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Revista hábitat sustentable

versión On-line ISSN 0719-0700

Rev. hábitat sustentable vol.11 no.1 Concepción jun. 2021

http://dx.doi.org/10.22320/07190700.2021.11.01.06 

Artículos

APLICACIÓN DE LA “FOOTPRINT FAMILY” PARA LA EVALUACION AMBIENTAL DE EDIFICIOS PUBLICOS EN ESPAÑA. ESTUDIO DE CASO: CENTRO EDUCATIVO

Cristina Rivero Camacho* 
http://orcid.org/0000-0001-9411-7311

Antonio Ferreira Sánchez** 
http://orcid.org/0000-0001-5814-4179

*Investigadora del grupo ARDITEC. ETS Ingeniería de Edificación, Doctora en Arquitectura, Universidad de Sevilla, Departamento de Construcciones Arquitectónicas II, Sevilla, España, cririvcam@gmail.com.

**Funcionario del Ministerio, Doctor en Arquitectura, Ministerio de Defensa de España, Madrid, España, ferreirasanchez@hotmail.com.

RESUMEN:

Dentro de los compromisos de la Agenda 2030, destacan los objetivos socioeconómicos para un desarrollo sostenible del conjunto de la sociedad, que plantean minimizar el impacto producido por la Administración Pública sobre el medio ambiente en todas sus actividades. Por ello, la creación y reforma de sus infraestructuras, necesarias para su funcionamiento y los servicios que presta, supone un gran impacto. El objetivo del presente trabajo se centra en una adaptación metodológica para evaluación ambiental de las obras promovidas por entes públicos, cuantificando y localizando los focos de impacto para poder tomar las medidas que los minimicen. Para ello, se proponen como indicadores la familia de las huellas, ecológica, de carbono e hídrica, caracterizadas por la simpleza del mensaje y la facilidad para implantarse en el sector de la construcción, a través del control de costes de los proyectos. En concreto, se presenta un estudio de caso, la construcción de un centro de educación infantil en la ciudad de Madrid, para cuyo análisis se exponen y analizan los datos necesarios. Los resultados reflejan información interesante, en términos de huellas, sobre los elementos que deben ser controlados y mejorados en el diseño del proyecto, tales como el hormigón y acero.

Palabras clave: Ingeniería de la construcción; impacto ambiental; indicadores ambientales

INTRODUCCIÓN

Dentro de las directrices indicadas por la Agenda 2030 para un desarrollo sostenible de la sociedad española, se establecen objetivos como elaborar infraestructuras sostenibles y aminorar su impacto, además de orientar la actividad empresarial y pública hacia una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Dentro de las actividades propias de la Administración Pública, la construcción de nuevas edificaciones o la reforma de las existentes, suponen un impacto que es necesario cuantificar para poder tomar las medidas que lo minimicen y, a la vez, ayuden en la toma de decisiones. Se ha determinado que el sector de la construcción, en su actividad productiva, supone el consumo del 40% del total de los recursos naturales, así como del 30% de la energía consumida y produce por encima del 30% de los gases de efecto invernadero emitidos (Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid, 2010). Considerando que la actividad relacionada con la contratación pública de obras representó en 2019 hasta un 23% del importe total contratado por la Administración General del Estado en España (Comisión Nacional del Mercado y la Competencia, 2019) y que ascendió a casi 1.000 millones de euros, lo cual constituye un 5% del PIB del país, es posible ofrecer una idea de del importante impacto del sector de la construcción en la actividad productiva.

La necesidad de definir indicadores cuyas aplicaciones sean rápidas y cuyas interpretaciones sean simples, hacen de la Huella de Carbono (HC), la ecológica (HE) y la hídrica (HH), valiosas herramientas para la evaluación del impacto del proceso constructivo (Zhang, Dzakpasu, Chen y Wang, 2017). Son, asimismo, exitosas gracias a que los resultados que producen son comprensibles por la sociedad no científica, y a su facilidad de aplicación en la toma de decisiones (Bare, Hofstetter, Pennington y Udo de Haes, 2000) y políticas, por lo que en su conjunto reciben el nombre de “footprint family” (Vanham et al., 2019). Las huellas son ideales como indicadores ambientales dentro de la contratación pública (Kairies, Muñoz y Martínez, 2021) y el desarrollo legislativo en materia de sostenibilidad, a pesar de que se necesitan avances en la estandarización de su uso (Laurent y Owsianiak, 2017).

