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Terapia psicológica

versión On-line ISSN 0718-4808

Ter Psicol vol.38 no.2 Santiago ago. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48082020000200153 

Artículos Originales

Propiedades psicométricas del Cuestionario de Personalidad Resistente (versión no laboral) en la población cubana

Psychometric properties of the Hardiness Questionnaire (non-work version) in the Cuban population

Yadira Grau-Valdés1 
http://orcid.org/0000-0001-9886-4293

Ignacio Oliva-Hernández2 
http://orcid.org/0000-0003-1214-0660

Lorena Rojas-Ricardo3 
http://orcid.org/0000-0002-6289-9205

Jorge A. Grau-Abalo4 
http://orcid.org/0000-0044-9886-3712

Lesnay Martínez-Rodríguez5 
http://orcid.org/0000-0001-5209-8175

1Universidad de Málaga. Málaga, España. yadiragrau@uma.es

2Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, La Habana, Cuba. ignacio.psico.bio@gmail.com

3Universidad Central de Las Villas, Santa Clara, Cuba. loreranarr@ucvl.cu

4Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, La Habana, Cuba. psico@infomed.sld.cu

5Universidad Central de Las Villas, Santa Clara, Cuba. lesnay@uclv.cu

Resumen:

La personalidad resistente constituye un constructo de suma importancia en la protección de la salud, por lo cual es imprescindible la adaptación y validación de instrumentos que permitan evaluarla. El objetivo de este estudio fue estimar las propiedades psicométricas del Cuestionario de Personalidad Resistente (versión no laboral) en la población cubana. Se efectuó un estudio instrumental que incluyó 400 sujetos residentes en 6 provincias de Cuba. La edad media fue de 48 (±14.7) años; el 54.5 % de la muestra fue del sexo femenino.

Se estimaron tres modelos, de ellos el que mostró mejores índices de ajuste fue el trifactorial (control, implicación y reto) con un factor de segundo orden (personalidad resistente) reducido a partir de la eliminación de dos reactivos. Se obtuvieron valores aceptables de confiabilidad tanto global (α=0.83) como en cada dimensión: control y reto (α=0.77) e implicación (α=0.70). La validez concurrente aporta evidencia sobre el valor de las subescalas control y compromiso.

Palabras Clave: Personalidad resistente; Validez; Fiabilidad; Resiliencia

Abstract:

The hardiness is a variable of great importance in the protection of health, so the validation and adaptation of instruments to evaluate it are necessary. The objective of the research was to evaluate the psychometric properties of the Hardiness Questionnaire (non-work version) for a sample of the Cuban population. An instrumental study was carried out based on the quantitative research paradigm. The sample selection was made based on a cluster sampling that included 400 subjects residing in six provinces of the country. The standard age chosen was 48 (±14.7); 54.5 % of the simple was for females.

Three models were estimated, the one who showed better scores was the trifactorial one (control, implication and challenge) with a factor of a second order (hardiness) reduced from the elimination of two reactive. Some acceptable figures of reliability were obtained, both global (α=0.83) and as in each dimension: control and challenge (α=0.77) and implication (α=0.70). The recurrent validity brings evidence of the value of the subscales control and commitment.

Keywords: Hardiness; Validity; Reliability; Resilience

Introducción

En la actualidad se asume una concepción holística de la salud en la que el individuo busca no solamente no estar enfermo, sino además encontrar un sentido de felicidad y bienestar que se relacione con otros factores tales como la familia, la educación y la calidad de vida en general. Desde esta perspectiva, la salud se formula como un evento multicausal en el que participan condiciones biológicas, psicológicas, sociales, ambientales, culturales y ecológicas (Moreno Jiménez, Garrosa Hernández, & Gálvez Herrer, 2005).

La relación existente entre elementos personales y la salud es innegable en el entramado científico actual. Con el devenir de los años y el desarrollo de investigaciones psicológicas en la salud humana se ha modificado la comprensión de cómo lo psicológico participa en la etiología y desarrollo de la enfermedad, evidenciándose la acción de lo psíquico sobre complejos mecanismos de regulación del organismo. Se reconoce que lo mental afecta lo somático no solo por la aparición de un síntoma, sino por la multiplicidad de formaciones, mecanismos y manifestaciones funcionales que resultan generadoras de inseguridad, depresión, ansiedad, estrés y otras formas de expresión psicológicas no sanas que, una vez que alcanzan determinada estabilidad a nivel personal, afectan por múltiples vías el funcionamiento del organismo (Grau, Hernández, & Vera-Villarroel, 2005).

La concepción activa del organismo y la personalidad en los procesos de estrés suponen que las personas responden de forma diferente ante los mismos estresores (Bloch, 1977; Cichon & Koff, 1980; Farbert, 1984; Hubert, Gable, & Iwanicki, 1990; Mayor, 1987), de forma que no pueden establecerse formas estereotipadas o lineales de respuesta (King, 1983). Tales supuestos obligan a intentar determinar las fuentes de resistencia y de variación del sujeto al estrés. (Moreno Jiménez, Garrosa Hernández, & González Gutiérrez, 2000).

En este sentido, Kobasa (1979) propone un modelo considerando un concepto de personalidad dinámico, en el que las dimensiones de esta se configuran en acciones y compromisos adaptados a cada momento. De esta forma, los individuos que presentan un alto grado de compromiso, control y reto en relación con las actividades que realizan y las actitudes asumidas frente a estas, poseerán características de resistencia frente al estrés laboral o de la vida cotidiana. A su vez, la Personalidad Resistente es facilitadora de estrategias de afrontamiento adaptativas, de manejo y control de la realidad; se presenta así, más que todo, como componente de una personalidad positiva favorecedora de procesos salutogénicos (Moreno Jiménez, et al., 2005).

Se define la Personalidad Resistente como una constelación de características que se desarrolla tempranamente en la vida y que funcionan como una fuente de resistencia ante acontecimientos estresantes consolidándose a través de las experiencias (Maddi, 2002; Kobasa, Maddi, & Courington, 1981; Kobasa, Maddi, & Khan, 1982). Como se ha referido, está compuesta por tres dimensiones: compromiso, control y reto.

Maddi (2002) asume el compromiso como una predisposición a involucrarse con personas, cosas y contextos en lugar de destacarse, aislarse o alienarse. Por otro lado, el control hace referencia al esfuerzo dedicado por cada persona para tener una influencia directa en los resultados alrededor de sí mismo, evitando hundirse en la pasividad e ineficacia; en tanto, la dimensión reto evidencia el querer y necesitar aprender constantemente de la experiencia, sea positiva o negativa, en vez de acomodarse para evitar tanto certezas como amenazas potenciales. Al considerar un sujeto con una personalidad resistente este debe poseer las tres dimensiones (Maddi, 2002).

Estudios sobre Personalidad Resistente se han desarrollado con diferentes poblaciones y contextos. También en diversas áreas de la Psicología, con énfasis en el área laboral-organizacional y en los últimos años ha tenido un auge mayor en el área de la salud. Estudios sobre este concepto ofrecen evidencias sobre la relación del mismo con diferentes variables diferentes variables psicológicas como autoeficacia (Ríos Rísquez, Sánchez Meca, & Godoy Fernández, 2010; Vinaccia, Contreras, Palacio, et al., 2005), estrategias de afrontamiento (Hernández, 2009), síndrome de burnout (Moreno Jiménez, Morett Natera, Rodríguez Muñoz, & Morante Benadero, 2006; Ortega, Ortiz, & Martínez, 2014) procesos de agotamiento y vigor (Moreno-Jiménez, Garrosa, Corso, Boada, & Rodríguez-Carvajal, 2012) y estrés percibido (Barra Almagiá & Vaccaro Huespe, 2013).

La resiliencia se ha identificado como otra de las categorías más cercanas a la personalidad resistente y ha sido una de las más investigadas. Autores como Fernández y Crespo (2011) han dedicado estudios al análisis de la personalidad resistente y la resiliencia en cuidadores de personas con demencia haciendo importantes aportes en torno a las diferencias existentes en las dimensiones de cada uno de estos conceptos.

La resiliencia se define como una trayectoria estable de funcionamiento saludable a lo largo del tiempo, así como la capacidad para generar experiencias y emociones positivas (Bonanno, 2004). Comprende entonces un proceso dinámico de adaptación positiva dentro de un contexto que en ocasiones puede ser significativamente adverso. Aparece, por tanto, como el resultado exitoso de dicho proceso de adaptación; o sea, un sujeto no es portador de resiliencia, sino que esta es fruto de la habilidad de la persona en interacción con el entorno.

La Personalidad Resistente, de modo similar a la resiliencia, implica una capacidad para hacer frente de forma adaptativa a las circunstancias adversas, con evidentes repercusiones en el estado emocional, y también físico, del individuo. Las diferencias fundamentales parecen radicar en que esta primera emerge como un patrón de actitudes y comportamientos, y mejora la resiliencia del sujeto ante situaciones potencialmente estresantes, constituyendo tan solo una de las posibles vías de desarrollo de la resiliencia (Maddi, 2005). De esta forma, aquellas personas que alcancen elevados niveles de personalidad resistente tendrán una mayor probabilidad de ser resilientes, fenómeno que no se produciría necesariamente a la inversa.

A pesar de lo expuesto con anterioridad se hace necesario puntualizar que en Latinoamérica este no es un enfoque suficientemente estudiado y los reportes existentes se enmarcan en variables específicamente relacionadas con la salud y especialmente en profesionales de servicios. Latorre Nanjarí (2008) expone como principales debilidades en la investigación sobre el constructo Personalidad Resistente las escasas publicaciones en los últimos años, a pesar de que en contextos de salud, este es un enfoque que surge orientado a la promoción y centrado en factores protectores en la trama del estudio del estrés y sus efectos.

Las primeras evaluaciones sobre la Personalidad Resistente se realizaron a partir de escalas ya existentes, en correspondencia con sus diferentes dimensiones (compromiso, control y reto). Teniendo en cuenta la desintegración con la que se evaluaban cada una de las dimensiones, se iniciaron estudios para la construcción de instrumentos que analizaran propiamente la personalidad resistente, dando lugar a tres generaciones de escalas donde cada una perfeccionaba a la anterior.

Fruto de esta primera generación, quedaron confeccionadas 18 escalas las cuales fueron reducidas a 6 subdivididas en 2 por cada componente. Surgió así la primera medida psicológica global para evaluar la personalidad resistente denominada Unabridget Hardiness Scala (UHS) conformada por 71 reactivos y con alfa de Cronbach de 0.88.

Debido a la extensión de la escala UHS se llevó a cabo la construcción de otras dos, más cortas, consideradas como escalas pertenecientes a la segunda generación: la Abridged Hardiness Scale (AHS) de 20 ítems y la Revised Hardiness Scale (RHS) de 36 ítems, que mantuvieron indicadores negativos para la medida de personalidad resistente. Además, la escala RHS proporciona junto con la medida global de la personalidad resistente, una medida independiente de cada uno de sus componentes (Peñacoba y Moreno-Jiménez, 1998).

La tercera generación llega como resultado de diversas críticas surgidas del uso de indicadores negativos para la evaluación de medidas saludables. En 1987 Maddi diseña el Inventario de Puntos de Vista Personales para evaluar la Personalidad Resistente (PVP), el cual concentra en un instrumento y 50 reactivos, la información relativa a las tres dimensiones que integran el constructo Personalidad Resistente (Ortiz Viveros, 2010).

La tercera generación de escalas tiene mejores cualidades que sus escalas precedentes, aunque poseen como debilidades que sus ítems continúan siendo mayoritariamente negativos, aunque no en su totalidad, siendo además altamente criticable la escasa fiabilidad de las dimensiones por separado frente a la alta fiabilidad del indicador global (Peñacoba y Moreno-Jiménez, 1998). En respuesta a ello, surge la versión más actualizada de la PVS convertida en PVS-III-R, diseñada por Maddi y Khoshaba (2001), la cual ha mostrado diferentes índices alfa en los estudios.

El último instrumento construido con la finalidad de evaluar la personalidad resistente es el Occupational Hardiness Questionnaire o Cuestionario de Resistencia Laboral (CRL) (Moreno-Jiménez, Rodríguez, Garrosa, y Blanco, 2014). Entre las principales deficiencias se puntualiza que dicha herramienta limitaba, en cierta medida, los alcances investigativos pues se dejaban fuera de los marcos de estudio diversas poblaciones de interés. A causa de ello, se realizó una versión para su uso en contextos no organizacionales, denominado Cuestionario de Personalidad Resistente (versión no laboral) que propició la rápida expansión del instrumento hacia otros ámbitos relacionados con la salud, lo cual resultó sumamente efectivo.

En este sentido, se destaca la investigación desarrollada por Rojas (2019) donde se realiza un análisis factorial exploratorio, con una muestra de 200 sujetos en la provincia de Villa Clara, con la finalidad de evaluar las propiedades psicométricas de dicho instrumento. Aunque se obtuvieron resultados aceptables como un alfa de Cronbach global del instrumento (α=.84) y una estructura trifactorial se señala como limitación de este estudio que la muestra solo se circunscribió a la provincia de Villa Clara, por lo cual es necesario evaluar las propiedades psicométricas del instrumento considerando diversas regiones del país.

Se resalta la necesidad de avanzar en el desarrollo de investigaciones y estudios que aporten evidencias sobre la validez y fiabilidad en la evaluación del constructo personalidad resistente, de manera que se propague el conocimiento y utilización de este en la intervención psicológica como una alternativa para propiciar el bienestar enfatizando en los factores protectores que facilitan amortiguar eventos vitales estresantes.

En consecuencia, el objetivo de esta investigación es evaluar las propiedades psicométricas del Cuestionario de Personalidad resistente (versión no laboral) en una muestra de la población cubana, a través de un análisis factorial confirmatorio, dado que no se ha realizado ningún estudio de validación que permita evaluar el constructo en dicho contexto. La validación del instrumento permitirá realizar investigaciones en el área de la salud, ya sea en pacientes o en cuidadores para diseñar intervenciones que contribuyan a potenciar las características de la personalidad resistente de estos sujetos en el contexto cubano.

Método

El diseño de esta investigación, según Montero y León (2007) puede clasificarse como un estudio instrumental orientado a la evaluación de las propiedades psicométricas de Cuestionario de Personalidad Resistente (versión no laboral) de Moreno Jiménez, et al. (2014).

Participantes

Los participantes fueron seleccionados en una cantidad suficiente para satisfacer los requerimientos referentes al tamaño muestral en modelo SEM: 10 sujetos por parámetro (Kline, 2011). Finalmente fueron seleccionadas 400 personas a partir de un muestreo por conglomerados, que incluyó seis provincias del país representadas de la siguiente manera: Camagüey (29,3 %), Cienfuegos (6,3 %), Ciego de Ávila (3,8 %), La Habana (19,3 %), Sancti Spíritus (12 %) y Villa Clara (29,3 %). Del total de participantes, 218 (54,5 %) fueron mujeres y 182 (45,5 %), hombres. El rango de edad comprendido entre los sujetos osciló entre los 25 y 81 años para una media de 48 (±14.7) años. Con respecto a la escolaridad, se distingue con mayor representación el nivel universitario, para un 42,3 % (169). Se destaca que el 83 % de los sujetos tenían vínculo laboral.

Instrumentos

    –. Cuestionario de personalidad resistente (versión no laboral), creado por Moreno Jiménez, et al (2014), cuyo objetivo es evaluarla personalidad resistente en contextos no organizacionales, de forma global y según cada una de sus dimensiones. Se utiliza la versión hispana del instrumento, el cual consta de 15 ítems, con formato de respuesta tipo Likert de 4 puntos que se responden desde 1= ¨Totalmente en desacuerdo¨ hasta 4= ¨Totalmente de acuerdo¨. El constructo se compone de 3 factores: compromiso (Ítems: 1, 4, 7, 10 y 14), control (Ítems: 3, 6, 9, 12 y 15) y reto (Ítems: 2, 5, 8, 11 y 13). Para su calificación se obtiene un puntaje global de personalidad resistente y un puntaje para cada una de sus dimensiones (Moreno Jiménez, et al., 2014).

    –. Escala de Resiliencia de Connor-Davidson (CD-RISC) cuyo objetivo es evaluar la resiliencia global y por cada una de los factores. Se emplea la versión hispana del instrumento, que consta de 25 ítems que se responden en una escala desde 0= “en absoluto” hasta 4= “siempre”. El constructo se compone de cinco factores: persistencia-tenacidad-autoeficacia (ítems: 10-12, 16, 17, 23-25); control bajo presión (6, 7, 14, 15, 18, 19, 20); adaptabilidad y redes de apoyo (1, 2, 4, 5, 8); control y propósito (13, 21, 22) y espiritualidad (3, 9) (Connor & Davidson, 2003). Se utilizó la versión validada en población cubana realizada por Rodríguez y Molerio (2012). Para su calificación, las puntuaciones de cada ítem se suman y se interpreta que, a mayor puntuación en cada dimensión, más indicadores de resiliencia muestra el individuo.

Procedimiento

Los sujetos incluidos en el estudio fueron personas mayores de 25 años, se asumió que a partir de esta edad es que el sujeto ha estructurado su personalidad sobre la base de las nuevas formaciones que va adquiriendo en la juventud y se ha incorporado, por lo general, a la vida laboral, lo cual trae consigo mayor estabilidad en dichas formaciones. Simultáneamente a la aplicación del cuestionario, las personas fueron encuestadas con la Escala de resiliencia Connor-Davidson, para dar cumplimiento al estudio de validez concurrente.

Análisis de datos

Para dar cumplimiento al objetivo del estudio se realizó un análisis factorial confirmatorio empleando para ello, el programa AMOS 20.0.0. La estimación usada fue máxima verosimilitud, dado que todas las variables alcanzaron valores aceptables de asimetría (<2.0) y curtosis (<7.0) (Curran, West, & Finch, 1996). Se analizaron tres modelos; Modelo 1: asume que todos los ítems cargan en un factor general; Modelo 2: evalúa la estructura trifactorial con un factor de segundo orden llamado Personalidad resistente referido en estudios precedentes (Moreno et al., 2014) y el Modelo 3 se trata de una versión reducida de la propuesta de Moreno et al (2014) a partir de la eliminación los ítems 4 y 14. Estos ítems, según estudio precedente (Rojas, 2019) no alcanzaron una carga factorial significativa. En la evaluación del ajuste de los modelos se emplearon los índices: χ2/df, Índice de bondad de ajuste (GFI), Índice de ajuste comparativo (CFI), Error cuadrático medio de aproximación (RMSEA) y Criterio de Información de Akaike (AIC). En el caso de χ2/df ratio, un valor de 2-5 ha sido usado para indicar buen ajuste, así como valores iguales o superiores a 0.90 para el CFI y el GFI, y cifras entre 0.05 y 0.08 para RMSEA (Schumacker & Lomax, 2010, Byrne, 2012). Con respecto al AIC, se consideró que valores bajos eran indicadores de mejor ajuste del modelo (Akaike, 1987).

Posteriormente, se realizaron estudios de consistencia interna a partir del análisis del alfa de Cronbach global y de cada dimensión, asumiéndose como valores aceptables aquellos superiores a 0.70 (Streiner, Norman, & Cairney, 2015).

Por último, como parte del estudio de la validez concurrente del instrumento, se empleó el coeficiente de correlación de Pearson con el fin de identificar posibles relaciones entre las dimensiones de los cuestionarios aplicados.

Resultados

La tabla 1 exhibe la evaluación del ajuste de los modelos estimados. Primeramente, se consideró un modelo unifactorial que contempló los 15 reactivos originales. El mismo no evidenció índices de ajuste adecuados: la razón χ2/df es superior al valor máximo aceptable, el CFI, GFI y TLI son inferiores a 0.90 y el RMSEA alcanza un valor superior al límite aceptado. Referente al modelo trifactorial con un factor de segundo orden (hardiness), la mayoría de los indicadores fueron adecuados como χ2/df, CFI, GFI y RMSEA, sin embargo, el TLI no alcanzó los parámetros mínimos aceptables. Por último, se probó un tercer modelo, el cual considera una estructura trifactorial (reto, control e implicación), un factor de segundo orden (Personalidad resistente) y la omisión de los ítems 4 y 14. El mismo también reveló índices de ajuste adecuados e incluso mejores que el segundo modelo y un AIC inferior al de los modelos anteriores.

Tabla 1 Índices de ajuste para los modelos estimados 

Modelo χ2 df χ2/df CFI GFI TLI RMSEA [IC 90%] AIC
1 522.20 90 6.14 0.71 0.82 0.66 0.11 [0.10-0.12] 612.20
2 230.67 90 2.65 0.91 0.93 0.89 0.06 [0.05-0.07] 296.67
3 140.0 62 2.26 0.94 0.95 0.93 0.06 [0.04-0.07] 198.00

Modelo 1: unifactorial;

Modelo 2: trifactorial con un factor de segundo orden;

Modelo 3: trifactorial reducido; df: Grados de libertad,

CFI: Comparative fit index. GFI: Goodness of fit index. TLI: Tucker-Lewis index. RMSEA: Root mean square error of approximation. AIC: Akaike's information criterion

El gráfico 1 muestra las cargas factoriales del modelo 3. Para este modelo el alpha de Cronbach fue bueno para el puntaje total (0.83) y aceptable en el caso de las dimensiones reto (0.77) y control (0.77). Sin embargo, la faceta implicación mostró un coeficiente de aproximadamente 0.70, lo que revela la existencia de heterogeneidad en la evaluación del compromiso.

Gráfico 1 Cargas factoriales del modelo 3 

Tabla 2 Correlación entre las dimensiones de la resiliencia y de la personalidad resistente. 

Cuestionario de resiliencia
Cuestionario de Personalidad resistente Persistencia-tenacidad-autoeficacia Control bajo presión Adaptabilidad y redes de apoyo Control y propósito Espiritualidad
Control 0.217* 0.285** 0.161 0.215* −0.33**
Reto 0.091 0.189 0.005 0.127 0.078
Implicación 0.156 0.187 0.134 0.151 0.295**

*p<0.05

**p<0.01

Discusión

Esta investigación tuvo como objetivo evaluar las propiedades psicométricas del Cuestionario de Personalidad Resistente (versión no laboral) a través de un análisis factorial confirmatorio.

Investigaciones en diferentes contextos apoyan la unidimensionalidad del constructo (Kobasa, et al., 1982; Lambert & Lambert, 1999). Sin embargo, la hipótesis de una estructura tridimensional conformada por los componentes: compromiso, control y desafío, tal y como fue referido por (Kobasa, 1979, Kobasa, et al., 1981, 1982) y confirmada a partir de los resultados del estudio, cuenta con mayor respaldo científico (Sinclair & Tetrick, 2000; Maddi et al., 2006; Jaenes, Godoy-Izquierdo & Román, 2009; Moreno-Jiménez et al., 2014).

Los resultados de la fiabilidad de la escala, tanto para el cuestionario en general como para cada una de sus dimensiones, señalan que el instrumento posee una adecuada consistencia interna. Los autores de la versión original refieren también un valor elevado del coeficiente alfa de Cronbach para la escala en general (0.86) y similares en el caso de las dimensiones (0.74-0.81). Los valores encontrados en el estudio son superiores al criterio de 0.70 asumido por Nunnally & Bernstein (1994) exceptuando, el caso de la dimensión compromiso cuyo valor estuvo próximo a los parámetros exigidos. Jaenes, Godoy-Izquierdo & Roman (2009) reportan valores similares para la dimensión compromiso: 0.71. Los resultados podrían estar indicando que sus elementos están midiendo contenidos distintos, o diferentes aspectos de este concepto. Por ello, se sugiere revisar los reactivos del instrumento orientados a evaluar dicha dimensión o cumplimentar la aplicación del cuestionario con una entrevista postécnica que facilite explorar este componente de la personalidad resistente con mayor precisión.

Los resultados develados sobre la relación entre las dimensiones del constructo hardiness y componentes de la resiliencia se manifestaron conforme a lo esperado y en la dirección teórica hipotetizada. Se encontró evidencia sobre la validez de estas subescalas para evaluar las categorías control, y en menor medida, compromiso. Otros autores destacan el vínculo de la personalidad resistente con otros conceptos. En este sentido, Moreno Jiménez, et al., (2014) encontraron correlaciones moderadas y significativas entre las dimensiones de la personalidad resistente y la autoestima, así como, con el bienestar subjetivo y compromiso laboral. Además, revelaron asociaciones negativas entre las dimensiones del constructo y síntomas psicosomáticos. En este sentido, podría dirigirse a futuras investigaciones orientadas de develar asociaciones en la hardiness y otros constructos psicológicos, así como a confirmar estos resultados.

Se advierte, desde las primeras informaciones teóricas comentadas en la investigación, la escasez de estudios implementados en Latinoamérica para evaluar el constructo en cuestión y se evidencia lo expuesto en la discusión de resultados. En materia de investigaciones relacionadas con la personalidad resistente, España es uno de los países con mayores avances mostrando resultados de gran precisión y utilizando las más diversas muestras de estudio.

La importancia de esta investigación radica en que a partir de sus resultados se podrán realizar aplicaciones del Cuestionario de Personalidad Resistente en la población cubana en diversas áreas de la psicología, especialmente en el abordaje de la salud, ya sea en pacientes y/o cuidadores donde la evaluación de este constructo es relevante con vista a la intervención psicológica.

En conclusión, considerando los resultados del estudio, se puede afirmar que el Cuestionario de Personalidad Resistente (versión no laboral) es un instrumento válido y confiable para realizar la evaluación de este constructo en población cubana.

Referencias

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Recibido: 18 de Julio de 2019; Aprobado: 28 de Noviembre de 2019

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