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Psicoperspectivas

versão On-line ISSN 0718-6924

Psicoperspectivas vol.20 no.1 Valparaíso mar. 2021

http://dx.doi.org/10.5027/psicoperspectivas-vol20-issue1-fulltext-2023 

Artículos de Investigación

Feminismo y masculinidades: Transformación política y existencial en la narrativa de hombres activistas antipatriarcales

Feminism and masculinities: Political and existential transformation in the narratives of antipatriarchal male activists

Jorge Andrés Jiménez Rodas1  * 

Milton Danilo Morales Herrera1 

1Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, Colombia

Resumen

Con el advenimiento del movimiento feminista y el desarrollo de teorías feministas se establecieron las condiciones para que el estudio de género de hombres y masculinidades fuera tomando forma, no sólo como propuesta teórica y analítica, si no como acción política orientada a la superación de las inequidades de género a partir de una transformación de la masculinidad. Este trabajo aborda la comprensión de la relación Feminismos/Masculinidades en la narrativa de hombres que participan en algún activismo por otras formas de ser hombre y contra las estructuras actuales de género. Para esto se realizó un análisis narrativo a la historia de 12 hombres latinoamericanos involucrados en este tipo de acción política. Atendiendo a un análisis funcional se desarrollaron dos formas en cómo puede comprenderse esta relación. Los resultados nos permiten concluir que, por un lado, la relación del feminismo con estos hombres reproduce la secuencia e influencia que el feminismo ha tenido en la consolidación de los estudios de género de hombres y masculinidades. Por otro lado, inducen a llamar la atención sobre la importancia de consolidar una educación y pedagogía feminista que potencie el papel estructurante y existencial que se menciona.

Palabras clave: estudios de género; feminismos; nuevas masculinidades

Abstract

The evolution of the feminist movement and the development of feminist theories established the conditions for the study of men's gender and masculinities to take shape, not only as a theoretical and analytical proposal, but also as a political action aimed at overcoming gender inequalities through the transformation of masculinity. This paper addresses the understanding of Feminisms/Masculinities relationship in the narrative of men who participate in some activism for other ways of being a man and against the current gender structures. For this purpose, we conducted a narrative analysis of the history of 12 Latin American men involved in this type of political action. Based on a functional analysis, we identified two ways in which this relationship can be understood. Results allow us to conclude that, on the one hand, the relationship of feminism with these men reproduces the sequence and influence that feminism has had in the consolidation of gender studies of men and masculinities. On the other hand, they encourage us to call attention to the importance of consolidating a feminist education and pedagogy that enhances the structuring and existential role mentioned.

Keywords: feminism; gender studies; new masculinities

De manera desprevenida se podría afirmar que el estudio del Hombre es tan antiguo como la primera pregunta sobre la existencia y el fin de la humanidad. Esto sería cierto si el significante lo utilizáramos de esa forma, con una “H” mayúscula que denota por un lado el ejercicio de universalización que durante mucho tiempo ha equiparado la humanidad con la posición masculina (Núñez Noriega, 2016). En otros términos, a lo largo de la historia los hombres han sido pensados y estudiados, pero no desde su marca de género, sino desde la ausencia de esta que universaliza una posición como la representación de todo lo humano; una situación problemática que empezó a ser cuestionada a partir del siglo XX y que implicó una transformación en cómo se comprenden hombres y mujeres (Badinter, 1994).

El giro en la comprensión de la masculinidad requirió del establecimiento de una matriz conceptual que visibilizó y denunció las fisuras de las posturas esencialistas y universalistas; y conforme a estas permitió la movilización y resistencia a los modelos tradicionales. En la génesis de todo esto, el punto de apoyo principal fue el advenimiento del feminismo como movimiento político, de resistencia y teórico. Con el surgimiento de las ideas feministas y la corriente de diversidad teórica que le sigue, las mujeres han señalado las inequidades que perduran a través del tiempo y el espacio y que son justificadas de manera arbitraria y naturalizada, iniciando así un proceso de revisión crítica y desnaturalización de las identidades de género que derrumban la certeza desprevenida de que los hombres han sido siempre objeto de reflexión.

Una de las razones, dentro de las muchas que se pueden explorar y que permiten comprender este impacto, tiene que ver con las múltiples escalas y niveles de análisis con los cuales las ideas feministas abordan desde elementos estructurales, agrupados en el concepto de patriarcado y su relación con otras relaciones de poder; hasta factores más cotidianos que dan cuenta no sólo de sistemas sociales y políticos, sino también de la forma en como estos se reproducen en una dimensión íntima y relacional (Ferrer, 2017; Pujal, 2007).

Ejemplo de esto pueden ser los trabajos de Kate Millet (1995) en el contexto de posguerras en Estados Unidos, los trabajos de Angela Davis (2016) quien analiza de manera conjunta el tema femenino en relación con la raza; los aporte de Betty Friedan (2009) al señalar una cotidianidad impuesta socialmente que tenía como resultado un confinamiento doméstico a las mujeres y un cerco ontológico que solo comprendía las labores del hogar. También, desde otros lugares, los desarrollos de teóricas decoloniales como Rita Segato (2016) y María Lugones (2008) quienes desde posturas diferentes señalan el vínculo que existe entre sistemas patriarcales y regímenes coloniales, develan la íntima relación que existe entre la imposición de la modernidad/colonialidad/capitalista y la intensificación de las diferencias basadas en los sexos.

