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Comunicación y medios

versão impressa ISSN 0716-3991versão On-line ISSN 0719-1529

Comun. medios vol.29 no.42 santiago dez. 2020

http://dx.doi.org/10.5354/0719-1529.2020.60659 

Editorial

Editorial

Tomás Peters1 

Claudia Lagos Lira1 

1Universidad de Chile, Santiago, Chile

El cierre de la década de 2010 será recordado por la fluctuación entre expectativas inéditas e incertidumbres crecientes. A nivel mundial, la pandemia ha producido cambios drásticos en las formas de habitar la cotidianeidad, así como también en la acción política y económica de los Estados. La sociedad global exige a los ciudadanos y ciudadanas coordinar sus tiempos y espacios a una velocidad cada vez más acelerada y en múltiples latitudes del planeta. Si bien las tecnologías disponibles hace pocos años permitían establecer reuniones virtuales en cualquier parte del mundo, hoy estas se han vuelto una herramienta central. Aplicaciones como Zoom y Google Meet han colonizado el vocabulario cotidiano de millones de personas y se han transformado en aliadas para sobrellevar la pandemia y el confinamiento. De la misma forma, en plataformas como Facebook Live e Instagram se han alojado seminarios web o webinars que abordan las más diversas temáticas de interés público y cultural. Gracias a estas plataformas digitales, no solo ha sido posible mantener la productividad laboral y el flujo de procesos económicos pre-pandemia, sino también ha permitido mantener la comunicación con familiares y amigos.

En Chile, este fenómeno de zoomización ha ocurrido simultáneamente al proceso constituyente gatillado por la revuelta social de octubre de 2019. Durante el año 2020, chilenos y chilenas hemos asistido y participado de un escenario deliberativo que interpela directa y radicalmente la herencia política y cultural impuesta desde el 11 de septiembre de 1973 y cultivada cuidadosamente por las administraciones democráticas post-1990. El 2020 fue, también, un año que revisó y analizó el proyecto político de la Unidad Popular. Desde la ascensión de Salvador Allende como presidente de Chile en 1970 han pasado 50 años de historia. En medio siglo hemos sido protagonistas de las transformaciones políticas, sociales y culturales más importantes de la historia republicana del país: desde la “vía chilena al socialismo” al mejor alumno del neoliberalismo mundial. A partir de estos pares opuestos se ha tejido una sociedad paradójica: una optimista frente al desarrollo económico sin importar sus consecuencias y otra caracterizada por un malestar general alimentado por la alta desigualdad social, el individualismo y el trato indigno en el diario vivir. Si la primera fructificó como un espejismo en las décadas de los años 1990s y 2000s, la segunda se alzó en protesta durante la década que estamos despidiendo.

Gracias a la permanente resistencia y movilización de estudiantes, trabajadoras y trabajadores, feministas, movimientos indígenas y disidencias sexuales, entre otros actores que hicieron estallar la esfera pública masculina, blanca y capitalina, se produjo una revuelta social que derivó —no sin debate, crítica y sospecha— en un plebiscito inédito en la historia de Chile. El 25 de octubre de este año que despedimos, chilenos y chilenas aprobaron por una abrumadora mayoría dar paso, a través de una convención constituyente —paritaria y con representantes indígenas—, a un proceso deliberativo que busca escribir una nueva carta magna para el país. Frente a este nuevo, incierto y desafiante escenario, requerimos evidencia, nuevos enfoques y voces, un corpus intelectual y de conocimientos múltiples y diversos que alimenten a este cuerpo social en su búsqueda por una “nueva forma de vivir juntos”.

Este nuevo número de Comunicación y Medios quiere aportar en esa dirección y lo hace desde diversas esferas de análisis. La sección Miscelánea se inicia con el artículo “Distancias y afinidades entre doramas y ficciones locales según guionistas chilenos: el melodrama en Switched”, de Daniela Grassau, Constanza Mujica y Alejandro Bruna. Utilizando como estudio de caso la serie Switched, el artículo analiza las razones detrás del éxito de los doramas asiáticos en Latinoamérica desde una perspectiva interpretativa-profesional. A partir de entrevistas semiestructuradas a guionistas de telenovelas chilenos, este estudio describe cómo se produce una reestructuración del género “telenovela” debido a la idiosincrasia cultural asiática y al uso de elementos narrativos y audiovisuales atractivos para el público juvenil-adolescente.

El segundo artículo analiza los discursos de comunicadores de medios digitales sobre el pluralismo informativo en Chile. En su investigación, Nicolás del Valle y Fernando Carreño afirman que los periodistas chilenos entienden al pluralismo informativo como una diversidad mediática y consideran a su propio medio de comunicación como pluralista. Sin embargo, los mismos entrevistados perciben que el sistema de medios en su conjunto ve limitado su pluralismo por la comercialización de los medios y el poder del dinero sobre las líneas editoriales. Este artículo ayuda a pensar, justamente, que los medios en Chile pueden describirse como diversos pero concentrados.

El trabajo “Metáforas presidenciales durante el estallido social chileno de 2019”, de Amanda Valenzuela y Ricardo Cartes, es un aporte para repensar el país en que vivi(re)mos. La investigación indaga en profundidad en las metáforas a las que recurrió el presidente de Chile, Sebastián Piñera, en sus discursos emitidos entre el 18 y el 25 de octubre de 2019, precisamente en los días inmediatamente posteriores al llamado estallido social. Sobre la base de una metodología novedosa y bien documentada, devela los mecanismos a través de los cuales las metáforas retóricas buscaban proteger lo “construido” a lo largo de la historia chilena, como en el caso de la conocida “guerra contra un enemigo poderoso” —refiriéndose a las y los manifestantes durante el momento más crítico de la revuelta. Los resultados de este trabajo ilumina el camino constitucional en curso.

La sección miscelánea cierra con “La representación fotográfica del círculo de la violencia de género en Salta, Argentina”, de Diana Deharbe. A partir del análisis del ensayo fotográfico del fotoperiodista argentino Gastón Iñiguez, titulado Siete Vidas. Sobrevivir a la violencia machista (2018), la autora reflexiona sobre los modos visuales en los cuales se representa la violencia de género. Por medio de un análisis semio-pragmático, el artículo analiza una serie de fotografías —creadas sobre la base del relato de siete mujeres de Salta, una de las ciudades con mayores índices de violencia de género en la Argentina— que retratan las múltiples facetas y secuelas de la violencia de género no solo en la ciudad del país vecino, sino también en toda América Latina.

Este nuevo número de Comunicación y Medios saluda a las editoras invitadas de su sección monográfica, las doctoras María Paz Peirano, de la Universidad de Chile, y Aída Vallejo, de la Universidad del País Vasco. El especial “Festivales de Cine en América Latina: historias y nuevas perspectivas” llamó a presentar trabajos recientes sobre festivales de cine en Latinoamérica que dieran cuenta de la diversidad de experiencias locales, reflexionaran sobre su rol en la exhibición y circulación cinematográfica y sopesaran su impacto en la formación de públicos locales y en la construcción de campos cinematográficos nacionales y regionales. Esta convocatoria recibió contribuciones de colegas de Bélgica, Colombia, Chile, Argentina y España y es un aporte significativo al estudio tanto histórico como contemporáneo del papel que cumplen los festivales de cine en América Latina, los fenómenos y procesos que desencadenan en los circuitos locales y regionales, y su vinculación con los circuitos globales más consagrados.

Los artículos publicados en el monográfico “Festivales de Cine en América Latina: historias y nuevas perspectivas” examinan estos certámenes en tanto objetos y artefactos culturales; en tanto espacios de encuentro, circulación y consagración; así como también en tanto hitos o nodos registrados en circuitos de la producción cinematográfica, en particular, y de las industrias culturales, en general, desde sus más diversas facetas: Teóricamente, los trabajos discuten las tensiones en el circuito cinematográfico internacional y los mecanismos a través de los cuales los festivales latinoamericanos se inscriben en esas supercarreteras; desde una perspectiva histórica, se reconstruyen las estrategias de vigilancia en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata entre 1959 y 1960; a partir de una mirada sobre la gestión e inscripción de los festivales en los circuitos regionales, se analiza el caso del FICValdivia y su posición en el cine chileno contemporáneo, así como también la gestión de festivales de cine en Bogotá y el caso del AcampaDOC International Documentary Film Festival de Panamá; y, al alero de una discusión contemporánea, se estudian los certámenes cinematográficos de realidad virtual, aumentada e inmersivos en América Latina.

Esta edición Nº 42 de la revista incluye, en su sección documentos, el artículo “Mimético culto: La cordillera de los sueños” de la Humanities Distinguished Professor Emerita de The Ohio State University, Ileana Rodríguez. En el texto, la profesora Rodríguez analiza, desde un lenguaje poético y en base a recursos teóricos provenientes del psicoanálisis y la deconstrucción, el recientemente estrenado documental de Patricio Guzmán La cordillera de los sueños (2020). Este documento es un aporte sustantivo para pensar la memoria histórica, así como también una reflexión sensible para imaginar un nuevo Chile en el contexto actual.

Finalmente, este nuevo número incluye tres reseñas de libros que aportan a pensar las nuevas formas de la crónica en el periodismo, las mutaciones del consumo cultural y los procesos de la infancia en la sociedad contemporánea: “La era de la crónica” (2019) de Marcela Aguilar, reseñado por Ximena Póo; “Mutaciones del consumo cultural en el siglo XXI. Tecnologías, espacios y experiencias” de Rosario Radakovich y Ana Elisa Wortman, escrita por Matías Javier Romani; y “No somos niños. Representaciones problemáticas de la infancia” de Catalina Donoso y reseñado por Lorena Herrera.

El año 2020 se caracterizó por elaborar una adaptación radical basada en el confinamiento y la mediación tecnológica en múltiples esferas de la vida social: en el mundo del trabajo, en los vínculos familiares, en las lógicas de la intimidad, en las formas de sociabilidad, en el acceso a la cultura y las artes, en los usos de los medios de comunicación, etcétera. Como dijimos al inicio de esta editorial, este año será recordado por la oscilación entre las expectativas de normalidad y las incertidumbres del mañana. Pero también será recordado como un “momento bisagra” entre las normas y formas de la cotidianidad del siglo XX y las prácticas cotidianas mediadas por dispositivos digitales y virtuales —caracterizados por la inteligencia artificial y los algoritmos— del siglo XXI. Si bien este escenario será compartido a nivel mundial, en el caso chileno tendremos una particularidad mayor: el año 2021 no solo abrirá una nueva década, sino también un tiempo deliberativo que dará paso a una constitución democrática, participativa y diversa, que sembrará las bases de un nuevo Chile. Al menos esa es la expectativa.

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