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Revista de estudios y experiencias en educación

versão On-line ISSN 0718-5162

Rev. estud. exp. educ. vol.19 no.40 Concepción ago. 2020

http://dx.doi.org/10.21703/rexe.20201940garbizo8 

Estudios y Debates

El profesor universitario ante el reto de educar: su formación integral desde la Responsabilidad Social Universitaria

The university professor before the challenge of educating: his integral formation from the University Social Responsibility

Noraida Garbizo Flores1 

Mayra Ordaz Hernández1 

Alba-Marina Lezcano Gil1 

1 Universidad de Pinar del Río, Centro Universitario Municipal, Pinar del Río, Cuba. Correos Electrónicos: norita@upr.edu.cu, mayra@upr.edu.cu, marina@upr. edu.cu.

Resumen:

La labor educativa en la Educación Superior cubana, devienen en soporte esencial del proceso formación integral del estudiante universitario. Enfrentar tamaño reto es una tarea compleja que exige una actuación protagónica del profesor universitario para educar en pleno siglo XXI. A partir de estos argumentos, el presente trabajo tiene la intención de realizar un análisis crítico de la labor educativa del profesor universitario desde su rol de educador profesional. Para ello, se realizó un estudio de la literatura clásica y contemporánea en torno al tema que permitió develar los referentes teóricos y metodológicos que significan en los estudios que le anteceden y brindar una propuesta metodológica que favorecen la preparación efectiva del profesor universitario para atender la formación profesional y personal -social del estudiante universitario en el contexto de transformaciones que acontecen en la sociedad cubana actual.

Palabras clave: Formación integral; labor educativa; rol profesional

Abstract:

The educational work in Cuban Higher Education becomes an essential support for the integral formation process of the university student. Facing such a challenge is a complex task that requires the leading role of university professors in order to educate in the 21st century. Based on these arguments, the present work intends to make a critical analysis of the educational work of university professors in their role as professional educators. To this end, a study of the classic and contemporary literature on the subject was carried out, which made it possible to reveal the theoretical and methodological points of reference of the studies that preceded it and to offer a methodological proposal that favors the effective preparation of university teachers to attend to the professional and personal-social training of university students in the context of the transformations that are taking place in Cuban society today.

Keywords: Comprehensive training; educational work; professional role

1. INTRODUCCIÓN

Satisfacer el encargo social de la universidad, significa aportar graduados universitarios preparados para insertarse en la sociedad de manera activa y responsable. En tal sentido, la eficacia del proceso formativo en la educación superior se expresa en la satisfacción de la sociedad con el desempeño de sus graduados, lo que permite aseverar que: “El paradigma está en brindar a la sociedad un profesional formado de manera íntegra, profesionalmente competente, con preparación científica para aceptar los retos de la sociedad moderna y con un amplio desarrollo humanístico para vivir en la sociedad” (Horruittiner, 2006, p. 20).

Una realidad resulta incuestionable, las aspiraciones de la sociedad con la formación de profesionales se expresan en el aporte del egresado al desarrollo económico, social y cultural del país. En este panorama, el estudiante se forma para servir a la sociedad y es la sociedad por tanto, la que marca las pautas de su educación y va delineando su accionar de socialización.

Visto entonces, desde el prisma de la formación integral se comprende que para lograr tan armónica y pertinente formación, es necesario entender el carácter complejo y multidimensional de un proceso que demanda la actuación protagónica del profesor universitario, desde el cumplimento de su rol de educador profesional. Por ello, es preciso destacar que:

El docente debe garantizar que cada estudiante sea objeto y sujeto a la vez de las influencias educativas, con un carácter personológico y desarrollador, potenciándolos como sujetos de su formación y desarrollo, con una sólida preparación científica e ideológica, acordes con las exigencias y retos del desarrollo social (Rojas y Hernández, 2015, p. 30).

Es destacable el rol y la responsabilidad del docente universitario ante el reto de educar en contextos diversos, donde priman una multiplicidad de influencias educativas y el docente enfrenta exigencias sociales, institucionales y familiares. Desde esta perspectiva de análisis, emerge la responsabilidad como elemento nuclear en el proceso de formación profesional que permite aseverar que: “La universidad responsable se pregunta por el tipo de profesionales, ciudadanos y personas que forma y sobre la organización de la enseñanza para garantizar una formación socialmente responsable de sus estudiantes” (Valleys, 2007, p. 9).

La problemática relacionada con el rol del profesor universitario, ha sido ampliamente tratada por las Ciencias Pedagógicas, con abordajes teóricos y metodológicos que muestran las diversas aristas de este proceso. En tal sentido, es menester partir de los argumentos que han esgrimido destacados investigadores entre los que pueden destacarse: Blanco y Recarey (1999); Chacón (2015); Del Pino (2015); Domínguez (2012); Fariñas (2005); García y Addine (2016); Garbizo (2017); Horruittiner (2006); Humarán y Rodríguez (2012); Ibarra (2003), Ojalvo (2012), Ordaz y Márquez (2014); Pérez y Serra (2016); entre otros prestigiosos intelectuales.

