SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número72UNA DRAMATURGIA HÍBRIDA DE PIEZAS NO CANÓNICAS POR TENNESSEE WILLIAMSTELÓN DE FONDO: LA CULTURA TEATRAL EN EL JARDÍN DE AL LADO DE JOSÉ DONOSO Y DESGRACIA DE JOHN M. COETZEE índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Nueva revista del Pacífico

versión impresa ISSN 0716-6346versión On-line ISSN 0719-5176

Nueva rev. Pac.  no.72 Valparaíso jun. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0719-51762020000100046 

Artículos

FACUNDO, EL FOLLETÍN EN EL PROGRESO (MAYO - JUNIO 1845) DE DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO.

FACUNDO, THE NEWSPAPER SERIAL IN EL PROGRESO (MAY - JUNE 1845) BY DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO.

Luis Hachim Lara1 

Pablo Hurtado Ruiz2 

1Universidad de Santiago de Chile, Chile luis.hachim@usach.cl

2Universidad de Santiago de Chile, Chile, pablo.hurtado@usach.cl

Resumen

Mediante la diferenciación entre folletín Facundo y el libro Civilización i barbarie, se analiza el rol que tuvo la ficción en la obra de Domingo Faustino Sarmiento. Se establece que el folletín contribuye a la narración melodramática de las consecuencias de la anarquía y barbarie, producto de la ignorancia del mestizo y del indígena frente al proyecto criollo que valoró, a su modo, la modernización europea como modelo y que tiene a Sarmiento como principal promotor.

Palabras clave: Facundo; Folletín; Discurso factual y ficcional; Proyecto criollo

Abstract

By making a distinction between the newspaper serial Facundo and the book Civilización i barbarie, this work analyzes the role fiction had in the works of Domingo Faustino Sarmiento. The essay establishes the newspaper serial’s contributions to the melodramatic narrative. The narrative of the consequences of anarchy and barbarism is the byproduct of ignoring the Mestizo and the Indigenous vis à vis the Creole Project. The Creole Project values, in its own particular way, the European modernity as a model with Sarmiento as its main advocate.

Key words: Facundo; Newspaper serial; factual and fictional discourses; Creole project

El folletín es como Ud. sabe la filosofía de la época aplicada a la vida, el tirano de las conciencias, el regulador de las aspiraciones humanas. Un buen folletín puede decidir de los destinos del mundo dando una dirección a los espíritus.

(Sarmiento, Viaje a Francia 58).

La producción escrita latinoamericana se ha caracterizado por contener, dentro de su enunciado, una dinámica entre los discursos de hechos y los de ficción. Durante el periodo colonial, esta dinámica se caracterizó porque la narrativa factual enmascaró los discursos ficcionales en el mismo acto de narrar. Sin embargo, una vez producida la Emancipación durante el siglo XIX, estas dinámicas se diversifican imbricándose ambos discursos en los distintos relatos. Estudiaremos específicamente estas tramas en el folletín de Domingo Faustino Sarmiento, publicado a partir del número 769 al 813 en el periódico El Progreso de Santiago de Chile, titulado Facundo.

Esta obra, que consideramos como la primera y única edición, se centra en el relato de las luchas caudillistas y guerras internas del periodo de organización del estado nacional argentino, componiendo una narrativa mezclada, de anécdotas, cuentos, rumores, hechos históricos o más bien ensayos de gestión política-ideológica, enhebrados por una autoría que asigna sentidos al texto. Conjuntamente, se debe tener claro que en “julio de 1845, a casi un mes de publicada la última entrega del folletín, aparece -publicada por la imprenta de El Progreso- la primera edición en volumen de Civilización y barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga y aspecto físico, costumbres i ábitos de la república Arjentina (Yahni 19) que, a diferencia del folletín, es complementada con nuevos capítulos y se le agregan textos nuncupatorios.

En consideración a lo anterior, corresponde entonces diferenciar el folletín, titulado Facundo, del libro o volumen titulado Civilización i barbarie1. Esta diferencia, fue conjetura (no hipótesis desarrollada) en el bien documentado artículo “El Facundo como folletín” de Elizabeth Garrels, aunque la especialista determina que el libro sería la “primera edición, que salió en julio de 1845” (451), es decir, el folletín sería solo una especie de bosquejo de la primera edición en libro, visión con la que no estamos de acuerdo.

