SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.21 issue61“Chile despertó": the political meanings in the October Revolt author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

  • On index processCited by Google
  • Have no similar articlesSimilars in SciELO
  • On index processSimilars in Google

Share


Polis (Santiago)

On-line version ISSN 0718-6568

Polis vol.21 no.61 Santiago Jan. 2022

 

EDITORIAL

Tiempos Turbulentos. Giros políticos y horizontes inciertos en América Latina1

Juan Pablo Paredes P.1 

Luciana Tatagiba2 

Franklin Ramírez Gallegos3 

1Universidad Católica del Maule, Talca, Chile. Email: jparedes@ucm.cl

2Universidad Estatal de Campinas, São Paulo, Brasil. Email: tatagiba@g.unicamp.br

3Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Quito, Ecuador. Email: framirez@flacso.edu.ec

En una influyente compilación de inicios del nuevo siglo, Dagnino, Olvera y Panfichi (2006), afirmaron que gran parte de la lucha política en curso en América Latina giraba en torno a modelos alternativos de democracia, en lo que llamaron “la disputa por la cuestión de- mocrática”. Veinte años después, es posible decir que el panorama es más complejo dada la intensificación del conflicto sociopolítico en la región y sus impactos en los patrones de relación entre el Estado y la sociedad civil (Tatagiba, 2018).

Al final del ciclo de los gobiernos progresistas, lo que muchos pronosticaron como el retor- no “suave” del péndulo izquierda-derecha, en condiciones de normalidad democrática, definitivamente no se ha concretado. Por el contrario, el escenario latinoamericano está atravesado por una confluencia de alta conflictividad sociopolítica y agitación institucional sin precedentes en el siglo XXI. Todo ello, agravado por una pandemia mundial con graves consecuencias humanitarias, debido a la expansión y mutaciones del Covid-19.

Las dinámicas de confrontación política y zozobra institucional en América Latina están atravesadas hoy por dos procesos diferenciados pero combinados. Por un lado, la fuerte presencia y el avance de las luchas en torno a los derechos de ciudadanía y los derechos de la naturaleza protagonizadas por sujetos políticos tradicionalmente subordinados en la conducción de estas luchas, como las mujeres, la juventud, los pueblos y nacionalidades indígenas, los campesinos, los movimientos afro/negros, nuevos trabajadores precarizados así como diversos colectivos de identidad sexo-genérica, incentivadas por los altos flujos migratorios de los últimos años. Estos actores colectivos disputan visiones alternativas de la democracia basadas en la recuperación de sentidos de dignidad y bienestar que desafían los patrones jerárquicos y profundamente desiguales que marcan nuestras sociedades.

Como lo evidencian varios artículos del dossier, tal heterogeneización de actores y deman- das expanden los límites de la política e indican que, más allá de la lógica de la polariza- ción que domina el escenario institucional, es posible observar el florecimiento de cierta política de la esperanza. Una política de este tipo no es reactiva; es propositiva. No actúa en las brechas del presente, sino que lo expande para conectarlo al futuro. Da un paso adelante. No se vuelca a resistir la muerte, al contrario, donde aparece y en las condicio- nes en que es posible que se realice, busca encontrar, fortalecer y promover la vida. La potencia de una política de la esperanza para un nuevo proyecto político -al que carac- terizamos de manera normativa de democrático, popular, igualitario y progresista-, es que nace con la marca de la interseccionalidad. No es de extrañar que las mujeres indígenas y negras sean parte de sus principales portavoces, en varios países de la región. Ellas son los que sienten de modo más dramático los efectos combinados de la desigualdad social que marca nuestro continente. En el último lustro de la década, de hecho, el movimiento feminista se ha convertido en el principal vector de innovación político-cultural en la región, como lo deja en claro el trabajo de Sonia Álvarez incluido en este número. También cabe mencionar aquí a los pueblos indígenas y originarios y su combate el neo-extractivismo y en defensa del buen vivir, entre otras actorías colectivas.

Al mismo tiempo, luego de la crisis del progresismo latinoamericano, hemos sido testigos del fortalecimiento social y electoral sin precedentes de una derecha radical en el contexto de la intensificación de las dinámicas de mercantilización de la vida común. Como en otras partes del globo, en América Latina la particularidad de extensas facciones de la derecha contemporánea residiría en su desdén por las instituciones democráticas -políticos como Jair Bolsonaro o José Antonio Kast se reconocen al interior del legado de las dictaduras militares del siglo XX- y, de modo más extenso, por su embate a nociones clásicas y novedosas de derechos de ciudadanía.

