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Sophia Austral

versão On-line ISSN 0719-5605

Sophia Austral  no.24 Punta Arenas dez. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0719-56052019000200083 

Artículos

¿Quién es el Dios de los jóvenes? Una aproximación a la imagen de Dios en estudiantes de enseñanza media

Who is the God of the young? An approximation to the image of God in middle school students

Rodolfo Núñez Hernández1 
http://orcid.org/0000-0002-3871-3108

Patricia Imbarack2 
http://orcid.org/0000-0002-0264-6329

1 Universidad Finis Terrae, Chile. E-mail: rnunezi@ult.cl.

2 Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile. E-mail: paimbara@uc.cl.

Resumen:

Esta investigación tiene como objetivo, conocer la representación de la imagen de Dios en estudiantes de enseñanza media en el contexto escolar del Área Metropolitana de Santiago.

Para estos fines se construyó un cuestionario como instrumento de investigación. El instrumento se aplicó en 26 establecimientos del Área Metropolitana de Santiago, obteniendo una muestra final de 1299 casos. Se consideró la distribución del tipo de sistema educativo que caracteriza el modelo chileno, es decir los datos se recuperaron respetando los porcentajes correspondientes a matricula particular; subvencionado y municipal, así como colegio religioso y colegio laico.

Para efectos de la entrega de los resultados, se exponen los datos considerando su proveniencia de colegios católicos o laicos.

Palabras claves: Imagen de Dios; institución educativa; estudiantes

Abstract:

This research aims to know the representation of the image of God in high school students in the school context of the Metropolitan Area of Santiago.

For these purposes, a questionnaire was constructed as a research instrument. The instrument was applied in 26 establishments of the Metropolitan Area of Santiago, obtaining a final sample of 1299 cases. The distribution of the type of educational system that characterizes the Chilean model was considered, that is to say, the data were recovered respecting the percentages corresponding to a particular enrollment; subsidized and municipal, as well as religious college and lay school.

For the purposes of the delivery of the results, the data are exposed considering their origin from Catholic or lay schools.

Keywords: concept of God; educational institution; students

Introducción

La adolescencia se caracteriza por ser un período de evaluación, toma de decisiones, asunción de compromisos y búsqueda de un lugar en el mundo (Santrok, citado en Claramunt, 2011, p. 7), cuya principal tarea es enfrentar las preguntas de sentido para el logro de la identidad; camino a la adopción de una comprensión coherente del yo. El “self” tiene una dimensión religiosa, pues en el diálogo interno que lo constituye son intercambiadas e integradas distintas perspectivas sobre aquello que hace de la vida algo significativo o satisfactorio (Alma, 2008, p. 64).

De acuerdo a ello, para Roehlkepartain, King, Wagener, & Benson (2005), una orientación religiosa sólo es posible al encontrarnos inmersos en una cultura y lenguaje comunes, la comprensión religiosa se encuentra en un arco que permite estudiarlo desde las neurociencias hasta las aproximaciones estrictamente culturales, pues nuestros valores están arraigados en “redes de diálogo”, entendiendo como tal, al intercambio de comprensiones y la co- construcción de soluciones interpretativas de la realidad en la cual participamos, que en el caso del adolescente, trascurren principalmente bajo los años de escolaridad, donde el estudiante de enseñanza media, adquiere a través de la institución escolar una visión de ser humano, que da cuenta, particularmente en el caso de la escuela católica, de una experiencia de trascendencia, que lo educa en su relación con Dios. Lo religioso en el contexto escolar es un ámbito otorgador de sentido, tan propio de una educación integral, sin desconocer su praxis trascendente en vistas de ese mismo sentido, que se institucionaliza y corporaliza a través de prácticas y ritos. (p.67-68)

En el contexto de la comprensión religiosa de los jóvenes en nuestro país, la evidencia que existe, indica:

Un progreso sostenido del pentecostalismo y la apertura de un proceso de secularización, especialmente entre los más jóvenes (Valenzuela, Bargsted & Somma, 2013, p. 1);

Una caída brusca de un 91% en 1997 a un 51,6% en el año 2015 de la adscripción a una religión en los jóvenes. Esta tendencia se marca aún más cuando la mirada se vuelve sobre los jóvenes católicos, quienes en igual período evidencian una baja de 22 puntos porcentuales en su adherencia (Instituto Nacional de la Juventud [INJUV], 2012, p. 116 ; INJUV, 2015, p. 143).

De lo expuesto, se desprende la importancia de explorar la relación que los jóvenes están teniendo con Dios y un buen modo de iniciar este trabajo, es preguntarse por la Imagen que poseen de este, si bien existe una investigación previa (Nuñez, 2004, p. 64) que se aproxima a la temática, ésta no sitúa su estudio en un contexto especifico como es la escuela, de manera tal que lo que se puede obtener de este esfuerzo nos permite avanzar en precisiones en el modo en que se producen estas transformaciones, reconociendo sus características más importantes.

Investigaciones previas

A lo largo de años de investigación sobre las representaciones de Dios, han aparecido diversas preguntas que siguen teniendo actualidad y, por lo mismo, son constantemente estudiadas por diversos trabajos de investigación. A continuación, se desarrollará una selección de ellos, organizadas por la pregunta que buscan responder.

