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Cuadernos.info

versión On-line ISSN 0719-367X

Cuad.inf.  no.32 Santiago jun. 2013

http://dx.doi.org/10.7764/cdi.32.468 

TEMA CENTRAL

 

Libertad de Prensa Bajo Presión: Niveles de Restricción Percibidos por Periodistas Chilenos y Factores Influyentes

 

Press Freedom under Pressure: Restriction Levels Perceived by Chilean Journalists and Influential Factors

 

Ewa Sapiezynska1, Claudia Lagos2 y Cristián Cabalin3

1 Universidad de Chile, Santiago, Chile. (ewa.sap@ug.uchile.cl)

2 Universidad de Chile, Santiago, Chile. (cllagos@uchile.cl)

3 Universidad de Chile, Santiago, Chile. (ccabalin@uchile.cl)


RESUMEN

A partir de los resultados de una encuesta, este artículo propone una serie de índices de restricción a la libertad de expresión que perciben los periodistas de los principales medios en Chile. Se descubre que sus niveles son altos; particularmente en el subíndice de restricción por parte de superiores en el lugar de trabajo. Se demuestra, además, que los periodistas con niveles más altos de educación tienden a percibir mayores restricciones a su trabajo.

Palabras clave: libertad de expresión, libertad de prensa, periodismo, índices de restricción, Chile.


ABSTRACT

Using survey data, this study proposes a series of indexes of restriction on freedom of expression as perceived by journalists from the principal Chilean media outlets. It finds that restriction levels are high, particularly in the subindex'restrictions coming from superiors in the workplace'. The study also shows that journalists with higher levels of education tend to perceive that there are more restrictions to their work.

Keywords: freedom of speech, press freedom, journalism, restriction indexes, Chile.


 

Desde la concepción de la libertad de prensa y de imprenta en el seno del liberalismo hasta la consagración del derecho a la información como un derecho fundamental, las fronteras sobre lo que entendemos como libertad de expresión2 se han ido ensanchando (Loreti, 2005).

En su dimensión más tradicional, garantiza el derecho de cualquier ciudadano o ciudadana a expresarse sin temor a ser sancionado por sus dichos. Sin embargo, en el contexto de una sociedad hipermediatizada, donde la plaza pública se despliega en los medios de comunicación, la libertad de expresión y el derecho a la información refuerzan esta dimensión individual, pero desarrolla también una colectiva, que los instrumentos internacionales de derechos humanos han reconocido y exigen a los Estados garantizar.

Sin embargo, estos derechos se encuentran en riesgo a través de distintos mecanismos directos que van desde el asesinato de comunicadores o disidentes, las amenazas y agresiones, así como el uso del derecho penal para restringir el debate. A nivel mundial, centenares de periodistas, bloggeros, comunicadores, radialistas y defensores de derechos humanos se enfrentan a estos obstáculos. El asesinato de un periodista debido a su labor vulnera también la dimensión social y colectiva del derecho a la libertad de expresión por el efecto de autocensura que tiene sobre los demás comunicadores (Relatoría, 2008, p.11). En América Latina, en particular, el caso mexicano es el que concentra los mayores esfuerzos por abordar la violencia contra la prensa y los medios, pero también contra otros actores de la sociedad civil críticos al poder. El caso mexicano, también es un ejemplo de cómo las agresiones a la libertad de expresión no se explican solo por la acción u omisión del Estado y sus agentes.

A partir de los años ochenta del siglo pasado, y con la progresiva democratización de los regímenes de la región, estos mecanismos han dado paso a otras estrategias que suelen apoyarse en marcos normativos vigentes para perseguir el mismo objetivo: silenciar voces disidentes. Este tipo de limitaciones son mucho más sutiles y difíciles de observar (Portales, 1981; Woods, 2007; ADC, 2010; CIDH, 2003). Es lo que la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos ha denominado restricciones indirectas a la libertad de expresión, entre las que se cuenta la concentración de la propiedad de los medios de comunicación y la asignación arbitraria de concesiones radioeléctricas y de publicidad oficial.

El presente artículo propone enriquecer las dimensiones que puedan considerarse restricciones indirectas a la libertad de expresión, en particular desde el ejercicio concreto de esta en el Periodismo. Que no hayan sido consideradas hasta ahora no significa que no se produzcan, sino que, más bien, es difícil rastrearlas y no existe consenso para delimitarlas.

Por lo tanto, qué comprende el derecho a expresarse libremente hoy es un asunto más amplio y que considera dimensiones individuales así como colectivas (por ejemplo, el derecho de la sociedad a acceder a más y mejor información; el derecho de actores sociales y colectivos a participar del debate público).

En Chile vastos sectores sociales tienen un acceso limitado a la palabra en los medios (Lagos, Matus y Vera, 2005); además, los chilenos desconfían de ellos (UDP, 2012; Cieplan et al., 2010) y los sectores populares no se sienten representados (Rebolledo,2000). Del mismo modo, los niveles de concentración en la propiedad de los medios se han acentuado (Gumucio y Parrini, 2009; Corrales, 2005; Sunkel y Geoffroy, 2001; Mastrini y Becerra, 2009).

Pese a ello, Chile suele ubicarse entre los países latinoamericanos con mejores índices de libertad de prensa, como sucede en el ranking de Reporteros Sin Fronteras (RSF), donde en 2010 el país ocupaba el segundo lugar en el continente, después de Costa Rica (RSF, 2010)3, o en el de Freedom House, según el cual entre 2002 y 2011 Chile ha estado en la categoría libre, la mejor de las tres evaluadas4 .