Asumir que la derecha radical hace parte del núcleo central del conflicto contemporáneo implica reconocer que no se trata ya de expresiones periféricas que operan en los subsuelos de lo política o que se limitan a afirmaciones estéticas marginales como en las novelas de Roberto Bolaño. Cas Mudde (2021) alude a una progresiva trayectoria de normalización de dichas fuerzas en la escena pública de occidente. Hay un deliberado esfuerzo de ta- les actores por visibilizar ideas y discursos que hasta hace poco solo resonaban de modo discreto en los traspatios de la política. Dicha proyección se corresponde, a su vez, con la larga acogida que los grandes medios y los actores políticos consolidados han dado a tales narrativas y con su propia capacidad de difuminarse desde la galaxia de las redes socia- les (Machado y Miskolci, 2019). En tal sentido, además de los avances electorales de estas nuevas expresiones de la derecha, se vuelve cada vez más habitual la circulación de sus principales tesis y prácticas políticas en la escena contemporánea. Así, a la usual habilidad de las derechas latinoamericanas para politizar, en clave punitivista, cuestiones como la inseguridad o para exacerbar representaciones discriminatorias en relación con los pue- blos originarios, los sectores populares o los migrantes, entre otros, se suman tres cuestiones centrales para el conflicto democrático de la región: a) una campaña anti-derechos que articula dispositivos de movilización contenciosa y contra-marcos de acción colectiva que, de modo muy específico, ha tomado al movimiento feminista y a los derechos sexuales y reproductivos como blanco de ataque sistemático (Tarducci, 2017); b) un agresivo anti-iz- quierdismo (anti-comunismo; anti-populismo) que no solo construye representaciones ne- gativas del progresismo sino que se funda sobre el desconocimiento de tales fuerzas como adversarios políticos legítimos y, por ende, sobre cierta voluntad de eliminarlos (estigmati- zación, persecución, judicialización) del juego democrático; c) la proliferación de opera- ciones de “desinformación organizada” (post-verdad, fake news), asentadas en la esfera digital, altamente eficaces en la expansión de discursos violentos y de representaciones no racionales y distorsionadas sobre lo real (ver, el negacionismo de Trump o Bolsonaro y las movilizaciones anti-vacuna en tiempos de COVID).

La radicalización de la derecha no se disocia de la confirmación del régimen neoliberal como eje de la organización de un capitalismo globalizado que afirma el sistemático robus- tecimiento del poder político de pequeñas élites, mientras merma la capacidad de existen- cia social digna de las grandes mayorías. Está en el corazón del neoliberalismo, entonces, la disposición a deslegitimar la democracia y a cuestionar los principios de la misma democra- cia liberal. No en vano las revueltas y estallidos sociales de años recientes (Chile, Colombia, Ecuador, Perú) engarzan demandas de bienestar colectivo y de participación democrá- tica contra el poder de los mercados en la gestión de los asuntos comunes. La virulenta represión de tales luchas, y su enmarcado como “enemigo interno”, “insurgencia urbana” o “guerrilla posmoderna”, atestigua la recomposición, desde la derecha, de los lenguajes de la guerra fría y la virtual impenetrabilidad de la gobernabilidad del neoliberalismo autoritario.

De este modo, si hasta inicios del nuevo siglo el eje gravitacional del conflicto político lati- noamericano remitía a la disputa democrática entre el “proyecto neoliberal” y el “proyec- to popular participativo” (Dagnino et. al., ob. cit), dos décadas más tarde el espacio de la lucha política cuenta también con un ascendente “polo de derecha radical” que viene a erosionar la gramática de la democracia y el estado de derechos -en un momento en que, además, tras el “giro a la izquierda”, el proyecto popular luce agotado, fragmentado, en crisis de imaginación política y, muchas veces, distanciado del emergente circuito de ini- ciativas colectivas vinculadas a promover una política de la esperanza. Esto último, desde nuestra óptica, es uno de los desafíos que tienen los gobiernos progresistas de cara al futuro. Es sobre tales coordenadas que vemos emerger en las últimas décadas un escenario de confrontación política muy complejo, altamente dinámico, explosivo e impredecible. En efecto, aunque el neoliberalismo político, más o menos autoritario, ha encontrado una cier- ta base electoral fiel, su ejercicio gubernamental se acompaña de una fuerte presencia de colectivos y ciudadanía crítica en las calles, que cuestionan su gestión política. Así lo atestiguan las protestas contra las políticas de ajuste del gobierno de Lenin Moreno en Ecuador, encarnada en la eliminación al subsidio al combustible, destinadas a cumplir con los estándares del FMI, en un claro avance de las políticas de ajuste estructural durante el 2019 (Ramírez Gallegos, 2019).