Respecto al problema, el estudio del folletín como primera versión del libro ha complicado no solo a la crítica, sino también, ha contribuido a confundir clasificaciones y géneros bajo las cuales se ha encasillado la obra -biografía, ensayo, novela, entre otros-. En consecuencia, se ha relegado el estudio de Facundo y dado una consideración desequilibrada al libro o volumen editado en julio, desestimando la importancia del modo de difusión que tuvo el escrito inserto en la prensa; es decir, el folletín.

Conjuntamente, surgieron fines axiológico-ideológicos como civilización/barbarie, dictadura/anarquía, ciudad/campo, civilizados/salvajes, etc. Estas oposiciones, fueron fundamentales en el proyecto de la oligarquía criolla e incorporadas a la biografía de un caudillo, que sería una “manifestación de la vida argentina”. En este caso, creemos que la narrativa como proceso, escritura y modo literario, aporta conocimiento progresivo, no solo sobre la pragmática de una narrativa, sino también de las relaciones con otras narrativas del periodo nacional, la perspectiva criolla y relación entre prensa y literatura del diecinueve.

El folletín

El 2 de mayo de 1845 en el diario El Progreso de Santiago de Chile, en la sección «Folletín» se publica la primera de las veinticinco entregas de Facundo, escrita por el exiliado argentino Domingo Faustino Sarmiento.

Mediante el título ya se refiere el pacto biográfico en la obra, que tendrá como centro la figura del caudillo argentino Facundo Quiroga y la manera en que su vida es determinada por su realidad: anarquía y guerras internas post independencia en las antiguas colonias. En el pacto biográfico, el narrador asume la primera persona, esto es, de acuerdo con el esquema propuesto por Lejeune (1994), el Autor es igual al Narrador pero distinto del Personaje principal (A=N≠P):

[E]n Facundo Quiroga no veo un caudillo simplemente, sino una manifestación de la vida arjentina tal como la an hecho la colonización i las peculiaridades del terreno; a lo cual creo necesario consagrar una seria atención, porqe sin esto la vida i echos de Facundo Quiroga son vulgaridades que no merecerian entrar sino episodicamente en el dominio de la istoria” (Sarmiento, El Progreso 770) 2.

En la segunda edición del volumen Civilización y barbarie se incluye a modo de introducción una carta que Sarmiento escribe a Valentín Alsina, en ella declara: “Tengo una ambición literaria” (Sarmiento, Civilización… 52). Dicha “voluntad literaria” se manifiesta también en el enunciado mismo del folletín, en las líneas iniciales en donde evoca la presencia de Facundo Quiroga en el primer número:

Sombra terrible de Facundo! voi, a evocarte, para qe sacudiendo el ensangrentado polvo qe cubre tus cenizas, te levantes a esplicarnos la vida secreta i las convulsiones internas qe desgarran las entrañas de un noble pueblo! Tu posees el secreto: revélanoslo! (Sarmiento, El Progreso 769)

En resumidas cuentas, el que la obra se haya publicado en la sección «Folletin Del Progreso», además de la construcción del enunciado mediante referencias literarias y estrategias de ficción incorporadas a la composición, constituyen evidencias que permiten plantear que en este folletín -tanto como proceso y resultado de enunciación como en el modo del enunciado- el relato ficcional encubrió y dio cobertura al enunciado factual.

La publicación en el diario El Progreso de Santiago de Chile, el carácter de la nueva sección, proceso y modalidad editorial, representaron los usos de la prensa del diecinueve en América, que ampliaron la recepción del periódico a otros sectores sociales. Según Elizabeth Garrels:

[…] importante recordar que, aunque publicado en la sección «Folletín», el Facundo no fue, ni mucho menos, un roman-feuilleton, cuyo ejemplo clásico bien podría ser Los misterios de París, de Eugenio Sue. Y es así no simplemente porque el Facundo no fue novela, sino porque, entre otras cosas, su génesis no correspondió a las condiciones de producción que caracterizaban ese género (Garrels 422).

De este modo, la elección de la forma narrativa -como folletín y mediante el encubrimiento de lo factual-, permite ampliar el rango de recepción del proyecto de modernización liberal impulsado por Sarmiento. La difusión del periódico, permite erigir un proyecto que busca reorganizar la Historia argentina mediante la lectura binaria de la sociedad: civilización y barbarie o pampa y ciudad, entre otros.

