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Cuadernos de historia (Santiago)

versão On-line ISSN 0719-1243

Cuadernos de Historia  no.55 Santiago dez. 2021

http://dx.doi.org/10.4067/S0719-12432021000200341 

Documentos

El álbum de la señorita Sáez. Emociones y escrituras (1926-1934)

The album of Miss Sáez. Emotions and writings (1926-1934)

Marcelo Valenzuela Cáceres1 
http://orcid.org/0000-0001-9774-8338

Felipe Tello Navarro2 
http://orcid.org/0000-0001-5848-6785

1Universidad Católica del Maule, Chile

2Universidad de Concepción, Chile

Resumen:

El documento que aquí se presenta corresponde a un álbum de poesía y recuerdos de propiedad de Hilda Sáez Jofré (1903-1995), cuya escritura se encuentra fechada entre 1926 y 1934. Los temas centrales que se plasman en este álbum, conservado por uno de los autores como un recuerdo familiar, son el amor, la amistad, la lealtad y la búsqueda de la felicidad futura. En este texto se cruzan diferentes voces, siendo las principales las de amigas y amigos de Hilda, quienes le expresan a través de pensamientos y poesías sus buenos deseos.

Palabras clave: amor; romanticismo; modernismo; sentimiento; escritura; mujer y memoria

Abstract:

The document presented here corresponds to an album of poetry and memories owned by Hilda Sáez Jofré (1903-1995), whose writing is dated between 1926 and 1934. The central themes that are reflected in this album, preserved by one of the authors as a family memory, are love, friendship, loyalty and the pursuit of future happiness. In this text different voices intersect, the main ones being Hilda’s friends, who express their good wishes to her through thoughts and poetry.

Keywords: Love; romanticism; modernism; feeling; writing; woman and memory

Introducción

Estoy sola y enferma, yo vi claro

Porque estoy loca de amor i dolor profundo

No tengo yo la calma que reclamo

No tengo ni un ser que me consuele.

El amor y la escritura se encuentran inextricablemente enlazados. Diversos autores coindicen en señalar que es la literatura, específicamente la novela, la que introduce el romanticismo en el arte. No es de extrañar que “novela” se denomine “roman” en francés, y tenga como una de sus acepciones “el contar una historia”. Para el sociólogo británico Anthony Giddens 1 , el “amor romántico” y la novela coinciden en su origen, ambos se constituyen como una nueva narrativa en la cual predominan la libertad, los lazos y el afecto.

Para Isaiah Berlín 2 , el “romanticismo” como corriente ética y estética es una de las mayores transformaciones del mundo moderno; después de él, señala el historiador de las ideas, el ser humano nunca volvió a ser el mismo. Siguiendo a este autor, el romanticismo tiene su origen en la actual Alemania durante el siglo XVIII, teniendo como su antecesor al movimiento artístico sturm und drang. Alan Bloom 3 , por su parte, sitúa el inicio de esta corriente artística en Francia, instituyendo a Jean-Jacques Rousseau como su iniciador. Una opinión similar manifiesta el historiador francés Alain Corbin 4 , quien señala que fue el pensador ginebrino, el primero en proponer al mundo romántico la perfecta complementación. Fue Rousseau quien perfiló de nuevo el mito del androgénico espiritual; una reactualización de la antigua indivisión primigenia de la totalidad original planteada por Platón.

Por su parte, el historiador inglés Lawrence Stone 5 afirma que durante los siglos XVII y XVIII emergen en Europa, específicamente en Inglaterra, una serie de géneros casi completamente nuevos de escritura: el diario íntimo, la autobiografía y la carta de amor; ello en paralelo con el surgimiento del individualismo moderno, el individualismo afectivo y la adopción abierta del romanticismo por parte de la pareja.

Alain Corbin 6 , por su parte, señala que para el caso de Francia, después de 1850, el modelo del amor romántico comenzó a disgregarse. Si bien el campo semántico de los sentimientos siguió compuesto de los mismos elementos, este se desorganiza. Así, la pérdida de la fe en el amor romántico fue simultánea a su difusión, a su democratización. Señala el historiador galo, que a finales del siglo XVIII el lenguaje del “amor pasión” se difundió en el seno mismo del pueblo, se volvió unánime la apelación a la fuerza de los sentimientos y a los impulsos del corazón, se impuso una nueva retórica atribuible a los más desheredados.