El caso ejemplar al respecto es Chile, con el ciclo de protesta reabierto en 2019. Este país fue catalogado desde fines del siglo pasado, como el jaguar de América Latina; destaca- do como el mejor alumno del barrio según las políticas del FMI; resaltado por su estabilidad institucional y económica y por ser modelo de desarrollo empresarial; y por un largo etc. Se refuerza tal impresión con el cambio de los gobiernos desde la centroizquierda a la dere- cha en la década del 2010, sin que aquello afectara profundamente la política o produjera deterioro económico. Tanto se consolidó aquella narrativa que el presidente Sebastián Piñera, en su segundo mandato, señaló en una entrevista televisiva en 2019, que su país “era un oasis en la región” al contrastarlo con los procesos críticos que se vivían en Bolivia, Ecuador, Paraguay o Perú, ya fuese por su fragilidad institucional, la agitación social debido a las protestas o ambos (Paredes, 2021).

Sin embargo, lo de Chile no era un oasis, sino un espejismo que compartía la relación entre desigualdad económica, exclusión social e indignación popular de sus vecinos, incubando en el seno mismo de su fortaleza institucional las bases del descontento, como lo exponen Miranda, Paleza y Sánchez, en su texto incluido en el número. A mediados de octubre 2019 ocurrió una ola de protestas sociales y ciudadanas de una magnitud e intensidad insospe- chada, a tal punto que disolvió la ilusión del espejismo neoliberal en todo el territorio. Aun- que se vinculaba con las movilizaciones precedentes, la revuelta mostró su singularidad en la heterogeneidad de demandas, en la falta de liderazgo y en la masividad de sus expre- siones, lo que incluyó la presencia de actores que antes no se movilizaban, como detallan Aguilera y Espinosa en su trabajo en este volumen. De este escenario resulta, entre otras cuestiones, la apertura del proceso constituyente (2020) y la victoria de la centro-izquierda chilena en las elecciones presidenciales (2021) en las que también irrumpió una derecha radical nostálgica de la dictadura de Pinochet.

Las elecciones en Chile, sumado a los casos recientes de Perú y Bolivia, permiten conjeturar una posible bocanada de aire al progresismo. Dos textos del dossier resaltan otros casos que refuerzan la conjetura de la oxigenación del progresismo regional. En el primer caso, Natalucci y Fernández, muestran como una amplia alianza progresista entre la movilización social y las fuerzas políticas, pudo evitar la consolidación de la derecha neoliberal en el gobierno, dando paso al mandato de Alberto Fernández. Por su parte, en México, como muestra el trabajo de Ortega, el gobierno de la “cuarta transformación” bajo el mandato de López Obrador, ha impulsado una serie de reformas específicas de orientación progre- sista. Sin embargo, ambas gestiones han enfrentado protestas sociales, principalmente, por la precaria situación económica de la población incentivada por la pandemia. Aunque en México, también el movimiento feminista ha mostrado su descontento con las políticas de AMLO, lo que refuerza la idea de la dificultad en la traducción institucional de una política de la esperanza y su articulación con los gobiernos progresistas.

Son varios los caminos abiertos por los acontecimientos que marcan esta década de protes- tas masivas en la región por lo que consideramos que pueden comprenderse bajo la idea de Della Porta de “eventful protest” (2008). Con el asentamiento de las movilizaciones en la vida social, se crean y recrean vínculos sociales, amplifican y conectan demandas, reelabo- ran formas de acción y actuación, interconectan situaciones críticas, configuran arenas y esferas públicas alternativas, así como proyectan diversas ideas de futuro, aquí sintetizadas por la referencia a una política de la esperanza aún en tiempos de autoritarismo neoliberal.