Esta proliferación de teorías y acciones políticas abre el escenario para que se cuestionen las relaciones de género y con ellas las económicas, políticas, sociales, educativas, entre otras. Pero además, como lo señala Coral Herrera (2019), la revolución que implica el feminismo para las mujeres, para su reconocimiento, trastoca la cuestión masculina, la deja sin muchos de sus pilares fundamentales y obliga a que esta sea repensada. Si lo masculino se reconocía en parte por su relación y oposición a lo femenino, la transformación y resignificación que de esta última hace el feminismo pone en aprietos a los hombres y genera las condiciones para que la masculinidad se piense como el resultado de un proceso histórico, cultural y político; no simplemente como una certeza natural que se marginaba de cualquier reflexión.

Esta última idea rompe con la situación que se señala en el primer párrafo. Con el feminismo, los hombres entran en la escena como objeto de reflexión desde su posición de género. Su masculinidad empieza a ser pensada como una producción histórica y en este sentido empieza a ser cuestionada por académicos y académicas que se forman desde las teorías feministas (Kimmel, 2008). Este proceso toma diferentes caminos que van más allá del cuestionamiento de lo masculino como construcción histórica. En la medida en que estos procesos adquieren mayor desarrollo y las voces se multiplican, las indagaciones tocan temas relacionados con la identidad, pero también la relación de los hombres entre ellos, consigo mismo y con su entorno (Gómez-Etayo, 2014; Tomasini, 2010; Viveros, 2009). Se consolida de esta forma un campo de estudio que, influenciado por el pensamiento feminista (Aguayo & Nascimento, 2016), desarrolla una agenda alternativa de investigación que puede ser denominada Estudios de género de los hombres y las masculinidades (Núñez Noriega, 2016).

Con este proceso vienen hitos conceptuales que complejizan el escenario de reflexión. Uno de los más reconocidos es el de masculinidad hegemónica que aporta R.W. Connell (2003) con el cuál se abre la posibilidad de pensar la masculinidad desde un marco normativo y estructurante de esta, pero también para analizar formas no hegemónicas. Así, en conjunto con el reconocimiento de los procesos y relaciones de poder que operan en la estructuración de la identidad masculina, surge la posibilidad de pensar ser hombre de otras maneras, visibilizar las relaciones de opresión intragénero y dar lineamientos para un activismo político de los hombres con relación a la masculinidad y las relaciones de género en general. El aporte de estos desarrollos conceptuales permite pensar lo masculino no como un todo universal, sino como una compleja red de relaciones de poder basadas en hegemonías y resistencias (Aguayo & Nascimento, 2016; Rios, 2015; Tomasini, 2010).

Con este desarrollo teórico y conceptual, el ejercicio reflexivo deviene en acción política. El llamado a que los hombres reconozcan su lugar en la transformación de las relaciones inequitativas de género, a que se involucren en la acción para erradicar estas situaciones injustas viene tanto desde algunos sectores feministas (Friedan, 2009; Segato, 2018), como desde el campo de los estudios de género de hombres y masculinidades (Aguayo et al., 2011; Ariza-Sosa et al., 2015; Carabí & Armengol, 2015a) y desde esferas institucionales que tienen como objeto misional superar estos fenómenos (ONU Mujeres, 2018).

Este impulso se ha materializado en propuestas como el Lazo Blanco (Huertas et al., 2009) en la cual hombres de diferentes países se movilizan de manera directa contra la violencia hacia las mujeres. Pero a niveles más locales también se identifican iniciativas de hombres o grupos de hombres que ponen su creatividad para cuestionar las masculinidades hegemónicas y ofrecer una alternativa desde una resistencia personal, social y política a los mandatos tradicionales de género (Ariza-Sosa et al., 2015; Flood, 2015; Guzmán, 2014). El elemento común a estas expresiones y activismos es, además del involucramiento de los varones, la incorporación de un lenguaje y discursos que apuntan a una masculinidad diferente y con este la proliferación de trabajos e investigaciones que hacen énfasis en las transformaciones subjetivas en diferentes esferas de la vida de los varones (Avendaño & Luis, 2017; Peretz, 2017; Rios, 2015; Tidy, 2018; Viveros, 2009).

Pero todo este resultado académico y político, esta consolidación de estudios y de colectivos de hombres que cuestionan la masculinidad no está exenta de revisiones críticas. Una de las principales profundiza sobre la relación problemática entre feminismos y masculinidades. En términos puntales se cuestiona el riesgo que hay en que los hombres nuevamente se posicionen en el centro y desplacen los análisis de las relaciones de poder denunciadas por los feminismos. En este sentido la precaución gira, como lo menciona Melissa Fernández (2016), en torno a la posibilidad de que la relación y apropiación de los colectivos de varones de los discursos feministas y de una agenda relacionada a asuntos de género termine reproduciendo las estructuras jerárquicas y prive a los planteamientos de su potencialidad crítica.

Por otro lado, la relación entre feminismo y colectivos de hombres despliega otro tipo de tensiones que también han sido expresadas como una advertencia o señalamiento crítico. Luciano Fabbri (2016) señala como una tensión fundamental en estas iniciativas masculinas la tendencia autoflagelante y terapéutica que adquieren los discursos y las acciones, poniendo el foco en los varones como víctimas del patriarcado y dejando a un lado la revisión de su papel como reproductores del modelo hegemónico y tradicional. El cuestionamiento de la masculinidad pasa a ser un ejercicio de reivindicación identitaria que deja de lado la reflexión sobre las relaciones jerárquicas, políticas y culturales (Azpiazu Carballo, 2017; Whelehan, 1995).

Estos ejercicios críticos con el emergente campo de estudios y acción de género y masculinidades está usualmente desarrollado como reflexiones teóricas o como lecciones resultado de la experiencia propia de hombres y mujeres que han tenido contacto con estas iniciativas (Fabbri, 2016; Vilchis & María, 2014). No obstante, también existen voces teóricas que hacen énfasis en seguir pensando y discutiendo la relación de los hombres con el feminismo, sin perder la mirada crítica, pero sin cerrar las posibilidades de dialogo, reflexión y análisis entre hombres y mujeres. De esta forma se podría superar la trampa de tener un movimiento de varones que genere transformaciones a nivel subjetivo, pero no logre articular dichas transformaciones con un trasfondo social mayor (Seidler, 2006).

