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Revista de otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello

versión On-line ISSN 0718-4816

Rev. Otorrinolaringol. Cir. Cabeza Cuello vol.76 no.1 Santiago abr. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48162016000100017 

ARTÍCULO DE REVISIÓN

 

Síndrome de Eagle. Revisión de la literatura

Eagle syndrome. Literature review

 

Gino Marisio L1, Alfredo Santamaría C1, José Alzérreca A1.

1 Médico Servicio de Otorrinolaringología. Hospital Guillermo Grant Benavente.

Correspondencia a:


RESUMEN

El síndrome de Eagle es una condición infrecuente caracterizada por una elongación de la apófisis estiloides y/o una calcificación del ligamento estilohioideo. Clinicamente los pacientes presentan una larga historia de dolor crónico cervicofacial, tratado por múltiples especialistas y mediante variadas estrategias terapéuticas. El diagnóstico requiere de un alto índice de sospecha, basado fundamentalmente en la anamnesis y el examen físico. Presentamos una revisión y actualización sobre el síndrome de Eagle, abarcando sus aspectos clínicos relevantes, su diagnóstico y tratamiento.

Palabras clave: Síndrome de Eagle, dolor cervicofacial crónico, osificación ligamento estilohioideo, apofisis estiloides.


ABSTRACT

Eagle syndrome is a rare condition characterized by an elongation of the styloid process and /or calcification of the stylohyoid ligament. Clinically, patients present with a history of chronic cervicofacial pain, treated by multiple specialists and through various therapeutic strategies. The diagnosis requires a high index of suspicion, based primarily on the history and physical examination. We review and update on Eagle syndrome, covering their relevant clinical aspects, diagnosis and treatment.

Key words: Eagle syndrome, chronic cervicofacial pain, tylohyoid ligament osification, styloid process.


 

INTRODUCCIÓN

El síndrome de Eagle es una condición Infrecuente caracterizada por una elongación de la apófisis estiloides y/o una calcificación del ligamento estilohioideo que afecta o irrita variadas estructuras anatómicas adyacentes1-3. Según algunos autores, se considera un síndrome de atrapamiento que requiere manejo neuroquirúrgico3.

El síndrome fue descrito por primera vez por el Dr. Watt W. Eagle, un otorrinolaringólogo de la Universidad de Duke, en 1937, sin embargo la elongación de la apófisis estiloides ya había sido reconocida por Pietro Marchetti en 16324.

Si bien el 4% de la población general presenta una elongación de la apófisis estiloides, se calcula que sólo el 4% de éstos presenta síntomas, lo que corresponde al 0,16% de la población general1,2,5. Por lo anterior, el hallazgo de una apófisis estiloides elongada no corresponde necesariamente a un síndrome de Eagle. Por otra parte, en la mayoría de los casos el hallazgo anatómico es bilateral, (93%) sin embargo con mayor frecuencia los síntomas son estrictamente unilaterales1,2.

Existe una predominancia femenina, siendo 3 veces más frecuente que en hombres y habitualmente se presenta después de los 30 años, con un peak de diagnóstico entre los 60 a 79 años1,5,6.

EMBRIOLOGÍA Y FISIOPATOLOGÍA

La apófisis estiloides, así como el resto de las estructuras que componen el complejo estiloideo (ligamento estilohioideo y asta menor del hueso hioides) se originan del cartílago de Reichert, a partir del segundo arco branquial. Este complejo contiene numerosos centros de osificación que pueden eventualmente mineralizarse en grados variables2.

Se han propuesto teorías sobre el estímulo de osificación, incluyendo historia de trauma cervical quirúrgico y no quirúrgico, variaciones anatómicas, alteraciones endocrinológicas posmenopáusicas (menopausia precoz) y predisposición genética, habiéndose incluso descrito herencia autosómica dominante6,8,9. Por otro lado, el estudio histológico e inmunohistoquímico han demostrado que la osificación anormal de la apófisis estiloides y del complejo estiloideo resulta de una respuesta protectora a un aumento del estrés tensil del ligamento estiloideo sobre la apófisis estiloides, lo que podría generar la expresión de proteínas osteogénicas en el tejido fibroso perióstico de ésta2.