La evocación cuantitativa de estos referentes, evidencia la relevancia de su estudio como un tema de incuestionable valor en el planteo pedagógico cubano. De este modo, en estos estudios se enfatiza en el rol de educador profesional del docente universitario, su ejemplo personal como modelo de profesional y revolucionario, la relevancia de su labor educativa en el contexto de la diversidad de funciones que desempeña y la necesidad de la formación permanente para un desempeño exitoso, elementos que en su integración requieren de un análisis crítico y reflexivo, desde la visión la universidad cubana como un ente de confluencias formativas.

Un análisis acucioso de estos estudios, revela la necesidad de reconceptualizar el rol del profesor universitario, a partir de una visión holística de las funciones que le son atribuidas a su rol de educador profesional en el contexto de transformaciones que acontecen en la educación superior, privilegiado la atención a sus necesidades como profesional y persona, proyectos de vida profesionales, necesidades formativas y su preparación integral para trascender su desempeño en una disciplina particular y superarse en pos de una cultura integral.

De este modo, el presente artículo tiene la intención de motivar la reflexión y el debate en torno a la figura del profesor universitario y la necesidad emergente de su formación integral en los marcos de una universidad socialmente responsable. De esta manera, aspiramos a que los análisis que se presentan no se conviertan en simples evocaciones que evalúan la actuación del profesor universitario y su preparación integral, por el contrario estimulen el análisis crítico de un tema secular para la comunidad universitaria y la sociedad en sentido general.

2. ANTECEDENTES

2.1.El rol de educador profesional del maestro. Aproximación conceptual

El rol de educador profesional del maestro, constituye un tema polémico con multiplicidad de aristas a explorar por sus implicaciones en la dirección del proceso educativo, el cumplimiento de las funciones del rol y su impacto en la formación y superación permanente del profesorado.

De este modo, se privilegian los planteamientos de Blanco y Recarey (1999) al esbozar:

El rol profesional del maestro puede definirse como el de educador profesional, cuyo contenido está claramente delimitado por dos circunstancias: primero, es el único agente socializador que posee la calificación profesional necesaria para ejercer dicha función; segundo, es el único agente que recibe esa misión social, por la que se le exige y evalúa, tanto profesional como socialmente (p. 4).

Como se puede advertir, la visión del rol del maestro como educador profesional, trasciende el ámbito de la institución escolar para convertirse en un tema de imponderable valor para la sociedad, por su implicación en la formación de profesionales, ciudadanos y personas educadas en aras del bien común, lo cual complejiza su análisis en relación con las exigencias sociales al desempeño de los educadores.

Por tanto, revisar lo que significa ser maestro con el análisis de los componentes que conforman socialmente su rol, requiere evaluar la motivación por la profesión, la imagen del maestro como un profesional de alto significado social, la preparación profesional integral para el cumplimiento de sus funciones, la auto superación permanente sustentada en la idea de aprender a aprender, así como la expresión de cualidades de alto significado humano que se vivencien en los diversos contextos de actuación.

En esta línea de pensamiento, se coincide con Freire (2000) al señalar:

Es preciso que:

Sepamos, que sin ciertas cualidades y virtudes como la amorosidad, respeto a los otros, tolerancia, humildad, gusto por la alegría, gusto por la vida, apertura a lo nuevo, disponibilidad al cambio, persistencia en la lucha, rechazo a los fatalismos, identificación con la esperanza, apertura a la justicia, no es posible una práctica pedagógica progresista, que no se hace solo con ciencia y técnica (p. 164).

Desde otro referente fundamental que nutre estos análisis, se muestran las consideraciones de Humarán y Domínguez (2012), al señalar que el profesor universitario de hoy:

debe ser consciente de su importancia en el proceso de enseñanza - aprendizaje, así como de las particularidades de su rol, como maestro, no sólo del saber hacer, sino también del saber ser, en pleno siglo XXI, para lo cual debe cumplir una tarea fundamental: educar (p. 5).

Al interpretar las aspiraciones declaradas por las autoras, se hace pertinente destacar que la práctica pedagógica no puede obviar, que: “en el interjuego entre el saber y el saber ser. (…), se impone la necesidad del análisis del ejercicio de rol profesional, desde una reflexión pedagógica encaminada a revisar lo que significa ser maestro y comprender como está conformado socialmente el rol” (Ibarra, 2003, p. 20).

Por tanto, se coincide con Quinte (2015) al subrayar que:

El docente universitario debe ser un hombre de solida formación científica dentro de su especialidad y suficiente capacidad pedagógica y aptitud de adaptarse a los cambios de la ciencia, la tecnología la sociedad y la cultura debe tener una integración personal y moral y dedicación al trabajo universitario y respeto al alumno (p. 37).

Desde esta perspectiva de análisis, pudiera parecer que el profesor universitario debe ser una especie de “persona ejemplar” con características muy singulares para educar integralmente a una diversidad de jóvenes provenientes de contextos diversos. En este sentido, se reconoce que la actuación docente está condicionada por las exigencias sociales y sus particularidades individuales. Sin embargo las vivencias que experimenta hacen complejo este proceso, matizado por las situaciones y experiencias que deben enfrentar como profesional y persona (Remedios, Concepción y Rojas, 2020).

Es evidente, que el profesor universitario, es un profesional con una alta responsabilidad que es evaluada por la familia, la sociedad, los directivos y los estudiantes que expresan satisfacción o no con su proceso de formación, por lo que su preparación es una necesidad emergente para su desempeño profesional. No obstante, es una persona con necesidades intereses motivaciones y proyectos de vida que demandan realización personal y profesional.