Coincidimos con Garrels en que Facundo no podría catalogarse propiamente tal como un folletín, ya que no se corresponde totalmente con la forma narrativa que los franceses denominaron “roman-feuilleton”3. Por lo tanto, debemos considerar que el Facundo no es una réplica del modelo folletinesco francés4 y, por las condiciones de publicación, con mayor razón, tampoco lo es Civilización i Barbarie. Sin embargo, la especialista subordina el folletín al libro: “por extensión, […] la naturaleza folletinesca del libro que se conoce como el Facundo” (Garrels 420). Es decir, no se hace la diferencia entre el Facundo (mayo-junio 1845) y Civilización i barbarie (julio 1845).

Es esta confusión entre el folletín y el libro o volumen, la que ha contribuido al problema del género literario al que pertenecería Civilización i barbarie:

Las interminables discusiones sobre el género de Martín Fierro y de Facundo han llegado a menudo, a conclusiones que se han vuelto irrefutables, aunque no por ello exentas de falsedad […], Borges, demasiado aséptico como para rebajarse al detalle sociológico, pretende […], que porque el siglo XIX es el siglo de la novela, Martín Fierro es necesariamente una novela. […]. [Y] a propósito de Facundo, después de poner en tela de juicio la exactitud sociológica de Sarmiento, no sin razón, algunos observadores, como Sábato, llegan a la misma conclusión: Facundo no es un ensayo sino una novela (Saer 129).

Sin detenernos en la clasificación, consideramos que se trata de una obra que imbrica distintas formas narrativas y discursivas en su enunciado que, como señalábamos anteriormente, mantiene una subordinación del discurso factual al ficcional. Sin embargo, creemos que no es tan pertinente clasificar Civilización i barbarie como una novela, lo que está acorde con una concepción de los estudios sobre la producción literaria del periodo colonial y de la primera mitad del siglo XIX, que sobrevalora la novela como forma, omitiendo y desestimando otras formas narrativas que tuvieron tanto o mayor impacto que estas, como es el caso del folletín. Conjuntamente, resulta necesario considerar que los géneros han servido más como denominaciones que, como criterios de demarcación. En esta línea, Jean Marie Schaeffer considera que el género en sí mismo ya es “un criterio de juicio literario”, amplía esta crítica señalando: “[L]a manera en que las teorías esencialistas se sirven de la noción de género literario está más próxima al pensamiento mágico que a la investigación racional” (Schaeffer, ¿Qué es un género literario? 24).

Sin embargo, pese a las apariencias nominales, es necesario detenerse en dos condiciones que resultan ser de especial importancia. Por un lado, existen diferencias fundamentales entre el folletín publicado en El Progreso en su versión original y la “Primera edición en volumen” del libro. Pese a ser ambos el relato del caudillo Facundo Quiroga “como representación de la vida argentina”, la escritura del libro incorpora aparatos nuncupatorios más complejos que el folletín, además de nuevos capítulos. Más aun, a medida que se van publicando nuevas ediciones, se incluyen nuevos apartados -como la carta a Valentín Alsina-. Pese a que el enunciado de Civilización i barbarie, puede incorporar al folletín, eso no implica que no existan diferencias. Sólo a modo de ejemplo, las ediciones y reediciones del libro omiten el sintagma de transición y progresión continuará, que funciona como cambio y avance al final de cada una de las entregas. Por otro lado, el proceso de enunciación no es igual para el folletín, en comparación con un libro o volumen. Esto no se refiere exclusivamente al soporte, sino a los mecanismos culturales que implica la producción y recepción cultural de la obra.

Con todo lo anterior, no es epistémicamente productivo asimilar el folletín Facundo, al libro Civilización i barbarie en la investigación literaria. Es necesario diferenciarlos y entenderlos como obras relacionadas, pero independientes entre sí. Ahora, el folletín, lleva por título Facundo desde el primer número hasta la última entrega. Para Roberto Yahni, sosteniendo la misma idea que Elizabeth Garrels: “Estas veinticinco entregas constituyen la verdadera edición princeps de la obra”, es decir el libro. Detalla posteriormente cuáles son esas 25 entregas:

De las veinticinco entregas de que consta el folletín (desde el 2 de mayo hasta el 25 [sic] de junio), hay que destacar las siguientes omisiones: los días 23 y 27 de mayo y el 2, 4 y 6 de junio no apareció el folletín. Desde el 7 al 21 de junio, el espacio fue ocupado por la continuación de Rienzi de Bulwer Lytton. El 21 de junio finaliza la publicación […] no en el folletín sino en el Suplemento al Progreso, Nº 813, con otro formato en hoja grande completa por ambos lados (Yahni 18).

