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Boletín del Museo Chileno de Arte Precolombino

versión On-line ISSN 0718-6894

Bol. Mus. Chil. Arte Precolomb. vol.26 no.1 Santiago  2021

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-68942021000100073 

ARTÍCULOS

Arte rupestre y secuencia ocupacional de quebrada de Las Cañas (Tafí del valle, Tucumán, Argentina)

Rock art and occupational sequence of quebrada de Las Cañas (Tafí del valle, Tucumán, Argentina)

Amanda Eva Ocampo1 
http://orcid.org/0000-0002-7834-0860

Mirella Sofía Lauricella2 
http://orcid.org/0000-0002-0320-1903

1 Amanda Eva Ocampo, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Misiones. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina. E-mail: amiocampo25@gmail.com.

2 Mirella Sofía Lauricella, Unidad Ejecutora en Ciencias Sociales Regionales y Humanidades, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Universidad Nacional de Jujuy, Argentina. E-mail: mirellasofia@yahoo.com.ar.

Resumen:

En este trabajo se presenta el estudio del arte rupestre de la localidad arqueológica de Quebrada de Las Cañas (valle de Santa María, Tucumán, Argentina), con el propósito de contribuir al entendimiento del rol desempeñado por estas manifesta ciones en las sociedades prehispánicas que le dieron soporte y sentido. Se profundiza en el conocimiento de la configuración adoptada por dichas expresiones desde un enfoque centrado en el análisis estilístico, contextual y espacial. A partir de los resultados obtenidos se concluye el desarrollo de un proceso de producción diacrónica del arte rupestre registrado, que discute las propuestas tradicionales desarrolladas para el área.

Palabras clave: Valle de Santa María; Arte rupestre; Estilo; Contextos; Espacialidad

Abstract:

This article approaches the study of rock art in the archaeological site of Quebrada de Las Cañas (Valle de Santa María, Tucumán, Argentina), in order to contribute to the understanding of the role played by these manifestations in the pre-Hispanic societies that gave them support and meaning. The current knowledge of the configuration of these expressions is deepened from an ap proach that focuses on stylistic, contextual and spatial analysis. From the results obtained, a diachronic production process of the registered rock art is proposed, which discusses the traditional proposals developed for the area.

Keywords: Valle de Santa María; Rock art; Style; Contexts; Spatiality

Introducción

La localidad arqueológica de Quebrada de Las Cañas (valle de Santa María, Tucumán, Argentina), se compone de sitios arqueológicos con una amplia diversidad de evidencias y rasgos asociados. La interpretación de estos elementos se estableció, tradicionalmente, en función de los sitios de mayor envergadura registrados en la zona (Tarrago 2000), con una asignación cronológica sincrónica de escasa amplitud temporal, ya que se limitaba exclusivamente a momentos prehispánicos tardíos (900 1480 dc) (Liberani & Hernández 1950, Lorandi 1966).

Tomando como base el panorama regional pro puesto desde dichas investigaciones, y a la luz de nuevas evidencias, se aborda el estudio de las dinámicas locales de ocupación y de los modos de vida de las poblaciones que habitaron este sector del valle. Desde esta perspectiva se emprende el análisis sistemático de las manifestacio nes rupestres allí registradas, una materialidad que se caracteriza localmente por sus buenas condiciones de conservación, accesibilidad y variabilidad. El enfoque adoptado parte del análisis estilístico del arte rupestre (Aschero 1979, 2000, 2006), para luego contextualizar las manifestaciones considerando sus condiciones de emplazamiento local y espacial en el paisaje (Aschero 1979, 1988, 2000, 2006; Ingold 2000; Lefebvre 2013). A partir de esta aproximación es po sible interpretar los modos en que se configuraron los sujetos junto a las prácticas y las materialidades, y a su vez, los marcos de relaciones (enredos) y sentidos que constituyeron las realidades del pasado dentro de estas tramas (Deleuze & Guattari 2004, Barad 2008, Hodder 2012). Como veremos a lo largo de este artículo, los resultados obtenidos hasta el momento nos permiten proponer una producción prehispánica diacrónica de los motivos rupestres. Según las secuencias históricas regionales desarrolladas para el área, las expresiones de la quebrada estuvieron vigentes de manera continua desde momentos agropastoriles tempranos hasta el Tardío (200 ac-1480 dc).

Características generales y antecedentes del área de estudio

Quebrada de Las Cañas (en adelante qlc) se ubica en el departamento de Tafí del Valle (Tucumán, Argentina), a 7 km de la localidad arqueológica de Quilmes. Se emplaza en la vertiente oriental de las sierras del Cajón (también conocidas como Quilmes), correspondiente al margen oeste del valle de Santa María (o Yocavil). Rodeada de valles y cordones de altura con orientación no-se aproximadamente (Figura 1), el área constituye un verdadero refugio natural.

Figura 1 Mapa de ubicación de los sitios arqueológicos bajo estudio: a) Puntilla de los Guanaquitos; b) Peña del Gato; c) Quebrada de los Guanaquitos. Figure 1. Map with the location of the archaeological sites under study: a) Puntilla de los Guanaquitos; b) Peña del Gato; c) Quebrada de los Guanaquitos. 

Se identifican las regiones fitogeográficas de monte y prepuna, de climas áridos con desarrollo de vegeta ción xerófila característica, predominando el churqui (Acacia caven), diferentes especies de jarillas (Larrea), cactáceas (Cactaceae) y bosques de chañares (Geoffroea decorticans) (Cabrera 1976). La fauna comprende los dominios amazónico, chaqueño y altoandino-patagónico.

