SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.8 número2Selecting University Technology Transfer Modes: An Examination of Biotechnology Firms' Entrepreneurial OrientationOficinas de Transferencia Tecnológica en las Universidades como Estrategia para Fomentar la Innovación y la Competitividad: Caso: Estado de Hidalgo, México índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Journal of technology management & innovation

versión On-line ISSN 0718-2724

Journal of Technology Management & Innovation vol.8 no.2 Santiago mayo 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-27242013000200017 

J. Technol. Manag. Innov. 2013,Volume 8, Issue 2
version online ISSN: 0718-2724

 

Las Microfinanzas como Instrumento de Apoyo al Sector Microempresarial en Chile: Estado y Desafíos

The Microfinances as a Support Instrument to the Microenterpreunership Sector in Chile: Taking Stock and Looking Ahead

 

Paulina Sanhueza Martínez

Departamento de Administración y Economía, Universidad de La Frontera, Avenida Francisco Salazar 01145, Temuco, Chile. Phone: 56-45-273402. E-mail: psanhue@ufro.cl

 


Abstract

El artículo analiza el sector microfinanciero chileno, concretamente, el origen, la evolución y el estado actual del mismo. Se observa así que la atención microfinanciera es una actividad relativamente nueva dentro del país, de rápido crecimiento, en la cual participan un conjunto de organizaciones con y sin fines de lucro, apoyadas por el sector público. La actividad microfinanciera se ha caracterizado por la entrega principalmente de microcréditos para generar y apoyar emprendimientos de menor tamaño en el territorio, en un contexto en el cual no se tiene una regulación específica para el sector. También es posible observar que no hay muchos estudios que evidencien cuáles han sido los impactos de la participación en dichos programas microfinancieros para los microemprendimientos.

The paper analyzes the microfinance sector in Chile: its origins, evolution and actual condition. The results showthat microfinance is a relatively new activity in the country whichinvolves both, Profit and Non Profit Organitations, all of them supported by the public sector The microfinance activity is mainly characterized for the delivery of microcredits for microenterpreuners, in a context where it does not exist a specific regulation for the sector In adittion, it is possible to see that there arenot many studies that showthe impacts that microfinance programs have on microenterpreuners.

Keywords: microfinanzas; microcréditos; microempresas; microfinances; microcredits; microenterpreuners.

 


Introducción

Este trabajo es parte de las investigaciones llevadas a cabo en el Proyecto DIUFRO DIII - 0072 con apoyo financiero de la Dirección de Investigación de la Universidad de La Frontera, y que constituyen la continuidad de la línea de investigación de la tesis doctoral de la autora. Se agradece la colaboración y apoyo del Prof. Ignacio Rodríguez R., y los comentarios y sugerencias realizadas por el árbitro evaluador del presente artículo, las cuales enriquecieron y permitieron concretar el mismo.

En la actualidad, la diversidad de unidades económicas dentro del territorio latinoamericano se conforma de empresas de diversos tamaños: micro, pequeñas, medianas y grandes. Se constata que los países de menor nivel de desarrollo tienden a poseer una microempresa muy numerosa y altamente generadora de empleo, sin embargo, con baja participación en las ventas totales y en la generación de producto (Román, 2003; Torres, 2006; SERCOTEC, 2006). Lo anterior puede ser consecuencia de su escaso poder de mercado y de su baja productividad, otorgando así un carácter estruc-turalmente inestable al conjunto del tejido productivo del territorio.

Específicamente en Chile, la microempresa comenzó a ser tema de preocupación de los analistas en el momento en que las cifras indicaban que ellas ocupaban alrededor de un 40% de la fuerza de trabajo (Herrera, 2003; SERCOTEC y OIT, 2010). Sin duda, ella ejerce un rol fundamental dentro del país y dentro de las localidades donde se encuentra, generando empleo, ingresos y un método de subsistencia para muchas familias, constituyéndose como elementos dinami-zadores de las localidades. Sin embargo, una serie de problemas atacan su permanencia, sostenibilidad y crecimiento en el tiempo, siendo uno de éstos el acceso a financiación (De Asís, 2000; Foschiatto y Stumpo, 2006; García, 2004; Lacalle, 2008). Si bien ello puede no haber constituido siempre el principal obstáculo que han debido enfrentar como sector, éste sin duda ha sido un gran problema ante la imposibilidad de ofrecer garantías que permitieran su acceso al mercado financiero formal, siendo sujeto de tasas de interés más altas (Herrera, 2003; Román, 2003).

Como respuesta a esta situación, ha surgido en las tres últimas décadas un grupo de servicios financieros caracterizados por una atención centrada en estas unidades económicas, implementando estrategias novedosas y originales. Es el caso de los programas microfinancieros, los cuales han surgido principalmente en economías en vías de desarrollo para atacar la pobreza, pero que a lo largo del tiempo se han ido expandiendo de tal forma, que en la actualidad atienden no solo a individuos pobres, sino que a microemprendedores que poco o nada tienen que ver con la pobreza, pero que en general se han visto excluidos del sistema financiero formal.

Entre sus servicios más conocidos se encuentran los micro-créditos, los cuales destacan por su alta demanda, oferta y difusión (Berezo, 2005; Lacalle, Rico, Márquez y Durán, 2006). Es así que hoy se cuenta en Chile con la presencia de un conjunto de instituciones que se han abierto a la atención microfinanciera hacia el sector microempresarial: la banca, las cooperativas de ahorro y crédito y diversas ONG, apoyadas por los diversos programas de las instituciones públicas (CL Group, 2009). Dicho sector ha crecido notoriamente durante los últimos años, crecimiento caracterizado por dos tendencias: una mayor focalización en emprendedores más consolidados o de mayor tamaño en ventas por parte de la banca, y una mayor concentración en clientes de perfil más vulnerable o de menor actividad económica por parte de aquellas instituciones no bancarias (González, 2012).

