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Psicoperspectivas

versão On-line ISSN 0718-6924

Psicoperspectivas vol.20 no.1 Valparaíso mar. 2021

http://dx.doi.org/10.5027/psicoperspectivas-vol20-issue1-fulltext-2012 

Artículos de Investigación

Trayectorias del desarrollo infantil en instituciones de protección en Colombia

Child development trajectories in welfare institutions in Colombia

Esteban Galvis Serna1  * 

Carolina Maldonado Carreño1 

Andrés Molano1 

1Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia

Resumen

El desarrollo infantil en instituciones de protección es un área de estudio que ha cobrado relevancia en los últimos años. No obstante, poco se ha dicho sobre cómo son las trayectorias del desarrollo de los niños institucionalizados y cómo estas se asocian a las características institucionales. De esta manera, el presente estudio usó datos recolectados en cuatro instituciones de protección en Bogotá, Colombia, para describir las trayectorias del desarrollo cognitivo y socioemocional en un grupo de 127 niños durante un periodo de diez meses, con tres momentos de medición. Se implementaron modelos de análisis multinivel para explorar las trayectorias de cambio en el desarrollo con tres niveles de anidación: intra-sujeto, entre-sujeto y entre-grupos. Los resultados muestran problemas en el estado inicial del desarrollo de los niños, pero sus trayectorias ascendentes sugieren una mejora paulatina en el tiempo. La calidad del cuidado de las instituciones, en especial las referidas a la interacción entre cuidadoras y niños, son un predictor significativo del cambio en el desarrollo cognitivo y socioemocional en el tiempo.

Palabras clave: calidad institucional; desarrollo infantil; diseños longitudinales; instituciones de protección; trayectorias del desarrollo

Abstract

Child development in welfare institutions is an area of study that has become relevant in recent years. However, little has been said about what the developmental trajectories of institutionalized children look like and how they are associated with institutional characteristics. Thus, the present study used data collected in four welfare institutions of Bogotá, Colombia, to describe the trajectories of cognitive and socio-emotional development in a group of 127 children over a ten-month period, with three moments of measurement. Multilevel analysis models were implemented to explore trajectories of change in the child development with three levels of nesting: within-subject, between-subject and between-group. The results show problems in the initial state of children's development, but their upward trajectories suggest a gradual improvement over time. The quality of care in welfare institutions, especially in terms of the interaction between caregivers and children, is a significant predictor of change in cognitive and socio-emotional development over time.

Keywords: child development; developmental trajectories; institutional quality; longitudinal designs; welfare institutions

Un número creciente de niños en el mundo son retirados del contexto familiar debido a la vulneración de sus derechos. Para atender sus necesidades y restituir sus derechos se ha recurrido tradicionalmente, a otras formas de cuidado, como las instituciones de protección. Esta modalidad ha sido ampliamente utilizada en Europa del este, Rusia, Asia central y centro y Centro y Sudamérica (Browne & Hamilton-Giachritis, 2004; Child Welfare League of America, 2004). Actualmente existe un estimado de 8 millones de niños en el mundo que viven bajo el cuidado de instituciones gubernamentales (UNICEF, 2014). En Colombia, se estima que existe un total de 12925 niños en instituciones de protección, públicas y privadas (CODIA, 2015).

Los estudios sobre el desarrollo de los niños institucionalizados son escasos, pero los resultados señalan una relación negativa entre la vida en un ambiente institucional y los indicadores de desarrollo infantil (Almas et al., 2020; Wade et al., 2019). La evidencia indica que la institucionalización supone un riesgo para la manifestación de problemas en el desarrollo físico y los marcadores neurobiológicos del desarrollo (Sheridan et al., 2012), para el establecimiento de relaciones de apego seguras (Bakermas-Kranenburg et al., 2011), y para el retraso en el desarrollo cognitivo (Cardona et al., 2012). A la fecha no existe evidencia empírica suficiente sobre el desarrollo de estos niños en América Latina y en Colombia.

En consecuencia, el presente estudio tiene dos objetivos. El primero es describir la calidad de las instituciones de protección y las trayectorias del desarrollo de los niños en ellas. El segundo es explorar si estas trayectorias del desarrollo infantil están asociadas a la calidad de las instituciones.

Desarrollo infantil de niños institucionalizados

Los estudios sobre el desarrollo de los niños en instituciones de protección se centran en las diferencias en el desarrollo de niños institucionalizados y de aquellos que no lo están (Galvis, 2015). Específicamente, frente al desarrollo cognitivo, existen algunos estudios que demuestran que los niños en contextos de protección tienen coeficientes intelectuales más bajos que aquellos que crecen en algún tipo de ambiente familiar (Peñarrubia et al, 2020; Zeanah et al., 2003). A este respecto, Zeanah et al. (2008) señalan que la evidencia apunta a una correlación negativa entre el tiempo de institucionalización y el desempeño cognitivo. Análogamente, Van IJzendoorn et al. (2011) afirman que un ingreso a temprana edad a la institución de protección y largos periodos de tiempo de permanencia en ella se asocian con mayores retrasos en el desarrollo cognitivo, en tanto un reducido número de niños por cuidador y mejores condiciones de estimulación en la institución se relaciona con dificultades menos acusadas (Vorria et al., 2003).