El área, geológicamente, es parte del sistema de sierras pampeanas en transición hacia las subandinas (Alderete 1998), con un sector pedemontano con depósitos cuaternarios que modelan geoformas cónicas aluviales hacia el río Santa María, y niveles aterrazados hacia el este que marcan un quiebre en el paisaje (Frenguelli 1936, Ruiz Huidobro 1972, Tineo & Ruiz 2015). Los afloramientos existentes se deben, mayormente, a formaciones de rocas metamórficas (Toselli et al. 1978).

Teniendo en cuenta los antecedentes históricos y arqueológicos, se constata un complejo desarrollo socio cultural en la región (Bennett et al. 1948, González & Pérez 1972, Núñez Regueiro 1974, Tarragó & González 2004). Evidencias de ello son los registros de centros poblados de gran importancia (Tarragó 2000, Tarragó & González 2004), el interés de parte de los inkas por establecer enclaves político-administrativos, así como la intensa resistencia que protagonizó la región frente al avance de los españoles una vez caída la capital cuzqueña del imperio (Tarragó 2000).

En lo que respecta al valle de Yocavil, las primeras investigaciones arqueológicas tuvieron lugar a fines del siglo xix. Desde entonces se desarrollaron numerosas líneas de investigación a fin de discutir y entender los modos de vida prehispánicos. En este sentido, en las últimas décadas se hicieron revisiones que con tribuyeron a ajustar periodizaciones (Greco 2014) y categorías de análisis (Scattolin 2006), como también a ampliar la mirada a partir de la integración de sectores anteriormente desconocidos desde el punto de vista arqueológico (De Hoyos & Lanza 2000, Ledesma 2012, Palamarczuk 2016). Se estudiaron, además, las prácticas agrícolas desde el análisis espacial y los usos del suelo (Lanzelotti & Buzai 2017), las tradiciones tecnológicas (Scattolin 2006, Chaparro 2008-2009), las expresiones del conflicto (Álvarez Larrain et al. 2011) y las prácticas de interacción e intercambio. Esto último permitió establecer vínculos interregionales entre el valle Cal- chaquí y regiones aledañas dentro del actual territorio del Noroeste Argentino (Puna de Jujuy y quebrada de Humahuaca), así como con regiones distantes del norte de Chile (San Pedro de Atacama y río Loa) (Sprovieri 2008-2009, 2014).

Si bien, este panorama nos muestra un desarro llo alentador con respecto al conocimiento arqueoló gico del área en términos generales, los trabajos que hacían referencia al arte rupestre resultaban escasos y solo mencionaban brevemente esta materialidad (Ambrosetti 1897, 1903; Bruch 1911; Quiroga 1931; Liberani & Hernández 1950; Lorandi 1966; Boman 1992). Las primeras investigaciones, lejos de dar cuenta de la cotidianeidad de las personas que ejecutaban y daban sentido a las manifestaciones, agotaban sus interpreta ciones al asociar el arte a aspectos mágico-religiosos y rituales (Marcos 2005).

Investigaciones recientes contribuyen a revertir esta situación, al indagar sobre las estrategias de producción, organización y significación de las manifestaciones rupestres, así como su intervención en la configuración espacial, las esferas cotidianas y la estructura social de las poblaciones que vivieron en el pasado (Adris 2010, 2014; Álvarez Larrain et al. 2011; Álvarez Larrain 2012; Ocampo 2012). El presente artículo centra el estudio de Quebrada de Las Cañas en estas últimas líneas de análisis, constituyendo así un aporte original para el área.

Herramientas teórico- metodológicas de investigación

Es posible estudiar el arte rupestre con los mismos pro cedimientos y herramientas de análisis que se aplican al resto del registro arqueológico (Hernández Llosas 1985), considerándolo como un artefacto más de la cultura material (Aschero 1988).

Las manifestaciones producidas intencionalmente por parte de un enunciador empírico (Eco 1993), solo pueden ser entendidas desde las condiciones bajo las cuales se expresan. En este sentido, utilizamos un enfoque integral de estudio en función de los aspectos estilísticos, contextuales y espaciales bajo los cuales se configuran las obras analizadas (Rodríguez Curletto 2014, Lauricella 2021).

El registro inicial de los rasgos por investigar tuvo como base el reconocimiento en terreno de la localidad arqueológica qlc, y los materiales estudiados fueron explicados de manera intensiva para cada sitio, mediante el empleo de fichas (Aschero & Martel 2003-2005), realización de calcos, croquis, dibujos a mano alzada y la toma de fotografías digitales. En cada sitio trabajado se individualizaron las unidades topográficas (ut) que en su conjunto conformaban los paneles, siendo deli mitadas a partir de variables naturales, distribucionales o de orientación cardinal de los motivos (Martel 2010).

Entendiendo por estilo las “formas de hacer” del arte rupestre (Hodder 1990), el estudio contempló diferentes etapas: el análisis de las unidades de con formación de los motivos (elementos o figuras), la caracterización y clasificación de atributos, el estable cimiento de relaciones para la definición de motivos y la configuración de “temas” hacia el interior del espacio plástico, la definición de las técnicas de manufactura (Rodríguez Curletto et al. 2019) y el reconocimiento de los eventos de ejecución de cada ut (Gradín 1978; Aschero 1979, 2000, 2006).

La cronología de los motivos se asignó de manera relativa, teniendo en cuenta para ello: a) la clasificación de pátinas en el caso de grabados, o de diferencias cromáticas para las pinturas; b) la definición de situa ciones de superposición, yuxtaposición, reutilización o reciclaje entre elementos y motivos; c) la comparación estilística definida temporo-espacialmente en torno a iconografías plasmadas en soportes materiales alterna tivos (Aschero 1988).