En efecto, un punto en común que han impulsado las protestas masivas de las dos últimas décadas es poner en primera línea cierta idea de dignidad, como base de la esperanza, en tanto reconocimiento de un nivel de vida decente para todas y todos, lo que implica sus condiciones materiales y simbólicas, y por ende, remite a la problemática de los derechos de ciudadanía y del buen-vivir en sociedad. Sin embargo, sus traducciones institucionales son difusas y específicas a cada caso, sin implicar aún un horizonte definido que brinde cer- tezas estratégicas a los actores que las impulsan. Las protestas parecen generar cambios en la política, sin especificar su dirección.

Contenidos del Lente de Aproximación

La sección se compone de cinco trabajos, cuatro trabajos empíricos sobre casos específi- cos y el quinto una reflexión analítica sobre la relación entre protestas y contexto político, a partir del feminismo.

Abre la sección monográfica el trabajo “Chile despertó”: los sentidos políticos en la Re- vuelta de Octubre”, de Carolina Aguilera y Vicente Espinoza, quienes proponen, a partir de un estudio cualitativo a manifestantes en la revuelta de Octubre chilena, profundizar en la comprensión de sus sentidos, resaltando dos características. Identifican que la falta de liderazgos organizativos dio paso a nuevos manifestantes sin vínculos organizativos ni parti- distas, dando un tono novedoso y distintivo al proceso. En segundo lugar, proponen que el alcance de los sentidos críticos producidos por las protestas de octubre, explica en parte, el éxito electoral de los independientes en la elección de los integrantes de la Convención Constitucional en octubre de 2020. De tal forma, el artículo enfatiza algunos efectos socia- les de las movilizaciones, tanto algunos como político-institucionales.

El artículo “¿Voto versus Protesta? La movilización como mecanismo de participación ciu- dadana”, de Lucia Miranda, Valeria Palanza y Federica Sanchéz, muestra otra cara de las protestas de octubre en Chile, al enfatizar otra de las aristas de la vinculación protes- tas e instituciones. El trabajo se pregunta por los factores que facilitaron las movilizaciones, no tanto por sus efectos. En base a un estudio empírico, argumentan que el entramado institucional causó y profundizó el malestar social que sustenta las protestas. Sus datos no muestran la desconexión entre manifestantes y sistema político, al contrario, sugieren que la mayoría de los manifestantes habían votado en las elecciones anteriores y planificaban hacerlo en adelante.

Leer juntos ambos trabajos, permite dar luz sobre el complejo cuadro sociopolítico que he- mos tratado de perfilar en el número. Igual sucede con el resto de trabajos que muestran, por un lado, los cambios facilitados por las movilizaciones y, por otro, se resaltan las resisten- cias al cambio desde los ámbitos institucionales.

El número continúa con el trabajo de Ana Natalucci y Lucio Fernández, intitulado “¿Un giro a la derecha? Movilización y política en la Argentina contemporánea (2015-2019)”, cuestio- na los alcances del giro a la derecha después del ocaso del progresismo, a partir del caso argentino. Analizando el ciclo político 2015-2019, argumentan que el perfil marcadamente neoliberal del gobierno de Mauricio Macri, parecía seguir la dinámica del giro a la derecha en la región. Sin embargo, nos proponen que dicho giro quedó inconcluso en su país, de- bido a una situación de “imposible desempate” en torno al neoliberalismo. Señalan que la movilización social cumplió un rol central, no solo en términos de resistencia callejera, sino también por constituirse en un espacio de convergencia político-partidaria, cristalizado en el Frente de Todos, que detuvo el avance de las fuerzas neoliberales.

Por su parte, Jaime Ortega, en su trabajo “Despejar la ecuación: el México de López Obrador y la “cuarta transformación”, realiza una evaluación de las rutas seguidas por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cumplido más de la mitad del periodo de gobierno. Plantea la hipótesis que la auto denominada “Cuarta Transformación”, nombre con el cual se califica al movimiento social que logró llevarlo a la presidencia, es ante todo un cambio en los términos de la “ecuación social”, utilizando la propuesta de Rene Zavaleta. Su análisis determina que el cambio político se expresa en lo que tradicionalmente se entiende como una reforma del Estado con énfasis muy específicos, que descarta la etiqueta de revolución o ruptura radical. Más bien, lo que ha sucedido en México es una transformación en lazos y segmentos limitados que generan una reformulación del régimen político.

