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Idesia (Arica)

On-line version ISSN 0718-3429

Idesia vol.33 no.2 Arica May 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-34292015000200001 

Volumen 33, Nº 2. Páginas 3-7 IDESIA (Chile) Marzo-Mayo, 2015

EDITORIAL

Agricultura en el Desierto: ¿una utopía del ayer o una realidad ante el cambio climático?

Ph. D. José Gregorio Delatorre Herrera

Facultad de Recursos Naturales
Universidad Arturo Prat
Iquique-Chile
jodelato@unap.cl

 

Hace 40 años atrás hablar de desierto era una realidad restringida a situaciones especiales como los países del medio oriente, consecuencia de su ubicación inserta en zonas áridas e hiperáridas, y que necesitaban asegurar la alimentación de su población. En Chile, la agricultura en desierto muestra sus primeros indicios hace 2500 años atrás, en el lugar denominado Ramaditas, en la región de Tarapacá en el norte de Chile, los indígenas crearon la primera aldea en pleno desierto, sobre una planicie donde desviaron los curso de agua que provenían de una quebrada por donde escurría agua desde el altiplano. Las evidencias arqueológicas muestran que fueron capaces de establecer y cultivar 600 Ha, donde se cultivaba papa, amaranto, quínoa y maíz (Rivera et al 1996, Rivera et al 2013). ¿puede este fenómeno volver a recrearse en los tiempos presentes? .

Alrededor de 1857, se inician trabajos para irriga un área de Pica, para ello se construyen 13 excavaciones subterráneas bajo las arenas del desierto llamados socavones, formado una red que conduce el agua en el suelo hasta las cochas (estanques de aguas), esto permitió generar cultivos de mangos y cítricos Otra experiencia fue la denominada Canchones en el plano de la Pampa del tamarugal, donde aprovechándose la humedad del suelo se cultivaron melones y sandías. También se plantea la intención de desviar aguas desde la laguna de Chuncara, la canalización de las vertientes de Quiguata y Lirima o el desvío del río Miño, según esto se podrían regar 3.450 ha las que se sumarían a los 5.000 ha de canchones existentes (Billighurst 1893). Más recientemente, Nienmeyer (1964) propone desviar el Río Piga para regar 150 ha destinada a establecer cultivos subtropicales como mango o cítricos en Pica.

Sin embargo, cuál era la necesidad de cultivar el desierto en aquellas épocas?, para ello hay que remontarse a los años ya mencionados y recordar que las comunicaciones viales eran restrictivas no solo por distancias sino muchas veces por la inexistencia de ellas, lo que incidía fuertemente en el abastecimiento de vegetales frescos. Esta razón llevo a las autoridades de la época y al sector privado a incentivar la producción de alimentos en zonas desérticas.

Sin embargo, el aislamiento desapareció junto con la construcción de la panamericana y la popularización de los vehículos terrestres.

En los tiempos actuales donde la economía de mercado maneja al mundo, cabe preguntarse ¿qué incentivos económicos o sociales pudiesen potenciar el desarrollo de una fuerte agricultura de Desierto?. Las ventaja climática que permiten salir temprano para obtener un mejor precio han ido lentamente desapareciendo producto de la tecnificación de la agricultura en la zona del norte chico en Chile o antes iguales condiciones, lo menores costos de producción, como es el caso de la zona fronteriza como Tacna en Perú. También los productos de la agricultura de desierto pasan a competir con los frutos y vegetales que provienen de la zona central y sur, donde los costos de producción son menores por no tener que pagar el principal insumo que es el agua.

A esta consideración se debe agregar, que por ser el agua un recurso escaso en el desierto, su uso es requerido además por otras fuentes como la minería y las ciudades. Entonces, ¿qué puede promover el desarrollo de una agricultura en el desierto?.

Para responder esta pregunta hace falta remontarse a las experiencias de los primeros cultivadores del desierto hace 2500 años antes de nuestra era, los estudios científicos demuestran que esta aldea fue abandonada por la falta de agua. Al respecto Rivera y Dodd (2013) demuestran que hace 10000 años atrás el régimen de lluvias del altiplano era mucho más frecuente y que en los años 2500 antes de nuestra eras, este régimen cambia, esto modifica la disponibilidad de agua y lentamente la aldea cae en abandono y con ello los cultivos. Esta historia no se debe ser muy diferente a la de muchas culturas ancestrales en el mundo y que hoy vemos con asombro solamente sus ruinas arqueológicas.

¿Es posible que estos eventos se repitan en nuestros días? Las condiciones climáticas en el mundo están sujetas a lo que se ha denominado el cambio climático, lo que de acuerdo con el banco mundial, es consecuencia de un recalentamiento de la tierra, que puede alcanzar hasta 4°C para el 2060, de no detener la liberación de gases que causan el efecto invernadero (Banco Mundial, 2012).La situación de América Latina y el Caribe es distinta de la de los países desarrollados, mientras que estos últimos son los que principalmente generan la externalidad global resultante de las emisiones y también la sufren, la región de América Latina y el Caribe contribuye poco a generarla pero la sufre de manera desproporcionada (Samaniego, 2009).

Las consecuencias para el mundo y en especial para la agricultura y las zonas de vegetación serían: incremento de la temperatura, aumento de la fuerza de los vientos, cambio en los regímenes de lluvias, entre otros grandes factores ambientales que tiene una marcada influencia sobre el crecimiento y desarrollo de los vegetales (The World Bank, 2012). Por esta razón existe una razonable duda acerca de la capacidad que tengan los vegetales para adaptarse a este cambio climático y en especial los cultivos, que tienen una alta homogeneidad y dependen de los factores agronómicos como riego y fertilizantes.