Esta osificación genera una progresiva pérdida de elasticidad del complejo estiloideo, la que afecta la capacidad del hueso hioides para elevarse, deprimirse y rotar en concordancia con los movimientos cefálicos, generando por tanto, mayor presión e irritación de estructuras vasculonerviosas vecinas, produciéndose el variado conjunto de síntomas del cuadro7.

ANATOMÍA

Una apófisis estiloides normal mide entre 20 y 30 mm y presenta un tamaño promedio aproximado de 21 mm. Se considera elongado cuando es superior a los 30 mm2. Eagle, en su descripción inicial, establecía como normal un largo entre 2,5 a 3 cms5. Se encuentra por delante de la apófisis mastoides entre las arteria carótida interna y externa, medial a la fosa amigdalina6. La vena yugular interna y los últimos 4 pares craneales discurren medialmente a ella10.

CLÍNICA

Puesto que los síntomas son variables e inespecíficos, los pacientes portadores de un síndrome de Eagle tienen una larga historia de dolor crónico cervicofacial, tratado por múltiples especialistas y mediante variadas estrategias terapéuticas6,11. El diagnóstico, por tanto, requiere de un alto índice de sospecha, basado fundamentalmente en la anamnesis y el examen físico.

ANAMNESIS

Es importante destacar que no existe correlación entre la magnitud de la osificación de la apófisis estiloides con la presencia o severidad de las manifestaciones clínicas, sin embargo, algunos autores han sugerido que la forma y angulación de la apófisis estiloides pueden influir en el perfil clínico. Así, para Piagkou y cols., una desviación lateral de la apófisis estiloides producirá una compresión de la carótida externa y de su bifurcación en la temporal superficial y maxilar. A su vez, una desviación posterior de la misma comprometerá los últimos 4 pares craneales, a la vena yugular interna y carótida interna. Una desviación interna o anterior pueden comprometer la mucosa y las estructuras en relación a la fosa amigdalina6.

El cuadro debe ser sospechado especialmente en pacientes con una historia prolongada de molestias bucofaríngeas y dolor cervicofacial que se exacerba frente a los movimientos cefálicos12.

Se distinguen dos tipos de síndrome de Eagle.

• El clásico: Habitualmente antecedido por una amigdalectomía (usualmente meses, pero se han reportado hasta 25 años) u otro trauma faringeo2,5,13. Su sintomatología es producida por la estimulación de los nervios craneales V, VII, IX, X y XII, pudiendo incluir dolor faríngeo, odinofagia, sensación de cuerpo extraño faríngeo, trismus, dolor facial y cervical unilateral, tinnitus, otalgia y cambios de la voz, síntomas que pueden agravarse frente a los movimientos de rotación de la cabeza1-5.

• El "carotideo, vascular o estilocarotideo": Se produce o se agrava al rotar la cabeza hacia el lado afectado, momento en que la apófisis estiloides elongada y desviada presiona el plexo nervioso carotídeo, irritando las fibras simpáticas pericarotídeas2,3,6. Puede presentar los mismos síntomas anteriores, pero lo que lo distingue es un dolor que se distribuye a lo largo de la arteria comprometida5. En caso de la carótida interna, el dolor tiende a ser supraorbital, asociado a cefalea parietal. En caso de compromiso de la carótida externa, el dolor tiende a irradiarse a la región infraorbital. En esta forma son más frecuentes las manifestaciones vasculocerebrales, como síncope, ceguera, afasia y debilidad8.

EXAMEN FÍSICO

Ocasionalmente es posible palpar la apófisis estiloides en la cara lateral del cuello, así como también a través de palpación intrabucal, a nivel de la fosa amigdalina. La palpación de la apófisis estiloides en este último nivel, es solo posible ante una elongación de ésta, y por lo tanto, altamente sugerente del síndrome según el contexto clínico1,3,5,12. Esta palpación intrabucal reproduce o bien exacerba el dolor, y la abolición de éste con la infiltración de la fosa amigdalina con un anestésico local es altamente sugerente del sín-drome6.

COMPLICACIONES

Debido a la estrecha relación del aparato estiloideo con estructuras vasculonerviosas cervicales, el síndrome de Eagle puede generar complicaciones potencialmente mortales. Un trauma cervical puede generar la fractura del ligamento estilohioideo, con posibilidad de lesiones en las estructuras viscerales y vasculonerviosas de las zonas 2 y 3 del cuello, en particular las arterias carótida interna y externa, así como sus ramas, y la yugular interna1. El contacto y trauma repetido de la apófisis estiloides sobre la carótida interna (especialmente en la forma vascular del síndrome) puede generar compresión, disección o aneurismas carotideos, con un posterior accidente isquémico transitorio o incluso un accidente vascular encefálico mayor por trombosis o embolización2,6. Del mismo modo, pueden generarse parálisis de los pares craneales comprometidos3. Más raro aún, pero descrito en la literatura es la muerte súbita por estimulación de los senos carotideos3,12.

 

Tabla 1. Cuadro de síntomas de acuerdo a tipo de presentación12

 

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

El síndrome de Eagle es una causa rara, infrecuente, pero aparentemente subdiagnosticada de dolor crónico de cabeza y cuello10,11. Suele ser confundido frecuentemente con desórdenes orofaríngeos y maxilofaciales (en particular temporomandibulares como la disfunción de la ATM), y en particular con neuralgias craneales (fundamentalmente del glosofaríngeo)8,12. Otros diagnósticos diferenciales frecuentes son la migraña y en particular otros trastornos psicosomáticos.

DIAGNÓSTICO

Siempre considerando la amplia variedad de diagnósticos diferenciales posibles, necesariamente el estudio diagnóstico debe incluir14:

• Anamnesis

• Palpación cervical externa y especialmente intraoral de la apófisis estiloides

• Estudios imagenológicos

• Test de lidocaína

Imagenología: Se han utilizado múltiples modalidades de estudio imagenológico para confirmar el diagnóstico clínico, incluyendo las radiografías lateral de cuello y anteroposterior de cráneo, panortotomografía y TAC5,6. La técnica de elección para el diagnóstico y evaluación del síndrome de Eagle es el TAC con reconstrucción 3D. Permite obtener información del tamaño, dirección y relación del complejo estiloideo con las estructuras vasculonerviosas cercanas8.

La angioTAC de cerebro y cuello es utilizada en el estudio de lesiones vasculares tales como la disección o el aneurisma carotídeo. Por otro lado, permite un estudio dinámico mediante rotación de la cabeza en casos de un síndrome de Eagle estilo carotídeo o vascular pudiendo evidenciarse defectos de llenado que en posición anatómica o neutra pueden pasar desapercibidos.

Test de infiltración de lidocaína: Se considera positivo si al infiltrar 1 ml de lidocaína al 2%, en el aérea de la apófisis estiloides a nivel de la fosa tonsilar se produce alivio inmediato de las molestias8.

TRATAMIENTO

Conservador

Se han intentado varios esquemas de tratamiento médico con éxito más bien parcial, lo que incluye benzodiacepinas, antidepresivos, anticonvulsivantes, esteroides sistémicos o mediante infiltración de anestésicos en la fosa tonsilar y aplicación de calor1,4-6,11.

Otra forma de manejo conservador consiste en la fractura digital bajo anestesia local de la apófisis estiloides, procedimiento abandonado por su beneficio solo a corto plazo y especialmente por el riesgo de lesión neurovascular de una fractura no controlada14.

 

Tabla 2: Diagnósticos diferenciales del síndrome de Eagle

 

Cirugía

El tratamiento definitivo corresponde a la resección completa de la apófisis estiloides o estiloidectomía bajo anestesia general4,14. Se han propuesto dos abordajes; intraoral y cervical, cada uno con ventajas y desventajas5,6. El éxito en ambos es el mismo, dependiendo la elección de la preferencia del cirujano, su destreza, experiencia y condiciones de trabajo5,6.

Cervical

Técnica: Se realiza una incisión oblicua en la mitad de la línea entre el ángulo de la mandíbula y la punta de la mastoides. Abierta la fascia cervical superficial, se procede a la retracción posterolateral del ECM. Profundizándose mediante disección roma, se retrae hacia superior la parótida y hacia inferior el vientre posterior del digástrico, logrando identificar y preservar la vena facial, para exponer la apófisis estiloides que es liberada distalmente del ligamento estiloioideo. Via disección subperióstica, se liberan sus inserciones musculares. Una vez esqueletizada, se procede a su resección12.

En cinco pacientes operados con esta técnica, Martin y cols. reportaron la resolución completa de las molestias en el posoperatorio en el 100%, sostenido hasta un seguimiento de entre 4 a 16 meses. Como únicas complicaciones, 2 pacientes presentaron paresia de la rama marginal mandibular, que se recuperaron en 3 y 4 meses16.

Ventajas: mejor campo (mejor visibilidad), menor riesgo de infecciones profundas del cuello (al ser una herida quirúrgica limpia) y mejor control vascular.

Desventajas: cicatrices, hospitalización más prolongada, mayor riesgo de lesión del nervio facial (rama mandibular) y parestesias cutáneas prolongadas, en especial en el territorio del nervio-auricular mayor11.

Transoral

Esta técnica solo debe ser empleada en casos en que la punta de la apófisis estiloides elongada sea palpable a través de la boca y por un cirujano familiarizado con la cirugía transbucal y de sus complicaciones posoperatorias11,14.

Técnica: Por tratarse de una herida quirúrgica contaminada, requiere profilaxis antibiótica. Un esquema propuesto por Leclerc y cols. consiste en el uso de clindamicina 900 grs 1 hora previo a la cirugía y posteriormente 3 dosis cada 8 hrs17. Consiste en una insición anterior a la fosa amigdaliana, previa amigdalectomía, exponiendo la apófisis estiloides mediante disección roma. Esta disección se prolonga lo más proximal posible a lo largo de la estiloides, buscando removerla desde su base. Habitualmente no se logra mediante este abordaje una excisión completa, sin embargo la solo remoción parcial de este fragmento suele ser suficiente para producir remisión clínica12. El cierre se realiza mediante 2 a 3 puntos de sutura reabsorbible17.

Ventajas: sin cicatrices, más sencillo, más rápido.

Desventajas: escasa capacidad de control vascular en caso de lesión de la carótida, posibilidad de infección cervical profunda, menor visión y mayor riesgo de lesión neurovascular, mayor posibilidad de edema de vía aérea, lo que contraindica la cirugía bilateral simultánea.

Matsumoto y Leclerc proponen una modificación a la técnica intraoral, asistiéndose con endoscopio. Señalan como ventajas, la magnificación del campo, con mejor visualización de estructuras vasculonerviosas y por tanto, menor riesgo de complicaciones11,17. Raychowdhury propone una variante extratonsilar, haciendo la incisión entre el pilar anterior y la amígdala. Refiere en su técnica menor dolor posoperatorio, potencial disminución de complicaciones posoperatorias y menor tiempo quirúrgico18.

CONCLUSIÓN

El síndrome de Eagle debe ser considerado en el diagnóstico diferencial del estudio de un paciente con dolor orofacial crónico. Considerando que las manifestaciones clínicas pueden ser muy variables, es muy común que el paciente consulte a varias especialidades médicas como: otorrinolaringología, neurología, cirugía maxilofacial u odontología, donde muchas veces son manejados en forma sintomática sin que se realice un diagnóstico adecuado.

Una historia clínica adecuada y detallada con un examen clínico exhaustivo, son fundamentales para establecer el diagnóstico. Los estudios de imágenes complementarios pueden ser necesarios para esclarecer dudas diagnósticas al respecto y planificar un tratamiento. El tratamiento de estos pacientes, ya sea conservador o quirúrgico, debe ajustarse a cada caso y siempre debe depender de las habilidades y conocimientos del médico tratante.

 

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Recibido el 13 de abril de 2015.
Aceptado el 14 de octubre de 2015.

Dirección: Gino Marisio L.
Servicio Otorrinolaringología
Hospital Guillermo Grant Benavente. Avda. San Martin 1436. Concepción
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