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Cuadernos.info

versión On-line ISSN 0719-367X

Cuad.inf.  no.33 Santiago dic. 2013

http://dx.doi.org/10.7764/cdi.33.515 

TEMA CENTRAL

 

Periodismo y Audiencias: Inquietudes Sobre los Contenidos Generados por los Usuarios

 

Journalism and Audiences: Concerns About the User Generated Content

 

Dr. Koldobika Meso Ayerdi1

1 Universidad del País Vasco, España. (koldo.meso@ehu.es)


RESUMEN

Durante los últimos años, hemos sido testigos de un incremento en los espacios destinados a los contenidos elaborados por las audiencias en los medios de comunicación y de una creciente integración de estos contenidos en espacios que habían sido hasta ahora reservado a los profesionales. Ello ha despertado el interés de los investigadores, y hoy en día son abundantes, entre otros, los estudios sobre la presencia de mecanismos de participación en los medios de comunicación en línea, la actitud de los periodistas hacia la participación de los usuarios, el análisis de la calidad de la participación de la audiencia y su contribución al desarrollo de una esfera pública más enriquecedora. El objetivo principal de este trabajo es realizar una revisión del estado del arte de la investigación en periodismo participativo. El estudio se centra en el análisis de las principales aproximaciones producidas en esta área. La revisión de la literatura permite observar la evolución en los enfoques utilizados en las investigaciones a los largo de los últimos quince años.

Palabras clave: periodismo participativo, interactividad, audiencias activas, contenido generado por los usuarios.


ABSTRACT

During recent years we have witnessed an increase in the spaces for content elaborated by audiences in the news media, and a growing integration of such content in spaces that had until now been reserved for news professionals. The latter has aroused the interest of researchers, and there are abundant studies on —among other factors— the presence of participatory mechanisms in the online media, the attitude of journalists towards participation, the quality of audience participation and its contribution to the development of a more enriching public sphere. The principal aim of this paper is to offer the state of the art of research in participatory journalism. This work focuses on the mainfeatures of this field. A review of literature reveals the evolution of approaches used in the lastfifteen years.

Keywords: participatory journalism, interactivity, active audiences, user generated content.


 

INTRODUCCIÓN

Las nuevas tecnologías digitales, y particularmente Internet, han supuesto una auténtica revolución en el ámbito de la comunicación (Dahlgren, 1996; Heinonen, 1999; Pavlik, 2001). Hoy en día, "las posibilidades de relacionarse son mayores que antaño, gracias al desarrollo de numerosas aplicaciones en Internet que facilitan la comunicación entre personas y el establecimiento de vínculos de diversos" (Aleixandre & Ferrer, 2010, p. 217). En este contexto, algunos autores (Dahlgren, 2009) aseguran que el periodismo se encuentra en medio de una época de transformación tan trascendental como la invención del telégrafo o la televisión.

A mediados de la década de 1990, los medios de comunicación, principalmente los diarios, dieron el salto a la Web, y si bien en muchas ocasiones han mostrado tendencias y estrategias dependientes de variables económicas y empresariales (Díaz Noci, 2010), también han presentado cualidades propias. La interactividad constituye una de las principales características que define el discurso digital, una de las palabras clave del periodismo en Internet (Masip, Díaz Noci, Domingo, Micó & Salaverría, 2010) y algunos autores le otorgan un rol central en los medios digitales (Dibean & Garrison, 2001).

Como es sabido, el consumo en Internet se rige por pautas distintas a las que imperan en el mercado tradicional, lo que ha obligado a los medios a adaptarse a un contexto en el que los ciudadanos tienen la palabra. Las estructuras comunicativas en Internet no solo han incrementado el poder de los usuarios sobre la difusión informativa, sino que han dinamizado otras formas de acción comunicativa mediada por la tecnología y basada en una mayor interacción social. Asistimos a una profunda transformación de la forma en que las personas nos comunicamos e intercambiamos información.