A partir de estos análisis, Del Pino (2015) presenta un análisis interesante de esta problemática con el planteamiento de diversas interrogantes que constituyen punto de partida para diversas reflexiones en torno al rol profesional del maestro: “¿qué educador y qué escuela se necesitan hoy? ¿Cómo perfeccionar la formación de los educadores en el contexto actual para llevarlos al nivel de las exigencias actuales y futuras de la sociedad cubana?” (p. 15).

En esta línea de pensamiento, el citado autor enfatiza en la calidad de la personalidad del educador como principal herramienta educativa. “Su madurez, su salud, su autonomía, su creatividad, su aceptación de la diversidad, sus ansias de mejorar, son factores que explican su influencia en los estudiantes, mucho más que este o aquel proceder o el cumplimiento de unas u otras tareas” (Del Pino, 2015, p. 16).

Mucho pudiera abundarse en torno al rol profesional del maestro, con análisis diversos que se sustentan en referentes teóricos y metodológicos que se exhiben en el estado del arte de este proceso. Las aristas del proceso son variadas, pero hay coincidencia en destacar la necesidad de reconceptualizar el rol del maestro de hoy como educador por excelencia en contextos educativos diversos.

3. DESARROLLO

3.1. El profesor universitario: su rol de educador profesional

Al evaluar la función social de las universidades y particularmente el rol del profesor universitario, se destacan diversas posiciones que en enfatizan en la universidad como generadoras de conocimientos y cultura, formadora de profesionales y expertos en ciertas áreas (Aldeanueva, Valdés y Villegas, 2017; Quinte, 2015), es destacable también las perspectivas que caracterizan a la universidad como formadora de profesionales para la industria y el empleo los que acentúan la formación para el emprendimiento (Boza, Mendoza y Intriago, 2020; Calvo, 2019) y otros investigadores que subrayan la formación ciudadana como componente de valor de este proceso (Altavaz, 2014; Chacón, 2015; García y Addine, 2016; González, 2013; Ojalvo, 2012; Ordaz y Márquez, 2014, entre otros).

Es importante destacar que aunque se enfatiza en determinados componentes, desde perspectivas de análisis y contextos diferentes, se coincide en la necesidad de la “formación integral”, que incluye conocimientos habilidades y valores para el ejercicio de la profesión, cualidades de alto significado humano y una alta responsabilidad social con la sostenibilidad de los procesos económicos, sociales, culturales y ambientales.

De este modo, el rol de educador profesional del profesor universitario y su impacto en la educación de los futuros profesionales, posee características distintivas en relación con las transformaciones que acontecen en la sociedad cubana y particularmente en la institución universitaria, por lo que ahondar en esta problemática constituye una necesidad para perfeccionar esta importante labor.

Por ello, de cada análisis que se realiza en torno al tema son múltiples las interrogantes que se generan:

¿Cómo concibe el profesor universitario su labor educativa en la universidad cubana actual?

¿Está preparado para cumplir estas exigencias?

¿Cómo armonizar su preparación integral y las cualidades que lo distingan como profesional y persona?

Estas y otras interrogantes son frecuentes en el contexto universitario, con una marcada expresión en los ámbitos familiar y social, lo cual requiere una mirada acuciosa a la preparación del profesor universitario para desarrollar la labor educativa y enfrentar la multiplicidad de exigencias que entraña su cumplimiento. Argumentos que permiten afirmar que: “el proceso de formación es el escenario por excelencia donde conviven estabilidad y cambio y sus modelos educativos tienen la función de ofrecer las pautas para la formación de estrategias en la solución de necesidades sociales” (Alum, 2015, p. 34).

Es obvio, que asistimos a un cambio importante marcado por las transformaciones que suceden en la vida económica y sociocultural del país, generadora de influencias muy diversas que no se deben desestimar cuando se trata de concebir la labor educativa del profesor universitario. En tal sentido, se reconoce que los jóvenes que se forman se parecen mucho más a su tiempo y la labor educativa se debe orientar de manera que las vivencias, experiencias, inquietudes y cuestionamientos de los jóvenes se conviertan en contenido esencial de la práctica educativa.

Se trata entonces, de satisfacer el encargo social de una Universidad Socialmente Responsable, aportando buenos profesionales aptos para insertarse en el mundo laboral en la misma medida que se forman hombres sensibles, solidarios, entusiastas, con un profundo respeto por el otro y portadores de principios éticos. Tarea que requiere del concurso del profesor universitario para desarrollar una la labor educativa atemperada a las exigencias sociales y el modelo de profesional a que se aspira.

En esta línea de pensamiento se reconoce que: “en las concepciones actuales se destaca la responsabilidad ética de los profesores, (…) en la preparación constante, la auto-superación, en su práctica educativa y en las relaciones que establece con estudiantes y colegas” (Ojalvo, 2012, p. 2). “Por consiguiente ser y querer ser educador implica valorar crítica y reflexivamente la práctica pedagógica como núcleo del aprendizaje a lo largo de toda la vida” (García y Addine, 2016, p. 3). Estos argumentos tienen la virtud de subrayar la necesidad de preparar al educador para enfrentar el reto de educar para la vida, como portador de una cultura personal y de la profesión que le permita realizar una labor educativa con una orientación humanista, carácter transformador y compromiso social, sustentado en su ejemplo como profesional revolucionario y ciudadano activo y comprometido con el proyecto social de país.

