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RLA. Revista de lingüística teórica y aplicada

versão On-line ISSN 0718-4883

RLA vol.57 no.2 Concepción dez. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48832019000200087 

ARTÍCULO

EL ASPECTO LÉXICO EN EL USO DE LA MORFOLOGÍA VERBAL DE PASADO EN APRENDICES ANGLOHABLANTES DE ESPAÑOL COMO SEGUNDA LENGUA

LEXICAL ASPECT IN THE USE OF PAST VERBAL MORPHOLOGY BY ENGLISH SPEAKING LEARNERS OF SPANISH AS A SECOND LANGUAGE

LUCÍA QUINTANA HERNÁNDEZ1 

1Universidad de Huelva. España. lucia.quintana@dfesp.uhu.es

RESUMEN

Este trabajo estudia el uso del aspecto gramatical del español como segunda lengua (Andersen y Shirai, 1996; Bardovi, 1994; Domínguez, Tracy, Arche, Mitchell y Miles, 2013; entre otros), concretamente la forma en la que el aspecto léxico del verbo condiciona el uso de la morfología verbal de pasado en español. Gran parte de los trabajos se han centrado en la influencia de la telicidad en el uso de los pasados, este artículo también investiga la incidencia de la dinamicidad, la puntualidad y la duración en el uso de los pasados en los niveles A2, B1y B2. Para ello se ha diseñado una prueba de producción escrita basada en un breve cortometraje, y los resultados han sido analizados a través de pruebas de chi-cuadrado. Los datos muestran que todos los grupos prefieren el pretérito para completar la prueba. Los aprendices de nivel A2 muestran una preferencia mayor que los otros grupos, lo cual confirma la transferencia de la L1 (Slabakova 2001; Díaz, Bel, y Bekiou, 2008; McManus, 2015). También se observa que los diferentes rasgos aspectuales determinan el uso de los pasados de forma desigual: la dinamicidad y la puntualidad sesgan el uso del pretérito en todos los niveles, mientras que la telicidad sesga el uso del pretérito en los niveles B1 y B2. Por su parte, la duración sesga el uso del imperfecto, especialmente en los niveles B1 y B2. Los resultados ponen de manifiesto que los rasgos aspectuales léxicos, como la dinamicidad y puntualidad, inciden en el uso de la morfología verbal de pasado durante todo el proceso de adquisición, mientras que los rasgos que interactúan con rasgos sintácticos, como la telicidad y la duración, influencian el uso de la morfología en niveles intermedios.

Palabras clave: Adquisición de segundas lenguas; aspecto gramatical; imperfecto; telicidad; dinamicidad; puntualidad; duración

ABSTRACT

This article investigates the use of Spanish grammatical aspect by English speaking learners of Spanish as a second language following the Lexical Aspect Hypothesis (Andersen y Shirai, 1996; Bardovi, 1994; Domínguez, Tracy, Arche, Mitchell y Miles, 2013; among many others), which proposes that the lexical aspect of the verb biases the use of Spanish past tenses. Although most studies have focused on the effects of telicity in the use of past tenses, this article also studies how dynamicity, punctuality and durativity bias the use of Spanish past tenses by learners of A2, B1and B2. To that end, a written test based on a short movie has been designed, and its results were analysed through chi-square tests. On the one hand, the results show that all groups prefer the preterit to complete the task. The A2 group shows a higher preference range, which supports the L1 Transfer Hypothesis (Slabakova, 2001; Díaz, Bel y Bekiou, 2008; McManus 2015). On the other hand, we found that the different aspectual features determine the use of past tenses in different ways: the preterit is strongly biased by dynamicity and punctuality in all levels, whereas telicity biases the use of the preterit in B1 and B2. The use of the imperfect is biased by durativity, and its effect increases in B1 and B2. The results show that pure lexical aspectual features such as dynamicity and punctuality bias the use of past tenses throughout the whole process of acquisition, whereas those aspectual features which interact with syntactic features, telicity and durativity, bias the use of past morphology in intermediate levels.

Keywords: Second language acquisition; grammatical aspect; imperfect; telicity; dinamicity; punctuality; durativity

1. INTRODUCCIÓN

Es bien conocido que los aprendices de segundas lenguas tienen dificultades para aprender a usar los tiempos verbales de pasado en español, y esto ha llevado a numerosos investigadores a tratar de averiguar el motivo que dificulta la adquisición de la morfología temporal (Andersen y Shirai, 1996; Bardovi, 1994; González y Quintana, 2018; Comajoan, 2013; Diaubalick y Guijarro 2017; Díaz et al., 2008; Domínguez et al., 2013; González, 2003, 2013; Salaberry, 2000; Slabakova, 2001; entre otros). El aspecto es un componente temporal que permite presentar los eventos desde diferentes perspectivas, tanto de forma delimitada como no delimitada (Smith, 1997). Esta noción puede manifestarse en las lenguas de muy diversas formas: en el léxico (aspecto léxico), en la morfología (aspecto gramatical), en la composición argumental de la predicación (aspecto predicati vo), e incluso a través de la función discursiva de las piezas léxicas utilizadas (as pecto discursivo). El propósito de este trabajo es profundizar en la Hipótesis del Aspecto Léxico (Andersen, 1986, 1991), hipótesis que propone la clase aspectual del verbo como determinante del uso de las formas de pasado en las fases iniciales de adquisición del español como segunda lengua (L2 de ahora en adelante). De esta manera se plantea que, si el verbo es delimitado, como por ejemplo "llegar", el aprendiente usará inicialmente las formas perfectivas, mientras que usará las formas imperfectivas con verbos no delimitados como ser. La falta de acuerdo en torno a qué rasgo aspectual determina el uso del aspecto gramatical nos lleva a fijarnos en la forma en la que los aprendices usan la morfología verbal atendiendo a ciertos rasgos aspectuales prototípicos y sobresalientes en el input: terminación (telicidad), dinamicidad, puntualidad y duración.

Para profundizar en el poder explicativo de este análisis, y dado que recientemente varias propuestas señalan que diferentes rasgos aspectuales léxicos (González y Quintana 2018; Domínguez et al., 2013; González, 2003, 2013), y no las clases aspectuales vendlerianas (estados, actividades, realizaciones, logros), determinan el uso de determinados tiempos verbales, se introducen varias clasificaciones aspectuales diferentes a la usada en la mayoría de los estudios realizados hasta el momento. Andersen (1986) utilizó la taxonomía clásica de Vendler (1957) para clasificar los datos de su experimento con aprendices anglohablantes de español, y los resultados le llevaron a proponer que los aprendices usan primero el pretérito con logros y realizaciones, y posteriormente con actividades y estados, mientras que el imperfecto lo usan más tarde, primero con estados y actividades, y posteriormente con realizaciones y logros (Hipótesis del Aspecto Léxico). Sin embargo, otros estudios han mostrado que el aprendiente hace una clasificación aspectual más básica, es decir basada en rasgos aspectuales como telicidad o dinamicidad, no en clases aspectuales como las vendlerianas. Para Slabakova (2001) y Van Hout (2008) el rasgo relevante es la telicidad, para González (2003, 2013) el par 'terminativo/durativo' porque se basa en la taxonomía de Verkuyl (1993), mientras que para Domínguez et al. (2013) el rasgo relevante es la dinamicidad. González y Quintana (2018) han mostrado que la lengua materna (L1 de aquí en adelante) del aprendiente influye de manera determinante en el rasgo aspectual que determina el uso de la morfología verbal de pasado. En las fases iniciales, los anglohablantes se fijan en el par 'dinámico/estativo' para usar la morfología de pasado en sus textos, mientras que los hablantes de holandés se fijan en el 'par durativo/ terminativo'.