Ahora bien, en los primeros tiempos, el temor a la pérdida de control sobre el mensaje, una cada vez mayor soberanía de los medios por parte de los lectores y el temor de perder credibilidad ofreciendo contenidos de dudosa calidad (Palomo & Meso, 2009) desataron la alarma de los editores, si bien con el tiempo y ante el despertar de las audiencias, los ciberdiarios comenzaron a incluir en su oferta diferentes herramientas para trasladar opiniones diversas y crónicas sobre hechos destacados. Este uso se entendió como una oportunidad para cubrir espacios descuidados por los grandes medios y aumentar así el atractivo de los medios y ediciones digitales, por aquel entonces demasiado similares a la edición papel (Lowrey, 2006; Domingo & Heinonen, 2008).

Muchos de estos cibermedios se decantaron por la puesta en marcha de blogs temáticos en los que periodistas especializados en esos ámbitos trataban la información de una manera diferente a como lo hacen habitualmente, y sin olvidar que los blogs constituyen una parte de la oferta informativa del medio, concebida como diálogo para estimular la participación de los usuarios; una fórmula mixta de periodismo profesional y participativo (Palomo & Meso, 2009).

Las prácticas periodísticas habituales se han reinventado necesariamente para responder a un escenario más complejo, marcado por la actualización constante, la abundancia informativa, la mayor presencia de las audiencias en el proceso comunicativo y la innovación en formatos, géneros y soportes de consumo (Marjoribanks, 2000; Downie & Schudson, 2009). En este contexto de avance y adquisición de nuevas prácticas, los periodistas se han convertido cada vez más en gestores de la información y del diálogo con las audiencias. Es más, el papel del mediador sale reforzado con el concepto del periodista interactivo (Lasica, 2009).

El acceso a la información es mayor de lo que nunca antes lo había sido y las características interactivas de la web hacen de esta un medio idóneo para la intercomunicación, el intercambio de información y, en general, para la imbricación de un tejido social más comprometido. Sin lugar a dudas, la comunicación y la información determinan el debate y la toma de decisiones de los ciudadanos, su participación, que es en sí misma condición sine qua non para la democracia (Larrondo, 2005b). Además, las audiencias son cada vez más fragmentadas y buscan estímulos y satisfacciones inmediatas (Livingston, 1999). La información constituye un material en constante evolución que se corrige, se modifica o se enriquece, sin que por ello los lectores dejen de reclamar su derecho a una información fiable y de calidad (Quandt & Singer, 2009).

La relación entre los medios y las audiencias ha de servir para fortalecer el valor democratizador tradicional de la comunicación mediada, así como para promover mejoras en la calidad de los contenidos ofrecidos.

Las nuevas tecnologías han hecho que las audiencias vean aumentar su poder de decisión y participación, lo que conlleva una recuperación de su capacidad de actuación (López García, 2005). Asistimos a un nuevo tipo de periodismo, con una audiencia cada vez más implicada. Los usuarios ya no son seres pasivos que se limitan a recibir la información que otros elaboran, sino que también quieren producir contenidos, lo que difumina cada vez más las fronteras entre los profesionales de la información y sus usuarios; y lo que posibilita que existan o hayan existido iniciativas que combinan el periodismo profesional y el redactado por la audiencia, como CNN (I report), Fox news (U report), OhMyNews o Rue89.

Los usuarios asumen nuevas facetas de comunicador, de creador de contenidos. Gracias a su nivel de formación y a las nuevas herramientas informáticas, adquieren competencias fundamentales, hasta ahora exclusivamente en manos de los periodistas profesionales. Y sus contribuciones se han asumido como parte esencial del proceso productivo.

