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Revista chilena de cirugía

versión On-line ISSN 0718-4026

Rev Chil Cir v.62 n.2 Santiago abr. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-40262010000200011 

Rev. Chilena de Cirugía. Vol 62 - N° 2, Abril 2010; pág. 160-164

CASOS CLÍNICOS

 

Pileflebitis asociada a apenaicitis aguda en una niña de 11 años*

Pylephlebitis associated to acute appendicitis. Report of an eleven years old patient

 

Drs. STEPHANIE SUBERCASEAUX V.1, SERGIO ZÚÑIGA R.1, RAÚL ENCALADA A.1, PAMELA ZÚÑIGA C.2, CLAUDIO BERRRÍOS G.3

1 Sección de Cirugía Pediátrica, División de Cirugía.
2 Departamento de Hematología.
3 Departamento de Radiología.
Hospital Clínico Universidad Católica de Chile. Santiago. Chile.

Dirección para correspondencia


Abstract

We report a 11 years old female who presented fever and pain in the lower abdomen. An abdominal CAT sean showed the presence of an acute appendicitis and a mesenteric vein thrombosis. The patient was operated laparoscopically and received antimicrobials and anticoagulants, with a good evolution. It is important an early suspicion and aecurate treatment for this complication.

Key words: Acute appendicitis, pylephlebitis, superior mesenteric vein, venous thrombosis.


Resumen

Se presenta el caso clínico de una paciente de 11 años de edad, que cursa un cuadro febril asociado a dolor abdominal hipogástrico. Se realizan estudios de laboratorio e imágenes y se diagnostica una apendicitis aguda asociada a una trombosis de la vena mesentérica superior. Se efectúa apendicectomía laparoscópica y se administra tratamiento antibiótico y anticoagulante, tras lo cual la paciente evoluciona en buenas condiciones. Es importante una sospecha precoz y un tratamiento adecuado para tratar esta complicación.

Palabras clave: Tromboflebitis, apendicitis aguda, pileflebitis, vena mesentérica superior, trombosis


Introducción

La Pileflebitis corresponde a la trombosis séptica del sistema venoso portal, asociada a algún proceso infeccioso intraperitoneal. Puede ocurrir en relación a apendicitis aguda, diverticulitis de colon, colangitis, entre otros. Es una complicación infrecuente pero unida a una alta morbimortalidad, ya que puede evolucionar a una sepsis de foco abdominal1. Se comunica el caso de una niña de 11 años que presentó un cuadro de apendicitis aguda complicada, asociada a trombosis de la vena mesentérica superior junto con una revisión de la literatura nacional e internacional existente respecto a esta complicación.

Caso clínico

Niña de 11 años de edad, sana, sin antecedentes familiares de trombofilia, con historia de dolor abdominal difuso, inespecífico de 4 semanas de evolución. Siete días antes del ingreso, presenta dolor abdominal hipogástrico de leve intensidad, acompañado de fiebre intermitente cuantificada, hasta 40° axilar, por lo que decide consultar a nuestro centro. No refiere vómitos ni diarrea. Al examen físico, los hallazgos no impresionan como de un cuadro quirúrgico. Se decide hospitalización para su estudio. Entre los exámenes de laboratorio destacan, Hematocrito: 44%, Glóbulos Blancos de 15.000 por mm3, con 40% baciliformes; Proteína C-reactiva 28,1 mg/dl, SGOT 55 U/L, SGPT 33 U/L, LDH 375, Fosfatasas alcalinas 184 U/L, bilirrubina total 0,29 mg/dL. Se efectúa una ecografía abdominal que sugiere un proceso inflamatorio inespecífico en la fosa ilíaca derecha. El apéndice mide 6 mm de diámetro máximo y sin flujo aumentado al estudio doppler-color. Se decide iniciar Ceftriaxona intravenosa. Al día siguiente, persiste febril, con dolor en la fosa ilíaca derecha y se decide realizar una Tomografía Axial Computada (TAC) de abdomen y pelvis, la que revela una apendicitis aguda en evolución, no perforada y una trombosis de la vena mesentérica superior (Figuras 1 a 3). En la laparoscopía se observa un plastrón apendicular con el apéndice inflamado pero no perforado macroscópicamente. El apéndice fue extirpado. La biopsia mostró una apendicitis aguda gangrenosa y periapendicitis aguda fibrinopurulenta. Los cultivos de líquido peritoneal y los hemocultivos fueron negativos. Se administra un esquema antibiótico triasociado endovenoso (Ampicilina, Gentamicina, Metronidazol), junto al tratamiento anticoagulante, que se inicia con Heparina endovenosa, que posteriormente se cambia a Enoxaparina subcutánea. La niña evoluciona en buenas condiciones generales. La TAC abdominal de control, 6 días después de la cirugía, muestra persistencia del trombo y pequeñas colecciones intra-abdominales, las que se decide no drenar. Al noveno día postoperatorio se cambia tratamiento antibiótico a Metronidazol y Ciprofloxacino oral, para completar 21 días. Al día décimo tercero de hospitalización, es dada de alta con tratamiento anticoagulante oral y los antibióticos. En controles posteriores refiere dolor abdominal leve, autolimitado y ocasional. Al mes de operada se controla con TAC de abdomen y pelvis con contraste que evidencia recanalización parcial de vena mesentérica superior; vena esplénica y porta permeables, sin trombo, no se aprecian colecciones. TAC de control 4 meses después muestra una vena mesentérica superior permeable y sin colecciones. Se controla nuevamente a los 7 meses y se decide suspender tratamiento anticoagulante, dada la recanalización venosa. Posteriormente, se realiza un estudio en busca de trombofilias, que resulta ser normal.


Discusión

La pileflebitis o piletromboflebitis es la trombosis séptica de la vena porta y de sus ramas causada por un foco infeccioso en su área de drenaje.

Habitualmente se considera que la complicación más grave que puede generar una apendicitis es la peritonitis luego de la perforación apendicular. En el paciente pediátrico este proceso ocurre en forma más rápida que en el adulto. Sin embargo, existen otras complicaciones infrecuentes como la pileflebitis cuya mortalidad se estima en un 50%1.

El primer caso de pileflebitis como complicación de una apendicitis aguda fue reportado por Waller, en 1846. Reginald Fitz, en 1886, encontró 11 casos entre 247 apendicitis (4%). En 1938 la incidencia disminuyó al 0,36%, y con el uso de los antibióticos, descendió a 0,1%. En la actualidad es de 0,05% para las apendicitis agudas y de 3% para las apendicitis perforadas2. Existen muy pocos casos reportados de pileflebitis en población pediátrica con apendicitis3-8. Se ha descrito en población adulta como complicación de una apendicitis aguda9. En la literatura nacional, hemos encontrado reportes, pero en pacientes adultos11-1.

El desarrollo de la pileflebitis comienza con la formación de un trombo en venas que drenan el órgano infectado, que luego se propaga a vasos de mayor calibre desde el cual pueden desprenderse trozos y así propagarse en el árbol vascular y a otros parénquimas, como el hígado12. Se produce por procesos infecciosos originados en zonas que son drenadas por el sistema venoso portal o en estructuras contiguas a la vena porta (Figura 4). Dentro de los posibles focos, se menciona la apendicitis como la causa más frecuente, las enfermedades inflamatorias intestinales como la enfermedad de Crohn, infecciones del tracto biliar, pancreatitis aguda necrotizante, la sepsis tras la cirugía abdominal, diverticulitis y la septicemia generalizada4-8,13-15. Como condiciones predisponentes están las trombofilias, estados congestivos (cirrosis, insuficiencia cardíaca), cualquier tipo de neoplasia, situaciones que deben investigarse en forma dirigida16,17.


En cuanto a las complicaciones, pueden producirse abscesos hepáticos que pueden requerir de tratamiento antibiótico asociado a su drenaje5,13,18. También puede ocurrir isquemia intestinal, en cuyos casos se recomienda la resección quirúrgica5.

De los casos de apendicitis complicados con pileflebitis, la mayoría corresponden a hombres, en un 85% de los casos4. En la presentación clínica, la mayoría de los pacientes presenta un cuadro insidioso de dolor abdominal poco característico, no necesariamente intenso, asociado a un síndrome febril. Otras manifestaciones, pueden ser vómitos y malestar general17,19. En caso de presentarse ictericia, esto debe hacer sospechar en la formación de abscesos hepáticos5,13. En nuestra paciente, el cuadro es de dolor abdominal prolongado en el tiempo, a lo que se agregó fiebre y malestar general. Es posible que la demora en el diagnóstico de estos cuadros, sea un factor de riesgo para que estos pacientes desarrollen este tipo de complicaciones vasculares. Los exámenes de laboratorio no ayudan al diagnóstico de una trombosis venosa mesentérica, pero puede elevarse el lactato en caso de infarto intestinal17.

Dentro de las herramientas diagnósticas, la ultra-sonografía doppler es un método no invasivo que puede proporcionar información sobre alteración del flujo portomesentérico1. Se puede observar alteración del flujo sanguíneo, trombos, engrosamiento de la pared intestinal o líquido intraperitoneal libre. En cuanto a sus limitaciones, es un método operador dependiente, la visualización puede variar por meteorismo, se pueden confundir colaterales periportales con vena porta permeable, entre otros20. Actualmente el estudio de elección es la TAC con contraste ya que permite evaluar la vasculatura y la pared intestinal, con una sensibilidad sobre el 90%. Se puede observar en caso de trombosis venosa porto-mesentérica, un defecto de llene luminal con atenuación central, que puede estar rodeado por un anillo compuesto de pared venosa. En caso de isquemia intestinal, puede verse un engrosamiento de la pared. La presencia de líquido indica una mayor severidad de la enfermedad y la necesidad de una pronta laparotomía. Con menor frecuencia, puede observarse gas venoso portal o mesentérico. La AngioTAC tiene la ventaja de mostrar mejores imágenes de la circulación portomesentérica20.

Frecuentemente hay hemocultivos positivos (88%), donde el microorganismo más frecuentemente involucrado es la E. coli, así como también los estreptococcos aeróbicos y B. fragilis1. Así, el tratamiento debiera ser de amplio espectro. En nuestra paciente, sin embargo, todos los cultivos resultaron negativos, por lo cual se administró un tratamiento empírico. En cuanto a la duración del tratamiento antibiótico, no existe consenso, pero dado el posible riesgo de desarrollo de abscesos hepáticos múltiples, se recomienda un tratamiento prolongado de alrededor de 4 semanas1. En caso de presentarse abscesos hepáticos, este tratamiento debiera prolongarse por 6 semanas, independiente de si requieren o no drenaje.

Respecto a la anticoagulación, pareciera que debe iniciarse en forma precoz con heparina, ya que aumenta la sobrevida y disminuye el riesgo de recurrencia. En ausencia de trastornos trombofílicos, la anticoagulación puede mantenerse por 6 meses a un año17. No existe consenso respecto al uso de anticoagulantes en la pileflebitis como tal. La razón de su uso, se basa en la prevención de extensión del trombo y sus consecuencias1. Además, el inicio precoz de la anticoagulación, se asocia a una alta frecuencia de recanalización completa o parcial venosa21.

Se ha reportado recanalización utilizando trom-bectomía percutánea transhepática y trombolisis en 2 casos de trombosis venosa mesentérica percutánea, con buenos resultados, pero hace falta tener mayor experiencia en esta área22.

La intervención quirúrgica de la pileflebitis incluye el drenaje de los focos sépticos, no la cirugía misma de los vasos infectados. Puede ser necesario el manejo quirúrgico de los segmentos intestinales necrosados, intentando preservar la mayor cantidad de intestino viable17.

Conclusión

Una complicación infrecuente de la apendicitis es la pileflebitis. Es fundamental la sospecha diagnóstica para su detección y tratamiento precoz para prevenir el desarrollo de un absceso hepático, sepsis, isquemia intestinal y trombosis completa de la circulación portal.

 

Referencias

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*Recibido el 11 de Septiembre de 2009 y aceptado para publicación el 4 de Diciembre de 2009.

Correspondencia: Dr. Sergio Zúñiga R. Marcoleta 352, Santiago, Chile. E-mail: zuniga@med.puc.cl