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Boletín de filología

versión On-line ISSN 0718-9303

Boletín de Filología vol.50 no.2 Santiago dic. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-93032015000200011 

RESEÑAS

 

Gerd Wotjak, Carsten Sinner, Linus Jung y José Juan Bautista (eds.)
La escuela traductológica de Leipzig. Sus inicios, su credo y su florecer (1965-1985)

Bern, etc.: Peter Lang. 2013, 458 páginas. ISBN 978-3-631-60334-5

 

Una serie de estudios recientes testimonian el reconocimiento y creciente interés que ha despertado en la última década la llamada Escuela Traductológica de Leipzig en el ámbito de los estudios de la traducción. Sin embargo, la recepción en español de los textos lipsienses se vio especialmente acotada por la escasez de traducciones. Las únicas excepciones considerables son una edición cubana, Aspectos fundamentales de teoría de la traducción (1981), con poca difusión efectiva fuera de la isla, y una edición brasileña, A Escola Tradutológica de Leipzig (2008) a cargo de Maurício Cardozo, Werner Heidermann y Marcus Weininger, que incluye artículos en español ya publicados en la edición cubana. Existen además textos en inglés y castellano de algunos de sus autores, especialmente de Gerd Wotjak, quien como hispanista y partícipe directo del grupo, hizo no poco por difundir su ideario. El nombrado Wotjak, Carsten Sinner, Linus Jung y José Juan Bautista vienen a ofrecer como editores de la obra que estamos presentando la visión más completa en lengua española hasta la fecha del desarrollo y los logros de la escuela traslatológica de Leipzig.

El texto que comentamos es un reader que permite una visión general de los principales exponentes y conceptos de dicha escuela traductológica, no solo a través de la selección de sus textos más representativos, sino también a través de una traducción cuidada y rigurosa que mejora lo existente unificando la terminología y añade otros textos de importancia. El mérito de la antología radica, en concepto de los editores, en poner de manifiesto a través de una visión panorámica el carácter innovador de la escuela, con lo que “el público de lengua española podrá hacerse de la misma una idea cabal, que no se restrinja a los tópicos manidos, tantas veces mencionados (y criticados)”, al tiempo que lo realizado por la misma deja de “conocerse en el mundo hispanohablante de manera indirecta, es decir, solo a través de (pocas) fuentes secundarias”.

La escuela traductológica en marras tiene su origen en la creación en 1956 del Departamento de Interpretación de la Universidad de Leipzig (entonces Universidad Karl Marx). Un congreso de traductología realizado en 1965 dio a conocer internacionalmente su actividad. Aunque de manera convencional se habla aquí de traductología, el concepto acuñado por la escuela es el de “traslación” y “traslatología” (al. Translation, Translatologie), término propuesto por Otto Kade para abarcar las características comunes de las dos actividades principales traslatorias que realiza un mediador entre lenguas, la traducción y la interpretación. Los primeros trabajos de este y otros autores recogidos en la compilación reflejan los esfuerzos por justificar la independencia de la disciplina. Aunque parte de la lingüística, la traslatología se entiende desde un primer momento como un “proceso primordial y esencialmente comunicativo” caracterizado por su orientación interdisciplinaria, al contrario de lo que postularon algunos de sus críticos. Junto a Otto Kade (1927-1980), tres lingüistas destacan como pilares de la escuela: Albrecht Neubert, Gert Jäger y Gerd Wotjak. De los 17 ensayos recopilados, 11 corresponden a los mismos.

Tras una breve introducción general a cargo de Jung, Sinner y Batista, el conjunto de artículos se abre con un ensayo de Neubert titulado “Reglas para traducir” (1965), que vuelve sobre el antiguo problema de la (in)traductibilidad, cuestión que analiza formulando ocho “reglas” desde una perspectiva lingüística, atendiendo a los procesos gramaticales y léxico-semánticos que subyacen al proceso de traducción.

El siguiente texto es uno de los fundamentales de la escuela; consiste en dos apartados, el tercero y el cuarto, de la tesis doctoral de Kade, “Azar y regularidades en la traducción” (1968). Contra la crítica extendida sobre “un enfoque excesivamente centrado en la langue”, la cual el autor desatendería los factores extralingüísticos y del habla, este artículo centrado en el rol de la traslación en tanto proceso que se cumple en actos comunicativos concretos, desmiente tales juicios basados en una visión incompleta de lo realizado por esta escuela. Partiendo de una abstracción del proceso comunicativo con código compartido, en la comunicación bilingüe se introduce un eslabón intermedio que permite la comunicación entre emisor y receptor. Según Kade, quien no se preocupa ya de distinguir entre comunicación oral o escrita, la aportación decisiva y lo realmente característico de la traslación “es el cambio de código, la transcodificación de un texto determinado desde el sistema codificado de la LF (lengua fuente) hasta el sistema de la LM (lengua meta)” (p. 34). La abstracción y el planteo de un esquema ideal colaboraría a reducir el peso inevitable de los elementos subjetivos en la comunicación, llamados aquí elementos azarosos o casuales.

En “Traslación y lingüística de la traslación” (1975), Jäger se ocupa de explicar el sentido de la “comunicación mediada”. Si bien la existencia de la traslación se justifica sobre fundamentos históricos y condicionantes sociales, “la traslación se realiza en el ámbito de lo lingüístico” (p. 55). La intención del texto es exponer “cómo” se realiza la traslación y qué significa “valor comunicativo” y “equivalencia comunicativa y funcional”.

“Objeto y fines de la traductología” (1977), también de Jäger, es un texto mucho más breve que el anterior, pero que, al igual que aquel, tiene por objetivo definir los límites y alcances de la traductología como disciplina científica diferenciada de la lingüística por la especificidad de su objeto.

Desde un primer momento se reconoció que la traslación era un fenómeno eminentemente social que se cumplía en términos lingüísticos. A la necesidad primera de diferenciar el objeto de estudio de la traslatología del de la lingüística, que se refleja en los artículos anteriores, correspondía entonces volver sobre su fundamento social. El orden de los artículos, que en algunos casos rompe la cronología, refleja esta voluntad teórica de la escuela lipsiense.

“La mediación lingüística como fenómeno social y objeto de estudio científico” (1980) es un libro de Kade, del cual se seleccionó en esta antología un apartado que lleva por título “El concepto de equivalencia como criterio decisivo para la determinación de un objetivo único en la mediación lingüística”, el cual destaca por llevar cuestiones centrales de la traductología, tales como la definición de la equivalencia comunicativa, hacia el campo de la comunicación y la teoría de la información. El siguiente texto, último de Otto Kade en esta recopilación, se titula “Algunas posturas fundamentales en la explicación teórica de la mediación lingüística como actividad humana” (1977) y tiene carácter recapitulatorio de algunos avances teóricos principales de la escuela hasta esa fecha.

Los siguientes artículos, de Albrecht Neubert, exploran las relaciones de la traductología con otras disciplinas lingüísticas de desarrollo reciente, como la sociolingüística, en “La traductología desde la óptica de la sociolingüística” (1977), y la lingüística textual, en “Traducción y teoría del texto” (1983). Nuevos planteos disciplinarios no solo implican un enriquecimiento de perspectivas y conceptos respecto a la disciplina “madre”, sino también entre sí a partir del reconocimiento de sus elementos comunes; en el caso de la sociolingüística y la traductología, de distinta manera, la diversificación del código. Neubert constata además en esta variación del código, qué ocurre tanto al traducir como al pasar de un sociolecto a otro; la variación se cumple en el nivel de la expresión y las invariancias se muestran a nivel del contenido. El texto en una situación definida social e históricamente es la unidad en la que se logra la equivalencia comunicativa óptima a la que aspira quien realiza una traducción. Tanto la sociolingüística como la lingüística textual pueden realizar aportes importantes a nivel práctico en la tarea del traductor o intérprete.

Los artículos de Neubert cuentan con ejemplos tomados del inglés y son, en general, más concretos en comparación con los de Jäger y Kade, en tanto toman como objeto la práctica translatoria y buscan iluminarla desde distintas perpectivas: la sociolingüística, la lingüística textual o la psicolingüística, como ocurre en el análisis de los métodos de los que se vale un traductor en “Procedimientos top-down en la transferencia de información mediante la traslación” (1988). Entre los artículos del libro con una perspectiva claramente interdisciplinaria debe contarse además “Contribución de la semiótica al análisis del texto fuente en la traducción” (1979), de Claus Cartellieri.

Solo un artículo breve aporta Wotjak, “Algunas consideraciones acerca de la traductibilidad” (1981), lo que puede transmitir una imagen falsa de su importancia entre los teóricos de la escuela. Más aún, teniendo en cuenta que es uno de los editores. Probablemente haya estado ya en preparación el volumen individual La traducción como comunicación interlingüística transcultural mediada. Selección de artículos de Gerd Wotjak (2015), editado en la misma editorial por Catalina Jiménez Hurtado, y se haya tenido el deseo de no redundar. Probablemente se haya pensado además en reservarle un lugar más amplio en la continuación de este volumen con la producción posterior a 1985, tal como se promete en la introducción. Los distintos autores retoman conceptos y planteos de los demás autores de la escuela. Así lo hace Wotjak al tratar el tema de la traductibilidad, recurriendo a argumentos presentados en el ensayo de Kade de 1968 o en el de Jäger de 1976 sobre las lagunas y paráfrasis entre lenguas.

“Acerca de ‘lagunas’ y ‘paráfrasis’ en la traslación” (1976), es precisamente el siguiente artículo de la selección, el cual discute la concepción de que existe un isomorfismo entre los conceptos de una cultura y el inventario lexemático de una lengua, con lo cual una laguna léxica entre dos lenguas correspondería a una laguna conceptual. Que existan lagunas conceptuales no quiere decir que un concepto sea desconocido, y no cognoscible, en otra lengua, ya que existen en las diferentes lenguas junto a los conceptos convencionales, con sus denominaciones convencionales lexicalizadas, conceptos ocasionales o latentes. Las lagunas se explican en muchos casos al variar el estatus de un concepto al ser trasladado de una lengua a otra. El recurso a la paráfrasis es la solución que se ofrece con mayor frecuencia a este problema. En la misma línea problemática se puede considerar “Realia rusos sin equivalencia en alemán: posibles soluciones” (1981), de Wladimir Kutz, que se ocupa de los llamados realia con equivalencia cero, tomando el caso del ruso traducido al alemán. Junto a las paráfrasis se ofrecen otras soluciones, tales como el calco, la analogía y el préstamo léxico, así como algunos factores que influyen en la elección de estos procedimientos.

“El papel de la información previa en el análisis y la traducción de textos” (1979), de Sabine Bastian, busca establecer una tipología de las informaciones previas que desempeñan un papel en la traducción y pueden llegar a constituir un problema para el traductor. Un tema de lo más actual que ya estaba en discusión activa en Leipzig más de 40 años atrás.

“La traducción de léxico subestándar”, publicado originalmente en dos partes (1968 y 1971), de Eberhard Fleischmann, se ocupa de los problemas en la traducción del léxico considerado coloquial, popular, vulgar o dialectal. El léxico subestándar, como es entendido aquí, presenta información a dos niveles, el semántico designativo y el pragmático. De una correcta valoración de estas informaciones se derivará una traducción más efectiva del mismo.

“Procedimientos de traducción: metamorfosis de un concepto tradicional” (1992), uno de los dos artículos que caen fuera del marco temporal que propone el título, de Heide Schmidt, hace un recuento de algunos de los principales aportes de Otto Kade a la translatología y sus consecuencias en la didáctica de la traducción.

Para finalizar la selección de artículos, “Acerca de la historia de la traducción” (1971), de Heide Pohling, propone un recorrido por la historia de la actividad humana de la mediación lingüística y sus problemas desde la antigüedad hasta el siglo XIX.

Durante la mayor parte del siglo XX la recepción de la producción científica proveniente del ámbito de influencia soviético, especialmente en las ciencias sociales y humanas, estuvo bajo sospecha. La ciencia en occidente era pura y objetiva, y en el ámbito soviético funcional a un sistema totalitario. Más aún, no había mejor carta de presentación en el mundo occidental y democrático para una obra, un intelectual o una escuela científica de dicho origen, que su carácter “disidente”. Para autores como Mary Snell-Hornby, una pionera en la reivindicación de la figura de Otto Kade y de los logros de la Escuela de Leipzig, la “cortina de hierro” es el principal motivo de la limitada recepción de esta escuela en Alemania y el resto de Europa. Los autores de esta antología no se manifiestan de acuerdo con esta interpretación, ya que, en su concepto, los principales órganos de difusión de esta escuela tuvieron circulación, al menos en la Alemania Federal y, a su vez, en publicaciones colectivas de la Alemania Oriental participaron destacados especialistas “occidentales” como Fritz Paepcke y Werner Koller; se señalan pues como motivos de este “desconocimiento” en el ámbito académico occidental, los límites idiomáticos, que esta traducción viene en parte a salvar para el mundo hispánico, y la difusión parcial de los textos que llevó a una comprensión incompleta y falsa de los principios y la terminología de la escuela. No parecen argumentos suficientes para rebatir la posición de Snell-Hornby; se trata en definitiva de una discusión soterrada sobre el mundo académico y los factores ideológicos implicados en la mediación, que merecería ser continuada en un marco más amplio y abierto a otras disciplinas.

 

Carlos Gabriel Perna
Universidad de Heidelberg, Alemania
carlosperna@hotmail.com

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