Entre los temas más recurrentes de la comprensión de Dios es la pregunta por el origen del tipo de relación que se tiene con Él. Desde la teoría psicoanalítica se ha propuesto en diversas investigaciones la relación de las representaciones mentales y afectivas de Dios con el estilo de apego con un otro significativo. Así, se ha podido descubrir que la imagen de Dios está bastante relacionada con el apego seguro, en tanto Dios también sirve como base segura y puede percibirse desde las perspectivas de su disponibilidad y responsividad (Counted, 2015). A partir de tal aproximación, nace la pregunta de si es Dios una figura de apego sustituta que compensa las fallas parentales, o bien replica la forma de relación con otros significativos. La primera aproximación teórica se llama Modelo de Compensación, mientras la segunda se conoce como Modelo de Correspondencia. Del modelo de correspondencia se desprenden numerosas investigaciones que derivan en la evidencia de que las percepciones de los niños sobre sus padres están relacionadas con las percepciones de Dios, pero que, al hacerse más independientes de ellos, Dios pasaba a ser figura de apego sustituta, como postula el Modelo de Compensación. A pesar de tener claro que las primeras imágenes de los otros significativos influyen en la propia imagen de Dios, aún no se sabe específicamente en quién (Meier & Meier, 2004). Así, algunas investigaciones exploraron si la imagen individual de Dios corresponde con la imagen paternal, maternal o bien una síntesis de ambos, llamado Compuesto Parental (Grimes, 2007).

Desde una perspectiva del desarrollo, la imagen de Dios se va formando gradualmente y con los acentos de cada etapa. RadziwiHowicz y Tracz (2014) llevaron a cabo una investigación transversal donde descubrieron que la imagen de Dios varía entre las etapas del desarrollo de la persona. En la infancia son los padres quienes más afectan las imágenes de Dios. Durante la edad escolar, estas imágenes se conceptualizan doctrinalmente debido a las clases de religión o a la enseñanza explícita de los padres o los líderes religiosos, lo que se ve facilitado por una mayor participación en la comunidad de creyentes. Durante la adolescencia hay una mayor reflexión crítica sobre su propia imagen de Dios -mayormente inconsciente-, convirtiendo su compromiso religioso (o falta de ello) en una opción personal (Radziwiftowicz & Tracz, 2014). Mitchell, Silver y Ross (2012) defienden la idea de que a través del desarrollo se va adquiriendo mayor conocimiento e intimidad con Dios, pero investigaciones como la de Tamminem (1994, citado en Mitchell et al. 2012) postulan que, a diferencia de la mayoría de las relaciones humanas -que se vuelve más íntima y compleja con el tiempo-, la relación con Dios disminuiría en intimidad en la adolescencia, pero aumentaría en articulación al aproximarse a la adultez joven. De ahí se postula un desarrollo cognitivo sobre cómo se percibe la relación con Dios. Sobre la adultez, se postula que los conceptos tradicionales de Dios parecen encapsularse cognitivamente con la edad, generando una mayor rigidez en su relación con Dios (Noffke & McFadden, 2001).

Desde una perspectiva de las diferencias individuales, se cree que las imágenes de Dios son flexibles, pues están constantemente evolucionando y cambiando (Mitchell et al. 2012), en parte por eventos importantes de la vida, en parte por señales contextuales. Por todas las variables que influyen en su formación, la religiosidad personal debe considerarse como un constructo multidimensional complejo (Lin et al. 2016, p. 93), cuyas creencias bien pueden discrepar del grupo religioso al que se pertenece (Bader & Froese, 2005) y bien puede individualizarse hasta el punto de creer que nadie más comparte la forma de vivir la fe, en especial entre los jóvenes (Mitchell, Silver & Ross, 2012, p. 139).

Precisiones conceptuales

Respecto del conocimiento de Dios no hay ideas innatas, más bien estas se forman gradualmente en la medida que las personas se desarrollan, proceso que es mediado por la experiencia y los afectos (Hill & Hall, 2002, citado en Grimes, 2007; Hoffman, Grimes & Acoba, 2007, citado en Grimes, 2007; Mitchell, Silver & Ross, 2012; Radziwittowicz & Tracz, 2014).

Sobre la comprensión de la idea de Dios, existe una vasta literatura que utiliza de manera heterogénea; imagen de Dios (God Image), concepto de Dios (God Concept), debido a la dificultad de separarlas -ya que sus diferencias son difusas y parecen tener un desarrollo interconectado (Hoffman, 2000, citado en Counted, 2015; Cashwell, et al. 2016)-, algunos autores sostienen que términos como “Representaciones de Dios” (Johnson, Okun & Cohen, 2015) o “esquemas de Dios” (Gibson, 2008) serían más adecuados.

La representación o idea de Dios debe ser leída o analizada en función del contexto, particularmente desde una hermenéutica teológica y cultural que permite comprender los esquemas de Dios en un nivel más amplio (Counted, 2015). Mitchell et al. (2012) postulan que en la sociedad democrática actual -atravesada por los discursos del relativismo y el posmodernismo-, la fe juvenil parece ser más individualizada y distinta de la del resto, percibiéndose compartida dependiendo del contexto donde emerja. toda vez que las manifestaciones personales de los fenómenos religiosos son múltiples y en constante transformación, entiéndanse como tales las declaraciones explícitas, prácticas públicas y privadas, interpretaciones, sentimientos y procesos inconscientes.

