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RIVAR (Santiago)

versión On-line ISSN 0719-4994

RIVAR (Santiago) vol.9 no.25 Santiago ene. 2022

http://dx.doi.org/10.35588/rivar.v9i25.5449 

Artículos

Patrimonio vitivinícola en quincha frente a la expansión urbana en Mendoza, Argentina

Viticulture Heritage in Wattle and Daub in the Urban Sprawl in Mendoza, Argentina

*Universidad Nacional de Cuyo y CONICET, Mendoza, Argentina, mesteves@mendoza-conicet.gob.ar

**Universidad Nacional de San Juan y CONICET, Mendoza, Argentina, rsales@mendoza-conicet.gob.ar

Resumen

Las bodegas materializadas con quincha se consideran patrimonio cultural por condensar características propias de la zona donde se localizan y por dar cuenta de una relación singular entre naturaleza y cultura. Sin embargo, desde el año 2000 en Mendoza se intensifican los avances de la expansión urbana sobre territorios rurales que impactan en el patrimonio vitivinícola y promueven la demolición de bodegas, particularmente de pequeños productores. Si bien en las últimas décadas han tomado protagonismo acciones de ordenamiento territorial para regular el crecimiento urbano y proteger las zonas agrícolas, se advierte que no alcanzan a poner en valor el patrimonio vitivinícola para su conservación y valorización como elemento de identidad. El trabajo analiza las características y condición de patrimonio de las bodegas en quincha localizadas en el oasis norte de Mendoza y el impacto del avance urbano sobre estas construcciones. Para ello utilizamos herramientas de metodología cualitativa y seleccionamos como caso de estudio el Cinturón Verde de Mendoza. Los resultados apuntan a reflexionar sobre los impactos de la expansión urbana sobre el patrimonio vitivinícola para generar recomendaciones a la política pública tendiente al reconocimiento de los valores patrimoniales y su aplicación en acciones de desarrollo local.

Palabras clave: quincha; interfaz urbano-rural; patrimonio cultural; ordenamiento territorial; Cinturón Verde de Mendoza

Introducción

En la provincia de Mendoza la actividad vitivinícola tiene más de cuatrocientos años de historia, desde su introducción por los españoles a mediados del siglo XVI hasta convertirse en la actividad productiva hegemónica durante gran parte del siglo XX. Ciertamente, hacia 1924 se estimaba la presencia de 1.583 bodegas en el territorio provincial y su número llegó a ser de casi dos mil unidades, contando con aproximadamente novecientas hacia el inicio del siglo XXI (Guaycochea de Onofri, 2001). Por ello, numerosas investigaciones se han centrado en el estudio de la vitivinicultura abarcando aspectos históricos, socioeconómicos, agronómicos y técnicos, entre otros. Asimismo, resaltan trabajos que buscan poner en valor a la arquitectura industrial a partir del estudio de diversas bodegas. En efecto, Moretti afirma que “la arquitectura de las bodegas en Mendoza conforma un valioso conjunto de edificaciones donde podemos apreciar tipologías, lenguajes y técnicas constructivas que marcaron e identificaron cada época en forma precisa” (Moretti, 2011: 85). En esta línea, se identifica que los estudios sobre arquitectura vitivinícola se han centrado con énfasis en aquellas bodegas que resultan un hito por su gran escala de producción, desarrollo tecnológico o monumentalidad arquitectónica (Moretti, 2008; Cirvini y Manzini, 2012; Manzini, 2013; Girini, 2014). También existen investigaciones que analizan la conformación de pueblos asociados a la actividad vitivinícola o las transformaciones territoriales generadas por la proximidad a centros urbanos de las bodegas que incidieron en la planificación y el trazado de la ciudad. Gracias a ello diversos conjuntos arquitectónicos han adquirido la condición de patrimonio cultural (Manzini, 2013; Girini, 2014; Mateu, 2020). Asimismo, los antecedentes indican importantes avances en relación a la historiografía sobre la vitivinicultura en el periodo colonial (Rivera Medina, 2007), mientras que resaltan los aportes de Guaycochea de Onofri (2001) y Premat (2012), quienes profundizan sobre la historia de las bodegas mendocinas y el uso de la tierra cruda para su materialización, donde destaca un mayor uso del adobe y el tapial en periodos anteriores al siglo XIX. Sin embargo, aún queda pendiente el análisis del patrimonio cultural de bodegas vitivinícolas de producción a pequeña escala construidos en quincha durante el siglo XX.

Frente a las particularidades que presenta el patrimonio cultural vitivinícola en el oasis norte de Mendoza debemos sumar que, desde el año 2000, se ha profundizado el avance acelerado de las zonas urbanas sobre territorios rurales. En este contexto el uso del suelo, particularmente residencial, avanza sobre tierras históricamente productivas con suelos fértiles para la producción agrícola y se aceleran procesos de degradación y contaminación de la tierra y del agua (Gobierno de Mendoza, 2017). Dicho proceso genera a su vez que la importante y costosa infraestructura existente (canales de riego, caminos rurales, circuitos productivos) para posibilitar la producción agrícola en territorios rurales de tierras secas quede en desuso. Al acentuar el crecimiento urbano sobre territorios rurales se observa la pérdida de referentes patrimoniales rurales con importantes valores históricos que condensan la identidad de los territorios.