En cuanto al análisis contextual, consideramos dos instancias diferentes y complementarias de trabajo. Por un lado, se estudiaron los contextos de producción haciendo referencia a los agentes involucrados en la ejecución de las manifestaciones, y sus condiciones materiales y sociales de existencia. Por otro lado, se abordaron los contextos de significación o, dicho en otras palabras, los marcos de sentido asociados a estas expresiones (Aschero 1988, 2000).

Por último, los estudios espaciales se realizaron a partir de barridos bibliográficos, fotointerpretación de imágenes aéreas (escala 1:50.000) y prospecciones pedestres discriminadas (áreas circundantes e intersitio). Para el análisis de la situación de emplazamiento y localización de los sitios con arte rupestre se tuvieron en cuenta las condiciones de visualización, las asociaciones entre rasgos y artefactos, la accesibilidad física y las posibilidades de reunión de personas con respecto al sitio (Lauricella 2016, 2021), así como las características geográficas, geológicas, geomorfológicas, fitogeográficas e hidrológicas relevantes asociadas.

Análisis estilístico y contextual de las manifestaciones

A continuación se presentan los detalles de registro y clasificación del arte rupestre correspondiente a cada sitio (Tabla 1), con los posteriores resultados del análisis estilístico y contextual.

Tabla 1 Registro del arte rupestre de la muestra de sitios analizada. Table 1. Record of the rock art of the sample of sites analyzed. 

Puntilla de Los Guanaquitos

El sitio se emplaza a 1800 msnm. Es un bloque de roca metamórfica de aproximadamente 2 m de diámetro en el cual se observan las manifestaciones. Las técnicas empleadas corresponden a las de grabado por picado en surco irregular, raspado y abrasión (Figura 2).

Figura 2 Soporte de las manifestaciones del sitio Puntilla de los Guanaquitos. Imagen tomada de Ocampo (2012) y tratada digitalmente mediante Adobe Photoshop. Figure 2. Support of the images of the Puntilla de los Guanaquitos site. Image taken from Ocampo (2012) and digitally processed with Adobe Photoshop. 

A partir de la clasificación de sus pátinas, en las que prevalecen las de tipo fuerte y moderado, y de las diferencias estilísticas identificadas, se proponen al menos tres eventos distintos de ejecución de los motivos (definidos como A, B y C) (Ocampo 2012; Tabla 1). La figura del camélido es predominante en todos ellos, con variantes estilísticas y temáticas hacia el interior de cada composición.

El momento A corresponde a motivos de pátina fuerte, en mayor medida camélidos orientados hacia la derecha y con dos patas. Constituyen escenas aisladas y temas pastoriles expresados en rebaños, hembras con crías, camélidos enfrentados y, en algunos casos, alineados. Asimismo, se reconocen individuos en actitud estática que comparten rasgos zoomorfos tanto de camélidos como de felinos (patas de a dos pares y colas cortas para los primeros, en contraposición a las cuatro patas, garras y colas alargadas -en espiral en algunos casos- para los segundos). Estas escenas se corresponden estrechamente con la figura de la “llama felinizada” relevada en el arte rupestre y en la iconografía cerámica del estilo Ciénaga en la región y se adscribe a momentos agropastoriles tempranos (200 ac-900 dc) (Figura 3; González 1977).

Figura 3 Motivos de “llamas felinizadas” registradas en un vaso de la fase Ciénega ii, recuperado en el cementerio número 2 del sitio homónimo (Departamento de Belén, Catamarca) (González 1977). Figure 3. “Feline-like llama” motifs recorded on a cup of the Ciénega ii phase, recovered from cemetery number 2 from the namesake site (Department of Belén, Catamarca) (González 1977). 

Otros motivos figurativos, tales como los biomorfos y un reptil, y algunos elementos no figurativos, por ejemplo formas geométricas circulares, son menos numerosos.

El único motivo antropomorfo se muestra de manera aislada en el soporte, en la cara opuesta al resto de las manifestaciones. Por sus cualidades estilísticas, correspondería al patrón de diseño g2 propuesto para regiones aledañas (Aschero 2000): una figura de cuerpo entero de perfil, en perspectiva torcida, el tronco erguido subtriangular, con indicaciones de vestimenta y portando un objeto en sus manos, posiblemente un arma (Figura 4). Tanto por sus cualidades estilísticas como por la por tación de objetos, correspondería, cronológicamente, a un momento B de tiempos agropastoriles intermedios (Aschero 2000, Adris 2010).

Figura 4 Figura humana del patrón g2, del sitio Puntilla de Los Guanaquitos (momento B) (mo dificado de Ocampo 2012). Figure 4. Pattern g2 human figure, from Puntilla de Los Guanaquitos site (moment B) (modified from Ocampo 2012). 

El resto de los motivos asignados al momento B se encuentra en el sector del bloque con mayor número de grabados, compartiendo el espacio plástico con eventos previos y posteriores. Se identifican figuras de camélidos de dos y cuatro patas, en escenas aisladas y formando conjuntos. Destaca el caso singular de una escena de dos camélidos en situación de enfrentamiento; la dis posición de los cuerpos refleja una actitud semejante a lo identificado en los estudios de comportamiento de estos animales en la actualidad (Sumar 1991, González 2002) (Figura 5).

Figura 5 Escena de enfrentamiento en el arte rupestre de: a) Puntilla de los Guanaquitos (Ocampo 2012); b) norte de Chile (González 2002); c) en animales actuales (Sumar 1991). Figure 5. Fight scene in the rock art of: a) Puntilla de los Guanaquitos (Ocampo 2012); b) north of Chile (González 2002); c) in present day animals (Sumar 1991). 