De acuerdo con Rojas (2017), se destaca la profesionalización como un proceso esencial en la formación continua del profesor universitario que se considera como:

la síntesis entre el dominio de los contenidos de la enseñanza, de los métodos y de las habilidades profesionales que garantizan el desempeño de la función del profesor y las cualidades morales que caracterizan la esencia humanista de esa labor, ambos elementos enriquecidos por la experiencia práctica acumulada y los resultados en su vida profesional (p. 516).

Resulta coherente con estas ideas, el análisis que realiza Ordaz (2011), al referirse al rol de orientador del profesor universitario, contenido en las funciones de educador profesional. Al respecto subraya: “se precisa de una orientación psicopedagógica, que apoya, atiende, potencia, los factores psicopedagógicos de los estudiantes más vinculados al proceso de formación como profesionales, para mejorar su desempeño como estudiantes y su preparación como futuros profesionales”(p. 76).

En las valoraciones ofrecidas por la autora, se revela la importancia del rol de orientador del profesor universitario para desarrollar la labor educativa en la universidad cubana actual, tarea que requiere preparación psicopedagógica para implementar las acciones de orientación (diagnóstico, asesoramiento, tutela y evaluación). Claro está, delimitando lo que realmente puede hacer el profesor desde su rol profesional.

Se deriva de este análisis, la necesidad de establecer un diálogo entre el modelo de profesional que se desea alcanzar y las necesidades y posibilidades del profesor universitario en el contexto actual de la Educación Superior. De este modo, se revela que el verdadero reto está en la formación integral de docente para satisfacer sus proyectos de vida profesionales, las demandas del desarrollo educativo y social y las necesidades de los jóvenes que se forman.

Por ello, el perfeccionamiento constante de la labor educativa en pos de formar mejores profesionales debe conducir al análisis y reflexión permanente de estos argumentos, de modo que se potencie la autoeducación del profesor universitario en un proceso de aprendizaje permanente que permita convertir la labor educativa en el arte, donde el estudiante vivencia aquellas cualidades que se expresan en la actuación cotidiana de los maestros que se erigen como modelos de actuación para los jóvenes que se forman como profesionales, ciudadanos y personas.

De este modo, un análisis crítico de los referentes teóricos citados permiten identificar una serie de regularidades presentes en el tema objeto de estudio: el profesor como educador profesional con una alta responsabilidad social y educativa, el ejemplo personal como elemento nuclear en el ejercicio de la profesión, la calidad de la personalidad del educador como ser humano profesional, la labor educativa en el ámbito de la Responsabilidad Social Universitaria, la composición heterogénea del alumnado, así como la necesidad de atender la labor educativa, desde el reconocimiento de la unidad y diversidad de este proceso.

Es evidente la responsabilidad que entraña la tarea de “educar” en contextos diversos y heterogéneos, donde se articulan de manera particular las necesidades de formación de los estudiantes y las necesidades de superación continua del profesor universitario. De este modo, en el devenir por el que se transita es preciso analizar cómo se visualiza la labor educativa por el profesor universitario, las satisfacciones e insatisfacciones que experimenta en su actuación cotidiana, así como las expectativas en el camino de contribuir al perfeccionamiento de esta labor.

Los profesores universitarios aprecian la importancia de su labor educativa en el proceso de formación de profesionales, al reconocer que son múltiples y variadas las condiciones que convergen en el desarrollo de esta labor, donde confluyen satisfacciones e insatisfacciones que revelan la necesidad del perfeccionamiento de una labor, despojada de la rutina y las conductas estereotipadas y empobrecedoras de su significado social.

En virtud de lo expresado, valorar la oportunidad de educar requiere incorporar a la práctica cotidiana el caudal teórico y metodológico que aportan las investigaciones y experiencias pedagógicas que hoy se muestran en diversos escenarios educativos, asumidas de manera responsable y creativa en pos de potenciar el crecimiento de estudiantes y profesores como protagonistas del hecho educativo.

De este modo, se privilegia la profesionalidad pedagógica del profesor universitario, sustentada en la integración de los componentes ideológicos (conciencia de los deberes, valores y cualidades), con los conocimientos pedagógicos y científicos - culturales para su labor (Chacón, 2015).

Es indudable que la profesionalidad pedagógica es un elemento clave para desarrollar la labor educativa en la universidad cubana actual, al tener en cuenta su expresión en: la diversidad de jóvenes universitarios con necesidades, motivaciones y proyectos de vida, la imagen social de la profesión en el contexto de las transformaciones que acontecen en la sociedad cubana, las exigencias sociales al proceso de formación de profesionales y la multiplicidad de funciones del profesor en su desempeño como docente e investigador.

Pensar entonces, en el rol del profesor universitario como protagonista del hecho educativo, empoderado de conocimientos habilidades y valores para educar en la universidad actual, implica reconocer que “la unidad tiene que transcurrir por una dialéctica que permita que ella se concrete en la diversidad, es decir, en los contextos específicos donde trascurre el proceso educativo” (García, Valley y Gayle, 2015, p. 3).

