datos.

Tabla 3 Tasas de recuperación sensitiva funcional (RSF) de NAI y NL según modalidad de reconstrucción nerviosa. 

NAI: Nervio Alveolar Inferior, RSF: Recuperación Sensitiva Funcional, NL: Nervio Lingual.

A los resultados obtenidos de porcentajes de RSF tanto para NL como NAI, se les aplicó un Test de Proporciones para comparar las diferentes modalidades de reconstrucción para brecha nerviosa (autoinjertos nerviosos / aloinjertos nerviosos / conductos nerviosos). Se determinó que, para el NAI, existen diferencias estadísticamente significativas entre los tratamientos mediante autoinjertos/aloinjertos y los tratamientos en base a conductos en cuanto a la RSF con valores de P de 0,033 y 0,0397 respectivamente. Entre las reconstrucciones de la brecha nerviosa para el NL, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre las tres modalidades de tratamientos. Al comparar los resultados de la reconstrucción mediante autoinjertos con aloinjertos, no hubo diferencias estadísticamente significativas en la RSF para NAI y NL (Tabla 4). No se realizaron test estadísticos para la modalidad de tratamiento primario y primario complementado con conductos, ya que no son tratamientos indicados cuando existen brechas en injurias nerviosas.

Tabla 4 Resultados del test de proporciones entre las diferentes modalidades de reconstrucción para brecha nerviosa. 

NAI: Nervio Alveolar Inferior, NL: Nervio Lingual.

DISCUSIÓN

A pesar de que actualmente hay mejoras en las técnicas quirúrgicas y del uso de planificación virtual en cirugía maxilofacial, siguen ocurriendo lesiones de los NAI y NL10,20,21. Debido a la naturaleza de las lesiones de estos nervios es importante considerar la reconstrucción microquirúrgica para optimizar la RSF y la calidad de vida del paciente1. Por lo tanto, es necesario evaluar las actuales modalidades de reparación nerviosa para poder guiar a los pacientes sobre sus mejores opciones de tratamiento. Además, es fundamental conocer las ventajas y desventajas de las diferentes modalidades de reconstrucción para ofrecer a nuestros pacientes la alternativa más adecuada.

Según los resultados obtenidos para las reparaciones primarias de NAI y NL, las tasas de RSF fueron del 89% y del 85% respectivamente. De esta manera, no existen diferencias estadísticamente significativas entre los dos nervios para las reconstrucciones primarias, pero puede haber diferencias con un tamaño de muestra mayor. Esto debido a que el NAI se encuentra relativamente inmóvil dentro de un canal óseo, mientras que el NL está libre y puede movilizarse más para obtener una reparación primaria sin tensión. Por lo tanto, es importante tener en consideración este factor anatómico en caso de resultados discrepantes a los obtenidos en esta revisión, ya que cualquier diferencia en la recuperación sensitiva entre ambos nervios puede estar relacionada con un aumento de la tensión debido a una incapacidad para movilizar adecuadamente el NAI y asegurar una reparación libre de tensión.

Cuando la reparación nerviosa sin tensión no es posible, la brecha se debe reconstruir con autoinjertos, aloinjertos o conductos nerviosos16,20,22. En los estudios evaluados, se encontró que los tratamientos en base a conductos eran menos efectivos que los tratamientos con autoinjertos y aloinjertos en reconstrucciones de NAI. Pero para reconstrucciones de NL no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre las tres modalidades de tratamiento. Cabe mencionar que la muestra de tratamientos en base a conductos para NAI y NL era escasa porque es un tratamiento que actualmente no se realiza con tanta frecuencia como el uso de aloinjertos. En estudios recientes de otras reconstrucciones nerviosas se encontró que los conductos nerviosos son exitosos para lograr una RSF en brechas cortas. Safa y Buncke encontraron que, en brechas de menos de 6 mm, los conductos lograron una RSF de manera consistente. Al contrario, En brechas mayores de 6 mm, la tasa de RSF disminuyó rápidamente y los resultados fueron significativamente peores en brechas más largas23. Se requiere un tamaño de muestra mayor para evaluar y respaldar completamente el uso limitado de conductos en pequeñas brechas nerviosas.

En el mismo estudio de Safa y Buncke 23, se encontró que los aloinjertos lograban una RSF en brechas nerviosas de hasta 70 mm, lo que concuerda con los hallazgos encontrados en esta revisión. Se cree que esta disparidad entre ambas modalidades de reconstrucción nerviosa se debe a las diferencias estructurales entre ellas. El aloinjerto conserva la arquitectura del nervio y el microambiente de la matriz extracelular, que a su vez promueve un crecimiento guiado natural de las fibras nerviosas; mientras que los conductos no tienen estas características. Además, en este estudio se encontró que el aloinjerto tuvo resultados favorables similares al autoinjerto, lo que también concuerda con los hallazgos encontrados en esta revisión. Sin embargo, una desventaja importante de los autoinjertos es que además de requerir tiempo adicional de extracción quirúrgica, se han asociado con complicaciones en el sitio del donante, que incluyen la necesidad de incisiones adicionales, posibles problemas de curación de heridas, formación de neuromas dolorosos y pérdida sensorial en el sitio del donante24,25. Por lo tanto, se debe preferir el uso de aloinjertos ya que evitaría cualquier posible complicación en el sitio donante y se ha demostrado que tiene resultados de RSF similares a los autoinjertos.

Aunque los conductos pueden tener una indicación limitada en la reconstrucción para brecha nerviosa, varios estudios respaldan su uso como complementos de las reparaciones primarias y de las reconstrucciones de brecha mediante aloinjertos18,21,26,27. Funcionan como una barrera física entre el nervio reparado y el entorno externo, que protege y contiene las proteínas de la matriz extracelular necesarias para una curación óptima en el sitio de reparación, así como para prevenir el crecimiento excesivo y el escape axonal28,29,30,31,32. Wilson et al., realizaron un estudio comparando envolturas de conducto de colágeno de tipo I con envolturas de submucosa de intestino delgado porcino en reparaciones primarias de NL. Encontraron que no había diferencias en las tasas de RSF para ninguno de los grupos y que los 43 pacientes incluidos en el estudio tenían una puntuación igual o superior a S3 en la escala CIM18. Si bien el tamaño de la muestra del estudio no fue lo suficientemente grande como para demostrar diferencias estadísticamente significativas entre las reparaciones envueltas sin conector y las reparaciones envueltas con conector, creemos que este es un complemento útil para optimizar la recuperación sensitiva28,29,33.

CONCLUSIONES

La reparación microquirúrgica de los NAI y NL permite una recuperación sensitiva eficaz y mejora la calidad de vida de los pacientes.

La mejor alternativa de tratamiento para las reconstrucciones de NAI y NL es la reparación primaria libre de tensión; de no existir esta posibilidad, los aloinjertos tienen un mejor comportamiento que los autoinjertos, ya que las tasas de RSF entre ambas modalidades de tratamientos son equivalentes, pero con el uso de los aloinjertos se evitan las comorbilidades asociadas al sitio donante.

Hacen falta estudios experimentales de reconstrucciones nerviosas mediante conductos para establecer una casuística certera con respecto a este tipo de tratamiento

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FUENTES DE FINANCIAMIENTO. Este trabajo no cuenta con financiamiento alguno

Recibido: 31 de Enero de 2019; Aprobado: 19 de Abril de 2020

* Correspondencia Autor: Dr. Edgard Riquelme Medel. | E-mail: edgard.riquelme.medel@gmail.com

CONFLICTO DE INTERESES. Los autores declaran que no tienen ningún conflicto de intereses

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