Una de las zonas más afectadas por el crecimiento urbano acelerado es el Cinturón Verde de Mendoza (en adelante CVM), principalmente debido al bajo valor del suelo y su proximidad al Área Metropolitana de Mendoza (en adelante AMM). Dicha zona, por su histórico uso rural, se constituye como un reservorio de bienes patrimoniales vinculado a la historia de la producción agrícola. Las acciones tendientes a frenar y organizar las aceleradas urbanizaciones se concentran en la Ley Provincial n° 8.051 de Ordenamiento Territorial y Usos del Suelo sancionada en 2009. Mediante esta ley se motivó la elaboración del Plan Provincial de Ordenamiento Territorial y Usos del Suelo (en adelante PPOT), que ocho años después adquirió carácter legislativo (Ley n° 8.999). Particularmente, en el PPOT se identifica al patrimonio como un elemento de gran importancia a considerar en la planificación, aunque en la práctica las acciones tendientes a su identificación, conservación y puesta en valor son escasas (Gobierno de Mendoza, 2017). Al respecto, coincidimos con Prats al sostener que la falta de acciones orientadas a la protección del patrimonio se profundiza cuando un bien no posee monumentalidad, gran belleza o posibilidad de rédito económico (Prats, 2005). Tal situación se observa con frecuencia en las zonas rurales del CVM, donde muchas veces la valoración de los bienes queda limitada en gran medida a la propia comunidad donde se encuentra el bien.

Trabajos de campo detectan en la zona del CVM trece bodegas pertenecientes a pequeños y medianos productores construidas con quincha. Si bien en algunos casos se advierte que han sido afectadas por la actividad sísmica, por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento en la envolvente, en cuatro casos se observa que han sido demolidas para el aprovechamiento de los predios para nuevas construcciones residenciales a partir de la década del 2000. Resulta relevante prestar atención a la materialización de estas bodegas ya que la quincha es una técnica constructiva en tierra cruda que forma parte de las técnicas de entramados, debido a que se emplea madera en la estructura portante y los muros son fabricados con un entramado de caña de castilla (arundo donax) donde luego se aplica barro rico en arcilla mezclado con paja. Es interesante remarcar que, si bien la quincha es una técnica muy utilizada históricamente por diversas comunidades en la región andina para construir, particularmente en Mendoza, los materiales naturales en tierra cruda por excelencia empleados para la construcción fueron el adobe y la tapia (Cirvini, 2011; Premat, 2012). Sin embargo, la quincha resulta una técnica sumamente empleada en las zonas no irrigadas de la provincia donde habitan pueblos originarios huarpes (Esteves y Cuitiño, 2020). Las ventajas de la quincha en relación al adobe o tapial son el bajo peso de los muros y su flexibilidad, por lo que presentan mejor comportamiento frente al sismo y a suelos de baja resistencia. Al respecto, algunas investigaciones señalan la presencia de bodegas construidas con quincha en sectores del CVM (Guaycochea de Onofri, 2001; Moretti, 2008). Mas analizar la condición patrimonial de estas unidades en quincha y el estado actual de las edificaciones es una tarea aún pendiente. Por ello, identificar a las bodegas construidas con quincha, sus características constructivas y espaciales, así como los impactos que reciben estos edificios a partir de la acelerada urbanización del CVM resulta un aporte significativo para sumar a la historia de arquitectura industrial vitivinícola en el oasis norte de Mendoza, así como también a la conservación y valoración de estos bienes que dan cuenta de la identidad de los territorios donde se insertan.

El objetivo del trabajo es analizar la condición de patrimonio de las bodegas construidas en quincha localizadas en el oasis norte de Mendoza y el impacto del avance urbano sobre estas construcciones. Se sostiene que a partir de identificar y analizar las bodegas construidas en quincha, particularmente en el CVM, teniendo en cuenta las actuales amenazas vinculadas al avance urbanos sobre territorios rurales, resulta posible elaborar estrategias tendientes al reconocimiento y protección de estos bienes y, desde allí, generar recomendaciones para la planificación del territorio.

Metodología

Para llevar adelante la investigación se han utilizado métodos cualitativos aplicados en un caso de estudio: el Cinturón Verde de Mendoza (CVM). Del mismo modo, aplicamos técnicas de recolección de datos tales como entrevistas semiestructuradas, relevamiento in situ, planos técnicos, fotografías, notas de campo y observación indirecta.

El CVM se extiende hacia el este del AMM y comprende los distritos rurales irrigados del departamento de Guaymallén, algunos distritos de Maipú y, en menor medida, Lavalle (Van den Bosch y Ruggeri, 2014) (Figura 1). Su relevancia destaca frente a las condiciones ambientales de la provincia teniendo en cuenta que pertenece a las denominadas tierras secas, las cuales se caracterizan por presentar precipitaciones escasas, poco frecuentes e irregulares, una gran amplitud térmica entre el día y la noche, y suelos con bajos contenidos de materia orgánica y agua. Actualmente solo el 4.8% del territorio provincial corresponde a los oasis, donde se concentran actividades productivas más dinámicas y los principales núcleos poblacionales. Por fuera de los oasis (en el 95.8% de la superficie provincial) se encuentran actividades productivas de subsistencia, población dispersa y fuertes procesos de desertificación.

Fuente: elaboración propia en base a datos de SIG 250 IGN, Nodo Científico OTM IADIZA - CCT Mendoza del año 2020 y Van den Bosch y Ruggeri (2014). Año 2021. Source: own elaboration based on data from SIG 250 IGN, Nodo Científico OTM IADIZA - CCT Mendoza of 2020 and Van den Bosch and Ruggeri (2014). Year 2021.

Figura 1 Ubicación del Cinturón Verde de Mendoza en el oasis norte de Mendoza Figure 1. Location of the Green Belt of Mendoza in the northern oasis of Mendoza 

El CVM se caracteriza por la calidad del suelo, con buena aptitud, clima benigno y la red de riego que, junto con el agua subterránea a veces surgente, garantizan una provisión hídrica adecuada. Bajo tales condiciones, en esta zona se conforma actualmente un agroecosistema diversificado orientado principalmente hacia la producción hortícola para mercados en fresco (Van den Bosch y Ruggeri, 2014). No obstante su actual impronta hortícola, esta zona históricamente concentró grandes superficies de viñedo; ya hacia el año 1937 en Guaymallén la superficie cultivada con viñedo sumaba 7.400 ha y la horticultura alcanzaba las 319 ha; mientras que en 2008 la horticultura ocupaba 2.046 ha y la vid, 1.348 ha (Esteves et al., 2020). La producción en esta zona se encuentra principalmente bajo una estructura agraria de tipo familiar. Sin embargo, además de los procesos de urbanización que transforman al territorio, a partir del año 2008 se observa un desplazamiento de pequeños y medianos productores y un avance de grandes y muy grandes productores (Dalmasso y Mussetta, 2020).

A fin de conocer el universo de bodegas materializadas con quincha localizadas en el CVM revisamos inventarios de bienes patrimoniales arquitectónicos (Villalobos et al., 1999; Cirvini et al., 2009) e investigaciones que presentan una mirada histórica sobre el desarrollo de la vitivinicultura en clave arquitectónica (Guaycochea de Onofri, 2001; Girini, 2014, entre otros). De este análisis se encontraron registros sobre trece unidades construidas en quincha en los distritos de Corralitos, La Primavera y Colonia Segovia pertenecientes al departamento Guaymallén y Rodeo del Medio en Maipú. A partir de allí, se procedió a verificar la existencia de estas unidades en el trabajo de campo. Si bien relevamos todas las unidades identificadas, solo fue posible recorrer el interior de algunas bodegas, ya que en ciertos casos los propietarios no permitieron el acceso o no se encontraba nadie en la propiedad. De todos modos, mediante la técnica de la entrevista semiestructurada y la observación indirecta, se logró recolectar y construir datos necesarios para comprender las características constructivas y generales de los establecimientos. Para la entrevista semiestructurada aplicamos una guía de preguntas abiertas para recabar infor mación sobre la quincha como sistema constructivo, su vinculación con elementos del entorno inmediato, estado de conservación del inmueble, uso actual del edificio y percepciones sobre el impacto del crecimiento urbano.

Del total de trece bodegas, cuatro unidades han sido demolidas (Figura 2). De las nueve bodegas restantes que aún conservan el sistema constructivo solo una mantiene la función original. El resto de las unidades muestran cambios en su uso: dos son galpones para el acopio de la producción hortícola, una ha sido adaptada como vivienda, y cinco unidades son utilizadas como depósito de objetos varios.

Fuente: elaboración propia en base a SIG 250 IGN, Nodo Científico OTM IADIZA - CCT Mendoza y Google Earth, Cirvini et al. (2009) y Villalobos et al. (1999). Año 2021. Source: own elaboration based on SIG 250 IGN, Nodo Científico OTM IADIZA - CCT Mendoza and Google Earth, Cirvini et al., (2009) and Villalobos et al. (1999). Year 2021.

Figura 2 Localización de las bodegas existentes y demolidas en el Cinturón Verde de Mendoza Figure 2. Location of existing and demolished wineries in the Green Belt of Mendoza 

Respecto al análisis del avance urbano sobre suelos rurales, el presente estudio se basó en bibliografía específica en la cual se realiza un recorte temporal entre 2003-2018, al tratarse del periodo donde se acelera la expansión urbana de la mano del mercado inmobiliario (Esteves et al., 2020). Dicho recorte temporal permitió, además, observar las dinámicas del crecimiento urbano alrededor de las bodegas registradas en los inventarios antes mencionados.

Patrimonio cultural rural y la relación territorio-arquitectura

El patrimonio cultural adquiere cada vez más protagonismo en la gestión del territorio debido a que se trata de elementos materiales o intangibles que permiten anclar una determinada cultura a su contexto social, ambiental e histórico (García Cuetos, 2011). La UNESCO (2016) considera al patrimonio cultural de las zonas rurales como un recurso estratégico para mejorar el contexto regional general y propiciar un desarrollo territorial equilibrado. El patrimonio rural implica prestar atención, por un lado, a la consideración de elementos que muchas veces carecen de monumentalidad o gran belleza, pero que son representativos para una comunidad y su historia, lo que Prats denomina “patrimonio local” (Prats, 2005). Por otro lado, el patrimonio rural puede entenderse a escala territorial, articulando elementos materiales e intangibles, como la identidad de un determinado territorio. De esta forma, se hace referencia a la relación del edificio u objeto con su contexto, también definido por otros autores como “paisaje cultural”. En efecto, el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios junto a la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas definen al paisaje cultural de zonas rurales como las

expresiones de estructuras sociales y organizaciones funcionales que los realizan, utilizan y transforman, en el pasado y en el presente. Estos paisajes como patrimonio abarcan atributos culturales, espirituales y naturales que contribuyen a la continuidad de la diversidad biocultural. (ICOMOS-IFLA, 2017: 3)

Además, esta mirada a escala territorial adquiere gran importancia en el estudio de un bien al comprender su articulación con el contexto natural y cultural, a la vez que profundizar la relación entre lo material y lo intangible (Moreno, 2019).

Numerosas investigaciones indican que para reconocer a un bien como patrimonio resulta oportuno identificar los valores que posee. En este sentido, se encuentran los aportes de Cirvini y Raffa, quienes han definido indicadores de valores históricos, creativos y simbólicos para los bienes arquitectónicos (Cirvini y Raffa, 2010). Los históricos asocian al bien como testimonio del pasado, tanto de la sociedad que lo produjo y habitó como de las dinámicas sociales, culturales y territoriales. Los valores creativos se vinculan a parámetros artísticos, constructivos y espaciales, propios de la disciplina arquitectónica, articulados a la dinámica territorial. Finalmente, los valores simbólicos hacen referencia al significado que estos bienes poseen para la comunidad como referente de la memoria, la identidad o la historia. Al reconocer los valores susceptibles de ser asignados a un bien es posible activar mecanismos para su puesta en valor, conservación y uso. En este sentido, se coincide con Prats cuando expresa que

la puesta en valor y activación de los referentes patrimoniales no corresponde a la población, sino a los poderes locales, pero estos poderes se ven forzados a reflejar las sensibilidades mayoritarias de la población al respecto y darle curso, so pena de perder apoyos políticos. (Prats, 2005: 26)

Justamente el patrimonio, al combinar pasado y presente y la relación del objeto con su contexto y los significados que posee, es un referente privilegiado para guiar las acciones de planificación territorial, integrando los componentes naturales, económicos y culturales de un determinado lugar, apostando por su desarrollo endógeno (Mata Olmo, 2008). En el caso particular de la provincia de Mendoza, el PPOT engloba los procesos, lineamientos, medidas correctivas, de conservación y de desarrollo territorial que las reparticiones, organismos provinciales y los municipios tendrán que cumplir e implementar en el corto, mediano y largo plazo, buscando garantizar la interacción entre distintas instituciones y mecanismos de participación social (Gobierno de Mendoza, 2017). Si bien la provincia cuenta con importantes avances en tanto es pionera en Argentina en darle un marco legal al ordenamiento territorial, en las acciones concretas el patrimonio aún no forma parte de las decisiones prioritarias, relegándolo a un segundo plano. En esta línea, se advierte que el PPOT establece como sexto objetivo la “Integración de las zonas no irrigadas, mayor eficiencia en la gestión de los oasis y preservación de zonas agrícolas que prestan servicios ambientales, conservando y promoviendo el patrimonio natural, cultural, ambiental y paisajístico” (Gobierno de Mendoza, 2017: 34). Resalta así la vinculación entre la expansión urbana sobre territorios rurales que todavía no ha sido reglamentada mediante la planificación territorial y las amenazas que esto genera frente a la conservación del patrimonio rural.

Al respecto, es posible advertir que en muchos casos los bienes patrimoniales rurales no están identificados mediante una normativa oficial que los reconozca y proteja, de modo que pueda garantizarse su conservación, principalmente en aquellos donde lo monumental no es una característica intrínseca. Por su parte, en los Planes de Ordenamiento Territorial Municipal en desarrollo, identificamos una ausencia del análisis del patrimonio cultural vinculado a la construcción en tierra cruda o su uso para acciones de planificación. Solo se limitan a mencionar algunos bienes patrimoniales que poseen declaratoria oficial, pero sin ampliar la mirada hacia bienes que aún no poseen un reconocimiento de sus valores, sobre todo en zonas rurales. Paralelamente, la Ley Provincial de Patrimonio Cultural N° 6034/1993 de Mendoza y sus modificatorias (Gobierno de Mendoza, 1993) establecen lineamientos vinculados exclusivamente a bienes reconocidos como patrimonio cultural y que forman parte del Registro Provincial de Bienes Patrimoniales, entre los cuales no se identifican bodegas construidas en quincha. Asimismo, si bien se establecen procedimientos legales y técnicos para gestionar la declaratoria de bienes, se trata de un paso posterior a la identificación de los mismos, para lo cual resulta necesario disponer de información jurídica, legal, documentos gráficos y diversos antecedentes de los bienes reconocidos como patrimonio. Por ello, consideramos que este trabajo se presenta como un punto de inicio para reflexionar y discutir acerca de la incorporación de las bodegas construidas en quincha como parte del patrimonio rural de los municipios que conforman el CVM.

Las dinámicas del territorio y la vitivinicultura

En el oasis norte de Mendoza, particularmente en la zona del CVM donde se localizan las bodegas relevadas, se ubicaba un humedal de grandes dimensiones denominado Gran Ciénaga del Bermejo, un área palustre de carrizales y bañados, con predominancia de uso comunitario de pasturas (Prieto et al., 2012). Dicho humedal resultó afectado desde 1850 hasta 1930 con gestiones estatales para el drenaje del agua frente a la necesidad de disponer de mayor cantidad de tierras para el trabajo agrícola. La etapa de “industrialización y primera modernización” que definen autoras como Cirvini y Manzini respecto a la historia del vino en Mendoza abarca desde el posicionamiento de la vitivinicultura como actividad hegemónica en la provincia a finales del siglo XIX hasta la crisis del modelo productivo en la década de 1970. Tal periodo se caracterizó por “un vertiginoso crecimiento de la actividad que estuvo impulsado por políticas de liberalismo económico, las grandes obras de irrigación, la importación de tecnología, el protagonismo de la gran inmigración europea y las nuevas comunicaciones, en particular el ferrocarril” (Cirvini y Manzini, 2012: 108). Para ilustrar el impulso e importancia de la vitivinicultura en esta etapa “la superficie plantada de vid pasó de 6.653 ha en 1887 a 38.723 ha en 1909, a más de 76.000 en 1924 y llega hoy a 230.000” (Guaycochea de Onofri, 2001: 194). De este periodo se encuentran numerosas investigaciones que dan cuenta de expresiones arquitectónicas asociadas principalmente a la inmigración italiana y española y a los avances en tecnología, incluidos materiales constructivos como el ladrillo cocido, el hormigón y el acero.

Según indican los datos bibliográficos y las entrevistas realizadas, es en esta etapa donde se construyen las bodegas en quincha, unidades de análisis de la presente investigación. Así, la antigua zona palustre se fue poblando principalmente de viñedos y bodegas hasta 1970, momento en el cual una fuerte crisis en el sector vitivinícola implicó un cambio productivo y tecnológico que pocos productores pudieron afrontar. La etapa en la historia del vino denominada “Crisis y segunda modernización” ocupa el periodo temporal desde 1990 hasta la actualidad, caracterizada por la producción de vinos de alta calidad para la exportación, la inclusión de nuevas tecnologías y una vinculación más estrecha con el turismo a partir de exaltar la identidad territorial (Cirvini y Manzini, 2012). Por ello, diversos productores que no pudieron afrontar los costos que demandó la inversión en tecnología vendieron sus tierras, mientras que otros cambiaron a plantaciones hortícolas que resultaron más rentables, ya que no demandaban grandes inversiones para sostener la actividad.

El avance urbano como amenaza a la preservación del patrimonio cultural rural

Desde finales del siglo XIX y particularmente en Argentina, se asiste a una aceleración del crecimiento urbano hacia territorios rurales que provoca profundas transformaciones asociadas a la configuración difusa y fragmentada del territorio, la conformación de áreas metropolitanas extendidas y la segregación socioterritorial (Martínez Toro, 2015). A su vez, las situaciones anteriores se asocian a la reproducción de desigualdades, la disminución de la cohesión social, problemas en el abastecimiento de servicios e infraestructura y una desvalorización de lo rural con la consecuente pérdida de los mejores suelos para la producción de alimentos.

Particularmente, la provincia de Mendoza presenta profundas transformaciones territoriales asociadas a la expansión de las áreas urbanas sobre las rurales a pesar de sus condicionantes físico-biológicas. Al respecto, varios autores y autoras afirman que el crecimiento difuso no se corresponde con la tasa de crecimiento poblacional, sino con la falta de planificación territorial adecuada (Lanfranchi et al., 2018). El avance de la urbanización se genera principalmente a partir de la construcción de barrios residenciales de diferente tipo que se emplazan en zonas históricamente productivas, desplazando a la actividad agrícola. Justamente, autoras con Van den Bosch y Bocco (2016) afirman que entre 1988 y 2008 se presenta una disminución del 50% de las explotaciones agropecuarias con una pérdida del 15% del área cultivada. Asimismo, los datos dan cuenta de que en el año 2010 se urbanizan 11.322 ha de parcelas con derecho a riego localizados en la interfaz urbano-rural del AMM, en su mayoría en el CVM (Gudiño, 2018). Tales tendencias indican que es posible que la expansión urbana sobre territorios rurales continúe en crecimiento. Al respecto, en el caso de estudio se puede observar que se están conformando centros urbanos aislados que tiendan hacia una unificación frente al desarrollo de infraestructura (Figura 3).

Fuente: elaboración propia en base a datos de Villalobos et al. (1999); Cirvini et al. (2009); SIG 250 IGN, Nodo Científico OTM IADIZA - CCT Mendoza; Google Earth y Esteves et al. (2020). Año 2021. Source: own elaboration based on data from de Villalobos et al. (1999); Cirvini et al. (2009); SIG 250 IGN, Nodo Científico OTM IADIZA - CCT Mendoza; Google Earth and Esteves et al. (2020). Year 2021.

Figura 3 Avance del uso urbano sobre las bodegas emplazadas en el Cinturón Verde de Mendoza Figure 3. Urban sprawl over the wineries located in the Green Belt of Mendoza 

Al analizar el avance urbano en torno a las bodegas identificadas, observamos un retroceso importante en los usos agrícolas. Justamente, la urbanización incide en el abandono y demolición de bienes patrimoniales asociados a la actividad agrícola, así como en los procesos de desarticulación del sistema hídrico, abandono de parcelas cultivadas y la tala de grandes arboledas, provocando un impacto irreversible en el paisaje cultural histórico. En la Figura 3 se puede observar la ubicación de las bodegas rodeadas de uso residencial, lo que permite dar cuenta de la vulnerabilidad que poseen estos edificios frente al crecimiento urbano. A su vez, los códigos de edificación de los departamentos de Maipú y Guaymallén indican que se encuentran prohibidas las construcciones en tierra y las ya construidas se consideran antirreglamentarias. Esta condición promueve la demolición de edificios patrimoniales construidos con la técnica de la quincha, ya que el abandono de la actividad agrícola, tanto para nuevos loteos como para nuevas industrias, opta por la demolición para evitar problemas con los municipios y recibir los permisos necesarios para la nueva actividad.

Las bodegas en quincha en el CVM

Las bodegas construidas en quincha presentan variaciones en sus dimensiones de acuerdo a la cantidad de naves que poseen. Se han identificado cinco unidades de una sola nave; tres bodegas poseen dos naves adosadas, mientras que las de mayor tamaño ostentan hasta tres naves adosadas (dos unidades) (Tabla 1). Todas las bodegas relevadas presentan la misma resolución constructiva, con adaptaciones del sistema de la quincha asociadas al contexto particular. Estas adaptaciones se vinculan principalmente con la necesidad de alcanzar grandes luces en los recintos para la producción del vino. A esto se suma la diferente disponibilidad de materiales naturales respecto de las zonas no irrigadas de la provincia, que fueron aprovechadas por los constructores (Esteves y Cuitiño, 2020). Justamente, los cimientos se materializan con piedra tosca, que se encuentra en el sitio; además, todas incluyen un sobrecimiento realizado con el mismo material cuya función es disminuir el ascenso de la humedad del suelo por capilaridad hacia los muros. Respecto a este sobrecimiento, en seis unidades se observa que la piedra tosca ha sido recubierta con un revoque cementicio para proteger al material.

La estructura edilicia se conforma por columnas y vigas de madera de sección cuadrada, conformando pórticos que son rigidizados por una pieza de madera en diagonal. Luego, en sentido perpendicular a las columnas se clavan listones de madera, a diferencia de los sistemas constructivos que utilizan caña de castilla, conformando una “jaula”, tanto por el lado interior y exterior de la estructura para luego rellenarla con una mezcla de barro y fibras vegetales, resaltando totora, paja de trigo o estiércol de caballo. De acuerdo a las entrevistas, esta forma de materializar la quincha responde a mayor presencia de madera a partir de álamos y sauces que crecen en el sitio. Los pobladores denominan a este sistema constructivo “técnica esqueleto” por la similitud que alcanza con esta estructura durante el proceso de elaboración (Figura 4).

Es importante remarcar que esta técnica constructiva es característica del caso de estudio teniendo en cuenta las condiciones ambientales que presenta, ya que en otras zonas de la provincia prevalece el adobe como material constructivo predominante. En efecto, no solo las bodegas del CVM se encuentran materializadas con esta técnica, sino que durante el trabajo de campo se encontraron más de una veintena de viviendas construidas con dicho sistema y sus adaptaciones. Según Guaycochea de Onofri (2001), el uso de esta técnica constructiva responde a la búsqueda por lograr construcciones más livianas para evitar el hundimiento frente a un suelo de baja resistencia y obtener mejor respuesta al sismo. Asimismo, los datos de campo indican que mediante este sistema constructivo los pobladores no solo buscaban estabilidad en sus construcciones, sino que también disminuir al máximo el ascenso por capilaridad de la humedad del suelo hacia los muros para evitar un colapso estructural.

Tabla 1 Bodegas construidas en quincha en el Cinturón Verde de Mendoza, estado de conservación, uso actual, dimensiones y tipo de revoque Table 1. Wineries built in wattle and daub in the Green Belt of Mendoza, conservation situation, current use, dimensions and type of plaster 

Bodegas construidas con quincha
Denominación actual y original Ubicación Año de construcción Estado de conservación Uso actual Dimensiones Revoque
1 Bodega Alou Milagros esquina Ferrari, Colonia Segovia 1900 DEMOLIDA Una nave ------
2 Antigua Bodega Barceló Calle Infanta Isabel, Corralitos 1920 Bueno Galpón agrícola Tres naves Cementicio
3 Bodega Johan Calle San Juan, Corralitos 1906 Regular Vivienda Una nave Cementicio
4 Bodega Alou Calle Infanta Isabel, Corralitos 1930 DEMOLIDA Una nave ------
5 Bodega Proemio Wines (original Bodega Fernández, luego Bodega Barcelona) Calle Severo del Castillo, Corralitos 1930 Muy bueno Bodega Dos naves Cementicio
6 Bodega Bianchi (luego Bodega Serresone) Calle 2 de mayo, Corralitos 1920 Bueno Galpón agrícola Dos naves Cementicio
7 Bodega Sar Calle 2 de mayo, Corralitos s.f. Regular Depósito Una nave Tierra
8 Bodega Mateu Calle B. Argumedo, La Primavera 1920 Bueno Depósito Dos naves Tierra
9 Bodega sin nombre Calle Serpa, Rodeo del Medio 1900 Bueno Depósito Una nave Tierra
10 Bodega Gulló Calle Serpa, Rodeo del Medio 1900 DEMOLIDA Una nave ------
11 Bodega Foucault Calle Serpa, Rodeo del Medio 1890 Malo Depósito Una nave Tierra
12 Bodega Argumedo Calle B. Argumedo, Corralitos 1900 Bueno Depósito Tres naves Tierra
13 Bodega Joyán Calle Serpa, Rodeo del Medio 1900 DEMOLIDA Una nave ------

Fuente: elaboración propia. Source: own elaboration.

Fuente: archivo personal de los autores. Source: authors personal records.

Figura 4 Estructura principal de madera (columnas y vigas) en muros de las bodegas Figure 4. Main wooden structure (columns and beams) in walls of the wineries 

En cuatro de las bodegas identificadas, los muros poseen por el exterior revoque cementicio, mientras que cinco de las unidades aún conservan revoque realizado con una mezcla de barro y paja (Tabla 1). El revoque cementicio se realiza principalmente con la intención de disminuir las tareas de mantenimiento que demanda la construcción con barro. No obstante, el hecho de que la mitad de las bodegas no posea revoque cementicio facilitó reconocer varias características del sistema constructivo mencionadas anteriormente (Figura 5).

Fuente: archivo personal de los autores. Source: authors personal records.

Figura 5 Izquierda: bodegas con revoque cementicio. Derecha: bodega con revoque de barro y paja Figure 5. Left: winery with cementitious plaster. Right: winery with clay and straw plaster 

La cubierta de las bodegas se conforma mediante cabreadas de pendolón realizadas con madera de sección rectangular y con diversas diagonales. De acuerdo a las entrevistas, en algunos sectores de la estructura edilicia se empleó madera de pinotea mientras que en otras se usó madera de álamo. Las cabreadas se unen a la estructura de madera de columnas y vigas mediante herrajes metálicos. Sobre las cabreadas se colocaban rollizos de madera local azuelados que sostienen una malla de caña sobre la cual se disponía de una capa de barro. Finalmente, por el exterior se colocaba chapa acanalada de cinc por el menor peso que alcanzaba la cubierta respecto del uso de tejas y las ventajas asociadas a los daños que ocasionaba el granizo (Lacoste et al., 2014). Cada una de las naves que integran a las bodegas poseen techo inclinado a dos aguas. El uso de este tipo de cubiertas se justificaba en dos puntos centrales: primero, la posibilidad de contar con aleros en toda la envolvente para disminuir la acción de la lluvia sobre el muro de quincha y segundo, mayor facilidad para alcanzar grandes luces con el uso de estructuras de bajo peso y sin la necesidad de disponer de columnas u horcones en el interior del espacio para reforzar la estructura (en comparación con el techo plano con torta de barro) (Figura 6).

Fuente: archivo personal de los autores. Source: authors personal records.

Figura 6 Elementos estructurales de madera para sostener la cubierta Figure 6. Structural wooden elements to support the roof 

Respecto a las aberturas, en la parte superior de todos los muros se disponen de una o dos ventanas de madera de dimensiones pequeñas (aproximadamente 0.80m x 1.20m) para facilitar la ventilación cruzada nocturna y así mantener los recintos sombríos, obteniendo bajas temperaturas para la correcta conservación del vino, aprovechando a su vez la inercia térmica que poseen los sistemas constructivos de tierra cruda. Cada una de las naves que integran a las diferentes bodegas tienen su propia puerta de acceso, que rondan los 2.00m de ancho ubicada en el centro del muro ya que hacia los costados de la puerta de ingreso, por el interior, era común la disposición de toneles de madera para la maduración del vino que luego fueron reemplazados por piletas de hormigón. A su vez, estas puertas estaban conectadas con el sector donde se encontraba el patio de maniobras y el lagar.

Todas las bodegas poseen su vivienda patronal en el predio, a excepción de las bodegas n° 3, 7 y 12, de las cuales no se pudo establecer si la vivienda en proximidad fueron las patronales. Hacia el fondo de algunos predios es posible identificar vides, ya que en algunos casos se encuentran relictos antiguos de parra (n° 6, 12, 8). En otros, se observa la actual presencia de plantaciones hortícolas (n° 2 y 11) y en otros, se advierte la subdivisión del suelo a partir de paredes o alambrados, donde aparecen nuevas viviendas o terrenos destinados a la construcción de barrios residenciales en el antiguo sector cultivado (n° 3, 5, 6, 7, 9). De acuerdo a las características constructivas y espaciales de las bodegas y su relación con otros elementos del territorio, como las casas patronales, plantaciones y canales de riego, se puede comprender cómo se conformaba el paisaje en la zona, donde los diferentes elementos se encontraban articulados entre sí.

Mediante las entrevistas realizadas a propietarios y pobladores locales se pudo corroborar la existencia de las bodegas demolidas, así como a diversas viviendas que aún conservan la técnica constructiva en el caso de estudio, lo que permitió inferir que no se trata de construcciones aisladas sino que la quincha fue la técnica constructiva predominante en el sitio. Al menos cuatro bodegas (n° 1, 2, 4, 8) pertenecían a productores oriundos de Mallorca, España, que según los entrevistados “ya sabían manejar el sistema constructivo”. Otros propietarios proceden de Italia (bodegas n° 5 y 6) y otros desde Francia (n° 11), demostrando así la presencia de inmigrantes europeos en la zona. De acuerdo a Jofré (1997), por las condiciones desfavorables del sitio, debido a la existencia de la ciénaga, el precio del suelo era muy bajo, lo que favoreció el acceso al suelo por parte de los inmigrantes con pequeños capitales para invertir. En todos los casos hay referencias a la autoconstrucción, indicando así que toda la familia, con ayuda de parientes cercanos, participaron del proceso constructivo. Varios edificios aún continúan habitados por descendientes de los propietarios originales, formando parte de la historia familiar.

Si bien no se ha podido determinar una fecha precisa de cuándo las bodegas dejan de funcionar, los entrevistados aluden a los problemas económicos que generó la crisis de la década de 1970 para continuar con la producción, con lo cual se infiere que esta época fue decisiva para el uso original de estos edificios. Asimismo, la presencia de dos bodegas con uso de galpón para el almacenamiento de la producción hortícola (n° 2 y 6), dan cuenta de la reconversión en el uso hacia nuevas posibilidades productivas. La bodega que aún continúa funcionando (n° 5) posee viñedos ubicados en otros sectores de la provincia.

Las unidades relevadas presentan valores históricos vinculados a las personas que las construyeron, a la vez que brindan referencias respecto de saberes sobre las características y materiales naturales del sitio para la edificación. Los valores creativos se observan a partir de las características espaciales y morfológicas de la arquitectura, alcanzando recintos adecuados para la correcta elaboración del vino. El hecho de que aún se encuentren bodegas en pie da cuenta de la resistencia del sistema constructivo frente al sismo o a otras amenazas permanentes, como la humedad del suelo. En la mayoría de los casos, el estado de conservación es bueno, lo que demuestra que los propietarios han sabido manejar las patologías de los sistemas de construcción en tierra cruda (desprendimientos, humedad, grietas, fisuras, erosión, entre otros) para la conservación del inmueble. Son edificios que dan cuenta de la forma en que se desarrolló la vitivinicultura en el CVM, donde pequeños y medianos productores resolvieron las condicionantes naturales para sumarse a la actividad hegemónica provincial durante gran parte del siglo XX. Estas construcciones en quincha son percibidas por los pobladores locales como elementos que brindan identidad al sitio en relación a la historia productiva, sus actores locales y la forma de organizar el territorio. Por ello, consideramos que las bodegas construidas con quincha deberían ser reconocidas como patrimonio cultural.

Conclusiones

El presente trabajo visibiliza las bodegas construidas con la técnica de quincha, con la intención de aportar matices a los bienes patrimoniales vinculados a la historia de la vitivinicultura de pequeños y medianos productores del Cinturón Verde de Mendoza. De esta manera, se advierte que la construcción con tierra cruda no se concentra solamente en periodos históricos previos al siglo XX sino que también se continuó empleando principalmente en zonas rurales, donde aún existen bienes patrimoniales que no han sido reconocidos por organismos gubernamentales para su protección. Si bien los bienes rurales muchas veces no alcanzan la condición de monumentalidad o gran belleza, es justamente en su sencillez y carencia de ornamentos donde se manifiestan los valores estéticos del edificio que, articulado con los elementos del contexto, adquieren mayor relevancia: la bodega con la vivienda patronal, los canales de riego y las zonas de cultivo. A su vez, el uso del sistema constructivo de la quincha que permite alcanzar construcciones más livianas y elásticas, responde a la humedad y baja resistencia del suelo por la antigua ciénaga, dejando en evidencia un aspecto diferencial del CVM: la mayor presencia de agua que, en el contexto de tierras secas donde se emplaza la provincia, resulta un aspecto de gran importancia para la producción actual de hortalizas.

Es importante resaltar el permanente estado de amenaza que poseen los edificios materializados con tierra cruda en Mendoza debido a la falta de valoración y acciones para su conservación frente a los sismos, así como a la acelerada expansión urbana que avanza sobre territorios rurales. Aunque existen normativas tendientes a regular los usos del suelo y promover la conservación de bienes patrimoniales, aún resulta un desafío pendiente la consideración de las bodegas construidas en quincha.

En este contexto, el artículo propone reflexionar sobre los impactos de la urbanización acelerada sobre territorios rurales poniendo el foco en el patrimonio cultural, entendido como una herramienta útil para indagar en los valores propios de cada sitio y desde allí, fomentar estrategias que apunten al desarrollo local. Es posible reflexionar acerca de la posibilidad de abordar a las bodegas en quincha identificadas mediante un sistema red que permita generar rutas culturales, recreativas o gastronómicas para el turismo interno o extranjero con la puesta en valor del paisaje, la arquitectura y los productos vitivinícolas, hortícolas y sus derivados. Esta estrategia permitiría fortalecer el desarrollo local de numerosas familias que viven y trabajan de la tierra, donde sus puestos de trabajo dependen de la producción y comercialización de alimentos. Al mismo tiempo, al encontrarse estas rutas culturales y turísticas en cercanía a los nuevos enclaves residenciales, resulta beneficioso para que los nuevos habitantes conozcan la historia del lugar y posiblemente se generen herramientas para la apropiación, protección y disfrute del paisaje.

A su vez, varias de las bodegas identificadas poseen un buen estado de conservación y son estructuras que han demostrado buena capacidad de respuesta frente al sismo y la baja resistencia de los suelos. Por ello, podrían reutilizarse para albergar usos culturales o recreativos aprovechando sus grandes dimensiones, generando puntos de encuentro para la comunidad que disminuyan la segregación social que genera el crecimiento urbano acelerado, maximizando la identidad y memoria colectiva de estos territorios.

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Recibido: 12 de Enero de 2021; Aprobado: 26 de Junio de 2021

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