Estando de acuerdo con el recuento de entregas y omisiones, sólo indicaremos que el 25 de junio, no coincide con nuestra fecha de término: 24 entregas se interrumpen en el N°798 del 05 de mayo y finalizan el sábado 21 de junio, en la entrega 813 del Suplemento al Progreso, implicando la entrega veinticinco del folletín, que se extendió desde el N°769 (02 de mayo) al N°813 (21 de junio 1845).

Respecto de Civilización i barbarie, en formato libro, que como ya hemos señalado, contiene diferencias en tanto incorpora transformaciones en sucesivas ediciones, cambios de título, modificaciones nuncupatorias, advertencias, introducciones, anexos, adición de capítulos, correcciones, y sobre todo la clausura de los hechos narrados. Para el crítico peruano José Miguel Oviedo:

[…] el nivel racional e ideológico del autor; su Facundo [sic] puede leerse así pero también de otro modo: en su nivel emocional, como un lenguaje sobrecargado, como una imperfecta pero imponente obra literaria. Es un libro-síntesis de muchas cosas heterogéneas que nunca antes se habían mezclado así: sociología, historia, biografía, geografía, testimonio, periodismo, costumbrismo, hasta conatos de novela (Oviedo 36).

Como se observa, las clasificaciones y peripecias del género, han tenido más pertinencia respecto a Civilización i barbarie, ¿es novela, conato de novela, ensayo, biografía? Resulta vistosa la insistencia en la forma novela como rectora de la ficción en la primera mitad del siglo XIX.

La ficción y el proyecto criollo

Entre los siglos XVI y XVIII, la narrativa factual encubrió el relato de ficción en respuesta a criterios administrativos y religiosos de la corona española que, mediante leyes y cédulas, prohibieron leer y escribir “mentirosas historias” en las Indias:

Ley iiij. Que no se consientan en las Indias libros profanos y fabulosos.

Porqve de llevarse á las Indias libros de Romance, que traten de materias profanas, y fabulosas y historias fingidas, se siguen muchos inconvenientes. Mandamos á los Virreyes, Audiencias y Governadores, que no los consientan imprimir, vender, tener, ni llevar á sus distritos, y provean, que ningun Español, ni Indio los lea (Recopilación…, fol. 123).

Pese a las prohibiciones, obras como Naufragios [1542] de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, La peregrinación de Bartolomé Lorenzo [1586] del jesuita José de Acosta, Infortunios de Alonso Ramírez [1690] del mexicano Carlos de Sigüenza y Góngora o El Lazarillo de ciegos caminantes [1775] del español indiano Alonso Carrió de la Vandera, constituyen ejemplos de distintos modos de tramar historias (hechos) entretejidas con la ficción. Después de los procesos de Emancipación, durante la primera mitad del siglo XIX, el intercambio de lo factual y ficcional se diversifica, existiendo textos que anteceden a Facundo y en los cuales la ficción disimula la naturaleza factual, histórica o política de los textos. En estas narrativas se produce lo que una tesis segregacionista critica: “many texts intended to be factual end up being read as fictional” (Schaeffer, “Fictional vs Factual Narration” 11).

Al analizar la ficción que se presenta en estos textos, debemos recurrir a una necesaria superación del binomio realidad-ficción. Ya en el siglo XVII, en el Tesoro de la Lengua Castellana [1611], Sebastián de Covarrubias definía la ficción como “Cosa fingida o compuesta como las fábulas o los argumentos de las comedias” (Covarrubias). Aunque después se centra exclusivamente en la ficción como inventio, es rescatable la consideración a la compositio, con ello, se establece que los modos de narrar también constituyen formas de construcción ficcional.

