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Revista de geografía Norte Grande

versión On-line ISSN 0718-3402

Rev. geogr. Norte Gd.  n.35 Santiago jul. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-34022006000100006 

 

Revista de Geografía Norte Grande, 2006, Nº 35, p. 77 - 95

Procesos geodinámicos actuales en ambiente de media y baja montaña. Borde meridional de la cuenca del río Maipo, Región Metropolitana de Santiago

Present geodynamic processes in low mountain environment, southern edge of the river basin of the Maipo river, Santiago Metropolitan Region's
align="left">María Victoria Soto2, Carmen Paz Castro2, Giuliano Rodolfi3, Michael Maerker3, Rodrigo Padilla4

2Departamento de Geografía, Universidad de Chile. E-mail: mvsoto@uchile.cl, cpcastro@abello.dic.uchile.cl
3Universidad de Florencia (Italia). E-mail: giuliano.rodolfi@unifi.it, michael.maerker@unifi.it
4Escuela de Geografía, Universidad de Chile. E-mail: rpadilla@icono.dic.uchile.cl



RESUMEN

Se analiza el bloque montañoso del borde sur de la cuenca del río Maipo correspondiente a una estribación de la cordillera de la Costa, separado del bloque andino por el estrecho valle del río Angostura. Corresponde a un sec-tor de media y baja montaña de rocas intrusivas y de formaciones plegadas, de edad cretácica. Si bien el efecto nival estacional solo se hace sentir en las cumbres del orden de los 2.000 m.s.n.m., predomina el ambiente de monta-ña con formaciones superficiales y vegetación. La geodinámica de las vertien-tes se considera desde un punto de vista de su estructura. Se establecieron dos sistemas, el de Aculeo y el de la baja montaña de Poca Pena, que además ha sido clasificado como una superficie de erosión residual. La geodinámica moderna se analizó de acuerdo a los depósitos correlativos de cono y glacis, su estado y funcionamiento actual. El proceso dinámico más relevante corres-ponde a flujos de detritos de carácter estacional.

Palabras claves: Cono aluvial, glacis, sistemas de vertiente.


ABSTRACT

The mountainous block of the south edge of the river basin of the Maipo river is analyzed that is part of the coastal range, separated of the andean block by the narrow valley of the Angostura river. It corresponds to a sector of media and low mountain of igneus and folded cretacic rocks. Although the seasonal nival effect is made feel in summits of the order of the 2,000 m.s.n.m., predominates the mountain environment with soils and vegetation. It was considered to analyze the slopes geodynamics in the consideration of his structural character. Two systems are analyzed, the one of Aculeo and the Poca Pena mountain, that has been classified like a residual erosion surface. The modern geodynamics has been analyzed according to the deposits of cone and glacís, its state and present operation. The more dynamic process corresponds to seasonal debris flows.

Key word: Aluvial fan, glacis, slopes systems.



Los ambientes de montañas son sistemas geográficos relevantes, toda vez que estas áreas representan el 36% de la superficie del planeta (Fairbridge, 1968 en García, 1990) y vive el 10% de población mundial (Messerli, 1983 en García, 1990), incidiendo en la vida de millones de personas (Ives y Messerli, 1999 en Owen y Slaymaker, 2004).

En relación a los ambientes de montaña, Soto y Castro (2003) reseñan el tratamiento de formas y procesos característicos del piso de alta montaña, realizados por autores clásicos como Embleton y King (1975), French (1976) y Young (1977). Kotarba (1984, 1992), por su parte, estudió la zonación altitudinal y los niveles energéticos de los mecanismos del modelado reciente en los montes Cárpatos.

La geodinámica de los ambientes de montaña en Chile central ha sido analizada con énfasis en los pisos superiores, en el ambiente periglacial de alta montaña por Araya (1985, 1996), Ferrando (1994), Castro et al. (2002), Soto y Castro (2003a, 2003b), Castro et al. (2003) y Soto et al. (2004).

En ambientes de montaña, los aspectos genético-dinámicos fundamentales se sustentan en la relación vertiente-talweg, siendo las vertientes los sistemas aportadores de masa y, los talwegs, los exportadores de esta hacia otros sistemas, principalmente a la red de drenaje. El aporte de masa desde las laderas genera a su vez formas de depositación correlativas de base de vertiente (Araya, 1985; García et al., 1990; Arnáez, 1990; Martínez y García, 1990; Castro et al., 2002; Soto y Castro, 2003a, 2003b; Castro et al., 2003; Soto et al., 2004; Owen y Slaymaker, 2004; Lana et al., 2004).