La figura del felino también está presente en este momento, comparable cronológicamente al período agropastoril intermedio, o de Integración Regional bajo la entidad iconográfica Aguada (600-1200 dc).

El momento C se define en función de la pátina débil de los motivos, comprende solo una escena de hembra de camélido con su cría, ambos con dos patas, y otros motivos no identificables. En referencia a las manifesta ciones y comparaciones estilísticas hacia el interior del sitio, esta categoría no muestra elementos que puedan ser asignados a un momento cronológico particular.

Por la cronología definida a partir del arte rupestre, vemos que los contextos de su producción en el caso de Puntilla de los Guanaquitos se iniciaron durante los primeros momentos de configuración de la vida aldeana y de la elaboración de alimentos, tendiendo a integrarse a fenómenos regionales donde la expresión iconográfica conocida como Aguada sobresale frente a las variantes locales. Su emplazamiento en las inmediaciones de fuentes de agua, con el consecuente abastecimiento de buenas pasturas, habría favorecido el interés por la incorporación de este territorio.

La significación de las imágenes habría sido in fluenciada por estas notables transformaciones, aunque ello no impidió que los modos tradicionales de ejecutar el arte continuaran su rumbo. La ubicación estratégica del emplazamiento contribuiría a vincular este sector de la quebrada con fenómenos regionales de consoli dación cultural. La cercanía del sitio con respecto a la principal senda de acceso a la quebrada, su localización en un punto de inflexión en el espacio entre el sector de la falda y el piedemonte y su alta visibilidad hacia el fondo del valle permiten reforzar esta postura. Por las características del soporte, la visibilización es también óptima, con un acceso irrestricto y altas condiciones de agrupamiento de personas en torno a él.

Peña del gato

El sitio se ubica sobre los 1900 msnm, en la margen norte de un cauce subsidiario del río Las Cañas en su porción septentrional. Corresponde a un bloque rocoso de aproximadamente 4 x 2 m de diámetro, con un plano inclinado de orientación norte que sirve de soporte para este arte (Figura 6).

Figura 6 Manifestaciones rupestres del sitio Peña del Gato. Imagen tomada de Ocampo (2012), tratada digitalmente mediante Adobe Photoshop. Figure 6. Rock art images of the Peña del Gato site. Image taken from Ocampo (2012), digitally processed with Adobe Photoshop. 

La figura del camélido es la de mayor frecuencia: con dos patas, una cola y cuerpos de tamaños variables, orientados hacia la izquierda o la derecha. Se destaca el motivo de cruz con contorno curvilíneo. El arte rupestre de este soporte fue creado completamente mediante la técnica de grabado por picado en surco y abrasión, con pátinas mayormente medias y fuertes.

Varios de los motivos aquí relevados muestran semejanzas estilísticas con la iconografía sobre otros soportes recuperados en sitios arqueológicos del Noroeste Argentino. Tal es el caso de las figuras de cruces, las que se han identificado ampliamente desde el sector meridional andino hasta alcanzar el sur del actual te rritorio peruano.

Con relación a nuestra área de estudio, cabe resaltar ejemplos vinculados a zonas aledañas. En el arte rupestre de la sierra de Ancasti (Catamarca, Ar gentina), una cruz con contorno curvilíneo se registra en el alero La Sixtina (Nazar et al. 2014), con un patrón de diseño que se repite y técnicas de ejecución que varían, implementando en todos los casos la pintura lineal (Figura 7). En esta serranía se ubica el sitio Oyola 15 en el que, si bien no se registra el motivo cruciforme en sí mismo, se encuentran figuras de camélidos con forma de medialuna, similares a la cruz en cuestión en el sitio Peña del Gato (Quesada & Gheco 2015). Manufacturadas mediante pintura lineal y plana en el área catamarqueña, se ejecutan solo con contornos grabados por picado en surco irregular en el sector tucumano donde se ubica qlc (Figura 8). Hasta el mo mento, las evidencias son escasas como para definir una cronología específica, con posibilidades de una mayor antigüedad que Aguada, o bien como expresiones de especies silvestres de camélidos (guanaco y vicuña) (Quesada & Gheco 2015).

Figura 7 Arte rupestre con motivos de cruces de contorno curvilíneo, registradas en: a) Peña del Gato (Ocampo 2012); b) La Sixtina (Nazar et al. 2014); c) Potrerito 2 (Podestá et al. 2005). Figure 7. Rock art with motifs of crosses with curvilinear contour, recorded in: a) Peña del Gato (Ocampo 2012); b) La Sixtina (Nazar et al. 2014); c) Potrerito 2 (Podestá et al. 2005). 

Figura 8 Motivos de camélidos con cuerpo tipo medialuna registrados en: a) Peña del Gato (modificado de Ocampo 2012); b) alero Oyola 15 (Quesada & Gheco 2015). Figure 8. Half-moon shaped camelids motifs recorded in: a) Peña del Gato (modified from Ocampo 2012); b) Oyola 15 eaves (Quesada & Gheco 2015). 

Motivos similares de cruces se identifican en el área circumpuneña, específicamente en la localidad de Laguna Blanca (Catamarca, Argentina) (Podestá et al. 2005, Ocampo 2012; Figura 8). En el sitio Potrerito 2 se muestran figuras de camélidos y otras que se asemejan estilísticamente a la iconografía de los menhires Tafí, que se emplazaban originalmente en las cercanías de la localidad arqueológica bajo análisis (Podestá 1991). Otro caso sumamente significativo en este sentido corresponde al hallazgo en Cacao 1A (Catamarca, Argentina): dos cruces de contorno curvilíneo ejecutadas por pirograbado sobre el cuerpo de un sonajero de calabaza recuperado en excavación. La datación absoluta del contexto de este hallazgo se ubicaría entre el 1000 ac y el 900 dc (Olivera et al. 2003).