En el caso de Facundo, debido a la situación política, social y cultural en que surge, fue determinante el contexto de producción editorial del siglo diecinueve. Por esto, consideramos importante diferenciar el folletín, limitando el objeto y unidad del enunciado, acorde al número de entregas de la edición original. En concreto, entendemos que la ficción en este folletín fue más allá de enunciados “fingidos” e incorporó además la composición. A pesar de todo, la hipótesis sobre la diferencia entre Facundo y Civilización i barbarie, subyace en Garrels, aunque mantiene la continuidad entre los textos:

[…] me atrevo a plantear una hipótesis que va en contra de lo que hasta ahora se ha creído, pero que, sin embargo, puede ser cierta. Es que la publicación del Facundo como folletín haya terminado con el capítulo «Barranca- Yaco!!!» y que por lo tanto, no haya tenido el mismo largo que la primera edición, que salió en julio de 1845 (Garrels 421).

El folletín, además de constituir una pragmática distinta, como proceso, escritura y modalidad literaria, se adapta a la biografía de Facundo Quiroga y representación de la crisis y anarquía en Argentina. Asimismo, la ficción dramática del enfrentamiento entre unitarios y federales, tiene como telón de fondo el gobierno de Rosas que persiguió y exilió a José Faustino Sarmiento. La narración reiterativa, lineal, reductiva de la violencia a la efusión sangrienta, constituyen un tratamiento “ligado a la narración literaria, muy usual en los historiadores hispanoamericanos del siglo XIX” (Mejía 114). Jaime Alazraki profundiza:

Sus pretensiones literarias se hubieran beneficiado de esas «infamias, pero no su credibilidad histórica, ya resentida por lo que sus contemporáneos llamaron «las novelerías del loco Sarmiento». Pero leído como novela, como obra literaria, la hipérbole deviene método narrativo (Alazraki 1712).

A estas alturas, no es novedad promover Facundo como una narrativa compuesta por lo ficcional y factual, aunque anteriormente surgió una ficción que excedió sus límites, usos de la Historia, cuentos, poemas, chistes y hasta especímenes de “no ficción”. Consideremos, a modo de ejemplo, el relato del Mayor Navarro dado de baja en el año 1820, después de luchar y recobrarse de graves heridas:

se dedica al comercio; pero al comercio acompañado de peligros i aventuras. Al principio introduce cargamentos por contrabando en Córdova; despues trafica desde Córdova con los indios; i ultimamente se casa con la ija de un Caciqe, vive santamente con ella, se mezcla en la guerra de las tribus salvajes, se abitúa a comer carne cruda i beber la sangre en la degolladera de los caballos, asta que en cuatro años se ace un salvaje echo i derecho (Sarmiento, El Progreso 794).

La tradición narrativa en esos textos previos, no solo es parte del folletín, sino también de Civilización i Barbarie. Al respecto, Noe Jitrik reproduce una cita de la edición crítica del profesor Alberto Palcos:

[…] rompe con los moldes tradicionales de los géneros literarios. Clasificarlo, conforme se ha propuesto, entre las novelas, equivale a caer en error tan grave como incluirlo entre los libros de historia. Facundo es de todo un poco: biografía, novelesca por su interés, de Quiroga, y, en menor grado de Rosas; magnífico poema descriptivo, hasta ahora no superado, de nuestra República y de los tipos peculiares que engendra; movida, dramática historia de la Revolución y de los sucesos posteriores; fascinante ensayo sociológico cuando el género está en pañales en Europa; y, en todo momento, formidable alegato contra el sistema reinante en el país y programa de nuestro porvenir y de América (Jitrik 9).

Esta referencia, algo apologética, reitera evidencias de modos ficcionales. El autor = narrador enuncia en Facundo: “Existe, pues, un fondo de poesía que nace de los accidentes naturales del pais i de las costumbres escepcionales que enjendra […]. De aqí resulta que el pueblo arjentino es poeta por carácter, por naturaleza” (Sarmiento, El Progreso 773). El cuento del tigre (Sarmiento, El Progreso 779), el relato del robo y agresión de Facundo contra su padre (Sarmiento, El Progreso 780) además del pacto biográfico-narrativo que establece identidad entre autor y narrador:

Me fatigo de leer infamias, contestes en todos los manuscritos qe consulto. Sacrifico la relación de ellos a la vanidad de autor, a la pretensión literaria. Si digo más los cuadros me salen recargados, innobles, asquerosos (Sarmiento, El Progreso 782).

Jean-Marie Schaeffer advierte: “mistaking a fictional narrative for a factual one (or vice versa) can have dramatic consequences” (Schaeffer, “Fictional vs Factual Narration” 1). En este folletín, el dramatismo no solo es constituyente, sino razón discursiva que permite un más allá: la construcción del proyecto criollo para el futuro social y político, la opción civilizadora y europea.