En un contexto de análisis sistémico de los ambientes de montaña en Chile, destaca la taxonomía de Araya (1985), que considera las vertientes como sistemas asociados a las formas depositacionales basales correlativas, permitiendo una concepción de la geodinámica externa actual del paisaje. Son estas formas de base de vertientes las indicativas de la dinámica de aporte de masa, actual y subactual.

Esta relación genético evolutiva ha sido muy claramente documentada para los ambientes de montaña, en que los potentes y amplios depósitos de gravedad dan cuenta de esta relación especialmente en los Andes de Chile central, donde se caracterizan por su gran altura, fuerte pendiente y escasa o nula cubierta vegetacional, en un ambiente marcado por la tectónica y la estructura, donde los relieves de tipo estructural y plegado favorecen tales relaciones.

A este respecto, Castro et al. (2003) y Soto et al. (2004), al analizar la geodinámica externa del valle del Cachapoal (VI Región, 34º 22' latitud Sur / 70º 00' longitud Oeste), en ambiente de alta y media montaña, concluyeron que la presencia de sistemas de vertientes esculpidas en estructuras plegadas expuestas, implica una alta potencialidad de aporte de masa hacia los sistemas depositacionales basales, relación que no opera en ambiente de baja montaña, debido a la protección ejercida por las formaciones superficiales y la vegetación que enmascaran las estructuras. Se concluye también que la naturaleza, estado y nivel de disección actual de los depósitos basales varían según el piso altitudinal.

En relación con el aporte de masa en ambientes de montaña, García et al. (1990) sostienen que este se realiza a través de la dinámica de los flujos de detritos, desde las cuencas y sus conos aluviales asociados. Son procesos que se desarrollan en vertientes con substratos rocosos estratificados de diferente resistencia que aportan sedimentos heterométricos hacia los cauces, principalmente durante eventos de precipitaciones concentradas (Martínez y García, 1990). Lana et al. (2004), en una cuenca del Pirineo central español, demostraron el marcado incremento de la concentración de sedimentos en suspensión, a medida que aumenta la intensidad de las precipitaciones.

Benda et al. (2005) realizaron una clasificación de los flujos de detritos de acuerdo a las características espaciales y temporales, de tal manera que aquellos flujos generados en pendientes superiores al 20% son de carácter erosional, en tanto aquellos con pendiente inferior al 10%, son depositacionales, con una trayectoria temporal superior a los cien años, en que los coluvios alcanzan la coalescencia formando una cobertura continua sobre la roca subyacente.

En este contexto, los conos se comportan como almacenadores de materia (Soto et al., 2004; Benda et al., 2005), siendo disectados y aterrazados en su sección distal por acción de la evacuación lateral de los sistemas hidrológicos, que en el caso de este estudio corresponde fundamentalmente al sistema del río Maipo. De lo anterior, se desprende la necesidad de distinguir entre taludes actuales y relictos, o la interacción entre ambos, tal como fue descrito en el semiárido de Chile por Weischet (1968), experiencia aquella, destacada a nivel mundial por Young (1977).

Por otro lado, en relación con la delimitación de los pisos altitudinales, este concepto ha sido tratado por Kotarba et al. (1987) en García et al. (1990), distinguiendo el nivel asociado a la impronta nival y glacial, el nivel subnival alpino y el nivel subalpino, en que su límite superior coincide con el tree line. Bajo este se localiza el nivel montano o forestal, que alcanza su límite superior en el timberline. Estos conceptos deben ser aplicados para Chile central, teniendo en consideración la altura general del bloque andino y costero y la condición ambiental de clima templado mediterráneo con prolongada estación seca estival.

En este contexto surge el propósito de esta investigación, que corresponde a analizar las condiciones geodinámicas actuales de un bloque cordillerano costero. Este presenta la particularidad de estar conformado por un bloque estratificado, plegado y tectonizado, similar a lo encontrado en la alta montaña, pero en este caso, en ambiente de fondo de depresión, con presencia de suelos y una cobertura vegetacional predominantemente nativa esclerófila. El área tiene escaso poblamiento e infraestructura de comunicaciones; sin embargo, en los últimos años se ha desarrollado y aumentado la incorporación de sistemas de vertientes y conos para el uso agrícola-frutícola.

Materiales y Métodos

Para el estudio del bloque montañoso del flanco del valle sur del río Maipo, se siguió el siguiente esquema metodológico:

Fuente: Elaboración propia.