En síntesis, la emergencia del campo de estudios de género y masculinidades, y la consecuente acción política que se ha articulado en diferentes colectivos de hombres, ha permitido que la posición e identidad masculina sea pensada, teorizada y movilizada en torno al cambio. Como antecedente de esto está el quiebre epistemológico que se dio con la consolidación de los feminismos como corriente teórica, no obstante, la relación entre feminismos y estos colectivos sigue siendo una situación en tensión y conflicto que tiene aspectos críticos que deben ser tenidos en cuenta.

En este trabajo indagamos por la relación que hombres participantes de colectivos de masculinos antipatriarcales tienen con los feminismos como enfoque y como movimiento social. La pregunta que surge va más allá de las evidentes relaciones que existen en la consolidación de los estudios de hombres y masculinidades y el feminismo, y pretende aportar puntos de análisis y reflexión para seguir pensando el papel y la relación que los hombres pueden tener con las ideas y movimientos

feministas desde su propia experiencia activista.

Método

La relación particular que tienen los hombres que propenden y se movilizan por otras alternativas a la masculinidad centra el interés de la investigación en sus contextos concretos y sobre todo en la forma en cómo desde su discurso se articula la experiencia. Esta precisión ubica tanto el método como los resultados de investigación en una perspectiva comprensiva en la cual los recursos discursivos y narrativos están al servicio de la construcción de significados. Con esto presente, el diseño metodológico que guía la investigación se enmarca dentro de los postulados generales de las investigaciones cualitativas al centrarse en la forma particular en cómo los significados se construyen dentro de los contextos de actuación de los sujetos (Strauss & Corbin, 2002). El ejercicio está orientado a comprender la forma particular en que los participantes de la investigación articulan referencias sobre el feminismo en la historia de su activismo por otras formas de masculinidad y en contra de las inequidades de género.

Desde este paradigma cualitativo el lenguaje como actividad de producción simbólica adquiere un papel central dentro de la construcción de sentidos y significados (Flick, 2007) y guarda un vínculo fundamental con las posiciones de sujeto que cada uno de los participantes habita y moviliza. En este sentido, la experiencia particular de los participantes con las teorías feministas no debe abordarse de forma genérica sino contextual, ya que los significados no dependen de sí mismos sino de una compleja red de elementos que comprenden las dimensiones históricas y culturales (Bruner, 2009).

Participantes de la Investigación

Se recolectó la información de doce hombres que participan de colectivos antipatriarcales, todos ellos latinoamericanos, específicamente once colombianos y un salvadoreño. Las edades de los participantes oscilan entre los 20 y los 67 años y al momento de la entrevista cada uno de ellos dejó manifiesta su orientación sexual. Para la consolidación de este grupo de participantes se siguieron dos estrategias de muestreo cualitativo. El primero de ellos un muestreo intencional (Izcara Palacios, 2014) en el cual se definieron como criterios mínimos de inclusión el que los varones se reconocieran como tal y que participaran activamente en alguno de estos colectivos.

El segundo proceso de muestreo siguió los lineamientos de Strauss y Corbin (2002) con relación al muestreo teórico. De acuerdo a esta estrategia se realizó una primera fase de entrevistas con cinco hombres, mayores de cuarenta años heterosexuales. Después de un análisis parcial de esta información se decidió focalizar la búsqueda en hombres que fueran menores de cuarenta años y/o que tuvieran una orientación sexual diversa. Siguiendo estos lineamientos se completó el grupo de participantes de la investigación.

Tabla 1 Participantes de la investigación 

Nombre Nacionalidad Edad Orientación Sexual
Jarlan Salvadoreño 52 años Heterosexual
Mario Colombiano 50 años Heterosexual
Bernardo Colombiano 65 años Heterosexual
Dario Colombiano 67 años Heterosexual
Felipe Colombiano 25 años Homosexual
Víctor Colombiano 32 años Heterosexual
Ramiro Colombiano 38 años Homosexual
Ricardo Colombiano 42 años Homosexual
Daniel Colombiano 28 años Heterosexual
Jairo Colombiano 55 años Heterosexual
Andrés Colombiano 39 años Heterosexual

Nota: Los nombres que se presentan en la tabla y en el resto del trabajo han sido modificados para garantizar la confidencialidad de los participantes.

Recolección de la información

La recolección de información se hizo por medio de entrevistas individuales semiestructuradas (Kvale, 2011). Con cada uno de los participantes se pactó un encuentro y se diseñó un protocolo de entrevista que exploraba el proceso de activismo de los participantes de la investigación. Para cada uno de los encuentros se siguieron las sugerencias de la entrevista narrativa propuestos por Jovchelovitch y Bauer (2000), haciendo preguntas que incitaran a contar una historia y que no simplemente produjeran respuestas de afirmación y negación a preguntas puntuales. Una vez finalizada la fase narrativa, se realizaron cuestionamientos más puntuales con el objetivo de esclarecer lo puesto en los discursos por los participantes. Las entrevistas fueron grabadas con el consentimiento de los participantes y el audio se transcribió para su posterior análisis.

Estrategia de análisis

Como estrategia de interpretación hemos utilizado los postulados del análisis narrativo, entendiendo que este tipo de estrategias permiten reconocer por un lado los discursos sociales que configuran un contexto específico que van más allá del sujeto, pero que en sus condiciones de enunciación tienen efectos performativos al construir y promover el significado de lo que hablan (Iñiguez, 2006). Al mismo tiempo, la investigación narrativa, reconoce la acción del sujeto que narra, en este caso los participantes de la investigación, ya que en la narrativa el sujeto ejerce una articulación de acontecimientos que construyen significados. Por último, la perspectiva narrativa reconoce además que el ejercicio mismo de la narración no sólo atañe a la relación del sujeto y el uso que hace de los repertorios culturales, sino que en esta acción también se ejerce una influencia en el contexto (Schöngut & Pujol, 2015).