En “El estatuto lógico del discurso de ficción”, el filósofo John Searle propone que “ciertos géneros de ficción se definen parcialmente por los compromisos no-ficticios implicados en la obra de ficción” (Searle 176-177). Este es el caso de Facundo, puesto que, para Sarmiento, como Autor y como Narrador, el compromiso con el proyecto político blanco y europeo se sostiene mediante el entramado de dos pares de ideas dicotómicas que permitieron establecer de manera taxativa la inferioridad americana: civilización-barbarie y raza indígena-raza blanca:

El único romancista norte-americano qe aya logrado acerse un nombre europeo, es Fenimore Cooper, i eso, porqe transportó la escena de sus descripciones fuera del círculo ocupado por los plantadores, al limite entre la vida bárbara i la civilizada, al teatro de la guerra en qe las razas indíjenas i la raza sajona están combatiendo por la posesion del terreno (Sarmiento, El Progreso 773).

En este sentido, para Sarmiento, el concepto de raza fue tan importante como el de civilización y barbarie. Esta condición es posible de constatar en otros escritos en los que registra su sentir, por ejemplo, en su inclusión del 28 de septiembre de 1844, según cita Verdevoye:

Sobre todo, quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes, por quienes sentimos, sin poderlo remediar, una invencible repugnancia, y para nosotros Colocolo, Lautaro y Caupolicán, no obstante los ropajes civilizados y nobles de que los revistiera Ercilla, no son más que unos indios asquerosos, a quienes habríamos hecho colgar y mandaríamos colgar ahora, si reapareciesen en una guerra contra Chile, que nada tiene que ver con esa canalla (Cit. en Verdevoye 391).

El desprecio por lo indígena constituyó, tanto en Sarmiento como en los intelectuales de su tiempo, un motivo reiterado en distintas formas. Lo americano, lo indígena debía ser silenciado y aplastado por el discurso histórico que reconstruía a América como la heredera de Europa:

El tratamiento de los indígenas como algo exterior a la historia no obedecía a los rasgos particulares de un país en donde se hubiera producido el “resultado benéfico” de su extinción, sino a una convención historiográfica generalmente adoptada por los historiadores hispanoamericanos (Colmenares 50).

Se desecha así la entelequia que se había construido respecto a los indígenas durante el periodo de Emancipación. Una vez que comienza el proceso de organización de los Estados Nacionales, en donde se superpone el proyecto criollo que implica, necesariamente, la construcción de una idea utópica de nación unificada, blanca, europea y masculina. En palabras de Germán Colmenares: “debía suprimirse la propia historia, informe e intrascendente, para acceder a la única historia significativa, la europea. La definición misma de la república Argentina consistía en una ‘evolución espontánea de la nación y de la raza española’ en un ‘desierto de América del Sur’” (51).

El Folletín -en tanto proceso de escritura, enunciado y modalidad literaria-, incorporado en los periódicos a mediados del siglo XIX, contribuyó con la educación e integración de los círculos lectores al proyecto de organización de los Estados Nacionales, imponiendo el imaginario del criollo. Con esto aportó ideológicamente en el intento de acabar con la anarquía y luchas caudillistas que se sucedieron después del periodo de Emancipación de las antiguas colonias de España (Osorio, 2000, p.39). Esta narrativa folletinesca, aporta modelos de narrar en los que se incorpora la crítica de lo real en la ficción. El propósito implícito del texto dio como resultado que las experiencias humanas, afecciones y sentimientos fueran tematizados. La estimación crítica de Facundo y Civilización i barbarie, plantea que en ellos

[…] se formaliza literariamente la tesis, cara a la oligarquía ilustrada, de que la verdadera causa de los males de América se define por un conflicto entre la civilización europea y la barbarie americana. Y que los espacios en que se despliegan estos dos principios antinómicos son la ciudad y el campo, respectivamente. Para Sarmiento, la dicotomía se plantea en términos irreductibles, y las anheladas y necesarias metas del progreso, en términos de orden social, desarrollo del comercio, la industria y la educación, sólo serán posibles en la medida en que la «civilización» someta a la «barbarie». Esta tesis esquemática y brutal de Sarmiento tuvo larga progenie, sobre todo por la facilidad con que pudo ser asimilada por el positivismo, entonces todavía incipiente, que pudo darle nuevos rasgos y argumentos y prolongar su vigencia ideológica incluso hasta bien avanzado el siglo XX (Osorio 49-50).

