SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.25 número2Participación estudiantil en escuelas chilenas con buena y mala convivencia escolarPsicología y género, nuevos desafíos: editorial índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

Journal

Artigo

Indicadores

Links relacionados

  • Em processo de indexaçãoCitado por Google
  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO
  • Em processo de indexaçãoSimilares em Google

Compartilhar


Revista de psicología (Santiago)

versão impressa ISSN 0716-8039versão On-line ISSN 0719-0581

Rev. psicol. vol.25 no.2 Santiago  2016

 

 

Validación argentina de la Escala de Balance Afectivo

 

Argentine Validation of the Affect Balance Scale

 

Hugo Simkina, Mercedes Oliverab, & Susana Azzollinia,c

aUniversidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina

bUniversidad de Flores, Buenos Aires, Argentina 

cConsejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet)

Contacto:


Resumen: A pesar de que en la actualidad la Escala de Balance Afectivo (EBA) desarrollada por Bradburn (1969) es considerada uno de los instrumentos de mayor relevancia para evaluar el componente afectivo del bienestar subjetivo en la literatura internacional, aún no se registran adaptaciones en el contexto argentino. El presente trabajo evaluó las propiedades psicométricas de la EBA en una muestra no probabilística integrada por 336 estudiantes universitarios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los resultados obtenidos sugieren propiedades psicométricas aceptables en la muestra que se utilizó. El análisis factorial confirmatorio permite observar un buen ajuste a los datos del modelo bidimensional que se observa en la literatura. Por este motivo, se considera que el presente estudio contribuye a evaluar el bienestar subjetivo en el contexto local. Asimismo, se recomienda para futuros estudios que se propongan emplear la EBA utilicen poblaciones diferentes, de modo de ofrecer mayor apoyo empírico al constructo.

Palabras clave: Escala de Balance Afectivo, bienestar subjetivo, validación.


Abstract: Although the Affect Balance Scale (ABS) developed by Bradburn (1969) is considered one of the most relevant scales to assess affective component of subjective well being, there are no adaptations in the Argentine context. For this reason, this study evaluated the psychometric properties of the ABS in a nonrandom sample composed of 336 university students in Ciudad Autónoma de Buenos Aires. The results suggest acceptable psychometric properties. Confirmatory factor analysis suggests a good fit to the data of the two-dimensional model observed in the lit-erature. For this reason, it is considered that this study enables the assessment of subjective wellbeing in the local context. It is also recommended that future studies which intend to use the ABS use different populations, providing better empirical support.

Keywords: Affect Balance Scale, subjective well-being, validation.


 

Introducción

En los últimos años, diferentes estudios han contribuido a identificar numerosos factores personales, económicos y sociales que afectan la percepción del bienestar subjetivo (Diener, 2012; Diener & Ryan, 2009; Diener & Tay, 2015). Estos trabajos resultan tener amplia relevancia, debido a su trascendencia en la planificación de políticas públicas (Diener, 2000, 2013; Diener, Oishi, & Lucas, 2015). Desde el surgimiento de la psicología positiva a finales de la década de 1990, se han identificado numerosos trabajos en el contexto argentino relativos a la indagación del bienestar subjetivo (Castellá Sarriera et al., 2012; Castro Solano, 2014; Sortheix & Lonnqvist, 2015). Sin embargo, a pesar de que en el contexto local se cuenta con medidas válidas y confiables para la evaluación del componente cognitivo del bienestar subjetivo, como la Escala de Satisfacción con la Vida (Dimitrova & Dominguez Espinosa, 2015; Moyano, Martínez Tais, & Muñoz, 2013; Zubieta & Delfino, 2010), todavía resultan escasos los instrumentos que permiten evaluar su componente afectivo.

Por este motivo, a partir de un diseño instrumental (Montero & León, 2007), el presente estudio se propone adaptar y validar la Escala de Balance Afectivo (EBA) al contexto argentino, escala utilizada comúnmente para evaluar el componente afectivo del bienestar subjetivo. Para ello se analizarán evidencias de validez de constructo (análisis factorial confirmatorio) y la confiabilidad (consistencia interna mediante el estadístico alfa ordinal). De esta manera, se espera aportar una versión argentina del instrumento que cuente con propiedades psicométricas aceptables para su administración local (Yela, 1996).

Bienestar subjetivo y psicológico: hacia una definición conceptual

Desde sus inicios, el interés principal de la psicología clínica se focalizó en la evaluación y el tratamiento de los síntomas psico-patológicos (Maddux, 2008; Seligman & Csikszentmihalyi, 2000), tal como se clasifican en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la asociación estadounidense de psiquiatría, que actualmente se encuentra en su quinta edición (DSM-V; American Psychiatric Associa-tion, 2013). Sin embargo, cabe destacar que el interés por estudiar los aspectos positivos de la experiencia humana ha estado presente desde los inicios de la disciplina (e.g., James, 1890), y que, con el correr de los años, y a partir del surgimiento de la psicología positiva, se han incrementado los estudios que procuran estudiar, no solo los déficits de las personas, sino también sus fortalezas (Diener, 2009a; Myers, 1993; Rusk & Wa-ters, 2013; Seligman, 2002; Seligman & Pe-terson, 2003). Desde este enfoque, la salud mental no solo se define como la ausencia de síntomas psicopatológicos (e.g., depresión, ansiedad), sino también por la experiencia de bienestar (Diener, Oishi, & Lucas, 2009; Lamers, 2012; Lamers, Westerhof, Glas, & Bohlmeijer, 2015).

Estos trabajos han contribuido a formular las nociones de bienestar psicológico (BP) y de bienestar subjetivo (BS; Diener, 2000; Efklides & Moraitou, 2013). La distinción entre estos términos tiene sus raíces en la filosofía griega (Haybron, 2008; Ryan & Deci, 2001; Snyder & Lopez, 2009), ya que desde la visión aristotélica, el bienestar puede disociarse en componentes hedonistas y eudaimonicos:    el    bienestar hedonista implica la experiencia de placer momentáneo, mientras que el bienestar eu-donómico supone la capacidad de actuar de una manera constructiva, percibida como socialmente beneficiosa, y el crecimiento personal (Deci & Ryan, 2008; Ryff & Singer, 2008; Wood, Joseph, & Maltby, 2009).