El desarrollo de nuevos formatos y soportes brinda la oportunidad deseada para la incorporación de las inquietudes de los ciudadanos en los "discursos dominantes de los medios mediante su participación directa en la producción informativa" (García de Madariaga, 2006, p. 206). La participación directa de los ciudadanos en la producción informativa ha llevado incluso a sustituir a los medios de comunicación tradicionales y de referencia como fuentes primarias de la información (Bardoel, 1996; Deuze, 1999; Bowman & Willis, 2003). Esta creación de contenidos de manera colectiva (Kerckhove, 1997, 1999; Ramonet, 2011) se asocia directamente a la tradición del conocido como periodismo ciudadano o participativo (Paulussen, Heinonen, Domingo & Quandt, 2007; Jones, 2009; Dahlgren, 2009, Singer et al., 2011) y que posibilita debatir sobre si estamos ante el fin del periodismo o tan solo ante el fin de lo que hasta ahora conocíamos como periodismo.

DIFERENTES EXPERIENCIAS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Son varias y muy interesantes las experiencias periodísticas que apostaron desde un primer momento por aplicar la máxima de Dan Gillmor (2004) -uno de los principales defensores del periodismo participativo-, diferentes fórmulas que aspiraban a incorporar en los medios convencionales las aportaciones de los usuarios a través del empleo de los nuevos recursos tecnológicos. Algunas de estas experiencias se planteaban como alternativas al modelo unidireccional y vertical que predominaba en los medios de comunicación convencionales. Es el caso de Indymedia, que buscaba la construcción colectiva y permanente de la noticia, una forma de comunicación lo menos mediada posible y lo más alejada del modelo convencional de comunicar conocido hasta el momento.

Ha sido en los últimos años cuando asistimos a una mayor manifestación súbita de experiencias del periodismo participativo. Apenas han pasado diez años desde que en 1999 se pusiera en marcha Jane's Intelligence Review, una iniciativa que inauguró lo que Javier Villate denominó "periodismo de fuente abierta" (García de Madariaga, 2006, p. 212). Con posterioridad se pusieron en marcha diferentes tipos de sitios de noticias en los que una gran red de corresponsales formada por ciudadanos nutría de contenidos informativos y de opinión sus páginas. Toda esta labor era revisada, editada y finalmente completada por redactores profesionales. Son los casos de OhMyNews, en Corea del Sur; o JanJan, en Japón; o GetLocalNews, en Estados Unidos. En algunos casos, estos diarios realizados por la ciudadanía han llegado a convertirse en medios de referencia.

Tal fue el éxito cosechado por algunas de estas experiencias, que algunos medios convencionales comenzaron a plantearse el interés de reservar espacios para mostrar contenidos producidos por sus audiencias junto con las informaciones elaboradas por sus profesionales. Ocurre que en muchas ocasiones no comparten el mismo protagonismo unos contenidos y otros, y los producidos por los usuarios se ven postergados a espacios de menor relevancia informativa.

Sin embargo, todas estas experiencias constituían no solo un buen ejemplo de colaboración entre los profesionales y la audiencia en la elaboración de la información, sino también un ejemplo de que algo estaba cambiando en el periodismo.

ESPACIOS DE PARTICIPACIÓN: LA ÚLTIMA GRAN TENDENCIA

La puesta en marcha de espacios de participación marca así la última gran tendencia en la evolución del periodismo digital (Paulussen & Ugille, 2008). Los cibermedios apuestan por nuevas aplicaciones que promueven variadas formas de apertura y participación (Tomaiuolo, 2009), lejos de las tradicionales herramientas que se apuntaban en los albores del ciberperiodismo (Schultz, 1999; Deuze, 2001).

Sin embargo, la participación de las audiencias en el ámbito del periodismo no es algo propio de los últimos años; basta con recordar las cartas al director. Sí lo es el incremento de espacios para las contribuciones de los usuarios en los medios y la creciente integración de estos contenidos en los espacios reservados hasta el momento a los profesionales de la información (Gua-llar, 2007; García de Torres, 2010).

La industria periodística ha sabido aprovechar el amplio abanico de oportunidades que se abren como consecuencia de las innovaciones tecnológicas y de las posibilidades expresivas que la Web ofrece a cualquier ciudadano para que pueda informar directamente, sin pasar por el filtro de los medios (Hermida & Thurman, 2008). Se trata de un fenómeno asociado a la tradición del periodismo cívico (García de Madariaga, 2006; Paulussen et al., 2007), idea no compartida por todos los autores (Pellegrini, 2010). Algunos autores, sin embargo, lo ven como una oportunidad para reinventar la profesión, llevándola a superar la crisis de credibilidad de que padece (Gillmor, 2004); o, incluso, como una nueva competencia que le resta influencia social a la industria periodística (Holton et al., 2013) y que pone en peligro su modelo de negocio

Las aplicaciones Web 2.0, con una presencia cada vez más habitual en los cibermedios, posibilitan la oportunidad de expresarse y comunicarse sin requerir habilidades tecnológicas avanzadas y transforman la manera de buscar, seleccionar, acceder y distribuir información. Se aprecia un incremento en las nuevas posibilidades para el diálogo (Hermida, 2011).

Hay quien habla de una nueva revolución (Deuze, 2003) y hay quienes vinculan todo esto con el futuro del medio (Schmitz & De Macedo, 2009). Y los hay también quienes aprovechan la coyuntura para plantear nuevos retos a los que deben enfrentarse las empresas periodísticas (García de Torres et al., 2011):

• Calidad y administración de los contenidos creados por los usuarios.

• Utilización de mensajes en un escenario de conversación para crear tráfico.

• Coexistencia del periodismo profesional y amateur.

• Surgimiento de auto-comunicadores profesionales en el entorno de las organizaciones periodísticas.

• Vulneración, en la práctica, de principios periodísticos arraigados.

Ahora, gracias a la existencia de plataformas gratuitas de fácil edición (hablamos de blogger, wordpress...), los lectores son editores de contenidos y definen cómo ver la información, y constituyen comunidades en ese proceso. Redes sociales, y también los blogs -antecedentes más directos de las redes sociales (Bernal, 2010)-, junto con los dispositivos móviles, contribuyen a ampliar los cauces de las contenidos generados por la audiencia (Lasorsa, Lewis & Holton, 2011) y son, incluso, los sitios preferidos para informarse. "Adquieren relevancia como formas de usar la tecnología para mejorar o añadir valor a la información" (García, 2012, p. 77). Y la gente utiliza estas herramientas para filtrar, evaluar y mostrar su disposición ante la información (Tejedor Calvo, 2010).

Destaca el crecimiento de la conectividad móvil mediante los smartphones o las tablets, lo cual supone que muchas de las personas que conforman la audiencia de un medio pueden dar cuenta de cualquier suceso en tiempo real.

Es un hecho constatado que cualquier persona puede desempeñar funciones hasta ahora atribuidas a medios informativos (Domingo et al., 2008). En la nueva sociedad de redes, cada individuo es un 'periodista' en potencia, una peculiaridad esta que los medios tratan de alentar. Se le pide que mande fotos o vídeos de cualquier asunto del que haya sido testigo o que haga comentarios en las noticias publicadas. La duda está en saber si pueden todas esas contribuciones de las audiencias llamarse "periodismo" y qué contribuciones tendrían cabida baj o el manto de ese término (Rost, 2010).

Las razones que explican el hecho de que los medios alienten a sus usuarios a generar contenidos son variadas (Vujnovic et al., 2010); entre otras: fidelizar audiencias, aumentar el tráfico, mejorar la proyección de marca, crear una comunidad de usuarios, promocionar contenidos, lograr una mayor atención y una fuente para noticias y referencias (Deuze, Bruns & Neuberger, 2007; Reich, 2008; Lewis, Kaufhold & Lasorsa, 2010; Stassen, 2010, García de Torres et al., 2011; Murthy, 2011).

Son muchas y muy valiosas las ventajas de incorporar a los ciudadanos en la producción periodística (Bowman & Willis, 2003; Thurman, 2008; Domingo et al., 2008; Kelly, 2009). Con todo, también son muchos los interrogantes que surgen en relación a la identidad del periodismo, la calidad de la información e incluso la identidad del propio profesional. Lasorsa, Lewis y Holton (2011) apuntan a la quiebra de los principios tradicionales.

NUEVAS INCERTIDUMBRES EN TORNO A LA PARTICIPACIÓN

El panorama descrito brevemente en líneas anteriores ha llevado a gran número de estudiosos a poner el acento en las dimensiones interactivas del fenómeno de Internet, llegando incluso a advertir un cambio de paradigma. Nuevos dilemas, en definitiva, derivados tanto de la evolución de los productos comunicacionales, como de los efectos derivados de la creciente "participación" en una sociedad cada vez más (inter) conectada. El avance de la Web 2.0 en los últimos años ha sido extraordinario y no es de extrañar, por tanto, que los principales medios de comunicación de todo el mundo se afanen por sumarse a las tendencias 2.0 y consolidar todo tipo de prácticas interactivas para promover la participación de los ciudadanos.

Los espacios destinados a la participación activa de los usuarios son posibles gracias al mayor nivel entre los usuarios del medio que proporcionan los soportes digitales. Cabría entender también que estas intervenciones se tornan especialmente relevantes cuando se trata de opinar sobre temas concretos, máxime teniendo en cuenta la existencia de estudios anteriores que tratan sobre la influencia de la comunicación interpersonal a la hora de moderar la influencia de los medios en la movilización cívica y su participación en la vida política (Hardy & Scheufele, 2005). Gracias a estas conversaciones, los ciudadanos dotan de un mayor sentido a las informaciones que reciben por parte de los medios.

El periodismo tradicional, tal y como lo hemos conocido hasta hace poco, comienza a desintegrarse (Larrondo, 2005a). Al mismo tiempo, somos testigos de una mayor democratización de la información (Harrison y Barthel, 2009). Los internautas disponen cada vez de un mayor número de recursos que les posibilitan compartir textos, imágenes, sonidos; intercambiar información o redistribuirla; participar, comentar y difundir las noticias. El periodismo del siglo XXI se encuadra en un entorno mucho más complicado que el de hace apenas diez años, un contexto en el que los pasivos ciudadanos se transforman en potenciales productores de información (García de Madariaga, 2006; Noguera, 2010). Son cambios recientes y graduales, que ni siquiera atañen a todos los medios, sino que son parte de una evolución con diferentes grados y caminos seguidos (Rost & Bergero, 2012:33).

LA DEBILIDAD DE LOS CONTENIDOS GENERADOS POR LOS USUARIOS

Como bien apuntábamos con anterioridad, una de las principales discusiones que se generan se da en torno a qué tipo de contribuciones generadas por parte de los usuarios podemos denominar "periodismo" y cuáles son los parámetros de calidad mínimos que se les puede y debe exigir.

No cabe duda de que cada vez es mayor el número de herramientas de que disponen las audiencias para participar en la producción de contenidos, si bien las opciones de participación son mayores en torno a los contenidos elaborados por los profesionales de los medios (Domingo et al., 2008; García de Torres et al., 2009). Sin embargo, en uno u otro sentido, diversos estudios han puesto de manifiesto la debilidad de los contenidos generados por los usuarios (García & Capón, 2004; Reich, 2008; Lacy, Duffy, Riffe, Thorson & Fleming, 2010). Incluso, hay quienes concluyen que apenas contribuyen al debate público (Rost, Pugni & Apesteguia, 2008; Díaz Noci, Domingo, Massip, Micó & Ruiz, 2010). En cualquier sentido, en el centro de la discusión situaríamos la dificultad para controlar la calidad, y en ocasiones la credibilidad, de dichos contenidos.