Esta tesis que distingue y contrapone la civilización europea contra la barbarie americana, fue un principio básico para justificar privilegios, el poder, lugar y la cultura del enunciador. En el siglo XIX esta polaridad reitera una poética para narrar la “Historia”.

En el enfrentamiento entre unitarios y federales “las dos clases estuvieron de acuerdo en que había que exterminar a los indios para desposeerlos de sus tierras” (Alazraki 1709). El pensamiento de la modernización de la primera mitad del siglo XIX excluyó a los no blancos de la Historia oficial. En concordancia con esto, la figura de Domingo Faustino Sarmiento, en tanto autor y narrador, resulta central en la imposición de una ideología binarista que construye desde Facundo:

¿No abeis oído la palabra salvaje qe anda revoloteando sobre nuestras cabezas? De eso se trata, de ser o no ser salvajes. ¿Rosas, segun esto, no es un echo aislado, una aberracion, una mostruosidad? (Sarmiento, El Progreso 769).

La interpelación directa al lector presupone la inclusión de éste en el proyecto que se está proponiendo, la construcción de la sociedad desde el lado de la “civilización” europea, desdeñando lo americano como lo salvaje, lo bárbaro, lo monstruoso. Todo ello, por supuesto, proyectado en la imagen de Rosas y los caudillos pampinos.

Esta imagen de lo salvaje como un peligro que acecha será desarrollada a lo largo de las distintas entregas. Por ejemplo, cuando los carromatos atraviesan las pampas interminables, el narrador “representa” el miedo de los viajeros de las caravanas:

Al Sud i al Norte acechando […] los salvajes que aguardan las noches de luna para caer, cual enjambre de yenas, sobre los ganados que pacen en los campos, i sobre las indefensas poblaciones (Sarmiento, El Progreso 770).

A su vez, el narrador no perderá la oportunidad de sostener la premisa de la superioridad racial europea, lo que explicaría el atraso que tiene la América frente a otros pueblos en que no existen los indígenas:

Mucho debe aber contribuido a producir este resultado desgraciado, la incorporación de indíjenas que izo la colonización. Las razas americanas viven en la ociosidad, i se muestran incapaces, aun por medio de la compulsion, a dedicarse a un trabajo duro i seguido. Esto sujirio la idea de introducir negros en América, qe tan fatales resultados a producido (Sarmiento, El Progreso 771).

Tanto indígenas como africanos resultan, pues perjudiciales para el avance del progreso en América. La imagen que Sarmiento proyecta de lo americano será, en todo momento, la imagen del retroceso y de lo salvaje. América no tendrá salvación en tanto no aplaste lo que tenga de indígena. Así lo demuestra la construcción de la historia que sugiere la obra:

Abian ántes de 1810 en la República Arjentina dos sociedades distintas, rivales e incompatibles; dos civilizaciones diversas; la una española europea civilizada, i la otra barbara, americana, casi indíjena; y la revolución de las ciudades solo iba a servir de causa, de móvil, para que estas dos maneras distintas de ser de un pueblo se pusieran en presencia una de otra, se acometiesen i despues de largos años de lucha, la una absorviese a la otra (Sarmiento, El Progreso 775).

A partir de estos enunciados, podemos colegir que la autoría de Sarmiento implica al narrador e incluso al personaje, dando testimonio y representando lo que posteriormente Lejeune (1994) llamó Pacto autobiográfico. En este sentido, el autor, en tanto narrador y personaje, refiere: “A fines del año 1840 salía yo de mi patria desterrado por lástima, estropeado, lleno de cardenales, puntazos y golpes recibidos el día anterior en una de esas bacanales sangrientas de soldadescas y mazorqueros” (Sarmiento, 2015, p.35) victimizado por el grupo de choque del dictador Juan Manuel de Rosas. Así, la propuesta biográfica que el autor había presentado en un primer momento, en realidad será la excusa para encubrir el relato de su propia vida e ideología. Si fuera pertinente el seudo problema del género: Facundo implicaría el melodrama de los sujetos “emancipados” (gauchos, plebe blanca e indígenas) que padecieron el poder y sin un final claro frente a una probable novela Civilización i barbarie, la que sirvió de fundamento discursivo a la insurgencia contra el Dictador y las peripecias del intelectual para fundamentar su coqueteo con el poder bajo el manto civilizado y europeo en un final porvenir.

