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Formación universitaria

versão On-line ISSN 0718-5006

Form. Univ. vol.11 no.2 La Serena abr. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-50062018000200065 

Artículos Varios

Conceptualización y Medición de la Conducta Ciudadana en la Carrera en Estudiantes Universitarios

Conceptualization and Measurement of Citizenship Behavior in the Career in University Students

Rodrigo J. Yáñez1 

Alejandro E. Díaz1 

María V. Pérez1 

1Departamento de Psicología, Universidad de Concepción, Barrio Universitario, Concepción, Chile. (e-mail: ryanez@udec.cl, adiazm@udec.cl, marperez@udec.cl)

Resumen:

Se propone el constructo conducta ciudadana en la carrera universitaria, referido a la participación voluntaria de los estudiantes en actividades que favorecen el buen funcionamiento de su centro de estudio. La investigación consistió en la validación de contenido y de constructo de una escala para medirlo. La investigación tuvo un diseño de método mixto secuencial exploratorio. En la primera fase, se utilizó el método cualitativo y se construyó una escala basado en grupos Delphi, uno con estudiantes y otro con docentes. Posteriormente, se efectuaron entrevistas a estudiantes y a docentes. El resultado fue una escala de 25 ítems con cuatro dimensiones. En la segunda fase, con una muestra compuesta por 243 estudiantes universitarios, se realizó un análisis factorial exploratorio y un análisis de confiabilidad de la escala. Los resultados muestran una escala de 14 ítems con propiedades psicométricas robustas, una estructura bifactorial compuesta por las dimensiones Participación Activa en la Organización Estudiantil y Apoyo a la Carrera. Se obtuvo una alta confiabilidad a través del alfa ordinal.

Palabras claves: conducta ciudadana; estudiantes; escala; validez; propiedades psicométricas

Abstract:

It is proposed the construct citizenship behavior in the university career, which refers to the voluntary participation of students in activities that favor the proper functioning of their educational institution. The research consisted of the validation of content and construct of a scale for this purpose. The exploratory sequential mixed-methods design was selected for this study. The qualitative method was used in phase one and a scale based on a Delphi group was designed with students, and another with academics. After that, interviews with both groups were done. In the second phase, with a sample composed of 243 university students, an exploratory factor analysis and a reliability analysis of the scale were performed. Results show a 14 item scale with psychometric robust properties, a bifactorial structure composed of the dimensions Active Participation in the Student Organization and Career Support. High reliability was obtained through the ordinal alpha.

Keywords: citizenship behavior; students; scale; validity; psychometric properties

INTRODUCCIÓN

Producto de la emergencia de valores post modernos en la sociedad actual, se sostiene que la función ética de las universidades se encuentran ante desafíos inéditos en su afán de formar profesionales comprometidos con la participación ciudadana (Escudero, 2015). La post modernidad ha llevado a un quiebre del sentido social y político, exacerbándose el individualismo y la desconfianza social hacia las instituciones en los jóvenes, lo cual inhiben la conducta ciudadana (Flores-González y García-González, 2014). Además, para estos autores el modelo neoliberal imperante y, su correlato, la mercantilización de la educación limitaría la participación ciudadana a la actividad de sufragar y refuerza la construcción de la identidad de los estudiantes más como consumidores apolíticos, que de aprendices críticos (Bunce et al., 2016; Marí, et al., 2016; Zozaya, 2013). Dicho contexto, fomentaría en los estudiantes una orientación motivacional extrínseca, búsqueda de resultados individuales (exclusivamente aprobación de asignaturas) y que predomine un enfoque de aprendizaje más de tipo superficial que profundo (Bunce et al., 2016). Se ha presumido que la identidad de consumidores en los estudiantes, lleva implícito actitudes más pasivas, sin embargo, a la fecha las investigaciones son escasas al respecto (Budd, 2017). De mantenerse evidencias de lo anterior, se podría suponer que los estudiantes mostrarían escaso interés en invertir tiempo y esfuerzo en actividades ajenas a su estricto interés personal académico y, un desmedro de un compromiso con el desarrollo de su centro de estudio. Lo señalado no niega la existencia de estudiantes que manifiestan resistencia y que expresan activamente sus críticas políticas con relación a diversas problemáticas a nivel de sus centros de estudio y a nacional (Flores-González y García-González, 2014). Sin embargo, en este último caso, probablemente subsiste en los estudiantes un déficit de sentido de participación ciudadana en sus centros de estudio.

Las universidades deben formar profesionales con competencias sociales y cívicas, y hoy más que nunca tienen el compromiso de educar en ciudadanía a los estudiantes (Bara y Martínez, 2012; Lorenzo, 2012). Sin embargo, la práctica de la ciudadanía de los estudiantes dentro de sus carreras reviste una alta complejidad para los centros educacionales, dado que implica asumir posiciones éticas sobre la libertad y la autonomía de los estudiantes y darles un lugar protagonista y capacidad para actuar en el seno de la comunidad universitaria y de su propio proceso educativo (Marí et al., 2016). Implica un verdadero cambio en la cultura participativa dentro de las carreras universitarias (Lorenzo, 2012). La formación cívica es más que instruir sobre determinadas materias técnicas y educar en un conjunto de valores democráticos y cívicos presentes en los contenidos curriculares, la ciudadanía es una educación que se logra especialmente a través de la acción de ejercerla, participando (Marí et al., 2016; Flores-González y García-González 2014). Se deben construir colectivamente espacios de interacción social y de colaboración, en los que dichos valores estén presentes en forma cotidiana y natural en la vida universitaria. De este modo, las políticas universitarias y, ante todo, los docentes deberían asumir el desafío de desarrollar una convivencia donde impere el diálogo, los estudiantes desarrollen un sentido de pertenencia con su institución (Bara y Martínez, 2012). Además, se puede agregar que existan canales de participación a través de las organizaciones estudiantiles.

Hace más de treinta y tres años atrás Bateman y Organ (1983) propusieron un nuevo concepto en el ámbito de la psicología organizacional, la “conducta ciudadana organizacional” que, en esencia, consiste en una serie de conductas que van más allá del rol requerido, de cooperación informal que manifiestan los integrantes de una organización y tendrían la función de apoyar a otros integrantes y a la organización (Dávila de León y Finkelstein, 2016; Rodríguez et al., 2014; Organ, 1988). Se refieren a conductas voluntarias, sin relación a reglas que deben cumplirse, que no son directa ni explícitamente reconocida por el sistema de premios y castigo de la organización y que son beneficiosa para esta, involucran un alto grado de opción personal, no resultando perjudicadas las personas si decide no mostrar dichos comportamientos (Azmi et al., 2016; Podsakoff et al., 2014; Rodríguez et al., 2014;). Es relevante porque favorece el clima social en el cual se llevan a cabo las actividades, repercutiendo en la eficiencia y efectividad de las organizaciones (Dávila de León y Finkelstein, 2016; Rodríguez et al., 2014; Organ, 1988).

Acorde a lo anterior, quienes son responsables de la gestión universitaria deberían considerar que el buen desempeño estudiantil no solo debe ser circunscrito a la tarea específica de asistir a clases, rendir evaluaciones y alcanzar un buen rendimiento académico, sino que, en forma complementaria, presentar conducta ciudadana en su carrera (Khaola, 2014). Los estudiantes universitarios, como integrantes de su institución educacional deberían cooperar para que esta opere eficientemente, deberían mostrar una conducta ciudadana en el contexto de sus carreras, dicha conducta extra rol aludiría a la disposición de los estudiantes por manifestar conductas prosociales en el contexto de su carrera, participando en actividades que no son obligatorias en su carrera, que van más allá de la responsabilidad del estudiante y que favorecen su buen funcionamiento y benefician una positiva convivencia universitaria de todos los integrantes.

Sobre este tópico se han llevado a cabo investigaciones en múltiples contexto organizacionales (Di Battista et al., 2014; Podsakoff, et al. 2014). En gran medida, se han centrado en organizaciones del ámbito laboral, su adaptación al contexto de la gestión educacional ha sido escaso, solo recientemente ha comenzado a investigarse en el contexto universitarios (Chen y Carey, 2009; LeBlanc, 2014, Gore et al., 2014). De acuerdo a LeBlanc (2014) las universidades son organizaciones donde se ha estudiado la conducta ciudadana, sin embargo, se ha centrado en la conducta ciudadana de los docentes ignorando que los estudiantes y personal administrativo también juegan un rol importante en ella. Por ejemplo, se ha investigado: (a) La conducta ciudadana de los profesores, por ejemplo, el aportar con ideas a la dirección de la institución y la disposición para ocupar tiempo extra para beneficio de la institución (Ahmet, 2016); (b) Las conducta cívica que los estudiantes universitarios manifiestan dentro de la sala de clases, tales como, participar voluntariamente en discusiones en clases u ofrecerse de voluntario en un ejercicio o ayudar a compañeros fuera de clase o mantener la sala limpia (Myers et al., 2016); (c) La conducta cívica que los estudiantes muestran hacia la comunidad, tal como, trabajo voluntario de servicio a la comunidad (Mitchell et al., 2016); (d) Predictores de que los estudiantes universitarios muestren conducta ciudadana, por ejemplo, el impacto del interés del estudiante por su carrera (Ehtiyar et al., 2010) y el nivel de bienestar subjetivo del estudiante (Gore et al., 2014); (e) De particular interés para esta investigación, la construcción de escalas que midan el compromiso, la participación y la cooperación de los estudiantes universitarios por aportar con ideas para mejorar del ambiente universitario, apoyar a compañeros, apoyar eventos culturales, entre otros (Nawaz et al., 2017; Di Battista et al., 2014; Chen y Carey, 2009).

Siempre ha sido importante que los integrantes de las organizaciones muestren conducta ciudadana organizacional, pero en la actualidad lo es aún más (Dávila de León y Finkelstein, 2016; LePine et al, 2002). Hoy adquiere mayor importancia porque las organizaciones, han comenzado a dejar de ser dirigidas en forma autocrática, considerando la simple obediencia de los miembros como una forma adecuada de comportamiento (Dekas et al., 2013). Entre ellas, los centros educacionales. Hoy no solo existe interés que los integrantes de las organizaciones muestren responsabilidad y cumplan sus deberes, además, es relevante su desempeño contextual, es decir, las conductas éticas que favorecen el contexto social y psicológico que apoya la realización de las tareas (LePine et al., 2002). En base a lo anterior, se podría inferir que de los estudiantes no solo se esperaría que cumplan con sus responsabilidades académicas universitarias, sino, que deberían mostrar una conducta ciudadana en su centro de estudio, participar organizadamente en el desarrollo de las actividades académicas y extra académicas y, de una forma, que las actividades se den en un buen clima socio-emocional, construyendo un sentido de comunidad entre los integrantes. Además, según LeBlanc (2014) deberían comprender que dichas conductas pueden ser beneficiosas en su carrera profesional, cuando se inserten al mundo del trabajo.

Por otra parte, se ha encontrado que la conducta ciudadana tiene beneficios psicológicos en aquellos que la ejercen. Se ha encontrado que existe una relación con encontrarle sentido a las actividades al final del día, con tener más vigor para realizar las actividades (Lam et al., 2016) y con experimentar bienestar psicológico (Dávila de León y Finkelstein, 2016). Para Lam et al. (2016) a la base de dichos resultados, el mantener relaciones positivas con otros, crea energía positiva y el participar lleva a sentirse valorado y útil en la organización. De alta relevancia, en el caso de estudiantes universitarios, se ha encontrado que se relaciona con buen rendimiento académico (Khaola, 2014).

Dimensiones en la conceptualización de la conducta ciudadana organizacional

En sus orígenes, la conceptualización de la conducta ciudadana organizacional abarcó cinco dimensiones (Azmi et al., 2016; Organ, 1997): Altruismo, incluye comportamientos voluntarios dirigidos a ayudar a otras personas con sus actividades o con algún problema relacionado con la organización, sin solicitar nada a cambio de ello. Por ejemplo, estudiantes pueden compartir apuntes de clase con compañeros (Ehtiyar et al., 2010). Conciencia, conlleva apoyar y cumplir con las reglas y los procedimientos que la organización tiene establecidos y hacer más de lo requerido. Por ejemplo, estudiantes participar con entusiasmo en clases (Ehtiyar at al., 2010). La dimensión deportividad, que implica la disposición de las personas a tolerar inconvenientes inevitables o condiciones de trabajo indeseables sin quejarse de éstas. Por ejemplo, buena disposición de los estudiantes si falla un equipo o un docente se demora en entregar las notas (Ehtiyar at al., 2010). En cuarto lugar, cortesía, la cual supone consultar con otras personas antes de tomar decisiones que puedan afectar su trabajo o mantener relaciones positivas con otros integrantes de la organización. Por último, la virtud cívica que conlleva todas aquellas acciones que indican que las personas se involucran y preocupan por la vida de la organización. Por ejemplo, la asistencia de los estudiantes a eventos organizados en la carrera (Ehtiyar at al., 2010).

En la actualidad dichas dimensiones son polémicas, no existiendo acuerdo sobre su número (Podsakoff et al., 2014). Se ha encontrado que las dimensiones estaban altamente correlacionadas y que, aparentemente, no existen diferencias entre ellas en relación con los más importantes predictores, por ende, las cinco dimensiones apuntarían a una dimensión latente de cooperación (LePine et al., 2002). Investigaciones más recientes proponen diferenciar solo entre dos formas de conducta ciudadana (Dávila de León y Finkelstein, 2016; Podsakoff et al., 2014): (a) la conducta orientada a la afiliación, la que incluye beneficiar a los integrantes de la organización, por ejemplo, amabilidad con otros, apoyar a los demás y ser conciliador en situaciones de conflicto y (b) orientado a desafíos, lo que implica conductas que buscan beneficiar a la organización, tales como, lealtad, apoyo y defensa de la organización, aceptación y respeto de las reglas.

Esta dificultad para delimitar que se entiende por conducta ciudadana organizacional es su principal debilidad (Azmi et al., 2016). Este obstáculo podría estar vinculado a que dichas conductas dependen significativamente del contexto, variando según el tipo de organización, naturaleza de las actividades que realizan los integrantes de la organización e, inclusive, estas pueden variar en el tiempo (Dekas et al., 2013).

Evaluación de la conducta ciudadana en estudiantes universitarios

Según Khaola (2014) hasta la fecha tanto los investigadores como los educadores han puesto escasa atención a la ciudadanía de los estudiantes, pese a que favorece un contexto para que tome lugar un aprendizaje significativo. La investigación de LeBlanc (2014) encontró que ciertas características demográficas de los estudiantes están más relacionadas con mayor tendencia a manifestar conducta ciudadana en el contexto académico universitario: ser mujer, practicar una religión, mayor número de años de estudio en la institución y estudiar en carreras del área humanista y ciencias sociales.

Con respecto a la construcción de escalas para evaluar la conducta ciudadana de los estudiantes universitarios se pueden citar cuatro investigaciones. Las investigaciones de Gore et al. (2014) y LeBlanc (2014) se limitaron a adaptar los ítems de una escala que originalmente era del contexto laboral al contexto de estudiantes universitarios. En cambio, Di Battista et al. (2014) investigaron las conductas de cooperación voluntaria de los estudiantes en sus carreras, llegando a distinguir tres dimensiones: (a) mejorar el ambiente universitario (por ejemplo, sugerir algunas mejoras organizacionales al jefe de carrera), (b) colaborar con otros estudiantes (por ejemplo, sugerir a los encargados posibles mejoras respecto a la comunicación con los estudiantes) y, (c) relación con el contexto universitario general, por ejemplo, preocuparse por permanecer tranquilos en clases para no interrumpir la concentración de otros estudiantes. La escala construida quedó compuesta por 13 ítems y mostró buenos indicadores psicométricos. Por otra parte, Nawaz et al. (2017) realizaron entrevistas en profundidad a estudiantes, y encontraron una amplia gama de conductas ciudadanas, algunas vinculadas: (a) ayudar a integrantes de la carrera, (b) compartir información, (c) evitar que se presenten conductas negativas en la carrera, (d) ofrecer soluciones a problemas. Por último, U-thaiwat et al. (2017) desarrollaron una escala confiable y válida que tiene 7 dimensiones adecuada para el contexto norteamericano como de Tailandia. En síntesis, la revisión muestra que existen escasas investigaciones para evaluar la conducta ciudadana de los estudiantes y falta de convergencias sobre sus dimensiones. Así, el propósito principal de la presente investigación fue construir una escala de la conducta ciudadana dentro de la carrera en estudiantes universitarios acorde al contexto de una universidad chilena.

METODOLOGIA

La investigación presenta un diseño instrumental de dos fases (Ato et al., 2013). Se utiliza un método mixto con estrategia secuencial exploratorio (Cual→CUAN), es decir, los resultados del primer método (cualitativo) ayuda a desarrollar el segundo método (cuantitativo). El método se basa en la premisa que la variable ha sido poco explorada y no existen instrumentos de medida para ella. En una primera fase, el objetivo fue dar validez de contenido a la escala en construcción, se utilizó un método cualitativo para la generación y evaluación de los potenciales ítems. En la segunda fase, utilizando un método cuantitativo, el objetivo fue entregar evidencias de la validez de constructo de la escala y su confiabilidad. Además, dado que no existen investigaciones en nuestro medio sobre la conducta ciudadana en la carrera, se exploró el comportamiento de la escala en la muestra estudiada, incluyéndose en dicho análisis si existen diferencias estadísticas significativas por las variables sexo y facultad.

Fase 1: Participantes y procedimiento de creación de ítems

Para recolectar conductas relevantes de ciudadanía organizacional en la carrera universitaria se utilizó la técnica Delphi (Yáñez y Cuadra, 2008). Se formó un grupo de 26 estudiantes de 4° año de la carrera de Psicología, estudiantes de cursos superiores que pudieran aportar basados en su experiencia universitaria. Una vez que los estudiantes aceptaron participar, se los invitó a responder la siguiente pregunta: ¿Cuáles serían las conductas ciudadanas más importantes que podría mostrar un estudiante universitario si quisiera aportar al buen funcionamiento de su carrera? (se les especificó a que aludía los términos conducta ciudadana). Primero, cada participante respondió la pregunta en una hoja de papel en forma privada. Posteriormente, el investigador realizó un análisis de contenido de las respuestas y se elaboró una clasificación de las respuestas y se extrajo la frecuencia de mención cada una de ellas. Entonces, a los estudiantes se les hizo llegar la lista de conductas indicando frecuencia de mención y se les solicitó que indicaran la importancia de cada una de las respuestas clasificadas en una escala de 5 puntos (1 no importante - 5 muy importante). Recibidas las respuestas de los estudiantes, se calculó la media en importancia de cada respuesta y se seleccionaron las más importantes, aquellas que tuvieron como media superior a 3,5 puntos. Un segundo grupo Delphi se formó con 13 docentes del Departamento de Psicología y se siguió el mismo procedimiento indicado en el Delphi 1. Como resultados del primer Delphi se obtuvieron 21 tipos de conducta y del segundo Delphi se obtuvieron 26 tipos de conducta ciudadana organizacional.

Reducción y evaluación de ítems

Siguiendo los lineamientos planteados por Streiner et al. (2015) los investigadores confeccionaron ítems parsimoniosos a partir de la lista de categorías de conductas ciudadanas propuestas por estudiantes y docentes, eliminándose las categorías con contenido similar. Para evaluar la justificación teórica de cada ítems los investigadores realizaron una amplia revisión bibliográfica para comprender el concepto de conducta ciudadana organizacional y se contrastaron los ítems construidos con dos escalas existentes para evaluar conducta ciudadana en organizaciones laborales (Rodríguez et al., 2014; Díaz-Vilela et al., 2012) como también con una escala específica para el contexto de estudiantes universitario (Di Battista et al., 2014). Producto de lo anterior, se mejoró la redacción de algunos ítems y se agregó uno nuevo. La mitad de los ítems se redactaron en términos positivos y la otra mitad en términos negativos.

Una vez construida una primera versión de la escala, se realizaron entrevistas individuales a 2 estudiantes de 4° año de la carrera de Obstetricia y Puericultura, de Trabajo Social y de Tecnología Médica quienes evaluaron la comprensión de los ítems y la pertinencia de cada uno de ellos al contexto de su experiencia universitaria. Tres fueron los criterios de selección de los estudiantes antes mencionados: (a) que fueran de carreras de un área formativa diferente a la de los estudiantes que participaron en la etapa anterior, de modo, de representar una gama lo más amplia posible de la experiencia universitaria; (b) que fueran de cursos superiores, de modo, que pudieran opinar basados en sus años de estudio en la universidad; y (c) el muestreo fue por conveniencia, participaron estudiantes que permanecían en los espacios de sus carreras y tuvieron disposición de colaborar con la investigación. Todas las entrevistas fueron escritas y analizadas. Como resultado, se eliminó un ítem, se reformularon 4 y se agregaron 2 ítems. Rediseñados los ítems de la escala, se presentó a 1 docente tanto de la carrera de Obstetricia y Puericultura, de Psicología y de Enfermería para que evaluaran la pertinencia de los ítems y aportaran con sugerencias para la mejor comprensión de los ítems. Producto de ello, no se realizaron cambios significativos a los ítems.

Con los procedimientos descritos, se obtuvo una versión definitiva de la escala, quedando compuesta por 25 ítems, agrupados en 4 categorías de conductas de ciudadanía en la carrera. La primera categoría se denominó “Participar en la organización estudiantil”, compuesta por 7 ítems, todos ellos hacen mención a desear participar en una organización estudiantil democrática, que plantea demandas justas y donde comparte información y se aporta activamente. La segunda categoría se designó “Cuidar la carrera”, formada por 8 ítems y, hacen mención tanto a cuidar la infraestructura de la carrera, realizar críticas constructivas, como a mantenerse informado y participar de las actividades. Coherente con lo anterior, también se incluyeron dos ítems, relacionados con sentirse responsables del buen funcionamiento de la carrera y representarla adecuadamente en la comunidad. La tercera categoría se nombró “Preocupación por las actividades académicas”, compuesta de 4 ítems e indican el interés en participar en clases, colaborarle al docente y responder la encuesta de evaluación de la docencia al final del semestre. Por último, la cuarta categoría se designó “Preocupación por las relaciones interpersonales en la carrera”, formada de 7 ítems y se refieren a preocuparse por el bienestar de los compañeros, mantener una buena comunicación y cuidar un clima de respeto mutuo. Además, otros ítems fueron concernientes a colaborar a los docentes y a valorar las relaciones interpersonales con docentes y funcionarios universitarios.

Las tres primeras categorías (que aglutinan el 72% de los ítems) estarían vinculadas a la dimensión orientación a desafíos planteada por Dávila de León y Finkelstein (2016) y Podsakoff et al. (2014). Es decir, estarían aludiendo a conductas que benefician a la carrera, ya sea, a partir de que los estudiantes participan activamente en la organización estudiantil, aportan al buen funcionamiento de la carrera y colaboran con las actividades de la carrera. La cuarta categoría de la escala, estaría relacionada con la dimensión orientación a la afiliación de Dávila de León y Finkelstein (2016) y Podsakoff et al. (2014). Esta última orientación apunta a que los estudiantes cuidan las relaciones interpersonales al interior de sus carreras.

FASE 2: Participantes

La muestra estuvo compuesta por estudiantes universitarios, pertenecientes a una universidad compleja perteneciente al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch) en la región del Biobío, Chile. Fue recolectada mediante método accidental. La muestra estuvo compuesta por 243 estudiantes. Siguiendo los lineamientos de Lloret-Segura et al. (2014) el tamaño de la muestras es adecuado para la realización de un AFE. Los estudiantes cursaban el tercer o cuarto año de su carrera. Un 30,9% hombres y un 68,9% mujeres, un 45,5% pertenecían a tres carreras de la Facultad de Ciencias Sociales y un 54,5% a cinco carreras de la Facultad de Educación. En la Tabla 1, se puede apreciar la descripción de ambas muestras por facultad y carrera.

Tabla 1 Descripción de la muestra por Facultad y Carrera 

Facultad Educación Frec. Facultad Ciencias Sociales Frec.
- Pedagogía en Historia 22 - Sociología 19
- Pedagogía en Artes Plásticas 12 - Antropología 59
- Educación Parvularia 26 - Comunicación Social 33
- Pedagogía en Español 33
- Pedagogía en Educación Básica 40
Total: 133 Total: 111

Instrumento

La escala de conducta ciudadana con la carrera (CCC) estuvo compuesta por 25 ítems. La escala de respuesta fue tipo Likert de 5 puntos (1 muy en desacuerdo a 5 muy de acuerdo). En las instrucciones para responder la escala se solicitó indicar carrera, semestre que la cursaban y sexo.

Procedimientos

Primero, se realizó una aplicación piloto de la escala CCC a 12 estudiantes de la carrera de Comunicación Social, para detectar si los estudiantes presentaban alguna dificultad durante la aplicación de la escala, apreciándose que las instrucciones resultaron claras y los ítems comprensibles y pertinentes. Una vez obtenida la aprobación de las autoridades universitarias, se coordinó con docentes de asignatura aplicar la escala al término de la clase. Los encuestadores fueron estudiantes universitarios entrenados por un psicólogo. Los datos fueron digitados por estudiantes entrenados y fueron revisados posteriormente por el investigador principal. La investigación fue aprobada por la Comisión de Ética de la Dirección de Investigación de la Universidad.

Análisis de los datos

La evaluación de la validez de constructo de la escala CCC se realizó a través de un análisis factorial exploratorio (AFE). Siguiendo las recomendaciones de Lloret et al. (2017) y Ferrando y Lorenzo-Seva (2017) los análisis fueron con correlaciones policóricas y se utilizó el programa FACTOR (versión 10.5), programa específico para AFE que entrega análisis complementarios no presente en otros software. Lo anterior, basado en que los ítems tienen un formato de respuesta Likert y el nivel de medida es ordinal y no se asume un modelo lineal de los datos (Lloret et al. 2017). Siguiendo las propuestas de Lloret et al. (2017) y Merino-Soto y Domínguez- Lara (2015) como estrategia analítica se utilizó método de extracción Weigted Least Square (ULS), por otra parte, se utilizó la rotación oblicua Promin. Para determinar el número de factores a extraer se determinó mediante el Análisis Paralelo, dado que presenta un alto respaldo por investigaciones (Merino-Soto y Domínguez-Lara, 2015; Horn, 1965). Se evaluó el grado de adecuación de los datos para el AFE a través de la medida KMO, considerándose satisfactorio si el valor es superior a .80 (Lloret et al., 2014). La confiabilidad fue evaluada a través del alfa ordinal que, si bien, es conceptualmente equivalente al alfa de Cronbach, resulta más adecuado para datos ordinales (Freiberg et al., 2013). Para tal fin, se utilizó el programa elaborado en Excel por Domínguez (2012), el cual está basado en los análisis de Gadermann et al., (2012) y Elosua y Zumbo (2008).

Consideraciones éticas

En ambos estudios, los participantes debieron firmar carta de consentimiento informado. En el procedimiento, se garantizó que la participación fuera voluntaria y se resguardo el anonimato de los participantes.

RESULTADOS

El análisis descriptivo preliminar indica que todas las variables presentan indicadores de asimetría y curtosis dentro de lo esperado (±1.5) excepto el ítem 14, lo cual se estima no afectaría las estimaciones posteriores (ver Tabla 2). La matriz de correlaciones policóricas fueron moderadas (inferiores a .642). Con la prueba KMO se obtuvo una satisfactoria adecuación de los datos para el AFE, un valor de .862 (intervalo al 95% de confianza .854-.892). Se utilizó como método Análisis Paralelo de Horn y en base a 5.000 muestras aleatorias se encontró una estructura bifactorial de los ítems. El índice de bondad de ajuste GFI fue de .989, resultado que indica que la matriz de datos presenta una buena adecuación al modelo de dos factores.

De los ítems, 9 cargaron en el factor 1 y 16 ítems en el factor 2. Si bien, Lloret et al. (2014) recomienda que se deben eliminar los ítems cuya saturación sea bajo .40 en un factor, se optó por un punto de corte más exigente, .50, lo cual de acuerdo a Hair et al. (2014) consideran una carga significativa. De acuerdo a lo anterior, se eliminaron 4 ítems en el factor 1 y 7 ítems en el factor 2, incluidos dos ítems que cargaban simultáneamente en los dos factores (se eliminaron 11 ítems). La Tabla 2, muestran que los ítems seleccionados cargan adecuadamente en cada factor, siendo la carga más baja de .523. Se obtuvo una proporción de varianza acumulada de los dos factores de .568, lo cual se estima satisfactoria (Hair et al., 2014). La proporción de varianza acumulada en el Factor 1 fue de .377 y en el Factor 2 fue de .190. La correlación inter-factor fue de .330, lo cual muestra que los factores están relacionados de un tamaño medio. Para la estimación de la confiabilidad de las puntuaciones se utilizó el coeficiente alfa ordinal (Domínguez, 2012) y se obtuvo un alfa para el factor 1 de .898 y para el factor 2 de .811.

Tabla 2 Media, desviación estándar, asimetría, curtosis y estructura factorial de los ítems seleccionados. M: media; DE: desviación estándar; As: asimetría de Ficher; Cu curtosis de Fisher; Co comunalidad. ® Ítems evaluados inversamente 

Ítems M DE As Cu Factor 1 Factor 2 Co
1. Participar en las actividades de la organización estudiantil de mi carrera no tiene sentido para mí y me concentro en mis actividades académicas. ® 3.37 1.163 -.366 -.652 .902 .752
2. Me interesa y aporto con ideas en reuniones, en comités y en las asambleas que organizan los estudiantes de mí carrera. 3.13 1.051 -.109 -.343 .796 .624
3. Para mí es importante apoyar las demandas académicas que estimo justas de los estudiantes de mí carrera. 3.95 .890 -1.068 1.806 .757 .546
4. Es importante para mí participar en las elecciones democráticas de los dirigentes de la organización estudiantil en la carrera. 3.71 1.160 -.713 -.040 .731 .524
5. Motivo a mis compañeros para que exista una toma de decisiones democrática en la organización estudiantil de mí carrera. 3.43 .976 -.255 -.287 .713 .524
6. No estoy motivado en aportar con ideas sobre cómo mejorar el funcionamiento de la organización estudiantil de mi carrera. ® 3.35 1.134 -.313 -.791 .707 .501
7. No suelo compartir información con mis compañeros sobre lo que se plantea en las asambleas de estudiantes y/o en las reuniones que se realizan con los docentes. ® 3.87 1.007 -.719 .132 .671 .423
8. El buen funcionamiento de la carrera es responsabilidad de las autoridades y docentes, no es asunto mío involucrarme en ello. ® 4.06 .932 -.867 .391 .583 .425
9. Me interesa participar en reuniones donde se puedan realizar críticas constructivas a las asignaturas con el objetivo que los futuros estudiantes reciban una mejor formación en la carrera. 3.82 .934 -.714 .567 .539 .420
10. Aprecio y soy colaborador con los docentes de mi carrera. 3.60 .802 -.273 -.345 .865 .699
11. Suelo participar activamente en las actividades de clases que planifican los profesores en mí carrera. 3.70 .909 -.562 .187 .731 .545
12. Mis relaciones interpersonales con los docentes y con los funcionarios de la carrera son importantes para mí. 4.03 .786 -.735 .955 .686 .472
13. En general, no me agrada colaborarle al docente con las actividades de las asignaturas. ® 3.98 .756 -.543 .586 .654 .422
14. Me siento responsable de representar bien a mi carrera en la comunidad. Por ejemplo, en pasos prácticos o en la práctica profesional. 4.23 .900 -1.481 2.670 .523 .260

El primer factor está compuesto por 9 ítems y es el que aporta en mayor porcentaje a explicar la varianza de la escala, se optó por titularlo “Participación Activa en la Organización Estudiantil”, dado que la mayoría de sus ítems (6) aluden directamente a participar y aportar voluntariamente a dicha organización. Los restantes 3 ítems del primer factor, estarían vinculados indirectamente a la labor que dicha organización: compartir información de las asambleas con los estudiantes, sentirse responsables del buen funcionamiento de la carrera y mejorar las asignaturas para ayudar a futuros estudiantes. El segundo factor, está compuesto por 5 ítems y se denominó “Apoyo a la Carrera”, dado que incluye; valorar las relaciones con los docentes y funcionarios, colaborar con la docencia y representar adecuadamente la carrera ante la comunidad.

El puntaje total en la escala CCC presentó una media de 3.72, mediana de 3.71, una desviación estándar de .55 y de acuerdo con la prueba de Kolmogorov-Smirnov presenta una distribución normal (D(260)= .038 , p> .05). El Factor 1 presentó una media (3.63) inferior a la media del Factor 2 (3.91), dicha diferencia evaluada a través de la prueba t de Student es estadísticamente significativa (t(259)= -5.466 , p<.001). También a través de esta prueba no se encontraron diferencias estadísticas significativas por sexo (t(258)= 2.649 , p> .05) ni facultad (t(258)= .016 , p>.05).

DISCUSIÓN

Las universidades tienen la función social ineludible de promover que los futuros profesionales sean capaces de mostrar una activa participación cívica, partiendo desde la institución donde está estudiando hasta las organizaciones donde se desempeñarán en el futuro, como también, en la sociedad. De este modo, se ha sostenido en esta investigación que un buen estudiante universitario es quien no solo asume el rol estrecho de presentar un buen rendimiento académico, sino que además, se espera que se comprometa más de la experiencia universitaria, ejerciendo en forma cotidiana conductas ciudadanas en sus centros de estudio. Es más, se estima que resulta esencial que así sea, si se espera un funcionamiento óptimo de los propios centros de estudio. Sin embargo, se comparte el punto de vista de Marí et al. (2016) quienes sostienen que incorporar el tema de la ciudadanía es polémico dado que plantea problemas valóricos y supone dificultades su desarrollo. Si bien, el concepto de conducta ciudadana organizacional emerge de su aplicación al contexto laboral, luego de la revisión bibliográfica realizada se considera que es generalizable al contexto educacional y, más específicamente, de proponer el estudio de la conducta ciudadana de los estudiantes universitarios dentro de sus carreras. Los objetivos de la investigación fueron conceptualizar la conducta ciudadana de los estudiantes universitarios en el contexto de sus carreras, desarrollar una escala con adecuadas propiedades psicométricas que la mida y explorar el comportamiento de la escala en estudiantes universitarios.

