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Cuadernos.info

versión impresa ISSN 0719-3661versión On-line ISSN 0719-367X

Cuad.inf.  no.36 Santiago jun. 2015

 

EDITORIAL

 

Comunicación y desigualdad: La centralidad de los medios en la lucha por el reconocimiento

 

Communication and inequality: The media's central role in the struggle for recognition

 

Isabel Awad

Erasmus University Rotterdam, Holanda.

Los artículos que forman parte de este número especial dan cuenta de una variedad de desigualdades y del rol crucial que juegan los medios en intensificar o contrarrestarlas. Son estudios empíricos que nos ayudan a entender las inequidades que experimentan quienes viven en la Amazonía ecuatoriana, quienes son cubiertos (o ignorados) por los noticiarios chilenos, quienes participaron en el movimiento #YoSoy132 en México, trabajan en la televisión uruguaya, o residen en la Bahía de Quintero, en Chile. Pese a la diversidad de temas y de aproximaciones metodológicas, los distintos estudios coinciden en su concepción de la desigualdad en tanto injusticia. No son, por tanto, sólo el resultado de investigaciones sistemáticas que tienen un alto valor científico, sino también de reflexiones normativas, que tienen un alto valor social.

Entender la desigualdad como injusticia significa que "desigualdad" no es lo mismo que "falta de igualdad." La desigualdad es un problema no porque todos debieran ser iguales. Al contrario, el problema de la desigualdad es que le permite a algunos ser tan diversos como quieran —elegir su barrio, escuela y profesión, los productos que consumen y los lugares adónde van de vacaciones— mientras las opciones de otros se reducen a barrios marginados, escuelas pobres, ocupaciones de mujeres o de inmigrantes, productos baratos (generalmente de baja calidad) y vacaciones, a lo mejor, alguna vez, en algún lugar accesible adonde quienes sí pueden elegir, no irían jamás.

Desde la perspectiva crítica a la que adscriben los artículos de este número especial, estas desigualdades en poder y recursos económicos se relacionan directa y crucialmente con desigualdades comunicacionales. Analíticamente, la filosofía política distingue entre las injusticias materiales, que requieren medidas redistributivas; y las injusticias simbólicas, que requieren medidas de reconocimiento (Fraser y Honneth, 2003). Contrario a quienes sugieren que hay que privilegiar un tipo de medidas sobre el otro, Young (1998) nos recuerda que las necesidades de una sociedad son "conceptualizadas en una pugna política sobre quién decide qué necesidades [requieren atención] y con qué propósito" (p. 59). En la lucha contra las injusticias, por lo tanto, el reconocimiento es tan importante como la redistribución. Young (1998) da el ejemplo de movimientos feministas, anti-racistas y de liberación homosexual: Su lucha por que se les reconozca como ciudadanos legítimos es clave en su lucha por alcanzar un estatus político y económico igualitario. De igual modo, respecto de la pobreza, Lister (2004) insiste en que no basta con soluciones materiales; es necesario también que "las voces de quienes viven en pobreza sean escuchadas en los debates públicos" (p. 10).

Los medios, por lo tanto, juegan un rol clave respecto de las desigualdades simbólicas y, a la vez, de desigualdades de oportunidades, políticas y económicas. Desde distintas perspectivas, los estudios que forman parte del tema especial de Cuadernos.info dan testimonio de esto.

La contribución de Paloma Contreras, Daniel Martín y José Ignacio Aguaded, por ejemplo, demuestra cómo la oportunidad de producir sus propios medios —y ojalá ser escuchados tras los muros de los recintos de reclusión— es una herramienta importante para que los presos puedan desafiar estigmas y auto-estigmas, y eventualmente reintegrarse socialmente. Lázaro Bacallao, por otra parte, analiza el movimiento social #YoSoy132 en México como un esfuerzo revelador por democratizar las comunicaciones en ese país. A pesar de que #YoSoy132 ha sabido sacar partido de los medios digitales, sus miembros evitan sobreestimar la capacidad democratizadora de internet y son igualmente cuidadosos en procurar que su lucha no se reduzca a una cuestión puramente comunicacional. Su objetivo final es abordar también la pobreza y otras y problemas desigualdades sociales.

Con un enfoque bastante distinto, el estudio de Jean François Gaña también apunta a cómo el acceso a tareas de producción mediática puede ser una herramienta de cambio social. Específicamente este estudio documenta la pugna de mujeres destacadas de la televisión uruguaya por ganarse un espacio en un ambiente predominantemente masculino. Aunque la lucha por la igualdad laboral sigue siendo una tarea pendiente —tanto en Uruguay como en otros países— los avances que se han dado parecen irreversibles: Cada generación de comunicadoras abre espacios cada vez mayores para la generación que sigue.

Como Gaña, el artículo de Nicole Etchegaray también destaca por su componente histórico comparativo. A partir de una comparación de la cobertura de temas de pobreza en los noticiarios chilenos en 2005 y 2014, Etchegaray muestra cómo la pobreza sigue estando relativamente ausente de las noticias de televisión. Detecta cambios importantes, sí, en cómo se cubre el tema. En 2014 se entrega más contexto y se le da más tiempo a quienes viven en pobreza para explicar su situación. Etchegaray se muestra optimista respecto de estos cambios, no solo porque inciden en la calidad periodística, sino también porque la cobertura de la pobreza puede tener implicancias importantes en la vida misma de quienes viven en esta situación.

También centradas en un caso chileno, Javiera Carmona y Melissa James analizan la cobertura del derrame de petróleo en la Bahía de Quintero, en septiembre de 2014. Las autoras demuestran silencios importantes en las portadas de un influyente diario local, incluyendo la falta de referencias a causas y responsables, así como de imágenes del impacto real de la tragedia. A través de estas y otras estrategias, la cobertura descalifica a los pescadores que protestan por la situación en la zona. Las autoras subrayan cómo este caso de desigualdad ambiental se vincula directamente con la marcada desigualdad socioeconómica que viven los residentes de esta zona de Chile.

Que las desigualdades se cruzan unas con otras es algo que sugieren los distintos estudios, pero que queda particularmente claro en la contribución de Yolanda Martínez, Saleta de Salvador y Xavier de Salvador. El punto de partida de su estudio es el informe preparado por la Comisión MacBride para la UNESCO en 1980, apuntando a que los avances tecnológicos en sí no garantizaban un flujo comunicacional justo y democrático. Los autores se preguntan qué pasa 35 años más tarde en la Amazonía austral ecuatoriana y constatan la persistencia de brechas comunicacionales significativas, sobre las cuales las variables de género, etnicidad y edad tienen un impacto multiplicativo. Es así como las mujeres indígenas de mayor edad son quienes están más rezagadas en el acceso a y uso de tecnologías de comunicación.

Martínez et al. concluyen que "la lógica del Informe MacBride sigue vigente en el contexto de la Amazonía austral ecuatoriana". A la luz del conjunto de artículos publicados en este número especial, sin embargo, la Amazonía austral ecuatoriana es un contexto específico, pero no excepcional. De distinta manera, los desequilibrios comunicacionales, así como las desigualdades asociadas, siguen siendo un desafío pendiente en múltiples contextos iberoamericanos.

 

Referencias

• Fraser, N. y Honneth, A. (2003). Redistribution or recognition?. Londres, Inglaterra: Verso.

• Lister, R. (2004). Poverty. Cambridge, Inglaterra: Polity.

• Young, I. M. (1998). Unruly categories: A critique of Nancy Fraser's dual systems theory. En C. Willet (ed.), Theorizing multiculturalism (pp. 50-67). Malden, MA: Blackwell.

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