También existe evidencia de que el cuidado en instituciones tiene efectos negativos en el desarrollo social y emocional de los niños (Katsurada et al., 2017; Lionetti et al., 2015). La mayoría de los estudios están relacionados con el apego de los niños con sus cuidadores (García-Quiroga et al., 2017), y la evidencia sugiere que los niños en el contexto institucional manifiestan mayores índices de un apego desorganizado/desorientado (Suzuki & Tomoda, 2015; Zeanah, et al., 2005;), en comparación con muestras de los niños que viven sus padres (Caprin et al., 2017; García et al., 2017).

Desde la perspectiva del apego, el problema central para los niños en contextos de protección y su desarrollo socioemocional radica en que la rotación constante de las cuidadoras, y el alto número de niños por cuidadora, dificulta la sensibilidad y responsividad en el cuidado necesarias para establecer una relación de apego seguro (Galvis, 2015; Zeanah et al., 2008). Esto, como los señalan algunos autores (McCall et al., 2019), constituye un predictor de la manifestación de problemas sociales y emocionales. Concretamente, evidencia reciente apunta a que los niños institucionalizados tienden a demostrar alteraciones en la regulación emocional (Lamm et al., 2018; Perry et al, 2018) y en el establecimiento de relaciones afectivas, debido a manifestaciones de miedo, irritabilidad, ansiedad y depresión (Groh et al., 2012).

Características de las instituciones de protección infantil

El consenso respecto a las instituciones de protección es considerarlas como contextos de riesgo para el desarrollo infantil (McCall et al., 2019; The St. Petersburg-USA Orphanage Research Team, 2008), lo que se sustenta en la idea de la institución como un ambiente de baja calidad, cuyas características generan una privación generalizada para las distintas áreas del desarrollo del niño. Específicamente, Zeanah et al. (2008) describen algunas características como son las rutinas para el cuidado, la estimulación que se provee a los niños, la calidad de las interacciones entre cuidadoras y niños, y la disponibilidad de personal para la atención de las necesidades de los niños.

Sobre las rutinas, estas están estructuradas con base en un programa administrativo y no en las necesidades de los niños (Zeanah et al., 2008). Esto no necesariamente es contraproducente, pero la falta de flexibilidad puede limitar la estimulación de los niños (Allen & Vacca, 2011) y lleva a que las rutinas no sean del todo apropiadas, toda vez que las actividades se convierten en algo instrumental y no en una oportunidad para compartir con el niño

(McCall, 2012).

En cuanto a la disponibilidad del personal para la atención de los niños en las instituciones, algo que llama la atención es la cantidad de niños por cuidadora. Estudios realizados en Rumania, Rusia y Latinoamérica (McCall y Groark, 2015) señalan la existencia de un alto número de niños por cuidadora (Rosas y McCall, 2009), usualmente de más de 15 niños por cada cuidadora, lo que evidencia una limitante estructural (poca disponibilidad de personal) para el cuidado infantil (Zeanah, et al., 2008).

Algo similar sucede con la alta rotación de las cuidadoras, en los mejores casos, un niño puede tener entre 15 y 30 cuidadoras diferentes que trabajan en diferentes turnos (Smyke et al., 2002), la mayoría provenientes de estratos socioeconómicos bajos, con una escasa remuneración y bajo nivel de formación académica. Debido a esto, su motivación para atender las necesidades de los niños y alentar su desarrollo es baja (Zeanah et al., 2003), y la poca disponibilidad, consecuencia de la alta rotación, exacerba el problema relacionado con el desarrollo de los niños, pues se reduce el tiempo de intercambios sociales con las cuidadoras (The St. Petersburg-USA Orphanage Research Team, 2005; 2008).

Instituciones de protección en Colombia

A la fecha, es escasa la investigación sobre este tema en Colombia, aunque existen algunos estudios descriptivos que caracterizan a los niños que están en el sistema de protección.

La documentación oficial que existe deriva de los lineamientos técnico-administrativos establecidos por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para la atención al menor en condición de vulneración y violación de sus derechos, con un sistema en el que cada institución puede albergar entre siete y más de 100 niños, en distintos rangos de edad (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, 2012). Lo anterior se diferencia de las Instituciones Autorizadas para el Desarrollo de Programas de Adopción (IAPAS), las cuales son privadas y atienden niños entre los cero y ocho años con declaratoria de adoptabilidad (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, 2012).

Ahora, más allá de los lineamientos técnico-administrativos, existe solo un estudio descriptivo que caracteriza a los niños en el sistema de protección en Colombia. Éste señala que, entre un 4.3% y un 7.1% de los niños en Colombia están en acogimiento residencial y con medida de adoptabilidad (Aldeas Infantiles SOS Colombia, 2008). Sin embargo, debido al énfasis en las características demográficas de la población institucionalizada, este estudio no aborda asuntos relativos a las condiciones del desarrollo de los niños en el sistema de protección, ni en las características de las instituciones que los acogen.

En un estudio sobre la relación entre el desarrollo cognitivo y el apego seguro en niños institucionalizados, Villamizar (2015) encontró que las características propias de las instituciones se asocian con el desarrollo cognitivo de los niños. Concretamente, el autor señala que la ausencia de una figura de apego incide en el desempeño cognitivo de los niños y que tener una figura de apego seguro puede relacionarse con mejores índices en el desarrollo cognitivo de un niño en contextos de protección.

Similar al estudio anterior, Cardona et al. (2012), en otra investigación realizada con niños en contextos de protección en Colombia, encontraron que su desarrollo cognitivo se ve afectado por la experiencia de privación que sufren en las instituciones. Concretamente, los autores hallaron que, para los niños entre los 8 y 10 años y una historia de institucionalización, el desarrollo en las áreas de memoria, atención, aprendizaje y funciones ejecutivas se ve afectado. Asimismo, entre los hallazgos se encuentra un incremento en el riesgo de desarrollar una condición psicopatológica cuando el niño se ha encontrado bajo una condición de cuidado poco consistente, cálido o responsivo.

El presente estudio

Esta investigación tiene dos objetivos. El primero es describir la calidad de las instituciones de protección y las trayectorias de desarrollo cognitivo y socioemocional de una muestra niños institucionalizados en Bogotá, Colombia. El segundo consiste en explorar la asociación de esas trayectorias del desarrollo con la calidad de las instituciones de protección. Para lograr estos objetivos el estudio utiliza un diseño longitudinal en el que se analiza el desarrollo de los niños en tres momentos a lo largo de 10 meses. Lo anterior busca atender una necesidad metodológica para estudiar estos temas, en especial para el caso de Colombia, donde a la fecha no existen investigaciones longitudinales en esta población.

Método

Para esta investigación se implementó un diseño longitudinal de corta duración, con el que se buscó hacer un seguimiento a las variables de interés en un periodo de diez meses calendario (tres puntos de recolección de datos). Al estudiar algunos dominios del desarrollo en la primera infancia es posible considerar este tipo de diseño, toda vez que se espera observar cambios relativamente acusados en las áreas y socioemocional debido a los periodos críticos del desarrollo propios en esta etapa (Bronfenbrenner & Morris, 2006). Para el estudio, cada participante contribuyó hasta con tres puntos de medida y se usó la edad cronológica del niño como métrica del tiempo, lo que permitió integrar el proceso promedio de desarrollo de los niños con edades diferentes en los distintos puntos de medición y modelar sus trayectorias como una única trayectoria promedio. La Tabla 1 muestra la información sobre la distribución de las observaciones del estudio y la muestra.

Tabla 1 Distribución de la muestra y observaciones durante el tiempo de duración del estudio 

Institución No. Observaciones
1 2 3 4
Tiempo 1 21 9 27 32 89
Tiempo 2 20 11 23 30 84
Tiempo 3 20 6 19 21 66
Observaciones totales 61 26 69 83 239
N niños que salen en tiempo 2 8 (38.10%) 4 (44.44%) 11 (47.74%) 11 (34.38%) 34 (38.20%)
N niños nuevos en tiempo 2 7 (35%) 6 (54.55%) 7 (30.43%) 9 (30%) 29 (34.52%)
N niños que salen en tiempo 3 9 (45%) 5 (45.45%) 4 (17.39%) 9 (30%) 27 (32.14%)
N niños nuevos en tiempo 3 9 (45%) 0 0 0 9 (13.64%)
N niños con 1 observación 18 7 13 13 51
N niños con 2 observaciones 14 5 7 14 40
N niños con 3 observaciones 5 3 14 14 36
N Total 37 15 34 41 127

Muestra

Los datos para esta investigación se recolectaron en una muestra de 127 niños entre los dos y seis años cumplidos al momento de la primera valoración, distribuidos en cuatro instituciones privadas en Bogotá, Colombia, las que se seleccionaron a conveniencia, dadas las limitaciones en el sistema colombiano para poder ingresar a las instituciones públicas. El periodo de recolección de los datos fue de diez meses, con tres puntos de medición: línea de base, cuatro y diez meses después de la línea de base. La condición de desarrollo del niño se consideró como criterio de exclusión de la muestra. De esta manera, no se incluyó niños con condiciones de discapacidad registradas en el informe de ingreso a la institución. En la Tabla 2 se presenta los datos demográficos de los niños.

Las instituciones participantes hacen parte de las IAPAS que se acogen a los lineamientos específicos para el cuidado y protección infantil delineados por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. La tasa de deserción total de niños del estudio osciló entre el 30% y el 45% en cada punto de medición. Esta condición se tenía prevista dada la alta rotación de los niños al interior del sistema de protección infantil en el contexto colombiano y a la posibilidad de regresar con la familia de origen.

Tabla 2 Características demográficas de los niños, con desviaciones estándar dentro de paréntesis 

Variable de interés Tiempo 1 Tiempo 2 Tiempo 3
Sexo
Mujer 48 (53.93%) 40 (47.62%) 30 (45.45%)
Hombre 41 (46.07%) 44 (52.38%) 36 (54.55%)
Edad del niño (en meses) 49.19 (14.54) 48.85 (14.73) 49.06 (12.71)
Edad mínima 24 24 28
Edad máxima 72 74 76
Total
Motivo de ingreso
Negligencia 85 (66.93%)
Abandono 9 (7.09%)
Maltrato 25 (19.69%)
Abuso sexual 3 (3.15%)
Otro 3 (3.15%)
Ha estado en otra institución
28 (22.05%)
No 99 (77.95%)

Consideraciones éticas

El estudio contó con aval del comité de ética de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes y de la Subdirección de Restablecimiento de Derechos y la Subdirección de Monitoreo y Evaluación del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Para obtener los consentimientos informados para la participación de los niños, se contó con la autorización de la directora regional de Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en Bogotá. Por su parte, las cuidadoras que decidieron participar en el estudio firmaron de manera voluntaria un consentimiento informado con la información pertinente del proyecto de investigación.

