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Comunicación y medios

versão impressa ISSN 0716-3991versão On-line ISSN 0719-1529

Comun. medios vol.30 no.44 santiago dez. 2021

http://dx.doi.org/10.5354/0719-1529.2022.65933 

Editorial

Editorial N°44

Tomás Peters1 

Claudia Lagos Lira1 

1Universidad de Chile, Santiago, Chile

Enfrentamos tiempos de disputas simbólicas y conceptuales. Democracia, libertad, crisis, normalidad, futuro, revolución, dignidad, fascismo, entre otros conceptos, se han visto tensionados y resignificados por los procesos políticos y culturales que en Chile hemos vivido en los últimos años. Cada uno de ellos se ha vuelto un elemento crítico para (re)pensar el devenir de una sociedad inédita, contradictoria y en permanente tensión. Como ha señalado el historiador alemán Reinhart Koselleck (2012), los conceptos tienen una historia y, al mismo tiempo, la construyen. Como tales, no solo sirven para responder a interrogantes que emergen en un período sociohistórico determinado, sino que, también, proponen dimensiones de análisis para imaginar las trayectorias futuras de las comunidades. Todo concepto reúne y en él decanta una pluralidad de residuos teóricos, prácticas objetivas y decisiones políticas que dibujan un orden de sentido en un momento histórico. Dichos órdenes de sentido que los conceptos introducen en una sociedad poseen, ciertamente, una estructura que permite delimitar una experiencia particular, pero son lo suficientemente ambivalentes como para servir a vivencias históricas distintas y contingentes.

Todo concepto tiene una memoria acumulada que da forma a un esquema de sentido actual: es decir, cada concepto posee un sentido estructurado que proviene de experiencias pasadas y lo pone al servicio de la interpretación del presente. Sin embargo, al avanzar el tiempo y los desplazamientos espaciales de los conceptos, éstos van siendo problematizados y tensionados en el presente según los nuevos contextos de experiencia. Y eso tiene implicancias tanto en la concepción futura de ellos como en la sociedad en general. Con las crisis y revoluciones —entre otros procesos—, los conceptos pueden adquirir nuevos significados y usos, lo que tiene consecuencias en los horizontes de expectativas de las sociedades. Frente a ello, la experiencia surgida en un nuevo contexto sociopolítico puede redefinir un concepto y crear nuevas semánticas de sentido en el futuro. Y en el caso de Chile esto ha sido especialmente notorio. Luego de la revuelta de octubre de 2019 y, posteriormente, la conformación histórica de una Convención Constituyente, hemos experimentado un escenario deliberativo único y vital para pensar conceptos otros. Desde entonces, se han puesto a prueba nuevas lógicas de sentido en los términos que habíamos creído entender y seguir. Hoy, más que nunca, la invocación y apropiación de conceptos fundamentales como democracia, libertad, derechos y nación, entre otros, se han vuelto un fenómeno de alta densidad y complejidad interpretativa. En su iteración en la esfera pública, cada uno de ellos adquiere un registro de lectura que varía según los posicionamientos estratégicos de diversos agentes sociales. Mientras algunos se esmeran en resguardar los valores patrios y las lógicas económicas hegemónicas, otros tantos buscan desestabilizar los engranajes conservadores y dominantes de un Chile desigual e injusto, buscando crear un nuevo relato social basado en la solidaridad y el encuentro común.

Durante los últimos meses, en Chile se ha acelerado exponencialmente la discusión simbólica del nosotros. Gracias a la deliberación social, se han inscrito nuevos registros de sentido en la sociedad chilena. No solo circulan nuevos conceptos como plurinacionalidad y buen vivir, sino también se resignifican otros, como familia, educación pública, ciudadanía y sociedad de derechos. En su conjunto, los tiempos que corren podrían ser caracterizados por la mutación de los significantes comunes. Hoy, se desestabilizan las cristalizaciones comprensivas históricas del entendimiento mutuo. La sociedad de privilegios que primó por décadas parece desplazarse hacia un nuevo acuerdo social basado en la dignidad humana y el respeto a la diversidad cultural. En los discursos y relatos del presente se inscriben nuevos horizontes de expectativas para la sociedad chilena. Sin embargo, estos procesos se perciben, también, en otras latitudes. En efecto, la emergencia de conceptos resignificados no solo activa nuevas interrogantes teóricas y reflexivas, sino que transforma paulatinamente las lógicas cotidianas a nivel global. Tanto la Historia como las historias proyectan nuevas comunidades de sentido. En este escenario líquido, Comunicación y Medios piensa sobre los tiempos que habita(mos).

En este nuevo número de Comunicación y Medios se tematizan, desde diversas contribuciones y aportes investigativos, una serie de dimensiones sociales, políticas y culturales de la sociedad chilena y latinoamericana contemporánea. Las diferentes contribuciones no solo introducen interrogantes críticas para pensar los devenires semánticos del presente; develan, también, los escenarios futuros de una sociedad cada vez más acelerada e interpelada por las tecnologías y la experiencia digital.

La sección miscelánea abre con “El rol de fact-checkers de los influencers españoles de la alimentación en Instagram”, de José Luis Argiñano y Udane Goikoetxea. Este artículo indaga sobre la proliferación de las fake news en las redes sociales y la creciente preocupación por la alimentación en España. A través de la técnica de web scraping a 2.100 comentarios y un seguimiento de nutricionistas españoles en Instagram — instagrammers de la salud nutricional—, los autores argumentan que estos influencers de la alimentación ejercen una labor de fact-checking en Instagram de bajo perfil, sin aprovechar el potencial de los recursos audiovisuales. No obstante —señalan—, esta labor de verificación les permite potenciar una imagen independiente de las marcas comerciales y, paralelamente, construir comunidad con sus seguidores.

En “Memes y reacciones ciudadanas en las campañas electorales de Perú (2016) y Bolivia (2019)”, Carlos Gonzales-García y Janeth Villegas-Arteaga discuten el rol que los recursos tecnológicos han adquirido en el comportamiento social. A partir del análisis de 80 memes y una encuesta a 300 ciudadanos/as de ambos países, este artículo se enfoca en el impacto de estos nuevos dispositivos visuales multimedia en las campañas electorales de Perú (2016) y Bolivia (2019). Según los autores, las categorías estudiadas a partir de los memes resaltan el prestigio/desprestigio de los candidatos, la calidad política desde el punto de vista de figuras y partidos; la pobreza de los mensajes de estos aspirantes; la identificación del candidato con la cultura de su país; y su capacidad intelectual. De las encuestas es posible concluir que el segmento más joven y con menor escolaridad, en ambos países, es el que otorga mayor importancia a los memes como estrategia política.

“Del dicho al hecho. Democratización mediática y medios públicos en Ecuador”, de Gabriela Sánchez y María Punín, contribuye a la discusión latinoamericana sobre el desarrollo mediático y el derecho a la información en nuestra región. El artículo realiza un análisis descriptivo-comparativo sobre el desarrollo y declive de los medios públicos en Ecuador en los últimos años sobre la base de cuatro de los cinco Indicadores del Desarrollo Mediático de la Unesco (2008), a saber: libertad de expresión, pluralismo, capacitación y fortalecimiento institucional. Según las autoras, no solo se identifican debilidades y errores administrativos en este sector del sistema mediático ecuatoriano a la luz de los postulados propuestos por la Unesco, sino que, también, afirman que la democratización de la comunicación en Ecuador es un intento fallido. En su investigación establecen que en el mapa mediático ecuatoriano no se avizora una consolidación de medios de carácter público y, por el contrario, hay estabilidad en el sector de medios privados. En suma, señalan que la ausencia de un modelo de gestión periodística, distante del poder, es una de las principales causas de este fenómeno y lo inscriben como un caso a considerar para el resto de América Latina.

Finalmente, “Antes del estallido: comunicación de lo político en letras de canciones chilenas indie (2005-2018)”, de Arturo Figueroa-Bustos, es un aporte para pensar, desde los estudios sociales de la música, el estallido/revuelta social de octubre de 2019. En su investigación, Figueroa-Bustos explora la manera en que los músicos indie, que no suelen considerarse como particularmente comprometidos con la contingencia, se articulan con el contexto político y sus derivas político-culturales. A través de un análisis textual, el artículo examina las características y énfasis de la “comunicación de lo político” en las letras de 95 canciones escritas por 19 autores chilenos indie entre 2005 y 2018. Las letras de estas canciones, argumenta el autor, ya visibilizaban las demandas de la revuelta incluso con más de una década de antelación. Al hacerlo, establece una suerte de “teoría del espejo” entre música y sociedad en el Chile reciente.

Monográfico “Políticas Culturales en América Latina: disensos, tensiones actuales y desafíos”

Convocado por las profesoras María Inés Silva, de la Universidad de Chile, y Lia Calabre, investigadora de la Fundação Casa de Rui Barbosa, Brasil, este número 44 de Comunicación y Medios incluye el monográfico “Políticas Culturales en América Latina: disensos, tensiones actuales y desafíos”. A raíz de las consecuencias derivadas de la pandemia del Covid-19 y las permanentes transformaciones políticas y culturales de nuestra región en la última década, este monográfico propone un mapa analítico sobre la condición presente —y los desafíos futuros— de las políticas culturales contemporáneas en Argentina, Chile y Brasil.

Comprendidas como dispositivos de tensión social, las políticas culturales no se circunscriben a los planes y programas que los Estados diseñan e implementan sobre materias artísticas, sino que deben ser reconocidas como aceleradoras de deliberación simbólica. A través de ellas, se configuran sentidos y sensibilidades sociales que se contraponen con las formas dominantes de comprensión histórica. Las políticas culturales son, justamente, instancias de fomento crítico a las preconcepciones consideradas como sentido común. Gracias a ellas se pueden resignificar y/o trastocar las nociones —muchas impuestas por la fuerza y/o por el mercado global— de democracia y libertad. Al hacerlo, buscan en las fronteras, en los márgenes y en los residuos sociales olvidados —o expulsados— esos insumos reflexivos que ayuden a resituar términos como dignidad, justicia, buen vivir y lo común en la sociedad. En este monográfico hemos querido indagar en estas premisas y profundizar en propuestas emergentes que ayuden a construir nuevas constelaciones reflexivas sobre las políticas culturales del presente-futuro.

El primer artículo incluido en este monográfico se titula “Tensiones de género(s) y desafíos (trans)feministas: Políticas culturales y gestión pública”, de Marcela País-Andrade. El trabajo explora los disensos, resistencias y negociaciones puestos en juego en lo político del proceso cultural. En su artículo, País-Andrade explora un tema de vital importancia para pensar las políticas culturales y la gestión pública hoy: los desafíos que los género(s)/(trans)feminismos exigen a la institucionalidad cultural, tensionándola. A través de una metodología socioantropológica, la reflexión explora cómo el posicionamiento político de visibilizar dichas tramas en los diseños y evaluaciones de las acciones culturales podrían generar información que permitirían afinar los niveles de coordinación y coherencia de dichas acciones. Con ello, País-Andrade inscribe una dimensión clave para el diseño e implementación de las políticas culturales contemporáneas.

“El pandemonio como estrategia político-cultural en Brasil”, de Antonio Albino Canelas Rubim, analiza poética y críticamente la relación entre cultura, política y políticas culturales en el Brasil actual. A partir de la noción de pandemonio —entendida como una estrategia político-cultural del gobierno del “Mesías Bolsonaro”—, este artículo explora la singularidad de la circunstancia brasileña en el panorama internacional, marcado por el neoliberalismo, el surgimiento de una cultura política autoritaria y administraciones de extrema-derecha, panorama, además, sobredeterminado por la pandemia. Por medio de un diagnóstico arriesgado y comprometido con la situación brasileña, Antonio Albino Canelas Rubim despliega una serie de metáforas y dispositivos analíticos para entender el desempeño político de la cultura brasileña. Además de exponer las contradicciones y peligros de la acción del “Mesías Bolsonaro”, el autor moviliza categorías como pandemia, pandemonio, política cultural, guerra cultural y disputas político-culturales para comprender la disputa entre barbarie y democracia en el Brasil contemporáneo.

“Música en tiempos de crisis: precariedades del trabajo artístico y resurgimiento del apoyo mutuo en Chile”, de Eileen Karmy y Estefanía Urqueta, es el tercer artículo incluido en este monográfico. En él, las autoras no solo describen el escenario crítico de las/los trabajadoras/es del rubro musical durante la pandemia en Chile —caracterizado históricamente por la precariedad e inestabilidad laboral—, sino que, también, argumentan que esta crisis, conjugada con una politización generalizada en la sociedad chilena, condujo a un resurgimiento del apoyo mutuo entre las y los trabajadores de la música. Además de ofrecer una crítica aguda a las acciones estatales orientadas a la protección y cuidado del ecosistema musical local, las autoras describen cómo las y los trabajadores de la música fortalecieron sus organizaciones para ayudarse mutuamente. En suma, esta investigación es un aporte clave para entender cómo las políticas culturales en Chile aún mantienen lógicas burocráticas que carecen de un sentido de urgencia, pero que, al mismo tiempo, generan lógicas autoconvocadas y resistentes.

Los tres últimos artículos se concentran en la experiencia argentina. En “La política cultural en territorio: análisis de Puntos de Cultura desde la dimensión del reconocimiento”, Romina Sánchez-Salinas y Clarisa Inés Fernández discuten la implementación del Programa “Puntos de Cultura” en Argentina, tanto en su dimensión institucional como territorial. A partir del análisis de dos organizaciones culturales comunitarias —el caso de Chacras para Todos (Mendoza) y el caso de la cooperativa La Comunitaria (Buenos Aires-La Pampa)—, esta investigación señala que los “Puntos de Cultura” constituye una política de alto impacto en la dimensión institucional de las organizaciones, legitimando la acción de éstas en sus comunidades. A su vez —afirman las autoras—, los procesos son impulsados y mediados principalmente por los proyectos y dinámicas de las organizaciones. En suma, indican que esta política ha sido un aporte a la comprensión de una política cultural abierta a los territorios y sus comunidades.

Mariana Gutiérrez, en “La ciudad como panacea: políticas culturales comunitarias y participación en Córdoba (Argentina)”, analiza las políticas culturales en el marco de la valorización global de las ciudades como escala ideal para la descentralización del poder político y la solución de problemas de democratización cultural. Junto con abordar las potencialidades y los límites de la dimensión local en el plano del gobierno, la participación ciudadana y las políticas culturales municipales, este artículo expone los resultados de una investigación cualitativa en Córdoba, Argentina, y problematiza justamente la dimensión participativa de esas políticas. Según Gutiérrez, estas acciones, si bien se desenvuelven en un plano retórico, permiten asignarles un rol más activo y propositivo a sus beneficiarios. En otros términos, y como señala el estudio, dichas políticas culturales reciben legitimación dado que se conciben como otro ámbito en el que la ciudadanía puede participar de los asuntos públicos, aunque las decisiones tomadas no sean sustanciales o las posibilidades de participación efectiva se distribuyan de manera desigual.

“Políticas culturales disputadas: tensiones y desafíos de la cultura en contexto pandémico en Rosario, Argentina”, de Laura Cardini, cierra este monográfico. Cardini aborda la cultura como objeto de la política pública en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. Además de considerar los cambios políticos derivados de los resultados eleccionarios de finales del 2019 en la Argentina y analizar la situación del campo cultural y las transformaciones provocadas por la pandemia Covid-19, esta investigación observa de qué modo las políticas locales son capaces —o no— de responder a tales procesos. A partir de una perspectiva socioantropológica —basada en entrevistas a trabajadoras/es culturales y relevamiento periodístico y documental—, el trabajo describe cómo las controversias, contradicciones, desigualdades y adversidades suscitadas en el campo cultural de Rosario desembocaron en el colapso de la gestión cultural y devino en modificaciones en el gabinete municipal.

Todos estos artículos ofrecen un diagnóstico crítico sobre el devenir actual de las políticas culturales. Si bien hay experiencias valiosas y con proyección latinoamericana —como los Puntos de Cultura—, el escenario general sigue exigiendo mayores niveles de democratización, participación y valorización social de los Estados sobre el campo cultural. En el análisis meticuloso de las experiencias de los tres países analizados se constata que las políticas culturales se sitúan en un registro problemático y con proyecciones ambiguas. Si bien los Estados han logrado procesos de institucionalización cultural importantes en las últimas décadas, aún hay desafíos infranqueables: la extrema desigualdad en el acceso a las artes, los vaivenes presupuestarios e institucionales de los ministerios de cultura y afines de la región, la excesiva burocracia en la asignación de recursos, la dificultad de la justiciabilidad de los derechos culturales, la precariedad e inseguridad social de las/os artistas y trabajadores de la cultura, las debilidades programáticas de las instituciones del campo y las transformaciones en las prácticas virtuales y digitales de la población, entre otros fenómenos, exigen elaborar una nueva forma de pensar e imaginar las políticas culturales. En suma, este monográfico ofrece un mapa clave para elaborar un diagnóstico crítico de su situación en América Latina; pero, al mismo tiempo, avizora una proyección esperanzadora sobre el rol de la cultura en el desarrollo y autogestión de las sociedades de la región.

Proyecciones institucionales y nacionales

Antes de poner un punto aparte a esta editorial, parece clave situar el cierre de esta nueva entrega de Comunicación y Medios con dos acontecimientos históricos. A inicios de diciembre de 2021, el Consejo del Instituto de la Comunicación e Imagen aprobó por unanimidad el proyecto final de creación de la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile. Gracias al trabajo de la Comisión de Estructura y Departamentalización —y a la participación de académicas/os, trabajadores/as y estudiantes—, este proceso de transformación implica un nuevo capítulo en la historia de las escuelas de Periodismo y de Cine y Televisión de la Universidad de Chile. En ese contexto, Comunicación y Medios será parte de la nueva Facultad y éste es el último número de adscripción al Instituto de la Comunicación e Imagen.

El 19 de diciembre del 2021, los chilenos y chilenas eligieron como el 21° presidente de la República al ex dirigente estudiantil y diputado Gabriel Boric Font. Abanderado de la coalición Apruebo Dignidad, Boric es el presidente más votado en la historia del país con más de 4 millones y medio de votos (55,87%) y el más joven pues en marzo de 2022 asumirá con 36 años de edad. El nuevo presidente resitúa un proyecto social y político basado en un crecimiento justo, inclusivo y equitativo. Tanto en su plan de gobierno como en su primer discurso tras haberse impuesto al candidato del Frente Social Cristiano, José Antonio Kast, Boric establece un nuevo horizonte de expectativas para la sociedad chilena. Con su triunfo, se produce un desplazamiento comprensivo de la democracia, la equidad y los derechos humanos, y la libertad de expresión se establece como base para una democracia profunda y participativa. En síntesis, en su primer discurso frente a millones de chilenas y chilenos se desprende un proyecto político que busca trabajar por un país más solidario y cooperativo, así como también uno basado en el respeto a la diversidad y el desarrollo humano sostenible. Junto con el trabajo de la Convención Constitucional, esperamos que la experiencia surgida en este nuevo contexto sociopolítico permita redefinir conceptos y crear nuevas semánticas de sentido que construyan un Chile común.

Referencias bibliográficas

Koselleck, R., (2012). Historias de conceptos. Estudios sobre semántica y pragmática del lenguaje político y social . Madrid, España: Trota [ Links ]

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