¿Cómo enfrentaremos el llamado cambio climático en Chile?. En Chile las precipitaciones experimentan un aumento gradual de norte a sur, en la medida que la influencia anticiclónica propia del desierto se va debilitando. Esto hace que las zonas agroclimáticas se vayan gradualmente haciendo más húmedos y menos variables desde el desierto en el norte hasta las zonas costeras patagónicas del sur, por otra parte las temperatura siguen un modelo diferentes, disminuyendo de norte a sur (Neuenschwander, 2010.).

Hacia el año 2040, se pronostica que la temperatura superficial se elevará en todo el país, con magnitudes de entre 2 °C a 3 °C, dependiendo de la latitud. La mayor intensificación del aumento de temperatura se daría entre las regiones de Coquimbo y O'Higgins, con un aumento de entre 2,7 °C y 3 °C, mientras que en las mismas regiones, la disminución de las lluvias podría llegar a reducirse entre -20% a -25%. Sin embargo, desde que comenzaron las mediciones de las variables cilmáticas a principios del siglo XX, se ha registrado que el régimen plu-viométrico de la mayor parte del territorio chileno muestra una tendencia decreciente.

Esto significa que, de acuerdo a los pronósticos basados en datos estadísticos históricos, existe una probabilidad importante de que la zona Norte y Central del país sufran una disminución de sus recursos hídricos, poniendo a la agricultura en una situación de vulnerabilidad, tal como acontece ya en La Serena, donde en los últimos años, se ha pasado de 150 mm a 80 mm anuales, una situación parecida se ha observado en Concepción. En el altiplano de la Región de Arica y Parinacota los modelos predicen que la precipitación podría aumentar entre 15% a 25%, pero lo que se observa además que se ha desplazado en el tiempo. Por su parte, en el extremo sur del país, las precipitaciones podrían aumentar entre 20% a 25%, con una distribución geográfica variable, y muchas veces con caracteres catastróficos. Estos cambios afectará la producción agrícola, por ejemplo, se espera que en los valles transversales del norte de Chile disminuya el potencial productivo de las vides en un 50% (Neuenschwander, 2010; Ministerio del Medio Ambiente de Chile y la Cooperación Alemana, 2012). En Chile, desde el año 1960 que no se siembra trigo en la zona de la Ligua, producto de la falta de lluvias (Soto, 2015). Extensas áreas de la zona sur de Chile han sufrido durante el 2014-2015 una prolongada sequía amenazando la producción de leche por falta de praderas para la alimentación animal. Esto conlleva el abandono de ciertos rubros y la búsqueda urgente de alternativas de cultivos con plantas más adecuadas a la nueva realidad. Pudiendo llegar al caso en que se abandone definitivamente la agricultura.

Sin duda que todas estas experiencias reafirman la hipótesis que cultivar el desierto no solo está determinado por el componente económico, sino que es una necesidad de sobrevivencia, pues bien entonces: ¿está el mundo preparado para realizar una agricultura en condiciones extremas en especial ante condiciones de déficit hídrico y aguas de calidad marginal?. Por otra parte, ¿se está preservando la biodiversidad para tener material genético que sea capaz de adaptarse a estas nuevas condiciones?

Estas preguntas deben ser respondidas por la sociedad, ya que implica estar preparados para los eventos futuros que nos podrían conducir a realidades ya vividas por las primeras comunidades indígenas que cultivaron el desierto.

Sin embargo, el mundo científico debe prepararse para enfrentar las condiciones cambiantes del clima y sobre las cuales la historia no deja una lección.

Literatura Citada

Billinghurst, G. 1893. La Irrigación de Tarapacá. Editorial Ercilla. Santiago. 193 p.

Ministerio del Medio Ambiente de Chile; Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH. 2013. Plan de adaptación al cambio climático del sector silvoagropecuario de Chile. Editora e Imprenta Maval. Santiago, Chile, 63 p.

Niemeyer, H. 1964. Estudio de Desviación del Río Piga. Revista Chilena de Ingeniería, 306: 4-14.

Neuenschwander, A. 2010. El Cambio Climático en el Sector Silvoagropecuario de Chile. Fundación para la Innovación Agraria. Salviat Impresores S.A. Santiago, Chile, 123 p.

Rivera, M.; Shea, D.; Carevic, A.; Graffam, G. 1996. En torno a los orígenes de las sociedades complejas andinas: Excavaciones en Ramaditas, una aldea formativa del Desierto de Atacama, Chile. Dialogo Andino, 14/15: 205-234.

Rivera, M. y Dodd, J. 2013. Domesticando el Desierto. Medio Ambiente y Ocupaciones Humanas en Ramaditas, Desierto de Atacama. Diálogo Andino, 41: 45-60.

Samaniego, J.L. 2009. Cambio climático y desarrollo en América Latina y el Caribe: una reseña. Documentos de proyectos, N0 232 (LC/W.232), Santiago de Chile, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 148p.

Soto, L. 2014. Parcela experimental de quinua en la Ligua. Mercurio de Valparaíso. 30 de noviembre, p. 8. http://www.mercu-riovalpo.cl/impresa/2014/11/30/full/8/. Consultado: 01/Abr/2015.

The World Bank. 2012. Turn Down The Heat. Why a 4°C warmer world must be avoided. A Report for the World Bank by the Potsdam Institute for Climate Impact Research and Climate Analytics, 213 p.

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