Estas ideas ya estaban reflejadas en planteamientos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, [PNUD] quienes, en el año 2002, se referían en los siguientes términos a este tema:

los cambios en la sociedad impactan sobre las expresiones religiosas. Hoy día el significado de la religión y de sus transformaciones hay que analizarlo en el contexto de la individualización y del debilitamiento de los referentes tradicionales. El debilitamiento de los imaginarios tradicionales de chilenidad y de comunidad política nacional, así como la necesidad de los individuos de diseñar por sí mismos sus identidades y proyectos de vida, han afectado los vínculos de las personas con la religión y con sus expresiones institucionales. La religión no desaparece, ni siquiera se debilita significativamente como fuente de sentido. Pero se modifica su imagen, el significado que la gente le otorga a sus contenidos y la función que cumple en la vida personal y social. (PNUD, 2002, p. 234).

En esta misma dirección, es posible leer autores que postulan que en la sociedad democrática actual -atravesada por los discursos del relativismo y el posmodernismo-, la fe juvenil parece ser más individualizada y distinta de la del resto, percibiéndose compartida dependiendo del contexto donde emerja. (Counted, 2015; Mitchell et al. 2012).

Volviendo sobre la distinción entre Imagen de Dios y Concepto de Dios, la principal diferencia radica en su construcción y desarrollo. Mientras que la Imagen de Dios se despliega a través de los que el individuo siente en su experiencia de vínculo (o apego) con Dios, el Concepto de Dios lo hace mediante los que se le enseña al individuo en la práctica lingüística. Así, es posible distinguir lo que es el “conocimiento del corazón” (ID) del “conocimiento de la cabeza” (CD) (Gibson, 2008).

Con la categoría Imagen se alude a un conjunto de asociaciones y representaciones sobre la relación individual con Dios, cargado afectivamente, basado en la experiencia y en la relación con Dios, y con contenidos en general implícitos, inconscientes y/o no-verbales (Grimes, 2007; Radziwittowicz & Tracz, 2014; Cashwell et al. 2016; Johnson, Okun & Cohen, 2015; Davis, Moriarty & Mauch, 2013).

Para Bader y Froese (2005) es necesario preguntarse si las Imágenes de Dios son importantes o no, en el sentido de cuán activo es Dios en la vida y cómo influye en ciertas actitudes o comportamientos éticos o políticos individuales. De ese modo distinguen al “Dios autoritario e involucrado” del “Dios distante y sin prejuicios”, correspondientes a actitudes políticas conservadoras y progresistas, respectivamente (p. 98).

Otra organización de ciertos rasgos de Dios fue realizada por Kunkel et al. (1999) cuyas dos dimensiones corresponden a una representación “Antropomórfica versus Mística” y “Punitiva versus Estimulante”. Tales categorías muestran claramente la forma en que se han organizado los rasgos e imágenes de las representaciones de Dios a lo largo de los años (p. 74).

Registros de más antigua data a este respecto se pueden reconocer en los trabajos de Milanesi y Aletti (1975), en donde despliegan categorías referidas a un Dios Antropomórfico, punitivo o protector, así también referencias a comprensiones Mágicas y Animistas de Dios (pp. 88-91).

Cuando usamos la categoría Concepto de Dios, aludimos a un constructo que corresponde a un conjunto de representaciones cognitivas sobre Dios desde un punto de vista racional e intelectual (Okun & Cohen, 2015). Los rasgos divinos corresponden a creencias teológicas sobre cómo los humanos deben relacionarse con Dios, cómo deben pensar sobre Dios, de qué forma deben sentir a Dios (Davis et al. 2013) y cómo deben comunicarse con Él (Cashwell et al. 2016). Son principalmente representaciones doctrinales, enseñadas por los padres, educadores, líderes espirituales y/o libros religiosos, es decir, los más diversos agentes socializadores tienen directa influencia en la construcción de la imagen de Dios, por lo que son elaboradas de forma consciente, objetiva y explícita (Davis et al. 2013). De este modo, las representaciones son compartidas verbalmente por una comunidad creyente (Counted, 2015).

Counted (2015) propone que las imágenes de Dios -al ser propiamente de carácter afectivo y vivencial- están siempre con el peligro de entrar en crisis. En estas situaciones de angustiosa relación con Él, los conceptos de Dios operan como un regulador emocional, disminuyendo los efectos de la crisis y permitiendo al individuo mantener su práctica espiritual (p. 12).

¿De qué hablamos cuando pretendemos conocer la relación de los sujetos con un Dios?, y en particular, cuando el esfuerzo apunta a estar al tanto de la Imagen de Dios que esa comunidad posee. Estamos intentando mostrar la complejidad de recuperar una comprensión profundamente subjetiva y expresarla, para efectos de esta investigación, en indicadores cuantitativos. Una idea que permite avanzar en el dimensionar adecuadamente lo que se busca, se puede desprender del trabajo desarrollado por Padrón (2007), desde donde es posible abordar las perspectivas o marcos presuposicionales a partir de los cuales se despliega la producción del conocimiento, pudiendo de este modo evidenciar las tensiones que el esfuerzo de observar este objeto de estudio- la imagen de Dios- comporta. Desde lo sugerido por este autor podemos decir que la producción de una Imagen de Dios, está inscrita en un marco considerado como Idealista-Racionalista y que expresar esta visión de la comunidad en categorías cuantitativas, conlleva el traslado a un marco cuya perspectiva es de tipo Realismo- Empirista. Para llevar adelante este esfuerzo de traducción categorial, debemos la precariedad del instrumental con se cuenta y que nos permita avanzar en la consecución de nuestros objetivos, sobre todo que el esfuerzo de construir investigación que permita la generalización de los resultados, extrema la exigencia del material con que se observa.