Esto se comprende de forma más amplia con la idea de triple mimesis de Paul Ricoeur (2004) con la cual se hace énfasis al mundo prenarrativo (mimesis I), es decir los significados y repertorios culturales, pero también al cómo los sujetos hacen uso de estos para construir significados en su propia narrativa y no simplemente enumerar acontecimientos (mimesis II). Finalmente este proceso tiene efectos no sólo en la construcción de significados para los sujetos sino en los contextos donde esta tiene lugar (mimesis III), bien sea como efectos comportamentales, en la evocación de sentimientos y o la transformación de modelos axiomáticos (Bruner, 2009; Escalante Gómez, 2013).

Una vez transcritas estas entrevistas se analizaron de la siguiente forma. Una primera lectura ingenua en la cual se realiza un primer acercamiento a las historias de los participantes. En segundo lugar, un análisis estructural que consiste en reconocer los elementos heterogéneos que son traídos por cada uno de los participantes en sus narraciones, tales como escenarios, acontecimientos, instrumentos, personajes, entre otros. Finalmente, en tercer lugar, se realiza un ejercicio comprensivo de estos elementos siguiendo dos vetas analíticas. La primera tiene que ver con los significados que permiten cohesionar todos estos elementos en una misma historia, la trama que guía la acción narrativa. La segunda es una reflexión sobre el significado e implicaciones que estas narrativas tienen en comparación con otros discurso y relaciones sociales (Fraser, 2004; Jovchelovitch & Bauer, 2000).

Para realizar este proceso se hizo, en conjunto con la lectura de las narraciones, un proceso de codificación y categorización con el que se buscaba señalar los elementos estructurales que componen la narración, las valoraciones morales, la evocación de sentimientos y las relaciones que establecen los participantes de cada uno de estos elementos. Este ejercicio fue asistido por medio de software de análisis de datos cualitativos y fue luego utilizado para construir relaciones que trazan los significados de la trama narrativa. Estos últimos son los que se presentan en este trabajo.

Consideraciones éticas

La aplicación de las entrevistas y los aspectos éticos de las mismas fueron aprobados por el comité doctoral del programa de doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Pontificia Bolivariana de la ciudad de Medellín, Colombia. Adicionalmente se realizó un consentimiento informado que cada participante aceptó antes de cada entrevista. En este se hizo énfasis en el resguardo de la confidencialidad de los participantes, el acceso a la información -limitado a los investigadores-, la libertad de decir en qué momento dejar de ser parte del estudio y el cambio de los nombres en la presentación de los resultados.

Resultados

Feminismos y masculinidades: Conceptualización y articulación de la acción

De manera general existe una mención constante al feminismo como un antecedente en la narrativa de los participantes de la investigación. Su presencia en la historia da cuenta de un instrumento con variados usos y efectos en la estructuración de la acción que opera en diferentes niveles y dimensiones de la vida de los varones. Su presencia dentro de las narrativas no está aislada de otro tipo de discursos, hechos, encuentros y/o activismos políticos En términos generales Las teorías y los conceptos llegan movilizados a través de la inquietud y el encuentro con otros significativos que se vuelven catalizadores de esta acción. En palabras de uno de los participantes esto se narra de la siguiente forma:

‘Yo llegué a esto, precisamente hablando con los amigos. Me di cuenta de que había eso que llaman feminismo y que del feminismo había surgido algo que se llama estudio de las masculinidades y me gustó el tema. Me gustó porque comencé a leer, comencé a escuchar autores’. Benjamín.

El activismo, relacionado a otras formas de vivir la masculinidad, se ve articulado como el producto de la interacción con otros que comparten las inquietudes y el encuentro con el feminismo. Dicho de esta forma, la cuestión de las masculinidades en las narrativas de los participantes no emerge como una expresión interior e individual, sino que la acción germina en la interacción con estos otros elementos humanos y conceptuales. La cita además de reafirmar la relación entre los feminismos y los estudios de género de las masculinidades permite analizar la cadena de consecuencias que facilita las teorías feministas para consolidar una pregunta sobre lo masculino. En ella se puede ver esta secuencia cuando el encuentro precede a la cuestión masculina, y esta última se presenta como consecuencia de la primera.

Este encademiento es posible por los aportes y herramientas conceptuales que se le reconocen al feminismo, de manera directa con relación al concepto de género. En este último se concentra la importancia del cuestionamiento y la deconstrucción al albergar la desnaturalización de las características y capacidades que se le asignan a los sexos. Los siguientes fragmentos de narrativa aportan elementos para un análisis en este sentido:

‘Cuando salí los hijos ya estaban grandes, y bueno ya había recorrido mucho con ellos. Tuve la oportunidad de sacarlos profesionales, entonces, ya ahí si me dediqué a trabajar el tema de género porque en la universidad encontré eh, di con la fortuna de encontrarme con profesoras feministas’. Dario

‘Yo describiría esas masculinidades otras como unos posicionamientos que cuestionen lo que ha sido la masculinidad hegemónica necesariamente, eh, que reconozcan los trabajos que han venido haciendo las compañeras feministas desde hace muchos años, porque ellas fueron las que empezaron a introducir esa pregunta sobre el género’. Andrés

Tanto en la narrativa de Dario como en la de Andrés el vínculo entre género y feminismo se presenta como orgánico. La reflexión sobre este concepto es entendida como un ejercicio propio de esta corriente teórica y se le atribuye su desarrollo. Más allá de la problematización que se pueda hacer a esta relación directa y exclusiva entre el concepto y la teoría, la forma en como esta es articulada dentro del discurso y narrativa de los participantes revela el impacto del feminismo como estructura conceptual que favorece por un lado la dedicación a la acción y la comprensión diversa de la masculinidad. En el fragmento de Dario la posibilidad de trabajar el género está supeditada al encuentro con su profesora feminista, y del mismo modo para Andrés la posibilidad de materializar masculinidades otras como respuestas a un ideal regulatorio y hegemónico de la misma se debe a la pregunta que los movimientos feministas han introducido en su acción.

En relación con esto, el género es entendido por los participantes como un producto cultural. El concepto establece así los determinantes para una desnaturalización de las identidades masculinas y para establecer relaciones entre los contextos culturales y las formas en cómo se concibe esta. La acción de transformación de las masculinidades se puede entender sí, bajo este significante opera la posibilidad misma de cambio. De allí que concebir al género como un producto mediado por la acción cultural favorece la alternativa al incluir en la definición la construcción de otras maneras como diferentes, pero además de esto al introducir en dicha alternatividad una respuesta a modelos hegemónicos como lo señala Andrés en su narrativa. Así, la relación con el feminismo y la apertura conceptual que este brinda a los participantes permite justificar la acción como posibilidad de construcción de una masculinidad otra, pero a la par constituye esta como una acción de respuesta y resistencia o formas que se comprenden como dominantes.

En términos concretos esta relación podría clasificarse como reconocimiento y definición del campo conceptual de acción. Es decir, el feminismo en estas narrativas aporta los instrumentos para reconocer el problema, los campos sobre los que este opera y la orientación de la acción. De forma más precisa, permite reconocer el cuestionamiento de la masculinidad como una problemática derivada de los cuestionamientos que el feminismo ha hecho sobre los regímenes de género, y al tiempo aporta los elementos conceptuales para comprender estas relaciones y establecer la búsqueda de masculinidades otras como respuesta a mandatos desiguales e inequitativos. En la siguiente cita hay elementos que permiten entender este proceso:

‘Yo ya sabía que no era pecado, pero no sabía que más era. Bueno esto pecado no es, ni bueno, ni malo, es una forma de estar, pero cuando empiezo a descubrir conceptos como ese, la estética, a mirar conceptos que relacionaban la masculinidad con la ciudadanía, o a estudiar el feminismo, la teoría queer, ahí yo, ah, aquí es donde está esto’. Andrés

Para entender un poco más el contexto de la cita aclararemos que esta hace parte de un relato que el participante está haciendo con relación a su diversidad sexual y cómo esta ha sido base para reflexionar el tema de las masculinidades. En la línea del análisis que se está presentando, la secuencia temporal indica la forma en cómo una certeza moral de no sentirse culpable por esta diversidad es articulada de forma política una vez se cuenta con las estrategias conceptuales que favorecen esta apropiación. La forma en cómo se articula esto en el relato tiene que ver con su ubicación, lo que denota el ejercicio articulador de los conceptos al dar presencia a algo que antes se percibía más como intuición o sensación. Adicionalmente, la cita presenta al feminismo en relación con otra serie de conceptos y posturas teóricas como la teoría queer y la estética. Dichas referencias trazan líneas alternas en el encuentro con el feminismo mediado por el acercamiento a otros marcos conceptuales.

En este sentido, la diversidad propia de los feminismos (Auffret, 2019; Pujal, 2007) posibilita que los intereses políticos y/o las inquietudes previas al interés sobre los asuntos de género generen integraciones y apropiaciones políticas que expanden el campo de acción y facilitan la conexión del cuestionamiento de la masculinidad con activismos anteriores. En las siguientes citas se abordan elementos para analizar esto:

‘Me fascinó sobre todo los planteamientos de las feministas decoloniales, me motivó mucho eso con el feminismo que yo me siento mucho más identificado, con el feminismo decolonial’. Benjamín

‘Yo me alejo de la militancia un rato, un momento por cuestiones laborales, y ya cuando vuelvo a conectarme de lleno, ahí está el feminismo, y con toda la fuerza y toda la contundencia, y es como yo lo que asumo es como un mensaje de que, o es con el feminismo o no es izquierda’. Daniel

En la primera cita, la referencia al feminismo devela además una preocupación y un interés político del participante con las relaciones políticas derivadas de las reflexiones decoloniales. Aquí la conexión del feminismo con estas cuestiones y los aportes que ofrece en este debate son un punto que permite que los intereses de Benjamín, que anteriormente estaban relacionados con lo ambiental, se articulen a las cuestiones de género. En la segunda cita, la del relato de Daniel, esto también es relevante y se pone de manifiesto cuando, dejando clara su militancia previa en la izquierda política, el feminismo entra a aportar otros elementos conceptuales que abren el camino a los cuestionamientos de género y que además generan un condicionante nuevo dentro de su militancia.

En ambos casos, la diversidad del feminismo, expresada en sus múltiples vertientes analíticas, permite establecer los vínculos entre un cuestionamiento a la masculinidad hegemónica, las estructuras tradicionales de género y las problemáticas ambientales y políticas respectivamente a relación narrada entre la acción por unas masculinidades otras y el feminismo reproducen por un lado la vinculación que existe en el nivel de análisis teórico. Es decir, que el encuentro con las ideas feministas en la narrativa de los participantes de la investigación, al igual que en el desarrollo del estudio de género de masculinidades como campo de estudio, es una derivación de las reflexiones que el feminismo ha hecho como movimiento político y como corriente teórica. Pero adicional a esta afirmación, la función que se le otorga a esta relación en las diferentes historias permite ubicarla como estructurante y articulador de la acción política de estos hombres.

La función estructurante hace alusión a como el feminismo aporta recursos conceptuales que permiten dimensionar el problema, establecer los cuestionamientos y definir conceptualmente las masculinidades como un producto cultural susceptible de ser modificado con el objetivo de generar relaciones mucho más equitativas y justas. Adicionalmente el feminismo logra articularse a otros intereses políticos que expresan y manifiestan los participantes. Este encuentro es expresado a través de variaciones o diversidades teóricas como los feminismos decoloniales, entre otras que permiten articular la acción política, expresada en diferentes campos como el ambiental o el de la izquierda política, a una deconstrucción de la masculinidad hegemónica y una búsqueda de identidades masculinas alternativas. En este sentido, no sólo opera como una fuente de reflexión, sino que es también un puente con otros posicionamientos políticos que expande el radio de la acción de los participantes de la investigación.

Feminismo, transformaciones personales y opciones existenciales

En el apartado anterior se buscaba dejar en claro la función estructurante y articulatoria de la acción que tiene el feminismo en la narrativa de los hombres que hicieron parte de la investigación. Pero más allá de esta dimensión política, vinculada al activismo, existen otras relaciones y menciones que aluden a la cotidianidad de los sujetos. Una función que además de desplegar unos recursos analíticos para pensar las relaciones culturales, sociales y políticas; generan más una mirada hacía sí mismo y una acción hacía la propia subjetividad. En el siguiente fragmento de texto se abordan algunos aspectos que despliegan este análisis.

‘Las mujeres nos cambiaron el pensamiento, nos tienen trastocados, nos tienen emproblemados. El movimiento feminista, y no es violento y no tiene tantos años’. Bernardo

Este fragmento ubica el impacto del feminismo en la personificación de los hombres, a través de una identificación en un nosotros masculino. Más allá de las referencias a la cultura, a los sistemas políticos o a las relaciones económicas, la afectación directa está en la existencia misma, en la experiencia que un hombre, por serlo y reconocerse desde allí, experimenta ante los cuestionamientos no violentos del movimiento feminista. La forma contundente en como Bernardo expresa esto apunta al cuestionamiento y transformación sobre el propio pensamiento derivado de la acción e influencia de las ideas feministas. En este sentido la función de este marco teórico y político en la narrativa de los sujetos tiene que ver con una duda y relación consigo mismos. El siguiente fragmento aporta otros soportes para continuar con este análisis:

‘Además, es como algo que le debemos al feminismo. O sea, los hombres pudimos dejar de ser ese tipo de hombres, tan fuertes, tan rudos, pues siendo como tocados por la duda del feminismo. Para mí, sobre todo hoy el feminismo es eso, sobre todo una duda, como una pregunta constante’. Victor

La consecuencia del feminismo en esta expresión viene motivada por la duda. El efecto de esta es una pregunta sobre la propia masculinidad que favorece la ruptura, “el dejar de ser ese tipo de hombres”. Con esto se configura una retórica de la liberación en la medida que se genera la posibilidad de dejar algo atrás que es leído como imposición cultural. La función del feminismo en estas narrativas es cuestionar la propia subjetividad para obtener de este ejercicio una movilidad en la forma como se vive la propia masculinidad. Un desplazamiento que es sobre todo un movimiento de distancia de los postulados de las concepciones hegemónicas. La rudeza y la fuerza, adjetivos utilizados en el relato de Victor para categorizar rasgos distintivos de esa forma de ser hombres que se cuestiona, al ser puestos como referencia generan en estas cualidades puntos de anclas sobre los cuales la movilidad de la masculinidad puede tener una representación y materialización clara en la propia subjetividad. En este mismo sentido se encuentra el siguiente fragmento:

‘Lo único que yo sé es que el feminismo tiene ideas que a mí como hombre creo en ellas y me identifico. Es que yo soy, igual yo entiendo que hombre y mujer, hombre y masculino no son sinónimos, las luchas del feminismo me dieron hoy la libertad a mí. Porque yo me gratifico en lo femenino, es donde están mis apuestas’. Ricardo

El feminismo, en esta estructura narrativa, abre la posibilidad a reconocer lo femenino en lo masculino. En esto hay una paradoja que es productiva, ya que no existe una demarcación de la posición masculina. Esta es reafirmada cuando el participante identificándose como hombre manifiesta su convicción por los desarrollos de las ideas del feminismo, al tiempo que finaliza su cita afirmando su gratificación con lo femenino. En otros términos, el feminismo es apropiado dentro de su discurso como una forma de afirmar su masculinidad en una gratificación desde lo femenino; un reconocerse hombre a partir de lo que se considera, cultural e históricamente reservado para las mujeres. La paradoja se asoma de manera evidente, y como es presentada en la narración refuerza esta retórica de la liberación en tanto que dicha contradicción es vista como productiva gracias al efecto emancipador que se encuentra en las ideas feministas.

Yendo más a fondo en este análisis, el feminismo tiene un papel de expansión de la propia subjetividad que puede leerse como ruptura de los cercos que las identificaciones tradicionales de género ponen a ciertas opciones existenciales. En este sentido la paradoja de reconocerse hombre en lo femenino establece una posibilidad de transformación y marca una ruptura y transición existencial en la narrativa de los participantes. Una que define un cambio en la adopción de pautas de comportamiento, pero también la apertura a dimensiones como la afectiva que dentro de la división tradicional de los géneros estaba reservada exclusivamente para lo femenino (Arisó & Mérida, 2010; Reeser & Gottzén, 2018). Uno de los participantes expresa este cambio de la siguiente forma:

‘Más confianza, yo me siento con más confianza de vivir la vida, de tener amigos, de compartir con ustedes, de sacar el tiempecito para venir por acá y aprender, aprender, me alegra, pues aprender’. Henry

Este testimonio, expresado además después de un taller dirigido a hombres por parte de una organización feminista aporta otros elementos interesantes para el análisis. La relación que establece la cita es de causa efecto. La participación de estos procesos movilizados por organizaciones feministas deviene en confianza por vivir la vida. Esta referencia ubica las transformaciones en una dimensión existencial que se adjetiva principalmente en la confianza. De esto se concluye que la relación con el feminismo resignifica en esta narrativa la idea de la vida misma, equiparando lo tradicional con una forma de actuar que no se corresponde con la acción de vivir. Esta acción, cercada por una ausencia de confianza, se ve transformada cuando a partir de los procesos de encuentro con las ideas feministas se facilita una apertura a los otros y al compartir y relacionarse con estos.

En este sentido, la función representa una expansión en la existencia misma. Rompiendo por un lado las limitaciones impuestas por determinados marcos culturales a las relaciones de género. La narración de los participantes da cuenta de una ganancia que se traduce en bienestar y armonía. El feminismo permite dejar de ser ciertos hombres y permite convertirse en otro tipo de hombres; favorece las condiciones para identificaciones paradójicas de lo masculino con lo femenino que expanden la noción misma de la identidad y confrontan las posiciones dicotómicas y cerradas, y además generan la sensación de conexión con la vida, que también puede ser leída como tranquilidad, confianza, intimidad y apertura hacia los otros, trascendiendo una idea implícita de autonomía e individualidad por una más relacional. Esto último además de ser una constatación a un nivel más íntimo también se expande y articula a cuestionamientos más políticos. En la siguiente cita se abordará esta idea.

El hombre que logra conectarse con la sensibilidad, disfrutar de un instrumento que le permita, eh, digámoslo, ¿cómo es que dice la gente? “desestresarse”, ¿cierto? O sea, hacer cierta meditación, estar tranquilo, estar en silencio, sentirse, entonces va a ser un hombre que, de alguna manera u otra, eh, lo podemos ir jalando hacía temas, y hacía vivencias un poco más, más bonitas, más armoniosas, más pro-equidad, ese tipo de cosas’. Jaime

En primer lugar, hay en este fragmento referencia a la sensibilidad como una dimensión que está desconectada de las formas tradicionales de la masculinidad y que es una opción experiencial para los sujetos que asumen el reto de vivirla de otra forma. Pero conjuntamente, hay una segunda idea que es la que marca la transición de una dimensión íntima y personal a una política, ya que esta sensibilidad es narrada como condición precedente y estratégica para situaciones de mayor armonía y “pro-equidad”. Esta idea presupone por un lado condiciones de inequidad en los regímenes actuales de género, y como representación de estos la desconexión de lo masculino con lo sensible. Esta relación configura una causalidad para comprender una masculinidad sensible como la posibilidad de orientar a los hombres en ideas más equitativas. Visto de esta forma el impacto no solo tiene una repercusión a nivel personal, sino que por sobre todo se expresan a un nivel mucho mayor y político.

El feminismo, en estas narrativas, además de ser un cuerpo teórico de conceptualización y acción política es también un dispositivo de expansión de la masculinidad como posición de sujeto. Este proceso surge a través de una retórica de la liberación que establece puntos de anclaje en las formas tradicionales y dicotómicas de comprender y experimentar el género. Dichos puntos sirven como referencia para operar transformaciones a nivel personal, aperturas a dimensiones como las afectivas, a la exploración de otras formas de identificación que transciendan las barreras antes impuestas. De manera precisa, el feminismo opera como un dispositivo de transformación personal y existencial en la acción de los participantes de la investigación. De esta forma, a la par que se conceptualizan y articulan luchas políticas, también se da este proceso a un nivel íntimo y personal, en la posibilidad de encontrar formas más armoniosas de ser hombre.

Discusiones y conclusiones

Al inicio de este texto comentábamos que, si bien el campo de estudios y acción de género y masculinidades es heredero de las conceptualizaciones del feminismo, la relación de este último con los hombres y colectivos de masculinidades es vista por algunos y algunas desde una perspectiva crítica, haciendo énfasis en la pérdida del sentido crítico de las ideas feministas en la apropiación discursiva que hacen algunos varones. Una vez analizados los testimonios de los participantes de la investigación pudimos describir dos formas principales en los que la relación con el feminismo se articula en las diferentes narrativas. Estas son como Instrumento conceptual y articulador de la acción; y como expansión y transformación existencial.

Los testimonios presentados en el artículo permiten comprender la ruptura que la arquitectura conceptual del feminismo introduce en la reflexión de la sociedad, las relaciones de poder y la subjetividad. En este sentido su influencia favorece la estructuración conceptual para que la acción política de estos hombres se ubique en un terreno teórico y práctico específico; favorece la posibilidad de dar forma a la acción a partir de una matriz que favorece la visibilización, conceptualización y acción. En otras palabras, la relación teórica de estos hombres con el feminismo, que por demás está mediado por el encuentro con otros hombres y mujeres, permite resaltar el talante crítico de las ideas y favorece la articulación de los cuestionamientos subjetivos a condiciones y situaciones políticas referentes a relaciones de poder, dominación y jerarquía.

Respecto a esto, la relación de los hombres con el feminismo es entendida como un ejercicio académico que no es individual, sino que se desarrolla en la presencia y encuentro con otros y otras significativas. Esta dimensión colectiva y la comprensión del feminismo como sistema de ideas y teorías deben ser garantía de una relación crítica de los hombres con el feminismo. De otra forma, garantizar el potencial político del feminismo en su articulación con los hombres y los colectivos de masculinidades requiere que la posibilidad de encuentro, diálogo y discusión teórica entre hombres y mujeres no sea sustraída de los repertorios de acción.