Por consiguiente, el profesor al concebir la labor educativa sustentada en la unidad y diversidad de este proceso y reconocer al estudiante como centro de las influencias educativas que se generan, deberá prestar atención al contenido del trabajo educativo y su relación con la formación de valores, particularmente los que se relacionan con la moral de la profesión, el encargo social del modelo de formación del profesional y las acciones educativas que se ejecutan en diversos escenarios del proceso de formación, así como el nexo afectivo como condición esencial en el desarrollo de esta labor, donde se privilegie el respeto a la individualidad, la comunicación asertiva y el aprecio a la diversidad.

3.2. La tarea de educar en una universidad socialmente responsable

Educar en una universidad socialmente responsable se erige como tarea esencial del profesor universitario en la formación integral del estudiante universitario, teniendo en cuenta que: “la RSU debe estar presente en todos los procesos formativos (…),perspectiva que debe verse reflejada en los contenidos, objetivos, métodos, formas de enseñanza, medios, entre otros, para lograr en definitiva ciudadanos involucrados responsablemente con los desafíos de la contemporaneidad (Aldeanueva et al., 2017, p. 90).

Desde esta perspectiva de análisis, se coincide con González (2013) al declarar que:

este cambio exige una transformación en las concepciones del docente y del alumno, en las que la asimilación de lo nuevo permita ir formando un pensamiento que se mueva hacia la reflexión, despojándose del dogmatismo y el esquematismo de lo tradicional, cediendo el paso a las actuaciones creativas, no repetitivas (p. 12).

De acuerdo a lo planteado por los autores, el intento de propiciar la reflexión y análisis de la responsabilidad social universitaria, entraña un reto conceptual con variadas aristas de análisis que se muestran desde la compresión de la responsabilidad social universitaria en relación con los presupuestos sociales, hasta un análisis de este proceso con una visión más particular en las dimensiones profesional- social y los impactos que generan sus procesos sustantivos.

Por ello, se precisa comprender que “la universidad tiene, en su esencia, la misión de formar al universitario, en primer lugar, como persona, en segundo lugar, como profesional que desempeñará un trabajo para el que está siendo preparado y, en tercer lugar, como ciudadano” (Sánchez y Villa Leicea, 2007, p. 9).

Desde esta perspectiva de análisis, “no vemos mejor brújula que la RSU para resaltar la distinción entre una verdadera universidad y meros centros de formación (…) En la RSU reside hoy el criterio de excelencia universitaria” (Valleys, 2014, p. 116).

Por tanto, asumir la Responsabilidad Social Universitaria como sustento de la labor educativa, implica que el profesor universitario asuma deberes y responsabilidades en el diseño de un proceso de formación coherente con las demandas del desarrollo social, las necesidades de la institución y las necesidades formativas del estudiante universitario. En tal sentido, se comparten las ideas de D´Angelo (2001) al señalar que:

La tarea educativa de "preparar al hombre para la vida" recaba la investigación formativa completa de la individualidad y de su proyección social para la elaboración de acciones prácticas de carácter pedagógico que capaciten adecuadamente al individuo para la misión de transformación constructiva de sí mismo y de la sociedad (p. 3).

Resultan coherentes con estas ideas las consideraciones de Altavaz (2014) al esbozar que “la educación tiene que concebirse como un elemento de carácter liberador, genuinamente dialéctico, lo que le permite al sujeto desarrollar su conciencia crítica, favorecer su creatividad, para convertirse en protagonista de su momento histórico” (p. 24). Es evidente, “que son precisamente las universidades instituciones llamadas tanto desde la apropiación de conocimientos como desde su aplicación práctica y contextual- a potenciar la integración de los pilares «aprender a conocer» y «aprender a hacer” (Valdés y Villegas, 2017, p. 56).

De este modo, en los marcos del proceso de formación, acontece una parte importante del crecimiento personal de sus protagonistas. Por ello, ¿Cómo definir el comportamiento socialmente responsable?

Para Navarro (2010), el comportamiento socialmente responsable se define como “aquellas conductas, que pueden darse en diferentes ámbitos, que tienen a la base una intención orientada hacia el bienestar de todos y que se ejercen con una determinada frecuencia” (p. 86).

De esta forma, la formación de estudiantes en responsabilidad social y la superación de los docentes, deviene en condición esencial para potenciar el carácter activo y autotransformador de los protagonistas del proceso, con la adquisición de conocimientos, habilidades y valores que los distingan como profesional y persona.

Estas consideraciones revelan que la preparación integral del profesorado para ejercer su labor en pleno siglo XXI, se convierte en un reto para concebir programas de superación sustentadas en las necesidades sentidas de los educadores para ejercer su labor en los diferentes escenarios educativos.

3.3. La preparación integral del profesor universitario. ¿Exigencia o necesidad?

En el devenir por el que se transita, una realidad resulta incuestionable la universidad actual privilegia la preparación del profesor para desarrollar una labor educativa dinámica, creativa, atemperada a las necesidades de los jóvenes que se forman y las posibilidades de la institución. En este sentido, la Educación Superior: “orienta su trabajo a reformular el sistema de superación de los profesores universitarios, jerarquizando la preparación y actualización permanente en los componentes político, ideológico, axiológico, económico y social del proceso revolucionario cubano” (Cuba MES, 2013, p. 14).