En primer lugar, por ser la más empleada, la HC mide la cantidad total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y se expresa en unidades de masa de CO2 equivalente. Existe una gran cantidad de revisiones bibliográficas relacionadas con el empleo del indicador HC en la construcción (Geng, Mansouri y Aktas, 2017), sin embargo, los resultados no son siempre comparables, debido a la ausencia de una metodología que siga los estándares internacionales (Dossche, Boel y De Corte 2017). Por ello, también se han realizado estudios en los últimos años para establecer baremos que permitan definir intervalos razonables de emisiones de CO2 en los procesos constructivos (Chastas, Theodosiou, Kontoleon y Bikas, 2018).

En segundo lugar, destaca el consumo de agua, para ello el indicador HH, mide el volumen de agua empleado, tanto de forma directa (agua consumida desde la red de suministro), así como indirecta, conocida también como Agua Virtual (AV). El concepto fue formulado por Allan (1993) como indicador del agua dulce que se consume en cualquier proceso productivo. Aún puesto en crisis (Velázquez, Madrid y Beltrán, 2011; Beltrán y Velázquez, 2015), el concepto ha tenido un gran desarrollo y resulta de utilidad para conseguir una mejor gestión del agua asociada a los edificios. No obstante, son pocos los estudios sobre edificación que emplean este indicador. El AV en construcción se define como el volumen de agua dulce consumida para producir materiales de construcción a utilizar desde su cuna a la puerta de la fábrica. Sobresalen los estudios australianos del sector terciario que se abocan al consumo de AV durante la etapa de construcción respecto al resto del Ciclo de Vida del Edificio (CVE) (McCormack, Treloar, Palmowski y Crawford, 2007). También Crawford y Pullen (2011) analizaron el agua en el CVE residenciales durante un periodo de 50 años y concluyeron que el AV en materiales de construcción es mayor que el consumo directo de las viviendas, por lo que las políticas sobre el agua deben incluir también los consumos virtuales. Férriz Papí (2012) realizó un estudio sobre el consumo de agua que utilizan los materiales de construcción a lo largo de su ciclo de vida y obtuvo unos resultados estadísticos similares, durante 3 años en 200 proyectos en Cataluña.

El tercer indicador de la familia de huellas es la HE que se concibe como la superficie de tierra necesaria para suministrar los recursos (cereales, pienso, leña, pescado y terreno urbano) y absorber las emisiones (CO2) de la sociedad mundial, es decir, mide la superficie de terreno productivo en hectáreas globales (hag). En los últimos años, algunas investigaciones avalan la idoneidad del indicador para el análisis del impacto ambiental de la edificación. Respecto al ciclo de vida del edificio, destacan los trabajos de González, Marrero y Solís (2015), que desarrollan la metodología de cuantificación para la construcción del edificio. Martínez-Rocamora, Solís-Guzmán y Marrero (2016b), por su parte, diseñan un método de cálculo de los costes económicos e impacto ambiental durante el uso y mantenimiento, arrojando datos en términos de HE. Alba-Rodríguez (2016) propone el desarrollo de una metodología para conocer la viabilidad ambiental de la recuperación de edificios frente a su demolición. Freire, Alba y Marrero (2019) determinan la HE de los elementos que forman parte de las tradicionales bases de costes de la construcción y, finalmente, Rivero (2020) verifica todas las etapas del CVE de construcciones residenciales desde una nueva perspectiva de “presupuesto ambiental”.

Actualmente, la administración pública española ha adquirido el compromiso de minimizar el impacto de su actividad en el medio ambiente. Esto se ve reforzado por las políticas públicas provenientes de la Unión Europea para la contratación pública, las cuales instan a que las adjudicaciones de los contratos se realicen en base a una pluralidad de criterios, económicos, cualitativos y sociales, dotando de gran relevancia los aspectos medioambientales (Ley Contratos del Sector Público, 2017). En consecuencia, se requiere del acercamiento de los presupuestos de los proyectos a este tipo de metodologías de evaluación de impacto ambiental, de manera que estas se adapten a las singularidades de las infraestructuras públicas. Desde esa perspectiva, y siguiendo la línea del presupuesto ambiental, se evalúa aquí el impacto que supone la construcción de un edificio del sector terciario, concretamente, un centro de educación infantil en Madrid, España. Se plantea su análisis global a partir de las tres huellas presentadas: de carbono, hídrica y ecológica.