Así, se torna relevante para el historiador francés analizar el proceso de descenso del amor romántico hacia la base de la pirámide social, el cual devela la influencia de la canción y de la literatura barata en las zonas rurales de Francia 7 . Por su parte, el melodrama, las novelas de préstamo y luego los folletines constituyeron, gracias a su éxito, otros tantos canales a través de los cuales circulaba el nuevo imaginario romántico. Mientras, para los enamorados que buscaban un modelo, la tarjeta postal (1890) vino a entregarles un sistema prefabricado de creencias, actitudes y un lenguaje específico para la expresión del sentimiento amoroso. Como señala Denis de Rougemont 8 , la adopción de cierto lenguaje convencional implica y favorece el desarrollo de los sentimientos latentes.

En América Latina, por su parte, y particularmente en Argentina, la novela jugó un rol importante en la expansión del imaginario romántico. Beatriz Sarlo 9 expone como las novelas populares se convirtieron en un importante medio de aprendizaje sentimental durante la primera mitad del siglo XX en ese país. En el caso de Chile, existen indicios de la expresión del sentimiento amoroso ya a mediados del siglo XIX. El historiador nacional, Manuel Vicuña 10 expone como en las cartas de mujeres de la elite a mediados del siglo XIX se pueden observar evidentes manifestaciones del sentimiento amoroso identificables con el “amor romántico”. Como señala Vicuña, más importante que saber si el amor está presente o no en el corazón de los novios durante este período, y cuál es su peso real en los enlaces matrimoniales, es reconocer ese cambio en la sensibilidad propia de la cultura moderna. Por su parte, la historiografía de los sentimientos en Chile 11 señala que, durante este período, los sectores populares poseen un discurso amoroso propio, no asimilable al ideal romántico burgués. Sin embargo, esta misma historiografía afirma que, durante la segunda mitad del siglo XIX, el matrimonio comenzó a vincularse de forma progresiva con el sentimiento amoroso para todos los integrantes de la sociedad decimonónica.

A continuación, la fuente primaria que se presentará corresponde a una expresión criolla de ese romanticismo burgués -un álbum de señorita- el cual expone la relación entre escritura e imaginario romántico en el primer tercio del siglo XX en Chile. El concepto de señorita es un término que se asocia a una cortesía (formalidad) que se aplica a la mujer soltera, sea joven o adulta.

El álbum femenino es un artefacto cultural que permite que la escritura florezca y nos acerca a veces de manera profunda, en otras ocasiones de forma superficial, a los dramas, sentimientos y ansias de las personas. Según la historiadora Vanesa Miseres 12 , el álbum se asemejaba, en usos y propósitos, a lo que corresponde en nuestros días a las redes sociales (Instagram, Facebook, Twitter, Fotolog), siendo un ejercicio que permitía una conexión a través de la escritura de un texto de múltiples voces (intertextualidad).

En términos concretos, un álbum de señorita consistía en un libro encuadernado con páginas en blanco que servía de repositorio de diversos objetos y escrituras coleccionables: firmas y manuscritos de amigos próximos o viviendo en la distancia, piezas musicales, dibujos o poemas propios y ajenos y, con el correr de las décadas y los avances tecnológicos, se le fueron agregando fotografías, postales de espacios o personalidades emblemáticas y recortes de periódicos, entre otros elementos. La presencia de dichas piezas conforma un llamativo cruce de personalidades, discursos, hábitos y tradiciones que nos permiten estudiar las relaciones interpersonales y las prácticas de escritura de la época 13 .