La falta de acuerdo en torno a qué rasgo aspectual determina la influencia en el uso del aspecto gramatical, así como en qué etapa del proceso de adquisición se produce dicho sesgo, pone de manifiesto que es necesario reformular la Hipótesis del Aspecto Léxico, y el presente trabajo se suma a esta línea de investigación. Para mostrar que los diferentes rasgos aspectuales tienen un efecto en el uso de la morfología verbal, se analizarán los datos del experimento a la luz de las propues tas que giran en torno al rasgo terminación (telicidad) (González, 2003, 2013; Slabakova, 2001), al rasgo dinamicidad (Domínguez et al., 2013), y también al de puntualidad, así como el de duración. El objetivo es averiguar si en lugar de prestar atención a las clases léxicas aspectuales, los aprendices usan la morfología verbal de pasado atendiendo a los rasgos aspectuales más sobresalientes de los verbos, por ejemplo, el de puntualidad (Pérez, Majzlanova y Sánchez, 2003) en el verbo llegar. Para ello se examinará a qué rasgos prestan atención los aprendices anglohablantes de nivel A2, B1 y B2 cuando usan el pretérito perfecto simple, y cuando usan el pretérito imperfecto. Dado que se busca determinar si hay contrastes en diferentes niveles de adquisición, se trabaja con grupos de aprendices de diferentes niveles. El objetivo es averiguar si hay rasgos aspectuales que sesgan el uso de la morfología verbal de pasado en los niveles iniciales y otros que lo hacen en niveles intermedios.

El experimento que se describe aquí ha sido diseñado para poner a prueba las taxonomías de Verkuyl (1993), que clasifica los predicados en durativos y terminativos, y la de Moens y Steedman (1988), que diferencia entre estados y eventos, y también el par puntual/no puntual. Ello implica que se analiza la incidencia de los rasgos terminación, duración, dinamicidad y puntualidad. Para conseguir que los aprendices puedan usar todo tipo de predicados conjugados en pasado, se elige un cortometraje cuyo contenido obliga el uso de predicados como despertarse, levantarse, tomar té, asomarse a la ventana, escribir una carta, hacer un avión de papel, tocar el violín, llegar, acabar, ser, estar, escribir, etc. Se pretende encontrar formas alejadas del español nativo, como por ejemplo el uso del predicado tomó un té en un contexto imperfectivo, o acabó de despertarse en un contexto imperfectivo.

Este trabajo se organiza de la siguiente manera. En el segundo apartado se revisa el concepto de aspecto, primero distinguimos aspecto léxico de aspecto gramatical y a continuación se exponen las taxonomías aspectuales de Vendler (1957), Verkuyl (1993), y la de Moens y Steedman (1988). A continuación se muestran las diferencias aspectuales entre el inglés y el español, y se presentan los trabajos experimentales más relevantes dentro del marco de la Hipótesis del Aspecto Léxico (Andersen, 1986, 1991; Domínguez et al., 2013; González, 2003, 2013; Slabakova, 2001), trabajos que describen los datos de interlengua teniendo en cuenta las taxonomías citadas en el apartado anterior. Seguidamente, se introduce la hipótesis del aspecto léxico refinada. En el tercer apartado se expone el estudio experimental en el que se abordan los pares aspectuales 'durativo/terminativo', 'di-námico/estativo', y 'puntual/no puntual'. En el cuarto apartado se muestran los resultados. Finalmente, se presenta la discusión de los resultados y las conclusiones.

2. FUNDAMENTOS TEÓRICOS

2.1. Aspecto

Tradicionalmente se asume que el aspecto determina que un evento aparezca como durativo o terminativo, en proceso o limitado. La conceptualización aspectual aparece ligada a la temporal en la morfología verbal (aspecto gramatical), y también al significado inherente de cada pieza léxica (aspecto léxico), de manera que un verbo como cantar es inherentemente durativo, pero en el enunciado Ayer cantó muy bien aparece como un evento concluido en el pasado, es decir, un evento perfectivo. Del mismo modo, el verbo empezar es inherentemente ingresivo, es decir enfocado en el inicio y por lo tanto terminativo, pero en el enunciado La película empezaba a las tres el evento aparece como imperfectivo.

Si bien todas las lenguas manifiestan esta categoría semántica, no todas la expresan del mismo modo. Algunas tienen una compleja morfología derivativa que marca las diferencias aspectuales en el léxico, como por ejemplo las lenguas eslavas, mientras que otras cuentan con una morfología gramatical rica en matices aspectuales, y que por lo tanto marcan las diferencias de perfectividad/imperfectividad en la morfología verbal. El español es una de estas lenguas que, además de codificar aspecto léxico (De Miguel, 1999), también cuenta con una morfología verbal que diferencia el significado perfectivo del imperfectivo. Por el contrario, el inglés no cuenta con dicha distinción morfológica, sino que presenta la imperfectividad a través de recursos más analíticos como el pasado progresivo y otras perífrasis verbales; así que el aprendiente anglohablante de español tiene que incorporar formas verbales novedosas a su repertorio de recursos aspectuales, y muchos experimentos muestran que en el proceso de adquisición de formas como el pretérito imperfecto, el discente parece predispuesto a codificar aspecto léxico (y no aspecto gramatical) en las primeras fases de adquisición.

2.2. Aspecto léxico y taxonomías aspectuales

No hay consenso en cuanto a la clasificación aspectual de los predicados, debido principalmente a que las diferentes propuestas usan distintos rasgos para diferenciar las múltiples clases aspectuales. Sin embargo, algunos rasgos son recurrentes en todas las clasificaciones, como es el de terminación.

2.2.1. Clasificación aspectual deVendler (1957)

Para Vendler (1957), dos rasgos fundamentales, esto es [+/- fases] y [+/- terminación], permiten clasificar los predicados en cuatro clases: 'estados, actividades, realizaciones y logros'. La propuesta de este lingüista es la más influyente en los trabajos experimentales:

Tabla I Clasificación de Vendler (1957). 

2.2.2. Clasificación aspectual deVerkuyl (1993)

Verkuyl (1993) propone que la clasificación aspectual debe hacerse teniendo en cuenta tanto la aportación del verbo como la de sus complementos, de manera que habla de aspecto predicativo y no de aspecto léxico. Su taxonomía se reduce a dos posibilidades: predicaciones durativas y predicaciones terminativas, y establece dos rasgos fundamentales para su clasificación. Uno de ellos es inherente al verbo [+/- AÑADE A] (traducción nuestra del término ADD TO) y el otro es introducido por los argumentos del verbo [+/- ESPECIFICADO] (traducción nuestra de las siglas SQA, specified quantity of the argument). Solo las predicaciones que muestran positivamente los dos rasgos, [+AÑADE A] y [+ESPECIFICADO], son terminativas, el resto son durativas.

