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Boletín de filología

versión On-line ISSN 0718-9303

Boletín de Filología vol.50 no.1 Santiago jun. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-93032015000100010 

RESEÑAS

 

Ana María Cestero Mancera, Isabel Molina Martos y Florentino Paredes García (eds.)
Patrones sociolingüísticos de Madrid

Bern: Peter Lang. 2015, 412 páginas. ISBN 978-3-0343-1638-5 (rústica)

 

Ana M. Cestero Mancera, Isabel Molina Martos y Florentino Paredes García presentan un interesante panorama del habla madrileña en la actualidad, basándose en las investigaciones realizadas en el marco de los proyectos PRESEEA1-Madrid e ISPIE2-Madrid. Desde una perspectiva sociolingüística, abordan distintos temas sobre el español hablado en la ciudad de Madrid, como por ejemplo, las peculiaridades fonéticas, gramaticales, léxicas, fraseológicas o discursivas de los hablantes madrileños, o los fenómenos demográficos que permiten explicar la masificación de la norma castellano madrileña al resto de las ciudades españolas, gracias a la inmigración interna y externa hacia la capital española, y al uso del Internet como vehículo de globalización lingüística.

Desde el mismo prólogo firmado por Francisco Moreno, este libro nos adentra en el conocimiento de las transformaciones lingüísticas que se han presentado en Madrid en los últimos tiempos, desde las evidencias de los rasgos lingüísticos del habla madrileña halladas en la literatura del siglo XIX, hasta la confirmación de la presencia de esos rasgos en el habla madrileña actual.

El libro, dividido en diez capítulos, hace un recorrido por la realidad lingüística de Madrid, tanto a nivel general de la ciudad, como la representada en dos de los barrios más característicos de Madrid: el barrio de Salamanca, ubicado en el centro histórico de la capital, y el Distrito de Vallecas, ubicado en la zona sudeste. Los resultados de los análisis que conforman este libro tienen la ventaja de desarrollarse en el marco del Proyecto PRESEEA, lo cual facilita la comparación entre los resultados de los distintos trabajos que conforman este macroproyecto lingüístico.

El primer capítulo de este libro está dedicado al análisis sociolingüístico de Madrid desde un punto de vista poblacional. En él, Ana M. Cestero Mancera, Isabel Molina Martos y Florentino Paredes García explican cómo el flujo migratorio que sufrió Madrid durante todo el siglo XX facilitó la renovación lingüística del habla madrileña, recibiendo aportes tanto de los inmigrantes provenientes de las demás provincias españolas (migración interna), como de inmigrantes de países latinoamericanos (Ecuador principalmente) y de países no hispanos (Rumanía y Marruecos). Debido a la posición geográfica privilegiada que presenta Madrid, la ciudad se convirtió durante el siglo XX en una de las ciudades de mayor importancia en el territorio español, no solo a nivel político y demográfico, sino sobre todo por ser un espacio propicio para la renovación lingüística de sus habitantes. Esta singular posición de Madrid, tanto como foco de la vida política como por su importancia a nivel lingüístico, ha hecho que se convierta en modelo lingüístico del español, tanto para muchos hispanohablantes como para algunos lingüistas, quienes consideran el habla madrileña como el habla ejemplar. A través de un recorrido por los estudios hechos a partir de textos literarios y también en los estudios basados en la lengua hablada, los autores muestran las diferentes vertientes que han tomado las investigaciones realizadas hasta el momento sobre el habla madrileña, destacando entre ellas las realizadas en el marco del proyecto PRESEEA, cuyo objetivo principal es la realización de un "estudio sociolingüístico coordinado del español hablado en las principales ciudades de España y de América" (Corvalán 1994: 400). En Madrid, este proyecto fue dirigido por un equipo de investigadores de la Universidad de Alcalá, coordinado por Francisco Moreno. En este capítulo se presentan los objetivos, metodología y estado actual del Proyecto PRESEEA desarrollado en España y América desde 1995, y en especial, las investigaciones realizadas en el marco del proyecto PRESEEA-Madrid (muestra de informantes, la encuesta, las variables, la recogida de los materiales, transcripción y etiquetado del corpus, etc.), lo cual permite la realización de comparaciones entre la investigación madrileña y el resto de investigaciones pertenecientes al macroestudio sociolingüístico coordinado del español hablado.

En el segundo capítulo, Isabel Molina Martos y Florentino Paredes García, analizan el variacionismo sufrido en la lengua hablada desde el punto de vista del nivel fónico. Para ello, observan la conservación de la /d/ en el barrio de Salamanca (Madrid) a partir de tres variantes: segmento percibido como fricativo; segmento aproximante debilitado y elisión con percepción de hiato, diptongo o vocal de duración variable. Como los propios autores señalan, la variación de la dental ha estado condicionada en las hablas castellanas, por una parte por la zona geográfica documentada, y por otro, por el nivel socioeconómico o estatus social de los hablantes. En el caso de Madrid, y en concreto en el barrio de Salamanca, hay un predominio de la conservación de este segmento fónico, en detrimento de su elisión en la conformación de los participios -áo < ádo por parte de las clases altas, lo cual ha marcado una tendencia que se ha trasladado al resto de habitantes de la zona así como a otros barrios y pueblos de la región. Sin embargo, junto a este perfil conservador por parte de los hablantes del barrio madrileño, se presenta también un proceso de cambio en entornos restringidos que ha llevado a una valoración positiva de la pronunciación -áo < ádo, lo cual ha generado en una aceptación de la elisión de la /d/ en los participios.

A partir de la comparación entre los datos madrileños con los obtenidos en otras ciudades españolas (Valencia, Las Palmas, Málaga y Granada –todas adscritas al proyecto PRESEEA–), se observa que Madrid se encuentra entre las comunidades de habla más conservadoras debido a razones socioespaciales (localización geográfica de la ciudad) y por ser punto de encuentro entre las variedades meridionales y septentrionales del castellano peninsular así como también por los contactos interdialectales que han tenido lugar en Madrid. Por otra parte, en este capítulo se analizan los diferentes factores que explican el mantenimiento de la /d/ intervocálica en la Comunidad de Madrid (factores lingüísticos, variables estilísticas, variables sociales, así como los diferentes factores individuales que influyen en la variación individual de la consonante /d/ en el barrio de Salamanca).

Isabel Molina Martos, por su parte, analiza en el capítulo 3 la variable sociolingüística -/s/ en el distrito de Vallecas, utilizando para ello el engranaje metodológico del Proyecto PRESEEA. Este análisis se centra en la identificación de la sibilancia, la aspiración, la asimilación consonántica y la pérdida de la -/s/ por parte de los hablantes del Distrito de Vallecas (Madrid). Se sirve tanto de variables lingüísticas (posición de la -s en la palabra; acento en la vocal siguiente; categoría funcional de la /s/; entorno consonántico siguiente, etc.), variables estilísticas (formalidad; especialización; tipo de discurso, etc.), y variables sociales (sexo, edad, nivel de estudios, etc.). Dentro de los resultados cuantitativos de este análisis, se observa que el Distrito de Vallecas es conservador en cuanto al mantenimiento de esta variable: el 67,7% de los hablantes conserva la /s/, mientras que el 32,3% restante la relaja o la elide. De estos últimos, la aspiración es la variante relajada que presenta una mayor frecuencia (26,4%). De las variables lingüísticas tenidas en cuenta en este estudio, solo dos parecen determinar la variación de la -/s/: la posición de la -s en la palabra (interior o final) y el entorno consonántico siguiente. Por otro lado, se observa que a diferencia de lo que sucede con las variables lingüísticas, que inciden de manera poco significativa en la variable -s, los factores estilísticos considerados parecen influir en el uso de esta variable. De este modo, se observa que la proximidad entre los hablantes afecta la relajación de la sibilante; que el tema de la entrevista influye en la pronunciación de la -s; que algunos tipos de discurso (descriptivo, narrativo, argumentativo) producen una pronunciación más restringida que otros (diálogo, discurso explicativo-expositivo) y finalmente, que la fase de interacción (comienzo, intermedio, final) afecta la pronunciación: suele ser más conservadora al comienzo de la entrevista que al final. Respecto a las variables sociales consideradas en este estudio, se observa un alto impacto de todos los factores sociales excepto uno: la edad. Se observa que las mujeres son más conservadoras en el mantenimiento de la -s que los hombres; igual sucede con el grupo de universitarios frente a los hablantes con estudios primarios y secundarios. Según el modo de vida, es más conservador la "familia", que el "ocio" y el "trabajo". En cuanto al factor "inmigración", son más conservadores los madrileños del Puente de Vallecas que los de la Villa de Vallecas, y también que los inmigrantes del Puente de Vallecas, presentando estos dos últimos colectivos usos más innovadores y semejantes entre sí que con los del primero.

En el capítulo 4, Florentino Paredes García hace una análisis de las funciones subjetivadoras del diminutivo en el habla de Madrid, a partir de los resultados obtenidos en el corpus PRESEEA-Madrid. En su análisis, observa la incidencia de factores lingüísticos, estilísticos y sociales en el uso del diminutivo en la comunidad de habla madrileña. Para ello utiliza dos corpus tomados del proyecto PRESEEA: en el primer corpus general se analizan todos los casos de diminutivos presentes en las encuestas; en el segundo corpus restringido se analizan únicamente aquellos diminutivos no lexicalizados presentes en los primeros 45 minutos de las encuestas. En términos generales se observa que la variante más extendida en la Comunidad de Madrid es –ito, con un 62,8% de ocurrencias, seguido por la variante –illo, con un promedio de 19,1%. Las otras variantes sufijales encontradas en los corpus, con menos representatividad que las dos anteriores son –ete (9,51%); -ejo (3,6%); -in(o) (2,9%); -uelo (1,7%); -ico (0,3%) y finalmente, -uco, que solo aparece una vez en las encuestas. Atendiendo al grado de lexicalización de los diminutivos, se observa que uno de cada tres sufijos diminutivos (33,7%) está lexicalizado. Sin embargo, al analizar las variantes sufijales, no se encuentra una relación entre el nivel de uso y el grado de lexicalización. De esta manera, se observa que el sufijo –ejo es el que mayor lexicalización presenta con 138 casos (99,3%), mientras que solo aparece no lexicalizado una sola vez. En segundo lugar se encuentra el sufijo -ete con 324 casos (88%); -uelo con 56 casos (83,6%); -illo con 439 casos (59,3%); -ico con 6 casos (54,6%), y finalmente, -in(o), con 62 casos (55,4%), mientras que el diminutivo –ito, que es el de mayor uso en la comunidad de Madrid, solo aparece 75 veces (3,1%), sin contar con la forma bonito. De las funciones que cumplen los diminutivos en la población estudiada, se observa que los madrileños utilizan este tipo de sufijos principalmente para indicar que la entidad disminuida se aleja del prototipo o no constituye un modelo dentro del campo semántico que representa (función descentralizadora). También lo usan con gran frecuencia con una función contraria (centralizadora), es decir, para indicar la centralidad semántica de la entidad disminuida; esta última función se aplica principalmente a unas cuantas bases léxicas concretas (poquito, cerquita, chiquitito). También se ha analizado la aplicación de los sufijos diminutivos a las bases léxicas que acompañan: en el caso de Madrid, se aplican sobre todo a los sustantivos y, en menor medida, a adjetivos y adverbios.

Mediante el análisis individual del empleo del diminutivo, se observa que los hablantes de Madrid tienden a reducir el uso de estas formas en las encuestas, aunque hay quienes los incluyen en su discurso de manera decidida. El perfil del hablante que incorpora más diminutivos es una mujer joven, de clase media y natural de Madrid. Igualmente, al analizar los factores sociales que inciden en el uso de estos sufijos, se observa que son las mujeres quienes incorporan más diminutivos a su discurso, lo cual significa en términos de subjetivación, que el habla de las mujeres es de carácter más personal y subjetivo que el de los hombres. En cuanto al factor edad, se observa una relación inversa: a mayor edad, menor presencia de diminutivos. Al igual que se presenta con las mujeres, los jóvenes madrileños optan por presentar el mundo desde una perspectiva propia, en lugar de simplemente describirlo de forma objetiva como lo hacen los hombres madrileños y las personas de mayor edad.

Por su parte, María Sancho Pascual presenta en el capítulo 5 un estudio sobre el empleo del diminutivo en el habla de los inmigrantes ecuatorianos residentes en Madrid, con el fin de obtener datos sobre el modo en que se está produciendo la integración sociolingüística de este colectivo. Las variables utilizadas en este estudio son: forma del sufijo, valor semántico, grado de lexicalización, difusión léxica, sexo y tiempo de residencia. Como señala la autora, si bien el proceso de integración de los ecuatorianos en España presenta unas características diferentes a otros colectivos por compartir la misma lengua que el país receptor, esto no significa que no se presenten dificultades en el plano lingüístico, siendo la acomodación comunicativa la que condiciona el proceso de integración.

Al comparar los datos obtenidos en esta investigación frente a los resultados recogidos en el proyecto PRESEEA-Madrid, se observa que los informantes ecuatorianos presentan una distribución desigual en el uso del diminutivo, situación que también se presenta entre los madrileños. Igualmente, se observa que las mujeres ecuatorianas hacen un mayor uso de diminutivos que los hombres (66,3% y 33,7% respectivamente), presentando una variación mayor en el uso de los diminutivos que el que hacen los hablantes madrileños del corpus PRESEEA (58,9% en el caso de las mujeres y 41,1% en el caso de los hombres). Al comparar la frecuencia de uso de diminutivos en el habla de los madrileños y los ecuatorianos, se observa que los madrileños utilizan una media de 26 diminutivos por informante, mientras que en el caso de los ecuatorianos la media es de 16. Por otra parte, atendiendo a la variable "tiempo de residencia", se observa que los informantes ecuatorianos que han residido más tiempo en Madrid presentan un mayor uso de diminutivos que aquellos que tienen un tiempo de residencia menor. De las formas del diminutivo consideradas, los ecuatorianos hacen un mayor uso del sufijo –ito, confirmando que esta variante es la de mayor uso en los países hispanoamericanos. A diferencia de lo que ocurre en Madrid, donde la forma –illo se utiliza de forma alternativa al sufijo –ito, en el caso de los ecuatorianos se presenta con mayor frecuencia en aquellos que tienen un tiempo de residencia mayor a 10 años, lo cual parece indicar una convergencia hacia el habla de los madrileños. Como la autora señala, los ecuatorianos que llevan más tiempo residiendo en Madrid presentan una tendencia a asimilar los patrones lingüísticos de los madrileños, tanto en el número de diminutivos que emplean, como en las variantes utilizadas, siendo las mujeres las que presentan una mayor convergencia hacia el habla madrileña.

En el capítulo 6, Florentino Paredes García realiza un análisis sobre el uso y las funciones de los pronombres átonos de tercera persona en Madrid. Un estudio similar ya había sido desarrollado por este mismo autor en 2006 a partir de los datos del proyecto PRESEEA, con lo cual el presente análisis busca completar el estudio sobre el uso de los pronombres átonos de tercera persona por parte de los hablantes madrileños. Igualmente, este trabajo se plantea como objetivo analizar la situación actual del leísmo, laísmo y loísmo en la Comunidad de Madrid, a partir de las hipótesis y variables explicativas que se han considerado sobre las razones de las desviaciones etimológicas.

Para este estudio se han analizado los pronombres átonos de tercera persona a partir de 38 variables independientes que incluyen factores lingüísticos (función sintáctica, referente del pronombre, concordancia, categoría gramatical, género, número del referente, etc.), estilísticos (tenor y status, tenor y edad, especialización, discurso, etc.), y sociales (edad, sexo, nivel de instrucción, lugar de nacimiento, etc.). Después de analizar los resultados de las 108 entrevistas madrileñas realizadas para los corpus PRESEEA-Madrid (54 en el barrio de Salamanca y 54 en el Distrito de Vallecas), se observa que hay una distribución similar entre los sujetos que solo produjeron leísmos (43 informantes), y quienes produjeron leísmos y laísmos simultáneamente (41 informantes). Como señala el autor, no todos los sujetos que produjeron leísmos producen también el resto de desviaciones, mientras que casi todos los laístas producen leísmos en sus entrevistas. En el caso del loísmo, solo uno de los 108 informantes produce esta desviación en el uso de los pronombres átonos; se trata de una mujer de 62 años natural de Albacete pero que reside en Madrid desde los 8 años. De los rasgos sociales que presenta esta informante, tal vez la procedencia geográfica sea el factor que parece influir en el uso de loísmos; sin embargo, el carácter aislado en el que se presenta esta desviación impide llegar a conclusiones fiables. Igualmente, destaca el autor que de los 108 informantes madrileños, once de ellos (seis del barrio de Salamanca y cinco del Distrito de Vallecas) no registran en sus entrevistas ninguna de las desviaciones estudiadas, lo cual es significativo si se considera que representan al 9,8% del total de la muestra.

El capítulo 7 por su parte, está dedicado a las locuciones verbales presentes en el habla de Madrid. En él, Inmaculada Penadés Martínez analiza las locuciones verbales producidas en las entrevistas realizadas en el barrio de Salamanca y pertenecientes al corpus PRESEEA-Madrid con el fin de estudiar la incidencia de su uso en la lengua oral y espontánea. Dentro de los datos ofrecidos en este capítulo se muestran cuáles son las locuciones verbales que aparecen en las entrevistas correspondientes al distrito de Salamanca; cuántas locuciones se registran en total, y cuántas ocurrencias hay de cada una de ellas. Igualmente, se presentan los datos sobre la naturaleza de las locuciones en relación con el rasgo de la idiomaticidad, para luego mostrar los resultados obtenidos del examen de la variación no marcada y la marcada en estas locuciones. Finalmente, se analiza la influencia de los factores sexo, edad y nivel de instrucción en el uso de las locuciones verbales por parte de los informantes. Después de analizar los resultados, Inmaculada Penadés Martínez señala que las locuciones verbales no son unidades lingüísticas frecuentes en las conversaciones grabadas en el barrio de Salamanca. Igualmente, la autora observa que el porcentaje de ocurrencias de locuciones idiomáticas es inferior al de las ocurrencias no idiomáticas (44,9% y 54,9% respectivamente) lo que la lleva a pensar que la idiomaticidad (rasgo que confiere valor expresivo en el uso de las locuciones) no es significativa frente a las locuciones no idiomáticas. Por otro lado, observa que en las entrevistas realizadas en el barrio de Salamanca hay un mayor número de ocurrencias de locuciones verbales no idiomáticas (494) que de idiomáticas (404), lo que significa que en dichas entrevistas aparecen más muestras de unidades de esta clase que se sitúan en la periferia de la clase de las locuciones, justamente por carecer del rasgo de la idiomaticidad. Según los datos obtenidos en esta investigación y en contra de lo que suele señalarse en las investigaciones de tipo fraseológico basadas en textos literarios, no parece existir una relación entre el registro coloquial y la utilización de locuciones verbales. Igualmente, la autora señala que a pesar de que las entrevistas efectuadas en el distrito de Salamanca no se caracterizan por la presencia de locuciones verbales, de acuerdo con los datos de este estudio hay una mayor utilización de este tipo de unidades fraseológicas por parte de los hombres que de las mujeres, lo que la lleva a considerar que un mayor uso de locuciones verbales supone una menor creatividad lingüística, ya que se trata de unidades institucionalizadas, convencionalizadas y previsibles desde el punto de vista de su forma y su significado.

Ana M. Cestero Mancera por su parte, realiza en el capítulo 8 un estudio sociolingüístico del tabú en el habla de Madrid con el fin de analizar los elementos y expresiones lingüísticas utilizadas para referirse a realidades tabuizadas, a partir de la incidencia de los factores sociales sexo, edad y nivel de instrucción. Para ello, utiliza 18 entrevistas semidirigidas (diez horas y media de grabación) pertenecientes al corpus PRESEEA-Madrid (Distrito de Salamanca). En este estudio se observa que de las 726 expresiones lingüísticas que hacen referencia a elementos tabú, 298 unidades (41%) se sitúan en la esfera social; en segundo lugar aparecen aquellas expresiones referidas a la esfera sexual (217) y que constituyen el 30% del total de elementos; le siguen las religiosas, 179 unidades, que representan el 25%, y finalmente, las expresiones escatológicas, que con 32 unidades representan tan solo el 4%. Debido a las mismas características de las entrevistas sociolingüísticas utilizadas en el proyecto PRESEEA (entrevistas semidirigidas que favorecen las interacciones intermedias entre lo transaccional y lo conversacional en registro medio de lengua inicial), las expresiones neutras son las más recurrentes, seguidas por las formas indirectas, y en último lugar, las directas; sin embargo, como señala la autora, éstas últimas se utilizan con una proporción significativa, lo que refleja, claramente, el peso que aún tiene el tabú en el uso de las expresiones lingüísticas. La esfera en donde se produce una mayor cantidad de expresiones directas es la mágico-religiosa, seguida de la esfera sexual, la social y finalmente la escatológica. Al analizar las finalidades pragmático-discursivas para las que se emplean expresiones que aluden a realidades o conceptos tabuizados, se observa que el uso con finalidad enfatizadora se produce en enunciados con todas las funciones comunicativas encontradas, referenciales y no referenciales, y generalmente se hace con estrategias directas no neutras y disfemísticas. Igualmente, el deseo de encubrir, motiva la aparición de enunciados con función referencial y se lleva a cabo a través de expresiones indirectas o eufemísticas, empleándose principalmente expresiones indirectas para atenuar casi siempre con función comunicativa referencial. Por otra parte, al analizar la influencia de los factores sociales en la utilización de expresiones tabuizadas, se observa que el sexo no parece determinar el uso de estos elementos en la muestra estudiada; en cuanto al factor edad, se observa que los mayores de 55 años son los que recurren con mayor frecuencia a expresiones relacionadas con el tabú, seguidos de lejos por los adultos y en último lugar por los jóvenes. Finalmente, al analizar el nivel de instrucción de los informantes, se observa que los que hacen un mayor uso de expresiones que aluden a realidades o conceptos interdictos son los hablantes con estudios primarios y con estudios superiores.

En el capítulo 9, Isabel Molina Martos hace un análisis de las estrategias de atenuación en el barrio de Salamanca, utilizando el corpus PRESEEA-Madrid. Como se ha comentado más arriba, el proyecto PRESEEA utiliza entrevistas semidirigidas que fomentan la interacción transaccional. Este estudio analiza precisamente las características de la atenuación presentes en este tipo de entrevistas. Para ello, parte de la hipótesis de que la atenuación como estrategia de cortesía aparece ligada en cada caso particular con una situación comunicativa dada. Con el propósito de analizar las estrategias de cortesía utilizadas por los hablantes del barrio de Salamanca, la autora observa la incidencia de las variables edad, sexo, nivel de instrucción y clase social. Al analizar las estrategias de cortesía a partir de los turnos de atenuación utilizados por los madrileños del barrio de Salamanca, se observa que no siguen las mismas tendencias de otros estudios sobre cortesía y que presentan un comportamiento divergente. De esta manera se observa que existe una relación inversa entre las estrategias de atenuación y el factor edad: a medida que se avanza en edad, los hablantes utilizan menos estrategias de atenuación. Lo anterior se puede interpretar como que los hablantes más jóvenes se interesan más por su propia imagen que los hablantes mayores, quienes hacen un uso más equilibrado de este tipo de estrategias. Una situación similar se presenta con el factor nivel de instrucción: a mayor nivel de instrucción, menor utilización de estrategias de atenuación. Por otro lado, al considerar la incidencia del factor sexo, se encuentra que son los hombres los que recurren a la atenuación con mayor frecuencia que las mujeres (57% y 43%, respectivamente). Otro factor analizado es la clase social; de las tres clases consideradas, es la clase media la que presenta un mayor porcentaje de atenuación (53%), seguida por la clase alta (40%) y finalmente por la clase baja, que solo recurre a estrategias de atenuación en un 6% de los turnos. Sin embargo, como la autora señala, no parece adecuado estudiar las estrategias de atenuación en la entrevista semidirigida únicamente como formas de cortesía convencional, y propone tener en cuenta el contexto discursivo que permita aportar resultados matizados en este sentido. Para ello, utiliza los conceptos de cortesía valorizante o codificada y cortesía interpretada, señalando que el conjunto de turnos de atenuación considerados debería evaluarse desde la cortesía interpretada, al considerar que las entrevistas semidirigidas utilizadas se articulan siguiendo la secuencia de negociación propia del discurso interactivo.

Siguiendo con esta misma línea de análisis, Ana M. Cestero Mancera presenta en el capítulo 10 los resultados de una investigación posterior sobre la atenuación lingüística en el habla de Madrid (Vallecas). Este estudio, de una mayor dimensión que el anterior, aborda el tema de la atenuación como un fenómeno sociopragmático variable. Esta investigación recoge los resultados obtenidos sobre el uso sociopragmático de la atenuación en el habla de Vallecas (Madrid), a partir del corpus PRESEEA. Su objetivo es conocer la atenuación lingüística (y paralingüística) desde una perspectiva sociolingüística, pragmática y discursiva. Para analizar la atenuación lingüística (y paralingüística) de los hablantes madrileños de Vallecas, la autora utiliza distintas variables lingüísticas, pragmático-discursivas, sociales relacionadas con el tipo de atenuación. Los resultados alcanzados la llevan a considerar la atenuación lingüística como un fenómeno variable de carácter sociopragmático. De esta manera observa que diferentes grupos sociales utilizan distintas estrategias de cooperación y cortesía para atenuar la interacción: los hombres recurren en proporción diferente a estrategias de atenuación que las mujeres; los jóvenes lo hacen de manera distinta que los adultos y los mayores; las personas con nivel de instrucción, clase social o estilo de vida diferentes, utilizan estrategias diversas y en proporciones distintas los unos de los otros. Al analizar la atenuación en el Distrito de Vallecas, Ana M. Cestero Mancera señala que los hablantes de esta zona de la capital hacen un uso frecuente de estrategias de atenuación en sus actos de habla, utilizando recursos lingüísticos variados que siguen patrones de comportamiento establecidos en su comunidad. Finalmente, los resultados obtenidos permiten observar la existencia de variación en el uso de estrategias de atenuación, condicionada por las características sociales de los hablantes, lo cual constituye un indicio de que se trata de un fenómeno sociolingüístico. Por otro lado, en relación con las funciones frecuentes para las que se utiliza la atenuación, se observa una orientación hacia el "yo" o hacia los "otros", y varía de igual forma de acuerdo a los rasgos sociales de los informantes, lo cual permite caracterizar el fenómeno de la atenuación como sociopragmático.

Aunque los diferentes capítulos que conforman este volumen abordan diversos aspectos de la realidad lingüística de Madrid, todos convergen en presentar un panorama amplio y actualizado sobre los principales fenómenos lingüísticos, sociolingüísticos y pragmáticos que caracterizan el habla madrileña. De esta manera, el libro Patrones sociolingüísticos de Madrid se constituye en una pieza clave para avanzar en el estudio de las peculiaridades lingüísticas de los hablantes madrileños en general, y de manera especial, de los hablantes de dos de los sectores más representativos de la capital española: el barrio de Salamanca y el Distrito de Vallecas.

 

Diego Javier Gallego Gallego
Universidad Antonio de Nebrija
dgallego@nebrija.es

 


1 Proyecto para el estudio sociolingüístico del Español de España y de América (PRESEEA), disponible en http://preseea.linguas.net/
2 Integración sociolingüística de la población inmigrante en España (ISPIE).

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