El escritor romántico oriundo de Madrid Mariano José de Larra (1809-1837) fue quien, en una de sus columnas en un periódico español, presentó una descripción de este artefacto:

el álbum es un enorme libro, en cuya forma es esencial condición que se observe la del papel de música. Debe de estar, como la mayor parte de los hombres, por de fuera encuadernado con un lujo asiático, y por dentro en blanco; su carpeta, que será más elegante si puede cerrarse a guisa de cartera, debe ser de la materia más rica que se encuentre, adornada con relieves del mayor gusto, y la cifra o las armas del dueño; lo más caro, lo más inglés, eso es lo mejor; razón por la cual sería muy difícil lograr en España uno capaz de competir con los extranjeros 14 .

Larra fue un escritor que cultivó la reseña y la crónica costumbrista, describiendo y analizando las prácticas sociales de la España decimonónica. A veces con un tono de sorpresa y en otras ocasiones con ironía y moralina de corte ilustrada. En su definición de este objeto personal, señala el lujo, la decoración y el cuidado, que se convirtió en un implemento para las mujeres de clase adinerada.

1

2

Sin embargo, en Chile, el intelectual argentino Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) escribió en el periódico El Progreso, en 1842, una reseña sobre los álbumes en la que criticaba la perspectiva de Larra:

Yo quiero, pues, decir ahora mas que rabie Larra que el Álbum es la última invención literaria i artística, el progreso final de las invenciones humanas i la octava maravilla de la moda. ¿Qué otro libro han visto, a no ser que sea el Progreso, que lleve más comunicados? Es un verdadero buzón, es una coqueta que oye cuanto le dicen sin que nunca largue una prenda porque en el álbum nada hai editorial, ni notas de a redactora, ni nada que deje traslucir su pensamiento. Dónde han visto, díganme, un libro que contenga versos orijinales tantos, de tantas escuelas, sin que se suscite polé- mica ni se de un comunicado a la prensa? ¿Dónde se ven libros manuscritos, que como el álbum anden de mano en mano i de casa en casa, sin que a nadie le ocurra el pensamiento de depositarlos en la Biblioteca Nacional, ni dar- los a la luz pública? Dónde hai? Muéstrenme. El álbum sobre todo es la poruña en que el poeta ensaya sus metales en pequeño; i si a fuerza de meneallo les saca una cejita de poesía, ya me lo tiene usted poeta con títulos de propiedad i posesión no disputada por la prensa 15 .

Para Sarmiento, el álbum amplifica la práctica lectora, la edición, la circulación de opiniones, el acceso y masificación de la escritura, aunque sea reducido a ciertas esferas de elite ilustrada. Como objeto material, el álbum permite la construcción de una cultura y práctica letrada en una sociedad en la cual quienes escribían eran una minoría.

Según el historiador Sergio Villalobos, la literatura europea y americana del siglo XIX alude en ocasiones a los álbumes que las señoras y señoritas manejan como prenda personal para que sus amigos y amigas estampasen en ellos la prueba de su ingenio, sabiduría o inspiración poética 16 . El álbum de señorita era un artefacto cultural y de comunicación para una parte de las mujeres de elite que tenían una alta consideración por la cultura letrada. Por ejemplo, el álbum de recuerdos de la connotada artista española-chilena Isidora Zegers (1803-1869) es una expresión que navega entre las esferas públicas y privadas, porque en él se cruzan un sinnúmero de intelectuales, artistas y políticos, agregando una cuota de emotividad en los escritos 17 .

Según Manuel Vicuña, la elite que gobernó Chile a partir de la independencia política pronto se transformó en una clase urbana sólidamente implantada en el centro de Santiago 18 . La lectura de novela romántica, ya sea en el formato de libro o folletín, era habitualmente considerada como un voraz vicio femenino no del gusto de los hombres graves. Según Edwards Bello, los hombres de la oligarquía, en contraste con las mujeres de su medio, “no leían novelas y tenían el pudor de parecer sentimentales” 19 . En ese sentido, para los varones oligarcas, la esfera de las emociones quedaba reservada para la “reina del hogar”.

La difusión de la lectura en Chile fue aumentando sistemática durante el transcurso del siglo XIX. Entre las décadas de 1840 y 1880, el número de periódicos se elevó de cinco a más de cien. Esto, a la vez, estimuló y posibilitó la constitución en las ciudades de un público lector masivo, predominantemente de clase media 20 . En la última década del siglo XIX, la publicación de folletines en los periódicos y el regalo de novelas a sus suscriptores se convirtieron en estrategias comerciales ampliamente usadas tanto en la capital como en las provincias. Esa democratización de las emociones y los sentimientos llevó a que otros sectores sociales imitaran los elementos de la cultura letrada de las mujeres de elite.