Es preciso señalar que estos motivos de cruces también se registran en el territorio chileno, particularmente en el sitio Pucara El Tártaro. Junto con un importante número de elementos lineales distribuidos a lo largo del panel, las “cruces inscritas” muestran un diseño similar al de la cerámica del sector superior del curso del río Aconcagua, correspondiente al Período Tardío (Troncoso 2001).

Las asignaciones cronológicas relativas anterior mente señaladas entre el motivo cruciforme y las mani festaciones Tafí en el área valliserrana, como también las absolutas definidas para la circumpuna catamarqueña, permiten adscribir el arte rupestre del sitio Peña del Gato a momentos agropastoriles tempranos.

Las figuras restantes de camélidos, si bien exhiben un patrón de diseño similar a las del Tardío con tenden cia a la esquematización de motivos (Aschero 2000), se asocian, por su tono de pátina, a un mismo evento de ejecución de momentos agroalfareros tempranos (200 ac-900 dc).

Con respecto al contexto de producción del arte rupestre en el sitio, encontramos que su emplazamiento en las proximidades de estructuras de tipo agrícola habría participado potencialmente en la estructuración misma de la espacialidad en la cual las manifestaciones cobraron sentido. Esto se correspondería con las fuertes transformaciones que tuvieron lugar durante este período de transición hacia la producción de alimentos. Su contexto de significación, en cambio, se relaciona estrechamente con las condiciones del soporte y la buena visualización que presenta el emplazamiento del arte registrado en el sitio. Su configuración habilita la apreciación espacial circundante de quien se ubica en el propio sitio, al mismo tiempo que permite ser distinguido a la distancia. Las posibilidades de reunión de personas son altas, con un acceso físico irrestricto a la esfera de acción que se manifiesta a partir de las expresiones artísticas.

Quebrada de los Guanaquitos

Antiguamente conocida como Peña de los Guanacos o Pintura de los Chuzudos (Ambrosetti 1897, 1903), Quebrada de los Guanaquitos se ubica en un alero rocoso de grandes dimensiones (6 x 9 x 3 m) aproximadamente a 2100 msnm, en la porción media de una pequeña quebrada en el sector sur del río Las Cañas, próximo a un curso de agua subsidiario.

Las manifestaciones fueron ejecutadas en su to talidad mediante la técnica de pintura lineal y plana de color blanco. Por la distribución y orientación de los motivos hacia el interior del espacio plástico, así como por la microtopografía de la roca que sirve de soporte, el panel fue subdividido en tres diferentes ut (Figura 9).

Figura 9 Arte rupestre del sitio Quebrada de los Guanaquitos. Imagen tomada de Ocampo (2012), tratada digitalmente mediante la herramienta DStretch (Harman 2010). Figure 9. Rock art from the Quebrada de los Guanaquitos site. Image taken from Ocampo (2012), digitally processed with DStretch (Harman 2010). 

Si bien las representaciones antropomorfas se en cuentran distribuidas en todo el panel, las del sector de la ut1 se sitúan en una ubicación y escala privilegiadas. En general corresponden al patrón de diseño g2 adscrito a momentos agropastoriles intermedios, con cuerpos enteros y alargados, carentes de detalles definidos, vista de perfil, dos brazos y dos piernas cada uno, con pies bien demarcados (Aschero 2000).

La figura humana presenta similitudes estilísticas con el arte rupestre de la quebrada de Tolombón en Salta (Williams 2003), así como asignaciones cronológicas semejantes y correspondencias con el canon g definido regionalmente (Aschero 2000) (Figura 10).

Figura 10 Asociaciones estilísticas entre las figuras antropomorfas del patrón g2 definidas para los sitios: a) Quebrada de los Guanaquitos- ut1 (Ocampo 2012); b) Peña Rosada en Salta (Williams 2003). Figure 10. Stylistic associations between pattern g2 anthropomorphic figures defined for the sites: a) Quebrada de los Guanaquitos - Tu1 (Ocampo 2012); b) Peña Rosada in Salta (Williams 2003). 

Tal como sucede en los dos sitios anteriormente descritos, las manifestaciones de camélidos superan ampliamente en número a las demás categorías de motivos definidas (N=48), principalmente en el caso de la ut2. Distribuidas por todo el panel, mayormente presentan vista a la izquierda, dos patas, cuellos rectos hacia arriba y en algunos casos ligeramente inclinados hacia adelante. Las variantes son mínimas, prevaleciendo el tratamiento geométrico de la figura, la expresión de contornos rectilíneos, un marcado estatismo y ausen cia de detalles, características definidas para el arte rupestre propio de momentos prehispánicos tardíos (Aschero 2000).

En menor proporción se registra una figura ornitomorfa en la ut1, y felinos en las ut2 y ut3. Estos últimos fueron dibujados con dos orejas, dos extremi dades flexionadas, lomo curvo hacia arriba y una cola, constituyendo en la ut3 una escena de dos individuos enfrentados (Figura 11). Los motivos no figurativos se ubican también en esta ut, y corresponden a líneas horizontales, serpenteadas y formas indefinidas.

Figura 11 Arte rupestre del sitio Quebrada de los Guanaquitos. Detalle de: a) felinos enfrentados en la ut3; b) ornitomorfo en ut1 (Ocampo 2012). Figure 11. Rock art from the Quebrada de los Guanaquitos site. Detail of: a) felines facing each other in tu3; b) ornitho- morph in Tu1 (Ocampo 2012). 