El caso chileno permite preguntarse acerca de las metodologías utilizadas por estas organizaciones, que parecen más adecuadas para monitorizar el estado de la libertad de prensa en las dictaduras o en países con conflictos armados, más que en democracias emergentes, pues se enfocan en la censura directa y la violencia física hacia los periodistas, ven al Estado como la única fuente de restricciones a la libertad de expresión y de prensa, y no se interesan tanto por la estructura del mercado mediático, la autocensura de los periodistas, las restricciones indirectas por parte de los actores privados ni las presiones ejercidas mediante la asignación de la publicidad, todos mecanismos descritos por la CIDH (Sapiezynska, 2012).

Adicionalmente, estas mediciones han modificado sus métodos e instrumentos, lo que debilita la posibilidad de comparaciones entre datos: por ejemplo, en el caso de RSF el cuestionario de 2013 cambió con respecto al anterior, excluyendo preguntas sobre las violaciones cometidas contra periodistas y medios de comunicación, información que será proporcionada ahora por un equipo interno de expertos de la organización. Además, hasta 2010 RSF no incluía preguntas sobre la estructura de propiedad de los medios ni sobre la concentración económica de estos; una pregunta al respecto apareció en el cuestionario RSF 2011-125, sin que cambiara el enfoque del instrumento, ya que con la máxima concentración económica el país obtenía 3 puntos mientras que el puntaje máximo del cuestionario, para países con libertad de expresión extremadamente restringida, podía llegar a 225 puntos6.

De ahí que resulte pertinente problematizar los modos de medir el estado de la libertad de prensa en democracias emergentes, como la chilena, y adicionalmente, proponer otros modelos de medición posibles. En este artículo se presenta un modelo para evaluar, construido a partir de una encuesta a periodistas que ejercen en medios de comunicación de Santiago.

Parece necesario investigar las nuevas formas que adquieren las restricciones al ejercicio del periodismo e intentar -renovando la metodología- medir en qué niveles estas se producen. Siguiendo a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión sobre restricciones indirectas a este derecho, se propone hacer foco en la dimensión de las prácticas periodísticas y las condiciones educacionales, económicas y laborales en que se materializan. Este es un ámbito de presiones, trabas, censuras y autocensuras poco explorado en el continente y en Chile (Lagos y Cabalin, 2009; Mellado, 2011). El presente artículo responde a las siguientes preguntas:

1. ¿Cuáles son los niveles de restricción percibidos por los periodistas en ejercicio en los principales medios de comunicación en Chile?

2. ¿Es posible asociar los niveles de restricción percibidos a (i) el nivel educacional de los periodistas, (ii) si están o no en posesión del título profesional de periodista, (iii) el cargo que desempeñan, (iv) los años en ejercicio y/o (v) el soporte del medio donde trabajan?7

3. ¿Cuánto explican las variables antes señaladas el nivel de restricción percibido por los periodistas en Chile? ¿Y cuál de estas variables tiene mayor capacidad explicativa?

Este trabajo busca describir y analizar los tipos y niveles de restricción percibidos por los periodistas en ejercicio en los principales medios en Chile, identificando las variables individuales y organizacionales que influyen en estos niveles, y proponiendo hipótesis que los expliquen.

LIBERTAD DE LOS PERIODISTAS: PARADIGMAS Y ESTUDIOS CONOCIDOS

Diversas teorías han abordado los factores que limitan la libertad de los periodistas. Es posible distinguir dos corrientes principales: la primera, cercana a la economía neoclásica, ve en el Estado al principal enemigo de la libertad de los medios y los periodistas, mientras el mercado aseguraría la pluralidad de voces y el funcionamiento óptimo de la libertad de expresión (Djankovet. al., 2003; Maigret, 2005). Esta corriente se inscribe en la visión liberal y negativa de la libertad de expresión (como libertad de la injerencia estatal). Sus voceros serían tan diversos como Reporteros sin Fronteras (RSF) o autoridades que estiman que la mejor ley de prensa es la que no existe, tal como afirmó Eugenio Tironi, director de la Secretaría de Comunicaciones del gobierno del expresidente Aylwin: "No hay mejor política comunicacional que no tener política" (Ominami, 2011, p.61).

Una segunda corriente, la economía política de la comunicación, ve la emisión y recepción de la información como un bien público, con énfasis en la estructura de la propiedad y el funcionamiento económico de las instituciones mediáticas vinculado a la publicidad (Wasko, Murdock y Sousa, 2011; Murdock, 2001). Para los teóricos de esta corriente, estos aspectos están relacionados con el ámbito simbólico de la comunicación, que abarca cuestiones como el espacio público, el acceso a la palabra y los procesos de exclusión e inclusión simbólicos y sociales.

Así, mientras para la corriente liberal los principales factores que limitan a los periodistas serían el Estado y sus agentes, para la economía política de la comunicación las limitaciones provendrían, más bien, de la estructura económica de los medios: su tamaño, propiedad y concentración de la misma; sus fuentes de ingreso y la dependencia de éstas; los vínculos con los otros sectores económicos y con el sector político. Ambas escuelas, en todo caso, apuntan al nivel estructural. En Chile, la literatura de las últimas décadas también ha abordado estas dimensiones (Portales, 1981; Sunkel y Geoffroy, 2001; Krohne, 2002 y 2005; Mónckeberg, 2009).

La Sociología de los Medios, tanto de corriente funcionalista como crítica, ha problematizado, además, las prácticas periodísticas. Gans (1979), estudiando las relaciones del poder en las salas de redacción, llega a la conclusión de que se trata de una continua negociación entre los reporteros y sus jefes respecto de qué investigar y escribir, y cómo hacerlo. McQuail (1985), sistematizando las dinámicas organizacionales, encuentra en esta "negociación" el dilema fundamental del Periodismo como profesión: "Elegir entre la libertad o coerción dentro de una institución cuya propia ideología, declarada o implícita, valora la originalidad y la libertad, pero cuya estructura institucional exige un control bastante estricto" (pp. 130-131).