De este modo, en la medida que se determinen previamente las necesidades de superación de los colectivos de profesores, se logrará responder a estas necesidades con mayor efectividad. Claro está, se requiere una respuesta innovadora, que aproveche de manera óptima los espacios de trabajo de los colectivos y los escenarios del proceso de formación.

Desarrollar entonces, un proceso de superación del profesorado sustentado en la innovación educativa, requiere asumir la propuesta de García y Addine (2016, p. 11) al declarar que la superación de maestros y profesores requiere de:

Generación de ideas relacionadas con lo nuevo en el proceso pedagógico. ¿Dónde estamos ahora? ¿Cuáles son los problemas que requieren de atención inmediata para conducir un proceso de mejora?

Valoración de necesidades, establecimiento de prioridades, determinación de las fortalezas y debilidades, toma de decisiones sobre las posibles responsabilidades, necesidades de desarrollo del personal, recursos necesarios, Selección preliminar de las ideas básicas y evaluación anticipada de los resultados ¿Dónde nos gustaría estar en el futuro?

Análisis de la innovación y proyección de estrategias de introducción ¿de qué forma podemos avanzar mejor?

Al valorar estos argumentos, la preparación del profesor universitario para desarrollar la labor educativa, se concibe como un proceso sistémico y permanente que potencia la motivación, estimula el aprendizaje continuo y favorece su desempeño desde la diversidad de roles que desempeñan. Su propósito esencial, es potenciar la formación profesional-personal del profesor universitario, en términos de conocimientos, habilidades, actitudes y valores para desarrollar una labor educativa que propicie su crecimiento personal y el de sus estudiantes.

Sobre esta base, la superación del profesorado: “debiera estar más centrada en estrategias que estimulen el desarrollo de mejores estilos de vida y en la asunción del papel profesional de manera más culta, original y constructiva” (Fariñas, 2005, p. 187).

Interpretar las aspiraciones de la autora citada, requiere asumir la preparación del docente universitario de manera dinámica y flexible, que debe ser construida desde las necesidades de los docentes para cumplir las funciones atribuidas a su rol, aprovechar las potencialidades del trabajo metodológico, despojado del formalismo y la rutina que empobrece las miradas de los docentes a su desarrollo.

Si bien son múltiples los trabajos que abordan las necesidades de los docentes para desarrollar la labor educativa con la propuesta de estrategias, acciones y alternativas de trabajo, una realidad es incuestionable, el desarrollo creciente de la cultura, los escenarios de formación y las exigencias sociales al proceso de formación inciden en la búsqueda de diversas alternativas de superación del docente para desarrollar la tarea de educar, como un proceso de reconstrucción permanente, apartado del formalismo y la reproducción mecánica de normativas de trabajo que en muchos casos esquematizan la labor educativa.

De este modo, se comparte los planteamientos de Ibarra (2003), al subrayar:

Los maestros aportan su experiencia y los noveles el entusiasmo, los deseos de superación y su capacidad para incorporar lo nuevo. Todos asumirán el desafío que impone el nuevo siglo a la formación de hombres y mujeres más cultas, mejores preparados y más tolerantes con los otros (p. 46).

Desde esta perspectiva de análisis, la preparación del profesor universitario se asume como necesidad profesional, personal y social que integra tres elementos esenciales: la reconceptualización del rol de educador profesional del docente universitario, una nueva visión de la imagen social de la profesión y la cultura integral del profesor como sostén de su desempeño profesional.

4. PROPUESTA DE CAPACITACIÓN AL PROFESOR UNIVERSITARIO

En el contexto universitario, la capacitación se convierte en elemento esencial del proceso de formación para lograr el mejor desempeño del proceso docente educativo, lo cual requiere de la determinación de las necesidades de superación de los docente, las condiciones de la institución para atender las demandas de capacitación y el diseño de programas que atiendan las diversas aristas del proceso de superación profesional.

Al indagar en este proceso, se advierten en el contexto nacional e internacional una diversidad de programas, talleres, cursos, diplomados y entrenamientos que se orientan a fortalecer la identidad profesional de profesores noveles y con experiencia en el ejercicio de la profesión. Por ello, se asumen como básicos los siguientes referentes teóricos y metodológicos.

-Programa de orientación psicopedagógica de la universidad de Pinar del Río (Cuba). Se orienta a capacitar al profesor universitario para atender la arista personal- social del proceso formativo en relación con la dimensión profesional (Ordaz y Márquez, 2014).

-Programa de desarrollo profesional docente y aprendizaje colectivo. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (Chile). Programa que se focaliza en modelos de desarrollo profesional docente orientado a promover mejores aprendizajes en los estudiantes, a partir del uso de la información para resolver problemas, analizar, aplicar y producir (Montesinos, 2003).

-Manual de formador de formadores de diversidades (Unesco, 2013). Talleres de formador para atender temas como la diversidad de las expresiones culturales, creatividad, políticas culturales y la cooperación que facilite la creación de una red de formadores y dinamizadores de los valores a partir del uso de diversidades.

-Programa de mejoramiento profesional docente. Universidad Estatal a Distancia (Costa Rica). Abordan la capacitación a profesores de diversos niveles de enseñanza, mediante estrategias metodológicas novedosas, creativas y dinámicas que contribuyan a la adquisición de una cultura de actualización permanente en el proceso de enseñanza y aprendizaje (Calvo, 2019).