El primer objetivo fue elaborar una conceptualización de la conducta ciudadana en la carrera y se encontró que está compuesta de dos dimensiones diferentes. La primera y principal fue “Participación Activa en la Organización Estudiantil”, esta dimensión se asemeja a virtud cívica propuesta por Azmi et al. (2016) y Organ (1997) y a una orientación a desafíos y apoyar a la organización propuesta por Podsakoff et al. (2014) y Dávila de León y Finkelstein (2016). Se estima que este resultado visibiliza el importante rol que tiene la organización estudiantil universitaria tanto para la formación de los estudiantes, la justa defensa de sus derechos, como para aportar a la dinámica organizacional de los centros de estudio universitarios. Se estima que la aprendizaje de prácticas democráticas dentro de ella.

La segunda dimensión “Apoyo a la Carrera”, resalta la importancia de las relaciones con docentes y funcionarios, el colaborar en las actividades de docencia y la disposición a representar bien a su carrera en la comunidad. Se estima que es coherente con la dimensión Altruismo propuesta por Organ (1997) y también descrita por Azmi et al. (2016). En la clasificación propuesta por Podsakoff et al. (2014) y descrita por Dávila de León & Finkelstein (2016) se relaciona con una orientación a la afiliación. En apoyo a esta dimensión, una investigación en el contexto universitario también encontró que la conducta ciudadana incluye las buenas relaciones con docentes, funcionarios y la carrera como un todo (Nawaz et al., 2017). En un contexto social chileno marcado por débiles vínculos de confianza (Lorenzo, 2012), se estima que esta dimensión reviste importancia ya que llama a favorecer y cuidar la convivencia universitaria. Se rescata el vínculo afectivo que debería llegar a establecer los estudiantes dentro de sus carreras y, de este modo, probablemente influir en la disposición a colaborar dentro de su carrera.

De acuerdo a lo anterior, la conducta ciudadana en la carrera se conceptualizaría como la conducta voluntaria de los estudiantes por participar activamente en su organización estudiantil democrática y cultivar relaciones interpersonales positivas con los funcionarios universitarios, colaborar en las actividades de docencia y resguardar la imagen pública de su carrera ante la comunidad.

Un resultado no esperado fue que un porcentaje importante de los ítems de la escala original no se incluyeran en la escala final (40%). Específicamente, correspondieron mayoritariamente a ítems que hacen referencia, por una parte, a las relaciones interpersonales entre los estudiantes, tales como, preocuparse por el bienestar de los compañeros, interés por relacionarse con los compañeros, promover un clima de respeto entre ellos. En el caso que realmente los estudiantes no integren las relaciones interpersonales entre ellos en su ciudadanía organizacional de su carrera, podría mostrar la existencia de una baja sociabilidad, una identidad predominante como consumidores (Bunce et al., 2016; Mari Ytarte et al., 2016), lo cual no facilitaría el desarrollo de un trabajo colectivo colaborativo y vuelve muy difícil el desarrollo de la organización estudiantil. Por otra parte, incluyeron también ítems que hacían mención al cuidado y limpieza de la infraestructura y responder la encuesta de evaluación docente, aspectos que fueron especialmente valorados por los docentes. En general, los dos aspectos excluidos se podrían considerar válidos y deseables de ciudadanía de los estudiantes en la carrera. De acuerdo a los planteamientos de Dekas et al. (2013), no existe un modelo para describir la conducta ciudadana organizacional para todo tipo de organizaciones, inclusive las conductas relevantes pueden variar en el tiempo. Por ejemplo, una investigación con estudiantes universitarios encontró que algunas dimensiones fueron similares a las investigaciones tradicionales en el área (Podsakoff et al., 2014; Organ, 1988) incluso a investigaciones recientes con estudiantes universitarios (Myers et al., 2016), sin embargo, la mayoría de las dimensiones que surgieron fueron nuevas (Nawaz et al., 2017). Ello podría mostrar que la ciudadanía depende especialmente de la cultura y socialización que los estudiantes tienen en cada institución universitaria, así como también, de cada país. Otra explicación posible, es que las conductas que fueron excluidas, sean especialmente problemáticas, por ejemplo, el incivismo o trato descortés entre estudiantes, pueden generar intensas reacciones emocionales que afecten las respuestas a los cuestionarios tradicionales. En síntesis, son temas que requieren mayor investigación.

El segundo objetivo fue construir una escala con apropiadas cualidades psicométricas. Por una parte, se estima presenta una adecuada validez de contenido dado que los ítems fueron extraídos de los propios integrantes de la organización. A nivel de ítems, estos presentaron relaciones moderadas entre sí, lo que indicaría que aportan información diferenciada y no redundante del constructo evaluado. Asimismo, la magnitud de las cargas factoriales de los ítems mostrarían que influyen fuertemente en la variable latente. Dada la baja correlación existente entre los factores de la sub escalas, serían factores independientes. La estructura bifactorial obtenida de los resultados muestra coincidencias con propuesta por Podsakoff et al. (2014) y descrita por Dávila de León y Finkelstein (2016). La magnitud de las carga de los factores mostrarían que la dimensión Participación en la organización estudiantil es más relevante para definir la ciudadanía de los estudiantes en su carrera. Por otra parte, la escala presenta adecuada validez de constructo dado que los ítems cargan adecuadamente en cada factor y la varianza explicada por los factores es aceptable. A futuro se podría considerar agregar nuevos ítems, de modo, de aumentar la varianza explicada, especialmente respecto al Factor 2. El estudio de confiabilidad encontró una magnitud dentro de límites adecuado para su empleo. En síntesis, a partir de los resultados obtenidos existe evidencia preliminar que permite concluir que la escala CCC de 14 ítems cuenta con adecuadas propiedades psicométricas (validez de contenido y de constructo y confiabilidad) que permiten su uso. Se estima una cualidad de la escala el hecho que sea relativamente breve lo que facilitaría su uso.

El tercer objetivo fue presentar una descripción preliminar del comportamiento de la escala en la población de estudiantes universitarios. Este estudio es la primera oportunidad en que se obtiene el nivel de conducta ciudadana presente en estudiantes universitarios chilenos. Dada la media obtenida en las sub escalas, se estima que, mayor atención debería darse a la dimensión Participación activa en la organización estudiantil que a la dimensión Apoyo a la carrera, dado que obtuvo una media significativamente más baja. Por una parte, un resultado positivo de la primera dimensión fue que los ítems que puntuaron más alto fueron el número 8 y 9, los cuales reconocen que el buen funcionamiento de la carrera necesita de la participación responsable de los estudiantes y que ellos pueden aportar realizando críticas constructivas. Sin embargo, al analizar los ítems que puntuaron más bajo en esta dimensión: 1 (encontrarle sentido a participar en la organización estudiantil), 2 (aportar ideas en las reuniones de estudiantes) y 5 (motivar a compañeros a tomar dediciones democráticas), podría estar mostrando que los estudiantes no visualizan su organización estudiantil como el espacio más idóneo de participación o consideran difícil la capacidad de auto organizarse. También se podría tratar de una tendencia general de desvinculación en los estudiantes y, por ende, de inhibición de la conducta ciudadana dentro de su centro de estudio. En ese caso, los resultados sería coherente con los planteamientos de Flores-González y García-González (2014) acerca del actual bajo compromiso social y político de los jóvenes y la formación de su identidad como consumidores del sistema educacional señalados por Bunce et al. (2016) y Marí et al. (2016). Lo anterior afectaría significativamente el buen funcionamiento de la organización estudiantil, una baja participación corre el riesgo que grupos no representativos asuma el control de ella, lo que podría llevar a más estudiantes a no participar. Las hipótesis que emergen de estos resultados podrían abordarse en futuras investigaciones. Por último, dado que no se encontraron diferencias estadísticas significativas en los puntajes de conducta ciudadana por sexo ni por facultad, no se requerirían baremos diferenciados por dichas categorías.

Algunas implicaciones prácticas pueden extraerse de los resultados. Se coincide con Khaola (2014) en que en último término son los docentes los que juegan un rol central en fomentar en los estudiantes una reflexión y prácticas de ciudadanía dentro de su institución, por ello, son los primeros que deben discutir la pertinencia del uso de la escala construida en su centro de estudio. Se está de acuerdo con LeBlanc (2014) en que los estudiantes necesitan conocer sobre la práctica de la ciudadanía organizacional en la vida universitaria. Se estima que esta investigación proporciona un listado de conductas ciudadanas relevantes que podrían orientar acerca de las conductas que los estudiantes deberían respetar y manifestar en su carrera. Como indica Bara y Martínez (2012) la comunidad universitaria debe concordar en normas básicas de convivencia universitaria. Se estima que el uso de la escala CCC permitiría determinar cuáles estudiantes podrían beneficiarse que los docentes fortalezcan actitudes ciudadanas y, a su vez, permitiría evaluar el impacto de las intervenciones pedagógicas que pretendan fomentar dichas actitudes en los estudiantes. Una intervención podría ser retroalimentar a los estudiantes sobre los resultados de la aplicación de la escala CCC, ello podría enriquecer un debate en los estudiantes acerca de lo significa una buena vida académica en el centro de estudio.

Una limitación del estudio fue el número reducido de participantes y que el muestreo no fue probabilístico, lo que obliga a la cautela en la generalización de los resultados. En esa misma dirección dado que la muestra no fue homogénea respecto a sexo, los resultados obtenidos no son concluyentes. Dado el carácter preliminar de esta investigación existe la necesidad de continuar evaluando la validez de la escala, ya que establecer sus propiedades psicométricas es un proceso complejo y extenso, entre otras consideraciones requieren que la escala se aplique en varios contextos (distintas universidades) y en diferentes muestras (estudiantes de otras facultades). Además, para refinar la validez de constructo se sugieren realizar estudios de validez discriminante y convergente.

Algunas posibles direcciones de futuras investigaciones. Dado que no quedaron incluidos en la escala final ni las relaciones de colaboración entre los propios estudiantes ni el cuidado del lugar de estudio, se estima que se debería indagar más profundamente acerca de ellas. Por ello, se sugiere replicar el estudio cualitativo, pero con estudiantes de otras universidades y facultades, de modo, de fortalecer la validez de contenido de la escala. Se podría realizar un análisis factorial confirmatorio para validar el modelo emergente en este estudio, ello debiera realizarse con una muestra más amplia, de modo, de poder generalizar los resultados obtenidos. Finalmente, un desafío de alta prioridad sería comprender los factores que tienen mayor impacto para fomentar la conducta ciudadana responsable en los estudiantes universitarios en sus centros de estudio.

CONCLUSIONES

La universidad tiene la función de formar al estudiante universitario como persona y como profesional, pero también, como ciudadano. Una vía para favorecerlo es fomentar la conducta ciudadana de los estudiantes en el contexto de su centro de estudio. La conducta ciudadana en la carrera se conceptualizaría como una conducta voluntaria de los estudiantes relacionada con participar activamente en su organización estudiantil y con cultivar vínculos positivos con los funcionarios universitarios, colaborar en las actividades de docencia y resguardar la imagen pública de su carrera ante la comunidad. Se construyó una escala relativamente breve de 14 ítems que presenta adecuadas propiedades psicométricas, en términos de una adecuada estructura factorial de los ítems y adecuada confiabilidad. Se sugiere la necesidad de nuevos estudios que permitan fortalecer la validez de la nueva escala. Se ha reconocido que los docentes juegan un importante rol en estimular en los estudiantes la conducta ciudadana en sus carreras. De los investigadores se espera que se motiven en generar conocimientos sobre este tópico escasamente estudiado en nuestro medio.

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen el apoyo de Conicyt a través del proyecto FONDECYT “Modelo explicativo de la permanencia y el abandono de los estudios universitarios, basado en procesos cognitivo motivacionales” (1161502) y a la Dirección de Investigación de la Universidad de Concepción-Chile.

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Recibido: 23 de Junio de 2017; Aprobado: 21 de Agosto de 2017

Autor a quien debe ser dirigida la correspondencia: Rodrigo J. Yáñez, ryanez@udec.cl

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