Tal como Gans, Tuchman (1978) concluye sus observaciones etnográficas de las prácticas periodísticas con que los conflictos abiertos entre los periodistas y sus superiores son más bien excepción que regla porque las rutinas del oficio sirven a la organización, a la empresa mediática, incluso si a veces los reporteros y sus jefes "compiten por el derecho de ser identificado con el derecho a la libertad de expresión" (p. 5). Sigelman (1973), en tanto, describe la autonomía de los periodistas como restringida a la tarea técnica de construir la historia según especificaciones creadas "por otros": el diario, su editor y la línea editorial.

En Chile, Otano y Sunkel (2003) plantean que el periodismo chileno de los años noventa se caracterizaba por su uniformidad, su ausencia de crítica y su subordinación frente a la autoridad, y buscan las razones de esta situación a nivel de las prácticas (autocensura), pero sobre todo a nivel cultural y de la estructura político-económica. El debilitamiento de la cultura periodística, unido a la débil sindicalización entre los periodistas y a la saturación del mercado laboral en esta profesión, implicarían que los periodistas no supieran resistir a las presiones externas y que se autocensuraran frecuentemente. El estudio de Salinas y Stange (2011) sobre rutinas periodísticas en Chile demuestra que éstas no cambiaron entre 1975 y 20058, explicando que la falta del cambio sustantivo en las rutinas -pese a cambios políticos, económicos y tecnológicos en el periodo estudiado- se debe a que estas son modeladas por lo que los investigadores llaman el "sentido común de la profesión" (p. 15). El poder del editor para definir la pauta y tener la última palabra sobre qué y cómo escribir y publicar, forma parte de este sentido común.

Gronemeyer (2002) señala que los editores y periodistas perciben que, en la práctica, se adaptan a los valores que creen son más relevantes para los dueños de los medios (como la eficiencia, la rapidez y la obediencia) y que el ideal de un periodismo independiente autónomo está muy alejado de la realidad de las salas de redacción chilenas. Lagos y Cabalin (2009) indagan en los límites de la libertad de expresión en las condiciones concretas de la producción noticiosa, en el ejercicio profesional de dicho derecho; advierten que, en ese nivel, los mecanismos de censura, autocensura y restricciones a la libertad de expresión son sutiles y difíciles de distinguir.

A nivel mundial, las investigaciones sobre las restricciones a la libertad de prensa suelen centrarse, en los últimos años, en los países no democráticos, sobre todo China (King, 2012). Este tipo de estudios, sin embargo, no suele profundizar en las restricciones indirectas y provenientes de los actores privados. En Estados Unidos, el 90% de los directores de periódicos admite que los auspiciadores intentan influir en el contenido publicado en el medio; el 70% dice que los auspiciadores han intentado que noticias particulares no aparezcan, y el 93% cuenta que los auspiciadores les han amenazado con retirar anuncios por el contenido noticioso publicado (Soley y Craig, 1992, citado en An y Bergen, 2007).

Las escasas investigaciones en el contexto chileno comprueban la urgencia de la inclusión de las presiones y censuras económicas y comerciales en este tipo de estudios, considerando que los mismos periodistas chilenos sienten que de allí provienen las presiones (Worlds of Journalism, 2012; Hanitzsch y Mellado, 2011).

Ninguno de los estudios aquí mencionados, sin embargo, ha buscado explicar los niveles de influencia percibidos por los periodistas más allá de los factores macro: si el país es o no democrático (los estudios señalan que en los países democráticos hay menos influencias políticas), si su economía es de libre mercado (donde las influencias económicas son más fuertes) y si el soporte del medio donde trabaja el periodista es estatal o privado (en el primer caso recibiría más influencias políticas y en el segundo, más influencias económicas).

Para ordenar los grados de análisis, se ha optado por la perspectiva del modelo de Shoemaker y Reese (1996), el cual plantea una jerarquía de cinco niveles de influencia sobre los contenidos mediáticos:

- el nivel individual del periodista;

- el nivel de las prácticas del oficio;

- el nivel organizacional, que apunta a las dinámicas y relaciones de poder dentro del medio;

- el nivel extramediático, llamado institucional, y

- el nivel ideológico o sociocultural.

El presente estudio se centra en los niveles individual y el de las prácticas, así como en los niveles organizacional e institucional, que son los menos investigados en Chile (Cabalin y Lagos, 2009; Lagos y Cabalin, 2009), siguiendo con la línea trazada por Mellado (2011), quien estudió los roles profesionales de periodistas chilenos, utilizando precisamente estos últimos niveles y subrayando lo significativo de su impacto en las percepciones profesionales.

A partir de los resultados de una encuesta a reporteros de los principales medios en Chile, se establecen los niveles de restricción percibidos y se buscan los factores que influyen en ellos. Se indaga por tanto en los factores individuales y organizacionales: el nivel de educación alcanzado, si se posee o no el título universitario de periodista, el cargo que se desempeña, los años de ejercicio, más una variable que tiene que ver con los niveles superiores del modelo de Shoemaker y Reese, que es el soporte del medio en el que trabaja el periodista (prensa, televisión, radio o internet), ya que cada uno tiene dinámicas económicas propias.

Las relaciones planteadas no han sido investigadas todavía en Chile. En un trabajo anterior (Lagos y Cabalin, 2009) se propuso investigar la influencia de las condiciones concretas del trabajo de los periodistas para la libertad de su desempeño, pero no se buscaron correlaciones ni se construyeron modelos de regresión lineal múltiple. Este trabajo pretende ahondar sobre la base de los datos recogidos en dicha investigación, y dar nuevas luces sobre la percepción de los periodistas respecto de sus niveles de autonomía, especialmente desde dónde provienen las principales trabas para el ejercicio de la libertad de prensa.

HIPÓTESIS Y METODOLOGÍA

El modelo de las relaciones entre las variables que aquí se propone es el siguiente: la variable dependiente es el índice de nivel de restricción -cuya construcción se explicará más adelante- y las variables independientes son: (1) el nivel de educación alcanzado por el periodista, (2) si tiene o no título profesional de periodista, (3) qué cargo desempeña, (4) cuántos años lleva ejerciendo el oficio y (5) el soporte del medio en el que trabaja9.

Las hipótesis que plantea el presente artículo van más allá de la escasa literatura sobre el tema en Chile y, en el caso de la primera más abajo formulada, al menos relativiza los estudios de RSF y Freedom House, que sugieren niveles de restricción bajos a la libertad de prensa para Chile:

Hipótesis descriptiva (HD)

Los niveles de restricción en los principales medios en Chile son moderados, según el índice de nivel de restricción10 (se espera que sobre el 50% de los periodistas reporten niveles de restricción moderados); en términos más específicos, se espera que los mayores niveles de restricción se den en el subíndice restricción por parte de sus superiores.

Hipótesis correlacionales (H)

H1: A medida que aumenta el nivel educacional de los periodistas, se incrementa el nivel de restricción reportado.

H2: Los periodistas con título profesional reportan niveles más altos de restricción que los periodistas sin título.

H3: Los periodistas con cargos de mayor responsabilidad (jefe de sección y de edición) reportan mayores niveles de restricción que los reporteros y colaboradores.

H4: A medida que se incrementan los años en ejercicio del periodista, aumenta el nivel de restricción reportado11.

H5: El nivel de restricción reportado depende del soporte del medio donde trabaja el periodista, registrándose niveles de restricción más altos en los medios más concentrados económicamente (prensa y televisión), que en los más desconcentrados e independientes (radios e internet).

Hipótesis explicativa (HE)

Se espera que la capacidad explicativa del modelo general sea baja (inferior al 10%)12, siendo moderada en el subíndice presiones externas (superior al 10%); la variable nivel educacional es la que mayor impacto positivo tiene sobre el índice general de nivel de restricción, y sobre el subíndice presiones externas.

Este estudio es simultáneamente de tipo descriptivo, al proponer hipótesis de este carácter, pero también correlacional, ya que buscará relaciones entre variables; y explicativo, pues valorará la capacidad explicativa del modelo propuesto. Además, es replicable, ya que se basa en datos provenientes de encuestas a los periodistas de los principales medios de cobertura informativa nacional en el país13.

El universo de encuestados corresponde, por tanto, a los periodistas de medios de cobertura nacional en Chile. La muestra no fue probabilística, ya que al momento de la aplicación de la encuesta no existía ningún registro oficial de los periodistas en Chile que permitiera elaborar una muestra aleatoria14.

De entre los medios de cobertura nacional se eligieron dos por cada soporte (prensa, televisión, radio e internet), tomando en cuenta su alcance territorial -para los medios tradicionales-, sus niveles de audiencia y la relevancia de los contenidos informativos en su programación. Los medios elegidos fueron: Cooperativa y Bío-Bío para el soporte radio; TVN y Canal 13 entre las señales de televisión abierta; El Mercurio y La Tercera para el soporte prensa, y El Mostrador y Terra.cl como portales informativos en internet.

La muestra se construyó en dos etapas: primero se enviaron las encuestas a periodistas y editores, pero como la tasa de respuesta fue baja15, se pasó a un segundo momento de la construcción de la muestra que se basó en la aplicación presencial del cuestionario en las salas de redacción de los medios, con lo cual se llegó a 171 casos.

Para este artículo fueron recodificadas varias de las variables usadas como independientes. "Educación" tiene 10 valores distintos (desde 1, doctorado; hasta 10, básica incompleta). Resulta, sin embargo, después de ver la distribución de frecuencia de esta variable, que no hay casos que estén por debajo del nivel 5: "técnica completa/universitaria incompleta". La variable después de la recodificación va de menos a más y tiene sólo 3 valores: 1, técnica completa/universitaria incompleta; 2, universitaria completa (donde está casi un 70% de los encuestados), y 3, doctorado, magíster, diplomado.

La variable "Cargo" fue recodificada de tal forma que sea una variable nominal de tipo dummy16 y pueda ser usada en la regresión lineal múltiple: las categorías "colaborador" y "reportero" se unieron bajo el valor 0 y las categorías "jefe de sección" y "editor" se unieron bajo el valor 1, mientras que el original valor 6 ("otro"), debido a su escaso porcentaje de respuestas, fue puesto entre los valores perdidos.

La variable ordinal "Años en ejercicio" es el resultado de la recodificación de la variable intervalar original con valores bastante dispersos expresados en años, en una variable nueva que, aparte del valor perdido 9 ("no sabe/no responde") tiene tan solo tres valores: 1 para el rango 1-4 años; 2 para el rango 5-10 años y 3 para más de 10 años. Los rangos fueron decididos sobre la base de la distribución de la frecuencia de la variable original. La variable de título no fue recodificada.

La variable nominal "Soporte" se recodificó para que sea de tipo dummy y pueda ser usada en la regresión lineal múltiple. La H5, que se refiere al nivel de restricción según el soporte del medio, contrasta la prensa y la televisión con la radio e internet, esperando niveles más altos de restricción en los dos primeros soportes, por lo cual, después de la recodificación, la variable "Soporte" tiene dos valores: 0 para radio e internet y 1 para prensa y TV, dejando la opción "no sabe/no responde" entre los valores perdidos. Las mismas variables independientes fueron utilizadas en el análisis bivariado y multivariado.

INDICES Y ANÁLISIS DE DATOS

Introduciendo tres subíndices de diferentes restricciones percibidas por los periodistas se intentó contribuir a desagregar dichas restricciones según el tipo de fuente de que provienen. Los tres subíndices de restricción son índices sumarios que agrupan entre dos y tres variables, cada una correspondiente a una pregunta de la encuesta.

El primero, denominado subíndice de restricción por superiores, agrupa tres tipos de trabas que provienen de los editores o directores: (1) tener que suavizar la noticia por recomendación de algún superior, (2) restricción total o parcial de reportear una noticia por recomendación de algún superior y (3) restricción total o parcial de publicar una noticia por recomendación de algún superior. Para construir el subíndice de restricción por parte de superiores fueron recodificadas las tres variables que lo componen.

Originalmente se medía la frecuencia de experimentar la restricción respectiva en una escala de 1 (nunca) a 7 (constantemente). Posteriormente, las variables fueron recodificadas de tal forma que 1 (nunca) pasó a ser 0 (no ha experimentado ningún tipo de restricción), mientras que los valores 2-7 pasaron a ser 1 (sí ha experimentado este tipo de restricción). Es decir, cada una de las tres variables podía tener valores de 0 ó 1. Luego se hizo un índice sumario, el cual puede tener valores de 0 (nunca experimentó ningún tipo de restricción por parte de superiores), 1 (ha vivido algún tipo de restricción por parte de superiores), 2 (ha vivido 2 tipos) y 3 (ha vivido los 3 tipos).

El segundo es el subíndice de trabas estatales. Las variables que lo componen son: (1) imposibilidad de investigar una información por trabas de organismos oficiales y (2) retiro de la publicidad oficial a causa de alguna noticia publicada. Tal como en el caso previo se recodificaron las variables previamente medidas en escala de 1 a 7 para que solo tengan dos valores: 0 (no ha experimentado ningún tipo de restricción) y 1 (sí ha experimentado este tipo de restricción). El índice, siendo suma de dos variables con valores 0 y 1, puede tener valores de 0 a 2, donde 0 significa que el periodista no ha experimentado ninguno de los 2 tipos de restricción estatal, 1 corresponde a que ha vivido uno de los dos tipos y 2 a que ha experimentado ambos.

El tercer subíndice, el de presiones externas, fue construido en una manera análoga como el subíndice de restricción por superiores. Las variables que lo componen son las siguientes: (1) llamada/comunicación directa al periodista, presionando para impedir o postergar la publicación de una noticia; (2) llamada/comunicación directa al editor, presionando para impedir o postergar la publicación de una noticia; (3) llamada/comunicación directa al director, presionando para impedir o postergar la publicación de una noticia. Cada una de estas variables fue recodificada de la misma forma ya descrita, pasando a tener valores 0 y 1. El subíndice sumario pude tener valores de 0 a 3, donde 0 corresponde a no haber experimentado ninguna de estas presiones y el valor 3, a haberlas vivido todas.

El índice de nivel de restricción suma los tres subíndices y puede presentarse de la siguiente manera:

Los valores originales al sumar los tres subíndices se ubicaban entre 0 y 8. Se decidió dividirlos en 3 rangos, de la siguiente forma: 0-2 corresponde a una percepción de bajo nivel de restricción; 3-5, moderado nivel de restricción, y 6-8 corresponde a alto nivel de restricción. Posteriormente, el índice fue recodificado y los valores, después de la decodificación, son: 0, nivel bajo; 1, nivel moderado, y 2, nivel alto de restricción a la libertad de expresión percibida por los periodistas de medios de cobertura nacional.

 

 

Análisis Univariado

A continuación se presentarán y comentarán las distribuciones de frecuencia de los tres subíndices y del índice de restricción. De este modo se testeará la HD.

Primero se observará la distribución de frecuencia de uno de los componentes del subíndice de restricción por parte de superiores que parece relevante a la luz de los datos: tener que suavizar la noticia. Esta práctica parece formar parte de la rutina cotidiana del periodista, tal como se desprende de la Tabla 1: el 24% de los encuestados declara haber experimentado esta restricción a menudo, muy a menudo o constantemente.

Tabla 1. Frecuencia de suavizar noticias

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos recogidos por Lagos & Cabalin (2009). La escala usada originalmente fue de 1 (nunca) a 7 (contantemente) y fue recodificada en una escala de 1 a 5, (donde los valores 1 y 2 pasaron a ser 1; el valor 3 pasó a ser 2; 4 pasó a ser 3; 5 pasó a ser 4, y 6 y 7 pasaron a ser 5).

 

Otros dos componentes del subíndice de restricción por parte de superiores se refieren a la restricción de reportear una noticia o de publicarla: más de la mitad de los encuestados ha vivido los tres tipos de restricciones incluidos en el subíndice y tan solo un 11,7% no las ha experimentado, tal como se aprecia en la Tabla 2.

Tabla 2. Subíndice de restricción por superiores

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos recogidos por Lagos y Cabalin (2009)

 

El segundo subíndice se refiere a trabas estatales (trabas para investigar y el retiro de publicidad oficial), mecanismos indirectos poderosos y difíciles de documentar (Cabalin y Lagos, 2009; ADC, 2010; CIDH, 2003) que pueden tener un impacto enorme para la economía y hasta para la sustentabilidad del medio (ver Tabla 3). Más del 70% de los encuestados ha experimentado uno de los dos tipos de restricciones que componen el subíndice, donde las trabas oficiales para investigar destacan como las más reportadas por los periodistas encuestados (84%).

Tabla 3. Subíndice de trabas estatales

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos recogidos por Lagos y Cabalin (2009)

 

En lo que se refiere al subíndice de presiones externas, estas pueden provenir tanto del mundo político como el económico. Otano y Sunkel (2003) hablan además de las presiones de tipo cultural, sobre todo en defensa de ciertos valores. En cualquiera de los casos son presiones orientadas a imposibilitar o, por lo menos, postergar la publicación/emisión de información desfavorable para el actor que presiona.

La distribución de frecuencia del subíndice de presiones externas muestra nuevamente que un alto porcentaje de los encuestados reporta las presiones descritas por el estudio: el 36,8% ha vivido los tres tipos de restricción (presiones externas directas, presiones externas a su editor y a su director para impedir o retrasar una publicación).

La distribución de frecuencia del índice de restricción, que engloba los tres subíndices, se detalla en la Tabla 5

Tabla 4. Subíndice de presiones externas

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos recogidos por Lagos y Cabalin (2009)

Tabla 5. Indice de nivel de restricción

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos recogidos por Lagos y Cabalin (2009)

Sobre la base de la distribución de frecuencia del índice de nivel de restricción se descarta la primera parte de la HD ("Los niveles de restricción en los principales medios en Chile son moderados, según el índice de nivel de restricción; se espera que sobre el 50% de los periodistas reporten niveles de restricción moderados"), ya que más del 42% de los periodistas experimenta altos niveles de restricción, y tan solo 27,5%, niveles moderados. La segunda parte de la HD ("se espera que los mayores niveles de restricción se den en el subíndice de restricción por parte de superiores") se comprueba ya que el subíndice en cuestión tiene su mayor valor 3, es decir, haber vivido todos los tipos de restricción que lo componen, para más de la mitad de los encuestados (51,5%). Mientras tanto, el subíndice de trabas estatales obtiene su valor máximo para un 11,7% y el subíndice de presiones exteriores, para un 36,8% de los periodistas.

Análisis Bivariado

Para empezar a testear las hipótesis correlacionales (H1 a H5) se usaron tablas de contingencia en las cuales cada uno de los subíndices y el índice de nivel de restricción fueron cruzados, como variables dependientes, con las 5 variables independientes que mencionan las hipótesis: (1) el nivel educacional de los periodistas, (2) la posesión de título profesional, (3) el cargo desempeñado, (4) los años en ejercicio y (5) el soporte del medio (prensa y televisión versus radios e internet).

La siguiente tabla resume los resultados de todos los cruces ejecutados; los guiones (-) indican la ausencia de una relación estadísticamente relevante:

Tabla 6. Correlaciones de las variables independientes con los índices

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos recogidos por Lagos y Cabalin (2009)

 

La H1 parece confirmarse para el subíndice de presiones externas y el índice de nivel de restricción. En ambos casos, la intensidad de la relación es moderada17 y directamente proporcional. La H2 parece confirmarse para el subíndice de trabas estatales; la relación tiene intensidad baja pero se acerca a moderada con el valor de V de Cramer .297.18 La H3 se comprueba según el análisis bivariado, en el caso del subíndice de presiones externas aunque la intensidad de la relación es baja, con V de Cramer de .283. La H4 parece confirmarse en el caso del subíndice de presiones externas, la relación tiene una intensidad moderada y directamente proporcional con Spearman .249. La H5 se confirma, al parecer, para el subíndice de restricción por superiores, pero la relación no es muy fuerte, con la V de Cramer de .25819.

Análisis Multivariado

Aunque el análisis bivariado apunta a varias correlaciones, este no excluye la posibilidad de relaciones espurias20. De allí que se proceda con al análisis multivariado en forma de regresiones lineales múltiples (RLM)21 que analizarán las relaciones entre los índices y las variables independientes propuestas, de una manera mucho más segura, testeando nuevamente todas las hipótesis (incluyendo la HD).

A partir de las regresiones ejecutadas se descartan H2, H3, H4 y H5 por no detectarse relaciones estadísticamente significativas, es decir, no es posible afirmar que los periodistas con título profesional reporten mayores niveles de restricción que aquellos sin título (H2); tampoco hay evidencia que señale que los periodistas con cargos de mayor responsabilidad reporten mayores niveles de restricción que los reporteros y colaboradores (H3), ni se verifica que a más años de ejercicio profesional, aumente el nivel de restricción reportado (H4). Tampoco hay evidencia de que los niveles de restricción sean más altos en la prensa y la TV que en la radio e internet (H5).

Los resultados permiten corroborar, sin embargo, la H1 ("A medida que sube el nivel de educación alcanzado por el periodista, se incrementa también el nivel de restricción reportado"). Esta hipótesis se comprueba tanto para el índice de nivel de restricción como para el subíndice de presiones externas: en ambos casos hay un impacto positivo. Estas dos relaciones fueron también detectadas por el análisis bivariado y evaluadas como relaciones de intensidad moderada (Spearman de entre 0.2 y 0.3, en ambos casos).

Finalmente, se comprueba la HE ya que: (i) el modelo general tiene una capacidad explicativa baja (de 8%, véase R cuadrado corregido) y moderada (10,8%) en el caso del subíndice de presiones externas, y (ii) la única variable independiente que contribuye a explicar los niveles de restricción reportados por los periodistas es el "Nivel educativo" alcanzado por estos22.