-Programa para el Desarrollo Profesional Docente para el tipo superior de la Secretaría de Educación Pública (México). Programa orientado a que los profesores alcancen las capacidades de investigación-docencia, desarrollo tecnológico e innovación y con responsabilidad social para generar una nueva comunidad académica capaz de transformar su entorno (2017).

A partir de estos referentes, se fundamenta el rol del profesor universitario como agente de cambio a nivel institucional y social, con la misión de contribuir a la formación profesional, personal- social del estudiante universitario y su crecimiento como persona y profesional comprometido con las necesidades de la sociedad.

4.1. Propuesta de curso. El trabajo educativo a través de la orientación psicopedagógica y el proyecto de vida profesional del estudiante universitario

Se definió como objetivo de la capacitación: potenciar la formación profesional-personal del colectivo pedagógico, en términos de conocimientos, habilidades, actitudes y valores para desarrollar una labor educativa, que propicie el desarrollo de valores en los estudiantes, a través de un sistema de talleres que potencien la responsabilidad y el compromiso con su perfeccionamiento.

Se consideró que la capacitación debería transitar por tres operaciones fundamentales: el diseño de los talleres, implementación, y evaluación de su efectividad en la práctica pedagógica, lo cual requiere tener en cuenta la relación entre acciones, operaciones e indicadores.

Constituyen elementos esenciales en la concepción de los talleres: la flexibilidad y contextualización para su estructuración en correspondencia con las necesidades formativas de los profesores, desde la diversidad de funciones que desempeñan en este nivel estructural. De este modo, a partir del análisis de situaciones de la práctica pedagógica, se potenciará el análisis y la modelación de actividades educativas en correspondencia con las funciones orientadora, docente metodológica e investigativa del docente universitario. Ver Tabla 1.

Tabla 1 Propuesta de operaciones e indicadores para evaluar la capacitación. 

Operaciones Indicadores
1)-Diseño de un sistema de talleres sobre trabajo educativo, para la capacitación al colectivo pedagógico del año. 1)- Pertinencia de los talleres propuestos para la capacitación sobre el trabajo educativo. (Alto, medio, bajo)
2)- Validación del sistema de talleres por el equipo de proyecto: “La orientación psicopedagógica y el trabajo educativo en la Universidad de Pinar del Río integrada” 2)-Nivel de preparación de los educadores (facilitadores) seleccionados para impartir los talleres. (Alto, medio, bajo)
3)- Preparación de los facilitadores para desarrollar la capacitación. 3)- Asistencia de los implicados a los talleres. (Alto, medio, bajo)
4)- implementación del sistema de talleres en los diversos colectivos de año. 4)-Correspondencia de los contenidos seleccionados con las necesidades de los profesores para perfeccionar el trabajo educativo (Alto, medio, bajo)
5)-Evaluación de los resultados de la capacitación efectuada. 5)-Motivación demostrada hacia los contenidos impartidos. (Elevada, media, pobre)

Fuente: Garbizo (2017, pp. 203- 204).

En tal sentido, se determina como problema:

La necesidad que los cursistas se apropien de conocimientos teóricos y metodológicos que les permitan diseñar acciones de trabajo educativo que tributen a la formación integral del estudiante universitario, en correspondencia con las particularidades de la modalidad de estudio en que se encuentren insertados.

El objetivo se orienta a:

Diseñar acciones de trabajo educativo que tributen con mayor efectividad a la formación integral del estudiante universitario, en correspondencia con las particularidades de la modalidad de estudio en que se encuentren insertados.

Sistema de habilidades:

  • -Valorar la importancia del trabajo educativo en el contexto de la Responsabilidad Social Universitaria.

  • -Determinar las particularidades esenciales que distinguen el trabajo educativo en correspondencia con las diversas modalidades de estudio.

  • -Caracterizar la orientación psicopedagógica como método educativo y el proyecto de vida profesional en calidad de medio, como componentes de la metodología del proceso de trabajo educativo.

Valores a potenciar: responsabilidad social con el proceso de formación, profesionalidad en la conducción del trabajo educativo, respeto a la individualidad del estudiante, aprecio a los jóvenes que cursan estudios universitarios, creatividad en el diseño de acciones educativas en correspondencia con las necesidades del estudiante, la institución y la sociedad.

4.2. Propuesta del sistema de talleres para la capacitación

Los talleres propuestos tiene como objetivo: superar al colectivo pedagógico de la carrera de Gestión Sociocultural para el Desarrollo en los fundamentos teóricos y metodológicos del proceso de trabajo educativo, a través de un sistema de talleres que potencien la responsabilidad y el compromiso con su perfeccionamiento.

Contenidos a abordar en los talleres:

Tema I: El trabajo educativo en la educación superior.

  • El trabajo educativo orientado a la formación integral del estudiante universitario.

  • Los métodos para el desarrollo de la labor educativa.

  • La estrategia educativa del año, para el desarrollo del trabajo educativo.

Tema II: El rol de educador profesional del profesor en la Educación Superior.

  • El rol de educador profesional del maestro. Las funciones. Docente- metodológica, orientadora e investigativa.

  • El profesor universitario como facilitador de conocimientos y conductor del trabajo educativo.

  • Particularidades de la labor de tutoría en la educación superior.