Desde una perspectiva psicológica, el hedonismo ha sido operacionalizado como BS, e implica una experiencia frecuente de afecto positivo, una baja experiencia de afecto negativo y una sensación de satisfacción con la vida (Diener, 2009b; Diener & Larsen, 1984; Diener, Napa Scollon, & Lucas, 2003; Diener & Scollon, 2014). En contraste, BP supone la percepción de auto-aceptación, de construcción de relaciones positivas con los demás, de crecimiento personal, de propósito en la vida, de dominio del medio ambiente, y de autonomía (Ryff, 1989, 2014; Ryff& Keyes, 1995). Conceptualmente, el BS evalúa una vida emocionalmente agradable, mientras que el BP evalúa una vida llena de sentido y crecimiento (Chen, Jing, Hayes, & Lee, 2013; Ryff, 1989; Ryff& Keyes, 1995; Ryff& Singer, 2008). Por esta razón, numerosos estudios han sugerido que, aunque el BS y el BP se encuentran asociados (Grant, Langan-Fox, & Anglim, 2009; Linley, Maltby, Wood, Osborne, & Hurling, 2009), representan aspectos distintos del bienestar (Chen et al., 2013; Keyes, Shmotkin, & Ryff, 2002).

De acuerdo con la literatura, el bienestar subjetivo integra un componente cognitivo, la satisfacción con la vida; y un componente emocional, el afecto positivo y negativo (Diener, 1984; Schimmack, 2008).

Afecto positivo y negativo: hacia una definición conceptual

El estudio psicológico del afecto ha concentrado el interés de numerosos investigadores en diferentes áreas de la psicología (Manstead, 2012). Según Zajonc (1980) el afecto es conceptualizado como un elemento disposicional en el cual coexisten dos grandes clases de experiencias: aquellas que poseen una emocionalidad positiva y aquellas que poseen una emocionalidad negativa. A las primeras experiencias se las denomina afecto positivo (Dunkley, Ma, Lee, Preacher, & Zuroff, 2014; Gargurevich, 2010) y representan un conjunto de emociones tales como la alegría, la motivación, la energía o la autoconfianza (López-Gómez, Hervás, & Vázquez, 2015; Salsman et al., 2013; Zanon, Bastianello, Pacico, & Hutz, 2013). Por su parte, el afecto negativo refleja una dimensión general de malestar subjetivo que incluye diferentes estados emocionales aversivos, como la tristeza, la ansiedad, el enojo o la culpa (Lucas, Diener, & Suh, 1996; Sandín et al., 1999; Watson, Clark, & Tellegen, 1988).

Si bien puede considerarse que, tanto el afecto positivo como el afecto negativo, resultan extremos de una misma dimensión, diferentes estudios han sugerido que deben comprenderse como constructos independientes (Diener & Emmons, 1984; Robles & Páez, 2003). Una de las razones que explican tal distinción radica en que ambos son afectados por diferentes factores (Bradburn, 1969; Diener, Sandvik, Seidlitz, & Diener, 1993; Headey, Kelley, & Wearing, 1993; Watson et al., 1988). Por ejemplo, la posibilidad de disfrutar de la cultura y de las artes podría aumentar el afecto positivo, mientras que la falta de acceso a estas no necesariamente conducen a experimentar un afecto negativo; del mismo modo aunque experimentar violencia en la pareja puede causar afecto negativo, la ausencia de violencia no conduce directamente a experimentar un afecto positivo (Sirgy, 2012).

A continuación, se describen los instrumentos de evaluación de mayor relevancia en el contexto internacional para estos constructos.

Escala de Afecto Positivo y Negativo (PANAS). La PANAS (por su nombre en inglés Positive and Negative Affect Schedule, Watson et al., 1988) evalúa el afecto tanto de la experiencia inmediata como de las experiencias más remotas a partir de 20 ítems de los cuales 10 evalúan el afecto positivo y 10 el negativo. El instrumento ha sido adaptado a diferentes poblaciones en distintos contextos como Italia (Terracciano, McCrae, & Costa, 2003), Francia (Gaudreau, Sanchez, & Blondin, 2006); y tanto en niños (Laurent et al., 1999) como adultos (Terracciano et al., 2003) y adultos mayores (Isaacowitz & Smith, 2003). De acuerdo con el buscador Google Académico, la validación original del instrumento presenta más de 22.000 citas, lo que refleja la relevancia de la escala para la evaluación del constructo. Los resultados sugieren propiedades psicométri-cas aceptables en cuanto a la consistencia interna (a > ,70). Además, los análisis confirmatorios indicaron ajustes adecuados (Browne & Cudeck, 1993; Hu & Bentler, 1999).

Escala de Intensidad y Temporalidad del Afecto (ITAS). La ITAS (Diener, Smith, & Fujita, 1995) es un instrumento de 24 ítems que evalúan la frecuencia de diferentes estados afectivos positivos como la alegría, y negativos como la ira o el miedo. Si bien son escasos los trabajos que incluyen el ITAS, la medida ha sido empleada en distintos países, como Estados Unidos (McMahan & Estes, 2011b; McMahan & Renken, 2011) o Corea (Yu & Kim, 2008; Yu & Lee, 2008) en poblaciones de diferente género y edad (McMahan & Estes, 2012), principalmente en relación con variables relativas a la psicología positiva (Lucas, Diener, & Larsen, 2009; McMahan & Estes, 2011a). Estos estudios han reportado propiedades psico-métricas aceptables (a > ,78) y ajustes adecuados, de acuerdo con la literatura (Browne & Cudeck, 1993; Hu & Bentler, 1999).

EBA. Entre los primeros instrumentos que exploran el balance afectivo se encuentra la EBA (Bradburn, 1969), diseñada para evaluar las experiencias afectivas a partir de 10 ítems que exploran el afecto percibido durante las últimas semanas, de los cuales cinco evalúan experiencias afectivas positivas, y cinco experiencias afectivas negativas. Posteriormente, a partir de las críticas recibidas en la literatura respecto de la redacción de dos ítems (Cherlin & Reeder, 1975), Warr, Barter y Brownbridge (1983) revisan y amplían el instrumento original hasta completar 18 reactivos. La EBA ha sido empleada en más de 38 países (Macintosh, 1998) tales como Canadá (Helmes, Goffin, & Chrisjohn, 2010), Inglaterra (Harding, 1982) y Polonia (Zemojtel-Piotrowska et al., 2013); y en diferentes poblaciones, que incluyen desde adolescentes (Zemojtel-Piotrowska et al., 2013) hasta adultos mayores (Moriwaki, 1974). Los resultados sugieren propiedades psicométricas aceptables en cuanto a la consistencia interna (a > ,70). Además, si bien se ha discutido la dimensionalidad de la escala (Macintosh, 1998), en la mayoría de los estudios confirmatorios los valores de los índices de ajuste (índice de ajuste incremental, IFI, por su nombre en inglés Incremental Fit Index; índice de ajuste no normado, NNFI por su nombre en inglés Non-Normed Fit Index; y el error cuadrático medio de aproximación, RMSEA por su nombre en inglés Root Mean Square Error of Approximation) alcanzaron los guarismos esperados para cada uno de ellos, aportando apoyo empírico para el modelo bidimensional propuesto por Bradburn (1969).

Estos antecedentes dan cuenta de la relevancia que el instrumento presenta para la evaluación de estos constructos, siendo empleada en mayor frecuencia que otras escalas similares, como la PANAS (Watson et al., 1988). Por estos motivos se ha optado por realizar una adaptación y validación al contexto local de la técnica.

Método

Diseño y participantes

Se trata de un diseño instrumental (Montero & León, 2007). La muestra empleada fue de tipo intencional e integra a 336 estudiantes universitarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) con edades que oscilan entre los 19 y 55 años (M = 25,16; DE = 6,08) y de ambos sexos (hombres = 43,1%; mujeres = 56,9%).

Instrumentos

EBA. Para la evaluación del componente afectivo del bienestar subjetivo se utiliza la EBA (Warr et al., 1983), un cuestionario autoadministrable de 18 ítems de los cuales 10 pertenecen a la escala original (Bradburn, 1969), y ocho a los añadidos por Warr et al., (1983) con el fin de fortalecer la escala de Bradburn. El instrumento evalúa de forma directa tanto la experimentación de afecto positivo ("¿Te has sentido muy alegre?") como negativo ("¿Te has sentido con ganas de llorar?"). Los ítems presentan un formato de respuesta tipo Likert con cinco anclajes de respuesta en función del grado de acuerdo de los participantes que oscilan entre 1 (nunca) y 5 (generalmente o mucho). Para la adaptación al español se siguieron los estándares metodológicos internacionales sugeridos por la International Test Commission (ITC) para la adaptación adecuada de un instrumento de un contexto idiomático a otro (Muñiz, Elosua, & Hambleton, 2013; Muñiz, 2000). De esta manera, la traducción no fue desarrollada literalmente, sino que se buscó mantener el sentido psicológico del tema.

Procedimiento

Para la adaptación y validación de la EBA se realizó una retrotraducción de la escala de Warr et al. (1983) en la que participaron tres traductores independientes, siguiendo las recomendaciones propuestas por la literatura (Hambleton & Patsula, 1999; Haynes, Richard, & Kubany, 1995; Muñiz et al., 2013). Una vez completado el proceso de retrotraducción, se consiguió la aprobación del Comité de Ética de la Universidad de Buenos Aires. Luego se procedió a administrar el cuestionario en la muestra, compuesta por estudiantes universitarios de la CABA. Los sujetos fueron invitados a participar en la investigación de forma voluntaria. Se les administró un consentimiento informado previo a la aplicación de los instrumentos, en donde se les informó que el cuestionario garantizaba el anonimato de los participantes. A lo largo de la administración de los cuestionarios, los investigadores permanecieron en presencia de los participantes. Antes de responder al instrumento de evaluación, se les hizo constar a los participantes que los datos derivados de esta investigación se utilizarían con fines exclusivamente científicos bajo la Ley Nacional 25.326 de protección de los datos personales.

Análisis de datos

Para realizar el análisis estadístico de los datos se utilizaron los programas SPSS 22 y EQS 6.1. En primer lugar, se analizó la confiabilidad de EBA a partir del análisis de consistencia interna, empleando el estadístico alfa ordinal. En segundo lugar, la validez de constructo fue evaluada empleando un análisis factorial confirmatorio (AFC). Por otro lado, dado que las variables observables no presentan un nivel de medición continuo, se decidió utilizar el método mínimos cuadrados generalizados arbitraria (AGLS, por su nombre en inglés Arbitrary Generalized Least Squares), siguiendo recomendaciones previas en la literatura especializada (Schermelleh- Engel, Moosbrugger, & Müller, 2003).

Resultados

En primer lugar, se evaluó la consistencia interna de los factores a partir del estadístico alfa ordinal siguiendo las recomendaciones de la literatura (Elosua Oliden & Zumbo, 2008), tanto para el afecto positivo (a = ,77), como para el afecto negativo (a = ,86). Posteriormente, se procedió a realizar el AFC, que fue evaluado a partir de los índices de bondad de ajuste ?2, IFI, NNFI y RMSEA, tal como ha sido sugerido en los antecedentes (Holgado-Tello, Chacón- Moscoso, Barbero-García, & Vila-Abad, 2010; Schumacker & Lomax, 2004). Este análisis permitió comprobar que el modelo propuesto se ajusta a los datos recabados en campo (Hair, Black, Babin, & Anderson, 2009; Schreiber, Nora, Stage, Barlow, & King, 2006), tal como se observa en la Tabla 1. Se puede advertir que los índices IFI, NNFI y CFI alcanzaron valores superiores a ,90 y RMSEA inferior a ,08, guarismos indicados como puntos de corte que diferencian un buen ajuste de uno mediocre, de acuerdo con la literatura (Schreiber et al., 2006; Schumacker & Lomax, 2004). Dada la naturaleza ordinal de los ítems, se decidió aplicar el análisis a partir de una matriz de correlaciones policóricas.

De acuerdo con los resultados del AFC, en la Figura 1 puede observarse el modelo de la EBA. Los parámetros estimados estandarizados fueron todos significativos (p < ,05) (Jackson, Gillaspy, & Purc- Stephenson, 2009). Sin embargo, se observa que 13 de ellos no alcanzan valores óptimos (r > ,70) (Schreiber et al., 2006).

Discusión

La EBA (Warr et al., 1983) ha demostrado propiedades adecuadas para ser administrada en el contexto local. La misma presenta 18 ítems similares a los originales propuestos por sus creadores (ver anexo). A partir de la aplicación del AFC se ha podido comprobar que el modelo bifactorial de la EBA ha presentado un ajuste adecuado a los datos obtenidos en la población estudiada, de manera similar a lo que se ha reportado en otros contextos (Godoy- Izquierdo, Martínez, & Godoy, 2008). Si bien el valor inferior a ,50 de la covarianza entre las dos variables latentes (afecto positivo- afecto negativo) podría ser considerada como evidencia de validez discriminante, llevando a contemplar la posibilidad de incluir una nueva variable latente e hipotetizar un modelo trifactorial (Lévy-Mangin & Varela, 2006), es necesario considerar que modelos de más de dos factores no cuentan con suficiente apoyo teórico que pueda ofrecer un marco explicativo para estos hallazgos empíricos.

Tabla 1
Análisis factorial confirmatorio - Modelo bidimensional de la Escala de Balance Afectivo (EBA)

Figura 1. Modelo estructural de la Escala de Balance Afectivo

Por otra parte, a pesar de que los parámetros estimados no alcanzan valores óptimos, se sugiere considerar su admisión, debido a que en el marco de la psicología las cargas factoriales tienden oscilar en torno a ,50 (Beauducel & Herzberg, 2006).

Por lo expuesto, se destaca la validez interna, de amplia relevancia en el proceso de adaptación de técnicas en diferentes contextos culturales (American Educational Research Association, American Psychological Association, & National Council on Measurement in Education, 2014; Cizek, Bowen, & Church, 2010).

El presente estudio ha contribuido a contar con herramientas válidas y confiables para la evaluación del afecto positivo y negativo en el contexto local, lo que puede favorecer a identificar los factores que afectan la percepción del bienestar subjetivo en Argentina, que presenta diferencias socioculturales significativas respecto del contexto anglosajón (Castro Solano, 2014; Suh, Diener, Oishi, & Triandis, 1998). A la vez, tal como ocurre en otros contextos, estas líneas de investigación podrían contribuir al diseño de políticas públicas nacionales (Diener, 2000, 2013; Diener et al., 2015). Sin embargo, en cuanto a las limitaciones muestrales, se observa que el trabajo emplea la población de estudiantes universitarios. Por este motivo, se recomienda que futuros estudios que se propongan emplear la EBA utilicen poblaciones diferentes, de modo de ofrecer mayor apoyo empírico al constructo. Por ejemplo, se sugiere incluir estudiantes de otras carreras, explorar las propiedades en población general y ampliar las edades de los participantes.

Referencias

American Educational Research Association, American Psychological Association, & National Council on Measurement in Education. (2014). Standards for educational andpsy-chological testing. Washington, District of Columbia: American Educational Research Association.         [ Links ]

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th Ed.). Washington, District of Columbia: American Psychiatric Press.         [ Links ]

Beauducel, A. & Herzberg, P. Y. (2006). On the performance of maximum likelihood versus means and variance adjusted weighted least squares estimation in CFA. Structural Equation Modeling: A Multidisciplinary Journal, 13(2), 186-203. http://dx.doi.org/10.1207/s15328007sem1302_2        [ Links ]

Bradburn, N. M. (1969). The structure ofpsychologicalwell-being. Chicago, Illinois: Aldine.         [ Links ]

Browne, M. W. & Cudeck, R. (1993). Alternative ways of assessing model fit. En K. A. Bollen & J. S. Long (Eds.), Testing structural equation models (pp. 445-455). Newbury Park, California: Sage.         [ Links ]

Castellá Sarriera, J., Saforcada, E., Tonon, G., de La Vega, L. R., Mozobancyk, S., & Maria Bedin, L. (2012). Bienestar subjetivo de los adolescentes: un estudio comparativo entre Argentina y Brasil. PsychosocialIntervention, 21(3), 273-280. http://dx.doi.org/10.5093/in2012a24        [ Links ]

Castro Solano, A. (Ed.). (2014). Positivepsychology in Latin America (Vol. 10). Dordrecht, Netherlands: Springer. http://dx.doi.org/10.1007/978-94-017-9035-2        [ Links ]

Chen, F. F., Jing, Y., Hayes, A., & Lee, J. M. (2013). Two concepts or two approaches? A bifactor analysis of psychological and subjective well-being. Journal of Happiness Studies, 14(3), 1033-1068. http://dx.doi.org/10.1007/s10902-012-9367-x        [ Links ]

Cherlin, A. & Reeder, L. G. (1975). The dimensions of psychological well-being: A critical review. SociologicalMethods & Research, 4(2), 189-214. http://dx.doi.org/10.1177/004912417500400203        [ Links ]

Cizek, G. J., Bowen, D., & Church, K. (2010). Sources of validity evidence for educational and psychological tests: A follow-up study. Educational and Psychological Measurement, 70(5), 732-743. http://dx.doi.org/10.1177/0013164410379323        [ Links ]

Deci, E. L. & Ryan, R. M. (2008). Hedonia, eudaimonia, and well-being: An introduction. Journal ofHappiness Studies, 9(1), 1-11. http://dx.doi.org/10.1007/s10902-006-9018-1        [ Links ]

Diener, E. (1984). Subjective well-being. PsychologicalBulletin, 95(3), 542-575. http://dx.doi.org/10.1037/0033-2909.95.3.542        [ Links ]

Diener, E. (2000). Subjective well-being: The science of happiness and a proposal for a national index. American Psychologist, 55(1), 34-43. http://dx.doi.org/10.1037/0003-066X.55.L34        [ Links ]

Diener, E. (2009a). Positive Psychology: Past, Present, and Future. En C. R. Snyder & S. J. Lopez (Eds.), Oxford handbook of positive psychology (pp 7-11). Oxford, United Kingdom: Oxford University Press. http://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780195187243.013.0002        [ Links ]

Diener, E. (2009b). The science ofwell-being (Vol. 82). New York, New York: Springer.         [ Links ]

Diener, E. (2012). New findings and future directions for subjective well-being research. American Psychologist, 67(8), 590-597. http://dx.doi.org/10.1037/a0029541        [ Links ]

Diener, E. (2013). The remarkable changes in the science of subjective well-being. Perspectives on Psychological Science, 8(6), 663-666. http://dx.doi.org/10.1177/1745691613507583        [ Links ]

Diener, E. & Emmons, R. A. (1984). The independence of positive and negative affect. Journal ofPersonality and Social Psychology, 47(5), 1105-1117. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.47.5.1105        [ Links ]

Diener, E. & Larsen, R. J. (1984). Temporal stability and cross-situational consistency of affective, behavioral, and cognitive responses. Journal of Personality and Social Psychology, 47(4), 871-883. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.47.4.871        [ Links ]

Diener, E., Napa Scollon, C., & Lucas, R. E. (2003). The evolving concept of subjective well-being: The multifaceted nature of happiness. Advances in Cell Aging and Gerontology, 75(1), 187-219. http://dx.doi.org/10.1016/S1566-3124(03)15007-9        [ Links ]

Diener, E., Oishi, S., & Lucas, R. E. (2009). Subjective well-being: The science of happiness and life satisfaction. En S. J. Lopez & C. R. Snyder (Eds.), The Oxford handbook of positive psychology (pp. 187-194). Oxford, United Kingdom: Oxford University Press.         [ Links ]

Diener, E., Oishi, S., & Lucas, R. E. (2015). National accounts of subjective well-being. American Psychologist, 70(3), 234-242. http://dx.doi.org/10.1037/a0038899        [ Links ]

Diener, E. & Ryan, K. (2009). Subjective well-being: A general overview. South African Journal ofPsychology, 39(4), 391-406. http://dx.doi.org/10.1177/008124630903900402        [ Links ]

Diener, E., Sandvik, E., Seidlitz, L., & Diener, M. (1993). The relationship between income and subjective well-being: Relative or absolute? Social Indicators Research, 28(3), 195223. http://dx.doi.org/10.1007/BF01079018        [ Links ]

Diener, E. & Scollon, C. N. (2014). The what, why, when, and how of teaching the science of subjective well-being. Teaching ofPsychology, 41(2), 175-183. http://dx.doi.org/10.1177/0098628314530346        [ Links ]

Diener, E., Smith, H., & Fujita, F. (1995). The personality structure of affect. Journal of Personality and Social Psychology, 69(1), 130-141. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.69.1.130        [ Links ]

Diener, E. & Tay, L. (2015). Subjective well-being and human welfare around the world as reflected in the Gallup World Poll. International Journal ofPsychology, 50(2), 135-149. http://dx.doi.org/10.1002/ijop.12136        [ Links ]

Dimitrova, R. & Dominguez Espinosa, A. D. C. (2015). Measurement invariance of the satisfaction with life scale in Argentina, Mexico and Nicaragua. Social Inquiry into Well-Being, 1(1), 32-39. http://dx.doi.org/10.13165/SIIW-15-1-1-04        [ Links ]

Dunkley, D. M., Ma, D., Lee, I. A., Preacher, K. J., & Zuroff, D. C. (2014). Advancing complex explanatory conceptualizations of daily negative and positive affect: Trigger and maintenance coping action patterns. Journal of CounselingPsychology, 61(1), 93-109. http://dx.doi.org/10.1037/a0034673        [ Links ]

Efklides, A. & Moraitou, D. (Eds.). (2013). A positive psychology perspective on quality of life (Vol. 51). Dordrecht, Netherlands: Springer Netherlands. http://dx.doi.org/10.1007/978-94-007-4963-4        [ Links ]

Elosua Oliden, P. & Zumbo, B. D. (2008). Coeficientes de fiabilidad para escalas de respuesta categórica ordenada. Psicothema, 20(4), 896-901. Recuperado de http://www.psicothema.com/psicothema.asp?id=3572        [ Links ]

Gargurevich, R. (2010). Propiedades psicométricas de la versión internacional de la Escala de Afecto Positivo y Negativo-forma corta (I- Spanas SF) en estudiantes universitarios. Persona, 13(1), 31-42. Recuperado de http://revistas.ulima.edu.pe/index.php/Persona/article/viewFile/263/250        [ Links ]

Gaudreau, P., Sanchez, X., & Blondin, J.-P. (2006). Positive and negative affective states in a performance-related setting. European Journal ofPsychological Assessment, 22(4), 240-249. http://dx.doi.org/10.1027/1015-5759.22.4.240        [ Links ]

Godoy-Izquierdo, D., Martínez, A., & Godoy, J. F. (2008). La Escala de Balance Afectivo: propiedades psicométricas de un instrumento para la medida del afecto positivo y negativo en población española. Clínica y Salud, 19(2), 157-189. Recuperado de http://scielo.isciii.es/pdf/clinsa/v19n2/v19n2a02.pdf        [ Links ]

Grant, S., Langan-Fox, J., & Anglim, J. (2009). The big five traits as predictors of subjetive and psychological well-being. PsychologicalReports, 105(1), 205-231. http://dx.doi.org/10.2466/PR0.105.1.205-231        [ Links ]

Hair, J. F., Black, W. C., Babin, B. J., & Anderson, R. E. (2009). Multivariate data analysis. London, United Kingdom: Prentice Hall.         [ Links ]

Hambleton, R. K. & Patsula, L. (1999). Increasing the validity of adapted tests: Myths to be avoided and guidelines for improving test adaptation practices. Journal ofApplied Testing Technology, 1(1), 1-13. Recuperado de http://www.jattjournal.com/index.php/atp/article/view/48345        [ Links ]

Harding, S. D. (1982). Psychological well-being in Great Britain: An evaluation of the Bradburn Affect Balance Scale. Personality and Individual Differences, 3(2), 167-175. http://doi.org/10.1016/0191-8869(82)90031-9        [ Links ]

Haybron, D. M. (2008). Philosophy and the science of subjective well-being. En M. Eid & R. J. Larsen (Eds.), The science of subjective well-being (pp. 17-44). New York, New York: The Guilford Press.         [ Links ]

Haynes, S. N., Richard, D. C. S., & Kubany, E. S. (1995). Content validity in psychological assessment: A functional approach to concepts and methods. Psychological Assessment, 7(3), 238-247. http://dx.doi.org/10.1037/1040-3590.7.3.238        [ Links ]

Headey, B., Kelley, J., & Wearing, A. (1993). Dimensions of mental health: Life satisfaction, positive affect, anxiety and depression. SocialIndicatorsResearch, 29(1), 63-82. http://dx.doi.org/10.1007/bf01136197        [ Links ]

Helmes, E., Goffin, R. D., & Chrisjohn, R. D. (2010). Confirmatory analysis of the Bradburn Affect Balance Scale and its relationship with morale in older Canadian adults. Canadian Journal on Aging/La Revue Canadienne Du Vieillissement, 29(2), 259-266. http://dx.doi.org/10.1017/S0714980810000176        [ Links ]

Holgado-Tello, F. P., Chacón-Moscoso, S., Barbero-García, I., & Vila-Abad, E. (2010). Polychoric versus Pearson correlations in exploratory and confirmatory factor analysis of ordinal variables. Quality & Quantity, 44(1), 153-166. http://dx.doi.org/10.1007/s11135-008-9190-y        [ Links ]

Hu, L. & Bentler, P. M. (1999). Cutoff criteria for fit indexes in covariance structure analysis: Conventional criteria versus new alternatives. Structural Equation Modeling: A Multidisciplinary Journal, 6(1), 1-55. http://dx.doi.org/10.1080/10705519909540118        [ Links ]

Isaacowitz, D. M.& Smith, J. (2003). Positive and negative affect in very old age. Journal of Gerontology: Psychological Sciences, 58B(3), 143-152. http://dx.doi.org/10.1093/geronb/58.3.P143        [ Links ]

Jackson, D. L., Gillaspy, J. A., & Purc-Stephenson, R. (2009). Reporting practices in confirmatory factor analysis: An overview and some recommendations. Psychological Methods, 14(1), 6-23. http://dx.doi.org/10.1037/a0014694        [ Links ]

James, W. (1890). Theprinciples ofpsychology. New York, New York: Holt.         [ Links ]

Keyes, C. L. M., Shmotkin, D., & Ryff, C. D. (2002). Optimizing well-being: The empirical encounter of two traditions. Journal ofPersonality and Social Psychology, 82(6), 1007-1022. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.82.6.1007        [ Links ]

Lamers, S. (2012). Positive mental health : Measurement, relevance and implications (Tesis doctoral, Universidad de Twentee, Enschede, Holanda).         [ Links ]

Lamers, S. M. A., Westerhof, G. J., Glas, C. A. W., & Bohlmeijer, E. T. (2015). The bidirectional relation between positive mental health and psychopathology in a longitudinal representative panel study. The Journal ofPositive Psychology, 10(6), 553-560. http://dx.doi.org/10.1080/17439760.2015.1015156        [ Links ]

Laurent, J., Catanzaro, S. J., Joiner, T. E., Rudolph, K. D., Potter, K. I., Lambert, S., ... Gathright, T. (1999). A measure of positive and negative affect for children: Scale development and preliminary validation. Psychological Assessment, 11(3), 326-338. http://dx.doi.org/10.1037/1040-3590.11.3.326        [ Links ]

Lévy-Mangin, J. P. & Varela, J. (2006). Modelización con estructuras de covarianzas en ciencias sociales. La Coruña, España: Netbiblio.         [ Links ]

Linley, P. A., Maltby, J., Wood, A. M., Osborne, G., & Hurling, R. (2009). Measuring happiness: The higher order factor structure of subjective and psychological well-being measures. Personality and Individual Differences, 47(8), 878-884. http://dx.doi.org/10.1016Zj.paid.2009.07.010        [ Links ]

López-Gómez, I., Hervás, G., & Vázquez, C. (2015). Adaptación de las "Escalas de afecto positivo y negativo" (PANAS) en una muestra general española. Psicología Conductual, 23(3), 529-548. Recuperado de https://is.gd/xusnn1        [ Links ]

Lucas, R. E., Diener, E., & Larsen, R. J. (2009). Measuring positive emotions. En E. Diener (Ed.), Assessing well-being (pp. 139-155). New York, New York: Springer Netherlands. http://dx.doi.org/10.1007/978-90-481-2354-4_7        [ Links ]

Lucas, R. E., Diener, E., & Suh, E. (1996). Discriminant validity of well-being measures. Journal ofPersonality and Social Psychology, 71(3), 616-628. http://dx.doi.org/10.1037//0022-3514.71.3.616        [ Links ]

Macintosh, R. (1998). A confirmatory factor analysis of the Affect Balance Scale in 38 nations: A research note. Social Psychology Quarterly, 61(1), 83-95. http://dx.doi.org/10.2307/2787059        [ Links ]

Maddux, J. E. (2008). Positive psychology and the illness ideology: Toward a positive clinical psychology. Applied Psychology, 57(s1), 54-70. http://dx.doi.org/10.1111/j.1464-0597.2008.00354.x        [ Links ]

Manstead, A. S. R. (2012). A history of affect and emotion. En A. W. Kruglanski & W. Stroebe (Eds.), Handbook of the history of social psychology (pp. 177-198). New York, New York: Psychology Press. http://dx.doi.org/10.4324/9780203808498.ch9        [ Links ]

McMahan, E. A. & Estes, D. (2011a). Hedonic versus eudaimonic conceptions of well-being: evidence of differential associations with self-reported well-being. Social Indicators Research, 103(1), 93-108. http://dx.doi.org/10.1007/s11205-010-9698-0        [ Links ]

McMahan, E. A. & Estes, D. (2011b). Measuring lay conceptions of well-being: The beliefs about well-being scale. Journal ofHappiness Studies, 12(2), 267-287. http://dx.doi.org/10.1007/s 10902-010-9194-x        [ Links ]

McMahan, E. A. & Estes, D. (2012). Age-related differences in lay conceptions of well-being and experienced well-being. Journal ofHappiness Studies, 13(1), 79-101. http://dx.doi.org/10.1007/s10902-011-9251-0        [ Links ]

McMahan, E. A. & Renken, M. D. (2011). Eudaimonic conceptions of well-being, meaning in life, and self-reported well-being: Initial test of a mediational model. Personality and Individual Differences, 51(5), 589-594. http://dx.doi.org/10.1016/j.paid.2011.05.020        [ Links ]

Montero, I. & León, O. G. (2007). A guide for naming research studies in psychology. International Journal of Clinical and Health Psychology, 7(3), 847-862. Recuperado de http://www.aepc.es/ijchp/GNEIP07_es.pdf        [ Links ]

Moriwaki, S. Y. (1974). The Affect Balance Scale: A validity study with aged samples. Journal of Gerontology, 29(1), 73-78. Recuperado de http://geronj.oxfordjournals.org/ content/29/1/73.abstract        [ Links ]

Moyano, N. C., Martínez Tais, M., & Muñoz, M. P. (2013). Propiedades psicométricas de la Escala de Satisfacción con la Vida de Diener. Revista Argentina de Clínica Psicológica, 22(2), 191-168. Recuperado de http://www.redalyc.org/pdf/2819/281931436008.pdf        [ Links ]

Muñiz, J., Elosua, P., & Hambleton, R. K. (2013). Directrices para la traducción y adaptación de los tests: segunda edición. Psicothema, 25(2), 151-157. http://doi .org/10.7334/psi cothema2013.24        [ Links ]

Muñiz, J. (2000). Adaptación de los test de unas culturas a otras. Metodología de las Ciencias del Comportamiento, 2(2), 129-149.         [ Links ]

Myers, D. G. (1993). The pursuit ofhappiness: Discovering the pathway to fulfillment, well-being, and enduringpersonaljoy. New York, New York: Avon Books.         [ Links ]

Robles, R. & Páez, F. (2003). Estudio sobre la traducción al español y las propiedades psicométricas de las escalas de afecto positivo y negativo (PANAS). Salud Mental, 26(1), 69-75. Recuperado de http://www.redalyc.org/pdf/582/58212608.pdf        [ Links ]

Rusk, R. D. & Waters, L. E. (2013). Tracing the size, reach, impact, and breadth of positive psychology. The Journal ofPositive Psychology, 8(3), 207-221. http://dx.doi.org/10.1080/17439760.2013.777766        [ Links ]

Ryan, R. M. & Deci, E. L. (2001). On happiness and human potentials: A review of research on hedonic and eudaimonic well-being. AnnualReview ofPsychology, 52(1), 141-166. http://dx.doi.org/10.1146/annurev.psych.52.1.141        [ Links ]

Ryff, C. D. (1989). Happiness is everything, or is it? Explorations on the meaning of psychological well-being. Journal of Personality and Social Psychology, 57(6), 10691081. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.57.6.1069        [ Links ]

Ryff, C. D. (2014). Psychological well-being revisited: Advances in the science and practice of eudaimonia. Psychotherapy andPsychosomatics, 85(1), 10-28. http://dx.doi.org/10.1159/000353263        [ Links ]

Ryff, C. D. & Keyes, C. L. M. (1995). The structure of psychological well-being revisited. Journal ofPersonality and Social Psychology, 69(4), 719-727. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.69.4.719        [ Links ]

Ryff, C. D. & Singer, B. H. (2008). Know thyself and become what you are: Aeudaimonic approach to psychological well-being. Journal ofHappiness Studies, 9(1), 13-39. http://dx.doi.org/10.1007/s10902-006-9019-0        [ Links ]

Salsman, J. M., Victorson, D., Choi, S. W., Peterman, A. H., Heinemann, A. W., Nowinski, C., & Cella, D. (2013). Development and validation of the positive affect and well-being scale for the neurology quality of life (Neuro-QOL) measurement system. Quality ofLife Research, 22(9), 2569-2580. http://dx.doi.org/10.1007/s11136-013-0382-0        [ Links ]

Sandín, B., Chorot, P., Lostao, L., Joiner, T. E., Santed, M. A., & Valiente, R. M. (1999). Escalas PANAS de afecto positivo y negativo: validación factorial y convergencia transcultural. Psicothema, 11(1), 37-51. Recuperado de http://www.psicothema.com/pdf/229.pdf        [ Links ]

Schermelleh-Engel, K., Moosbrugger, H., & Müller, H. (2003). Evaluating the fit of structural equation models: Tests of significance and descriptive goodness-of-fit measures. Methods of Psychological Research Online, 8(2), 23-74. Recuperado de https://i s.gd/DtxrVj        [ Links ]

Schimmack, U. (2008). The structure of subjective well-being. En M. Eid & R. J. Larsen (Eds.), The science of subjective well-being (pp. 97-123). New York, New York: The Guilford Press.         [ Links ]

Schreiber, J. B., Nora, A., Stage, F. K., Barlow, E. A., & King, J. (2006). Reporting structural equation modeling and confirmatory factor analysis results: A review. The Journal ofEducationalResearch, 99(6), 323-338. http://dx.doi.org/10.3200/JOER.99.6.323-338        [ Links ]

Schumacker, R. E. & Lomax, R. G. (2004). A beginner's guide to estructural equation modeling. Mahwah, New Jersey: Lawrence Erlbaum Associates.         [ Links ]

Seligman, M. (2002). Positive psychology, positive prevention, and positive therapy. En C. R. Snyder & S. J. Lopez (Eds.), Handbook ofpositive psychology (pp. 3-9). Oxford, United Kingdom: Oxford University Press.         [ Links ]

Seligman, M. & Csikszentmihalyi, M. (2000). Positive psychology. An introduction. The American Psychologist, 55(1), 5-14. http://dx.doi.org/10.1177/0022167801411002        [ Links ]

Seligman, M. & Peterson, C. (2003). Positive clinical psy chology. En L. G. Aspinwall & U. M. Staudinger (Eds.), A psychology of human strengths: Fundamental questions and future directions for a positive psychology (pp. 305-317). Washington, District of Columbia: American Psychological Association.         [ Links ]

Sirgy, M. J. (2012). The psychology of quality of life: Hedonic well-being, life satisfaction, and eudaimonia. New York, New York: Springer Science & Business Media.         [ Links ]

Snyder, C. R. & Lopez, S. J. (Eds.). (2009). Oxford handbook ofpositive psychology. Oxford, United Kingdom: Oxford University Press.         [ Links ]

Sortheix, F. M. & Lonnqvist, J. -E. (2015). Person-group value congruence and subjective well-being in students from Argentina, Bulgaria and Finland: The role of interpersonal relationships. Journal of Community & Applied Social Psychology, 25(1), 34-48. http://dx.doi.org/10.1002/casp.2193        [ Links ]

Suh, E., Diener, E., Oishi, S., & Triandis, H. C. (1998). The shifting basis of life satisfaction judgments across cultures: Emotions versus norms. Journal of Personality and Social Psychology, 74(2), 482-493. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.74.2.482        [ Links ]

Terracciano, A., McCrae, R. R., & Costa, P. T. (2003). Factorial and construct validity of the Italian positive and negative affect schedule (PANAS). European Journal of Psychological Assessment, 19(2), 131-141. http://dx.doi.org/10.1027//1015-5759.19.2.131        [ Links ]

Warr, P. B., Barter, J., & Brownbridge, G. (1983). On the independence of positive and negative affect. Journal ofPersonality and Social Psychology, 44(3), 644-651. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.44.3.644        [ Links ]

Watson, D., Clark, L. A., & Tellegen, A. (1988). Development and validation of brief measures of positive and negative affect: The PANAS scales. Journal ofPersonality and Social Psychology, 54(6), 1063-1070. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.54.6.1063        [ Links ]

Wood, A. M., Joseph, S., & Maltby, J. (2009). Gratitude predicts psychological well-being above the Big Five facets. Personality and Individual Differences, 46(4), 443-447. http://dx.doi.org/10.1016/j.paid.2008.11.012        [ Links ]

Yela, M. (1996). Los tests. Psicothema, 8, 249-263. Recuperado de http://www.psicothema.com/pdf/660.pdf        [ Links ]

Yu, G. B. -H. & Kim, J. -H. (2008). Testing the mediating effect of the quality of college life in the student satisfaction and student loyalty relationship. Applied Research in Quality of Life, 5(1), 1-21. http://dx.doi.org/10.1007/s11482-008-9044-8        [ Links ]

Yu, G. B. -H. & Lee, D. -J. (2008). A model of quality of college life (QCL) of students in Korea. SocialIndicatorsResearch, 87(2), 269-285. http://dx.doi.org/10.1007/s11205-007-9172-9        [ Links ]

Zajonc, R. B. (1980). Feeling and thinking: Preferences need no inferences. American Psychologist, 35(2), 151-175. http://dx.doi.org/10.1037/0003-066X.35.2.151        [ Links ]

Zanon, C., Bastianello, M. R., Pacico, J. C., & Hutz, C. S. (2013). Desenvolvimento e validação de uma escala de afetos positivos e negativos. Psico-USF, 18(2), 193-201. http://dx.doi.org/10.1590/S1413-82712013000200003        [ Links ]

Zemojtel-Piotrowska, M., Baran, T., Clinton, A., Piotrowsky, J., Bal(atescu, S., & Hiel, A. Van. (2013). Materialism, subjective well-being, and entitlement. Journal of Social Research & Policy, 4(2), 79-91. Recuperado de http://www.jsrp.ro/site/jrspone/content/JSRP_Vol4_Iss2_Zemojtel-Piotrowska        [ Links ]

Zubieta, E. & Delfino, G. I. (2010). Satisfacción con la vida, bienestar psicológico y bienestar social en estudiantes universitarios de Buenos Aires. Anuario de Investigaciones, 17, 277283. Recuperado de http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-16862010000100027        [ Links ]

Fecha de recepción: 30 de abril de 2016 Fecha de aceptación: 28 de noviembre de 2016

El presente trabajo se enmarca en el proyecto de investigación Ubacyt 20020150200259BA. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina.

Contacto: H. Simkin.

Universidad de Buenos Aires (UBA).

Santiago del Estero 1029, C1075AAU, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

Correo electrónico: hugosimkin@psi.uba.ar

Cómo citar: Simkin, H., Olivera, M., & Azzollini, S. (2016). Validación argentina de la Escala de Balance Afectivo. Revista de Psicología, 25(2), 1-17. http://dx.doi.org/10.5354/0719-0581.2016.44774

Anexo

Items de la Escala de Balance Afectivo adaptada al contexto argentino


Creative Commons License Todo o conteúdo deste periódico, exceto onde está identificado, está licenciado sob uma Licença Creative Commons