Muchos profesionales de los medios y teóricos de la Comunicación (Gabilondo, 2011; Pulitzer, 2011) parecen coincidir en que todo este nuevo contexto contribuye a precisar en qué consiste el periodismo, cuáles son los rasgos que lo definen: necesidad de filtrar; la importancia de un trabajo solvente, con nombres y apellidos, lejos de las informaciones u opiniones vertidas por los usuarios, que en muchas ocasiones se ocultan tras el anonimato y que han acabado por desacreditar esa democracia informativa de la que antes hablábamos. Pierde credibilidad la recepción del material generado por individuos en el papel de periodistas accidentales. Y no porque no existan elementos válidos entre esos materiales, sino porque es necesario aplicar el filtro de la solvencia: quién lo envía, qué intereses le mueven a enviarlo, en qué contexto se vierten, cómo distinguir una imagen 'real' de una manipulada...

INVESTIGACIÓN SOBRE PARTICIPACIÓN

Al igual que diversos autores anunciaron en su momento que Internet revolucionaría el modelo de funcionamiento de los medios de comunicación como consecuencia de sus principales características expresivas (hipertextualidad, multimedialidad, interactividad, etcétera), muchos autores han constatado empíricamente que los medios no aprovechaban todas las posibilidades que Internet ofrece (Singer, 1997; Deuze, 2001; Paulussen, 2004; O'Sullivan, 2005).

La evolución del periodismo digital asiste en los últimos años a una última gran tendencia: la puesta en marcha de espacios de participación. Se trata de un fenómeno asociado a las innovaciones tecnológicas, que poseen la capacidad de generar novedosas formas de producir, gestionar y consumir contenidos mediáticos. A pesar de que este fenómeno ha despertado el interés de la comunidad académica, es el que menos ha sido estudiado de forma sistemática.

Las investigaciones más recientes se han asentado en las actitudes de los periodistas profesionales ante la proliferación de espacios de participación (Chung, 2007; Bakker & Pantti, 2009; Neuberger & Nuernbergk, 2010; Williams, Wardle & Wahl-Jorgensen, 2010). Por el contrario, se sabe muy poco sobre las rutinas de trabajo de los ciudadanos convertidos en periodistas (Reich, 2008).

Las primeras investigaciones se centraron en detallar las herramientas que los medios digitales se preocupaban en implantar y las circunstancias que conducían a su adopción (Boczkowski, 2004). Algunos de esos primeros estudios concluyeron que el desarrollo de estos espacios de participación supondría una revolución del periodismo y respondía a intereses económicos, dejando de lado su incidencia en los procesos de producción informativa (Paulussen et al., 2007; Hermida & Thurman, 2008; Vujnovic et al., 2010).

Sin embargo, estas primeras investigaciones tenían serias limitaciones, ya que apenas se detenían a analizar cómo las audiencias y los profesionales del medio utilizaban las herramientas interactivas (Shultz, 1999). El fenómeno del periodismo ciudadano, cuando la audiencia produce noticias o material informativo de interés, es el que menos ha sido estudiado de forma sistemática (Masip et al., 2010).

Algo más se conoce sobre la repercusión de los contenidos producidos por las audiencias en los modelos de negocio, las derivaciones legales y las motivaciones de dichas audiencias para participar. Así, poco a poco, hay autores que comienzan a investigar la calidad de esos contenidos (Gunter, Campbell, Touri & Gibson, 2009; Chung, 2009; Muthukumaraswamy, 2010; Ruiz, Massip, Micó, Díaz Noci & Domingo, 2010; Robinson, 2010; Berger & Milkman, 2010; Costera, 2012) y las implicaciones de la participación desde una perspectiva ética (Singer & Ashman, 2009). Ahora bien, parece necesario ahondar más en la calidad de los contenidos que aportan los usuarios para comprender mej or cómo será el periodismo del futuro (García de Torres, 2010).

Después de más de diez años desde que aparecieran los primeros estudios sobre la interactividad en los medios, se observa, por tanto, un recorrido desigual y significativas carencias en algunos aspectos. Ello abre, sin dudas, interesantes líneas de investigación para el futuro.

CONCLUSIONES

Para el año 2021, los ciudadanos producirán colaborativamente el 50 por ciento de las noticias (Bowman & Willis, 2003). No cabe duda de que la audiencia cada vez tiene un mayor protagonismo y una mayor presencia en el proceso comunicativo. Ha logrado incursionar en el mundo de la información (Puente & Grassau, 2011). No se conforma con el tradicional modo que se emplea para informar; no se limita a recibir la información que otros elaboran. En su lugar, reivindica abrir un espacio en el que pueda narrar, aportar nuevas perspectivas y puntos de vista sobre lo que considera que es noticioso.

Y algunos medios han comenzado a reservar esos espacios para mostrar los contenidos producidos por sus audiencias. Incluso les facilitan los instrumentos para ello, mientras alientan a sus usuarios a generar contenidos, rigiéndose por las exigencias éticas del periodismo tradicional (Ure & Parselis, 2010).

La audiencia quiere participar con el contenido, no se resigna con la mera contemplación, lo que desvanece cada vez más la separación entre los profesionales de la información y sus usuarios. La audiencia se procura competencias hasta ahora exclusivamente en manos de los profesionales.

De la revisión bibliográfica realizada se observa que, a pesar de la relativa juventud de la investigación sobre el periodismo participativo y del análisis de las herramientas que posibilitan la participación de la audiencia, los contenidos generados por los usuarios han adquirido unos niveles de producción notables y una elevada calidad.

Del análisis, hay dos cuestiones que subyacen claramente. Por un lado, la idea de que el proceso comunicativo ahora es horizontal, lejos del modelo jerárquico y unidireccional propio de los medios convencionales. Y por otro lado, que en este nuevo modelo de periodismo que surge, las conversaciones se producen para que todos puedan oírlas. Cualquier persona puede tener algo que comunicar y su esfuerzo tiene que ir encaminado a comunicarlo a otros. Muchos planteamientos advierten que Internet posibilita que las audiencias vean incrementada su capacidad de participación, lo que acarrea un aumento de su capacidad de intervención en el proceso comunicativo.

Paralelamente, varias investigaciones han asumido el reto de describir las características más importantes de esta nueva corriente. Algunos de los nuevos rasgos de esta nueva modalidad de periodismo se refieren a la descentralización del proceso noticioso, al surgimiento de nuevos géneros periodísticos o a la aparición de nuevas prácticas comunicativas a través de las cuales el periodismo participativo va tomando forma.

Muchas son también las ventajas que el periodismo participativo acarrea y que diferentes autores se encargan de enumerar. Pero también son muchas las incógnitas que surgen en relación a la naturaleza del periodismo participativo, a la calidad de la información generada por la audiencia e incluso a la identidad del propio profesional ante esta nueva situación a la que se enfrenta, lo que abre, sin duda, interesantes líneas de investigación de cara al futuro en torno al estudio del periodismo participativo, todavía en fase de consolidación.

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Este artículo es parte del proyecto "Audiencias activas y periodismo: Análisis de la calidad y la regulación de los contenidos elaborados por los usuarios" financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (Ref.: CSO2012-39518-C04-03).

Sobre el Autor:

Koldobika Meso Ayerdi es Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, Asimismo, es Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la misma Universidad, donde imparte las asignaturas de Redacción Ciberperiodística e Introducción al Periodismo en Internet. Su ámbito de investigación es el ciberperiodismo, desde que empezara a publicar artículos y capítulos de libros sobre la materia. Ha participado en numerosos proyectos de investigación centrados en el Periodismo online y en la actualidad está investigando la participación de las audiencias en los medios online. Ha tomado parte en diferentes congresos, tanto nacionales como internacionales y ha impartido clase en diferentes cursos de verano y cursos de posgrado.