Morfotectónica de bloques: Esta variable es un aspecto fundamental en la consideración del aporte potencial de masa desde las vertientes, toda vez que en el área de estudio coexisten formaciones plegadas correspondientes a secuencias sedimentarias y volcánicas, como también intrusivos granitoides. Se analizaron las características de fallamiento, estratificación, estilo de plegamiento y naturaleza de las formaciones según los antecedentes de Wall et al. (1996) y Selles y Gana (2001).

Análisis de las vertientes: Las vertientes han sido analizadas desde el punto de vista de unidades homogéneas o sistemas de vertientes, las que cumplen un rol importante como aportadoras de materia, considerando que en el área de estudio se presentan estructuras geológicas que exponen estratos rocosos a los agentes subaéreos.

Para la identificación sistémica y análisis de las condiciones dinámicas de las laderas, se utilizó la taxonomía de Araya (1985) y su aplicación para otras áreas de montaña (Araya, 1988 y 1996). De acuerdo a la taxonomía citada, las áreas de baja y media montaña deberían ser tratadas de acuerdo a la acción de los agentes exógenos, es decir, según la tendencia erosiva aun cuando existan formas estructurales, pero no siendo estos agentes los elementos de clasificación más representativos de la condición geodinámica.

Sin embargo, basado en lo observado en ambiente de media y baja montaña del valle del río Cachapoal por Soto y Castro (2003a, 2003b), Castro et al. (2003), Soto et al. (2004) y Chávez (2005), en que la influencia de las formaciones superficiales y la vegetación es importante en la condición de aporte de masa, se ha considerado relevante explicitar la estructura, toda vez que hay presencia de caras libres asociadas a una condición de relieve monoclinal.

Formas depositacionales de base de vertientes: Son consideradas como las formas indicativas de los procesos geodinámicos actuales de los sistemas de vertientes y fueron analizadas de acuerdo a la génesis y estado actual, según clasificación de Araya (1985). Los procesos dinámicos de las formas depositacionales se analizaron de acuerdo a las evidencias y potencialidad de ocurrencia de corredores de derrubios y flujos de detritos, según conceptos dinámicos de Hauser (1993), Benn y Evans (1998), Blikra y Nemec (1998), Bertran y Jomelli (2000), Imaizumi et al. (2005) y Benda et al. (2005). En este contexto, y dada la posición intermontana del área de estudio, los talwegs y su condición como exportadores de masa han sido también elementos de discriminación para establecer la condición dinámica actual de estos relieves de pisos montañosos medio y bajo.

Desde el punto de vista metodológico la investigación estuvo fuertemente centrada en la observación de terreno, en donde se prestó atención a la naturaleza fisiográfica y dinámica de las vertientes y conos asociados, como también a las formaciones superficiales y los suelos. Se realizaron calicatas y se constató la acción de flujos de detritos antiguos y actuales.

Área de estudio

El área de estudio corresponde al bloque de montaña del borde sur de la cuenca del río Maipo, que comprende desde Altos de Cantillana hasta Chocalán en Melipilla, perteneciente a una estribación más elevada de la cordillera de la Costa, con dirección O/E, pero que desciende notoriamente en altitud en dirección al Oeste (Figura 1).

Figura 1. Área de Estudio
Fuente: Elaboración propia.


Dominio morfotectónico y estructural

Corresponde al dominio estructural de cobertura (Wall et al., 1996), un relieve montañoso abrupto con alturas máximas de 2.000 m.s.n.m., disectado por valles encajonados de dirección predominante Noroeste, constituido por intrusivos jurásicos y cretácicos y por rocas volcánicas y sedimentarias mesozoicas (Formación Horqueta, Formación Lo Prado, Formación Veta Negra) que conforman una secuencia monoclinal de rumbo Norte-Sur a Noroeste y una inclinación promedio de 25º-35º hacia el Este (Figura 2).

Figura 2. Carta geológica y estructura del área de estudio
Fuente: Elaboración propia.


Según Wall et al. (1996), las estructuras principales corresponden a lineamientos y fallas que en general coinciden con el lineamiento de los valles encajados (estero Cholqui), como también a estructuras menores, lineamientos y fallas inferidas que se orientan con rumbo Nor-Noreste y Nor-Noroeste. Selles y Gana (2001) coinciden en la orientación de estas fallas, las cuales han afectado al conjunto de rocas volcánicas de la cordillera de la Costa y a los intrusivos del Cretácico Superior que las atraviesan. También reconocen numerosos lineamientos y fallas de dirección Noroeste-Sureste, de gran extensión y coincidentes con los bordes de la depresión de la laguna de Aculeo. Estas estructuras se interpretan como pertenecientes al conjunto de fallas que se extienden hasta la costa y de la cual forma parte la falla Melipilla. Los autores mencionados ponen especial interés en la Formación Las Chilcas, en la cual reconocen importantes regímenes intensivo-compresivos de deformación, que habrían tenido lugar al comienzo del Cretácico Superior, probablemente relacionados con el alzamiento de la cordillera de la Costa.

Resultados

Relación vertiente-depósito correlativo: sistema laguna de Aculeo

1. Sistemas de vertientes macizas

El sistema laguna de Aculeo se caracteriza por representar las mayores alturas relativas en el área de estudio, Altos de Cantillana y cerro Planchón (2.281 m.s.n.m. y 2.005 m.s.n.m., respectivamente), localizados en el borde Sureste. Estos relieves conforman sistemas de vertientes modeladas en rocas intrusivas graníticas cretácicas, y presentan una condición geodinámica actual activa, debido a los niveles de meteorización del stock monzodiorítico-granodiorítico (Selles y Gana, 2001) y a su condición nival estacional, principalmente Altos de Cantillana (ver Figura 3).

La condición geodinámica actual se ve reflejada a través de la regolitización de la superficie culminante y al aporte de detritos en dirección a las vertientes y talwegs, conformando corredores de derrubios de media vertiente. La regolitización ha sido observada en terreno y se correlaciona con los niveles topográficos hallados al sur de este sector, en Cerros de Alhué, que Araya (2000) denomina como superficie de aplanamiento residual y que mofogenéticamente pertenecería al mismo sistema de Altos de Cantillana.

En este contexto, los sistemas de vertientes del conjunto intrusivo deben ser considerados como activos detritificadores, en los que han operado procesos de regolitización intensa durante períodos con condiciones climáticas diferentes de las actuales, que haciendo analogía con Cerros de Alhué y la superficie de Coipué en la VII Región del Maule, serían procesos de denudación ocurridos en edad miocena (Araya, 2000).

En este sector opera también el factor de exposición, de tal manera que en umbría, la presencia de vegetación nativa esclerófila y robledales en las partes más altas, implican un importante control reductor a la exportación y transporte de detritos. El sistema de talwegs es incidido y torrencial, con actividad estacional durante los episodios de precipitaciones concentradas.

2. Sistemas de vertientes monoclinales

Coexistiendo a los sistemas de vertientes anteriores, están las vertientes esculpidas en rocas estratificadas de la Formación Las Chilcas, constituidas por secuencias volcánicas y sedimentarias, y de la Formación Veta Negra, volcánica, ambas de edad cretácica, intruidas por rocas de igual edad. Estas formaciones estratificadas presentan un estilo estructural monoclinal, en el cual se han desarrollado sistemas de vertientes que obedecen a la dirección de buzamiento de los estratos, conformando conjuntos de vertientes inversas (subsecuentes o anaclinales) y conformes (consecuentes o cataclinales), tal como observado en la Figura 3.

Figura 3. Carta Geomorfológica
Fuente: Elaboración propia.


Los sistemas de vertientes inversos de Las Chilcas presentan una mayor condición de exposición de los estratos, sobre todo aquellos en posición culminante, lo cual debe estar asociado a la altura relativa y al ángulo de buzamiento del orden de los 25º E (Selles y Gana, 2001), presentando en las divisorias principales del sistema notorios arreglos en estilo hog back.

Por otro lado, las vertientes modeladas en las rocas de la Formación Veta Negra, presentan similares características en cuanto a la relación inversa-conforme, pero diferenciándose de aquellas en función de la exposición de los estratos rocosos, cobertura vegetacional y, consecuentemente, de los depósitos correlativos. En este sentido, tales sistemas de vertientes exponen con menor expresión sus caras libres rocosas volcánicas, las que aparecen solo en las partes culminantes a la manera de hog back, y constituyen un conjunto estructural en general de menor altura, del orden de los 1.000 m.s.n.m., con una cobertura vegetacional nativa esclerófila más bien densa.

3. Formas depositacionales correlativas: conos y glacis

Los sistemas depositacionales de la cuenca de la laguna de Aculeo son muy amplios, expresivos y complejos desde el punto de vista de las formas y procesos asociados. En este contexto, destacan en las partes apicales de los sistemas de vertientes, los grandes conos aluviales caóticos coalescentes, siendo estos mucho más expresivos en la sección sur, donde predominan las vertientes en macizos y monoclinales de la Formación Las Chilcas (Figuras 3 y 4), que en aquellos asociados a los sistemas de vertientes más bajas y con mayor cobertura vegetacional, como los localizados en la ribera oeste de la laguna.

En el primer caso se han desarrollado sistemas de conos aluviales coalescentes, muy combados y convexos, rasgos que son percibidos también, a través del análisis de fotos aéreas, por la superposición topográfica de las formas, y en terreno, principalmente por la pendiente y la textura del suelo. En la Figura 4, el área inferior izquierda de la foto corresponde al sector de superficie residual de Altos de Cantillana (A), y la parte superior de la imagen, a terrazas lacustres y al cuerpo de agua de la laguna (B). Destaca la coalescencia y superposición de conos aluviales caóticos muy incididos y disectados por talwegs torrenciales.

Figura 4. Cuenca de la laguna de Aculeo
A: Superficie residual de Altos de Cantillana
B: Terrazas lacustres de Aculeo
Fuente: Elaboración propia

Los sistemas de conos en sus partes distales han desarrollado formas asociadas de glacis de derrame. Estos planos inclinados de baja pendiente, gradados del lavado de los materiales más finos de los conos aluviales, se extienden hasta coalescer a las terrazas lacustres.

Tales sistemas depositacionales presentan una compleja evolución morfológica, ya que en las cabeceras de las subcuencas del sistema Aculeo se ha modelado una importante cantidad de conos aluviales de extensión muy variada, desde aquellos pequeños conos laterales, hasta los pertenecientes a las subcuencas de mayor importancia, conformando todos ellos un patrón de coalescencia y yuxtaposición, que genera un paisaje ondulado, asociado a los conos y a las depresiones interconos (Figuras 4 y 5).

De esta coalescencia, y principalmente vinculada a la dinámica de los conos aluviales mayores, se produce la evolución a formas de glacis, es decir, superficies de topografía planiforme, consecuentes a la dirección del eje longitudinal de los conos, de muy baja pendiente y con una notable diferencia de textura del suelo, gradando desde una textura arenosa con fuerte pedregosidad en los conos, a una predominancia de sedimentos finos en los glacis. Las diferentes superficies de conos de la Figura 5 corresponden, en primer plano, a las formas de transición cono-glacis de derrame (A). En el segundo plano se aprecian las formas depositacionales provenientes de los sistemas de vertientes laterales, conformando las depresiones interconos en las zonas de coalescencia y yuxtaposición (B). Los conos torrenciales asociados a los relieves monoclinales y sus estratos rocosos aflorantes, se observan en el último plano (C), presentando una clara geometría y pendiente ligada a procesos torrenciales.

Figura 5. Sistema de conos aluviales torrenciales coalescentes y glacis de derrame
Fuente: Elaboración propia


La gradación entre las formas de conos y glacis corresponde a un espacio de gran variabilidad en los suelos asociados, directamente relacionados con la distancia a la zona proximal del sistema y a la pendiente, diferenciándose subsistemas que presentan diferentes comportamientos dinámicos, tal como Castro (1997) demostró para el sistema de conos y glacis de El Noviciado (Comuna de Pudahuel, Región Metropolitana de Santiago).

La superficie de transición entre el cono aluvial distal y el glacis de derrame proximal corresponde a un sector caracterizado por la abundante pedregosidad superficial (Figura 6), con detritos subangulares y subredondeados, recubiertos por una pátina que da cuenta del tiempo de exposición a los agentes subaéreos y deduciéndose, en consecuencia, procesos depositacionales no actuales.

Figura 6. Superficie distal de cono aluvial caótico
Fuente: Autores


Las diferencias morfológicas y texturales están asociadas a los procesos ligados a la morfogénesis de cada sistema así, mientras los procesos de formación responsables de los conos aluviales son los flujos de detritos, en los glacis es el lavado superficial o la arroyada difusa. La calicata que se observa en la Figura 7 da cuenta del sistema depositacional que corresponde a flujos de detritos según las características texturales y morfométricas, corroborando las observaciones de estos flujos torrenciales realizadas por Martínez y García (1990) en el Pirineo Central y por Bertrán y Jomelli (2000), en los Alpes franceses.

Figura 7. Calicata en el sector de conos aluviales distales con una profundidad relativa de 160 centímetros (cm).
Referencia de escala: Bastón de trekking, 130 cm. Material sedimentario de flujo de detritos
Fuente: Autores

Las características del substrato de los conos de Aculeo demuestran la formación de los depósitos de conos aluviales coalescentes a través de procesos de flujos de detritos, los que se caracterizan por tener una matriz arenosa, mala clasificación y una forma del depósito más bien lobulada.