  • La orientación psicopedagógica como método educativo.

Tema III: Particularidades de la juventud como etapa del desarrollo.

  • Particularidades de la edad juvenil.

  • La orientación psicopedagógica al estudiante universitario.

  • El proyecto de vida profesional como parte del proyecto de vida integrador del sujeto.

  • Los planes de desarrollo profesional. Diseño y evaluación sistemática.

Las habilidades a desarrollar son:

  • Fundamentar el carácter integrador, contextualizado y transformador del trabajo educativo del año académico.

  • Diseñar acciones de trabajo educativo para estudiantes y grupo.

  • Desarrollar habilidades para trabajar en grupos y con grupos.

  • Habilidades para planificar, organizar, ejecutar y evaluar el trabajo educativo en este nivel estructural.

  • Habilidades comunicativas que favorezcan la escucha activa, la atención empática, la expresión adecuada de los sentimientos, el control de las emociones, la retroalimentación al interlocutor en el desarrollo de acciones de trabajo educativo con estudiantes, grupo y colectivo de año.

Se proponen como valores a potenciar y/o desarrollar: humanismo, responsabilidad, sentido de pertenencia con la universidad y la carrera, significado de la profesión como una de las prioridades del país y la provincia, la trascendencia del ejemplo personal de los profesores en el proceso formativo como facilitador de conocimientos y conductor del trabajo educativo, sentido de participación colectiva en la toma de decisiones y compromiso con el cambio.

Métodos, formas y medios a utilizar:

Se trabajará esencialmente los métodos productivos, a través del diálogo heurístico que facilite el debate y la reflexión grupal, el método de proyecto y el estudio de casos. De igual manera desempeña un rol importante la elaboración conjunta de ideas y el trabajo independiente que permita alcanzar los objetivos propuestos.

Los medios a emplear son: documentos que norman el trabajo educativo en la educación superior, textos complementarios, experiencias vivenciales, presentaciones digitales, estrategia educativa de los años, proyectos educativos de brigada, planes de desarrollo profesional, entre otros.

Se empelará el taller como forma dinámica para encausar el proceso, teniendo en cuenta las posibilidades que brinda para aprender haciendo, estimular la participación, colaboración y producción colectiva de los participantes.

Evaluación

La evaluación se realizará con la participación de los educadores en los debates grupales a partir de: análisis de situaciones problémica relacionadas con el trabajo educativo, personalizado y grupal, propuesta y debate por los grupos de posibles acciones a desarrollar desde la dimensión curricular y extracurricular para contribuir al perfeccionamiento del trabajo educativo del año académico y modelación de acciones de trabajo educativo dirigidos a estudiantes y grupos.

A partir de estos argumentos, el perfeccionamiento constante de esta labor, debe conducir al análisis y reflexión permanente de estos argumentos, de modo que se potencie la autoeducación del profesor universitario en un proceso de aprendizaje permanente que permita convertir la labor educativa en "arte" donde el estudiante vivencie aquellas cualidades que se expresan en la actuación cotidiana de los maestros y se erigen como modelos de actuación para los jóvenes que se forman como profesionales, ciudadanos y personas. Por tanto, los componentes que intervienen en este proceso, expresan una relación particular con los protagonistas del proceso, como muestra la siguiente figura:

Figura 1 Relación entre los componentes del PDE y los protagonistas del proceso. Fuente: Elaboración propia. 

CONCLUSIONES

Hoy en día, la preparación integral del profesor universitario para educar en pleno siglo XXI, deviene en tema de especial interés para la Educación Superior cubana, por su impacto en el proceso de formación de la personalidad del estudiante universitario. Por ello, lograr tales propósitos, requiere .de la formación permanente del profesorado para el cumplimiento de su rol de educador profesional, preparación que adquiere la cualidad esencial de ser “integral”, al trascender la disciplina particular que imparte, e integrar los componentes: ético- moral, cultural, político e ideológico, psicopedagógico y ambiental.

Si bien, se reconocen los resultados que en términos de capacitación y superación del docente universitario se han alcanzado en la Educación Superior cubana, se requiere atender la concepción de nuevas vías y procedimientos diversos para su preparación, de manera flexible y contextualizada en los niveles estructurales de universidad- carrera y año, potenciando la responsabilidad compartida, la auto superación permanente, flexibilizando normas y estimulando la reflexión y análisis crítico para concebir una labor educativa sustentada en las necesidades de estudiantes y profesores como protagonistas del hecho educativo y las posibilidades de la institución.

El abordaje del rol profesional del maestro, requiere de nuevas miradas a un tema secular en la Pedagogía cubana, teniendo en cuenta que en el proceso de formación, profesores y estudiantes son protagonistas del hecho educativo. Por tanto, son responsables de aprendizajes y des aprendizajes sistemáticos que tienen lugar en los diversos contextos de actuación del proceso formativo, imprimiendo a cada acción un sello que los distingue en la vida cotidiana que acontece en la Universidad cubana actual.

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Recibido: 22 de Noviembre de 2019; Aprobado: 29 de Mayo de 2020

*Correspondencia: Noraida Garbizo Flores. Dirección: Edificio 7217, apartamento. 5, Pueblo Nuevo, Consolación del Sur, Pinar del Río, Cuba. Código postal: 23 0000. Correo Electrónico: norita@upr.edu.cu.

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