  1. (1) pintar cuadros (durativo)

  2. [+AÑADE A] [-ESPECIFICADO]

  3. (2) pintar un cuadro (terminativo)

  4. [+AÑADE A] [+ESPECIFICADO]

2.2.3. Clasificación aspectual deMoens y Steedman (1988)

Moens y Steedman (1988) proponen una clasificación dual basada en el rasgo dinamicidad, y que por lo tanto diferencia entre estados y eventos (Tabla II). Dada la variedad de eventos posibles, estos autores proponen que otros rasgos aspectuales interaccionan para diferenciarlos unos de otros. Dichos rasgos son [atómico], [extendido] y [+/- consecuencia] (traducción nuestra de los términos atomic, extended and [+/consequence). Las posibles combinaciones de estos rasgos se concretan en cuatro tipos de eventos: 'procesos, culminaciones, procesos culminados y puntos'. A estos se añaden los estados. Algunas de estas etiquetas son equivalentes a las propuestas por Vendler: los procesos son actividades, las culminaciones logros, y los procesos culminados realizaciones. Los puntos son los eventos denominados semelfactivos en otras propuestas como la de Smith (1997).

Tabla II Clasificación de Moens y Steedman (1988). 

Si se presta atención a los rasgos de las tres taxonomías, se puede observar que algunos rasgos aspectuales se repiten con diferentes términos. Primero, se encuentra el rasgo de extensión temporal, ya sea denominado [+/-fases] (Vendler 1957), o [extendido] (Moens y Steedman 1988). Se cree que este es equivalente al rasgo duración mencionado en otras taxonomías (Verkuyl 1993). También se observa integrado el rasgo de [+/- terminación], y su posible equivalente [+/- consecuencia]. El rasgo [+ consecuencia] agrupa culminaciones y procesos culminados (logros y realizaciones en la taxonomía vendleriana), frente al de [- consecuencia] que agrupa a puntos y procesos (semelfactivos y actividades en la taxonomía vendleria-na), de manera que podemos decir que [+ consecuencia] es equivalente al término telicidad, término este último que ha acaparado la atención de muchos trabajos de adquisición del aspecto (Slabakova, 2001). Finalmente, es relevante mencionar el rasgo de atomicidad para agrupar puntos y culminaciones (semefaltivos y logros en otras taxonomías), y a su vez distinguirlos de procesos y procesos culminados. Este rasgo es equivalente al de puntualidad (Mourelatos, 1978).

La falta de consenso respecto a cuántas clases léxicas deben ser consideradas tipológicamente para poder integrar todos los predicados existentes en las lenguas muestra que todavía no se ha explicado adecuadamente cuáles son los rasgos aspectuales cuyas combinaciones generarían las clases aspectuales. Esto nos lleva a proponer una nueva alternativa en este trabajo. En vez de fijarnos en cómo afectan las tradicionales clases aspectuales, se pone el foco en cómo los aprendices usan la morfología verbal atendiendo a ciertos rasgos aspectuales: terminación, duración, dinamicidad y puntualidad.

2.3. Aspecto gramatical en español y en inglés

El aspecto se manifiesta inherentemente a través de los rasgos léxicos de los predicados. Algunas lenguas también permiten la expresión de la perfectividad/imperfectividad a través de la morfología temporal. Eso es lo que se denomina aspecto gramatical (García, 1998). El español cuenta con diversas formas de pasado que integran significado temporal y aspectual. De todas ellas este trabajo se centra en tres: pretérito perfecto simple (canté), pretérito perfecto compuesto (he cantado) y pretérito imperfecto (cantaba).

El pretérito simple es una forma perfectiva que presenta los eventos concluidos en el pasado. El perfecto compuesto es una forma de perfecto que presenta el resultado de un evento finalizado en un tiempo todavía presente en el español europeo, pero no siempre en el americano. En la variedad americana se usa el pretérito simple tanto en contextos de perfecto como perfectivos, aunque el perfecto compuesto también aparece en algunas ocasiones (Jara, 2011; Martínez, 2008, entre otros). Camus (2008) señala que el perfecto compuesto se sigue usando en el español americano, pero en contextos durativos e iterativos. Por otro lado, el imperfecto en -aba es una forma imperfectiva que muestra el evento en proceso y que tiene asociadas varias interpretaciones: continuativa, progresiva y habitual (García y Camus, 2004). El español también cuenta con un pasado progresivo de uso restringido, tan solo admite la interpretación progresiva cuando el verbo estar aparece declinado en imperfecto como en Juan estaba escribiendo un libro. En Juan estuvo escribiendo un libro no se afirma que el evento se haya completado, por lo que (García, 2006) afirma que es una perífrasis destelizadora, no una perífrasis aspectual.

Si bien el inglés cuenta con tiempos verbales equivalentes al pretérito perfecto simple y al compuesto, no cuenta con una forma imperfectiva equivalente al pretérito imperfecto en -aba, lo cual supone un importante escollo en el proceso de aprendizaje de la morfología verbal del español para un anglohablante. Para cubrir los significados asociados al imperfecto, el inglés usa el pasado progresivo, y también varias perífrasis verbales para las diferentes lecturas.

  1. (3) John was dancing, and he still dances (continuativo) Juan bailar-IMP, y todavía bailar-PRES

  2. "Juan bailaba, y todavía baila."

  3. (4) John was dancing every day (habitual) Juan bailar-IMP todos los días "Juan bailaba todos los días."

  4. (5) John was dancing while Mary was playing the guitar (progresivo) Juan bailar-IMP mientras María tocar-IMP la guitarra

  5. "Juan bailaba mientras María tocaba la guitarra."

El pasado simple del inglés también puede usarse en algunos contextos imperfectivos, de manera que en el siguiente ejemplo puede interpretarse como continuativo.

  1. (6) John danced and he still does (continuativo) Juan bailar.IMP y todavía lo hacer-PRES "Juan bailaba y todavía lo hace."

La lengua inglesa también cuenta con perífrasis verbales como used to + infinitivo (solía + infinitivo) y would + infinitivo para expresar habitualidad. De manera que el aprendiente debe interiorizar que todas las interpretaciones asociadas a esta variedad de expresiones, además de algunos usos de su pasado simple, se expresan a través del pretérito imperfecto del español (García y Camus, 2004). Las diferencias entre las dos lenguas ralentizan el proceso de adquisición de esta forma gramatical.

2.4. El aspecto en la interlengua

La representación lingüística meta que los aprendices han de adquirir es aquella en la que el pretérito simple se usa en contextos perfectivos, y también en contextos de perfecto en algunas variedades del español, mientras que el pretérito imperfecto se utiliza en contextos imperfectivos. Asumimos que su representación lingüística inicial es la de su L1 (McManus, 2015; Slabakova, 2001). En ella el pasado simple se usa tanto en contextos perfectivos como imperfectivos, por lo que en las fases iniciales de adquisición del aspecto gramatical de español se espera que el aprendiente asuma que el pretérito simple del español también se use en contextos imperfectivos. Además de esta predicción, y siguiendo la Hipótesis del Aspecto Léxico (Andersen, 1986), se propone que determinados rasgos aspectuales inherentes al verbo sesgan el uso del aspecto gramatical.

2.4.1. Hipótesis del Aspecto Léxico

En su influyente trabajo sobre la adquisición del aspecto gramatical del español, Andersen (1986) descubre que de forma paralela a los estudios realizados en adquisición del aspecto en L1 (Antinucci y Miller, 1976), el uso del aspecto gramatical está condicionado por el aspecto léxico.

Los resultados de este experimento llevaron a proponer la Hipótesis del Aspecto Léxico, de manera que primero aparece la forma perfectiva con logros y realizaciones, es decir con las formas télicas, y después con actividades y estados, las formas atélicas. Más tarde aparece el imperfecto, inicialmente con estados y actividades, y finalmente con realizaciones y logros. Aunque por el momento no se han podido verificar las ocho fases de desarrollo que este investigador propuso, numerosos trabajos posteriores demuestran que efectivamente se da un efecto del aspecto léxico en el uso de la morfología verbal de pasado. El debate en torno a la validez de esta propuesta parece derivarse del tipo de elemento aspectual (clase aspectual léxica, aspecto predicativo, rasgo aspectual, etc.) que afecta al uso de los pasados.