Las aspiraciones emocionales y materiales de las pequeñas burguesías decimonónicas se evidencian con genio y maestría en la literatura. El cuantioso gasto que realizó Madame Bovary con la finalidad de decorar su hogar con un piano, tapices, muebles y lujosos cubiertos son una expresión de sus ansias por una vida mejor de éxito y confort material. No conforme con endeudarse en lujos hogareños, la heroína inició la búsqueda del amor romántico con otros varones, quebrando los votos de lealtad conyugal con Charles, su esposo. En definitiva, la novela cumbre del romanticismo devela como las aspiraciones de Emma surgen de una constante lectura de novelas y folletines románticos. Emma, al imitar la idealización de los textos que leía, colisiona irremediablemente con la realidad, una vida tranquila en un pueblo de provincias y un marido correcto y de buenas intenciones, pero carente de ambiciones. Madame Bovary es el mejor ejemplo de que la búsqueda del triunfo del amor a cualquier costo puede llevar a perder la vida y a quebrantar otros valores.

En el caso chileno, las clases medias tiene su origen en la ampliación urbana, al igual que la oligarquía, comparten el espacio de la ciudad con las elites y sus áreas de trabajo fueron mayoritariamente de servicios (como el padre de Hilda). Las clases medias corresponden a los sectores populares, pero “exitosos” y tienen como aspiración la vida y el confort de las elites 21 , por eso estas últimas las denominan de “siúticas”.

Por lo tanto, las clases medias se transforman en una eterna Madame Bovary, sus carencias y necesidades no corresponden a una situación económicamente objetiva, sino que al acceso a una adscripción social y cultural de un estilo de vida específico (que se consigue por imitación). La esencia de los grupos medios fue el constante “tener” y “aspirar a” 22 .

La transcripción de este álbum de señorita parece representar esa aspiración cultural de las clases medias. La propietaria, Hilda Sáez Jofré, nació el 11 de octubre de 1903 y falleció el 13 de julio de 1995. Hija de Carlos Sáez Oviedo y Carmen Jofré fue profesora normalista en Talcahuano y contrajo matrimonio con Enrique Cáceres Muñoz (1912-2008). Su padre, comerciante y propietario de una panadería en el sector céntrico de Talcahuano, promovió la educación de Hilda y sus otras hijas, Berta Sáez Jofré (profesora de artes plásticas) y Pina Sáez Jofré (profesora de primaria), quienes accedieron y completaron su formación primaria, secundaria (Humanidades) y profesional (Escuela Normal) durante la segunda mitad del siglo XX.

El “Álbum de la Señorita Sáez” tiene recuerdos fechados entre los años 1926 y 1934 y, principalmente, cuenta con saludos y poesías de amigos. En la portada se indica la siguiente petición y presentación: “Humildemente pido un recuerdo a mis amiguitas, Hilda Sáez”. Este álbum fue un recuerdo de la abuela materna de uno de los autores de este ensayo, quien lo conservó tras fallecer ella. El acceso a este tipo de fuentes, para los investigadores no pasa por los archivos nacionales guardianes de la memoria del Estado, sino por alguna biblioteca familiar, un cajón de recuerdos en el hogar o una librería de textos antiguos.

El documento que perteneció a la señorita Sáez nos devela los anhelos y los sentimientos de un tiempo pretérito, siendo el amor el principio rector de los recuerdos y los poemas el medio de expresión del sentimiento amoroso. En cuanto al aspecto material, este álbum mide aproximadamente 15 x 10 cm y está encuadernado con una cubierta de color rojizo. Carece de inscripciones o pintura en su cubierta, han sobrevivido 24 hojas sin numerar y hay indicios de que alguien quitó algunas de las páginas escritas. El cuaderno contiene algunos dibujos e imágenes, pero la mayor proporción son poemas que se encuentran fechados aproximadamente entre 1926 y 1934. No todas las composiciones están datadas, pero existe cierta tendencia a un orden cronológico.

En la disciplina histórica se considera que la fuente es un elemento objetivamente dado, material, procedente del pasado y creado por los seres humanos. Por ejemplo, un diario de vida, una carta privada o una vasija de cerámica. La diversidad de los testimonios del pretérito es infinita, todo cuanto los seres humanos dicen, escriben o fabrican nos pueden informar sobre ellos. Pero en sí mismos estos objetos no son fuentes y solo pueden denominarse “vestigios del pasado”. Para que un vestigio alcance la categoría de fuente primaria debe constituirse en un testimonio del pasado que nos facilita información sobre este y que, finalmente, el historiador interpreta.

Las emociones amorosas se encuentran presentes en los recuerdos consignados por las personas ligadas a Hilda y se expresan por medio de algunos poemas de autores asociados al modernismo y las vanguardias de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX cuyas obras circularon por Chile. En los escritos dejados en el álbum se indica una clara influencia y recepción de aquellas tendencias literarias y estéticas.

Hilda accedió a la educación secundaria en Chile, algo que en aquellos años era un privilegio de las mujeres que pertenecían a la elite. Aventuramos la hipótesis que la propietaria del álbum accedió a la poesía durante su formación escolar, y fue una instancia que permitió el cultivo de sus gustos y preferencias por la poesía de aquel entonces.

El modernismo es un movimiento literario que surgió en Latinoamérica entre 1880 y 1890. Esta tendencia artística fue la respuesta al positivismo, cumpliendo la misma función histórica de la reacción romántica en el alba del siglo XIX 23 . El modernismo es un heredero del romanticismo que se recibió de manera tardía en España y América, a pesar de su conexión directa con los simbolistas franceses; su versión no fue una repetición o asimilación, sino una metáfora; en definitiva, fue otro romanticismo 24 . La figura catalizadora de este movimiento fue Rubén Darío (1867-1917), quien ofició de agente de enlace, portavoz y animador del movimiento, y que desde 1888 usa la palabra modernismo para designar a las nuevas tendencias. Este movimiento cultural tiene una fuerte influencia francesa y no cantó a la realidad americana, ni se preocupó por las problemáticas políticas y sociales 25 .

Las personas que dejaron recuerdos, poemas y pensamiento en este álbum de señorita se inspiraron en artistas que estuvieron ligados al movimiento modernista, por ejemplo, Amado Nervo (1867-1919), poeta y escritor mexicano, al que se encasilla habitualmente como modernista por su estilo y su época, clasificación frecuentemente matizada por sus tendencias místicas y melancólicas 26 . Las tendencias emocionales desarrolladas por Nervo en su lírica se presentan con gran fuerza en diferentes partes del álbum.

Los otros poetas cuyos textos aparecen en el álbum tienen directa relación con Chile. Pedro Antonio González (1863-1903) oriundo de Curepto, séptima región. Según Nómez, “González será el iniciador todavía confuso y desigual de un nuevo modo de expresión, dentro del cual las marcas del modernismo dejarán su impronta, sobre todo por medio de un subjetivismo exacerbado que sugiere una interioridad ornamentada de sensaciones y sugerencias” 27 .

Aparece, también, en el álbum de Hilda un escrito del poeta anarquista José Domingo Rojas (1896-1920), que murió en trágicas circunstancias en Santiago en 1920. En sus comienzos, “el poeta cohete” desarrolló una poesía de tribuna libre, para ser gritada a pleno pulmón ante las multitudes temblorosas. No obstante, hacia los últimos años de su vida, los temas de su poesía se transformaron, adoptaron un registro místico y pesimista, aparejado con una permanente preocupación por la muerte y notas nihilistas 28 . A pesar de figurar un poema de Rojas en el álbum, en este no existe ninguna referencia a los problemas políticos, sociales y económicos que vivía el país en aquel entonces, sino que era el amor el sentimiento que hegemoniza las preocupaciones de las personas que escribieron un recuerdo para Hilda.

Finalmente, se encuentra plasmado en el álbum un escrito de Félix Armando Núñez (1897-1972), poeta venezolano que desarrolló su carrera en Chile y al que, por el estilo y el corte temporal de su obra, se le ubica entre el modernismo y las vanguardias del siglo XX. Se le considera representante de la “Generación del 18” de Venezuela, pero en el interior de esta se le califica como un “prevanguardia” 29 .

Los temas presentes en el “Álbum de la Señorita Sáez” responden a la vida íntima de ella y sus amigos. Este documento primario permite acceder a un rico pozo de emociones y posturas estéticas frente a la vida, al amor y al sufrimiento. La preocupación de las personas que escribieron en el álbum pasa por su fuero más íntimo, los sentimientos de amor, siendo este el eje articulador de casi todos los escritos. Con el “Álbum de la Señorita Sáez” se visualiza en las formas de redacción de los escritos un lenguaje refinado con un planteamiento de lo trascendental y una postura estética preciosista en el momento de seleccionar las palabras.

Este maravilloso recuerdo familiar, que se convierte en fuente primaria, permite acceder a un fragmento de otro Chile, en el cual las personas expresaban su intimidad emocional a través de lo escrito. En definitiva, eran esas finas cortesías de antaño, las que hacían más llevaderas las amarguras de la vida cotidiana.

3

Fuente: Álbum de recuerdos y poesía de la Señorita Hilda Sáez Jofré, 1924-1936.

Imagen 1 “Miserere” de José Domingo Gómez Rojas 

Fuente: Álbum de recuerdos y poesía de la Señorita Hilda Sáez Jofré, 1924-1936.

Imagen 2 “Ausencia”, Anónimo 

Fuente: Álbum de recuerdos y poesía de la Señorita Hilda Sáez Jofré, 1924-1936.

Imagen 3 Álbum de la Señorita Sáez 

Transcripción del “Álbum de la Señorita Sáez”

“Humildemente pido un recuerdo a mis amiguitas”. Hilda Sáez

Para tu álbum

Este álbum no manchado todavía

Perfecta imagen de tu vida es;

¿Toda esperanza angelical “Hildita”

Que dulce realidad será después?

Empiezas a vivir cual paloma

Feliz en su inocencia virginal;

Cual naciente capullo, que su arma

Derrama la alborada en el rosal.

¡Todo es ventura para ti ¡

No sabes sino ser buena amar i sonreír

Tórtola hermosa, hermosa de las aves

Bendiga Dios, bendiga tu esistir

Cruzas el mundo deslumbrando en tu carrera

Tierno cariño i dulce admiración

Cual aura de vetusta mensajera

Cual ivis de esperanza i bendición

Y así como esas hojas una a una

Darán vida al corazón i a la amistad

También así a tus día de ventura

Uno a uno le darán felicidad

Hildita cuando al recorrer los hermosos

Ojitos estas líricas recuerdes a la chiquilla que te sabe apreciar con sinceridad.

Maruja

Mísere

La juventud, amor, lo que se quiere, ha de irse con nosotros ¡misere ¡

La belleza del mundo, y lo que fuese morirá en el futuro ¡Misere!

La tierra misma lentamente muerte

Con los astros lejanos ¡Misere!

Y hasta quizás la misma muerte que no hiere

También tendrá su muerte ¡Misere!

Hilda Sáez

Obsequiado por mi amiguita que voló a la eterna gloria

Julia Catalán

¡Ausencia!

Estoy solo y enferma, yo vi claro

Porque estoy loca de amor i dolor profundo

No tengo yo la calma que reclamo

No tengo ni un ser que me consuele.

Esto solo i mui triste --- yo

Porque con mi alma no esciste ni un consuelo

Lejos de i de la que tanto amo

Irrealizable es todo lo que anhelo

Ven hacia aquí que siento que la herida

Me agranda más i más aquí en mi ser

Lejos de ti no se si en esta vida

Hay algo que no sea palidecer.

¿Por qué?

Felix A. Núñez

Si ya nada espero de la vida

Y el amor se me toma en una cruz

¿Por qué señor, mantienen encendida mi lamparilla de rosada luz?

Para apagar mi turbulento fuego,

Con los ojos hundidos en un canto,

En las tardes floridas de sosiego

Busco las olas suaves en tu manto.

Diálogo en las rosas nada más

Y oigo solo la charla de la fuente

Yo sé que no podrá evadir jamás

La soledad, mi espíritu doliente

Pues tu señor, enciendes de repente

Mi lámpara con una llama ardiente

Del color pero i fresco de un rubí

Y entonces, deslumbrado por su encanto

Me domina un violento frenesí.

Si nadie ve su llama, m ni mi llanto

¿Por qué (Señor) la enciendes, mi señor así?

A ti Hilda, te escribo esta poesía en prueba de amistad.

¿No es verdad … que si nada se espera de la vida

Algo debe esperarse de la muerte

BMP.

(la propietaria del diario escribió: No hay duda).

Talcahuano, 18-IV-34

Para Hilda Sáez (cariñosamente).

Has cortado esa flor para adornarte

Y orgullosa en tu pecho está la flor

Así por vanagloria has arrancado

Mi pobre corazón.

Ya la flor en tu seno a marchitarse,

E indiferente, tu la arrojarás….

Así también mi vida has consumido

¡Así me olvidarás!

Cuando el amor es puro, cuando la fe es sincera,

Cuando en el alma alienta la vida de otro ser,

La ausencia es sólo un eco de frívola quimera

¡No puede haber olvido cuando se quiere bien!

Mayo 1 del 24

Berta Saéz

Para Hildita, cariñosamente

Amémonos

Amado Nervo

Si nadie sabe ni por qué reímos

Ni por qué lloramos.

Si nadie sabe ni por qué vivimos

Ni por qué nos vamos;

Si en un mar de tinieblas nos movemos

Si todo es noche en derredor y arcano,

¡A lo menos amemos!

¡Quizás no sea en vano!

Talcahuano 9 de diciembre de 1924

Al volver

Cuando la amaba, ¡oh Dios!; con que pureza

Mi corazón su imagen resbalaba

Esperanza, dolor, gozo, tristeza

Todo en ella no más yo lo buscaba

¡oh! La amaba con ciego desvarió ¡

Ella inundo mi reír de sufrimiento

Y sujeto a su influjo mi albedrío

Y encuaderno a su ser mi pensamiento

Lejos, muy lejos me llevó la suerte

Volví como nunca enamorado

Y al volver… yo no sé que aire de muerte

Había por mi atmosfera pasado

Ansioso vuelo con vista de su huella

Para calmar con verla mis dolores….

Y sólo hallé un sepulcro en lugar de ella

Un sepulcro sin lápida y flores.

Y una estatua sobre el; pero la vida

Parecía que con a ella palpitaba,

Y así pálida inmóvil i dormida

Al ángel de mi amor se asemejaba.

¡Con duelo horrible, con horrible duda

Me acerque a contemplarla todavía:

La quise interrogar … y estaba muda

Y la quise tocar…. Y estaba fría ¡

Acéptalo como un recuerdo de tu amiga

M.C. A.

¡Nada me contestas!

Pajarito juguetón, dime ¿Que

Es lo que te hace tan feliz?

¿Qué lenguaje encierra ese dulcísimo

cantar que brota de tu garganta

y llena el alma de alegría?

¿Qué misterioso poder te impulsar a ese vertiginoso

volar y perdiste en el azul del cielo? ¡ah!

Amada me contestas, pues sabes, que al igual

Que tú llevo un alado pajarillo en mi interior,

Que salta, canta, vuelo y

Hunde el espacio azul, para entonar

Un salmo a la vida

Que hermosa es la

Vida llevándola cual tú

Tierna, avecilla, cantando a su creador y

Volando a su cielo azul para

Olvidar las miserias de la

Tierra y recrear

El lamo con las delicias del

Cielo Talcahuano, febrero 17 de 1935

Gratia Plena

Todo en ella encantaba todo en ella atraía

Su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar

El ingenio de Francia de su boca fluía

Era llena de gracia, como el Ave María,

¿Quién la vio no la pudo ya jamás olvidar?

Ingenua como el agua, diáfana como el día

Rubia y nevada como margarita sin par,

Al influjo de su alma celeste, amanecía…

Era llena de gracia como el Ave María;

Quién la vio, ya jamás no la pudo olvidar

Cierta dulce y amable dignidad, la investía

De no sé que prestigio lejano y singular….

Más que muchas promesas, promesas parecía,

Era llena de gracia como el Ave María;

Quien la vio no la pudo ya jamás olvidar.

¡Cuánto! Cuanto la ¿quise?

Por diez años fue mía….

Y a la fuente de gracia de donde procedía

Se volvió…. Como gota que se vuelve mar

Amado Nervo

En Paz

Amado Nervo

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,

porque nunca me diste ni esperanza fallida,

ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino

que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:

cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis hazañas va a seguir el invierno:

¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;

mas no me prometiste tan sólo noches buenas;

y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Expectación

Amado Nervo

Siento que algo solemne va a llegar a mi vida.

¿Es acaso la muerte? ¿Por ventura el amor?

Palidece mi rostro, mi alma está conmovida,

y sacude mis miembros un sagrado temblor.

Siento que algo sublime va a encarnar en mi barro

en el mísero barro de mi pobre existir.

Una chispa celeste brotará del guijarro,

y la púrpura augusta va el harapo a teñir.

Siento que algo solemne se aproxima, y me hallo

todo trémulo; mi alma de pavor llena está.

Que se cumpla el destino, que Dios dicte su fallo,

para oír la palabra que el abismo dirá.

La primera comunión. Antonio. TG. (Cariñosamente a Lili)

¡Llegas humilde al altar,

Para arrodillarte (ante) en él,

Y tu frente al inclinar,

Bien la pudiera soñar

O Murillo o Rafael¡

¡Me finjo adorarte allí,

De tanta inocencia en pos,

Y no acierto, al verte así

Si es que Dios baja hasta ti

O tú subes hasta Dios!

Dios, que en bóveda inmensa,

Con omnipotente calma

Castiga, perdona y piensa,

En la forma se condesa

Para bajar a tu alma

Pensamiento

El oro es la piedra de toque de los hombres

El hombre es un peligro para la mujer

Y la mujer lo es a veces para el hombre.

Ultima estrofa del malogrado poeta nacional Don Pedro A.

González; escrita minutos antes de su muerte

Siento que mi pupila ya se apaga.

Bajo una sombra insinuosa y vaga.

Parece que mi espíritu sintiera

Las recónditas voces de otra esfera

No sé quien de este mundo a fin.

Me llama

Por la copia Abraham Palma

Talcahuano, febrero 9 de 1926 a las 9:50 P. M.

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2Berlin, 2000.

3Bloom, 1996.

4Corbin, 2001.

5Stone, 1990.

6Corbin, 2001, op. cit.

7Ibid.

8De Rougemont, 2002.

9Sarlo, 2000.

10Vicuña, 2010.

11Goicovic, 2006; Salinas 2006; Salinas y Goicovic, 1997.

12Miseres, 2019, p. 27.

13Miseres, 2018, p. 11; Palenque, 2019, p. 92.

14Larra, 1835.

15Sarmiento, 1885, pp. 68-69.

16Villalobos, 2010, p. 317.

17De la Maza, 2013, pp.7-29.

18Vicuña, 2010, op. cit., p. 21.

19Edwards Bello en Vicuña 2010, op. cit., p. 184.

20Ibid., pp. 183-184.

21Candina, 2009.

22Ibid.

23Ferrada, 2009, p. 60.

24Paz, 1981, p. 105.

25Ibid., p. 108.

26Reyes, 1996, p. 9-30.

27Nómez, 1997, p. 105-121.

28Ayala, 2020, p. 6-7; Rodríguezsos efinitiva, eran esas do sus manifestando sus tes del lortle. eron un recuerdo a Hilda en su Aentos y de cortesias ocion en y Fuentes, 2020.

29Hodge, 2014, p. 79.

Recibido: 08 de Marzo de 2021; Aprobado: 02 de Agosto de 2021

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