A pesar de las dificultades que implica intentar medir y cuantificar una experiencia en donde se encuentra involucrada una suerte de relación con un mundo espiritual, la que, por su complejidad, -como decíamos previamente- puede escapar de las capacidades de un instrumento; a lo largo de los años se han diseñado diversos métodos para evaluar las imágenes y/o concepciones sobre Dios y el modo de comprender la relación con este mundo espiritual. Se observa que la mayoría de las investigaciones en el campo de la psicología de la religión ha utilizado métodos cuantitativos (Davis et al. 2016), éstos tienen la limitación de ser incapaces de ir más allá de las representaciones conscientes de Dios hacia las bases inconscientes o implícitas relacionadas con su imagen (Hoffman, Grimes & Acoba, 2005, citado en Grimes, 2007). Esto ha llevado a optar por métodos cualitativos o bien enfoques mixtos, que admiten una comprensión más completa, robusta y matizada de las representaciones de Dios. Cuando se opta por trabajar con enfoques cuantitativos -como esta investigación- se asume conscientemente la limitante anteriormente indicada, no obstante, creemos que el aporte de esta metodología justifica su uso y permite avanzar en generalizaciones válidas en torno al tema.

Metodología

El presente estudio, se llevó a cabo durante el primer semestre del año 2017. Se buscó conocer la imagen de Dios, que los estudiantes de enseñanza media de la región metropolitana poseen. Se trata de un enfoque cuantitativo. Para seleccionar la muestra se utilizó la base de datos del registro de establecimientos del Ministerio de Educación [MINEDUC] 2004-2014 (12061 establecimientos). El tratamiento de la base para extraer el marco muestral consistió en seleccionar los casos de la región metropolitana (2183 casos); consideramos los establecimientos municipales, particulares subvencionados y particulares pagados (2151 establecimientos). De estos establecimientos se seleccionaron los casos correspondientes a educación científico humanista (675 casos). Finalmente, se seleccionaron los establecimientos que tuvieran dos tipos de orientación pertinentes para este estudio: Orientación Laica y Orientación Católica. Se tomó la decisión de no considerar otras opciones religiosas, toda vez que la diversidad y escaso número de estas -Antroposofica, judía, adventista, por citar algunas- no permitía un adecuado tratamiento numérico de la información y podía inducir a errores interpretativos.

El universo de escuelas para elaborar la muestra correspondió a 621 escuelas:

Tipo de muestreo: El tipo de muestreo es probabilístico por conglomerados y estratificado según el tipo de escuela (dependencia y confesionalidad). De acuerdo a la proporción de escuelas por dependencia y confesionalidad se elabora la siguiente muestra que permitirá elaborar los análisis por estrato de interés y a nivel agregado (se considerará un promedio de 35 alumnos por curso):

Tabla 1 Universo de escuelas con que se elaboró la muestra. 

Fuente: Elaboración propia.

Tabla 2 Características de la muestra. 

Fuente: Elaboración propia.

Para seleccionar los casos se tomará los tipos de colegios como conglomerados y se seleccionará un n° de escuelas dentro del conglomerado aleatoriamente mediante salto sistemático y con afijación proporcional al tamaño del conglomerado. En una segunda etapa se tomará una muestra de alumnos por curso mediante salto sistemático.

Cuestionario: Para llevar adelante la construcción del cuestionario, se realizaron 10 focus groups, Se trabajaron un focus en primero y un focus en tercero medio, Esto se hizo, en colegios católico pagado, Laico Pagado, Católico Subvencionado, Laico Subvencionado y Municipal. Desde el despliegue conversacional de estos grupos, se elaboró un cuestionario. Este cuestionario quedó constituido por 21 preguntas, en donde junto con explorar la imagen de Dios se pregunta a los jóvenes en relación con filiación religiosa, la relación entre sus amigos y la fe, la relación entre su familia y su actual situación de fe, la relación entre los medios de comunicación y su fe, también se busca que respondan acerca del modo en que practican su creencia.

Se reformularon indicadores para transformarlos en cuantitativos y se agregaron variables de control pertinentes para este estudio. Este cuestionario se validó mediante la aplicación de un piloto a un número de estudiantes que permitió resolver tanto eventuales problemas de aplicación como de comprensión de las preguntas.

Análisis: Para el análisis de datos se elaboró un análisis descriptivo mediante tablas de frecuencia y cruce de variables que expresan el desempeño de las variables en la muestra. Se realizó análisis de clúster para clasificar y/o segmentar a los elementos de la muestra con el propósito de obtener perfiles de Imágenes de Dios.

Resultados

El (Gráfico 1) dice relación con la confesionalidad de los colegios y su nivel de dependencia, con esto buscamos caracterizar de mejor modo a la muestra en donde se despliega la investigación.

Gráfico 1 Confesionalidad y dependencia (%). 

De los colegios católicos, hay un mayor porcentaje de colegios particulares subvencionados que de particulares pagados. Tenemos un 33,2% de colegios católicos pagados y un 66,8% católicos subvencionados. Los colegios laicos comprenden a los tres tipos de dependencia del colegio, siendo los colegios subvencionados los que tienen mayor representatividad en la muestra, con un 47,6%, los colegios municipales tienen el 28,7% y los particulares pagados con un 23,5%.

La cantidad de mujeres en la muestra es mayor que la de los hombres, en los colegios católicos hay un 52,1% de mujeres contra un 47,9% de hombres, mientras que en los colegios laicos tienen un 51,6% de mujeres y un 48,4% de hombres.

En lo que respecta a la edad los estudiantes, podemos decir que las edades con mayor porcentaje en la muestra son las de 16 y 17 años. En los colegios católicos un 35% de los estudiantes tiene 16 años, y un 23,4% tiene 17 años. En los colegios laicos el 30,3% tiene 16 años, mientras que el 24,6% tiene 17 años.

En el (Gráfico 2) se observan las respuestas a la pregunta por su Creencia o Increencia, y algunas características que puede presentar su Creencia, realizando una diferenciación entre las respuestas por la dependencia del colegio, en este caso, católico o laico.

Gráfico 2 Usted se definiría como una persona que... (%). 

Tanto en colegios católicos como laicos los estudiantes se definen como una persona que “Cree en Dios y tiene una religión específica”, indicando esta afirmación un 39,0% en los colegios católicos y un 41,4% de colegios laicos. siendo seguida por la opción “Cree en Dios, pero no tiene una religión específica”. Esta lectura puede ampliarse si se agregan todos aquellos jóvenes que reconocen la existencia de un mundo espiritual, independiente de la importancia que pueda tener en su vida, toda vez que, realizando la sumatoria de las respuestas, exceptuando los que no creen en Dios o no responden, logramos observar que, en los colegios católicos, el 78,1% de los adolescentes reconocen la dimensión espiritual y en los colegios laicos, esto alcanza un valor de 82,9%. La diferencia de estos porcentajes, nos suscitó la duda de estar frente a poblaciones distintas, vale decir, que la diferencia entre jóvenes de colegios católicos y pudimos apreciar utilizando el estadígrafo Prueba de Hipótesis para diferencia de proporciones, que no existen diferencias estadísticamente significativas al 90% de confianza.

Lo que podemos evidenciar es que los estudiantes si creen en Dios y en un mundo espiritual, aun no teniendo una religión específica e independiente del valor que le puedan asignar a la construcción de su cotidianeidad la creencia en Dios.

En el (Gráfico 3) apreciamos las respuestas que los jóvenes entregan respecto de sus opciones de creencia o increencia, utilizando para ello categorías que se recogieron en los focus groups, previos a la elaboración del cuestionario con el que se obtuvieron los datos expuestos.

Grafico 3 ¿Qué frase es la que describe mejor tu creencia en Dios? (%). 

En colegios católicos como en colegios laicos, los estudiantes respondieron que la frase que mejor describe su creencia en Dios es “Creo ahora, siempre he creído”, esto corresponde a un 49,1% en los católicos y a un 54,5% en los laicos. Analizando estas diferencias con la prueba estadística, prueba de hipótesis para diferencias de proporciones, vemos que corresponden a poblaciones equivalentes, esto con un 90% de confianza. Por lo que podemos decir que los sujetos creyentes, asisten en una proporción equivalentes a colegios laicos, y a colegios católicos.

Frente a la frase, “Creo ahora y antes no”, los datos indican un 7,9% de los casos en colegios católicos y un 8,5 % en los colegios laicos. Aplicando el estadígrafo anteriormente usado, observamos con un 90% de confianza, que las diferencias no son estadísticamente significativas, de lo que se puede decir que la proporción de sujetos que se vuelven creyentes es equivalente entre los colegios católicos y laicos.

Al observar la relación que se produce en la sumatoria de los porcentajes de “creo ahora , pero antes no creía” y “creo ahora, siempre he creído”, encontramos un 58,0% de los jóvenes de colegios católicos y un 63,0% de jóvenes de colegios laicos. Al aplicar prueba de hipótesis para diferencias de proporciones, vemos que no existen diferencias estadísticamente significativas entre los estudiantes de ambos tipos de colegio.

En el contrapunto, vale decir, aquellos que dicen “ no creo ahora, pero solía creer “se aprecia el 22,9% de los estudiantes de colegios católicos se identifican con esa frase y que un 18,4% lo hacen en colegios laicos; analizando los datos con la prueba de hipótesis para diferencias de proporciones, observamos que con un 90% de confianza estamos frente a poblaciones equivalentes, en otros términos los que asisten a colegios católicos tienden a perder su creencia en una proporción estadísticamente no significativa, respecto de los que van a colegios laicos.

Respecto de los que indican “No creo ahora, ni nunca he creído” y “No creo ahora, pero solía creer”, tenemos un 33,8% en colegios católicos y un 27,1% en los colegios laicos. Aplicando prueba de hipótesis para diferencias de proporciones, tenemos con un 90% de confianza, que existen diferencias estadísticamente significativas entre los que asisten a colegios católicos y laicos, pudiendo afirmarse que situación de increencia es mayor en colegios católicos que en colegios laicos.

No deja de sorprender el porcentaje de jóvenes que se asumen no creyentes en colegios católicos, esté superando al estudiante de colegios laicos, los que no llegan a este nivel de increencia. La organización diseñada para entregar la educación formal y transmitir la fe, aparece con menor eficacia que lo que se presenta en una organización que no se comprende a sí misma en dicha tarea.

En el (Gráfico 4) se aprecia la posición que los estudiantes asumen respecto a su opción religiosa, calificándose en categorías que van desde el anti-religioso, hasta el creyente practicante, pasando por el agnóstico, también por el ateo, el indiferente o el creyente a su manera.

Grafico 4 Respecto a la religión ¿te consideras? (%). 

Más de la mitad de los estudiantes de la muestra se consideran “creyente a su manera”, entendiendo como tal, una formula personalísima en donde cada uno decide que elementos integrar en su modo de relacionarse con una realidad trascendente. Habitualmente se observa una mezcla heteróclita proveniente de religiosidades orientales, combinada con principios del catolicismo y retazos de espiritualidades esotéricas. Estas soluciones existen en ambos tipos de colegio, con un 50,5% en los estudiantes de colegios católicos y un 56,5% en estudiantes de colegios laicos, en este caso el análisis estadístico a partir de la prueba de hipótesis para diferencias de proporciones, nos muestra con un 90% de confianza, que existen diferencias estadísticamente significativas entre los estudiantes de colegios católicos y los estudiantes de colegios laicos, siendo mayor la presencia de “ creyentes a su manera” en los colegios laicos.

En lo que respecta a los jóvenes que se reconocen como “creyentes practicantes” se aprecia un 8,6% de los estudiantes de colegios católicos y un 12,4% de los que asisten a colegios laicos, aplicando la prueba de hipótesis para diferencias de proporciones, con un 90% de confianza podemos indicar que no existen diferencias estadísticamente significativas, es decir es equivalente la proporción de creyentes practicantes entre los jóvenes que asisten a colegios laicos que los que se forman en colegios católicos.

Dado que, en los jóvenes, “creyentes a su manera”, se reconoce una disposición favorable a una relación con Dios, resulta valido relacionarlos con el otro grupo que se asumen como “creyentes practicantes”. En dicho caso, observamos que los jóvenes mejor dispuestos para una perspectiva espiritual suman un 59,1% en los colegios católicos y el 68,9% en colegios laicos. Cuando le aplicamos la prueba de hipótesis para diferencias de proporciones, vemos con un 90% de confianza que estamos ante diferencias estadísticamente significativas, pudiendo decir que en los colegios laicos existe una mayor proporción de jóvenes con disposición a ser creyentes que en los colegios católicos.

En la otra mirada, vale decir, relacionando los jóvenes ateos, agnósticos, indiferentes y antirreligiosos, observamos que existen en un 40,8% en los colegios católicos y corresponden a un 31,1% en los colegios laicos. Aplicando la prueba de hipótesis para diferencias de proporciones, vemos evidencia estadísticamente significativa, con un 90% de confianza, que en los colegios católicos los estudiantes son más agnósticos, ateos, antirreligiosos o indiferentes al tema de la creencia religiosa, que lo que ocurren en colegios laicos.

El (Gráfico 5) apunta a identificar la religión que los jóvenes profesan. De ese modo se hizo la pregunta en las categorías en que habitualmente se diferencian las creencias, cuando se intenta caracterizarlas, indicando las que se estiman más representativas de las creencias en nuestro país.

Grafico 5 ¿Qué religión profetas? (%). 

En los colegios católicos, el 42,4% de los estudiantes declara profesar la religión cristiana católica, mientras que el 23,4% declara no profesar ninguna religión, y el 9,9% se declara como cristiano protestante. En los colegios laicos la situación es bastante similar, un 38,5% se declara cristiano católico, un 25,8 declara no profesar ninguna religión, y un 11,1% se declara cristiano protestante. Ante la inquietud de estar frente a poblaciones estadísticamente distintas, aplicamos la prueba de hipótesis para diferencias de proporciones y con un 90% de confianza podemos decir que en este caso los estudiantes de colegios católicos y laicos, responden sin que se presenten diferencias estadísticamente significativas.

Nos parece necesario destacar el índice que se produce al relacionar el porcentaje de los que declaran no poseer ninguna religión con lo que indican no saber o simplemente no responden este punto, toda vez que cuando alguien se siente identificado con una religión lo hace saber, sobre todo en un contexto anónimo como resultaba ser el modo de responder este cuestionario y en un ambiente sociocultural en donde existe libertad religiosa. Entonces los que dicen no creer y los que no saben o no responde suman un 34,5% en colegios católicos y un 38,3% en colegio laico. Estos valores indican que más de un tercio de la población juvenil, está muy lejos de identificarse con las religiones mayoritarias.

En el caso del gráfico siguiente, en donde se expone la pregunta respecto de la Imagen de Dios, se entregó una lista de 16 reactivos, sobre los cuales debían priorizar y expresar parecer. En esta pregunta se agruparon los reactivos en variables de respuesta múltiple, quedando cuatro variables que se concentran en la clasificación que los jóvenes le dieron a cada imagen (v1: Muy en desacuerdo, v2: Desacuerdo, v3: De acuerdo, v4: Muy de acuerdo). Para segmentar según confesionalidad se seleccionó las variables con mayor porcentaje para tener una lectura más clara del gráfico.

En el (Gráfico 6) exploramos con que aspectos de una Imagen de Dios, los jóvenes se sentían en una posición contraria a asumirlas como pertenecientes a lo que ellos se representan cuando aluden a Dios. Les preguntamos entonces respecto a aspectos negativos de la Imagen de Dios.