2.4.2. Hipótesis del parámetro de la telicidad

Para Slabakova (2001) el rasgo telicidad, como universal lingüístico, es el que condiciona el uso del aspecto gramatical por parte de aprendices de segundas lenguas. Para ella existe un parámetro de la telicidad que el aprendiente de una L2 tiene que reiniciar con la ayuda de un input enriquecido con enunciados en los que aparezcan elementos aspectuales. Esta autora asume que el estado inicial del parámetro de la telicidad es el de la L1, lo cual implica que el aprendizaje del aspecto gramatical será más rápido si la lengua materna es similar a la lengua meta. Los resultados de su experimento muestran que los usos de los aprendices están sesgados por la telicidad en los estados iniciales de adquisición de la morfología de pasado, de igual forma que en los estudios de adquisición del aspecto en la L1. Según ella, el motivo de la influencia de este rasgo aspectual en aprendices de segundas lenguas es la exposición a un input sesgado.

En el caso concreto del español, y puesto que todos los enunciados en esta lengua muestran un valor aspectual, el aprendiente tiene acceso al input necesario para que se lleve a cabo el reinicio de dicho parámetro. Así que su propuesta predice que, a pesar de las dificultades iniciales, el aprendiente puede conseguir el dominio de estas estructuras. Por otro lado, esta propuesta predice que, para un grupo de anglohablantes, cuya L1 no cuenta con una forma imperfectiva en -aba o equivalente, el proceso es más lento que para otros aprendices cuya L1 cuenta con una forma imperfectiva, como puede ser el caso de los aprendices italianos de español. Esta propuesta anticipa que un input sesgado en contexto de aula propicia que los aprendices prefieran la forma perfectiva con predicados télicos y la imperfectiva con predicados atélicos.

2.4.3. Hipótesis del aspecto predicativo

González (2003, 2013) fundamenta su representación interlingüística en la taxonomía de Verkuyl (1993), y por lo tanto atiende al aspecto predicativo y al par terminativo/durativo. En su trabajo con aprendices cuya lengua materna es el holandés, demuestra que la taxonomía dual de Verkuyl tiene mayor poder explicativo que la vendleriana. Según esta autora, en las fases iniciales el aprendiente usa la morfología de pasado atendiendo al valor aspectual de la combinación 'verbo + objeto'. Inicialmente el aprendiente usa el perfectivo con las predicaciones terminativas del tipo escribir una carta, etc., y posteriormente con las predicaciones durativas del tipo escribir cartas, escribir, etc.; después comienza a usar el imperfecto con las predicaciones durativas, y finalmente con las terminativas.

Si bien las aportaciones de Andersen (1986) centraban su propuesta en el rasgo de telicidad, de igual forma que Slabakova (2001), González (2003, 2013) suma el rasgo de duración a través de su clasificación dual basada en la taxonomía de Verkuyl (1993).

2.4.4. Hipótesis del efecto del rasgo de dinamicidad

El estudio de un grupo de aprendices anglohablantes de Domínguez et al. (2013) se aparta de los hallazgos hechos hasta el momento en relación con la telicidad. En este proyecto que realiza diversos tipos de pruebas a aprendices de diferentes niveles de competencia lingüística, descubren que los participantes prestan atención al rasgo dinamicidad, y no al rasgo telicidad, en las fases iniciales del proceso de adquisición. En las fases iniciales el aprendiente usa el perfectivo con eventos (logros, realizaciones y actividades), y el imperfecto con estados. También descubren que la telicidad efectivamente sesga el uso de la morfología gramatical, pero en niveles más avanzados. Así que esta propuesta no invalida las otras, sino que abre la puerta a posteriores investigaciones acerca de estos dos rasgos aspectuales y otros que puedan incidir en el uso de los pasados. Este estudio sugiere que el aprendiente no usa los pasados del español atendiendo a las clases aspectuales vendlerianas sino a elementos aspectuales más esenciales. La dinamicidad se asocia con el pretérito en las fases iniciales de adquisición de aprendices anglohablantes, mientras que ese mismo tiempo verbal se relaciona con la telicidad o terminación en niveles avanzados. Por el contrario, el rasgo duración se relaciona con el imperfecto.

Aunque las autoras no lo digan explícitamente, este ensayo fundamenta su representación interlingüística en la taxonomía de Moens y Steedman (1988), puesto que propone que los aprendices diferencian entre eventos y estados a la hora de seleccionar la morfología de pasado. Como se ha observado en 2.1.3, esta taxonomía propone más rasgos aspectuales para la clasificación, y eso es precisamente lo que lleva a evaluar otros rasgos en esta propuesta.

2.5. Hipótesis del aspecto léxico refinada

Los trabajos que proponen que el aspecto léxico determina el uso de la morfología de pasado se han centrado inicialmente en las clases aspectuales vendlerianas, pero trabajos posteriores demuestran que dicha clasificación no puede dar cuenta de todos los datos de los experimentos hechos hasta el momento. Los trabajos de Slabakova (2001), González (2003, 2013), Díaz et al. (2008) y Domínguez et al. (2013) señalan que los aprendices prestan atención a elementos aspectuales más esenciales a la hora de seleccionar la morfología verbal. Slabakova (2001) y González (2003, 2013) proponen que la terminación determina el uso del pretérito perfecto simple en español. González (2003, 2013) propone que el rasgo duración provoca el uso del imperfecto. Por su parte, Domínguez et al. (2013) revelan que es la dinamicidad el rasgo que motiva el uso del pretérito simple, y en consecuencia la estatividad el rasgo que sesga el uso del imperfecto. De manera que se pone de manifiesto la necesidad de reformular la Hipótesis del Aspecto Léxico.

Para Díaz et al. (2008), la dificultad en el uso del aspecto gramatical reside en la interacción de rasgos interpretables y no interpretables en la determinación de la telicidad de las realizaciones. De manera que la interacción entre rasgos interpretables (semánticos) como telicidad y especificidad, y no interpretables (sintácticos) como el acusativo, sumada a la dificultad a la hora de acceder a la computación de los rasgos no interpretables para determinar la especificidad del objeto directo, repercute en el uso de los pasados en español. Sin embargo, en este mismo trabajo también dicen que los logros se relacionan con el pretérito, lo cual indica que algún otro rasgo aspectual también sesga el uso de los pasados, concretamente el de puntualidad.

La hipótesis de esta investigación es que los rasgos aspectuales esencialmente léxicos (dinamicidad y puntualidad), y los rasgos aspectuales relacionados con otros rasgos sintácticos no interpretables como el caso acusativo (terminación y duración) determinan la morfología gramatical de diferente forma. A la investigación de la influencia de diferentes rasgos aspectuales en el uso del aspecto gramatical es a lo que se denomina hipótesis refinada del aspecto léxico. Primero se evalúan los resultados de la clasificación de Verkuyl (1993), esto es la influencia de los rasgos que interactúan con el acusativo (terminativo frente al durativo). Luego, se analiza la influencia de los rasgos dinamicidad y estatividad, de acuerdo con la clasificación de Moens y Steedman (1988). Finalmente, se evalúa la incidencia de la puntualidad.