Dado lo anterior es que el presente trabajo de tipo ex-ploratorio-descriptivo, intenta aportar al conocimiento del sector microfinanciero nacional, buscando responder a las siguientes preguntas: ¿cuál es el origen de este sector en Chile?, ¿cuál ha sido su evolución?, ¿cómo se regula y fiscaliza este sector?, ¿qué instituciones forman parte del mismo, qué servicios ofrecen y cuáles son sus principales estrategias? y ¿qué evidencias existen en cuanto al impacto que la im-plementación de estos programas ha tenido en microem-prendimientos en Chile?. Responder a tales interrogantes permitirá establecer los principales desafíos para generar un entorno microfinanciero capaz de fomentar y potenciar el nacimiento y la consolidación de microemprendimientos con potencial de desarrollo y crecimiento en el territorio, aportando con ello, desde una visión más amplia del desarrollo local, a fortalecer el entramado productivo del territorio, a generar empleo, y a generar ingresos, y con ello reducir los niveles de pobreza en sectores que tradicionalmente se han visto excluidos del sistema financiero tradicional.

 

Conceptualización de las microfinanzas y el microcrédito en Chile

Producto de los diversos contextos socioeconómicos y culturales de Latinoamérica, África, Asia, EEUU y Europa, no se puede homologar el concepto de microfinanzas globalmente (Lacalle, Rico, Márquez y Durán, 2006). De forma general, las microfinanzas implican una serie de instrumentos financieros (cuentas de ahorro, seguros, planes de pensiones, entre otros) de apoyo a sectores que quedan excluidos del ámbito financiero tradicional. El microcrédito es uno de estos instrumentos (Berezo, 2005; Lacalle, Rico, Márquez y Durán, 2006).

En Chile, Morales y Yáñez (2007) señalan que microfinan-zas y microcrédito son categorías no consideradas en la regulación financiera. En línea con lo indicado por Herrera (2003), quién sostiene que en Chile se ha tratado indistintamente al crédito dirigido a la microempresa, cualquiera que este fuese, con el microcrédito. Sin embargo, el promedio de los montos de los microcréditos entregados en Chile no coincide con el estándar internacional . Ahora bien, podemos distinguir microcrédito y crédito no sólo por el monto del crédito. En Chile es habitual asumir a aquellas instituciones dedicadas al microcrédito como instituciones enfocadas en microempresarios, los que a su vez se asumen como trabajadores pobres.

Así, tomando en cuenta que la financiación de la microempresa, sea ésta catalogada como crédito o microcrédito, es considerada como un instrumento de desarrollo, se considerará en el contexto de este trabajo, tanto al crédito otorgado por instituciones sin fines de lucro como al crédito otorgado por la banca y otras instituciones financieras, como microcrédito concedido a las microempresas, englobando de esta forma su rol como potencial instrumento generador de desarrollo local (reductor de pobreza, generador de empleo y de tejido productivo de localidades). En tal sentido, se considera como microcrédito a aquel crédito concedido a microempresarios, reales o potenciales, que se han visto tradicionalmente excluidos del sistema financiero formal por no cumplir con los requisitos y garantías que se les exigía para acceder a los mismos. En general, los montos concedidos pueden ir desde los $60.000 a los $3.000.000, dependiendo del tipo de institución que lo otorgue y del tipo de microempresario al cual va dirigido.

Por tanto, el microcrédito así definido, no se concentra únicamente en la atención de sujetos pobres (aunque este haya sido el objetivo de los microcréditos en sus inicios). La actuación del sector microfinanciero, sobre todo en latinoamérica, ha evolucionado de tal forma que en la actualidad se orienta a la atención de empresas con acceso insuficiente a servicios financieros y a sectores sin acceso a servicios bancarios, incluidos individuos pobres, y aquellos ubicados por encima de la línea de pobreza, considerando así una base más amplia de clientes (Berger, 2007).

 

Contexto macroeconómico y financiero de origen de los microcréditos

Para contextualizar el origen de los microcréditos en Chile, se hace referencia a la evolución del sistema financiero chileno a partir de los años 70 de acuerdo a lo establecido por Herrera (2003).

De acuerdo al autor, hasta los años 70 el sistema financiero estaba constituido mayoritariamente por bancos y financieras, bolsas de valores y algunas instituciones de ahorro y crédito. Sin embargo, desde mediados de la década, y en forma prácticamente sostenida, el sistema financiero chileno creció en relación al tamaño de la economía, acompañado por un importante cambio en su estructura y composición, constituyéndose así en un conjunto más complejo de instituciones (mercado accionario, AFPs, compañías de seguros, fondos mutuos, sociedades financieras y mercados de bonos públicos y privados). A pesar de ello, el recurso crediticio tendía más bien a ser escaso sobre todo para aquellas unidades económicas de menor tamaño y con pocas garantías. A comienzos de los años 80, por su parte, producto de la crisis financiera sobrevino la crisis de la banca, la cual llevó a una mayor regulación y supervisión para el sector bancario por parte del Estado. Es en este periodo de crisis donde surge de forma paralela a la operación del sistema financiero, la actividad del crédito a microempresas en Chile. Las elevadas tasas de desempleo, los bajos salarios y las pocas oportunidades laborales como resultado de la crisis, dieron origen a un grupo de la sociedad que buscaba a través de servicios, satisfacer sus necesidades económicas más básicas. El apoyo crediticio a este tipo de iniciativas fue emprendido por una cooperativa y algunas ONG que nacieron con este específico objetivo, y a las que se sumó a fines de los años 80 un banco comercial.

A partir de la segunda mitad de la década de los 80 la banca experimentó una recuperación muy importante, ampliando sus niveles de actividad y diversificación de servicios a través de filiales. Sumado a lo anterior, los altos niveles de crecimiento y estabilidad que logró la economía chilena a partir de 1991 hasta 1997, generaron un contexto propicio para el desarrollo del sistema financiero, ya que Chile entró en el momento más dinámico de la fase expansiva de su economía. Las autoridades reforzaron las reformas del sector financiero iniciadas a fines de los años 80, y en 1997 la reforma a la ley de bancos dio un impulso adicional a la internacionalización de la banca chilena. Adicionalmente, se autorizaron nuevos negocios a los bancos en áreas no tradicionales (factoring, seguros no previsionales y banca de inversión). Es importante resaltar que al desarrollo de esta tendencia colaboró la determinación de la banca a abrirse a nuevos segmentos de mercado, dentro de los cuales destacan los mercados de crédito a personas (consumo), a pequeñas y medianas empresas, y a la microempresa.

Los hechos previamente señalados determinaron el desarrollo de los créditos y/o microcréditos a microempresarios, los cuales han sido implementados por una cantidad creciente de instituciones con aplicación de estrategias diversificadas, evolucionando en el alcance y en la profundidad de ellos en la economía nacional.

 

Evolución y estado de las microfinanzas y el microcrédito

La actividad microfinanciera de las últimas tres décadas en Chile ha experimentado cambios sustanciales. Los hechos principales son la activa participación del Estado en la implementación de programas de fomento, la incorporación de intermediarios financieros a la oferta microfinanciera, el aumento en la escala de operación y la diversificación de la línea de productos. Inicialmente el crédito era el principal producto ofrecido, sin embargo en la actualidad existe una amplia gama de productos y servicios, incluyendo productos de ahorro, administración de efectivo, medios de pago, seguros, capacitación, asesorías, entre otros, los cuales varían según sea la institución oferente (Morales y Yáñez, 2007).

No existen estadísticas oficiales que señalen la dimensión del mercado del microcrédito en Chile. Para conocerlo es necesario recurrir a ciertas aproximaciones, tales como las estimadas sobre la base de la Encuesta de Colocaciones en Segmentos Microempresariales (ECSM) de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), que incorpora sólo a aquellas instituciones financieras fiscalizadas por dicho organismo (instituciones bancarias que atienden al sector microempresarial, y cooperativas de ahorro y crédito que ofrecen servicios a microempresas). Por tanto, quedan excluidas de dicha muestra el resto de instituciones microfinancieras que pudiesen estar atendiendo al sector microempresarial en Chile. Es así como el estudio de Morales y Yáñez (2007) muestra los resultados de esta encuesta efectuada en el segundo trimestre del año 2007, caracterizando y dimensionando con ello al sector microfinanciero. Adicionalmente, y reconociendo esta debilidad en cuanto a información, CL Group (2009) lleva a cabo un estudio en el cual cruza información proporcionada por las, hasta entonces consideradas, dos principales fuentes de información en relación al mercado microfinanciero nacional: la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), fuente oficial ya mencionada previamente, y la Red para el Desarrollo de las Microfinanzas en Chile A.G, fuente no oficial. El principal problema asociado a la primera fuente, además de no considerar a la totalidad de los oferentes microfinancieros, es el hecho de establecer una asociación directa entre tamaño de crédito y segmento de empresa, es por ello que el cruce de información con la segunda fuente intenta subsanar estas fallas, ya que la información proporcionada por la Red contiene datos proporcionados por los principales actores que operan en el mercado mi-crofinanciero y que proveen aproximadamente más del 85% del crédito en el país, incorporando incluso la oferta no bancaria. Sin embargo también posee ciertas desventajas relacionadas con la rigurosidad metodológica con la cual es recogida la información.

A continuación se resumen los principales resultados aportados por ambos estudios, permitiendo dimensionar al mercado microcrediticio chileno:

Principales resultados en Morales y Yáñez (2007).

- La cartera de microempresas atendida por la banca y las cooperativas de ahorro y crédito se ha expandido considerablemente en los últimos años.

- Las microempresas con cobertura crediticia tienden a relacionarse con sólo un intermediario financiero.

- La participación de las microempresas informales dentro de la cartera de los intermediarios microfinancieros especializados es relevante.

- Gran parte de las microempresas con cobertura crediticia especializada presentan ventas anuales inferiores a 600 UF.

- Gran cantidad de las operaciones cursadas corresponde a créditos que no superan las 100 UF.

- El perfil de riesgo difiere considerablemente entre bancos y cooperativas de ahorro y crédito.

- Existe una estrecha relación entre el tamaño de la micro-empresa y el índice de cartera vencida.

- La mayoría de las operaciones opera con tipos de interés inferiores al interés corriente y por debajo de la Tasa Máxima Convencional.

 

Principales resultados en CL Group (2009).

- El tamaño de la cartera de microcréditos para el 2007 está constituido de la siguiente forma: 85,3% del mercado corresponde a la banca, 11,3% a INDAP, 2,9% a instituciones no bancarias de tamaño mediano, 0,5% a instituciones no ban-carias pequeñas, y 0,01% a instituciones no bancarias muy pequeñas.

- El total de deudores, formales e informales, corresponde a 435.892. De ellos el 72% corresponde a deudores bancarios y el 28% restante a deudores no bancarios.

- La distribución de clientes de microcrédito es: 69,7% a la banca, 15,25% a INDAP, 13,63% a instituciones no bancarias medianas, 0,81% a instituciones no bancarias pequeñas, y 0,61% a instituciones no bancarias muy pequeñas.

- Los microcréditos agrícolas representan un 26,22% del mercado (diciembre del 2007), de los cuales INDAP proporciona el 40,2% de los créditos totales, teniendo un peso significativo en el acceso al crédito de la microempresa agrícola.

- El mercado microcrediticio bancario muestra un elevado dinamismo en cantidad de deudores y en volumen de créditos.

- La estimación de la cifra de cobertura global del micro-crédito nacional corresponde a 24,8%.

Las investigaciones previas permiten dimensionar el tamaño y las principales características en la atención microfinan-ciera, principalmente la microcrediticia, llevada a cabo por diversas instituciones en Chile. No cabe duda que ha existido un crecimiento de este mercado y que la atención se ha ampliado notablemente en comparación a décadas previas. Sin embargo, a pesar del notable desarrollo microfinanciero chileno (Morales y Yáñez, 2007; González, 2012), comparativamente el país se ubica en un lugar intermedio en cuanto al desarrollo de las microfinanzas, siendo superado por países como Bolivia y Perú, considerados países modelos en materia microfinanciera (CL Group, 2009; Larraín, 2009; Economist Intelligence Unit, 2012; Martínez, 2012). De forma concreta, y de acuerdo a CL Group (2009), los índices de cobertura o acceso al crédito ubicarían a Chile en un grupo de países intermedio, los indicadores de entorno institucional lo clasificarían en el lugar trece de veinte países considerados, y respecto a las tasas de interés aplicadas, ocuparía de entre 14 países el lugar 9. Por su parte, Economist Intelligence Unit (2012) sitúa a Chile en el lugar 13 entre 55 países considerados. Concretamente en las categorías "marco regulatorio" y "marco institucional" ocupa los puestos 28° y 5°, respectivamente, señalando con ello que el aspecto regulatorio es el más débil comparativamente hablando. En la misma línea Navajas y Tejerina (2007) en una investigación en la cual profundizan en el estado de las microfinanzas en América Latina y el Caribe, comparan a la diferentes economías del área de acuerdo a indicadores tales como número de instituciones microfinancieras, cartera, cantidad de prestatarios y préstamos promedios. En general la investigación no posiciona a Chile entre las economías de mayor desarrollo en el mercado microfinanciero. Por tanto, es claro que el estado y la evolución del mercado microfinanciero chileno enfrenta desafíos importantes que requerirán de datos, estadísticas, estudios, medidas y diversas políticas, públicas y privadas, que orienten a un creciente y mejor servicio en la atención de sus beneficiarios.

 

Regulación y fiscalización de las instituciones microfinancieras

La intermediación financiera en Chile es una actividad sujeta a regulación y supervisión financiera especializada. Sin embargo, si la actividad de un oferente de crédito no implica la captación de recursos del público, dichos oferentes no son alcanzados por la regulación específica. Por tanto, no existen regulaciones específicas para aquellos intermediarios financieros con orientación al microcrédito. Bajo dicho esquema regulatorio y fiscalizador es posible mencionar dos aspectos (Morales y Yáñez, 2007):

- En primer lugar, todos los oferentes de crédito se encuentran afectos a regulaciones asociadas a la protección de los derechos del consumidor, y a los límites de tipos de interés que fija la Ley N° 18.010 para operaciones de crédito de dinero.

- En segundo lugar, sólo aquellas instituciones que combinan la actividad crediticia con la captación de fondos del público están afectas a fiscalización especializada. Considerando la situación previamente descrita, en Chile es posible operar en el campo de las microfinanzas a través de diferentes alternativas, cada una de ellas regulada por distintos marcos legales. La presencia de la banca, cooperativas y organismos privados sin fines de lucro, son alternativas de atención microfinanciera similar a la adoptada por otras economías, tal como sugiere la experiencia internacional comparada. Sin embargo, la ausencia de un oferente especializado en el campo microcrediticio es también una diferencia respecto a algunas economías consideradas modelos al respecto, tales como Bolivia, Brasil, El Salvador, Honduras, México, Panamá y Venezuela. De forma más específica, los diversos vehículos que se acomodan al mercado microfinan-ciero en Chile son (CL Group, 2009):

- En primer lugar la banca, la cual es regulada y supervisada por la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) constituyéndose en el oferente con mayores fortalezas para operar en el área crediticia debido al amplio giro en términos de colocaciones y captaciones contando con garantía estatal. Sin embargo, los requerimientos de capital para constituirse como tal son muy elevados, incluso en comparación a otras economías latinoamericanas.

- En segundo lugar se encuentran las cooperativas de ahorro y crédito supervisadas por la SBIF, las que cuentan con un giro casi tan amplio como la banca. Sin embargo su requerimiento de capital sigue siendo elevado.

- En tercer lugar están las cooperativas de ahorro y crédito no supervisadas por la SBIF, que requieren para su constitución de un patrimonio bajo, su giro es más limitado en captaciones y no tienen garantía estatal.

- En cuarto lugar, se encuentran las cajas de compensación las que en general se caracterizan por una elevada complejidad para su conformación y cuya actividad microfinanciera tiende a ser marginal.

- Finalmente están las diversas entidades sin fines de lucro las cuales tienen un actuar mucho más limitado, sin embargo cuentan con mayor flexibilidad favoreciendo con ello la atención de microempresarios considerados de subsistencia.

Es importante resaltar que las experiencias de desarrollo exitosas en el mercado microfinanciero se han dado a partir de la participación de entidades formales, reguladas, con un tamaño mínimo de escala y con entidades con claros fines de lucro, algunas de ellas condiciones que en Chile presentan desafíos al no contar con un canal legal apropiado para el desarrollo microfinanciero, lo cual puede resultar en desincentivos a invertir en esta actividad puesto que las figuras legales existentes podrían no acomodarse a las necesidades.

 

Instituciones oferentes y estrategias

A pesar de las ideas pasadas en las que la microempresa era considerada como un agente económico con mayor riesgo, y su atención crediticia implicaba mayores costos en comparación a los clientes de mayor tamaño y del sector formal (McDonald, 1997), en la actualidad Chile cuenta con la presencia de un conjunto de instituciones que se han abierto a la atención microfinanciera hacia el sector microempresarial , siendo diversas en tamaño y tipo. Destacan la banca, las cooperativas de ahorro y crédito, y diversas entidades privadas sin fines de lucro.

 

La banca chilena

De los bancos que conforman el sistema financiero chileno, cuatro tienen programas especiales para atender a los microempresarios: BancoEstado, Banco Desarrollo de Scotiabank, Banco Santander a través de su división de créditos de consumo Banefe, y Banco de crédito e Inversiones a través de su división BCI Nova . En general, es posible observar que el servicio microfinanciero más ofertado por estas instituciones es el microcrédito en sus diversas versiones dependiendo del fin último para el cual son solicitados los recursos. Adicionalmente se distingue una clara orientación en la atención hacia microempresarios formales y urbanos, aunque también se atiende al sector informal. Sin embargo, en este último caso, los requisitos tienden a ser mayores. El Cuadro 1 resume los principales puntos de actuación de la banca chilena en la oferta microfinanciera, específicamente en su producto más demandado, el microcrédito.

 

Las Cooperativas de Ahorro y Crédito

De acuerdo a PET (2002) y a la Red para el Desarrollo de las Microfinanzas en Chile A.G (2012), las cooperativas de ahorro y crédito especializadas en microempresas son: la Cooperativa de Ahorro y Crédito Talagante Ltda. (COOCRETAL), la Cooperativa de Ahorro y Crédito ORIENCOOP LTDA., y la Cooperativa de Ahorro y Crédito CAPUAL. El Cuadro 2 resume el sector objetivo atendido por cada una de ellas y los principales tipos microcrediticios ofertados. En general se puede destacar que estas cooperativas comparadas con otras instituciones financieras poseen una mayor flexibilidad con sus socios para el acceso y otorgamiento de los créditos.

 

Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y otras organizaciones privadas sin fines de lucro.

PET (2002) define a las ONG como instituciones privadas con fines sociales, y cuya principal característica es la de actuar con objetivos sin fines de lucro, al igual que otras organizaciones que pueden compartir dichos fines tales como fundaciones, corporaciones o centros. Algunas apoyan a microempresarios por medio de la entrega de créditos, ofreciendo una mayor flexibilidad en sus requisitos y operaciones crediticias. Los montos son en general menores a los de la banca y las cooperativas de ahorro y créditos, y sus plazos son en promedio menores a un año. Otra gran diferencia respecto a las instituciones previas es que logran atender a un número mayor de microempresarios informales o poco consolidados. Las que actualmente conceden préstamos a microempresarios con programas de atención especializada a microempresas son las que se muestran en el Cuadro 3. Se resume también la información respecto a sectores atendidos, otros productos ofrecidos y requisitos exigidos por estas organizaciones.

 

Evidencia de impactos sobre los microemprendimientos

A pesar de la clara y dinámica evolución del sector microfinanciero en el país, el conocimiento sobre los posibles impactos que la entrega de estos servicios ha tenido en sus beneficiarios es un tema poco abordado. En general, los estudios que se han realizado respecto al tema suelen ser

 

 

Cuadro 1

Caracterización de la oferta de microcréditos de la banca chilena

Fuente: Elaboración propia a partir de PET (2002) y sitios web de las organizaciones respectivas.

 

 

descriptivos, o bien centrarse en la evaluación de la sostenibilidad de las instituciones que otorgan dichos servicios. A pesar de ello, destacan los estudios de Romani (2002), Aro-ca (2002), Henríquez (2009), Sanhueza (2011) y Martínez, Puentes y Ruiz-Tagle (2012).

El primero corresponde a un estudio de caso en la Región de Antofagasta, cuyo objetivo es medir el impacto del mi-crocrédito en los clientes de una institución financiera. La metodología utilizada se basa en una combinación de estudio de caso y survey, cuya unidad de medida corresponde al cliente y al hogar. Los principales resultados son: la mayoría de los beneficiarios corresponden a mujeres, los índices de morosidad de los microempresarios son muy bajos, el principal uso del crédito es para capital de trabajo y compra de activo fijo, el impacto en el nivel de ventas no fue para la mayoría positivo, los sueldos de los trabajadores no aumentaron y no hay evidencia de contratación de personal, y en este caso particular el microcrédito no ayudó a elevar los ingresos, pero sí a mantener el negocio, por lo cual fue considerado como una herramienta de subsistencia.

El segundo estudio realiza una evaluación de impacto de los programas de microcréditos otorgados en Brasil y Chile, evaluando el impacto de programas de microcrédito sobre el ingreso de los microempresarios. Específicamente se estudian dos programas chilenos y cinco brasileños, correspondientes a programas entregados por instituciones bancarias y por ONG. En cuanto a la metodología, se aplica el diseño de estudio de observación formando grupos de control con uso del puntaje de predisposición, que permite emparejar a los beneficiarios de los programas de microcrédito con personas no beneficiarias que comparten características similares. En cuanto a los principales resultados, se encuentra evidencia débil de impactos positivos para el programa chileno con base en el banco. En lo referente a los clientes de las ONG chilenas, parece que el impacto del microcrédito en el ingreso no es positivo, sino más bien negativo. Por otro lado, la evidencia brasileña muestra un impacto altamente positivo y significativo de los programas de microcrédito en el ingreso de los individuos, especialmente en el caso de aquellos programas de microcrédito que son administrados por los bancos.

El estudio de Henríquez (2009) corresponde a una evaluación de impacto del uso intensivo del crédito sobre el desempeño de microempresas, en la cual se implementa como metodología la técnica de diferencias en diferencias matching. La muestra utilizada constituye a empresas chilenas con acceso al crédito, obtenida a partir del universo de operaciones de crédito colocadas entre los años 2000 y 2005 en la cartera de microempresas de cinco instituciones chilenas. En dicha evaluación los resultados señalan efectos positivos y significativos sobre las ventas de microempresa-rios que recibieron más de 10 créditos; efectos positivos en el empleo de aquellas que recibieron entre 5 y 9 créditos; y el aumento en la formalidad de las unidades productivas que contrataron 15 o más créditos. De ello el estudio concluye que el uso intensivo de crédito (microcrédito) genera impactos positivos en el desempeño de las microempresas incrementando con ello el bienestar de la población.

Por su parte Sanhueza (2011) intenta evaluar el impacto de la participación en programas microcrediticios de un grupo de microempresarios beneficiarios de un banco y de una ONG en la Región de La Araucanía. Para lo anterior se llevó a cabo un estudio de observación transversal con uso de grupo control. Los resultados muestran impactos positivos sobre los niveles de ingreso de los beneficiarios.

A su vez Martínez, Puentes y Ruiz-Tagle (2012) evalúan el impacto de la entrega de entrenamiento y capital a través del Programa de Apoyo al Micro Emprendimiento (PAME) implementado por FOSIS en la Región Metropolitana comparando dos grupos tratados y un grupo control. El estudio concluyó impactos positivos importantes en el empleo, en las horas trabajadas y en el ingreso laboral de los microemprendedores, asimismo impactos significativos sobre las mejoras en las prácticas del negocio.

 

 

 

 

Cuadro 2

Caracterización de la oferta de microcréditos de cooperativas de ahorro y crédito, chile

Fuente: elaboración propia a partir de pet (2002), y sitios web de las organizaciones respectivas

 

 

 

 

Cuadro 3

Oferta microfinanciera de ong y otras organizaciones privadas sin fines de lucro, chile N.D.: No disponible.

Fuente: elaboración propia a partir de pet (2002), y sitios web de las organizaciones respectivas.

 

Concluyendo, la evidencia sugiere que los programas microfinancieros en Chile, específicamente aquellos orientados a la entrega de microcréditos, tienen impactos positivos sobre sus beneficiarios. En general, aumentan los niveles de ingresos y ahorros, del hogar y de los negocios, y logran mayor empoderamiento de las mujeres beneficiarias de ellos, entre otros impactos no menos importantes. Sin embargo, poder concluir los efectos reales que dichos programas tienen sobre sus beneficiarios, los tipos de servicios más eficientes y los contextos bajo los cuales se logran mayores resultados, requiere continuar realizando estudios de creciente rigor científico.

 

Conclusiones y desafíos pendientes

El sector microfinanciero ha adquirido gran importancia y ha crecido de forma importante en los últimos años (González, 2012), convirtiéndose en una opción para que microempresarios puedan poner en marcha o desarrollar sus pequeños negocios. Ello cobra relevancia porque el acceso a financiación puede ser el inicio de un círculo virtuoso en el desarrollo de sus emprendimientos.

El presente estudio deja en evidencia que a pesar de la evolución y los logros alcanzados por este sector microfinanciero, aun persisten una serie de desafíos para su desarrollo.

En primer lugar, y sobre la base de lo expuesto por algunos autores tales como Peck, Christen y Millar (2007) y MillerSanabria (2007) es necesario ampliar continuamente el acceso a una mayor diversidad de servicios financieros a las empresas de menor tamaño, adaptándolos específicamente a sus necesidades, con mejor focalización hacia los distintos grupos atendidos. Sin embargo, es necesario velar para que dicha mayor cobertura y ampliación de servicios no excluya a la población más pobre, sino que, por el contrario, les alcance en mayor amplitud y llegue, por ejemplo, a mayor cantidad de sectores rurales, en los que justamente vive una proporción importante de la población más pobre.

En segundo lugar, Berezo (2005), Peck, Christen y Millar (2007), y Economist Intelligence Unit (2010) en su evaluación del entorno global de negocios para las microfinanzas, hacen referencia a una serie de retos institucionales para las instituciones microfinancieras, retos que Chile igualmente debe abordar. Ellos son el fortalecimiento de su gobernabilidad, puesto que el importante y fuerte crecimiento de las microfinanzas hace necesario órganos de gobierno que garanticen una adecuada gestión y control; la mejora de la eficiencia y la innovación para conseguir una permanencia y sostenibilidad en el tiempo; y la implementación de la gestión de riesgos, para manejar de mejor forma productos nuevos de mayor complejidad que han ido apareciendo en el mercado crediticio dirigido a los particulares y a las empresas de menor tamaño.

En tercer lugar, en cuanto al mercado microfinanciero, y siguiendo las recomendaciones de Berezo (2005) y Economist Intelligence Unit (2010), es necesario reconocer dos líneas sobre las cuales aun se plantean desafíos, ello debido principalmente al crecimiento vertiginoso que ha tenido el sector en los últimos años. Por un lado, es relevante generar información crediticia común en el sector, para que las instituciones microfinancieras identifiquen a clientes que solicitan préstamos en diversas fuentes y sus niveles de endeudamiento, aminorando así el riesgo crediticio que surge de la asimetría de información; y por otro lado, fomentar la transparencia y amplitud de buenas prácticas implemen-tando sistemas de información más eficaces que permitan mayor transparencia ante los diversos actores (en este sentido, resalta el papel del Microcredit Information Exchange -MIX - por proponer indicadores de desempeño estándares). Se menciona como reto adicional, continuar fortaleciendo el funcionamiento en red dado que el apoyo al fortalecimiento y continuidad de tales redes puede aportar beneficios en aspectos tales como el apoyo en la creación de instituciones, en asistencia técnica, en constituir una fuente de capital adicional, en generar experiencias de aprendizaje, en fomentar la transparencia e indicadores comunes de desempeño, entre otros.

Por otra parte, el importante crecimiento y auge del sector debería ir acompañado por un desarrollo similar en su regulación y supervisión. Esto último es un reto importante puesto que sin la regulación apropiada, las instituciones mi-crofinancieras podrían asumir riesgos excesivos, y derivar en clientes sobreendeudados, lo cual repercutiría en pérdidas en la institución y en el sector, y con ello en limitaciones en la oferta, por ejemplo, microcrediticia. Por tanto, y tal como señalan Marulanda, Fajury, Paredes y Gómez (2010), un marco regulatorio apropiado permitirá un mejor desempeño y crecimiento de las instituciones microfinancieras, evitaría algunas pérdidas y quiebras, y ofrecería mayores herramientas para actuar en caso de crisis institucionales específicas de una manera más eficaz y organizada. Además, y de acuerdo a Economist Intelligence Unit (2012), las economías con un sólido marco institucional para las microfinanzas tienden a atender a más prestatarios en comparación a aquellos países más débiles en términos institucionales; y las mejoras de los marcos regulatorios están positivamente asociadas con mayores tamaños de préstamos, mayor diversidad de género y menores niveles de cartera en mora. Dicha capacidad regulatoria, por tanto, parece estar asociada positivamente con medidas de penetración de las microfinanzas y con el tamaño de los préstamos.

Finalmente, y no menos importante, es necesario generar una mayor cantidad de estudios de rigor científico que entreguen información acerca de los verdaderos impactos de las microfinanzas, y de cada uno de sus componentes sobre sus beneficiarios en el territorio, para poder a través de ellos establecer las mejores acciones complementarias o correctivas para la consecución de los objetivos locales.

Por tanto, si bien es indudable que el sector de las microfinanzas en el país ha tenido una evolución significativa y vertiginosa en cantidad y calidad de servicios prestados, y en su estructura, aún quedan espacios de perfeccionamiento que son necesarios atacar para generar mayores niveles de impacto social y económico. Es necesario recalcar, sin embargo, que las microfinanzas no pueden ser vistas como la solución única y absoluta a los problemas de poco dinamismo productivo en el territorio. Por sí sola la microfinanciación no crea oportunidades económicas, productivas o comerciales donde no existen; ni genera empresarios donde los individuos no poseen motivación o capacidades. En este sentido es posible clasificar en dos aspectos las limitaciones de las microfinanzas: el primero relacionado con las características sociales y económicas del territorio, y otro relacionado con la necesidad de integrar los servicios estrictamente financieros con otro tipo de acciones destinadas a solucionar los principales problemas de la microempresa (Foschiatto y Stumpo, 2006).

Es importante tener claro que lograr éxito en los emprendimientos y poder devolver, por ejemplo, recursos solicitados requiere sacrificio y esfuerzo por parte de los individuos beneficiarios. Por ello cuando las condiciones impiden el desarrollo de la actividad económica, se genera un mayor grado de endeudamiento. En este contexto específico, las microfinanzas en general, y los microcréditos en particular, pueden ser inapropiados cuando las condiciones plantean graves problemas para el reembolso de los préstamos (Naciones Unidas, 2005). Por ello, la entrega de servicios microfinancieros debe ser aplicada con mucho cuidado y debe ser evitada en zonas con extremas dificultades. Berezo (2005), por ejemplo, no recomienda su aplicación en zonas afectadas por enfermedades, zonas con población dispersa, zonas dependientes de una única actividad productiva, en poblaciones con elevados grados de movilidad, en previsión de futuras crisis, en ausencia de orden público y marco legal inapropiado y cuando hay ausencia de capital social y cohesión comunitaria. Los servicios financieros (cualquiera que éstos sean) facilitan la acción de las fuerzas que promueven el crecimiento, pero sólo cuando existen oportunidades (González-Vega, 1994).

Es necesario clarificar también que ninguna institución por sí sola, ni ninguna metodología por sí sola puede resolver todos los obstáculos para el desarrollo de las microempresas, pero usando las ventajas comparativas de los distintos protagonistas se puede aumentar la eficacia de las microfi-nanzas (Gulli, 1999). Además, el potencial de desarrollo de las microfinanzas será muy importante, siempre que esté inserto dentro de acciones y estrategias de desarrollo de la localidad. Sólo incluida dentro de un marco de estrategias más amplias puede cumplir un papel de impacto positivo social y económico (Bercovich, 2004).

 

Bibliografía

AROCA, P. (2002). Microcrédito. Evaluación de impacto. Casos: Brasil y Chile. IDEAR-Universidad Católica del Norte, Antofagasta.         [ Links ]

BANCAFACIL (2012). Sitio web educativo de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, [en línea]. Disponible en www.bancafacil.cl [Consulta: 2012, 06 de octubre]         [ Links ].

BERCOVICH, N. (2004). El microcrédito como componente de una política de desarrollo local: el caso del Centro de Apoyo a la Microempresa (CAM), en la ciudad de Buenos Aires. Serie Desarrollo Productivo, 150. Red de Reestructuración y Competitividad. División de Desarrollo Productivo y Empresarial, CEPAL, Santiago de Chile.         [ Links ]

BEREZO, J. (2005). Las microfinanzas en los países en desarrollo. En: De la Cuesta, M. y Galindo, A., Inversiones Socialmente Responsables. Universidad Pontificia de Salamanca, Salamanca. pp. 241-282.         [ Links ]

BERGER, M. (2007). El modelo latinoamericano de microfinanzas. En: Berger, M., Goldmark, L. y Miller-Sanabria, T. (Eds.), El boom de las microfinanzas. El modelo latinoamericano visto desde adentro. Banco Interamericano de Desarrollo BID, Washington D.C. pp. 1-42.         [ Links ]

CL GROUP (2009). Estudio sobre regulación y estatuto jurídico de entidades que otorgan microcrédito en Chile. Trabajo elaborado para el Ministerio de Hacienda. CL Group, Financial Services Consulting, Santiago de Chile.         [ Links ]

COLOMA, P. (2000). Chile: El crédito a la microempresa. Revista Mensaje, 490, 54-57.         [ Links ]

DE ASIS, A. (2000). La microempresa y los programas de apoyo al sector microempresarial. En: De Asís, Labie, M., Mataix, C. y Sota, J., Las microempresas como agentes de desarrollo en el sur. CIDEAL, Madrid. pp. 17-47.         [ Links ]

ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT (2010). Microscopio global sobre entorno de negocios para las microfinanzas 2010. Economist Intelligence Unit, Reino Unido.         [ Links ]

ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT (2012). Microscopio global sobre el entorno de negocios para las microfinanzas 2012. Economist Intelligence Unit, Reino Unido.         [ Links ]