METODOLOGÍA

Para la consecución del objetivo propuesto, se parte del presupuesto económico de la obra que, siguiendo la estructura de costes establecida por la Ley de Contratos del Sector Público y su reglamento de desarrollo (Reglamento de la Ley de Contratos del Sector Público, 2001), establece la subdivisión del presupuesto en Precios Básicos (PB), Auxiliares (PA) y Unitarios (PU) a los que se asignan los costes directos e indirectos de cada unidad de obra. En la Figura 1a se muestra la clasificación piramidal de dicha estructura de costes/precios en el caso particular de su aplicación en el Banco de Costes de la Construcción de Andalucía (Marrero y Ramírez de Arellano, 2010). Posteriormente, con la medición de unidades de obra o PU, se obtiene el importe de cada uno y, por agregación, el presupuesto total de la obra.

La determinación de los distintos indicadores, HE, HC y HH (Figura 1-b) se realiza siguiendo la metodología definida por Freire y Marrero (2015a). El impacto de los materiales y maquinaria, se calcula mediante la conversión de la unidad de medida del presupuesto a kg. Los impactos por kg se obtienen de la base de datos de análisis de ciclo de vida, Ecoinvent LCA (Ecoinvent Center, 2013), conocida por ser una de las bases más completas a nivel europeo (Martínez-Rocamora et al., 2016a) y por su integración con el software Simapro LCA (PRé Sustainability, 2016). El trabajo es similar al realizado para el cálculo de la HC con la herramienta SOFIAS, que utiliza datos de las declaraciones ambientales de productos, OpenDAP, o de la plataforma BEDEC, desarrollada por el Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña [ITeC] (ITeC, 2013). En la Figura 1-b se expone de forma esquematizada la integración de las huellas en los presupuestos de obra para el caso particular del Banco de Costes de la Construcción de Andalucía (BCCA) (Marrero y Ramírez de Arellano, 2010). La formulación se resume en la Tabla 1 (Almasi, 2013; IDEA, 2011; REE, 2014; EMASESA, 2005), relativa a la HE, y en la Tabla 3, relativa a la HC y la HH. La metodología, que se ordena en tres niveles (datos de entrada, impactos y huellas), permite, desde los datos generales de la obra y los económicos del presupuesto, obtener el impacto ambiental del proyecto. El presente estudio evalúa, dentro del ciclo de vida, la etapa de construcción que incluye lo que se consume dentro de la obra, por lo que los contornos de los impactos corresponden a los criterios de medición en el presupuesto.

Fuente: (a) Elaborado a partir de Marrero et al., 2020. b) Rivero, 2020, p. 39.

Figura 1: (a) Estructura de precios del BCCA. (b) Aplicación de la metodología general a los costes/precios unitarios. La energía incorporada (EI) es un impacto intermedio que también se calcula. 

Tabla 1: Formulación del modelo HE. 

Fuente: Elaboración de los autores.

La maquinaria de obra se calcula en función de la potencia de motor y las horas de uso en la obra, y se determina la energía consumida en kWh que se transformará en emisiones de CO2 (Freire y Marrero, 2015a). También se incluye en el cálculo la maquinaria del transporte de Residuos de Construcción y Demolición (RCD). Esta parte del presupuesto de obra se incorpora, en un capítulo independiente, tal y como establece el RD 105/2008 (Marrero y Ramírez de Arellano, 2010) que regula la gestión de RCD en España.

En el caso particular del impacto de la mano de obra, que solo se calcula en el indicador HE, se determina el alimento consumido como fuente energética del trabajador (Tabla 2). Se utiliza como base un menú típico para un adulto compuesto por carnes, pescados, cereales y agua (Grunewald, Galli, Katsunori, Halle y Gressot, 2015), y se determina la HE relativa en: pastos, mar y cultivo. La HE de la mano de obra incluye asimismo sus Residuos Sólidos Urbanos (RSU) que corresponde a la media generada por cada trabajador y sus correspondientes factores de emisiones.

Tabla 2: HE del consumo de comida diario por año y persona en España. 