Cierra el lente, la contribución de Sonia Álvarez, titulada “Protesto: Provocações Teóricas a partir dos Feminismos”, una reflexión político-analítica de profundo alcance. En su ensayo, nos propone cinco observaciones sobre la protesta en tiempos turbulentos, tomando como ejemplo las manifestaciones y el compromiso feminista a partir de un conjunto de materiales y fuentes reunidas en más de veinte años de investigación en el tema. Argumenta en primer lugar, que una perspectiva feminista nos permite ver que las protestas feministas proyectan la última ola de protestas. En segundo lugar analiza la participación de activistas feministas y antirracistas en las protestas. Tercero, desarrolla las diversas articulaciones al interior del feminismo, lo que explica su presencia en los levantamientos populares recientes y la influencia significativa de los feminismos en estos procesos. En cuarto lugar, argumenta que un nuevo imaginario global impulsa las actuales protestas y explora el “presente extendido y vivo” de las protestas mucho más allá del evento de protesta en sí. Finalmente, concluye con una discusión sobre la productividad político-cultural de la protesta, enfatizando que es urgente explorar teóricamente la centralidad de las prácticas y discursos feministas en ellas.

El conjunto de trabajos acá presentados, leídos en dialogo, permiten plantear algunas re- flexiones finales. En América Latina vivimos una intensificación de la disputa por los procesos de democratización tanto a nivel del régimen político como de los modelos de desarrollo y las formas de convivencia social. El nuevo ciclo de disputa política, signado por las deman- das populares por la igualdad radical, la dignidad y el cuidado de la naturaleza, atañe al sentido, orientación y alcance de la democracia y el desarrollo en diferentes espacios ins- titucionales, sociales y culturales, lo que obliga a pensar en términos de procesos más que de acontecimientos. Lo anterior, nos lleva a plantear como hipótesis, que nuestro trabajo se debe orientar al análisis y documentación de las dinámicas de (des)democratización en disputa, más que en una disputa democrática, como si el horizonte ya estuviese definido. La intensidad de la contienda supone, al mismo tiempo, el aumento de la violencia, la re- presión y el autoritarismo. Desde hace una década, este escenario está ligado a la progre- siva reconfiguración de fuerzas sociales y políticas que buscan tomar parte activa en esta disputa y encauzar su rumbo.

Esperamos que los artículos reunidos en este dossier estimulen agendas de investigación en esta dirección.

Bibliografía

Dagnino, E., Olvera, A. y Panfichi, A. (2006). La disputa por la construcción demo- crática en América Latina, México: CIESAS/UV/FCE. [ Links ]

Della Porta, D. (2008). “Eventful Protests, Global Conflicts”. Distinktion Scandina- vian Journal of Social Theory, 17, 27-56. [ Links ]

Machado, J. y Miskolci, R. (2019). “Das Jornadas de junho à cruzada moral: o papel das redes sociais na polarização política brasileira”. Sociologia & An- tropologia, 9, 945-970. [ Links ]

Mudde, C. (2021). La ultraderecha hoy, Barcelona: Paidós. [ Links ]

Paredes, J.P. (2021). “Una hermenéutica de las huellas: Observaciones sobre el acontecimiento de Octubre 2019”. Revista Cuadernos de Teoría Social, 7(2), forthcoming. [ Links ]

Ramírez Gallegos, F. (2019). “Las masas en octubre. Ecuador y las colisiones de clase”. NUSO 284, 15-27. https://static.nuso.org/media/articles/downloads/ COY2_Ramirez_284.pdfLinks ]

Tarducci, M. (2017). “Poner el cuerpo” en las calles: los enfrentamientos de las activistas feministas y los grupos anti-derechos. Cadernos pagu. [ Links ]

Tatagiba, L. (2018). “Entre as ruas e as instituições. Os protestos e o impeachment de Dilma Rousseff”. Lusotopie, vol. 17, n° 1, 112-135. [ Links ]

1 Los /as autores/as agradecen el apoyo ANID-Chile el lente de aproximación de este número ha sido desarrollado en el marco del proyecto REDI 170473, financiado por ANID.

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons