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Psicoperspectivas

versión On-line ISSN 0718-6924

Psicoperspectivas vol.12 no.2 Valparaíso jun. 2013

 

Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, Vol. 12, No. 2 (2013) Págs.: 4-15

ARTICULO

Individualización en Chile: Individuo y sociedad en las transformaciones culturales recientes*

 

Individualization in Chile: Individual and society in recent cultural transformations

 

Martina Yopo

Universidad Alberto Hurtado, Chile

Dirección para Correspondencia


RESUMEN

La teoría de la individualización surge en el contexto de la modernización reflexiva para dar cuenta de las transformaciones de la sociedad industrial avanzada. En Chile, ha constituido uno de los marcos analíticos más utilizados por cientistas sociales en las últimas décadas para dar cuenta de las transformaciones culturales recientes de los individuos y la sociedad. En este artículo se caracteriza el campo de reflexiones y los procesos de individualización en Chile. En primer lugar, se busca construir y analizar el campo interdisciplinario de las Ciencias Sociales que ha utilizado la teoría de la individualización para aprehender las transformaciones culturales recientes. En segundo lugar, se caracterizan y describen los procesos de individualización que ocurrirían a nivel de los individuos y de la sociedad, discutiendo sobre sus posibles contradicciones y consecuencias. En tercer lugar, se propone una lectura crítica y constructiva de las reflexiones sobre la individualización en Chile. Por último, se reconocen los avances y se trazan algunos desafíos para pensar futuros análisis sobre las transformaciones culturales de la sociedad y los individuos en Chile desde la teoría de la individualización.

Palabras clave: individualización, transformaciones culturales, individuo, sociedad, Chile


ABSTRACT

Individualization theory emerges in the context of reflexive modernity to explain transformations in the advanced industrial society. In Chile, it has become one of the analytical frameworks most used by social scientists in the last decades to explain recent cultural changes of individuals and society. This article aims to characterize the field of reflections and the processes of individualization in Chile. First, it aims at constructing and analyzing the inter-disciplinary field of Social Sciences that has used the theory of individualization to understand recent cultural transformations. Second, it characterizes and describes the processes of individualization that would take place at individual and societal levels, discussing their possible contradictions and consequences. In the third place, it proposes a critical and constructive reading about the studies of individualization in Chile. Lastly, it recognizes the progress made so far and poses some challenges to think about future analyses of the cultural transformations of society and individuals in Chile from the standpoint of the theory of individualization.

Keywords: individualization, cultural transformations, individual, society, Chile


Modernización reflexiva y la teoría de la individualización

La teoría de la individualización surge a mediados de los años ochenta en Alemania en el contexto más amplio de las discusiones sobre la modernización reflexiva (Beck, 1992; Beck, Giddens y Lash, 2008; Giddens, 1990; 1991; Lash, 1993). La modernización reflexiva refiere al proceso de radicalización, disolución, flexibilización y transformación a gran escala de las estructuras que caracterizaron a la sociedad industrial. Este proceso indica la desvinculación y revinculación de las formas sociales industriales por nuevas formas de la modernidad (Beck et al., 2008). La destradicionalización, la ecología, la globalización y la reflexividad serían los grandes campos de transformación que estructurarían las dinámicas de la modernización reflexiva (Beck et al., 2008). Para Giddens (1991), la reflexividad de la modernidad referiría a la susceptibilidad de gran parte de los aspectos de la vida social a situarse en una permanente revisión y evaluación a la luz de la emergencia de nueva información y conocimientos. Si bien existirían ciertos matices en las comprensiones y énfasis otorgados a la dimensión reflexiva de esta fase de modernización1 , ésta aludiría siempre a un proceso de progresiva liberación de la agencia de la estructura (Beck et al., 2008). En el contexto de estas transformaciones surge la teoría de la individualización para dar cuenta de una nueva forma de organización de la sociedad y de constitución de los individuos. Siguiendo la tradición inaugurada por Elias (1990), esta perspectiva se construye sobre una comprensión recíproca de la relación entre individuo y sociedad y, rompiendo con una visión funcionalista de lo social, presupone la no-linealidad de los sistemas sociales (Beck y Beck-Gernsheim, 2003).

El concepto de individualización ha suscitado, y suscita aún, amplias confusiones en las ciencias sociales. En variadas ocasiones ha sido confundido con la idea neoliberal del individuo de libre mercado, el resurgimiento del individuo burgués y la ausencia de referencia a la dimensión social en la constitución de las biografías individuales (Beck et al., 2008). Para Beck y Beck-Gernsheim (2003) la individualización se distanciaría de una idea de individuo autárquico cuya acción se constituye en la maximización de sus competencias y se caracterizaría por un individualismo institucionalizado. Esto consistiría en que “las instituciones cardinales de la sociedad moderna –los derechos civiles, políticos y sociales básicos, pero también el empleo remunerado y la formación y movilidad que éste conlleva- están orientados al individuo y no al grupo” (Beck y Beck-Gernsheim, 2003, p. 30). Para Elias (1990) la individualización es posible sólo en la medida en que existen instituciones y referentes culturales compartidos que tornan viable una forma particular de constitución de los individuos. En términos concretos, la individualización refiere a la forma en que los individuos “deben producir, representar y combinar por sí mismos sus propias biografías” (Beck et al., 2008, p. 28). La configuración individual de la biografía alude a la posibilidad de mayores márgenes de libertad y oportunidades en la composición y recomposición de las formas sociales e identidades personales. Para Beck y Beck-Gernsheim (2001), la individualización disminuiría la proporción de posibilidades de vida ajenas a las decisiones individuales y aumentaría la proporción de la biografía abierta a la autoconstrucción de los individuos. Todo este proceso se desarrollaría en un contexto donde paralelamente se diluyen los referentes colectivos provistos por las instituciones tradicionales como el Estado, la clase social, la familia o el grupo etario (Beck y Beck-Gernsheim, 2003). La individualización sería un proceso que apelaría a mayores niveles de responsabilización de los individuos, que se desarrollaría en contextos de posibilidad heterogéneos y que se constituiría mucho más como mandato que como alternativa libremente elegida. En el proceso de (auto)producción los individuos deberían enfrentar el destino de tener que construir su identidad asumiendo la responsabilidad y los costos de dicha tarea. En palabras de Giddens (1991), el individuo es responsable del sí mismo como proyecto reflexivo. Esto significa que en los individuos recaen las consecuencias de las decisiones y cursos biográficos elegidos; tanto sus aciertos como desaciertos (Bauman, 2007). Esta construcción biográfica de los individuos no ocurriría en un contexto social neutro con una repartición equitativa de las condiciones, recursos y oportunidades sociales requeridas para realizarla. En este contexto “las personas hacen su vida pero no las condiciones de su elección” (Bauman, 2007, p. 17). La posibilidad de desarrollar una identidad y trayectoria vital por medio de la descomposición y recomposición de los modelos existentes constituiría un imperativo ineludible para los individuos. En palabras de Beck “la individualización no está basada en la libre decisión de los individuos. Por utilizar la expresión de Sartre, la gente está condenada a la individualización” (Beck et al., 2008, p. 29).

La teoría de la individualización surge para dar cuenta de un proceso que emergería a partir de las condiciones generales del estado de bienestar en la sociedad industrial avanzada, y que habría evolucionado a partir de los años sesenta en numerosos países de occidente (Beck et al., 2008). Si bien estos procesos se han desarrollado de forma parcial y diferenciada en Chile y las sociedades latinoamericanas de fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI2 , la teoría de la individualización ha sido uno de los marcos analíticos más utilizados por los cientistas sociales chilenos y latinoamericanos para dar cuenta de las transformaciones culturales a nivel de la sociedad y el individuo. La forma en la cual esta teoría ha sido aprehendida y discutida por las ciencias sociales chilenas para dar cuenta de las transformaciones culturales recientes en Chile y su particularidad, constituye el eje analítico a partir del cual se estructura este artículo.

Es en este marco que este trabajo busca, en primer lugar, construir y analizar el campo interdisciplinario de las ciencias sociales en Chile que ha utilizado la teoría de la individualización para aprehender las transformaciones culturales recientes. En segundo lugar, pretende caracterizar y describir los procesos de individualización que ocurrirían a nivel de los individuos y de la sociedad, discutiendo sobre sus posibles contradicciones y consecuencias. En tercer lugar, propone una lectura crítica y constructiva de las reflexiones sobre la individualización en Chile. Por último, reconoce los avances y traza algunos desafíos para pensar futuros análisis sobre las transformaciones culturales de la sociedad y los individuos en Chile desde la teoría de la individualización.

Para componer este campo interdisciplinario, se buscaron documentos académicos de distinta índole que utilizaran sistemáticamente la teoría de la individualización para describir o analizar las transformaciones culturales recientes de la sociedad y de los individuos. El corpus quedó formado por 29 documentos: 4 libros (Herrera, 2007; Lechner, 2002; Martuccelli, 2007; 2010b), 3 capítulos de libro (Godoy, Stecher y Díaz, 2007; Guzmán y Godoy, 2009; Güell, Peters y Morales, 2012), 5 informes (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo [PNUD], 1998; 2000; 2002; 2009; PNUD-Instituto Nacional de la Juventud [INJUV], 2003), 14 artículos (Araujo y Martuccelli, 2010; Arias y Hernández, 2009; Costadoat, 2004; Escobar, 2005; González, Kreither, Lizana, Rodríguez y Zavala, 2009; Martuccelli, 2010a; Montilva, 2007; Palacios y Cárdenas, 2008; Robles, 2005; Sharim, Araya, Carmona y Riquelme, 2011; Sisto, 2009; Soto, 2009; Stecher, 2009; Yopo, Rivera y Peters, 2012), y 3 presentaciones en congresos y seminarios publicadas (Lechner, 1999; Peters, 2009; Sharim, 2010).

Una caracterización de las reflexiones sobre individualización en Chile

Las ciencias sociales introducen la teoría de la individualización en Chile a fines de la década de los noventa, a partir del Informe de Desarrollo Humano del año 1998 del PNUD, y las reflexiones de Norbert Lechner (1999). Desde ese entonces, se han desarrollado diversas investigaciones empíricas, interpretaciones y discusiones en torno a esta teoría, en especial a partir de la segunda mitad de la primera década del presente siglo. Dentro de las ciencias sociales, esta perspectiva analítica ha sido utilizada principalmente desde la Sociología, pero también desde la Psicología Social. En menor medida, ha sido incorporada también en el análisis de las transformaciones culturales recientes por disciplinas como el Psicoanálisis, el Trabajo Social, la Teología, la Historia, y la Ciencia Política. En Chile, la teoría de la individualización ha sido utilizada para analizar los individuos y el proceso de modernización, pero también para describir y analizar las transformaciones culturales en la familia y las relaciones de intimidad, el catolicismo, el trabajo, el consumo cultural, el género, la política, la educación, la juventud, la publicidad y las políticas sociales. Su mayor aplicabilidad se ha desarrollado en el ámbito del trabajo en torno a las transformaciones en la forma de organización de la producción y de la experiencia subjetiva de los trabajadores y en el ámbito de la familia, las relaciones de intimidad y el género, donde ha articulado reflexiones en torno a la pluralización de las estructuras familiares, el significado de las relaciones de pareja y las transformaciones y tensiones en torno a la disolución de la distribución rígida de los roles entre hombres y mujeres.

La teoría de la individualización en Chile ha orientado tanto discusiones teóricas y conceptuales (Araujo y Martuccelli, 2010; Arias y Hernández, 2009; Costadoat, 2004; González et al., 2009; Lechner, 1999; 2002; Martuccelli, 2007; 2010a; 2010b; Palacios y Cárdenas, 2008; Robles, 2005; Sisto, 2009), como indagaciones empíricas con respecto a las transformaciones culturales recientes de la sociedad y los individuos. Las investigaciones empíricas han utilizado metodologías cuantitativas, principalmente encuestas con datos primarios y secundarios, y análisis bivariados-descriptivos y multivariados-explicativos. También han utilizado metodologías cualitativas, principalmente entrevistas en profundidad, pero también grupos de discusión, relatos de vida, fotobiografías, y análisis de publicidad. Dentro de esta última aproximación, los análisis se han realizado principalmente a partir de la grounded theory, utilizando en algunos casos software de análisis cualitativo. Algunos de estos trabajos suelen utilizar cifras de estudios empíricos, principalmente de los Informes de Desarrollo Humano del PNUD, para ilustrar algunas de las tendencias que reconocen en las transformaciones culturales en Chile. El análisis de la dimensión empírica de los estudios sobre individualización en Chile indica que pareciese existir una distancia muy amplia y un camino difuso entre las reflexiones teóricas y las constataciones empíricas. Esto se reflejaría en las diferencias del análisis empírico de los procesos de individualización en los estudios cuantitativos y en una ausencia generalizada de operacionalización de conceptos en los estudios cualitativos.

Las reflexiones que utilizan la teoría de la individualización para dar cuenta de las transformaciones culturales recientes de la sociedad y de los individuos en Chile se caracterizan por un uso difuso de los conceptos individualización e individuación. La mayoría no hace uso de su distinción conceptual, lo que se materializa en el uso indistinto entre ambos o en el uso exclusivo de uno de ellos. Representan un conjunto menor las que efectivamente hacen una distinción conceptual entre ambos conceptos. Entre ellas hay reflexiones originales (Güell, Peters y Morales, 2012; Martuccelli, 2007; 2010a; Robles, 1999; 2005), y otras que se valen de ellas para su propias reflexiones (Arias y Hernández, 2009; Stecher, 2009; Yopo, Rivera y Peters, 2012). A su vez, las distinciones conceptuales entre individualización e individuación serían heterogéneas entre sí. Por un lado, Güell, Peters y Morales (2012) definen la individualización como el proceso mediante el cual la sociedad se organiza institucional y culturalmente como sociedad de individuos y la individuación como el modo de comportamiento y conciencia personal que se apoya en ese marco social. Por otro lado, Martuccelli (2007; 2010a) entiende la individualización como una teoría que describe el proceso por el cual las instituciones sociales se orientan progresivamente hacia el individuo, y como el proceso de diferenciación creciente de las trayectorias personales, y la individuación como la perspectiva analítica para dar cuenta del individuo en la sociedad contemporánea. Finalmente, Robles (1999; 2005) comprende la individualización como la configuración de la individualidad en las sociedades industrializadas y la individuación como la forma histórica específica que asume la construcción de la individualidad en las sociedades de riesgo del capitalismo periférico.

Sobre individuos y procesos subjetivos en Chile

En Chile, la individuación suele identificarse con un conjunto de procesos subjetivos que se desarrollan en diversos ámbitos, pero que comparten entre sí algunas características fundamentales. Pero, ¿qué ocurre con los individuos? Si bien un porcentaje significativo de las reflexiones sobre los procesos de individuación en Chile no tematizan la noción de individuo, hay parte importante de ellos que lograr ilustrar la imagen de individuo que suponen los procesos de individuación y cómo la forma en que éstos se desarrollan resulta esencial para la constitución del individuo como sujeto.

La construcción de los individuos en Chile alude a lo social (PNUD, 1998; 2000; 2002), pues éstos se constituyen siempre en sociedad y en referencia a un otro (Lechner, 1999; PNUD-INJUV, 2003). El individuo sería comprendido como un agente concreto, situado históricamente y encarnado (Araujo y Martuccelli, 2010; Martuccelli, 2010a). Su emergencia referiría a un modo específico de hacer sociedad (Martuccelli, 2010b), donde los individuos serían producidos y fabricados socialmente por instituciones como la política y el Estado (Sisto, 2009). El individuo como soberano de sí mismo (Martuccelli, 2007), sería activo (González et al., 2009), portador de deseo (Güell, Peters y Morales, 2012), y dinámico (González et al., 2009; Lechner, 1999; Peters, 2009). Dentro de las reflexiones sobre los procesos de individualización en Chile, el individuo es comprendido también como un agente que realiza un trabajo sobre sí mismo (Martuccelli, 2010a). Este trabajo consistiría en la fabricación de un sujeto como configuración para la referencia de orientación y legitimación (Araujo y Martuccelli, 2010; Martuccelli, 2010a) y en una negociación activa de la biografía con el entorno social en la vida cotidiana (González et al., 2009; Martuccelli, 2007; PNUD, 2009).

Sin embargo, en un contexto de individualización, el construirse a sí mismo como individuo sería mucho más un imperativo que una alternativa. El individuo se vería constreñido, condicionado y exigido por los procesos de individuación (Arias y Hernández, 2009; Escobar, 2005; Godoy, Stecher y Díaz, 2007; González et al., 2009; Peters, 2009; Stecher, 2009); forzado a lidiar con mandatos culturales individualizantes (PNUD, 2009; Sharim, 2010; Sharim et al., 2011), obligado a diseñar su vida y fabricar su identidad sin referencia a los marcos tradicionales (Lechner, 1999; PNUD, 2000), presionado a realizar su vida de forma consciente e individual (Robles, 2005), y obligado por la libertad de elección (Sisto, 2009). Para Martuccelli (2007), los principios de autonomía, independencia, participación y autenticidad constituirían prescripciones y formas de dominación.

En Chile, no todos los individuos serían idénticos, ni sus procesos de individuación homogéneos. Existirían importantes matices entre ellos. En primer lugar, existiría una distribución desigual de los recursos materiales y simbólicos, garantías constitucionales, derechos, orientaciones culturales, recursos institucionales, imaginarios sociales, soportes, oportunidades, objetos y valores necesarios, para desarrollar el potencial del proceso de individuación (Godoy, Stecher y Díaz, 2007; Guzmán y Godoy, 2009; Peters, 2009; PNUD, 2002; 2009; PNUD-INJUV, 2003; Yopo, Rivera y Peters, 2012). Esta distribución desigual se explicaría en mayor medida por el tipo de sociedad en el que se vive (Güell, Peters y Morales, 2012), y por el lugar que ocupan los individuos en el entramado social y la posición relativa que eso les significa en las distintas formas de estratificación (Godoy, Stecher y Díaz, 2007; Güell, Peters y Morales, 2012; Guzmán y Godoy, 2009; Martuccelli, 2010a; Montilva, 2007; PNUD, 2000; 2002; Robles, 2005; Yopo, Rivera y Peters, 2012). En segundo lugar, existirían también diferencias significativas en las experiencias de exposición a las pruebas3 , capacidades cognitivas, recursos prácticos, de control de procesos y calidad de soportes (Martuccelli, 2010a), pero también de vocación y habilidades (PNUD, 2000). En esta misma línea, los estudios realizados en el marco del Informe de Desarrollo Humano del PNUD del año 1998 concluyen que los individuos en Chile percibirían de forma distinta las transformaciones culturales de la modernidad, dependiendo de sus competencias, expectativas, biografías y planes de vida.

Los procesos de individuación en Chile no sólo determinarían la configuración de un individuo particular, sino también de los procesos subjetivos que éstos despliegan en el marco de sus biografías y vidas cotidianas. En Chile, las biografías (Guzmán y Godoy, 2009; Herrera, 2007; Palacios y Cárdenas, 2008; PNUD, 2000; 2002; PNUD-INJUV, 2003; Stecher, 2009), proyectos de vida (Peters, 2009) e identidades (Guzmán y Godoy, 2009; PNUD, 2009), estarían siendo organizadas y construidas por los individuos. Esto significa por un lado la atribución y despliegue de determinadas cualidades en los procesos subjetivos, y por otro lado, un tipo de relación particular con los referentes culturales tradicionales. La construcción de las biografías, proyectos de vida e identidades de los individuos, iría aparejada de mayores niveles de autodeterminación, reflexividad y autonomía (González et al., 2009; Güell, Peters y Morales, 2012; Guzmán y Godoy, 2009; Herrera, 2007; Lechner, 2002; Martuccelli, 2007; 2010b; Palacios y Cárdenas, 2008; Peters, 2009; PNUD, 1998; 2000; 2002; 2009; PNUD-INJUV, 2003; Robles, 2005; Sharim, 2010; Sharim et al., 2011; Soto, 2009; Stecher, 2009; Yopo, Rivera y Peters, 2012). Esto implicaría una mayor conciencia de sí (González et al., 2009; PNUD, 2000; 2002), capacidad de evaluación (Güell, Peters y Morales, 2012), distancia crítica (Guzmán y Godoy, 2009) y esfuerzo individual (PNUD, 1998; 2000). A su vez, se orientaría por medio de principios como autorrealización (González et al., 2009; Lechner, 2002; Peters, 2009; PNUD, 2002; PNUD-INJUV, 2003; Stecher, 2009), afirmación de la individualidad (Arias y Hernández, 2009; Guzmán y Godoy, 2009), y autenticidad (Costadoat, 2004; Martuccelli, 2007). Estos procesos subjetivos se desarrollarían al margen de los marcos colectivos de referencia y modelos heredados, producto de una pérdida de autoridad de las instituciones y tradiciones para definir el curso de vida de los individuos (Godoy, Stecher y Díaz, 2007; Guzmán y Godoy, 2009; Herrera, 2007; Lechner, 1999; 2002; PNUD, 2000; 2002; 2009; Yopo, Rivera y Peters, 2012). Esta mayor independencia de las posiciones sociales (Martuccelli, 2007; 2010a), emancipación de las antiguas trabas estructurales (PNUD, 2002) y liberación de los roles tradicionales (Montilva, 2007) configuraría un fenómeno de doble faz: una mayor libertad, autonomía, y un mayor margen de decisiones que ofrecen oportunidades sin precedentes a la realización subjetiva de los individuos, pero, a la vez, significaría una pérdida de las seguridad y certezas otorgadas por las instituciones y las formas tradicionales de organización social. El fenómeno de la individuación en Chile significaría que los individuos poseerían mayores capacidades y libertades para decidir y elegir sobre su lugar en el mundo y el tipo de vidas que quieren construir (Arias y Hernández, 2009; Güell, Peters y Morales, 2012; Herrera, 2007; Lechner, 1999; 2002; PNUD, 2000; 2002; 2009; Martuccelli, 2010b; Palacios y Cárdenas, 2008; Sisto, 2009; Yopo, Rivera y Peters, 2012). Esto se reflejaría en una privatización de la construcción del sentido (Costadoat, 2004; Lechner, 1999) de las normas y conductas (Lechner, 2002) y en un énfasis en los intereses individuales (PNUD-INJUV, 2003). Surgiría una pluralidad y liberalización de los estilos de vida y experiencias entre la población (Guzmán y Godoy, 2009; Herrera, 2007; Lechner, 2002; Palacios y Cárdenas, 2008; PNUD, 2002; Yopo, Rivera y Peters, 2012), y una singularización de las trayectorias personales y expectativas individuales (Araujo y Martuccelli, 2010; Martuccelli, 2010a; Yopo, Rivera y Peters, 2012). Todas estas transformaciones producirían una mayor diferenciación y heterogeneidad entre los individuos (Herrera, 2007; Lechner, 1999).

Sobre la sociedad y las transformaciones sociales en Chile

Como hemos discutido, los procesos de individuación se relacionarían con la forma particular en la que los individuos construirían sus biografías e identidades en el contexto de la modernidad reflexiva. Pero ¿qué ocurre con la sociedad? En la mayoría de las reflexiones sobre individualización en Chile, las transformaciones culturales aludirían únicamente a los individuos. Existen, sin embargo, algunas excepciones que intentan esbozar la dimensión estructural e institucional de los procesos de individualización. En algunas de ellas se lograría ilustrar además la heterogeneidad de los procesos de individualización dentro y entre sociedades.

Los procesos de individualización referirían a una desintegración de las formaciones sociales existentes, donde decrecería la importancia de los sistemas de valores e instituciones, dando paso así a la emergencia de procesos de secularización y pluralización de las visiones del mundo (Herrera, 2007). La diferenciación de los sistemas sociales (PNUD, 1998; Robles, 2005), aumentaría la autonomía de las lógicas funcionales (Lechner, 2002). Perderían significado los referentes tradicionales, se erosionarían las identidades colectivas, se debilitarían los consensos, normas y convenciones heredadas y se flexibilizaría la organización social (Lechner, 1999; 2002; PNUD, 2000; 2002). A su vez habría una pluralización de los referentes normativos (Lechner 1999; 2002), mayor diferenciación social (Martuccelli, 2010b), desestratificación de las relaciones sociales (Arias y Hernández, 2009) y ampliación de las mapas culturales (Guzmán y Godoy, 2009). Los procesos de individualización se desplegarían en las distintas esferas de la vida social, sin embargo, en Chile, serían especialmente evidentes en el ámbito del trabajo y la familia.

Los procesos de individualización estarían asociados con cambios estructurales en la organización del trabajo, la producción y las relaciones laborales (Escobar, 2005; Godoy, Stecher y Díaz, 2007; PNUD 2000; 2002; 2009). Estas transformaciones estarían vinculadas con la incorporación de las mujeres a la esfera del trabajo remunerado (Godoy y Guzmán, 2009; Robles, 2005), la individualización de las relaciones de trabajo (PNUD, 2000; 2009), la particularización de los individuos, servicios y condiciones laborales (Godoy, Stecher y Díaz, 2007), y la precarización del trabajo (Stecher, 2009). Para Soto (2009), las transformaciones de la individualización en el mercado laboral estarían asociadas con una ruptura de los principios de la sociedad industrial, y se caracterizarían por la desregularización, liberalización, flexibilización, subcontratación, y un sistema de desempeño de gestión altamente individualizado.

Los procesos de individualización también estarían profundamente articulados con las transformaciones en el ámbito de la familia4. Existiría una diversificación y pluralización de las estructuras familiares (Godoy y Guzmán, 2009; Herrera, 2007) y una emergencia de formas híbridas de configuración familiar (Robles, 2005). Surgirían hogares unipersonales y monoparentales femeninos, familias recompuestas (Palacios y Cárdenas, 2008) y multigeneracionales (Robles, 2005), entre muchas otras. Se desarrollaría también un cuestionamiento, distanciamiento y transformación en los roles tradicionales de género al interior de las familias (Godoy, Stecher y Díaz, 2007; Godoy y Guzmán, 2009; Lechner, 2002; Robles, 2005), flexibilizando los referentes identitarios y abriendo mayores espacios de independencia, particularización y crítica. Habrían cambios en los patrones reproductivos caracterizados por una reducción de la fecundidad por debajo del nivel del remplazo generacional (Herrera, 2007), y por las nuevas formas de articular el tiempo reproductivo (Godoy y Guzmán, 2009). Disminuiría la tasa de natalidad y aumentarían los nacimientos fuera del matrimonio (Palacios y Cárdenas, 2008; Robles, 2005). La maternidad y paternidad serían roles resignificados (Godoy y Guzmán, 2009) y postergados (Palacios y Cárdenas, 2008), y se flexibilizarían los vínculos de parentesco (PNUD, 2002). Disminuirían los matrimonio (Herrera, 2007) y aumentarían los divorcios (Palacios y Cárdenas, 2008). Paralelamente se evidenciaría también una transformación significativa en los espacios de intimidad (Arias y Hernández, 2009), especialmente en las relaciones de pareja (Godoy y Guzmán, 2009; Herrera, 2007; Sharim, 2010). La relación de pareja adquiriría una importancia sin precedentes como instancia de aprendizaje y desarrollo personal y surgirían nuevas y particulares formas de organizarla (PNUD, 2002). Del mismo modo ocurrirían cambios también en la sexualidad y el erotismo (Herrera, 2007).

Para Martuccelli (2010a), en la segunda modernidad las estructuras sociales como la producción industrial, las instituciones, y los servicios sociales entre otros, tenderían a una particularización y singularización. En este sentido, tanto Sisto (2009) como Herrera (2007) argumentan que, en la modernidad tardía, las instituciones de la sociedad se orientarían progresivamente hacia el individuo. Esto ocurriría especialmente en relación con las formas de gobierno (Sisto, 2009), las políticas sociales (Yopo, Rivera y Peters, 2012), y el mundo del trabajo (Soto, 2009). A su vez, los procesos de individualización no serían homogéneos, sino que adquirirían matices propios dentro de las distintas sociedades (Martuccelli, 2007; 2010a). Esto, pues serían producto de un proceso histórico, político y cultural específico (Güell, Peters y Morales, 2012). Los procesos de individualización se diferenciarían entre sociedades del capitalismo tardío y periferia globalizada (Robles, 2005), países desarrollados y en vías de desarrollo (Montilva, 2007), y a partir del nivel de desarrollo económico (Herrera, 2007) y la particularidad de la realidad latinoamericana (Martuccelli 2010b; Palacios y Cárdenas, 2008; Sharim, 2010; Sharim et al., 2011; Soto, 2009; Stecher, 2009), y chilena (PNUD, 1998; 2000). Pero la heterogeneidad entre las instituciones de una misma sociedad conduciría también al desarrollo de procesos de individualización disímiles (Güell, Peters y Morales, 2012). Para el caso de Chile, Soto (2009) ha logrado demostrar cómo los procesos de individualización del trabajo contemporáneo no serían homogéneos, sino que se manifestarían parcial y diferenciadamente entre empresas y también al interior de ellas.

Más allá de los procesos: las consecuencias y contradicciones de la individualización en Chile

A lo largo de estas páginas hemos discutido sobre las transformaciones culturales que se asocian con los procesos de individualización. Para mostrar su particularidad y sus dinámicas propias, hemos discutido sobre las transformaciones culturales de los individuos y la sociedad por separado como si fueran autónomas, pero no lo son. Siguiendo la tradición de Elias (1990), tanto individuos como sociedad se constituirían en referencia recíproca. Sin embargo, en el contexto de la sociedad moderna existiría un desacoplamiento y tensión entre subjetividad y modernización (Lechner, 1999; PNUD, 1998). Algunas de las reflexiones sobre individualización en Chile han logrado evidenciar las tensiones, contradicciones y ambivalencias que ocurren en la interacción entre individuos y sociedad. Estas estarían relacionadas con una tensión entre la promesa de la individualización y las condiciones sociales para realizarla, pues la expansión de la promesa cultural de la autonomía no iría siempre aparejada a los cambios pertinentes a nivel de las estructuras de la sociedad (Lechner, 2002; PNUD; 2009; PNUD-INJUV, 2003). Para Güell, Peters y Morales (2012), esto otorgaría a la individualización un carácter polémico pues su realización estaría constreñida por estructuras y comportamientos que se oponen a su despliegue. Este desacoplamiento entre la promesa de la individualización y las posibilidades para realizarla (PNUD, 1998; 2002; Yopo, Rivera y Peters, 2012), generaría altos grados de contradicción simbólica (Palacios y Cárdenas, 2008) y conduciría a una tensión entre las prácticas y los discursos e institucionalidades (Godoy y Guzmán, 2009).

La forma en la que se desplieguen los procesos de individualización sería esencial para la configuración de los individuos. Honneth (2004) ha mostrado cómo las paradojas de la individualización podrían derivar en síntomas de vacío interior y ausencia de propósito en las vidas de los individuos. En Chile, Lechner (1999) ha reflexionado ampliamente sobre las consecuencias subjetivas de los procesos de individuación que se desarrollan al margen de la colectividad. Estos procesos tenderían a una exacerbación del yo (PNUD, 2000; 2002), y por medio de una subjetividad asediada por el aislamiento, a la pérdida de sentido de sí, agobio, frustración, inseguridad, desamparo y desprotección (Arias y Hernández, 2009; Costadoat, 2004; Escobar, 2005; Godoy, Díaz y Stecher, 2007; Guzmán y Godoy, 2009; Herrera, 2007; Lechner, 2002; Peters, 2009; PNUD, 1998; 2000; 2002; Stecher, 2009). En este contexto, la construcción del sí mismo sería experimentada por los individuos como angustia, impotencia y sobrexigencia (Lechner, 2002; Peters, 2009; PNUD, 2002) y podría derivar, no sólo en una fragmentación del yo (González et al., 2009; PNUD, 2009), sino también en un aumento de las inseguridades ontológicas (Robles, 2005), y psicológicas (Soto, 2009).

Una parte significativa de las consecuencias subjetivas de los procesos de individualización se relaciona con la progresiva transferencia de responsabilidades hacia el individuo. El individuo se volvería responsable de sí mismo (Martuccelli, 2010b); de todas sus acciones y decisiones (Godoy, Stecher y Díaz, 2007; Lechner, 2002; Palacios y Cárdenas, 2008; PNUD, 2000; 2002; Robles, 2005; Sisto, 2009; Soto, 2009; Yopo, Rivera y Peters, 2012), pero también de todo lo que le sucede (Martuccelli, 2007). Esto reflejaría una nueva forma de responsabilidad social en la que todos los éxitos, pero también todas las dificultades y fracasos dependerían de las capacidades y voluntades individuales (Herrera, 2007; Martuccelli, 2010a; Stecher, 2009). Esta exacerbación de la responsabilidad individual encontraría un correlato en la internalización y privatización de los riesgos (Lechner, 2002; PNUD, 1998). Habría un aumento del riesgo individual (Herrera, 2007), pues serían los individuos quienes asumirían los riesgos e inseguridades de su construcción biográfica y vida cotidiana (Palacios y Cárdenas, 2008; Robles, 2005). Esta experiencia generaría en los individuos constantes tensiones, desórdenes, incertidumbres y resistencias (Palacios y Cárdenas, 2008; Sharim, 2010; Sharim et al., 2011). Y les demandaría mayores esfuerzos de ajuste, coordinación, integración, planificación, organización y flexibilización, para poder constituirse a sí mismos como individuos (Herrera, 2007). En este contexto, los individuos se encontrarían permanentemente confrontados con un sentimiento de insuficiencia (Guzmán y Godoy, 2009), culpa (Stecher, 2009), abatimiento emocional (Soto, 2009), y precariedad (Soto, 2009; Stecher, 2009).

Los procesos de individualización también tendrían importantes consecuencias para el tipo de sociedad que se construye. Si bien diversas reflexiones sobre la individualización tienden a asumir que un aumento de la autonomía de los individuos conduciría a una erosión de los vínculos sociales y a una desafección con la colectividad, éste es sólo uno de sus resultados posibles. Como se ha argumentado sistemáticamente desde los Informes de Desarrollo Humano (PNUD, 2000; 2002), los procesos de individualización pueden generar nuevas formas de solidaridad y vínculos de los individuos en torno a lo colectivo. La distancia de los individuos de la sociedad no es una cualidad ontológica de los procesos de individualización, sino una forma particular que se desarrolla a partir de condiciones históricas, sociales y culturales específicas en sociedades concretas. En Chile, la imposibilidad de generar soportes colectivos que sustenten las trayectorias individuales aumentaría y reforzaría las desigualdades sociales (Herrera, 2007), evidenciarían problemas de cohesión social, pérdida del sustento de la democracia, y altos costos en la coordinación de actividades comunes (PNUD, 2009). La convivencia social se vería afectada por la desconfianza, el oportunismo, la desafección y una sobrecarga en la familia (PNUD, 2000; 2002). En palabras de Lechner (2002), este debilitamiento de la integración social no sólo provocaría un daño en el tejido social, sino que también afectaría profundamente la imagen de sociedad que se construyen los individuos.

Una lectura crítica y constructiva de las reflexiones sobre individualización en Chile

Muchos cientistas sociales en Chile hemos utilizado la teoría de la individualización para interpretar un conjunto de transformaciones culturales de los individuos y la sociedad. El análisis descriptivo realizado en las páginas anteriores muestra que de nuestras reflexiones han emergido significativas claves interpretativas para comprender el Chile de hoy; pero también que hemos tendido a pasar por alto la necesaria pregunta por la pertinencia de la teoría de la individualización para dar cuenta de las transformaciones culturales recientes en Chile, reificando la existencia de los procesos de individualización y generando reflexiones genéricas acerca de la realidad social que poco se acercan a la particularidad y forma concreta que han asumido las transformaciones culturales recientes de los individuos y la sociedad en Chile. Más que afirmar ortodoxamente o negar inapelablemente la existencia de procesos de individualización en Chile, debemos preguntarnos por sus posibilidades concretas y sus particularidades. Para avanzar en esta reflexión, este artículo propone una discusión sobre la pertinencia de la teoría de la individualización para hacer sentido de las transformaciones culturales en Chile, los procesos de la individualización que van más allá de la subjetivación, la heterogeneidad de individuos y procesos de individuación, y el desarrollo de estudios comparativos y discusiones transversales sobre la individualización.

La teoría de la individualización se construye sobre una serie de supuestos sobre la organización de la sociedad y la constitución de los individuos. En Chile, es necesaria la pregunta por la pertinencia y validez de estos supuestos para dar cuenta de nuestra particularidad. Sin embargo, la mayoría de nuestras aproximaciones han asumido un carácter acrítico que reproduce linealmente las afirmaciones sobre los procesos de individualización de otras latitudes. El análisis desarrollado en las páginas anteriores ha mostrado claramente cómo las reflexiones sobre los procesos de individualización en Chile carecen mayoritariamente de referencias a la particularidad de Chile y a los procesos sociales, culturales y políticos concretos que son causa y consecuencias de una nueva configuración emergente de individuos y sociedad. Cuando nuestras reflexiones sobre los procesos de individualización en Chile adolecen de un carácter general y genérico, pareciese que lo que se dice sobre la individualización son más afirmaciones universales que claves interpretativas que permitan otorgar sentido y contenido a la forma particular en cómo estos procesos se han desarrollado en Chile. Las reflexiones de Martuccelli (2010a; 2010b) constituyen una excepción en la crítica que formulan a la aplicación de la teoría de la individualización a América Latina, al señalar que éstas constituirían traducciones adaptadas de otras latitudes que desconocerían la diferencia en la importancia de las instituciones a nivel latinoamericano. En el análisis de los procesos de individualización debemos evadir una importación teórica sin mediación histórica, cultural, empírica y crítica. La pregunta por los procesos de individualización en Chile debe buscar su respuesta en una reflexión crítica y consciente de los supuestos y particularidades históricas, sociales y culturales de la teoría de la individualización y la realidad social chilena, y en datos empíricos construidos con rigurosidad metodológica. Pero por sobre todo debe constituir siempre una pregunta y no afirmación como supuesto sobre las posibilidades de la individualización como un proceso concreto de la sociedad y los individuos en Chile.

Nuestras reflexiones sobre la individualización en Chile se han articulado principalmente en torno a la subjetivación y construcción biográfica de los individuos, postergando la reflexión sobre los procesos de individualización a nivel de la sociedad y su interacción concreta con los individuos. Por un lado, si bien hemos logrado dar cuenta de los procesos de individualización en determinadas instituciones sociales, se mantiene aún inexplorada la pregunta por los procesos de individualización en las estructuras de la sociedad y en dispositivos como discursos e ideologías. En este sentido, se vuelve indispensable indagar desde una perspectiva histórica en los eventos y procesos sociales y políticos concretos que se constituyen en el fundamento de una configuración social particular que sienta las bases para la emergencia de los procesos de individualización. A modo de ejemplo, no es posible comprender las transformaciones culturales recientes en Chile al margen de una reflexión sobre las consecuencias institucionales y subjetivas de la dictadura de Pinochet (1973-1990). Por otro lado, salvo algunos avances en las reflexiones sobre la constitución discursiva de los individuos a partir de la literatura de autoayuda (PNUD, 2012) y la publicidad (Stecher, 2009), nuestras aproximaciones tampoco han logrado ilustrar cómo los procesos de individualización se constituyen en la interacción particular, concreta y situada entre la sociedad y los individuos. Lo social es una dimensión ineludible en el proceso de constitución de los individuos. Pero lo socialmente ineludible de los procesos de individuación no es abstracto, sino que se materializa en dispositivos concretos: instituciones, discursos, ideologías. Identificar la particularidad de estos dispositivos y la forma concreta en que entrena en juego en los procesos de individuación es central en el análisis de las posibilidades de los procesos de individualización en Chile. Profundizar en las reflexiones sobre las posibilidades y particularidades de los procesos de individualización en Chile pasa también por el reconocimiento de la heterogeneidad. Esto va más allá de asumir que existen diferencias entre los individuos y matices entre los procesos de individuación. Requiere de una arqueología de la heterogeneidad que logre superar su status a priori y permita dilucidar cómo forman parte de un proceso dinámico del que son condición y resultado. Visibilizar este proceso tiene mucho que ver con incorporar la noción de agencia en la discusión sobre individualización en Chile.

Este discutido concepto de las ciencias sociales (Emirbayer y Mische, 1998) constituye una productiva herramienta analítica para dar cuenta de la forma en cómo los individuos se constituyen a sí mismos y modelan la acción social desde una perspectiva contextual (Coole, 2005; McNay, 2000) y de las relaciones de poder (McCarthy, Sullivan y Wright, 2006; Sewell, 1992). Incorporar la noción de agencia como capacidad performativa de la acción situada contextualmente, podría contribuir al análisis de cómo las posiciones, capacidades y atributos de los individuos se ponen en juego en la constitución biográfica, de qué forma se vinculan con las estructuras e instituciones sociales, y cómo de este proceso emergen formas particulares de individuación. A su vez, esto permitiría avanzar en la observación concreta y empírica de los individuos y procesos de individuación en Chile, contribuyendo al esclarecimiento de su particularidad. Por último, tematizar la noción de agencia en las discusiones sobre individualización en Chile posibilitaría la reflexión sobre la identidad entre individuación y agencia, inaugurando la posibilidad analítica para pensar aquellos procesos de individuación cuya determinación es externa al individuo.

La determinación de la particularidad de los procesos de individualización en Chile requiere de contrastes, comparaciones y posicionamientos. Nuestras discusiones han tendido a evadir la referencia a antecedentes del análisis de los procesos de individualización en Chile y en otras latitudes. En este ejercicio, hemos generado la ilusión de que lo que se dice sobre las transformaciones culturales de la sociedad y los individuos es inédito y sin precedentes. Esto no sólo ha dificultado la constitución de un campo, sino que también inhibiría las prácticas de intercambio y discusión que permitirían establecer la particularidad de los procesos de individualización en Chile. La individualización es un fenómeno mediado histórica, cultural y socialmente y, por lo tanto, debiese experimentar variaciones en función de las particularidades de distintas formas de organización social. Pero este es un supuesto teórico. Es nuestro desafío poder abordarlo y discutirlo en términos empíricos a nivel nacional, regional e internacional. Por medio de esta reflexión generaríamos un avance significativo hacia la determinación de la particularidad de los procesos de individualización en Chile.

Algunas reflexiones finales

Este trabajo ha analizado las imágenes de individuo y sociedad que se construyen en las reflexiones que han utilizado la teoría de la individualización para dar cuenta de las transformaciones culturales reciente en Chile. Estas constituyen un campo emergente, pero no por eso carente de avances significativos. Por un lado, se ha logrado dar cuenta de los individuos, procesos y consecuencias subjetivas y sociales que emergen a partir del trabajo de construcción biográfica en un contexto de individualización, y con ello se ha logrado visibilizar la forma que adquiere la subjetividad en la sociedad chilena contemporánea. Pero por otro lado, se ha avanzado también hacia el posicionamiento de la individuación como un proceso concreto que despliegan los individuos en su vida cotidiana. A esto han contribuido especialmente las conceptualizaciones del individuo como social, situado e histórico, del trabajo que los individuos realizan sobre sí mismos, y de los matices y diferencias que existirían entre individuos.

Pero de este análisis emergen también una serie de desafíos que las reflexiones sobre individualización en Chile deberán enfrentar en el futuro. En primer lugar, avanzar hacia una homogenización y mayor precisión en el tránsito de las definiciones conceptuales a los análisis empíricos, incorporar y discutir las distinciones entre los conceptos de individualización e individuación, trabajar sobre las reflexiones existentes en Chile, y adquirir una postura crítica en el uso de la teoría de la individualización y su aplicación a la particularidad de la realidad chilena. Todo esto contribuiría enormemente a la consolidación de un campo en la reflexión en torno a los procesos de individualización en Chile, y así al desarrollo de perspectivas cada vez más adecuadas para dar cuenta de las transformaciones culturales de los individuos y la sociedad. En segundo lugar, profundizar teórica y empíricamente en la relación entre individuación y agencia; explorar las capacidades, prácticas, estrategias, tácticas, recursos y soportes que los individuos movilizan en el trabajo cotidiano de constituirse a sí mismos, y analizar cómo y por medio de qué dispositivos se construyen como sujetos particulares en contextos sociales concretos. Esto, permitiría avanzar en la aprehensión de las posibilidades y particularidades de los procesos de individuación más allá de su forma, contribuyendo a superar una ontología naturalizada de los procesos sociales. Por último, profundizar en las transformaciones culturales de los procesos de individualización a nivel de la sociedad, analizando los vínculos, concordancias y desacoplamientos que se producen entre individuos e instituciones y dispositivos sociales. Avanzar en una reflexión sobre las transformaciones culturales recientes en Chile a partir de esta visión mutuamente constituyente entre individuo y sociedad, otorga importantes consideraciones para el campo de la política; permitiría comprender que la discusión sobre las posibilidades de las biografías de los individuos es también la discusión sobre las posibilidades del tipo de sociedad que queremos construir.

Notas

1 Para Lash (Beck et al., 2008), la reflexividad puede ser comprendida como reflexividad estructural y como autorreflexión. A su vez, ambas formarían parte de una reflexividad cognitiva, que se diferenciaría de una reflexividad de tipo estética o hermenéutica.

2 Las ciencias sociales han discutido ampliamente sobre la especificidad y particularidad histórica de la trayectoria latinoamericana a la modernidad (Brunner, 1992; García-Canclini, 1990; Larraín, 1996; 1997; 2005; Morandé, 1984). En Chile, han argumentado que la modernidad se caracterizaría por su parcialidad, fragmentación, dispersión, heterogeneidad y particularidad (Brunner, 1996; Garretón, 2000; Larraín, 2001; Moulian, 2002).

3 La noción de pruebas ha sido desarrollada Martuccelli (2005; 2006; 2007; 2010a), para referirse a los desafíos estructurales que los individuos enfrentan para poder constituirse a sí mismos.

4 Por lo general las reflexiones sobre individualización en Chile tienden a articular de forma conjunta e inseparable las transformaciones en el área de la familia, con las transformaciones en las relaciones de género, la reproducción, la relación de pareja, la sexualidad y la intimidad.

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flechaCorrespondencia a: La correspondencia relativa a este artículo deberá ser dirigida al autor. Universidad Alberto Hurtado, Chile, E-mail: myopo@uahurtado.cl

*Una versión preliminar de este artículo fue presentada en el VII Congreso Chileno de Sociología y Encuentro PreALAS Chile 2012, Pucón 24-26 de Octubre, 2012.

Agradezco profundamente los comentarios realizados por Pedro Güell a una versión preliminar de este texto.

Fecha de recepción: Enero 2013
Fecha de aceptación: Mayo 2013

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