Estos procesos, si bien no son de morfogénesis actual, son funcionales en eventos climáticos intensos, siendo los flujos de detritos los procesos dinamizadores del paisaje, aunque circunscritos a las líneas de drenaje (Figura 8). La observación en terreno da cuenta de ello, en la medida que los sedimentos frescos solo se encuentran en los cursos de agua, los que presentan un importante nivel de disección, materiales en curso, perfil convexo y que consecuentemente pueden ser clasificados como lechos torrenciales de carácter episódico.

Figura 8. Talweg de la quebrada Ramadillas de carácter torrencial estacional
Fuente: Autores

Esta condición dinámica estacional se verifica toda vez que durante el estío los lechos están totalmente secos y durante los meses de invierno llevan una caudal importante, tal como lo registró Sepúlveda (2002) en el talweg de la quebrada Las Cabras, localizada en las cercanías del talweg de la quebrada Ramadillas (Figura 8). Los rodados frescos dan cuenta de un funcionamiento durante el período invernal de la misma manera que la disección lateral del lecho. La condición de torrencialidad es demostrada por la mala clasificación de los rodados y bloques subredondeados y la tendencia a formas más bien combadas y convexas del lecho.

4. Relación vertiente-depósito correlativo: baja montaña y superficie de erosión de Poca Pena

El sector denominado como baja montaña y superficie de Poca Pena obedece su nombre al topónimo más representativo del paisaje aludido. Corresponde a un área considerablemente más baja, con alturas excepcionales del orden de los 1.000 m.s.n.m. en los cerros Yerbas Buenas y Poca Pena. Son sistemas de vertientes modeladas en rocas estratificadas de edad cretácica, que presentan en conjunto, un sistema con menor presencia de fallas que el área de Aculeo.

5. Sistemas de vertientes monoclinales

Corresponden a sistemas de vertientes esculpidas en rocas estratificadas de variada naturaleza, volcánica, sedimentaria y calcárea marina fosilífera, presentando un característico conjunto de vertientes inversas -conformes, que siguen el buzamiento de los estratos y presentan, un ángulo promedio de 25º-35º. Los sistemas monoclinales de la Formación Lo Prado son homogéneos en cuanto a la orientación de sus estratos, y varían solo en la composición de ellos.

Destaca en este sentido el sector este, Yerbas Buenas, debido a que las vertientes han sido modeladas en calizas fosilíferas marinas, areniscas y conglomerados con intercalaciones de rocas volcánicas, que presentan un marcado patrón de secuencias conforme-inversa, que expone los estratos hacia el este.

Patrón similar se observa en las vertientes monoclinales modeladas en rocas volcánicas (miembro medio de la Formación Lo Prado) y en los estratos sedimentarios de areniscas calcáreas fosilíferas marinas (miembro inferior).

El aspecto general de estos sistemas de vertientes monoclinales de baja montaña, es geodinámicamente pasivo, con baja actividad aportante de detritos, pues constituyen vertientes bajas, de divisorias muy redondeadas y solo se percibe aporte de masa desde los estratos culminantes, los cuales son canalizados a través de los talwegs. Dada la condición de baja altura, estos sistemas no están sujetos a la acción nival y el aspecto general del sistema es de biostasia. En relación con los talwegs, estos mantienen la condición de torrenciales, pues se denotan muy incididos y con disponibilidad de material en curso, alimentados por los derrubios generados en los estratos aflorantes.

En el sector de Chocalán, Melipilla, las vertientes monoclinales han sido modeladas en estratos jurásicos de la Formación Horqueta, que es una secuencia volcánica subaérea con intercalaciones sedimentarias continentales (Wall et al., 1996). Las secuencias de vertientes inversas -conformes son muy poco evidenciadas, pues los estratos prácticamente no afloran, existiendo un importante desarrollo de formaciones superficiales que las enmascaran.

El aspecto de estos sistemas es más bien de rexistacia, toda vez que existe una reducción de la densidad de la vegetación leñosa esclerófila, concentrada más bien en los talwegs. Este sector puede ser clasificado como pasivo, desde el punto de vista de la condición geodinámica actual de las vertientes, con una actividad estacional limitada a los talwegs, ya que las cuencas de recepción son pequeñas y de baja altura (Figura 9). Su condición geodinámica ha sido establecida sin considerar que en algunos sectores las laderas están siendo intensamente incorporadas para cultivos de frutales, lo cual conlleva la eliminación de la cobertura vegetacional y un manejo topográfico para la preparación de los camellones de cultivo.

Figura 9. Sistemas de vertientes con una condición geodinámica pasiva, Melipilla. En primer plano, faenas de extracción de áridos en las terrazas aluviales del río Maipo
Fuente: Autores

Al observar la carta geomorfológica (Figura 3) se aprecian dos unidades diferentes que han sido clasificadas como superficie de erosión y vertientes monoclinales indiferenciadas. Este subsistema merece un tratamiento distinto, en la medida que ha sido considerado como una superficie residual, modelada en rocas estratificadas calcáreas y volcánicas.

La presencia de concordancia de nivel de cimas, incluyendo al miembro superior y medio de la Formación Lo Prado, permite aseverar que se trata de una unidad culminante a la cual se asocia un conjunto de vertientes e interfluvios de carácter estructural, de difícil clasificación entre inversa y conforme, dado su carácter geodinámico actual pasivo, es decir, no hay evidencias de disección relevante, pues los interfluvios son muy redondeados y las estructuras están cubiertas por formaciones superficiales y cobertura vegetal (Figura 10).

Figura 10. Cono aluvial de Baja Montaña, estabilizado por vegetación nativa. Las vertientes son geodinámicamente pasivas
Fuente: Elaboración propia


Esta superficie residual de erosión corta estratos inclinados de diferente litología y constituye un nivel más bajo, probablemente asociado al bloque hundido relacionado a las fallas del sector cerro Yerbas Buenas (Figura 2). El borde de la superficie residual de erosión de formas redondeadas y sin presencia de escarpes, coincide parcialmente en el flanco norte con una línea de falla. La red de drenaje asociada, presenta un patrón dendrítico, bastante frecuente en el sector y caracterizado por el considerable número de segmentos de pequeña longitud y muy divagantes.

6. Formas depositacionales correlativas: conos aluviales

Las formas depositacionales correlativas, corresponden exclusivamente a conos aluviales caóticos, conformando un conjunto coalescente de mayor representatividad areal solo en el sector de laderas frente a Isla de Maipo (Figura 3), mientras que los otros depósitos de esta naturaleza son más bien de carácter individual, aislados y de pequeño tamaño y altura, debido a que las cuencas de sustentación asociadas son de jerarquía menor. Los conos aluviales de baja montaña en general están muy estabilizados por vegetación, y son solo incididos por talwegs torrenciales menores, tal como se observa en el cono de Poca Pena (Figura 10), en que al cono principal tributan pequeños sistemas aluvionales, todos muy estabilizados por una abundante y densa vegetación.

En la figura 11 se muestra una situación diferente, en donde se exponen importantes estratos de areniscas fosilíferas calcáreas marinas pertenecientes al miembro inferior de la Formación Lo Prado. Si bien, el cono principal está bastante estabilizado, tanto en las vertientes como en los talwegs hay aporte de masa, toda vez que son visibles bloques erráticos, asociados a procesos de caída de rocas.

Figura 11. Cono Aluvial de Baja Montaña asociado a vertientes estructurales en posición inversa o subsecuente. Presencia de bloques erráticos en las laderas y talwegs
Fuente: Autores


Otro aspecto importante de señalar, en cuanto a la posición de los conos de baja montaña, es que estos han drenado directamente hacia las terrazas polifásicas del río Maipo, ya sea al lecho episódico T', o en coalescencia y yuxtaposición con una terraza pleistocénica. En este contexto destaca el hecho que las partes distales de los conos aluvionales están aterrazados, truncados por la acción lateral de excavación del río Maipo, a partir de lo cual se deduce que estos depósitos no son de morfogénesis actual, sino que heredados del Cuaternario, pues fueron socavados cuando el río depositó el aluvium de las terrazas pleistocénicas.

Discusión

Del análisis de las características morfoestructurales y geodinámicas del borde meridional de la cuenca del río Maipo, se establece que el sector obedece a una morfogénesis heredada muy activa, a la cual se asocian los procesos de regolitización que han derivado en el consecuente aporte de masa hacia los talwegs. La expresión de tal condición dinámica corresponde a los complejos sistemas de conos aluviales coalescentes y su gradación a glacis de derrame. Estas son formas heredadas y no están en morfogénesis actual, pero son dinámicas a través de flujos de detritos de carácter estacional y limitados espacialmente a los talwegs.

El sector está conformado por vertientes modeladas en estructuras monoclinales, condición no menos importante al considerar el aporte de detritos desde los estratos rocosos aflorantes. Al aplicar la clasificación de Benda et al. (2005), los conos aluviales se definen como de carácter erosional, en tanto que los glacis se clasifican como depositacionales, ello según un factor de pendiente y escala temporal de los procesos.

El otro sistema, corresponde también a un sector de montaña modelado en estructuras monoclinales, pero que se encuentra en una posición altimétrica baja, conformando así el piso de baja montaña. Este, morfológica y fisiográficamente es similar al paisaje de la cordillera de la Costa de la región, en tanto que el sector de Aculeo se asemeja al paisaje de media montaña andina.

El sector de baja montaña presenta una condición geodinámica pasiva dado que las vertientes en general aportan escaso material sedimentario, y tal proceso solo está circunscrito a los talwegs de las micro-cuencas. La presencia de conos aluviales de menor tamaño, individuales y bastante consolidados, dan cuenta de esta condición. No obstante, al considerar la clasificación de flujos de detritos de Benda et al. (2005), las partes apicales de los conos estabilizados de baja montaña se consideran de carácter erosional.

Con respecto a la asunción de una superficie de erosión denominada Poca Pena, los aportes de Araya (2000) para la definición de estas superficies en la cordillera de la Costa de la Región del Maule, han permitido llegar a establecer las correlaciones de formas, procesos y de tiempos de desarrollo, que permiten concluir que parte del piso de baja montaña corresponde a una superficie de erosión residual.

En relación con el análisis de las condiciones geodinámicas de ambientes de media y baja montaña en dominio de cordillera plegada, es importante destacar que este aspecto siempre ha sido fundamental en los estudios de los pisos de alta montaña, no siendo el rasgo más relevante para la caracterización dinámica de los pisos bajos. En este estudio se ha evidenciado que tal condición estructural incide en la dinamización de los procesos en la baja montaña.

Es importante la incidencia de la vegetación y de las condiciones templado-mediterráneas de la zona, en presencia de un prolongado período de sequía e invierno lluvioso, cuando se desarrolla una dinámica estacional y episódica asociada a eventos pluviométricos importantes, activándose los talwegs preexistentes y transportando los materiales en curso.

No obstante lo anterior, la presencia de depósitos correlativos de vertiente está asociada a frentes estructurales, variando en tamaño y complejidad de acuerdo al espesor, altura, posición y naturaleza de los estratos expuestos, tanto en media como en baja montaña. Las condiciones de baja altura implican, en general, que las formas son bastante menos expresivas que aquellas asociadas a ambientes de media montaña. Solo en el caso de laguna de Aculeo, la condición de cimas de mayor altura y condición nival estacional implica depósitos correlativos mucho más grandes y complejos que aquellos observados en el sector de baja montaña.

Conclusiones

Se establece la presencia de dos sistemas morfológicos y dinámicos diferentes, tal es el caso de la cuenca de la laguna de Aculeo y la superficie de Poca Pena. El primero corresponde a un paisaje propio del piso de media montaña, debido tanto a un factor altitudinal como al efecto de la acción nival estacional característica del sector Altos de Cantillana, siendo este el factor fundamental.

En este contexto es importante rescatar los aportes de Weischet (1968) respecto a la condición actual y relicta de los taludes, concluyéndose que tanto los sistemas de cono-glacis de Aculeo como los conos aluviales del sector de baja montaña son relictos.

Del análisis realizado se puede concluir que la consideración del estilo estructural y la naturaleza de las rocas son elementos fundamentales en el establecimiento de la condición geodinámica actual, la cual, sin embargo, no es tan explícita y evidente como en el ambiente de alta montaña en general y media montaña en particular.

Existen, en consecuencia, procesos geodinámicos relictos y actuales que han modelado diferencialmente los sistemas de vertientes-talwegs-conos. En el caso del piso de media montaña, la relación sistémica es vertiente-talweg-cono-glacis, conformando un continuum morfológico. En el piso más bajo, tal relación no es observada toda vez que los conos aislados o las coalescencias menores han sido truncadas por la acción dinámica del río Maipo que actúa como agente de erosión, lo que impidió la mantención del continuum antes descrito.

Del análisis de las condiciones geodinámicas actuales del bloque cordillerano costero del borde sur de la cuenca del río Maipo, se puede concluir que sus características de plegamiento, condición geotectónica y aporte de detritos no difieren de aquellas propias del ambiente de montaña andina de Chile central, no obstante presentan génesis diferentes.

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