En cuanto a la definición de escenas, estas representan principalmente temas pastoriles,como rebaños, hembras con crías y camélidos enfrentados. Cabe destacar el caso particular de los motivos antropomorfos de grandes dimensiones ejecutados en un primer momento en el espacio plástico de la ut1, en asociación a los camélidos más pequeños realizados con posterioridad en las ut2 y ut3. Si bien no es posible identificar un nexo directo entre ambos eventos, es evidente la intención de incorporar los antropomorfos a la nueva composición de momentos más tardíos. Esta postura se define tanto por la ausencia de situaciones de superposición o reciclaje entre cada una de las composiciones rupestres (sin transformaciones, anulaciones o imposiciones) como por la integración de los elementos a partir de la proximidad física entre ellos. Siguiendo esta premisa, proponemos la configuración de un vínculo anecdótico entre las figuras humanas y las de camélidos, una escena que se constituye como tal hacia momentos prehispánicos tardíos.

Considerando la adscripción temporal de los motivos y los temas identificados al interior de cada composición, podemos proponer que el contexto de producción de las pinturas en este sector de la quebrada se sitúa, en un primer momento, en el período agropastoril intermedio, con eventos posteriores de ejecución vinculados a épocas prehispánicas tardías de desarrollos locales regionales (900-1480 dc).

Estas manifestaciones rupestres habrían cobrado sentido en una configuración espacial mucho más restringida, con situaciones de emplazamiento en ámbitos cerrados de circulación reducida, cualidad que confiere al sitio bajas condiciones de visualización, así como limitadas posibilidades de reunión de personas. En los primeros momentos (agropastoriles), la figura humana constituyó el tema central de las expresiones rupestres, situación que se revierte hacia el Tardío, donde el eje central pasa a ser la figura del camélido (Aschero 2000).

Relaciones espaciales y de emplazamiento

Al iniciar las investigaciones en qlc, si bien se contaba con información concerniente a la existencia de sitios y rasgos arqueológicos en el área (Quiroga 1931, García Azcárate et al. 2010), el estudio de los sectores aledaños, o comprendidos entre ellos, no había sido abordado hasta ese momento. Es por ello que se procedió a com pletar los registros de campo, a fin de contextualizar con mayor precisión los emplazamientos y el espacio donde se localizan.

Las prospecciones a pie permitieron identificar una senda en el recorrido número 1, correspondiente al área comprendida entre Puntilla de los Guanaquitos y Peña del Gato. Es una vía cercana a un cauce seco subsidia rio del río Las Cañas, con un desarrollo más o menos paralelo a él. La vegetación se compone principalmente de algarrobos y chañares (Figura 12). En relación directa con esta vía, se relevó un fragmento de muro doble con argamasa, posiblemente vinculado a un contexto doméstico (Nastri 1997-1998). Se regis traron fragmentos cerámicos en superficie, algunos sin decoración y otros adjudicables al estilo alfarero Belén del valle de Hualfín (Catamarca) y áreas aledañas, defi nido para momentos prehispánicos tardíos (Desarrollos Regionales) (Wynveldt & Lucci 2009). Durante todo el trayecto comprendido por la senda, se detectaron fragmentos cerámicos de similares características.

Figura 12 Tramos prospectados en torno a los sitios arqueológicos: a) Puntilla de los Guanaquitos; b) Peña del Gato; c) Quebrada de los Guanaquitos. Figure 12. Surveyed stretches around the archaeological sites: a) Puntilla de los Guanaquitos; b) Peña del Gato; c) Quebrada de los Guanaquitos. 

Una vez alcanzado el sitio Peña del Gato, y reco rriendo el área adyacente a él, identificamos un conjunto de estructuras posiblemente relacionadas con actividades agrícolas, constituidas por alineamientos de rocas de tamaños regulares, paralelas entre sí y transversales al sentido de la pendiente (Figura 13). Su datación se atribuye a momentos agropastoriles tempranos e intermedios, por su baja escala de producción y el vínculo estrecho que presenta con el ámbito doméstico aledaño (Quesada & Korstanje 2010, Franco Salvi 2012).

Figura 13 Estructuras agrícolas registradas en las proximidades del sitio Peña del Gato (Ocampo 2012). Figure 13. Farming structures recorded near Peña del Gato site (Ocampo 2012). 

El recorrido número 2 parte de Peña del Gato en dirección a Quebrada de los Guanaquitos. En el trayecto se observaron igualmente estructuras agrícolas (diferentes constructivamente de las anteriores), correspondientes a alineamientos dobles de rocas, transversales también a la pendiente y asociados a posibles acequias que los conectaban entre sí. Cerca de estos rasgos, se encontraron artefactos de molienda, aumentando a su vez la frecuencia en superficie de fragmentos cerámicos de tradición Belén.

Al arribar al sitio Quebrada de los Guanaquitos se llevaron a cabo las tareas de prospección, sin hallar evidencias arqueológicas de ningún tipo.

Articulando resultados. Entre pinturas, grabados, contextos y espacialidades

Los sitios de qlc fueron considerados, tradicionalmente, como un componente cultural único adscrito exclusi vamente al Período Prehispánico Tardío (900-1535 dc) (Liberani & Hernández 1950, Lorandi 1966). Sin embargo, a partir del análisis de las manifestaciones rupestres y los trabajos de campo realizados en el marco del presente artículo, se propone un panorama distinto. Diferentes eventos de ejecución, resignificación y transformación del arte rupestre del área a lo largo del tiempo nos muestran una ocupación continua del lugar por aproximadamente 1700 años, desde momentos agropastoriles tempranos hasta concluido el Período Prehispánico Tardío.

En lo que respecta al análisis estilístico, se observa que las manifestaciones más antiguas de ocupación corresponderían a momentos agropastoriles tempranos (200 ac-900 dc). Se expresan exclusivamente en el sitio Puntilla de los Guanaquitos y Peña del Gato, con un repertorio iconográfico constituido mayormente por motivos figurativos del tipo “llamas felinizadas”, camélidos con forma de medialuna, biomorfos diversos, cruciformes y, en menor proporción, figuras geométri cas circulares, todas ejecutadas mediante la técnica de grabado. Esta tendencia coincide con lo propuesto para áreas aledañas, con la aparición de motivos que nos remiten a objetos y seres del mundo real (Podestá et al. 2005), y la preponderancia de la figura del camélido en escenas disímiles, lo que aludiría al rol fundamental que por aquel entonces desempeñó este animal en las sociedades prehispánicas (Aschero 2000).

Para momentos agropastoriles intermedios o de Integración Regional bajo la entidad Aguada (600-1200 dc), se definen más bien figuras de felinos, camélidos, antropomorfos del patrón g2 en Quebrada de los Guanaquitos, y en algunos casos portando objetos, como en Puntilla de los Guanaquitos. Entre los temas identificados se encuentran escenas de camélidos enfrentados y de antropomorfos en ubicaciones y es calas privilegiadas dentro de la composición. Resulta interesante señalar la ausencia total de situaciones de superposición, yuxtaposición y reciclaje en los motivos de este período, así como en aquellos realizados en momentos previos.

Si bien los modos de hacer el arte en Puntilla de los Guanaquitos muestran mayormente una continuidad en los patrones de diseño de motivos y en las técnicas empleadas con respecto a momentos anteriores, los procesos de ruptura se reconocen por las elecciones de escalas, dimensiones y distribución de los elementos hacia el interior de la composición, tanto en este mismo sitio como en Quebrada de los Guanaquitos. En este último, los motivos asignados a este período sobresalen perceptualmente no solo por su ubicación en el panel y la escala utilizada, sino además por la variante de implementación de la técnica de pintura plana y lineal de color blanco en su ejecución. En el caso particular de Puntilla de los Guanaquitos, se presenta un motivo antropomorfo aislado en la cara del soporte opuesta a la de los restantes motivos. Esta actitud revelaría la intención de expresarse en un espacio físico distinto, y al mismo tiempo, en competencia con la composición del lado contrario del bloque, ubicarse en una posición jerárquica destacada sobre el resto de los motivos. To dos los aspectos señalados contribuyen a que el arte se imponga en la memoria y las imágenes mentales de las personas que le dieron sustento y sentido (Ávila 2011), estableciendo así realidades propias (Barad 2008) en el contexto particular de integración regional bajo el estilo de Aguada, propio de esta área.

En cuanto al arte prehispánico del Tardío (900-1480 dc), este se expresa únicamente en el sitio Quebrada de los Guanaquitos. Comprende una cantidad notable de motivos de camélidos, con un tratamiento geométrico y rectilíneo de las figuras. Los temas identificados aluden a vínculos anecdóticos entre humanos y camélidos, una asociación que puede ser rastreada en regiones aledañas para el mismo período en modalidades rupestres de ambientes desérticos y semidesérticos de los Andes surandinos (Vilches & Uribe 1999, Aschero 2000, Ga llardo & Vilches 2001, Sepúlveda 2004, Martel 2010, Angiorama & Rodríguez Curletto 2014, Lauricella & Angiorama 2018, Lauricella et al. 2020).

Respecto del análisis espacial de las manifestacio nes, diferentes modalidades influyen activamente en la configuración de los contextos de significación del arte en cuestión. Por un lado, el sitio Puntilla de los Guanaquitos presenta composiciones rupestres adscritas a momentos agropastoriles tempranos e intermedios, con buenas condiciones de visualización, un acceso irrestricto al soporte y posibilidades de reunión de numerosas personas en torno a él. Su emplazamiento se halla en un punto estratégico en el sector de acceso a la quebrada y próximo al corredor natural conformado por el fondo de cuenca con dirección sone, cercano a bosques de algarrobo y chañar, cursos de agua y buenas pasturas. Además, el lugar cuenta con recursos favorables para el desarrollo de prácticas de recolección, agricultura y pastoralismo. Estos factores habrían jugado un rol fun damental en la elección del soporte para plasmar el arte.

El sitio Peña del Gato, por su parte, contiene mani festaciones rupestres que se adscriben exclusivamente a momentos agropastoriles tempranos. Las modalidades espaciales identificadas coinciden en mayor medida con las definidas para el sitio anterior, con una conexión espacial entre ambas no solo por su proximidad física sino además por la vía de tránsito que las une. Si bien, esta senda continúa en uso en la actualidad, coincide exactamente con el recorrido que se debe realizar a pie para llegar de un sitio al otro, posiblemente utilizada también durante momentos prehispánicos tardíos, inferencia a partir del hallazgo de cerámica de tradición Belén.

El emplazamiento del sitio comprende buenas condiciones de visualización, con un acceso irrestricto al soporte que habilita la reunión de un número con siderable de personas en torno a él. Se localiza en un punto estratégico, en las proximidades de cursos de agua necesarios para la actividad agrícola, pasturas de buena calidad para la alimentación y mantenimiento de los rebaños, y bosques de algarrobos y chañares que contribuyen a la recolección. Por las características que aquí definimos, proponemos que las manifestaciones rupestres de este sitio responden a estrategias de iden tificación de espacios productivos, con la demarcación de lugares/vías específicos de retorno programado en función de la recolección de frutos silvestres en los bosques próximos señalados.