Gráfico 6 Imagen de Dios, muy en desacuerdo (%). 

A través del (Gráfico 6) se puede dar cuenta que el porcentaje de estar muy en desacuerdo con las cuatro imágenes presentadas se comportan de manera similar tanto en colegios católicos como laicos. Pero algo a resaltar es que en los colegios laicos los estudiantes están muy en desacuerdo con la imagen de Dios como un Dios cruel. En definitiva, las categorías de Cruel, falso, indiferente e injusto, provocan un marcado desacuerdo para calificar a Dios en los estudiantes secundarios. A este respecto y aplicando el estadígrafo, prueba de hipótesis para diferencias de proporciones, con un 90% de confianza, se puede indicar que no existen diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos de estudiantes.

En el (Gráfico 7) se intenta explorar la respuesta, pero cuando el nivel de desacuerdo no es máximo, como se hizo en la pregunta que se responde en el gráfico número seis.

Gráfico 7 Imagen de Dios, en desacuerdo (%). 

Al igual que el gráfico anterior, el (Gráfico 7) nos muestra un comportamiento similar entre tipos de colegio, viendo que estudiantes de ambos establecimientos clasifican de forma casi idéntica el grado de desacuerdo que tienen respecto a ciertas imágenes de Dios.

Resulta evidente que, en la representación de Dios, las dimensiones oscuras o asociadas al poder arbitrario, al daño, al abandono, son rechazadas por parte de los estudiantes para calificar a Dios. Es decir, en un contexto de 16 reactivos, sumando el porcentaje de jóvenes que están Muy en desacuerdo y en Desacuerdo con calificar a Dios con una imagen de un Ser Castigador, tenemos al 18,4% de los estudiantes en colegios católicos y al 18,2% de los estudiantes de colegios laicos. Si nos referimos a Dios como un Ser Cruel, entonces el 18,6% de los estudiantes de colegios católicos difiere de esta afirmación y el 19,9% de los jóvenes de colegios laicos, asume la misma posición. En lo que respecta a una imagen de Dios, como Indiferente, la rechaza el 17,4% de los jóvenes de colegios confesionales católicos y el 18,3% de estudiantes de colegios laicos. Finalmente, en relación con la consideración de Dios, como un Ser Injusto, los jóvenes de colegios católicos difieren en un 17,2% y lo hacen en un 18,3% los estudiantes de colegios laicos. Nuevamente la población de jóvenes, tiene acá un comportamiento equivalente, no evidenciándose diferencias estadísticamente significativas, a partir de los datos obtenidos con la prueba de hipótesis para diferencias de proporciones, con un 90% de confianza.

En relación con lo que se pueden considerar aspectos positivos de la imagen de Dios, los gráficos siguientes abordan las respuestas con mayor grado de acuerdo que se suscitan entre los estudiantes.

El (Gráfico 8), presenta las respuestas en relación con los jóvenes que se muestran “Muy de acuerdo” con esas características para la imagen de Dios.

Gráfico 8 Imagen de Dios, muy de acuerdo (%). 

Se observa que las características de un Dios que Ama, que es Protector y que es Misericordioso, resultan ser aceptadas por un porcentaje del orden del 28,7% en estudiantes de colegios católicos y de un 29% en estudiantes de colegios laicos. Estas cualidades resultan de fácil reconocimiento como formando parte de las tradiciones cristianas para referirse a Dios, sirva como ejemplo los textos que corresponden a las oraciones en esta fe, como son el Padre Nuestro y el Credo. Lo que se muestra novedoso es el surgimiento de las categorías Energía y Fuerza, es decir, Dios como una Energía o Dios como una Fuerza, toda vez que suma el 17,5% de los estudiantes de colegios católicos que están muy de acuerdo y el 17,5% en los estudiantes de colegios laicos. Estas características no responden al relato que comúnmente se reconoce en las comprensiones católicas y evangélicas que son mayoría en nuestro país y podrían estar respondiendo a expresiones recuperadas de comprensiones más esotéricas o gnósticas, que estarían formando parte del paisaje creyente de los jóvenes estudiantes secundarios de la región metropolitana. Estas respuestas no tienen diferencias estadísticamente significativas entre los estudiantes de colegios laicos y los de colegios católicos, según el análisis realizado por la prueba de hipótesis para diferencias de proporciones, con un 90% de confianza.

En el (Gráfico 9), observamos las respuestas en donde los jóvenes se siente “De acuerdo”, con las características para la imagen de Dios. Estamos observando con este gráfico una respuesta que van en la misma dirección que la anterior, pero que posee un énfasis menor en el nivel de acuerdo con la imagen propuesta.

Grafico 9 Imagen de Dios, de acuerdo (%). 

En este gráfico, surgen nuevas características para representar la imagen de Dios, como resultan ser la de “Dios Padre”, que recibe el 7,4% de las opciones entregadas tanto por los estudiantes de colegios católicos como por los de colegios laicos. Se suma la categoría de “Dios Justiciero, que alcanza el 7,2% en estudiantes de colegios católicos y de 6,9% en estudiantes de colegios laicos y la de “Dios Amigo”, que recibe el 7,2% de las opciones en estudiantes de colegios católicos y un 7,1% en estudiantes de colegios laicos. Se repiten acá las características de un “Dios que ama”, recibiendo un 7,8% de las preferencias en ambos tipos de colegios, a lo que debemos agregar la de “Dios Misericordioso “que tiene un 7,2% de las preferencias en estudiantes de colegios católicos y en estudiantes de colegios laicos. Así entonces, podemos indicar que los estudiantes están de acuerdo en ver a Dios, como un Padre, que ama, que es misericordioso, justiciero y amigo, esto en un porcentaje representa 36,8% de los jóvenes que estudian en colegios católicos y al 36,4% de los estudiantes de colegios laicos. La característica de Dios, como una “Energía”, consigue el 7,2% de las preferencias de los jóvenes de colegios católicos y de un 7,1% de los jóvenes de colegios laicos. Nuevamente acá no se evidencian diferencias estadísticamente significativas entre los jóvenes estudiantes de ambos tipos de colegio, esto a partir de la prueba de hipótesis para diferencias de proporciones, con un 90% de confianza.

Si integramos las respuestas de ambos (Gráficos -8 y 9-) , vemos que la característica con mayor porcentaje de reconocimiento “Muy de acuerdo y De acuerdo” por parte de los jóvenes de colegios católicos y de estudiantes de colegios laicos resulta ser la de un “Dios que ama”, que recibe un 17,9% de las preferencias, seguidas por la de un “Dios Misericordioso”, que tiene un 16,3% de las opciones en estudiantes de colegios católicos y un 16,2% en jóvenes de colegios laicos. Así también están los jóvenes que están “Muy de acuerdo y De acuerdo”, con la característica de Dios como la de una “Energía”, y suman el 16,1% de estudiantes de colegios católicos y un 15,5% de estudiantes de colegios laicos. Podemos cerrar este punto indicando que al integrar las características de “Dios que ama” y “Dios misericordioso”, tenemos a un 34,2% de los jóvenes de colegios católicos que se siente representados por esta imagen de Dios y a un 34,1% de estudiantes de colegios laicos.

Conclusiones

Los datos recogidos nos indican que en los Colegios católicos se observa un número menor de jóvenes que reconocen la dimensión espiritual como una realidad posible que lo que se aprecia en los estudiantes de colegios laicos, aun que debemos precisar que estas diferencias no alcanzan valores estadísticamente significativos, lo que si podemos aseverar es que existe en los jóvenes que cursan estudios secundarios, un modo de situarse frente a las posibilidades de lo real, en donde la dimensión espiritual tiene presencia; la potencia performativa que se derive de esto dependerá de múltiples factores, en donde el rol de las agencias formativas tendrá que jugar un papel activo, pero como disposición a comprender , lo espiritual, forma parte de un sustrato constituyente en los jóvenes, aun cuando puede aparecer desacoplado de las referencias a las categorías propias de un discurso estructurado a partir de la catequesis de una particular opción eclesial.

En lo que respecta a la creencia en Dios, si bien se obtienen porcentajes mayores de creencia en los estudiantes de colegios laicos que en los estudiantes de colegios católicos, esto no representa una diferencia estadísticamente significativa. Lo que llama poderosamente la atención es que el porcentaje de estudiantes de colegios católicos que se declaran incrédulos, ya sea porque nunca han creído o por que han perdido la fe, es estadísticamente superior en relación a los estudiantes de colegios laicos. En esta misma dirección, los jóvenes que se declaran ateos, agnósticos, indiferentes y antirreligiosos lo hacen en un porcentaje mayor en colegios católicos que en colegios laicos, esto con una diferencia estadísticamente significativa. Los estudiantes de colegios laicos, se declaran como “creyentes a su manera”, en un porcentaje mayor que lo que lo hacen en colegios católicos, esto con diferencias que poseen significación estadística. Si sumamos los “creyentes a su manera “con los “creyentes practicantes”, apreciamos que presentan un porcentaje mayor entre los estudiantes de colegios laicos, que entre los jóvenes que asisten a colegios laicos, esto con certeza estadística.

La relación entre la adscripción y abandono de la creencia católica, es un aspecto sensible en este tránsito de la opción creyente, bajo la lógica que los jóvenes que estudian en colegios católicos que indican que han dejado de creer corresponde al 22,9 % de los entrevistados, mayor que el 18,4 % de los estudiantes de colegios laicos. Estos datos resultan ser especialmente llamativos, toda vez que son más los estudiantes que abandonan la fe en colegios católicos que en colegios laicos, aun cuando no podemos decir que existen diferencias estadísticamente significativas.

Otro aspecto a relevar es las características que se le asigna a Dios entre los jóvenes creyentes; para ellos -equivalente entre los de colegios católicos y los de colegios laicos-, Dios refiere a una representación en donde los atributos de Padre, Amigo, Que ama, Protector, Justiciero, Misericordioso, así como las que lo relacionan con una Energía, una Fuerza, son condiciones que les son propias y por el contrario los adjetivos de Castigador, Cruel, Indiferente e Injusto son características que - para los jóvenes- resultan muy distantes e inadecuadas para referirse a Dios.

A modo de síntesis podemos indicar que los jóvenes estudiados son en su gran mayoría creyentes en un mundo espiritual, que no se siente representados por las religiones y que sus fórmulas creyentes, las llevan adelante desde lo que ellos llaman “a su manera”, así también, debemos indicar, que los estudiantes que reciben su formación académica en colegios católicos tienden a mostrarse menos comprometidos y creyentes que los que participan de colegios laicos.

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Recibido: 12 de Diciembre de 2018; Aprobado: 16 de Junio de 2019

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