Medidas

Desarrollo infantil

Para valorar el desarrollo cognitivo y socioemocional, se usaron las escalas del Inventario de Desarrollo Battelle (Newborg et al., 2011). La versión en español de esta prueba es una medida estandarizada del desarrollo general para niños entre los 2 y 96 meses de edad que ofrece una puntuación directa y un indicador de la edad de desarrollo actual estimada en meses. Para los análisis de este estudio, se usó la puntuación directa.

La escala cognitiva consta de las subáreas de discriminación perceptiva, memoria, razonamiento y habilidades escolares, y desarrollo conceptual, las cuales se puntúan con base en una observación estructurada por parte del investigador, entrevista a la cuidadora y seguimiento de instrucciones por parte del niño en algunas de las actividades. La puntuación se realiza a partir del uso de un sistema de tres puntos (0, 1, 2), los cuales se asignan a cada ítem según el nivel de desempeño del niño en la prueba. El resultado final de cada subescala se obtiene al sumar el puntaje en de los ítems que la componen.

Por su parte, la escala socioemocional consta de las subáreas de interacción con el adulto, expresión de sentimientos y afecto, autoconcepto, interacción con los compañeros, colaboración y rol social, las cuales se puntúan de la misma manera que el desarrollo cognitivo. La consistencia interna y confiabilidad del Inventario de Desarrollo Battelle es alta (α= .90-.95 para todas las subescalas; α=.97-.99 para el puntaje total; Newborg et al., 2011; The St. Petersburg-USA Orphanage Research Team, 2008).

Calidad de la institución

La calidad de las instituciones fue valorada utilizando la Escala de Calificación del Ambiente de Primera Infancia -Revisada (ECERS-R, Harms et al., 1998) y la escala de Valoración de la Relación Socioafectiva entre Cuidador-Niño (CCSERRS; McCall et al., 2010). La aplicación del ECERS-R estuvo a cargo del investigador principal, con una observación de al menos cuatro horas en cada institución. Esta observación cubrió los dominios de espacio y amueblamiento, rutinas de cuidado personal, actividades y estructura de los programas de cuidado. A cada ítem del ECERS-R se le asignó un puntaje entre 1 y 7 (1 = inadecuado, 3 = mínimo, 5 = bueno, 7 = cuidado excelente). El cálculo del puntaje total de la escala se realizó sumando y promediando el resultado en cada una de las áreas medidas. Las propiedades psicométricas son buenas en muestras latinoamericanas (α=.75-.85; Herrera et al., 2005).

El CCSERRS es un instrumento diseñado para ser usado en instituciones de protección infantil. Contiene 18 ítems, los cuales se puntuaron en una escala de 0 (nunca), 1, (algunas veces), 2, (la mayor parte del tiempo), o 3, (siempre), durante un periodo de observación de 30 minutos. Su valoración contempla ocho actividades: compromiso de la cuidadora, respuesta de la cuidadora hacia el niño, conductas dirigidas por el niño vs. cuidadora, control disciplinario de la cuidadora, influencia de la cuidadora, compromiso del niño, influencia del niño, relación niño-cuidadora, divido en dos episodios de 5 minutos para tres actividades distintas (alimentación, baño/cambio de ropa, y juego libre con el niño). El puntaje total de la escala se obtuvo al promediar el valor obtenido en cada área evaluada, lo que ofreció como resultado un puntaje entre 1 (baja calidad) y 3 (alta calidad). McCall et al. (2010) reportan buenas propiedades psicométricas en un contexto latinoamericano (α=.70-.80).

Estrategia analítica

Para dar respuesta a las preguntas de investigación, se realizaron análisis descriptivos sobre las características de las instituciones y del desarrollo infantil. Posteriormente, se empleó un modelo multinivel de cambio (Singer & Willet, 2003) para explorar las trayectorias de desarrollo cognitivo y socioemocional. Este modelo dio cuenta de la anidación de los datos en tres niveles: intra-individual, entre-sujetos y entre-instituciones, y representó la variación intra-sujeto en el desarrollo del niño como una función del cambio en su edad cronológica (Singer & Willet, 2003) durante el tiempo de duración del estudio.

Se estimaron modelos independientes para cada uno de los dominios de desarrollo, en los que las observaciones repetidas fueron anidadas en individuos en el primer nivel, y los errores de medición se ajustaron para dar cuenta de las inter-correlaciones entre ellos a lo largo del tiempo.