Este estudio propone que el aprendiente no presta atención a una sola taxonomía sino que se fija en determinadas oposiciones aspectuales (dinámico/estático, durativo/terminativo, puntual/no puntual) atendiendo al rasgo aspectual predominante en cada predicado, de manera que el rasgo sobresaliente de cada pieza léxica determina el uso del pasado.

3. ESTUDIO

3.1. Hipótesis

En este trabajo se distingue entre rasgos aspectuales esencialmente léxicos como puntualidad y dinamicidad, y otros rasgos aspectuales sintácticos como la terminación, que se computan en relación con otros rasgos sintácticos como el caso acusativo y el rasgo especificidad de los objetos directos (Díaz et al., 2008; González, 2003, 2013; Verkuyl, 1993). Los rasgos esencialmente léxicos son más fácilmente accesibles para los aprendices y, por lo tanto, condicionan el uso del aspecto gramatical en las primeras fases de adquisición. La hipótesis es que los rasgos aspectuales léxicos (dinamicidad y puntualidad) influyen más en A2, y los que interactúan con rasgos no interpretables (terminación y duración) lo hacen en B1 y B2. El estudio predice una preferencia por el pretérito simple en el nivel A2. También predice el uso del pretérito con predicados dinámicos, puntuales y télicos, y el uso del imperfecto con predicados durativos.

Las preguntas que fundamentan la hipótesis en estudio son:

  1. 1. ¿Usan los aprendices anglohablantes en mayor grado el pretérito perfecto simple?

  2. 2. ¿Qué rasgos aspectuales sesgan el uso de los pretéritos?

  3. 3. ¿Qué rasgos aspectuales sesgan el uso de los imperfectos?

  4. 4. ¿Hay contraste de incidencia por niveles (A2, B1, B2) en el uso de los pasados atendiendo al par de rasgos terminativo/durativo?

  5. 5. ¿Hay contraste de incidencia por niveles (A2, B1, B2) atendiendo al par de rasgos dinamicidad/estatividad?

  6. 6. ¿Hay contraste de incidencia por niveles (A2, B1, B2) atendiendo al par de rasgos puntualidad/no puntualidad?

3.2. Participantes

Este estudio analiza la producción de 54 aprendices anglohablantes en contexto de inmersión agrupados por nivel de competencia lingüística: 22 participantes de nivel A2 del Centro Universitario Internacional de la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla, 17 participantes de nivel B1, y 15 de nivel B2 del Centro de Intercambio Educativo con el Extranjero (CIEE) en Sevilla. Todos ellos realizaron la prueba en contexto de aula. Aunque el número de participantes de nivel A2 es ligeramente superior, la cantidad total de ítems de cada grupo es equiparable.

El nivel competencial de estos aprendices es más bajo, y por lo tanto sus producciones escritas son más breves. Todos los participantes son anglohablantes y proceden de diversas universidades estadounidenses, y participan en programas de extranjeros gestionados por las dos universidades sevillanas. A estos tres grupos se suma un grupo control de 16 hablantes nativos universitarios de la Facultad de Humanidades en la Universidad de Huelva.

3.3. Metodología

Como ya se ha dicho, el experimento ha sido diseñado para poner a prueba las taxonomías de Verkuyl (1993), Moens y Steedman (1988), y el par puntual/no puntual, con el objetivo de analizar la influencia de diferentes rasgos aspectuales en el uso del pretérito perfecto simple y el imperfecto en la interlengua de los participantes. También se pretende averiguar cuál es el número de pretéritos simples y cuál el de imperfectos, y verificar la transferencia del inglés mostrando que los anglohablantes usan más el pretérito perfecto simple en contextos imperfectivos en fases iniciales. Pero, además, la hipótesis en estudio se verifica y los rasgos di-namicidad y puntualidad también sesgan el uso del pretérito; se demuestra que tanto la L1 como el aspecto léxico condicionan la preferencia por el pretérito en fases iniciales.

Para llevar a cabo el estudio se ha usado la misma prueba de producción escrita impersonal y abierta que se usó en González y Quintana (2018). A diferencia del trabajo anterior en el que solo se trabajó con dos grupos de nivel A2 de diferentes L1, en el presente trabajo se pasa la prueba a diferentes grupos de aprendices anglohablantes de español como L2 en contexto de inmersión. Son tres grupos de participantes de niveles A2, B1 y B2, y reclutados durante el mismo año académico.

Se proyecta el breve cortometraje mudo Paroles en l' air (Vincendeau, 1995), y a continuación se les pide explícitamente a los participantes que reescriban la historia en pasado. Se les da las siguientes instrucciones: Presta atención a lo que les sucede a los personajes en la breve película, y luego cuenta la historia. Escríbela usando los tiempos de pasado del español. Se pretende con ello controlar que no cuenten la historia en presente, por ello se puede decir que se trata de una prueba experimental semicontrolada. Klein y Perdue (1992) realizan este mismo tipo de prueba en un estudio longitudinal para determinar la estructura sintáctica, semántica y pragmática de las producciones de sus participantes. Ya que se pretende averiguar qué rasgos aspectuales sesgan el uso de los pasados en español, se puede afirmar que el objetivo del presente estudio es mucho menos ambicioso.

Se elige este breve cortometraje porque muestra la historia de la rutina diaria de un chico. El vocabulario necesario para realizar la prueba es básico (despertarse, levantarse, tomar un té, asomarse a la ventana, escribir una carta, hacer un avión de papel, etc.), por lo que los aprendices de nivel A2 no tienen ningún problema en realizarla. Los participantes tienen veinte minutos para redactar la historia. Tenemos un total de 70 redacciones (16 del grupo control, 22 de nivel A2, 17 de B1 y 15 de A2). Seguidamente se exponen algunas muestras de datos del experimento.

  1. (7) Muestra de nivel A2

  2. El hombre se despiertó una mañana y tenía un día sorprendente. Primero, nosotros vemos un hombre perezoso y sucio, pero nuestras percepciones cambiamos cuando él haga un eforte para cambió el día de una mujer en su edificio. El hombre haga un avión de papel con un mensaje y trató mandar a la chica. Pero el aire movió el avión a otro vecino. Cuando un hombre viejo recibió el mensaje, su día cambió por el mejor. Después él fue a la ventana para decir gracias. El incidente repetía muchas veces y en el fin, todos vecinos estaban en sus ventanas y estaban contentas. La mujer recibió el mensaje y cuando fue a su ventana, ella vio todas personas vieron a ella. Ella mandó un mensaje en returno, pero el avión estuvo en el azotea y nadie pudieron recibir. Cuando lluvía esta noche, el avión fue al piso del hombre, y él finalmente recibió una respuesta de su mensaje1.

  3. (8) Muestra de nivel B1

  4. Un día, un chico que vivía en un pueblo pequeño se levantó y comó el desayuno. Mientras comó sacaba su cabeza por la ventana en la cocina y veía una chica muy linda en otra casa. Quería hablar con ella, pero no quería salir de su casa también. De repente tuvo una buena idea. Escribió un mensaje en una hoja e papel y hizo una avión de papel. Trtó de enviar la avión por la ventana de la chica, pero el viento envió la avión por la ventana de su vecino. Escribió otro mensaje, pero no tenía suerte. Escribió muchos mensajes y hizo muchas aviones de papel. Pero finalmente, la avión vueló por la ventana de la chica. Ella sonreía y escribió su propio mensaje. Envió su avión de papel por su propia ventana a la cocina del chico, pero estaba lloviendo. El chico era triste, pero finalmente recibió el mensaje de la chica. Después hacían amigos2.