Cultivos (10-3 gha) Pastos (10-3 gha) Mar (10-3 gha) Fósil (10-3 gha)
1,45 0,27 0,41 0,49

Fuente: González Vallejo (2017, p. 270).

La HE tiene en cuenta, además, el impacto debido a la superficie de terreno ocupada, que no será productiva agrícolamente, y el agua consumida en la ejecución. A todos los impactos se asigna una HE parcial en distintas categorías del indicador (mar, pastos, cultivos, suelo) para, en definitiva, a través de factores de conversión, obtener la huella global en una superficie equivalente.

En los consumos directos de agua y energía en la propia ejecución de la obra, se han establecido de manera empírica el valor del consumo en metros cúbicos de agua en función de la superficie construida (González et al., 2015), a la que se aplica la transformación en emisiones de CO2 a través de la energía en kWh necesarios para obtener un metro cúbico de agua. De manera análoga, se determina la energía eléctrica consumida (Freire y Marrero, 2015b).

Tabla 3: Formulación modelos HC y HH. 

Fuente: Elaboración de los autores.

ESTUDIO DE CASO

España cuenta con 34.168 centros educativos no universitarios, según el Registro Estatal de Centros Docentes no Universitarios del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. De ellos, la mayoría son públicos (el 65,9%). Por ello, como edificio público representativo, para el estudio de caso se calcula el impacto de la construcción de un centro de educación infantil en El Goloso, Madrid. El edificio es dos plantas, posee una superficie construida total de 874,72m² y está completamente dotado para dar cabida a 84 niños. Se ha seleccionado un edificio con soluciones constructivas más frecuentes de las edificaciones públicas actuales en España y que, a su vez, contempla una amplia variedad de partidas de obra distintas al albergar diferentes dotaciones e instalaciones. Está compuesto por aulas, aseos, servicio de cocina, asistencia médica y administración. Su planta se desarrolla en U, alrededor del patio de juegos parcialmente cubierto y su acceso se realiza a través de la fachada principal (Figura 2). Su presupuesto es 1.834.831,14€ y se ha ejecutado en un plazo de 12 meses.

Fuente: a) Extraída de Barbero (2018, p. 352). b) Elaborada a partir de Google map.

Figura 2: a) Alzado principal y laterales del CEI en El Goloso. b) Foto real. 

Constructivamente, se soporta sobre cimentación por losa armada de hormigón, estructura de forjado sanitario en planta baja y losa superior de hormigón armado, apoyada esta última sobre pilares de hormigón armado. El cerramiento principal se caracteriza por su fachada ventilada con acabado en paneles de aluminio lacado y aislamiento de lana de roca, mientras que las fachadas laterales y la trasera se resuelven con un cerramiento de doble hoja de fábrica de ladrillo revestida con mortero monocapa de acabado blanco. Las divisiones interiores se realizan con sistema de paneles de yeso laminado y falsos techos desmontables. La cubierta del edificio es plana y ajardinada, y el patio de juegos cuenta con un muro verde y pavimentos de caucho adaptados al uso infantil. Las carpinterías interiores son de madera y las exteriores de aluminio, con rotura de puente térmico y acristalamiento doble. Los acabados interiores son suelos en linóleo, salvo en la cocina y aseos, que son de gres antideslizante. A nivel de instalaciones, el edificio dispone de los elementos básicos de saneamiento, agua, electricidad, climatización, comunicaciones y protección contra incendios. En cuanto a la urbanización, se sustituyen parcialmente pavimentos, acerados y conexión a las instalaciones generales y viales del entorno.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El primer paso consiste en obtener de las bases de datos de análisis de ciclo de vida el impacto por familias de materiales de construcción, (Tabla 4). Estos datos se aplican las cantidades de unidades del proyecto recogidas en el presupuesto.

Tabla 4: Huellas de las familias de materiales por tonelada. 

Fuente: Elaboración de los autores.

En el proyecto se obtiene una HE total de 361,6 hectáreas globales/ año (Tabla 5), donde las actividades relacionadas con los trabajos de albañilería corresponden a un 17,3% del total, los que presentan una mayor HE, seguidos de la cimentación y la estructura, con un 14,4% y 14,0%, respectivamente. El peso total de los materiales del edificio es de 1.986.086,61 kg, los cuales suponen una repercusión de 2.270,54 kg/m2. Y se generan 95.136,07 kg de RCD o 108,76 kg /m2 de superficie construida.

Tabla 5 Resultados obtenidos por capítulos de proyecto. 

Capítulos del proyecto HE (hag) HC (tCO2eq) HH (m3)
C01.: Demoliciones 22,747 53,426 685,630
C02.: Acondicionamiento de terrenos 23,270 57,177 705,403
C03.: Cimentación 52,062 122,665 2012,721
C04.: Saneamiento 7,056 17,153 301,713
C05.: Estructura 50,776 116,693 1904,439
C06.: Albañilería 62,697 138,381 2107,457
C07.: Cubierta 13,188 26,854 723,513
C08.1: Inst. Climatización y ventilación 5,812 11,913 387,321
C08.2: Inst. Eléctrica 4,988 15,967 176,894
C08.3: Inst. Agua (Suministro y evacua) 13,206 26,404 190,653
C08.4: Inst. Producción agua caliente 9,524 23,723 759,060
C08.5: Inst. Accesibilidad 14,628 32,875 297,379
C09. Aislamientos 3,133 8,874 148,149
C10. Revestimientos 30,980 66,404 1783,008
C11. Carpintería, seguridad y protección 7,866 16,487 380,069
C12. Vidriería 3,719 8,292 250,583
C13. Pinturas 6,671 10,516 268,751
C15. Urbanización 29,263 64,923 949,244
TOTAL 361.586 818,728 14031,988

Fuente: Elaboración de los autores.

Los materiales con un mayor impacto ambiental, con más del 69% de la HE, se presentan en este orden: hormigones, metales y aleaciones y cerámicas (Figura 3). Dado lo anterior, cambios en la energía incorporada en los procesos de manufactura, o en las emisiones de sus procesos, como por ejemplo el empleo de materiales reciclados en estos o con un alto contenido de residuos, pueden reducir significativamente la huella del proyecto (Freire et al., 2019). Estos materiales son igualmente los que más pesan dentro del conjunto: el hormigón corresponde a casi el 70% del peso total, y destaca el peso del agua que representa el 15% del total. En el cálculo de las otras huellas, tal como en el trabajo de Marrero, Rivero y Alba (2020), son los mismos materiales los que registran el mayor impacto. La HE de los materiales de construcción representa el 80% del total del proyecto, frente a un 18,5% de la maquinaria; mientras que el impacto de los trabajadores apenas supone un 1,5% del total.

Fuente: Elaboración de los autores.

Figura 3: (a) El peso de los materiales en el proyecto. Huellas de los materiales: (b) ecológica; (c) carbono; (d) hídrica. 

En relación a la HC (Figura 3), se comprueba el alto impacto de los hormigones en el proceso con un 44%, seguidos de los elementos cerámicos con un 23%, mientras que los materiales metálicos y las aleaciones suponen un 13% de su HC. En el extremo opuesto se encuentran las maderas, con sólo un 1% del impacto. Esta huella tiene las mismas proporciones que la ecológica debido a la gran importancia de los materiales de construcción en ambos cálculos. A nivel total se calcula un impacto de HC de 653,62 tCO2eq y una repercusión de 0.7472 tCO2eq/m2.

La HH de los materiales mantiene la línea de las dos anteriores, según se exhibe en la Figura 4, pese a que se reduce el impacto del hormigón respecto a la HC, bajando hasta el 32%. Por el contrario, se observa el aumento del impacto en metales y aleaciones, frente a la reducción en importancia de los materiales cerámicos, al 7%. Destaca el bajo impacto mantenido de la madera. El volumen total de la HH se estima en 12.601m3, lo que significa una repercusión de 14,340 m3/m2 de construcción. En la Figura 4 se muestran los resultados de los impactos de los materiales de construcción en porcentajes, que permiten comparar la importancia de cada tipo y, simultáneamente, exponer los respectivos residuos generados. Se puede apreciar cómo la huella hídrica es menos importante en los materiales cerámicos que en el caso de los metales, al contrario que la huella de carbono, por lo que un solo indicador no parece suficiente para resaltar los materiales que se deben mejorar en el proyecto. Hormigones y cementos son los materiales más masivos, con mayor cantidad de RCD y, a su vez, los más impactantes en todas las categorías, de manera que ejercer acciones en la reducción de su impacto representarán una mejora global del proyecto. Por otro lado, los metales, aunque en peso y residuos no son significativos, su impacto es muy alto en todas las huellas y debe ser la segunda categoría a mejorar en la sustitución por soluciones constructivas más sostenibles.

Fuente: Elaboración de los autores.

Figura 4: Impactos por familias de materiales. 

En el análisis por capítulos de proyecto, los resultados son muy similares a los obtenidos por otras autoras (González, Muñoz Sanguinetti y Marrero, 2019). En el caso del análisis de vivienda social, donde los capítulos con mayor impacto son la cimentación, las estructuras y la albañilería, una vez más, debido a los materiales que se emplean en grandes volúmenes, estos suponen el uso de mucha energía y emisiones de CO2 incorporados en sus procesos de manufactura. Se puede, por ello determinar que, a pesar de las diferencias constructivas y técnicas de los edificios públicos educativos, que se dotan de mayores instalaciones electromecánicas y materiales más singulares, el impacto medioambiental de los mismos se encuentra en línea con los edificios residenciales.

CONCLUSIONES

El modelo propuesto por Rivero (2020) combina la evaluación de las huellas junto a la valoración económica de la construcción de edificios. Con el presente trabajo se comprueba la adaptabilidad de la metodología consolidada existente para la evaluación y control ambiental de los proyectos de cualquier tipología de edificaciones, ya que se basa en una estructura de costes o sistemas de clasificación sistemática de precios.

Siendo una metodología nutrida desde los actuales sistemas de clasificación, permite a los profesionales del sector desarrollar rápidamente un presupuesto económico y que puede llegar a incorporar el impacto medioambiental. El análisis de las huellas incluye los materiales de construcción desde la cuna de hasta el sitio (obra) de todos los elementos que forman parte del proyecto. También se incluye la mano de obra, por su fuente de energía (ingesta de alimentos), y la maquinaria, por sus consumos energéticos.

La presente metodología puede ser implementada de una forma fácil y satisfactoria por la administración pública española. Esto es gracias a que proviene del modelo de tradicional de clasificación de los trabajos, el cual es ampliamente utilizado por los técnicos intervinientes en el proceso constructivo. En el presente estudio se empleó la clasificación sistemática del Banco de Costes de la Construcción de Andalucía, pero bien podría replicarse con otras clasificaciones o banco de costes nacionales. La claridad de los datos obtenidos y su fácil interpretación por el personal no especializado hacen del modelo una valiosa herramienta para la evaluación del impacto medioambiental de la construcción.

La principal diferencia entre los proyectos públicos y los privados radica en las soluciones constructivas empleadas, así como en el consumo de recursos por superficie construida. Sería recomendable aplicar el modelo a otros tipos de construcciones públicas como museos, oficinas, centros de comunicación, etc., tanto en los que se ejecuten en nueva planta como en los que reformen en edificaciones existentes, dentro del espectro de las infraestructuras públicas, dadas las singularidades constructivas de cada uno de ellos. De ese modo, es posible definir impactos de referencia que sirvan como base para la toma de decisiones ambientales en el proceso constructivo. Los resultados obtenidos en este trabajo sirven como punto de partida para generar nuevas referencias de impacto de edificaciones públicas y bases de datos para futuras investigaciones con las que comparar y efectuar propuestas de mejora en los diseños de los proyectos evaluados.

Como conclusión, y debido a que el cálculo de las huellas se fundamenta en el presupuesto de la obra, dentro de los procedimientos de contratación pública pueden desarrollarse sistemas de valoración de las propuestas de los licitadores para minimizar el impacto de la construcción que, además, formen parte de los pliegos de contratación. Así se podría ofrecer un soporte técnico a la valoración de medidas de mejora medioambientales en la licitación pública.

AGRADECIMIENTOS

Se agradece al VI Plan Propio de la Universidad de Sevilla por financiar parte del trabajo de investigación contenido en la presente comunicación, a través de un contrato pre-doctoral o PIF, referencia VIPPIT-2016-IV.3, para el desarrollo del programa I+D+i, durante cuatro años, desde 2016 a 2020.

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Recibido: 22 de Febrero de 2021; Aprobado: 24 de Julio de 2021

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