Los cuestionamientos de las teorías feministas movilizan el campo de indagación y permite que las reflexiones políticas, sociales y culturales no sean opacadas. Esto es fundamental para poder ejercer cualquier proceso de transformación que vaya encaminado a la superación de las condiciones actuales desfavorabilidad por razones de género desde la acción de los hombres y los colectivos de masculinidad. El potencial crítico y emancipador del feminismo, expresado en la desnaturalización de las identidades y en el horizonte de construcción y transformación (Adichie, 2019; Gargallo, 2008; Martín & Artiaga, 2017), son en el caso de los participantes de la investigación, una piedra angular en el cuestionamiento y transformación de la propia masculinidad, y permiten responder a las advertencias críticas que se señalaban en la introducción de este trabajo.

Adicionalmente, como fue presentado en los resultados, la relación con el feminismo no sólo se manifiesta en un nivel intelectual y político. Hay también una incidencia a nivel personal que establece al feminismo como un dispositivo de expansión y transformación existencial. La relación narrada genera las condiciones para que a la par de las ideas feministas el cuestionamiento sobre la propia masculinidad dé como resultado un desplazamiento de los participantes de la investigación, un movimiento marcado por el habitar espacios que dentro de los modelos hegemónicos están vetados para lo masculino y para consolidar la propia subjetividad más allá de los cercos ontológicos que se establecen en las formas tradicionales de ser hombre.

Las transformaciones personales que se narran se levantan sobre la incomodidad que se genera en la evidencia de las estructuras de género, las limitaciones que estas ponen a la misma existencia y los sufrimientos que se ubican gracias a la matriz conceptual que aportan las ideas feministas en las historias de los participantes. Esta incomodidad se evidencia como dolor propio, y dolor ajeno en tanto pone en evidencia la responsabilidad de cada uno en la reproducción de las injusticias (Albelda, 2011; Carabí & Armengol, 2015; Fernández, 2016). Sensaciones como estas, ancladas a la concepción del feminismo como posibilidad de liberación también para los hombres, fundamentan la visibilidad de lo inconveniente y perjudicial de nuestros modelos actuales y moviliza la transformación a un nivel personal que escala a dimensiones más políticas y culturales.

La relevancia de este proceso es que la transformación masculina se hace también para sí misma y no sólo en relación con las mujeres. Esto implica que la posición misma es cuestionada, y el aporte del feminismo como marco teórico y de acción dota los instrumentos y marca los vectores de movimiento que movilizan este proceso. Debido a esto, en palabras de Rita Segato (2018) se produce un hito importante para la transformación de los varones, ya que “muchos hombres hoy se están retirando del pacto corporativo, marcando un camino que va a transformar la sociedad. Lo hacen por sí, en primer lugar. No por nosotras. Y así debe ser.” (Segato, 2018, p. 18). Siguiendo esta línea, la transformación íntima de una masculinidad repercute en relacionamientos alternativos y formas de subjetivación otras que ofrecen resistencias y salidas a los modelos hegemónicos.

Estas narrativas orientadas a los cambios subjetivos y expansiones existenciales están más relacionadas con las críticas que se hacen a la relación de los feminismos con los hombres y colectivos masculinos. En este discurso el yo masculino se posiciona como central dentro de la historia. El ejercicio y la acción están referenciados mayoritariamente hacía cambios en el comportamiento individual. En este punto se corre el riesgo de que el discurso reproduzca la tendencia victimizante y autoflagelante. Sin embargo, la articulación narrativa que se hace de estas transformaciones subjetivas con valores políticos y sociales como la equidad permiten evidenciar un vínculo entre lo personal y político que debe potenciarse.

Esto último debe ser tenido en cuenta en los análisis que se hagan sobre las relaciones entre hombres y feminismos. En primer lugar, rompe con una lectura dicotómica entre la acción política como dimensión pública y los procesos afectivos y subjetivos como dimensión privada. En segundo lugar, dicha constatación movilizaría una comprensión sobre como determinados estados subjetivos y afectivos pueden movilizar una acción política, que en este caso tiene repercusiones en la forma de performar la masculinidad y la crítica a las condiciones estructurales de dominación basadas en los órdenes de género. Teniendo en cuenta estos resultados, no se debe perder de vista los riesgos críticos que este discurso subjetivista puede tener en los colectivos de hombres, no obstante, esto no debe desencadenar en un rechazo a las transformaciones personales y los procesos íntimos que estos colectivos experimentan, ya que estos pueden articularse a reivindicaciones de carácter político.

En términos concluyentes, la relación que aquí se presenta entre hombres y feminismo resulta productiva en tanto favorece la movilización política y las transformaciones personales. Pero más que una idealización de los colectivos de hombres y masculinidades, los resultados y discusiones aportan elementos para atender a las precauciones críticas sin dejarlas de lado o por descontado. Pensar un acercamiento más general de los hombres con el movimiento y las ideas feministas puede contribuir a generar “brechas de desobediencia que erosionen las certezas, que erosionen la suposición de suelo firme que pisamos” (Segato, 2018, pp. 138-139), que rompan con los modelos tradicionales de una forma de ser hombres, siempre y cuando estos vínculos persistan en un ejercicio de dialogo y revisión académica del feminismo y la movilización de las transformaciones subjetivas a reivindicaciones políticas.

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Financiamiento

Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, Colombia

Recibido: 24 de Junio de 2020; Aprobado: 08 de Marzo de 2021

* jajimenez1989@gmail.com

Jorge Andrés Jiménez Rodas es magister en Psicología Social y becario del doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, Colombia.

Milton Danilo Morales Herrera es doctor en Psicología Social y docente investigador de la Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, Colombia.

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