  5. (9) Muestra de nivel B2

  6. Fue un día normal. Los pájaros cantaban y volaban en el aire. Un chico se despertaba y hacía su rutina normal que hacía cada mañana cuando vio una chica de su ventana. Ella se vio muy deprimida. El chico escribió algo en una página de papel, hizo un avión de la página, y intentó volarlo a la ventana de la chica.

El avión pasó por la ventana de otro vecino, entonces el chico hizo otro, pero la misma cosa pasó. Pasaba muchas veces, y cada vez cuando leían la carta, los vecinos se sonreían. Después de hacer muchos aviones, por fin un avión pasó por la ventana de la chica. Cuando leyó la carta, ella también se sonrió y después no sentía deprimida. La chica escribió algo en un papel y lo tiró a la ventana del chico, pero solo alcanzó el techo. Cuando llegaba una tormenta, el viento llevó el avión al chico. Cuando él lo leyó, también se sonrió. Al fin todos están felices3.

Después de recopilar las producciones escritas, se procede a realizar el procesamiento y el análisis de acuerdo con los lineamientos de la ASL. El paso inicial es calcular el uso de pretéritos e imperfectos de las diferentes taxonomías sobre el número total de ítems de pasados. En primer lugar, se seleccionan todos los predicados que de manera reconocible han sido conjugados en pretérito perfecto simple, imperfecto y también progresivo para cada nivel. Dado que el número de progresivos es muy bajo, se decide eliminar esta variable en este experimento. Ninguno de los participantes utiliza el pretérito perfecto compuesto, por lo que tampoco se incluye en el análisis. Seguidamente, se clasifican los predicados reconocibles según la taxonomía de Verkuyl (1993), y se contabilizan por un lado los terminativos que aparecen con pretérito e imperfecto, y por otro lado los durativos que aparecen con pretérito e imperfecto. A continuación, se clasifican los mismos predicados según la taxonomía básica de Moens y Steedman (1988), y nuevamen te se contabilizan los usos de pretérito e imperfecto con los predicados dinámicos y los estativos. Finalmente, se clasifican los mismos predicados teniendo en cuenta el rasgo puntualidad, y se contabiliza el uso de pretéritos e imperfectos con predi cados puntuales y no puntuales.

4. RESULTADOS

4.1. Uso de pasados

En respuesta a la pregunta de investigación 1, los resultados muestran que el uso de los pretéritos es superior al de los imperfectos en todos los niveles. Como se observa en la Tabla III, el uso del progresivo es prácticamente anecdótico, por lo que no ha sido tenido en cuenta para el cómputo final en ninguno de los análisis restantes.

Se transcribe el texto sin ninguna modificación, conservando los errores.

Tabla III Uso de pasados de los cuatro grupos. 

Para analizar los datos hemos usado la prueba de chi-cuadrado. La diferencia entre los grupos en relación con el uso de los pasados es significativa, esto refleja que la probabilidad (p) sea menor de 0,05 en una prueba de chi-cuadrado cuyo estadístico muestral es alto (41, 894): x2 (6, N=1668) = 41,894, p <0,001. Esta observación nos permite investigar los detalles de las desviaciones.

Es revelador que el grupo de nivel A2 muestre un porcentaje más alto que el de nivel B2, esto es un 76% frente a un 61%. De hecho, la diferencia entre el grupo A2 y B1 es significativa, como refleja la prueba de chi-cuadrado: c2 (1, N=717) = 4,007, p<0,045. Por el contrario, no hay diferencia significativa entre el grupo B1 y B2, como refleja la prueba de chi-cuadrado c2 (1, N=754) = 3,63, p<0,057.

Este contraste por niveles corrobora la hipótesis de la transferencia de la L1; el uso de pretéritos en las primeras fases de adquisición muestra transferencia del pasado simple del inglés, es decir, los aprendices usan el pretérito en contextos imperfectivos. En los niveles B1 y B2 se incrementa el uso del imperfecto y baja el uso del pretérito.

4.1.1. Uso del pretérito atendiendo a las oposiciones aspectuales

Seguidamente, y en respuesta a la pregunta de investigación 2, se presentan los datos de uso del pretérito con cada una de las oposiciones aspectuales propuestas en este experimento: durativo/terminativo, dinámico/estativo, puntual/no puntual o durativo.

Tabla IV Resultados del estudio para la clasificación de Verkuyl (1993). 

Tabla V Resultados del estudio para la clasificación de Domínguez et al. (2013). 

Tabla VI Resultados del estudio para la clasificación puntual/no puntual. 

La ventaja del uso de la prueba de chi-cuadrado para los objetivos planteados radica en la naturaleza de esta: un alto valor (necesario para una significancia estadística) se debe a la comparación entre la tabla de contingencia y las expectativas, y es un hecho matemático que cuanto más alto sea el valor del estadístico muestral (29.488 en el caso de la propuesta de Domínguez et al., 2013), más alta es la diferencia medida. La condición necesaria es que no cambie el grado de libertad; en nuestro caso se mantiene en 3 en las Tablas IV, V, y VI. Como el resultado de la clasificación según Domínguez et al. (2013) representa el valor más alto del estadístico muestral, esta es la diferencia más grande entre la distribución observada y la distribución uniforme. De manera que la clasificación binaria de Domínguez et al. (2013) es la más apropiada para explicar las diferencias en las distribuciones del pretérito porque el estadístico muestral es el más alto. Este razonamiento se corresponde con la conclusión de que dicha clasificación es la más reveladora para explicar nuestros datos.

4.1.2. Uso del imperfecto atendiendo a las oposiciones aspectuales

En respuesta a la pregunta de investigación 3, se analiza el uso de los imperfectos teniendo en cuenta las tres oposiciones aspectuales que se manejan en este trabajo para dilucidar qué rasgo aspectual condiciona el uso del imperfecto.

Tabla VII Resultados del estudio para la clasificación de Verkuyl (1993). 

Como ya se ha dicho, la ventaja del uso de la prueba de chi-cuadrado para nuestros objetivos radica en la naturaleza de la misma: un alto valor se debe a la comparación entre la tabla de contingencia y las expectativas, y es un hecho matemático que cuanto más alto sea el valor del estadístico muestral, más alta es la diferencia medida. La condición necesaria es que no cambie el grado de libertad; en nuestro caso se mantiene en 3 en las Tablas VII, VIII, y IX. Como el resultado de la clasificación según Verkuyl (1993) representa el valor más alto del estadístico muestral (18.051), esta es la diferencia más grande entre la distribución observada y la distribución uniforme. Sin embargo, aunque la clasificación binaria de Verkuyl (1993) es la más apropiada para explicar las diferencias en las distribuciones del pretérito porque el estadístico muestral es el más alto, se observa que la clasificación puntual/no puntual en la Tabla IX muestra unos datos muy cercanos con un valor de 17.816. La Tabla VIII no muestra ninguna significancia estadística.

Tabla VIII Resultados del estudio para la clasificación de Domínguez et al. (2013). 

Tabla IX Resultados del estudio para la clasificación puntual/no puntual. 

Así pues, se concluye que, en el caso de los imperfectos, la situación es distinta. Aquí la clasificación basada en la oposición de dinamicidad no resulta en ninguna diferencia significativa entre los grupos, como se observa en la Tabla VIII. Es por lo tanto inadecuada para explicar las diferencias nítidas que se evidencian en el uso del imperfecto. Comparando las otras dos oposiciones aspectuales, la de Verkuyl es mínimamente más reveladora que la basada en el rasgo de puntualidad, precisamente porque ambas oposiciones tienen como elemento integrante el rasgo aspectual de duración, de manera que el rasgo duración sesga el uso del imperfecto.

Del análisis de datos expuesto se deduce que el uso de los pasados por parte de los aprendices anglohablantes demuestra que el rasgo dinamicidad, y en menor medida también los rasgos terminación y puntualidad, condicionan el uso del pretérito, mientras que el de duración (o no puntualidad) condiciona el uso del imperfecto.

4.2. Sesgo aspectual por niveles

Una vez expuestos los detalles relativos al uso de pretéritos e imperfectos, se analizan los resultados teniendo en cuenta los diferentes niveles competenciales para cada una de las oposiciones aspectuales.

4.2.1. Sesgo aspectual de los rasgos durativo y terminativo

Este apartado responde a la pregunta de investigación 4. El análisis de los datos teniendo en cuenta el par durativo/terminativo, y también el par puntual/no puntual, confirma que los aprendices anglohablantes se fijan en el rasgo duración para usar el imperfecto, pero ¿hay contraste de incidencia por niveles?

Tabla X Uso de imperfectos con predicados terminativos y durativos. 

La diferencia de distribución del imperfecto en los tres grupos de aprendices teniendo en cuenta el par durativo/terminativo es significativa, como refleja el resultado de la prueba de chi-cuadrado en la Tabla X. La diferencia es significativa entre los niveles A2 y B1, como también refleja el resultado de la prueba de chi-cuadrado (x 2 (1, N=187) = 7,13, p <0,00). Sin embargo, no se aprecian diferencias significativas entre los niveles B1 y B2, (x 2 (2, N=249) = 0,32, p <0,056). Los resultados muestran que hay contraste por niveles en el sesgo operado por el rasgo duración, es decir, el uso de imperfectos con durativos se acentúa en los niveles B1 y B2.

Como ya vimos en la Tabla VII, los resultados del grupo control reflejan también preferencia por el imperfecto con predicados durativos. Este hecho es un hallazgo ya encontrado en otros trabajos (Andersen y Shirai, 1996; Montrul, 2004, p. 95). Andersen y Shirai (1996) proponen que esta tendencia en los hablantes nativos no invalida la Hipótesis del Aspecto Léxico, sino que, indica que determinados rasgos aspectuales predisponen el uso de la morfología verbal en el individuo.

A pesar de esta tendencia compartida por todos los grupos, la existencia de errores de uso en las producciones de los aprendices de los tres niveles diferencia los datos de los hablantes nativos de cualquiera de los otros grupos. Para corroborar los datos también se ha hecho la prueba de chi-cuadrado de uso de los diferentes pasados con el número total de predicados durativos.

Tabla XI Uso total de predicados durativos con pretéritos e imperfectos. 

La prueba de chi-cuadrado refleja que, efectivamente, la diferencia de distribución de los predicados durativos con pretérito e imperfecto entre los cuatro grupos es significativa, lo cual nos permite observar el sesgo operado por el rasgo aspectual durativo. También refleja diferencias significativas entre los grupos A2 y B1 (x 2 (1, N=383) = 15,75, p <7,2 E-0,5), pero no existen diferencias significativas entre los aprendices de nivel B1 y B2 (x 2 (1, N=439) = 0,03, p <0,85), lo cual confirma que hay diferencia de sesgo entre los niveles A2 y B1.

Sin embargo, se encuentra que solo el 30% de los durativos aparece con imperfecto en el nivel A2, el 50% de estos aparece en imperfecto en B1, y un 51% en B2. La explicación de este dato tiene que ver con la variedad de predicados durativos que también cuentan con otros rasgos aspectuales. Entre los predicados durativos se incluyen predicados dinámicos como cantar y volar, y también estativos como pensar. A estos se suman los predicados como beber (un) té que, si para un hablante nativo son sin duda predicados no terminativos, para un aprendiente no es tan evidente hasta que relaciona la especificidad del objeto y el caso acusativo con la terminación o telicidad. Como ya otros estudios han propuesto (Díaz et al. 2008), son precisamente estos predicados que simultanean los rasgos durativo y terminativo los que mayor dificultad le dan al aprendiente. En estos casos el rasgo terminación es más sobresaliente y por lo tanto el sesgo lo opera este rasgo, y no el de duración. A continuación, se observa también el sesgo operado por el rasgo terminación en los datos de uso de pretérito e imperfecto sobre el total de los predicados terminativos.

Tabla XII Uso total de predicados terminativos con pretéritos e imperfectos. 

En la Tabla XII, el resultado de la prueba de chi-cuadrado refleja que no hay diferencias significativas de distribución de los predicados entre los cuatro grupos. Del total de los predicados terminativos, todos muestran una tendencia clara a usarlos con pretérito. La única diferencia significativa se da entre los niveles A2 y B1, como refleja la prueba de chi-cuadrado: x 2 (1, N=334) = 3,86, p <0,04.

4.2.2 Sesgo aspectual del rasgo puntualidad

Este apartado responde a la pregunta de investigación 6, y verifica la hipótesis de que la puntualidad influye en el uso del aspecto gramatical en todos los niveles. Como ya se observó en la Tabla IX, el análisis de los datos según la oposición no puntual/ puntual también confirma que la falta del rasgo puntualidad condiciona el uso del imperfecto.

Tabla XIII Uso de imperfectos con predicados puntuales y no puntuales. 

El resultado de la prueba de chi-cuadrado para la distribución del uso del imperfecto con los predicados puntuales y no puntuales (o durativos) en los tres grupos de aprendices refleja diferencias significativas. De hecho, la diferencia es significativa entre el grupo de nivel A2 y B1 (x 2 (1, N=187) = 4,00, p <0,04), pero no entre los de nivel B1 y B2 (x 2 (1, N=249) = 1,08, p <0,29). La Tabla XIII refleja una pronunciada tendencia a relacionar la ausencia de puntualidad con el uso del imperfecto en los tres niveles competenciales, aunque en el nivel B2 el sesgo es más nítido que en los otros niveles, de manera que se puede decir que la duración en oposición a la puntualidad manifiesta un claro efecto en el uso del imperfecto.

Si se presta atención al total de pretéritos que aparecen con predicados puntuales y no puntuales, se descubre que, en contra de lo esperado, la mayor parte de ellos no son puntuales. Por ese motivo, se ha realizado la prueba de chi-cuadrado para la distribución de los pasados sobre el total de predicados puntuales.

Tabla XIV Uso total de predicados puntuales con pretéritos e imperfectos. 

En la Tabla XIV, la prueba de chi-cuadrado refleja que no hay diferencias significativas entre los grupos analizados. Del total de los predicados puntuales, todos los grupos muestran una tendencia clara a usarlo con pretérito, lo cual indica que el rasgo puntualidad potencia el uso del pretérito tanto en hablantes nativos como en aprendices. Tampoco hay diferencias significativas entre los tres grupos de aprendices (x 2 (2, N=331) = 4,02241, p <0,13). Este hecho señala que posiblemente este es uno de los universales lingüísticos propuestos por Bickerton (1981); hay una predisposición natural a identificar puntualidad con pasado perfectivo.

4.2.3 Sesgo aspectual del rasgo dinamicidad

Este apartado responde a la pregunta de investigación 5, y trata de verificar la hipótesis de que los rasgos léxicos condicionan el uso de los pasados en todos los niveles. La dinamicidad refleja una clara tendencia a influir en el uso del pretérito. En la Tabla XV se evalúa si se da contraste por niveles o si, por el contrario, se mantiene constante el sesgo.

Tabla XV Uso de pretéritos con predicados dinámicos y estativos. 

Los resultados de la prueba de chi-cuadrado sobre la distribución de los pretéritos con predicados dinámicos y estativos en los tres grupos de aprendices no reflejan diferencias significativas. Como se puede apreciar en la Tabla XV, el sesgo por parte del rasgo dinamicidad se da en los tres niveles. Para corroborar estos resultados, y sobre el total de predicados dinámicos, se ha calculado el uso de los pasados.

Tabla XVI Uso total de dinámicos con pretéritos e imperfectos. 

En la Tabla XVI, la prueba de chi-cuadrado refleja que no hay diferencias significativas en la distribución de los predicados dinámicos. Del total de los predicados dinámicos, todos los grupos muestran una tendencia clara a usarlo con pretérito, lo cual confirma que hay una preferencia por combinar los predicados dinámicos con el pretérito tanto en los hablantes nativos como en los aprendices. Esto indica que el sesgo aspectual operado por el rasgo dinamicidad también es un universal lingüístico (Bickerton 1981).

5. DISCUSIÓN

En este trabajo se ha analizado el efecto de determinados rasgos aspectuales en el uso de los pasados, para ratificar tanto la transferencia del pasado simple del inglés al pretérito del español, como una versión refinada de la Hipótesis del Aspecto Léxico. Por un lado, los resultados reflejan que los aprendices de nivel A2 presentan un uso mayoritario del pretérito, mientras que los de nivel B2 incrementan el uso del imperfecto y disminuyen el uso del pretérito significativamente, lo cual indica que hay transferencia de la L1 a la L2. Por otro lado, los resultados nos demuestran que varios factores aspectuales influyen en el uso de la morfología verbal de pasado. Si bien la influencia de los rasgos dinamicidad y puntualidad no reflejan diferencia alguna entre los diferentes niveles competenciales, la influencia del rasgo terminativo se potencia en los niveles B1 y B2, lo cual corrobora que aquellos rasgos interpretables que interfieren con rasgos no interpretables prolongan su incidencia en los niveles avanzados (Díaz et. al 2008).

Como se sabe, en el cálculo de la terminación de un predicado intervienen rasgos no interpretables como el acusativo, y la especificidad del argumento interno. La complejidad sintáctica de las estructuras donde aparecen estos rasgos combinados es lo que predice que el efecto de estos rasgos sea mayor a medida que el proceso de adquisición avanza. Tanto la influencia de la terminación en el uso del pretérito como la de la duración en el uso del imperfecto en los niveles intermedios demuestran que la interacción de estos rasgos aspectuales con otros rasgos sintácticos es lo que mantiene el efecto de estos en la producción de los aprendices. Estos datos confirman la reformulación de la Hipótesis del Aspecto Léxico propuesta en este trabajo. Posteriores investigaciones mostrarán si el comportamiento de los niveles C1 y C2 se aleja de los de B1 y B2.

Así pues, los resultados indican que varios factores semánticos intervienen en el uso del aspecto gramatical en español. Los rasgos dinamicidad y puntualidad condicionan el uso del pretérito en A2, B1 y B2, mientras que la terminación lo hace en B1 y B2. Este hecho podría llevarnos a pensar que posiblemente los aprendices básicamente usan el pretérito simple por defecto (Salaberry 2000). Sin embargo, el hecho de que estos rasgos aspectuales afecten el uso del pretérito en diferentes niveles competenciales confirma que hay una diferencia de efecto entre rasgos aspectuales léxicos y rasgos aspectuales que interactúan con otros rasgos sintácticos. El efecto de los rasgos léxicos es una tendencia observada también en los hablantes nativos, lo cual corrobora la propuesta de universalidad para este efecto en Bickerton (1981).

El hecho de que la dinamicidad y la puntualidad potencien el uso del pretérito tanto en hablantes nativos como aprendices de español como L2 indica que este es un fenómeno lingüístico relativo a la adquisición del lenguaje en general, posiblemente de adquisición del tiempo como concepto lingüístico ligado a los valores semánticos puntualidad y dinamicidad. Este hecho no invalida la Hipótesis del Aspecto Léxico, sino que nos advierte de que se trata de un fenómeno lingüístico de mayor amplitud. Para corroborar esta idea es necesario expandir el estudio y averiguar si los dos rasgos aspectuales tienen el mismo efecto en el uso de la morfología verbal en aprendices de otras lenguas.

A todos los factores aspectuales ya comentados se suman posiblemente otros de diferente índole, concretamente los que tienen que ver con el tipo de tarea propuesta. Posiblemente los participantes están concentrados en relatar la sucesión de hechos que se reflejan en el vídeo, lo cual los lleva a preferir el pretérito por defecto. Sin embargo, el hecho de que determinados predicados aparezcan casi por completo con pretérito (dinámicos y puntuales), mientras que otros no (durativos), claramente indica el potencial de los rasgos aspectuales para predecir el uso de los pasados en este tipo de tarea. En investigaciones futuras se ampliará el tipo de tareas propuestas, así como la observación del aspecto discursivo.

6. CONCLUSIÓN

El análisis de los datos de este estudio confirma la transferencia del pasado simple del inglés al uso del pretérito del español como L2, y la influencia de diversos rasgos aspectuales en la selección del pretérito y del imperfecto por parte de aprendices anglohablantes de español como L2. Los datos señalan que los aprendices manifiestan transferencia de su L1 en las primeras fases de adquisición al usar el pretérito en contextos imperfectivos. Como se ha comprobado, el porcentaje de uso del pretérito es superior al del imperfecto en todos los grupos participantes, incluido el grupo de hablantes nativos de español, pero significativamente superior en el grupo de nivel A2.

Por otro lado, el análisis de los datos a la luz de la hipótesis en estudio del aspecto léxico refinada confirma que los rasgos aspectuales, no las clases aspectuales vendlerianas, afectan el uso de los pasados en español como segunda lengua; los resultados evidencian que los rasgos dinamicidad y puntualidad sesgan el uso del pretérito en todos los niveles analizados, mientras que la terminación sesga el uso del pretérito en los niveles B1 y B2. También se ha comprobado que la duración condiciona el uso del imperfecto en los niveles B1 y B2, por lo que se confirma que hay diferencias de incidencia por niveles. El sesgo aspectual no se da solo en los niveles iniciales. De hecho, a excepción de los rasgos dinamicidad y puntualidad, cuyo sesgo se mantiene constante en los tres niveles, el efecto de los otros rasgos se refuerza en los niveles B1 y B2. Estos resultados permiten confirmar la validez de la Hipótesis del Aspecto Léxico, y al mismo tiempo considerar la posibilidad de rastrear el motivo por el que el comportamiento de los hablantes nativos es similar al de los aprendices respecto a algunos de los rasgos aspectuales que Bickerton (1981) consideraba universales, concretamente el de la oposición puntual/no puntual y dinámico/estativo.

FINANCIAMIENTO

El presente trabajo se realiza dentro del proyecto INFOSTARS de referencia PGC2018-093774-B-I00, de la convocatoria nacional del Programa Estatal de Generación de Conocimiento y Fortalecimiento Científico y Tecnológico del Sistema I+D+i del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (España)

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1 Se transcribe el texto sin ninguna modificación, conservando los errores.

2Se transcribe el texto sin ninguna modificación, conservando los errores.

3Se transcribe el texto sin ninguna modificación, conservando los errores.

Recibido: 10 de Abril de 2019; Aprobado: 22 de Noviembre de 2019

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