Finalmente, en Quebrada de los Guanaquitos iden tificamos en menor proporción arte rupestre vinculado a momentos agropastoriles intermedios, con una prevalencia de expresiones del Período Prehispánico Tardío. Con relación a su emplazamiento, ocupa un espacio de difícil acceso, alejado de las vías de circulación de mayor fluidez de tránsito en el área (coincidente con el fondo de cuenca), y sin posibilidades de ser visibilizado desde allí. A su vez, la reunión de personas en torno a las manifestaciones y el soporte resulta restringido. A pesar de ello, a esta configuración íntima de funcionamiento que aquí definimos se le contraponen los beneficios que le otorga su emplazamiento sobreelevado en el paisaje. Con excelentes condiciones de visibilidad hacia el fondo del valle, ejerce un dominio visual de la circulación y las áreas de aprovisionamiento de recursos, como también de la espacialidad de los otros dos sitios en estudio.

En cuanto a los contextos de producción identifica dos, el área de investigación se localiza principalmente en ámbitos de actividades agropastoriles. En este contexto, las prácticas habrían mantenido una cierta estabilidad a través del tiempo, con una continuidad en el uso de los soportes empleados para el arte rupestre.

Si partimos de la base de que el pastoreo fue uno de los medios de subsistencia más importantes en el área, el arte rupestre presente en la quebrada nos muestra mani festaciones y composiciones temáticas que contribuyen a pensarla de esta manera. Considerando los vínculos anecdóticos registrados entre humanos y camélidos, las expresiones rupestres denotan conocimientos técnicos específicos del manejo y comportamiento de estos animales. Los dibujos de hembras de camélidos con sus crías, de rebaños o de individuos enfrentados son escenas que implican un largo y complejo proceso de crianza de las personas junto a estos animales.

Con menor énfasis se registran las evidencias materiales asociadas a las prácticas agrícolas en la que brada, propuestas a partir de las estructuras de cultivo vinculadas con dicha actividad.

La quebrada donde se localiza el área de estudio, al fondo del valle, constituye un ambiente propicio para el desarrollo de ambas prácticas. Con sus cualidades de ecorrefugio, se habría visto favorecido por el acceso al agua (tanto para las personas como para los animales), el despliegue de pasturas de buena calidad para el cuidado de los rebaños, el desarrollo de tierras cultivables para la agricultura, como también por el mantenimiento en el tiempo de los bosques de algarrobo y chañar. Esto último pudo ser una estrategia social para afrontar po sibles eventos naturales o ciclos esporádicos de escasez de recursos.

Esta continuidad de prácticas resulta ser un factor importante para comprender la ocupación de la quebrada a través de una escala temporal amplia, especialmente teniendo en cuenta que, en la actualidad, los modos de vida de las poblaciones que habitan la región se basan principalmente en economías agropastoriles del mis mo tipo (Jakel 2018).

Consideraciones finales

Mediante este trabajo de investigación se han dado a conocer las manifestaciones rupestres emplazadas en qlc a través de un estudio en profundidad de estas expresiones, siendo el primer trabajo sistemático sobre el arte rupestre del área.

En lo que concierne al ámbito estilístico, contextual y espacial a partir del cual abordamos el análisis, identificamos diferentes patrones que responden en algunos casos a variaciones en los momentos de ejecución y lógicas desde las cuales el arte cobró sentido, así como a contextos de producción disímiles en cada período.

Las evidencias nos permiten proponer una ocupa ción prehispánica de larga duración en esta quebrada, que va desde momentos agropastoriles tempranos (200 ac-900 dc) hasta el Período Tardío (900-1480 dc). El desarrollo de prácticas agrícolas y pastoriles en este sector se vio favorecido por las condiciones de emplazamiento, la consolidación de un refugio natural en torno al pequeño valle, la cercanía a fuentes de agua y buenas pasturas, y la proximidad a recursos naturales como los algarrobos y chañares. A su vez, las semejan zas estilísticas identificadas en el interior de la región nos sugieren potenciales prácticas de interacción, por ejemplo circulación de información entre diferentes comunidades, y una consolidación de la movilidad y la actividad del intercambio hacia tiempos tardíos, cuando la incorporación de los camélidos como animales de carga resultó ser fundamental para el traslado a largas distancias. Esto lo podemos constatar en el arte rupestre a través del predominio de las figuras de camélidos por sobre la composición general, y siguiendo patrones de diseño variables. Esta característica se ve aún más mar cada hacia el Tardío, aunque se incorpora la expresión esquemática de la misma figura.

En síntesis, podemos decir que en una misma espacialidad se sucedieron diferentes prácticas que configuraron y significaron el arte rupestre a través del tiempo, siendo este una de las evidencias que dan cuenta de cómo este proceso se produjo. Como parte de la cultura material de las comunidades que lo habitaron, las manifestaciones ejecutadas en la roca tuvieron un rol activo en la constitución y actualización de las relaciones sociales acaecidas en Quebrada de Las Cañas.

Agradecimientos:

Este artículo se enmarca dentro del trabajo de tesis de la primera autora, investigación que fue llevada a cabo gracias a la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo de la Universidad Nacional de Tucumán, y al Instituto de Arqueología y Museo de la misma institución. Queremos agradecer además a nuestro codirector, Dr. Álvaro Martel, y a toda la comunidad de Quebrada de Las Cañas, ya que sin ellos, este trabajo no habría sido posible.

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Recibido: Abril de 2020; Aprobado: Agosto de 2020

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