Referencias bibliográficas

Alazraki, Jaime. “Facundo”. Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1995: 1708-1716. [ Links ]

Colmenares, Germán. Las convenciones contra la cultura. Ensayos sobre la historiografía hispanoamericana del siglo XIX. Santiago de Chile: Centro de investigaciones Diego Barros Arana, 2006. [ Links ]

Covarrubias, Sebastián de. Tesoro de la lengua castellana o española. Madrid: Iberoamericana, 2006. [ Links ]

Garrels, Elizabeth. “El Facundo como folletín”. Revista Iberoamericana, vol. LIV, núm. 143 (abril-junio 1988): 419-447. [ Links ]

Jitrik, Noe. Muerte y resurrección de Facundo. B. Aires: Centro Editor de América Latina, 1968. [ Links ]

Lejeune, Philippe. El pacto autobiográfico. Madrid: Megazul-Endymion, 1994. [ Links ]

Mejía, Eduardo. “Civilización y barbarie en Facundo de Domingo Faustino Sarmiento”. Historia y espacio. No.16 (2000): 109-118 [ Links ]

Osorio, Nelson. Las letras hispanoamericanas del siglo XIX. Alicante: Cuadernos América sin nombre, 2000. [ Links ]

Oviedo, José Miguel. Historia de la literatura hispanoamericana. Madrid: Alianza Editorial, 2001. [ Links ]

Recopilación de leyes de los Reynos de las Indias. Mandadas imprimir y publicar por la Magestad Católica del Rey Don Carlos II Nuestro Señor. Tomo primero. Madrid: por Iulian de Paredes, 1681. [ Links ]

Saer, Juan José. El concepto de ficción. Buenos Aires: Rayo Verde Editorial, 2016. [ Links ]

Sarmiento, Domingo Faustino. Facundo. Sección Folletín El Progreso. Diario Comercial, Politico i Literario. Santiago de Chile: 2 mayo - 21 junio 1845 (desde la entrega 1: número 769 hasta la 25: número 813). [ Links ]

Sarmiento, Domingo Faustino . Viaje a Francia. Caracas: Biblioteca Ayacucho , 2004. [ Links ]

Sarmiento, Domingo Faustino . Civilización y barbarie. Facundo. Madrid: Ediciones Cátedra, 2015. [ Links ]

Searle, John. “El estatuto lógico del discurso de ficción”. Íkala. Revista de Lenguaje y Cultura (Antioquía) Vol. 1, N° 1 (1998): 159-179. [ Links ]

Yahni, Roberto. “Introducción”. Domingo Faustino Sarmiento. Civilización y barbarie. Facundo. Madrid: Ediciones Cátedra , 2015. [ Links ]

Schaeffer, Jean-Marie. ¿Qué es un género literario? Madrid: Akal, 2006. [ Links ]

Schaeffer, Jean-Marie. “Fictional vs Factual Narration”. Hühn, P. et al. (eds) The Living Handbook of Narratology. Hamburg: Hamburg University, 2012. http://www.lhn.uni-hamburg.de/printpdf/article/fictional-vs-factual-narrationLinks ]

Verdevoye, Paul. Domingo Faustino Sarmiento Educateur et publiciste (entre 1839 et 1852). París, Institut des hautes Etudes de LʼAmerique Latine, 1963. [ Links ]

1 En el presente artículo, nombraremos el folletín solo como Facundo para diferenciarlo del libro posterior “primera edición en volumen” titulado Civilización y Barbarie.

2Al citar el folletín señalaremos el número de El progreso en que aparecen los extractos utilizados.

3No obstante lo anterior, el investigador francés Paul Verdevoye (1963) no vacila en clasificar el Facundo como un “feuilleton” (Verdevoye 384).

4El 27 de agosto de 1842 después del Prospecto de El Progreso se anuncia el carácter del futuro Folletín: “Ce feuilleton ne pourra pas être inséré, que traen los diarios franceses es griego para nosotros, y no lo entenderemos jamás”. Firmado por “El futuro redactor del folletín”.

Recibido: 04 de Marzo de 2020; Aprobado: 10 de Junio de 2020

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons