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Cuadernos.info

versión impresa ISSN 0719-3661versión On-line ISSN 0719-367X

Cuad.inf.  no.44 Santiago jun. 2019

http://dx.doi.org/10.7764/cdi.44.1429 

TEMAS GENERALES

Discursos mediáticos sobre la educación: El caso de las pruebas estandarizadas en Chile

Media discourses about education: The case of standardized tests in Chile

Discursos da mídia sobre educação: D caso de testes no Chile

Cristian Cabalin1  2 

Loreto Montero3 

Camila Cárdenas4 

1 Universidad de Chile, Santiago, Chile. E-mail: ccabalin@uchile.cl.

2 Universidad Central de Chile, Santiago, Chile.

3 Universidad de California, San Diego, Estados Unidos. E-mail: lomonter@ucsd.edu.

4 Universidad Austral de Chile, Valdivia, Chile. E-mail: camila.cardenas@uach.cl.

Resumen:

En este artículo discutimos la relación entre medios y educación a partir de la cobertura en la prensa chilena de la prueba estandarizada SIMCE. Empleando los métodos del análisis crítico del discurso y framing, concluimos que los periódicos analizados tienden a la naturalización de las deficiencias de este instrumento de evaluación y a la desactivación de los argumentos que critican su permanencia. Por ello, el procesamiento de los conflictos en torno a esta medición queda supedi tado a la normalización que estos discur sos periodísticos proporcionan al campo educacional. Así, se refuerza la creciente influencia de los medios de comunicación en la formulación de las políticas educa cionales, en un proceso conocido como mediatización de la educación.

Palabras clave: mediatización de la educación; editoriales;framing; análisis crítico del discurso; SIMCE

Abstract:

In this paper, we discuss the relationship between media and education based on the Chilean press coverage of the SIMCE standardized test. Using critical discourse analysis and framing, we conclude that the newspapers tend to naturalize the deficiencies of this evaluation instrument and to dismiss the arguments that criticize its continued use. Therefore, the processing of conflicts around this measurement is subject to the normalization that these journalistic discourses provide to the educational field, thus reinforcing the growing influence of the media in the formulation of educational policies, in a process known as mediatization of education.

Keywords: mediatization of education; editorials; framing; critical discourse analysis; SIMCE

Resumo:

Neste artigo, discutimos a relação entre mídia e educação com base na cobertura da imprensa chilena do teste do SIMCE. Utilizando os métodos de análise crítica do discurso e enquadre, concluímos que os jornais analisados tendem a naturalizar as deficiências deste instrumento de avaliação e a desativar os argumentos que criticam sua permanência. Portanto, o processamento de conflitos em torno dessa medida está sujeito à padronização que esses discursos jornalísticos proporcionam ao campo educacional. Assim, reforça-se a crescente influência da mídia na formulação de políticas educacionais, em um processo conhecido como midiatização da educação.

Palavras-chave: midiatização da educação; editoriais; enquadramento; análise crítica do discurso; SIMCE

Introducción

“No ha habido otro momento en la historia de Chile con esta intensidad en la discusión sobre educación”, aseguró en agosto de 2015 el Premio Nacional de Edu cación, Iván Núñez, quien ha investigado este ámbito académico por más de seis décadas (Centro de Inves tigación Avanzada en Educación, 2015). Esta incesante conversación social sobre el sistema educacional se instaló a partir del año 2006, con la llamada Revolu ción de los Pingüinos (Santa Cruz & Olmedo, 2012), situación que se profundizó con el movimiento estu diantil de 2011. Desde ese momento, la esfera pública se ha concentrado fuertemente en la discusión sobre el sistema educativo, caracterizado por su orientación hacia el mercado (Bellei, 2015). Dado que los medios de comunicación han participado activamente de este debate, resulta necesario preguntarse cómo se discute sobre educación en la prensa.

La relación entre medios y educación a nivel político ha sido estudiada desde la década de 1990, pero se ha intensificado en los últimos años debido a la compleja red de interacciones que se entretejen en la formula ción de las políticas educacionales a nivel global (Malin, Hardy, & Lubienski, 2019; Lingard & Sellar, 2013). Los medios se han transformado en un actor preponderante en la elaboración de políticas educacionales, tanto así que hoy se habla de la mediatización de la educación para demostrar su injerencia en la construcción de sentidos comunes sobre la educación y sus alcances sociales (Adhikary, Lingard, & Hardy, 2018; Ford, Porfilio, & Goldstein, 2015). Este proceso supone que los medios de comunicación tienen un rol crucial en el diseño, evaluación e implementación de las políticas en educación, especialmente en el contexto de influencia en el que se inicia el ciclo de la política (Bowe, Ball, & Gold, 1992; Lingard, 2016). En este espacio se legiti man las voces en conflicto, se despliegan significados en pugna por la educación, y sus participantes movi lizan sus capitales para empujar o entorpecer cambios en el campo educacional.

Este fenómeno está siendo explorado en distintos países como Argentina, Brasil, Canadá, Estados Uni dos, Australia, Inglaterra, Finlandia y, recientemente, Chile (Mockler, 2018; Erss & Kalmus, 2018; Cabalin & Antezana, 2016), no solo debido a la importancia que ha alcanzado la educación en el desarrollo de las naciones, sino también al poder de los medios de comu nicación en tanto actores políticos que contribuyen a la formación de la esfera pública, donde se discuten los problemas sociales y sus posibles soluciones (Entman & Usher, 2018). En este contexto, los medios de comu nicación cumplen una doble función: son un foro para la producción y circulación de discursos sobre la educa ción, pero a la vez son actores políticos en la definición de los límites de esos discursos, mediante sus páginas editoriales y encuadres periodísticos.

Uno de los aspectos que comúnmente se cita en los estudios sobre la mediatización de la educación es que los responsables de las políticas educacionales (minis tros, políticos, expertos, entre otros) se rigen por la lógica de los medios (Franklin, 2004). La noción de una lógica de los medios ha sido problemática en la discusión sobre la mediatización, ya que implicaría una referencia al impacto unidireccional de los medios de comunicación en la sociedad, omitiendo las interac ciones sociales y la influencia entre los diferentes cam pos y los medios (Hepp, Hjarvard, & Lundby, 2015). Sin embargo, Hjarvard (2013) explica que la lógica de los medios no conlleva una dependencia unilateral o lineal, sino que más bien corresponde a una aclaración conceptual sobre el funcionamiento estructural de los medios. Así, estos no solo se integran en las operacio nes de otras instituciones sociales, sino que también adquieren el carácter de una institución en propiedad.

Considerando lo anterior, en este trabajo nos interesa conocer cómo los principales periódicos chilenos, en tanto actores políticos, construyen discursos sobre la educación. Para ello, tomamos el caso de la cobertura del Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE), la prueba estandarizada más relevante del sistema educacional chileno.

El SIMCE fue creado en 1988 bajo la dictadura de Augusto Pinochet y es rendido todos los años por estu diantes de enseñanza básica y secundaria. Consiste en una serie de pruebas que miden el aprendizaje de los alumnos en las áreas de Lenguaje y Comunicación, Matemática, Ciencias Naturales, Historia, Geografía y Ciencias Sociales e Inglés, y ha sido fuertemente cri ticado por investigadores en los últimos años ya que promueve la competencia entre estudiantes y escuelas. Esto es así, en tanto existe una política de incentivos económicos estatales que premia a las escuelas mejor ubicadas en los rankings de resultados, condicionando el currículum escolar general (Insunza, 2015).

A continuación, se da cuenta del marco teórico y del diseño metodológico de la investigación y luego se exponen los resultados y su discusión, con énfasis en los discursos que la prensa chilena construye sobre la educación a propósito del rol que desempeña este ins trumento de medición.

Marco teórico

Para entender los fenómenos sociales complejos, las personas recurren a marcos de interpretación o frames. Esta noción de encuadre o framing tiene su ori gen en la sociología interaccionista de Erving Goffman (2006), que apunta al reconocimiento de los principios organizativos de las situaciones de interacción social (Sorribas, 2011). Los medios de comunicación operan como productores de cuadros de interpretación, ya que simplifican la realidad percibida mediante la selección de un hecho y la exclusión de otros, limitando con ello su campo semántico (Sorribas, 2011). Siguiendo esa premisa, la teoría del framing ha sido profusamente utilizada en los estudios de prensa (Piñeiro-Naval & Mangana, 2018; Scheufele & Tewksbury, 2007; Scheufele, 1999; Iyengar, 1996).

Una de las definiciones de framing más empleadas es la de Entman (1993), quien indica que el encuadre implica un ejercicio de poder al señalar ciertos cami nos de acción política, ya que el discurso mediático define un problema, diagnostica sus causas, emite jui cios morales y propone soluciones. Además, activa los circuitos de discusión de los temas en la esfera pública (Entman & Usher, 2018).

Así, la operación de framing refiere al modo en el que los medios disponen de manera sistemática la informa ción en torno a un tema a lo largo del tiempo (Aalberg, Strõmbâck, & de Vreese, 2011), afectando los marcos normativos sociales y los esquemas mentales de las personas (Castelló & Capdevila, 2013). Este modo de presentar la información se sostiene principalmente en estrategias retóricas o en indicadores lingüísticos, como los llama Palau (2013).

Asimismo, sabemos que en las páginas editoriales de los periódicos también se despliegan abiertamente las visiones ideológicas, posturas políticas y tomas de posición sobre los hechos relevantes (Gronemeyer & Porath, 2013). Por ende, el encuadre de los textos infor mativos podría dialogar o no con los posicionamientos ideológicos de los editoriales en la construcción de los discursos mediáticos sobre los diferentes campos de la sociedad, incluyendo el educacional.

El framing de los discursos mediáticos sobre la edu cación ha sido estudiado, entre otras razones, porque se argumenta que los medios son agentes poderosos en la construcción de un sentido de pánico sobre la educa ción pública (Stack, 2007), pues estos proporcionan al público representaciones sobre lo que se considera una buena o mala educación. Los creadores de las políticas públicas son susceptibles a esos contenidos y llegan, incluso, a impulsar nuevas políticas en respuesta a la cobertura de los medios (Stack, 2007; Lingard & Sellar, 2013). Específicamente, la cobertura sobre las pruebas estandarizadas nacionales e internacionales suele asentarse en estadísticas sobre los resultados obtenidos, potenciando tanto la competitividad en el sistema escolar como la autoridad de los expertos que aportan datos sobre la educación (Warmington & Murphy, 2004).

En esta línea, Warmington y Murphy (2004) carac terizan la cobertura de las pruebas en Inglaterra como predecible, ritualista y basada en formatos periodís ticos preestablecidos y ajenos a la dinámica educa tiva. Por su parte, tras revisar una serie de artículos y editoriales sobre los resultados de las pruebas PISA y TIMSS publicados en periódicos nacionales y loca les de Canadá, Stack (2007) también concluyó que cuando se presentan malos resultados en este tipo de exámenes, los medios de comunicación entregan reco mendaciones formuladas por empresas y organismos gubernamentales sin una comprensión crítica de estas soluciones. Es decir, en la cobertura mediática prima una reproducción de la información cuantitativa sobre las pruebas, y no un análisis de lo que ello implica para la educación y las comunidades escolares.

En ese contexto, Shine y O’Donoghue (2013) repor tan los resultados de un estudio de caso que analiza cómo los diarios del Oeste australiano presentan a los profesores en el marco de los cambios educativos, específicamente, en la implementación de pruebas estandarizadas a nivel escolar. En sus resultados, los investigadores concluyen que, en general, la cober tura de los diarios del Oeste australiano en relación a la introducción de tests estandarizados muestra a los profesores como subversivos, resistentes a la implementación de medidas de rendición de cuentas, como opositores a la evaluación y dispuestos a detener la puesta en marcha de estas reformas.

En ese mismo país, el estudio de Doolan y Blackmore (2018) sobre la percepción de directores de colegio res pecto de la cobertura mediática de los resultados de pruebas estandarizadas afirma que, si bien algunas familias optan por cambiar a sus hijos a colegios que han obtenido coberturas positivas, esto no aplica nece sariamente a contextos sociales de mayor pobreza. En estos casos, aunque un colegio obtenga cobertura nega tiva, los efectos son menores porque los padres no están expuestos a los medios que la difunden, o porque en la práctica no cuentan con los recursos y la información necesaria para cambiar a sus hijos a mejores escuelas.

En el caso de Suecia (Rõnnberg, Lindgren, & Segerholm, 2013), el sistema estatal de educación ha transformado a los medios de comunicación en vigi lantes del actuar de los colegios y las municipalidades, utilizando muchas veces sus reportes, en lugar del tra bajo de investigación in situ. Así, los medios adquie ren un rol protagónico en la discusión pública sobre la educación, tal como se muestra en este estudio, que tuvo como objetivo analizar críticamente los discur sos periodísticos de los principales diarios chilenos sobre el SIMCE.

Examinar esta operación de framing sobre el SIMCE permite entender cómo los medios operan en el con texto de influencia de las políticas educacionales y se transforman así en actores políticos en la definición pública sobre la educación.

Metodología

La metodología utilizada es cualitativa y se desprende del ámbito multidisciplinar de los Estudios Críticos del Discurso (ECD), que exhibe dentro de sus líneas de desarrollo aproximaciones sobre los discursos en y de educación (Rogers, 2011, 2008). Entre las primeras se encuentran análisis que indagan fundamentalmente en las situaciones de aprendizaje, ya sea en el aula o en instancias no formales donde se abordan materiales como textos orales, escritos, visuales o audiovisuales (lecciones, manuales pedagógicos, insumos didácti cos), e interacciones dialógicas cara a cara (conversa ciones entre profesores/as y alumnos/as, conversaciones entre pares) y mediadas digitalmente (sitios web, redes sociales) (Rogers, 2017; Rogers, Malancharuvil-Berkes, Mosley, Hui, & O’Garro, 2005). Entre las segundas se encuentran los análisis de documentos que delinean políticas educacionales en contextos institucionales (leyes, programas de gobierno) (Hyatt, 2013; Mulderrig, 2011; Saarinen, 2008a, 2008b), y de notas o reportes de los medios que indagan en aspectos críticos de estos proyectos o reformas (Santori, 2018; Cárdenas, Cabalin, & Montero, 2017; Thomas, 2009).

Uno los enfoques de investigación más influyen tes en este campo ha sido el propuesto por Norman Fairclough. Este autor sugiere que el análisis crítico debe considerar dos focos complementariamente: a) los eventos comunicativos y b) el orden del discurso (Fairclough, 1995), para establecer relaciones concretas entre el lenguaje en uso y las estructuras socioculturales más amplias (Titscher, Meyer, Wodak, & Vetter, 2000). Así, un evento comunicativo determinado, como puede ser el editorial de un periódico, se ubica en una estructura total de convenciones y normas que definen un orden discursivo que le es propio, como ocurre con el entorno económico y comercial en que se emplazan los procesos de fabricación, propagación y consumo mediático (Fairclough, 1995).

Por un lado, cada evento es constituido por tres categorías: 1) las prácticas textuales, que abarcan la pro ducción de textos orales, escritos, visuales, etc., cuyo análisis se enfoca en la descripción de sus contenidos y sus formas; 2) las prácticas discursivas, que incluyen la articulación entre los textos y las prácticas sociales donde se insertan, esto es, el modo como los discursos asumen características que son propias de la práctica a la que pertenecen, cuyo análisis se centra en la inter pretación de los aspectos sociocognitivos que subyacen a su utilización en los contextos comunicativos inme diatos, y 3) las prácticas sociales, que contemplan nive les de organización más abstractos, como el contexto situacional, institucional, político, histórico, etc., los cuales circunscriben las prácticas discursivas en las luchas por el poder, el dominio y el control ideológico.

Por otro lado, cada orden está constituido por dos categorías: a) los discursos, que corresponden a las mane ras en las que se emplea el lenguaje para representar ciertas prácticas sociales sobre la base de áreas especí ficas de experiencia y saber, y b) los géneros, asociados con los patrones en razón de los cuales tipos distin tivos de actividad social modelan el uso del lenguaje con propósitos y estructuras particulares. Lo anterior se esquematiza en la (Figura 1).

Figura 1 Dimensiones del discurso y del análisis del discurso propuestas por Norman Fairclough. Fuente: Elaboración propia con base en Titscher et al. (2000). 

De acuerdo con Fairclough (2009), estudiar los cambios del lenguaje desde una perspectiva compleja implica crear un diálogo interdisciplinar entre distin tas ramas del conocimiento. Desde esta aproximación, entendemos que para analizar críticamente un editorial es necesario incorporar corrientes teóricas y metodo lógicas diversas que nos permitan advertir los víncu los de este género con otros discursos y campos de la sociedad. Por ello, nuestra propuesta de investigación integra dimensiones lingüísticas, sociocognitivas y sociopolíticas (Reisigl & Wodak, 2009; van Leeuwen, 2008; van Eemeren & Grootendorst, 2002; van Dijk, 2014, 2012, 2011, 2009, 2002, 1999), con el objetivo de describir, interpretar y explicar cómo se construye la representación mediática del Sistema de Medición de la Calidad de la Enseñanza en Chile, cuyos alcan ces se esquematizan en la (Figura 2).

Figura 2 Propuesta de investigación sobre la representación mediática del SIMCE. Fuente: Elaboración propia. 

Adicionalmente, realizamos un análisis de framing de todas las noticias publicadas en los diarios chilenos El Mercurio y La Tercera1 durante 2014, para compa rar los resultados del análisis de los editoriales con las tendencias arrojadas por el análisis de estas notas informativas. El estudio de framing fue descriptivo y consistió básicamente en medir las frecuencias de pala bras clave, fuentes y la definición del problema y sus posibles vías de resolución.

Por ende, este ejercicio de análisis de framing intentó dar cuenta simplemente de algunas ideas prototípicas contenidas en las noticias sobre el SIMCE, para detectar las funciones clásicas delframing definidas por Entman (1993) y explicadas en el marco teórico, y complementar el análisis de discurso con las palabras clave y las fuen tes, ya que ambos elementos son fundamentales para las estrategias retóricas que se construyen en la operación de framing por parte de los medios. Las fuentes además proporcionan información sobre los discursos válidos en la cobertura periodística (Díaz & Mellado, 2017).

En suma, nuestro plan de análisis se compone de tres fases. Inicialmente, abarcamos los contenidos de los editoriales y localizamos los patrones de significa ción más prominentes, dando cuenta de sus relaciones temáticas en un eje vertical (a través de cada editorial) y horizontal (a través de todos los editoriales). Para lelamente, realizamos el estudio de framing sobre el corpus noticioso, rescatando tres aspectos: primero, la identificación del principal problema vinculado a la prueba SIMCE a través de conjuntos de palabras clave extraídas del análisis lingüístico de los editoria les; segundo, la sugerencia de tratamiento que se pre senta para resolver el problema, y tercero, las fuentes y actores mencionados en las noticias, además de las posiciones que manifiestan las fuentes con respecto a la aplicación del test.

Para el tercer caso, se distingue entre fuentes y acto res, ya que las fuentes equivalen a individuos, represen tantes de instituciones o documentos que son citados de manera textual o parafraseados en la noticia. Las fuentes aparecen como voces autorizadas para entre gar declaraciones a los medios sobre un tema; en cam bio, los actores solo son referidos como parte del grupo afectado por el problema. En cuanto a las posiciones, el framing indica si las fuentes citadas: 1) están a favor del SIMCE; 2) están en contra del SIMCE; 3) conside ran que la prueba tiene tanto ventajas como desventa jas, o 4) tienen una posición neutra o no consignable.

Una vez cubiertas estas fases se procedió a la arti culación de las prácticas discursivas con las prácticas sociales, mediante la reconstrucción de los contextos de influencia a un micro y macro nivel, y el reconoci miento de los puntos en común entre los resultados del análisis de los editoriales y el framing noticioso. Con ello, transitamos desde las regularidades textuales a la elucidación de un conflicto social, cultural y político mayor. Entre los pasos que seguimos se encuentran: 1) caracterizar a los participantes predominantes y los procesos en los que están involucrados; 2) distinguir los argumentos centrales y relevar sus relaciones; 3) describir las estrategias retóricas utilizadas más fre cuentemente; 4) reconocer otros discursos públicos aludidos y dar cuenta de su recontextualización; 5) reconstruir los contextos comunicativos y situacionales implicados; 6) establecer el encuadre informativo más general y clarificar sus funciones, y 7) interpre tar y explicar las principales representaciones socia les en conflicto.

Descripción del corpus

El corpus se compone de editoriales y noticias sobre el SIMCE publicadas en El Mercurio y La Tercera durante el año 2014, puesto que se definió el año en el que se discutió la Reforma Educacional del gobierno de Michelle Bachelet (2014-2018) como el marco inmediato del análisis. Entre los criterios de selección se contem plan aquellas noticias y editoriales que: 1) incorporen en su titular, bajada o epígrafe las palabras “SIMCE”, “evaluación educacional”, “políticas educacionales” y/o “pruebas estandarizadas”; 2) hagan alusión a la Comi sión SIMCE creada por el Ministerio de Educación2, y 3) remitan a la campaña “Alto al SIMCE3”.

Este artículo muestra resultados transversales al corpus total, compuesto por 64 noticias y seis edito riales, pero debido a la granularidad de este análisis únicamente empleamos tres editoriales para ejempli ficar sus alcances fundamentales y enlazarlos con los hallazgos del framing (ver Tabla 1).

Tabla 1 Editoriales analizados por fecha de publicación. 

Fuente: Elaboración propia.

Respecto de las noticias analizadas, estas fueron las que se muestran en la (Tabla 2).

Tabla 2 Noticias analizadas. 

Fuente: Elaboración propia.

Resultados

A continuación, revisamos tres tendencias detecta das en la cobertura mediática realizada por los diarios La Tercera y El Mercurio sobre el SIMCE en 2014. En primer lugar, identificamos la existencia de un pro blema central asociado a la prueba y de una solución sugerida para resolverlo. En segundo lugar, constata mos la presencia de un contexto político específico en el que la discusión sobre el SIMCE se imbrica con el debate acerca de la Reforma Educacional. Por último, relevamos las estrategias discursivas que permiten sos tener los cruces señalados, tanto en el género editorial como en el noticioso.

Problema y tratamiento: El simce y la desigualdad social

El análisis de noticias arroja que en 57 de 64 casos fue posible identificar un problema asociado a la prueba SIMCE. Los grupos de palabras clave que más se repi tieron al momento de caracterizar estos problemas fueron: “resultados; medición; evaluación”, seguido de “calidad; excelencia; nivel académico; estándares”, “desempeños; rendimiento” y, finalmente, “desigual dad; estigmatización; segregación y nivel socioeconó mico”. El análisis de editoriales nos ayudó a delimitar con mayor detalle dichos problemas, basándonos en dos relaciones temáticas predominantes: el vínculo entre bajos desempeños y estratificación social, y la relación entre las lógicas de segregación y la estigmatización escolar.

Podemos ver esto en el editorial EM2 (Desempeños educacionales en el Simce), cuyo propósito es difundir y ponderar los resultados correspondientes a distintos ámbitos curriculares y niveles de enseñanza medidos por el SIMCE. Aunque este editorial anticipa en su titular la entrega de resultados, en realidad se aboca a defender al SIMCE y opta por la supresión de estos indicadores. En su lugar, se sustituye esta información con otras mediciones externas más favorables, como las que se desglosan de la última prueba PISA. Esos datos se recontextualizan con el objetivo de evaluar la segre gación escolar en perspectiva mundial, comparación que dejaría a Chile en una posición más ventajosa con respecto a otros países cuyos sistemas educacionales serían más reconocidos.

Lo anterior se refleja lingüísticamente en el uso de metáforas y metonimias, utilizadas las primeras para describir cómo incide negativamente la procedencia socioeconómica en los desempeños de los/as estu diantes -i.e.: “el peso del origen..(Desempeños edu cacionales en el Simce, 2014)-, y las segundas para intercambiar el lugar por el acontecimiento, con la fina lidad de demostrar -mediante una falsa analogía- que ciertos países, más desarrollados que Chile, exhiben brechas más amplias por rendimiento según su com posición social. Cuando se incorporan juicios en con tra de la prueba, se busca deslegitimar aquellos que recurren al origen socioeconómico como argumento.

En EM2 (Desempeños educacionales en el Simce) igualmente destacan los topoi de “realidad”, “carga o lastrado” y “responsabilidad”. El primero se enun cia explícitamente -i.e.: “se ha vuelto un lugar común sostener que Chile es el país escolarmente más segre gado del mundo.” (Desempeños educacionales en el Simce, 2014)- para advertir que las comparaciones con las cuales se arriba a este argumento deben conside rar otras variables, aunque nunca llega a mencionarse cuáles. El segundo sirve para afirmar la existencia de estas asimetrías y sus costos académicos, mientras que el tercero funciona en conjunto con una “concesión”, esto es, una vez que se admite la permanencia de este lastre deben asumirse responsabilidades para reducir los efectos de la estratificación social en los rendimien tos de los/as estudiantes.

En cuanto a los rasgos sociocognitivos, en EM2 (Desempeños educacionales en el Simce) la estrategia epistémica general consiste en naturalizar las brechas educativas como una realidad dada, que no depende tanto del instrumento como de la organización y la ges tión de políticas públicas. La modalidad deóntica se emplea, en esta dirección, para alentar modificaciones que echen mano de la evidencia disponible, es decir, cambios que susciten mejoras en el modelo sin afectar la permanencia ni los alcances del SIMCE. Se deses tima entonces la injerencia del SIMCE si se le contrasta con otros factores que incidirían más patentemente en la estratificación del modelo educativo y en sus subsecuentes lógicas de estigmatización.

El corolario del editorial EM2 (Desempeños educa cionales en el Simce) recurre a una recomendación de tratamiento, que incluye “elegir cuidadosamente polí ticas eficaces”, por ejemplo, “dedicadas a promover el traslado de esos docentes (que logran buenos desem peños en pruebas estandarizadas) a los sectores más vulnerables” (Desempeños educacionales en el Simce, 2014). Con ello no solo se redefine el problema de la desigualdad, sino que se avanzan medidas para contra rrestar los efectos atribuidos al SIMCE, de manera de restarles preponderancia y desplazar, implícitamente, la responsabilidad de la segregación desde el sistema de medición al sistema escolar.

En el caso de LT1 (Resultados del Simce y calidad de la educación) su particularidad reside en redimensionar el problema de la desigualdad educativa, el cual también es presentado como una realidad dada -i.e.: “actuales asimetrías” (Resultados del Simce y calidad de la educación, 2014) que el SIMCE puede contri buir a regular. En este sentido, junto con naturalizar este escenario, se elige recriminar las restricciones que intentan imponerse a establecimientos y apoderados/as en términos de la publicación de resultados y la selección de alumnos, con base en una experien cia común y no conflictiva. A partir de este marco, las recomendaciones de tratamiento son claras: se con mina a centrar el debate en las medidas de gestión y programación escolar que pueden mejorar la calidad educativa, desatendiendo de plano las limitaciones al SIMCE o su eventual eliminación.

En el caso de LT2 (Injustificada restricción al Simce), se aborda la indicación de ley que altera el formato de entrega de los resultados del SIMCE, lo que, en la prác tica, erradica la fabricación de rankings por estable cimiento educacional. En virtud de ello se trazan tres relaciones temáticas prominentes: la primera enlaza el acceso público a la información con la capacidad de elección de las familias; la segunda conecta dicha capacidad con la libertad de enseñanza asentada en la diversidad de proyectos escolares (pagados, subvencio nados y gratuitos), y la tercera asocia esta oferta educa tiva con la sana competencia y la búsqueda de calidad.

Una vez estipulados los puntos de conflicto relati vos a la accesibilidad de la información, de un lado, y a los derechos de las familias, los establecimientos y los/ as alumnos/as, de otro, LT2 (Injustificada restricción al Simce) procede a recomendar el tratamiento a este problema. Estas sugerencias se ciñen al perfecciona miento del sistema de medición, específicamente en lo concerniente a incluir habilidades que actualmente no son consideradas por la prueba e introducir otros instrumentos que complementen la información dis ponible para las familias y la comunidad escolar, sin renunciar, por cierto, a la elaboración de cuadros com parativos, medida que debería reponerse a la brevedad.

Las tres editoriales son coherentes con elframing del corpus de noticias, ya que los tratamientos más suge ridos para solucionar los problemas consignados son: “Modificar condiciones externas al SIMCE que influi rían en sus resultados”, con 32 menciones, y “modificar el SIMCE: es decir, mantener la estructura general de la prueba con algunas modificaciones menores”, con 15 menciones. Las opciones “terminar con el SIMCE” o “reemplazarlo por otra prueba o forma de medición” solo obtuvieron una mención cada una. Asimismo, den tro de las posibilidades de tratamiento sugeridas por las fuentes de los textos noticiosos, las cuatro más mencio nadas fueron: “Disminuir la cantidad de preguntas de la prueba y/o su periodicidad”, seguido de “continuar publicando sus resultados”, “mejorar la congruencia entre clases y prueba”, y “perfeccionar a los docentes”.

Contexto y atribución de responsabilidad: La reforma educacional

Otro aspecto importante derivado del análisis de editoriales es el contexto político en el que fueron publicadas. La discusión acerca de la Reforma Edu cacional, sin embargo, aparece marginalmente en el análisis de framing, con solo tres menciones vinculadas al tratamiento del problema. En los tres casos, lo que se postula es que el lucro en la educación no influye en los malos resultados del SIMCE, y que es necesaria otra reforma que no se enfoque en la propiedad de los colegios. Ahora bien, a nivel del análisis lingüístico de los editoriales, dicha discusión aparece completamente permeada por la coyuntura que instala la tramitación de esta reforma, y permite identificar con mayor pro fundidad el carácter ideológico del discurso mediático sobre el SIMCE.

En LT1 (Resultados del Simce y calidad de la edu cación), por ejemplo, se alude al reporte de resultados por niveles y áreas curriculares; no obstante, se basa en estos antecedentes para orientar el debate en torno a los procesos de selección que actualmente llevan a cabo los establecimientos primarios y secundarios con miras a conformar su matrícula bajo criterios económi cos, académicos, valóricos, etc., específicos. De estos casos se desprenden dos relaciones temáticas clave: la primera se establece entre las lógicas de selectividad y el aseguramiento de la calidad, y la segunda se esta blece entre la regulación de la oferta educativa y la dis criminación escolar.

Entre los topoi identificados en LT1 (Resultados del Simce y calidad de la educación) resalta el de “números” para asignar credibilidad y legitimidad a los resulta dos expuestos. El de “realidad” se usa para naturali zar la existencia de brechas educativas que, a pesar de ello, siguen justificando la aplicación del instrumento, apuntando a los beneficios de contar con una composi ción diversificada. El de “utilidad y ventajas” se emplea para relevar los aportes que conlleva la aplicación del SIMCE, especialmente si este permite orientar las opcio nes de educación de los/as apoderados/as. Por último, el topoi de “peligro y amenaza” se usa para augurar futuros perjuicios -sobre todo para los(as) estudian tes más vulnerables- si se tomase la determinación de eliminar el SIMCE bajo argumentos “segregacionistas” e “igualitaristas” (Resultados del Simce y calidad de la educación, 2014).

En cuanto a las falacias, sobresale “afirmar el conse cuente” para supeditar la correcta programación educa tiva a rendimientos exitosos, siendo el SIMCE el garante de esta correlación. Complementariamente, se usa petitio principii para atribuir la validez de las evidencias pre sentadas a los resultados que aporta el SIMCE, como si la sola aplicación de la prueba comprobara su eficacia y utilidad. Se recurre a argumentum ad hominem para impu tarle a la contraparte desconocimiento -o derechamente indiferencia- sobre las motivaciones de los padres que eligen para sus hijos/as aquellos establecimientos que regulan su oferta educativa. Con secundum quid se toma como referencia los buenos desempeños de los colegios subvencionados para asociar una administración edu cativa eficiente con una mayor calidad de la enseñanza.

Mediante la racionalización en LT1 (Resultados del Simce y calidad de la educación), es posible incorporar el SIMCE dentro de un marco regulatorio institucional, lo que otorga fiabilidad a sus mediciones. De allí que estos datos sean capaces de revelar, orientar y esclarecer las directrices de gestión educativa que el propio sistema constriñe y refuerza, debido a que recrean la realidad escolar a partir de una representación supuestamente equilibrada de sus avances y desafíos. Con ello se reor dena cierta evidencia para legitimar el rol del SIMCE en tanto predictor y garante de la calidad educativa. Junto con esto, se apela al argumento según el cual, si se correlacionan los mejores resultados a los niveles socioeconómicos altos, los establecimientos escola res se apoyan en la discriminación de sus alumnos/as para obtener desempeños destacados. Esta estrategia de recontextualización es vital para introducir en el debate social los intereses de los padres y los sostene dores educativos, con lo cual se busca crear oposición frente a la reforma que persigue eliminar la selección y el copago.

A nivel sociocognitivo, el modelo de contexto inme diato que se reconstruye de LT2 (Injustificada restric ción al Simce) remite, por una parte, al escenario de tramitación de la Ley de Presupuesto para el año 2015, que incluía en la partida de educación la disposición discutida, y al escenario de discusión en torno a la reforma educacional que se desarrollaba en el Con greso, por la otra. En este editorial se induce la conco mitancia entre estos dos eventos legislativos, fundiendo ambos escenarios y subsumiendo a sus participantes en un mismo ámbito de acción y de sospecha respecto de sus intenciones y objetivos. Específicamente, se ponen en un mismo plano la restricción de información y el “afán de eliminar el lucro, la selección y el copago” (Injustificada restricción al Simce, 2014), de manera de impugnar transversalmente cualquier transformación que pueda afectar el modelo de educación orientado hacia el mercado imperante en Chile.

De acuerdo con estos lineamientos, se configura un esquema ideológico impreciso en la mayoría de sus variables, con el fin de generalizar la oposición que recibe el sistema actual. LT2 (Injustificada restricción al Simce) solo ofrece detalles de los argumentos atri buidos a los promotores de la medida en discusión, reivindicando el rol del SIMCE como un instrumento apolítico y, por lo tanto, sin carga ideológica. Si bien se presume que los conocimientos aportados provienen de una voz autorizada, en LT2 (Injustificada restricción al Simce) no queda claro el origen de los enunciados ni se observa con nitidez la fuente de muchas de las proposiciones que se dan por supuestas.

Las metáforas empleadas en LT2 (Injustificada res tricción al Simce) adquieren una dimensión temporal y orientacional -i.e.: “se ha dado un paso más en la dirección de restringir la capacidad de elección de las familias”- (Injustificada restricción al Simce, 2014), implicando que esta decisión traza el inicio de un pro ceso reformista que trastocará a largo plazo la educación privada o subvencionada con selección y copago. Con ello se enmarca el carácter reprochable de estos cam bios, específicamente mediante la selección léxica de ítems como “cercenar”, “deterioro”, etc. Así, se insinúa un contexto de presunta radicalización de las medi das “igualitaristas”, y se exacerba, por contraste, la defensa del modelo educativo tal como lo conocemos (Injustificada restricción al Simce, 2014).

Entre las falacias encontradas observamos post hoc ergoproter hoc, usada para conectar dos eventos distan tes en el tiempo, como el anuncio de la reforma educa tiva y la posterior indicación parlamentaria que permite alterar el formato de entrega de resultados. Con esta jugada, se sostendría que dicha modificación está, en el fondo, alineada con el propósito igualitarista acogido en dicha reforma. Adicionalmente, petitio principii ayuda a subrayar que esta limitación no solo atenta en contra de la libertad de las familias, sino que, además, va en contra del “talento privado” (Injustificada restricción al Simce, 2014) en educación, eufemismo con el cual se establece causalidad entre hechos no relacionados lógicamente, sugiriendo una consecuencia perjudicial y en cadena. Este tipo de falacia, denominada ignoratio elenchi, es usada también en EM2 (Desempeños edu cacionales en el Simce) para incorporar un argumento desconectado del debate vigente, como ocurre al asociar el efecto que tendrían los ataques al SIMCE en la crea ción de altas expectativas sobre la reforma educacional.

Estrategias discursivas: Impersonalización y consenso

Un último aspecto del análisis de editoriales que se cruza con el framing noticioso es el modo en el que se representa a las fuentes y a los actores involucrados en la discusión acerca del SIMCE. El framing de noticias es congruente con la impersonalización del discurso editorial, lo que se consigue mediante dos estrategias principales: por un lado, se invisibiliza a los actores vinculados a las comunidades escolares y, por otro, se equilibran las posiciones divergentes en torno a la prueba. En este caso, los actores más mencionados son los “expertos” y “representantes del Poder Ejecutivo”, con un 27% de apariciones cada uno, seguido de los “actores de la comunidad escolar”, que representan el 15% del total de actores identificados. Cuando revisa mos las fuentes, sin embargo, el grupo de expertos y

de representantes del Poder Ejecutivo mantienen sus ubicaciones con un 37% y 24% de menciones, respec tivamente, mientras que los actores de la comunidad escolar son reemplazados por fuentes documentales con un 10% del total de las menciones.

En el 71% de los casos no fue posible deslindar una posición clara en las fuentes de las noticias, mientras que en el 16% se aludieron razones para estar tanto a favor como en contra de la prueba, dependiendo del aspecto considerado. Solo el 13% de las fuentes citadas manifestó abiertamente una postura en cuanto al test: el 10% de ellas a favor y el 3% en contra. Esto quiere decir que en la cobertura noticiosa las voces disidentes son marginadas, en tanto aquellas que tienden al consenso respecto de los pros y contras del SIMCE correspon den al tipo de fuente más utilizado. Veremos además que, dado que en los editoriales no es común el uso de fuentes, es la forma de referirse a los actores la que determina las posiciones y su validación.

A nivel lingüístico, en EM2 (Desempeños educacio nales en el Simce, 2014) es frecuente la impersonaliza ción mediante el morfema ‘se’ (i.e.: “seha escuchado...”, “no se consideran.”, “se basan.”), el cual se emplea habitualmente para evitar mencionar al adversario ideo lógico, esto es, cada vez que se recontextualizan ciertas críticas en torno al SIMCE se acude a esta fórmula para modelar una oposición homogénea, aunque anonimizada. También resalta el uso de procesos relacionales y existenciales que buscan naturalizar un conjunto de aserciones con las cuales se describe el contexto edu cativo chileno (i.e.: “pero la realidad es.”, “ello es una clara exageración.”), con el fin de sacar de foco a los enunciadores y neutralizar el debate sobre la base de un acuerdo aparente.

LT1 (Resultados del Simce y calidad de la educación, 2014) igualmente recurre a la impersonalización con morfema ‘se’ (i.e.: “se observa”, “se evidencian”, etc.) para suprimir a los agentes a cargo de la ejecución de la prueba y la evaluación de sus resultados, dando la impresión de un procedimiento automatizado que eli mina motivaciones e intencionalidades humanas. Tam bién se emplean procesos materiales (i.e.: “La prueba reveía.”, “esta última medición no arroja...”, etc.) en virtud de los cuales se personalizan entidades inani madas, cerrándose sobre sí mismo el campo de acción y repercusión del sistema de medición, sin participan tes identificables.

A nivel lingüístico, en LT2 (Injustificada restricción al Simce, 2014) las nominalizaciones adquieren por lejos la presencia más destacada, de manera que se omite la agencia de actores específicos, y son proposiciones complejas las que aparecen como sujetos en cláusu las de gran densidad gramatical (i.e.: “Limitar por ley la entrega de los resultados es consistente con la idea de una educación igualitarista”, etc.). Solo ocasional mente se detecta el uso de participantes humanos individuales como sujetos de procesos mentales, ver bales y materiales (i.e.: “y que numerosos parlamentarios hayan reconocido que no advirtieron esta indicación.”, “sus promotores señalan que el Simce sólo ha ayudado a “mercantilizar” la educación.”) y colectivos (i.e.: “ambas cámaras del Congreso aprobaron una indicación parlamentaria.”).

Cuando se utilizan procesos activos en EM2 (Desempeños educacionales en el Simce, 2014) se incorporan tres clases de actores: abstractos personificados (i.e.: “Estos países y otros similares poseen.”), abstractos nominalizados (i.e.: “que la política educacional no deba intentar reducir.”), y humanos o humanizados bajo la etiqueta del nosotros inclusivo (i.e.: “nuestro país”, “nuestro sistema educacional”, “nuestros estudiantes”, etc.). Luego, aunque el establecimiento de una oposi ción ideológica es evidente, los grupos y posicionamientos en disputa son vagamente caracterizados, si no es para denigrar sus planteamientos (i.e.: “infun dados”, “livianos”, “sesgados”, “exagerados”, etc.). Adi cionalmente, la predicación no valora a las personas, sino que a sus ideas, las cuales, en su mayoría, atañen a cuestionamientos al instrumento, desacreditándo las continuamente. Dicho esto, la representación que se impone sobre los actores sociales es la exclusión y, en determinadas oraciones, la generalización, especí ficamente cuando se procede a relativizar las críticas en torno al sistema de medición.

A nivel sociocognitivo, en LT1 (Resultados del Simce y calidad de la educación) la construcción de los par ticipantes y sus roles se realiza en dos niveles: por una parte, los enunciadores son impersonalizados con el fin de presentar una aprobación extendida, objetiva y estable del SIMCE, tendiente a refutar los argumentos que le adjudican al test una responsabilidad central en la reproducción de la desigualdad educativa; por otra parte, los actores referidos, aunque desplazados de su lugar de agentes gramaticales, resultan ser los propios establecimientos y sus apoderados/as, quienes avalan los mecanismos con los cuales se regula la oferta edu cativa y se garantiza su autonomía.

En LT2 (Injustificada restricción al Simce) la predi cación se orienta a evaluar una serie de acciones sus tantivadas que desenfocan a los agentes del discurso, haciendo que sus ejecutores sean valorados negativa mente, aunque de forma indirecta -i.e.: “Las razones que se han esgrimido para limitar la aplicación de estas pruebas son discutibles.(Injustificada restricción al Simce, 2014). Así, el texto suele fundamentarse en la indeterminación y en la pasivización de los actores sociales que: 1) intervienen en la toma de decisiones que modifican el formato de entrega de los resultados del SIMCE (personeros del Ministerio de Educación), 2) apoyan esta medida (sus promotores), y 3) se ven afectados por ella (profesores, familias, estudiantes).

En LT1 (Resultados del Simce y calidad de la edu cación), la predicación tampoco se orienta a calificar a los individuos propiamente tales, sino que a sus ren dimientos y alcances, de los cuales se derivan ciertas inferencias que también son valoradas negativamente -i.e.: “la interpretación es difícil de contrastar, pero -una vez más- supone un desconocimiento de las motivacio nes.” (Resultados del Simce y calidad de la educación, 2014). En todos los casos, el nivel de abstracción de estas construcciones es alto, lo que oscurece la desig nación de responsabilidades y las fuentes del discurso.

La perspectivación en LT1 (Resultados del Simce y calidad de la educación) responde a una estrategia de construcción de consenso social, reforzada por la presunción que se instala acerca del papel de exper tos atribuido a los analistas, quienes ponderan posi tivamente el SIMCE a partir de cierto conocimiento especializado. Desde esta posición implícita se genera distancia en relación con las controversias que suscita el instrumento, y se mitigan a su vez los argumentos que las avalan. Para ello, se usa la modalidad deóntica para obligar a la contraparte a respaldar y rectificar sus interpretaciones, y se utiliza la modalidad epistémica para atenuar el carácter normalizador del SIMCE, des ligándolo de los perjuicios que conllevan las prácticas de selección y copago impugnadas.

En LT2 (Injustificada restricción al Simce) la perspectivación es alta y emplea un conjunto de marcas valorativas que favorecen una enunciación heteroglósica. Aun cuando la voz autoral recurre a la impersonaliza ción, recoge diversos puntos de vista en confrontación a partir de los cuales se sostiene y refuta alternativa mente el rol del SIMCE como dispositivo regulador de la calidad en educación. En esta dirección, se mitigan aquellos argumentos que correlacionan la función social del instrumento con los efectos de segregación educativa, y se intensifican aquellos argumentos que validan tanto la aplicación de la prueba como la elabo ración de cuadros comparativos, con miras a asegurar la capacidad de elección de las familias en un escena rio de opciones de educación abierto y competitivo.

A modo de síntesis de los resultados, presentamos la (Figura 3) que da cuenta de las dimensiones del análisis.

Figura 3 Síntesis de resultados por dimensión estudiada. Fuente: Elaboración propia. 

Discusión final

Las tendencias del framing noticioso y los patrones prominentes a nivel lingüístico y sociocognitivo en los editoriales analizados coinciden tanto en el diagnós tico del problema asociado con el SIMCE como en sus soluciones potenciales, por un lado, y en los modos de representación de los actores involucrados en el debate, por el otro. El contexto político de la discusión, no obstante, aparece en un nivel argumentativo mucho más profundo, lo que hace posible recontextualizar el problema inicial asociado al SIMCE en el marco de posicionamientos a favor o en contra de la Reforma Edu cacional. Son, por lo tanto, los editoriales, en cuanto género de opinión, los que contribuyen a constatar este ejercicio, mucho más que los textos informativos.

Tanto en elframing de noticias como en el discurso editorial se reconoce que hay disparidad en los resul tados del test, debido a la composición socioeconómica del alumnado, y se consensua la idea de que el sistema educacional expresa una desigualdad social flagrante. Sin embargo, la cobertura de estos diarios no correla ciona la aplicación del SIMCE con el mantenimiento de esa desigualdad, ni con la estigmatización de los colegios a partir de la publicación de los puntajes. Se asume, por ende, que el SIMCE no es causante de la desigualdad y la estigmatización social presente en el sistema educativo chileno, y que lo correcto es mantener la prueba y optimizar las situaciones de los colegios menos favorecidos para que logren subir su desempeño.

Esta sugerencia de problema y tratamiento que puede identificarse en el análisis discursivo y de framing se condice con la postura que manifiestan los diarios sobre la Reforma Educacional. Así, de los tres focos en dis puta que predominan en el corpus se desprenden, a lo menos, dos oposiciones que son objeto de resignifica ción. Primero, la oposición segregación/selección busca tensionar aquellos factores que permitirían cuestionar/ justificar las brechas económicas y académicas propias de un contexto escolar discriminador/competitivo, lo que legitimaría el rol del SIMCE como garante de la calidad del sistema, o bien, lo deslegitimaría por cons tituirse en un dispositivo reproductor de la estratifica ción social. En este sentido, los editoriales abogan por la publicación de los resultados del SIMCE y el dere cho de los/as apoderados/as de elegir para sus hijos/as aquellos colegios con mejor rendimiento.

Segundo, se resignifica la oposición elección/igual- dad que permitiría resguardar/contrarrestar los intere ses y proyectos privados y públicos, lo que legitimaría la función del SIMCE como garante de la libertad de enseñanza pagada y subvencionada, o bien, lo desle gitimaría por tratarse de un mecanismo regulador del mercado educativo, que deja sin consagrar a la educa ción gratuita como derecho universal. En este sentido, los editoriales promueven la selección de los/as alum- nos/as como parte de una libertad amparada constitu cionalmente, sugiriendo que los establecimientos no pueden hacerse cargo de las condiciones basales de desigualdad con las que los estudiantes enfrentan los procesos de postulación.

Ambas oposiciones repercutirían, a un macro nivel, en el contexto de influencia que sitúa al SIMCE en el ámbito de las políticas educativas, y, a un micro nivel, en el contexto de influencia que sitúa al SIMCE en el ámbito de la gestión educativa. Observamos, por lo tanto, que ambos medios responden a unos pará metros de producción discursiva bastante estables, en ocasiones idénticos, que configuran espacios de enunciación a menudo desagencializados, de carácter experto y autorizado, cuyas proposiciones responden a una racionalidad instrumental de orden tecnocrático, disciplinar, legal y político. A partir de ello, se exacerba la confrontación ideológica entre defensores y detracto res del SIMCE, aunque los puntos en tensión terminan negociándose con base en una serie de conocimientos e implicaciones orientadas a la homogeneización de las diferencias de opinión, la naturalización de las evi dencias que exponen las deficiencias del instrumento, y la desactivación de los argumentos4 que critican su anquilosamiento y permanencia. Esto quiere decir que se propone un falso consenso sobre esta evaluación, que no existe en la literatura educacional ni entre los actores de la educación.

De esta forma, se concluye que existe una clara dependencia entre la discusión de los resultados del SIMCE y la validez de la Reforma Educacional impul sada por Michelle Bachelet, toda vez que la prueba ase guraría la búsqueda de calidad educativa al interior de un sistema fuertemente privatizado. El desempeño de los/as estudiantes y el prestigio de los colegios se mide bajo un criterio de competencia, que necesita de los tests estandarizados y la fabricación de rankings para sol ventarse, en concordancia con las lógicas comparativas que rigen en un mundo cada vez más globalizado. La libertad de enseñanza, de elección y selección, se entienden en un marco general en el que se aspira a preservar el lucro en la educación, lo que es coherente con el modelo neoliberal en el que operan diarios como La Tercera y El Mercurio.

Ambos medios definen tanto los problemas derivados del SIMCE como aquellos que devienen de la coyun tura de crisis educativa más extensa que ha experi mentado el país en los últimos años. Por consiguiente, el procesamiento de los conflictos identificados queda supeditado a la normalización que estos discursos periodísticos proporcionan a la ciudadanía. Desde esta posición dominante se procede a recomendar explíci tamente cómo estos han de resolverse, aunando una estrategia de encuadre que apunta a persuadir, parti cularmente, a los agentes institucionales que pueden incidir transversalmente en la promoción de políticas educacionales, conminándolos a relegitimar este ins trumento, evitar eventuales modificaciones, y proteger los intereses corporativos dentro del sistema de edu cación que aún impera en Chile.

Agradecimientos:

Este artículo es resultado de una línea de investigación sobre la relación entre medios y educación, donde se enmarcan el proyecto FONDECYT de Iniciación N° 11170005, “El discurso social sobre los profesores en Chile: Medios de comunicación e identidad docente en un contexto mediatizado”, y el proyecto de la Iniciativa Bicentenario de la Universidad de Chile, “El proceso de construcción social de la política educacional: El caso del SIMCE”. También se agradece el financiamiento otorgado por el Proyecto Basal FB0003 del Programa de Investigación Asociativa de CONICYT.

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1 Son los diarios más influyentes de Chile. Pertenecen a familias dueñas de los conglomerados mediáticos más importantes del país, El Mercurio S.A. y Grupo Copesa, que concentran el 80% de los lectores y el 83% de la inversión publicitaria de la industria (Asociación Chilena de Agencias de Medios, 2015).

2Fue creada en 2014 bajo el gobierno de Michelle Bachelet para revisar la prueba y proponer mejoras en su aplicación. Estuvo integrada por investigadores y académicos en educación de distintas universidades, organismos públicos y centros de estudio de Chile.

3Es una campaña mediática y social creada en 2013 por investigadores en educación y profesores, que busca visibilizar las consecuencias negativas del SIMCE en la educación.

4“Desactivación de argumentos” se refiere a aquellas operaciones sintácticas y gramaticales que sacan de foco a los actores (agentes) del discurso, sobre todo a quienes pudieran responsabilizarse de dichos argumentos, lo que ya se ha desarrollado en el análisis.

Recibido: 28 de Junio de 2018; Aprobado: 23 de Abril de 2019

Cristian Cabalin, doctor on Estudios do Políticas Educacionales de la Universidad de Illinois, en Urbana- Champaign, magíster en Antropología y periodista de la Universidad de Chile. Profesor asistente del Instituto de la Comunicación e Imagen e investigador del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile. También es investigador asociado de la Facultad de Economía, Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central de Chile. Sus líneas de investigación se relacionan con los estudios culturales en educación, comunicación y educación, y comunicación política.

Loreto Montero, estudiante del doctorado en Comunicaciones de la Universidad de California San Diego, magíster en Historia y Teoría del Arte y periodista de la Universidad de Chile. Es asistente de investigación del Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile. Sus líneas de investigación son la representación social en los medios de comunicación y el impacto de las imágenes en la memoria cultural y la educación.

Camila Cárdenas, doctora en Traducción y Ciencias del Lenguaje de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), magíster en Comunicación y profesora de Lenguaje y Comunicación de la Universidad Austral de Chile (UACh). Actualmente se desempeña como docente de la UACh e investigadora en proyectos Fondecyt. Sus líneas de especialización se relacionan con el análisis crítico de discursos mediados por redes sociales y de discursos mediáticos en formatos escritos, visuales y audiovisuales asociados a la participación política juvenil y la educación.

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