Los análisis iniciaron con la estimación de modelos de crecimiento incondicionales para evaluar si existía una variabilidad significativa, en promedio en la población, en las trayectorias de desarrollo cognitivo y socioemocional de los niños a lo largo de los tres puntos de medición, para incluir más adelante predictores relacionados con las características institucionales, a partir de la siguiente ecuación:

DesCog; DesSocPertij=[β0tij1tij(EDAD-24)tij2tij + γ3tij(CCSERRS)j+

+ γ4tij (CCSERRS X EDAD-24)j5tij (ECERS)j + γ6tij (ECERS X EDAD-24) j]+[μij+ εtij]

donde

Aquí, el desarrollo cognitivo y socioemocional del niño i a la edad t, fueron modelados como una función del nivel promedio del desarrollo del niño en estas áreas en el tiempo 1 (β0tij, el intercepto), y la tasa de cambio como una función de la edad cronológica del participante (β1tij). Para cada medición, la variable EDAD se codificó como la edad cronológica del niño al momento de la medición y se centró restando un valor constante, en este caso 24, el cual corresponde a la edad en meses mínima observada en el primer punto de medición. De esta manera, los coeficientes de la pendiente se interpretaron como la asociación promedio entre la edad centrada y el desarrollo del niño.

El intercepto representó el desarrollo promedio en cada uno de los dos dominios de interés, para un niño prototípico con 24 meses de edad. Por su parte, los parámetros γ3tij, γ4tij, γ5tij, y γ6tij representan vectores de variables institucionales en un tercer nivel de anidación de los datos y su interacción con la edad como métrica del tiempo. Para probar la hipótesis relativa a la inclusión de predictores institucionales, se centró cada característica institucional al promedio obtenido en las escalas ECERS y CCERRS para todas las instituciones, con base en el procedimiento documentado por Enders y Tofighi (2007).

El efecto aleatorio ε ij fue un residual del Nivel 1 del modelo para el niño i en el tiempo t y se asumió que éste cuenta con una distribución normal con media de cero y una varianza σε 2 desconocida. El parámetro μ ij representa los componentes aleatorios para el intercepto y la pendiente de los niveles 2 y 3, respectivamente. Para todos los efectos, se asumió una distribución normal multivariada con media de cero, varianzas σ02 y σ12 desconocidas y una covarianza σ_01 también desconocida.

Para seleccionar los modelos finales, se tomó como referencia el ajuste de los modelos a los datos, el cual se estableció a partir de la reducción en el valor del estadístico de desviación que compara los modelos incondicionales de crecimiento con los condicionales. Singer y Willet (2003) plantean que no existe un criterio único y definido para determinar la bondad de ajuste, pero como regla general, un menor valor en el parámetro mencionado indica un mejor ajuste del modelo a los datos.

Procedimiento

El estudio inicio con el contacto a las instituciones participantes y la gestión de los permisos ante el ICBF. Posteriormente, se empezó la recolección de datos con la evaluación del desarrollo de los niños en las instituciones. Después de concluir la recolección de datos en la primera medición, se procedió a realizar las observaciones de las características institucionales. Esta observación sólo se realizó una única vez en el tiempo, en tanto el desarrollo de los niños se valoró por segunda cuatro meses después de la primera medición y por tercera vez diez meses después. En todos los casos, fue el investigador principal quien realizó las evaluaciones del desarrollo. Las observaciones a las instituciones se realizaron con la ayuda de una asistente entrenada en la escala ECERS-R. El análisis de datos se realizó al concluir los tres momentos de medición, mediante el uso del software STATA 14.2. El investigador principal realizó todos los análisis.

Resultados

Características del desarrollo de los niños en instituciones de protección

La Tabla 3 muestra los puntajes obtenidos en cada una de las cuatro instituciones participantes en el ECERS y el CCSERRS. En general, los resultados en los puntajes totales de ambas escalas reflejan una baja calidad de las instituciones, los cuales siguen un patrón similar para todas las subescalas que componen cada instrumento, excepto en aquella que evalúa la percepción del personal sobre las condiciones de la institución en el ECERS o los resultados de la institución 2 en CCERRS, que se ubica en el nivel medio.

Por su parte, la Tabla 4 presenta los promedios y desviaciones estándar de los puntajes obtenidos en cada una de las medidas dependientes, para cada punto de medición e institución. Las mediciones de estos dominios cuentan con medias totales de 44.58 (DE= 18.86) para el desarrollo cognitivo y 89.63 (DE= 25.67) para el desarrollo socioemocional, con algunas diferencias apreciables entre instituciones. Los resultados señalan una tendencia a un retraso en el desarrollo, pues éstos apuntan a una edad para los dominios valorados inferior a la edad promedio de los niños (49.04 meses, DE= 14.07), lo que ubica su desarrollo cognitivo y socioemocional en un nivel bajo (Tabla 4).

Tabla 3 Promedios para medidas sobre calidad de la institución y del cuidado que proveen 

Medida Institución
1 2 3 4 Total
ECCERS
Espacio y Muebles 1.87 2.50 2.37 2.87 2.44
Cuidado Personal 1.33 2.00 1.50 1.66 1.57
Lenguaje/Razonamiento 1.00 1.00 1.00 1.25 1.09
Actividades 1.18 1.45 1.09 1.80 1.40
Interacción 1.60 1.60 1.00 1.00 1.20
Estructura del Programa 1.25 1.50 1.25 1.50 1.37
Personal y Cuidadoras 5.33 5.16 5.50 5.16 5.30
Total 1.94 2.17 1.76 2.18 2.00
CCSERRS
Compromiso de la cuidadora 1.66 2.50 1.50 0.83 1.40
Respuesta de la cuidadora 2.16 2.50 2.33 0.83 1.77
Conductas dirigidas por la cuidadora 0.83 0.66 0.50 1.00 0.77
Control disciplinario de la cuidadora 0.83 2.00 1.16 1.16 1.17
Afecto de la cuidadora 2.33 2.16 1.50 1.50 1.77
Compromiso del niño/a 1.50 2.00 1.33 1.50 1.50
Afecto del niño/a 1.66 2.33 2.00 2.5 2.13
Relación del niño/a con la cuidadora 2.33 2.5 2.16 1.83 2.11
Total 1.66 2.08 1.56 1.39 1.58
Número de cuidadoras por niño 3.00 3.00 9.00 8.00 6.47
Número de niños por cuidadora 6.65 8.00 10.00 13.59 10.18
Número de niños que viven en la institución 18.63 12.96 89.59 108.39 69.68

Tabla 4 Puntajes de escala para desarrollo cognitivo y socioemocional 

Medida Tiempo 1 M (DE) Tiempo 2 M (DE) Tiempo 3 M (DE)
Desarrollo cognitivo Institución 1 52.85 (19.12) 53 (18.37) 52.95 (19)
Institución 2 59.11 (26.89) 51.27 (27.36) 52 (25.17)
Institución 3 40.59 (20.40) 35.34 (11.30) 34.63 (8.71)
Institución 4 40.46 (16.37) 41.63 (17.73) 43.23 (12.48)
Total 45.31 (20.36) 43.88 (18.98) 44.50 (16.71)
Edad estimada del desarrollo cognitivo (en meses) Institución 1 39.85 (13.91) 40.75 (11.91) 44.4 (17.84)
Institución 2 42.44 (17.93) 38 (18.96) 39.33 (15.02)
Institución 3 30.59 (14.49) 28.39 (8.98) 28.42 (9.03)
Institución 4 31.78 (12.75) 31.96 (13.64) 34.23 (9.22)
Total 34.40 (14.60) 33.86 (13.62) 36.10 (14.13)
Desarrollo socioemocional Institución 1 92.71 (26.46) 95 (28.85) 105.90 (27.60)
Institución 2 102.88 (36.53) 94.27 (35.28) 106 (32.68)
Institución 3 87.37 (24.64) 79.34 (18.83) 82.10 (19.23)
Institución 4 82.75 (21.37) 82.9 (23.64) 94.28 (18.69)
Total 88.53 (25.66) 86.29 (25.96) 95.36 (24.72)
Edad estimada del desarrollo socioemocional (en meses) Institución 1 29.76 (9.36) 30.6 (10.08) 35.15 (11.85)
Institución 2 34.11 (13.26) 30.90 (13.23) 35.83 (14.10)
Institución 3 27.92 (8.63) 24.95 (6.13) 25.84 (6.34)
Institución 4 26.18 (7.19) 26.16 (7.97) 29.85 (6.07)
Total 28.35 (9.04) 27.51 (9.10) 30.84 (9.72)

Nota: Desviaciones estándar se presentan dentro de paréntesis.

Trayectorias del desarrollo de los niños en instituciones de protección

Los modelos A y B en las Tablas 5 y 6 aluden a los modelos de crecimiento incondicional y crecimiento condicional con características de las instituciones como predictores para cada una de las variables dependientes. Los resultados iniciales revelan que los niños varían significativamente en su estado inicial en cada uno de los dominios evaluados y en las trayectorias de las áreas

cognitiva y socioemocional. Los coeficientes positivos y significativos en el intercepto del modelo A muestran un intercepto relativamente bajo, lo que plantea la existencia de problemas manifiestos en el desarrollo de los niños. Por su parte, la pendiente positiva y significativa en los dominios cognitivo y socioemocional indica que, por cada mes de edad adicional en el niño, hay un incremento en el puntaje promedio de 1.10 para el área cognitiva y 1.59 para la socioemocional.

Tabla 5 Resultados de la taxonomía de modelos multinivel para el Desarrollo Cognitivo 

Modelo A β (ES) Modelo B β (ES)
Efectos Fijos
Estado inicial
Intercepto 16.604*** (1.078) 16.681** (1.28)
CCSERRS 3.383 (5.706)
ECERS -6.730 (7.220)
Tasa de cambio
Edad (meses) 1.105*** (0.048) 1.099*** (0.042)
CCSERRS 0.528** (0.198)
ECERS 0.210 (0.243)
Componentes aleatorios
Nivel 1: Intra sujeto 21.187*** (2.812) 21.426*** (2.849)
Nivel 2: Entre sujeto 15.428** (14.244) 12.292* (12.464)
En tasa de cambio 0.053*** (0.046) 0.045*** (0.038)
Covarianza -0.103 (0.920) -0.290 (0.809)
Nivel 3: Entre grupos 2.613 (2.806)
Bondad de Ajuste
Estadístico de desviación (-2LL) 1607.943 1573.237

Nota: **p < .01. ***p < .001.

Tabla 6 Resultados de la taxonomía de modelos multinivel para el Desarrollo Socioemocional 

  Modelo A β (ES) Modelo B β (ES)
Efectos Fijos
Estado inicial
Intercepto 49.645*** (1.85) 49.736*** (1.757)
CCSERRS -1.027 (8.389)
ECERS -14.177 (9.704)
Tasa de cambio
Edad (meses) 1.595*** (0.077) 1.586*** (0.070)
CCSERRS 0.819** (0.327)
ECERS 0.285 (0.407)
Componentes de varianza
Nivel 1: Intra sujeto 85.376*** (11.355) 83.874*** (11.056)
Nivel 2: Entre sujeto 34.151*** (32.98) 19.433*** (8.705)
En tasa de cambio 0.084* (0.092) 0.033*** (0.018)
Covarianza 0.0911 (1.948) 0.796 (0.267)
Nivel 3: Entre grupos 5.32e-16 (-)
Bondad de Ajuste
Estadístico de desviación (-2LL) 1881.758 1862.153

Nota: **p < .01. ***p < .001.

Para lograr una mejor interpretación del crecimiento mensual en las variables dependientes, se calculó el tamaño del efecto en términos de la desviación estándar. Así, para el final del periodo de observación del estudio, los niños puntuaron .82 y .87 desviaciones estándar más alto en el desarrollo cognitivo y socioemocional, respectivamente, en comparación al primer momento de medición. En conjunto, estos resultados señalan que la trayectoria de cambio para las áreas analizadas da cuenta de una mejora en el desarrollo al interior de las instituciones de protección a lo largo del tiempo, independientemente de la edad del niño.

De otra parte, el modelo condicional de crecimiento, en función de la calidad de las instituciones (Modelo B), introduce los parámetros γ_3 y γ_5, correspondientes a las características institucionales.

El modelo B señala un cambio en la variabilidad entre-sujeto, la cual se relaciona con un posible efecto de los factores institucionales en las trayectorias de los niños, lo que permite observar como una representación del tiempo, en función de la calidad de las instituciones, supone una mejor descripción del cambio en las trayectorias del desarrollo durante el periodo de duración del estudio. Los resultados continúan exhibiendo una pendiente positiva y significativa para los dos dominios del desarrollo examinados, con una tasa de cambio de 1.09 y 1.58 unidades adicionales por cada mes de edad del niño en las áreas cognitiva y socioemocional, respectivamente. Por su parte, en cuanto al tamaño del efecto observado, los niños puntuaron .82 y .87 desviaciones estándar más alto en el desarrollo cognitivo y socioemocional, respectivamente, en comparación con el primer momento de medición.

Estos resultados indican la existencia de una trayectoria de cambio ascendente y significativa en el desarrollo del niño a lo largo del tiempo, donde aspectos relativos a la calidad de las instituciones se asocian al cambio descrito. No obstante, es importante anotar que la inclusión de factores institucionales muestra una leve desaceleración en la trayectoria de cambio en el desarrollo cognitivo y socioemocional a lo largo del tiempo, y que solo la calidad de las interacciones entre cuidadoras y niños (resultados de la escala CCERRS) cuentan con una relación significativa con este.

Discusión

Los resultados del presente estudio permiten avanzar en la comprensión del desarrollo de los niños en instituciones de protección en Colombia, y son, quizá, los primeros en ofrecer una caracterización longitudinal para el contexto latinoamericano. La conclusión general de distintos estudios (McCall & Groark, 2015; Wade et al., 2019) apunta a una asociación entre la existencia de problemas en el desarrollo infantil y la experiencia de vida institucional, con dificultades de los niños para lograr mejoras incluso después de la institucionalización (Tottenham, 2012). Sin embargo, los resultados de este estudio permiten observar un patrón diferente en el desarrollo infantil en instituciones de protección. Los hallazgos de los modelos sobre las trayectorias del desarrollo ofrecen información alusiva a un cambio positivo general en el tiempo. Entre más tiempo pasa el niño en la institución, mejores son los índices del desarrollo cognitivo y socioemocional.

Existen algunas razones por las cuales la mejora paulatina en el desarrollo cognitivo y socioemocional de los niños tiene sentido. La primera de ellas tiene que ver con el efecto del tiempo (Singer & Willet, 2003). En este punto, es posible considerar la idea de la continuidad del desarrollo y cómo este busca su expresión, pese a posibles condiciones adversas. Una segunda razón alude al cambio de condiciones de vida al ingresar a la institución, las cuales suponen una mejora para la mayoría de los niños participantes del estudio. Los motivos de ingreso y permanencia en el sistema de protección infantil responden a la vulneración de los derechos del niño, lo que se traduce en condiciones adversas de vida que, como se ha encontrado (Bell et al., 2013; Cicchetti, 2013), impactan negativamente el desarrollo.

Finalmente, otra razón que puede explicar la trayectoria ascendente en las áreas cognitiva y socioemocional alude al posible efecto de las características institucionales e individuales en el desarrollo. Lo anterior parte del supuesto central de los modelos contextuales (Bronfenbrenner & Morris, 2006) para explicar el desarrollo humano, el cual postula el desarrollo como una función de las transacciones dinámicas y recíprocas entre los niños y las instituciones de protección. Así, un ajuste relativamente positivo por parte del niño a lo largo del tiempo puede relacionarse con el intercambio entre las características individuales, la experiencia previa y las condiciones actuales de vida. Y si se considera que las características individuales y las contextuales constituyen factores predictores del desarrollo en niños con experiencia de vulneración (DuMont et al., 2007), es posible pensar en un ajuste positivo, si las condiciones de vida institucional suponen una mejora con respecto a la vida en sus hogares de origen.

En cuanto a la relación entre características institucionales y trayectorias del desarrollo infantil, contrario a la evidencia general (Goemans et al., 2015), los resultados no señalan una relación significativa entre factores estructurales y las trayectorias del desarrollo cognitivo y socioemocional, pero sí con factores relativos a la calidad de la interacción entre niños y cuidadoras. Esto concuerda con la evidencia reciente obtenida (McCall, et al., 2019), la cual enfatiza en la necesidad de intervenir en aspectos relacionados con las interacciones entre cuidadoras y niños en contextos de protección para lograr cambios en sus indicadores de desarrollo.

En el presente estudio, la conclusión apunta a cómo los aspectos relativos al cuidado cálido y responsivo guardan una mayor relación con el desarrollo del niño, en particular en el dominio socioemocional. Es posible que esta sea una de las áreas del desarrollo en las que el efecto de la calidad del cuidado se observe con mayor claridad. De ser así, los resultados de esta investigación resultarían consistentes con los de otros estudios al respecto (Warner et al., 2017).

Lo anterior viene a respaldar la importancia de considerar intervenciones centradas en mejorar la calidad de las interacciones de las cuidadoras con los niños para lograr un impacto positivo en su desarrollo a lo largo del tiempo, en especial en áreas relacionadas con la competencia social (Caprin et al., 2017) y la socioemocional (Juffer et al., 2006). En consecuencia, si se consideran las limitaciones estructurales de las instituciones en Colombia y Latinoamérica, realizar intervenciones socioemocionales podría ser más eficiente. Esto resulta plausible si se toman en cuenta los resultados de otras intervenciones en el contexto latinoamericano (Groark et al., 2011), en los que la implementación de intervenciones socioemocionales señala cambios importantes en el desarrollo de los niños.

Existen algunas limitaciones para considerar en la presente investigación. En primer lugar, están aquellas atingentes al tamaño de la muestra. Concretamente, la dificultad para obtener los permisos para facilitar la participación de las instituciones en el estudio limitó la cantidad de niños que pudieron ser observados. También hubo un alto índice de deserción, toda vez que varios de los niños regresaron a sus hogares de origen o fueron adoptados. Por lo anterior, cualquier generalización de los resultados obtenidos debe plantearse como posibles hipótesis para nuevos estudios.

Otra limitación tiene que ver con el alcance de los análisis y el tipo de conclusiones que permiten extraer. La información obtenida no permite establecer conclusiones causales sobre factores específicos que pueden tener un efecto en el desarrollo cognitivo y socioemocional. Esto se debe a que, en el diseño longitudinal implementado, no se realizó aleatorización de la muestra, ni se contó con un grupo de comparación de los resultados. Si bien es posible que los estudios longitudinales incluyan estos ajustes en su diseño, las condiciones actuales de la muestra en la presente investigación limitaron seriamente el poder explicativo de los resultados.

De otra parte, los resultados plantean la discusión sobre las trayectorias del desarrollo y su relación con factores institucionales, pero estos últimos solo responden por un porcentaje de la varianza explicada en las variables dependientes. Esto lleva a plantear el posible efecto de otros factores en el desarrollo cognitivo y socioemocional, que no fueron abordados en este estudio. Algunos de ellos pueden aludir a factores individuales, como el temperamento del niño o a características personales de las cuidadoras. Es probable que estos factores respondan por parte de la varianza en las trayectorias del desarrollo, por lo que un futuro estudio podría incorporar la comparación con la población general como una forma de controlar por el efecto del desarrollo en instituciones de protección y su relación con las características de las cuidadoras.

A pesar de las limitaciones descritas, este artículo busca aportar a la literatura sobre el desarrollo infantil en instituciones de protección y uno de los primeros estudios longitudinales al respecto en Colombia y Latinoamérica. Uno de sus propósitos fue proveer un enlace entre la literatura metodológica especializada y la literatura sobre desarrollo infantil, con un énfasis en el rol del tiempo en el desarrollo cognitivo y socioemocional.

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Financiamiento

Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (COLCIENCIAS), Colombia; Vicerrectoría de Investigación y Creación de la Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia.

Recibido: 16 de Junio de 2020; Aprobado: 11 de Diciembre de 2020

* e.galvis911@uniandes.edu.co

Esteban Galvis Serna es psicólogo (Universidad de Manizales), magister en Psicología Clínica y de la Salud y doctor en Psicología (Universidad de los Andes) y asistente posdoctoral de la Facultad de Educación, Universidad de los Andes. Sus líneas de investigación son desarrollo socioemocional en contextos adversos en la infancia y factores de susceptibilidad diferencial relacionados con el desarrollo infantil.

Carolina Maldonado Carreño es psicóloga (Universidad de los Andes) y doctora en Psicología y Educación (Universidad de Pittsburgh). Profesora asociada de la Facultad de Educación, Universidad de los Andes. Sus líneas de investigación son: calidad de la educación inicial y desarrollo infantil, y educación inicial.

Andrés Molano es psicólogo y magister en Educación (Universidad de los Andes) y doctor en Educación (Universidad de Harvard). Es profesor asociado de la Facultad de Educación, Universidad de los Andes. Sus líneas de investigación son: procesos de selección y socialización de pares en contextos educativos, y desarrollo socioemocional y violencia en el contexto escolar.

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