Se ofrecen dos interpretaciones posibles que podrían explicar la incidencia del nivel educativo en el nivel de restricción percibido por los encuestados, y que debieran indagarse en investigaciones futuras. La primera es que los periodistas con niveles más altos de educación son los que se arriesgan más saliendo de la rutina y de la pauta, investigan más, y se permiten adoptar un tono de denuncia; la segunda es que los periodistas con niveles más altos de educación son más conscientes de que las diferentes presiones que perciben son tipos de restricción, es decir, están más sensibilizados con el tema.

Tabla 7. Regresiones lineales Múltiples (RLM): relaciones de los índices con el conjunto de las variables independientes.

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos recogidos por Lagos y Cabalin (2009)

PRINCIPALES RESULTADOS

Uno de los principales resultados encontrados es que, según el índice de nivel de restricción construido para este estudio, los niveles de restricción en los principales medios en Chile no son moderados, tal como se suponía en la HD, sino altos: el 42% de los periodistas experimenta altos niveles de restricción, y un porcentaje mucho menor (27,5%) experimenta niveles moderados. Esto cuestiona los buenos resultados que obtiene Chile anualmente en los rankings de la libertad de prensa elaborados por RSF y Freedom House, e invita a analizar en detalle las metodologías usadas por estas organizaciones para evaluar el estado de la libertad de prensa y la libertad de expresión a nivel nacional e internacional, especialmente en países que son reconocidos como regímenes democráticos.

Se comprueba que los mayores niveles de restricción se dan en el subíndice de restricción por parte de superiores. El subíndice en cuestión tiene su mayor valor 3, es decir haber vivido todos los tipos de restricción que lo componen, para 51,5% de los encuestados. Mientras tanto, el subíndice de trabas estatales obtiene su valor máximo para un 11,7% y el subíndice de presiones externas para un 36,8% de los periodistas.

Otro de los resultados relevantes es que la única variable independiente, entre las consideradas en el modelo, que explica los niveles de restricción es el "Nivel de educación" alcanzado, comprobándose la H1 para el índice de nivel de restricción y para el subíndice de presiones externas.

Asimismo, se descartó la incidencia de las variables "Tenencia de título profesional", "Cargo", "Años de ejercicio del periodista" y "Soporte del medio" (prensa y TV versus radio e internet) en los niveles de restricción, rechazando todas las demás hipótesis correlacionales.

REFLEXIONES FINALES

Desde la perspectiva metodológica, este artículo propone un índice general de restricción en los principales medios en Chile y tres subíndices de restricción que reportan los periodistas por parte de sus superiores, trabas estatales y presiones exteriores que reciben. Es una propuesta novedosa, pertinente al contexto de una democracia emergente, replicable y útil para mediciones futuras, así como también resulta una alternativa a las mediciones conocidas hasta ahora. Como se ha señalado, estas últimas resultan insuficientes para verificar lo que ocurre en materia de libertad de expresión en países con regímenes políticos estables.

En ese sentido, el presente artículo verifica que los niveles de restricción percibidos por los periodistas en los principales medios en Chile son mayores a los diagnósticos más benignos de otros organismos. Esto es relevante ya que ofrece antecedentes mucho más ricos para indagar en la recurrencia y gravedad de restricciones a la libertad de expresión, entendiendo que estas debilitan sustancial-mente la democracia.

Siguiendo a Habermas (2008 y 2009) y a Meiklejohn (1948), la deliberación pública es una condición fundamental de la democracia y los medios de comunicación son uno de los principales locus del debate público en las sociedades contemporáneas (Cottle, 2003; Murdock, 1999; Schudson, 2002; Corrales y Sandoval, 2005; Sunkel y Geoffroy, 2001). De allí que los altos niveles de restricción percibidos por los periodistas deben ser discutidos, en tanto es necesario problematizar las condiciones en que se ejerce el Periodismo en Chile, más allá de los ideales liberales y democráticos deseables.

Estas reflexiones pueden contribuir a la formación de los futuros profesionales de los medios y ofrecen antecedentes nuevos y enriquecedores para analizar el estado de este derecho en Chile, pero también en otras democracias emergentes. Del mismo modo, estos indicadores ofrecen nuevos antecedentes que podrían alimentar decisiones en el ámbito de las políticas públicas tendientes a garantizar y promover la libertad de expresión, obligaciones de los Estados de las cuales Chile no está exento.

A nivel teórico se abren al menos dos interpretaciones posibles para indagar en futuros estudios, vinculadas con la relación proporcional entre el nivel de restricción reportado y el nivel de educación del periodista: (i) los periodistas con niveles de educación más altos son más independientes o autónomos, y con más frecuencia se permiten adoptar el tono de denuncia, y (ii) los periodistas con niveles de educación superiores son más sensibilizados con el tema de las restricciones a la libertad de expresión en la práctica del oficio, y más conscientes de que las diferentes presiones que experimentan son restricciones23.

NOTAS

2 La definición de la libertad de expresión aquí usada se refiere al ámbito mediático y denomina así a la libertad de todos los ciudadanos de recibir y difundir información y opiniones a través de los medios, mientras que la libertad de prensa se limita a la de los periodistas y dueños de los medios.

3 En el ranking 2011-12 de Reporteros sin Fronteras, Chile bajó 47 posiciones debido a los ataques a los periodistas de parte de la policía durante las marchas estudiantiles, y la inclusión, por primera vez, de una pregunta sobre la concentración económica de los medios en el cuestionario. Por lo tanto, debido a que la intensidad de las marchas estudiantiles bajó sustancialmente, los resultados de Chile para 2013 mejoraron sustancialmente y el país subió 20 posiciones respecto al año anterior.

4 En 2012, Freedom House le dio a Chile por primera vez 31 puntos, por lo que sobrepasó por 1 punto la categoría Free y pasó a la Partly Free, debido sobre todo a detenciones y ataques a los periodistas durante las marchas estudiantiles de 2011.

5 Pregunta 37: ¿Se registraron amenazas serias al pluralismo de la información, debido particularmente a una excesiva concentración de los medios de comunicación? Ponga una cruz junto a la afirmación que mejor corresponda a la situación de su país 1. Se preserva el pluralismo de la prensa. 2. En el paisaje mediático el pluralismo se ha deteriorado. 3. El pluralismo de la prensa existe, pero se encuentra seriamente amenazado. 4. El paisaje mediático es de una concentración absoluta. No existe ningún pluralismo.

6 EL cuestionario de RSF 2013 puede consultarse en http://rsf.org/index/qEN.html. El de 2011-2012. EL cuestionario aplicado por Freedom House puede revisarse en www.freedomhouse.org/report/freedom-world-2012/checklist-questions.

7 La elección de estas variables independientes se basa en la propuesta teórica de nivel de influencia (individual y organizacional) al cual pertenecen. Se testearon empíricamente, proceso mediante el cual fueron descartadas variables sin relación estadísticamente relevante con la variable dependiente (entre ellas, las variables del sueldo y sindicalización del periodista) y un test de multicolinealidad.

8 Las entrevistas fueron la principal fuente de noticias durante todo el período (y no el trabajo en terreno o análisis de documentos) y el 80% de ellas corresponde a autoridades oficiales. Los artículos analizados no suelen citar más de una fuente.

9 Véase la nota 7.

10 En la construcción del índice se consideraron ocho tipos de restricciones; haber experimentado hasta dos de ellos corresponde a un nivel de restricción bajo; haber experimentado entre tres y cinco corresponde a un nivel moderado, y haber experimentado seis y más tipos de restricción corresponde al nivel alto de restricción.

11 Más estudios, más años de experiencia y mayor responsabilidad en la cadena de mando editorial podrían implicar que (a) el periodista tiene más elementos de juicio que le permiten distinguir presiones sobre su labor y/o (b) que el periodista tiene más herramientas que le permiten confrontar dichas presiones.

12 La capacidad explicativa baja se asume debido a que las variables independientes estudiadas pertenecen todas a niveles individual y organizacional, por lo que se asume que variables de orden más macro explicarían el resto del comportamiento de la variable dependiente (el nivel de restricción percibido).

13 Las encuestas fueron aplicadas en el marco del estudio "Condiciones materiales, políticas y culturales del ejercicio de la libertad de expresión en Chile" (Lagos y Cabalin, 2009).

14 El Colegio de Periodistas cuenta sólo con cifras estimadas de los colegiados y el porcentaje de afiliación tiende a ser bajo en Chile, de allí que el registro del Colegio no pueda ser representativo de toda la población de periodistas.

15 22 encuestas respondidas.

16 Variable que tiene solo dos valores: 0 y 1. Las variables nominales deben ser recodificadas como variables dummy para poder ser usadas en una regresión lineal múltiple.

17 La intensidad moderada corresponde en las ciencias sociales normalmente a valores de Spearman de entre 0.2 y 0.3.

18 En ciencias sociales suele considerarse valores de V de Cramer entre .3 y .6 como moderados.

19 Es menester agregar que Cramer tiene siempre un valor positivo y no establece la dirección de la relación. Para ver en cuales de los soportes los niveles de restricción son más altos se estudiaron los resultados de la tabla de contingencia.

20 Una relación espuria es una relación estadística en la cual dos variables no tienen conexión lógica, aunque se puede implicar que la tienen debido a un tercer factor no considerado aún.

21 Fueron verificadas las condiciones de aplicación de la RLM: tamaño de muestra, nivel de medición y multicolinealidad.

22 De allí que los coeficientes estandarizados beta que normalmente sirven para comparar la importancia de las variables independientes para el comportamiento de la variable dependiente, aquí no tengan mucha aplicación, pero el nivel educativo es la variable que más explica el comportamiento del índice general de nivel de restricción; y del subíndice "presiones externas", y su impacto es positivo en ambos índices.

23 Los autores agradecen a Jorge Madrid, quien colaboró en la etapa de diseño de la encuesta y en los primeros análisis descriptivos de sus resultados.

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Financiamiento: programa Domeyko de la Universidad de Chile. Investigación "condiciones materiales para el ejercicio de la libertad de expresión en chile", realizada entre 2008 y 2010.

Recibido: 23/enero/2013; Aceptado: 11/abril/2013.

Sobre los Autores:

Ewa Sapiezynska es doctora (c) en Ciencias Sociales por la Universidad de Chile; Magíster y licenciada en Estudios Ibéricos e Iberoamericanos por la Universidad de Varsovia. / Docente de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales. / Líneas de investigación: libertad de expresión, sociología de los medios, análisis del discurso. ewa.sap@ug.uchile.cl.

Claudia Lagos Lira es magíster en Estudios de Género, Periodista y licenciada en Comunicación Social por la Universidad de Chile. / Profesora Asistente, investigadora del Programa de Libertad de Expresión y Ciudadanía del Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile. / Áreas de investigación: libertad de expresión, acceso a información; género y feminismo. cllagos@uchile.cl.

Cristián Cabalin es doctorando en Estudios de Políticas Educacionales, University of Illinois at Urbana-Champaign; magíster en Antropología y Desarrollo, periodista y licenciado en Comunicación Social por la Universidad de Chile. / Profesor Asistente, Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile. / Áreas de investigación: Medios y Periodismo, Educación, Estudios Culturales. ccabalin@uchile.cl.