FOSCHIATTO, P. y Stumpo, G. (2006). El microcrédito: un instrumento para fortalecer las capacidades productivas locales. En: Foschiatto, P. y Stumpo, G. (Comp.), Políticas municipales de microcrédito. Un instrumento para la dinamización de los sistemas productivos locales. Estudios de caso en América Latina. Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, Santiago de Chile. pp. 21-38.         [ Links ]

GARCIA, J. V. (2004). Los micropréstamos como instrumentos de desarrollo en el sur: especial referencia al ámbito latinoamericano. Ed. CIDEAL, Madrid.         [ Links ]

GONZÁLEZ, R.M. (2012). Informe Estado de las Microfinan-zas en Chile 2011. Red para el Desarrollo de las Microfinan-zas en Chile, Santiago.         [ Links ]

GONZÁLEZ-VEGA, C. (1994). Do financial institutions have a role in assisting the poor?.Economics and Sociology Occasional Paper, 2169. Rural Finance Program, Department of Agricultural Economics. The Ohio State University, Ohio, USA.         [ Links ]

GULLI, H. (1999). Microfinanzas y pobreza. ¿Son válidas las ideas preconcebidas? Unidad de Microempresa, Banco Interamericano de Desarrollo, BID, Washington, D.C.         [ Links ]

HENRÍQUEZ, F. (2009). Microcrédito y su impacto: un acercamiento con datos chilenos. Banco Interamericano de Desarrollo, BID, Washington D.C.         [ Links ]

HERRERA, J.A. (2003). Crédito a la Microempresa en Chile: una revisión cualitativa (1991-2001). Programa de Economía del Trabajo, PET, Santiago de Chile.         [ Links ]

LACALLE, M. (2008). Microcréditos y pobreza. De un sueño al Nóbel de la Paz. Ed. Turpial, Madrid.         [ Links ]

LACALLE, M., Rico, S., Márquez, J. y Durán, J. (2006). Glosario básico sobre microfinanzas. Cuadernos Monográficos, 5. Fundación NantikLum de Microfinanzas, Madrid.         [ Links ]

LARRAÍN, C. (2009). ¿Existe un modelo de microfinanzas en América Latina? Serie Financiamiento del Desarrollo, N°220. CEPAL, Santiago de Chile.         [ Links ]

MARTÍNEZ, R. (2012). Microfinanzas Américas. Las 100 mejores. Fondo Multilateral de Inversiones, Microfinance Information Exchange.         [ Links ]

MARULANDA B., Fajury, L., Paredes, M. y Gómez, F. (2010). Lo bueno de lo malo en microfinanzas: lecciones aprendidas de experiencias fallidas en América Latina. Fondo Multilateral de Inversiones, FOMIN, Banco Interamericano de Desarrollo, BID, Washington, D.C.         [ Links ]

McDONALD, J. (1997). Créditos incobrables. Un Análisis de los Programas y las Microempresas Morosas. Organización Internacional del Trabajo, OIT, Santiago de Chile.         [ Links ]

MARTINEZ, C., Puentes, E. y Ruiz-Tagle, J. (2012). Evaluación de impacto programa de apoyo al microemprendimiento. Presentación realizada en Emprende Microfinanzas, octubre del 2012. Santiago de Chile.         [ Links ]

MILLER-SANABRIA, T. (2007). El futuro de las microfinanzas en América Latina. En: Berger, M. y Goldmark, L. y Millar-Sanabria, T. (Eds.), El boom de las microfinanzas: el modelo latinoamericano visto desde adentro. Banco Interamericano del Desarrollo, BID Washington, D.C. pp. 307-331.         [ Links ]

MORALES, L. y Yáñez, A. (2007). Microfinanzas en Chile: resultados de la encuesta de colocaciones en segmentos microempresariales. Serie Técnica de Estudios, 11. Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, SBIF, Santiago de Chile.         [ Links ]

NACIONES UNIDAS (2005).Microfinanciación y microcrédito: ¿Cómo pueden 100 dólares modificar una economía? Artículo de carpeta de prensa de las Naciones Unidas para el año internacional del microcrédito2005. Disponible en http://www.un.org/spanish/events/microcredit/presskit.html        [ Links ]

NAVAJAS, S. y Tejerina, L. (2007). Las microfinanzas en América Latina y El Caribe: ¿cuál es la magnitud del mercado? Serie de informes de buenas prácticas del Departamento de Desarrollo Sostenible. Banco Interamericano de Desarrollo, BID, Washington, D.C.         [ Links ]

PECK CHRISTEN, R. y Millar, J. (2007). Los retos futuros de las microfinanzas en América Latina. En: Berger, M. y Goldmark, L. y Millar-Sanabria, T. (Eds.), El boom de las microfinanzas: el modelo latinoamericano visto desde adentro. Banco Interamericano del Desarrollo, BID Washington, D.C. pp. 269-305.         [ Links ]

PET, Programa de Economía del Trabajo (2002). Catastro de Instituciones Crediticias. Bancos, Cooperativas y ONGs. PET, Santiago de Chile.         [ Links ]

RED PARA EL DESARROLLO DE LAS MICROFINANZAS EN CHILE A.G (2012). Sitio web de Red para el Desarrollo de las Microfinanzas en Chile, [en línea]. Disponible en www.redmicrofinanzas.cl [Consulta: 2012: 06 de octubre]         [ Links ].

ROMÁN, E. (2003). Acceso al crédito bancario de las micro-empresas chilenas: lecciones de la década de los noventa. Serie Financiamiento del desarrollo, 138. CEPAL, Santiago de Chile.         [ Links ]

ROMANI, G. (2002). Impacto del microcrédito en los micro-empresarios chilenos: un estudio de caso en la II Región de Chile.Artículo presentado en VII Congreso Internacional del CLAD sobre la reforma del Estado y de la Administración Pública.8-11 octubre. Lisboa, Portugal.         [ Links ]

SANHUEZA, P. (2011). Microempresa y microfinanzas como instrumento de desarrollo local: evaluación de impacto del microcrédito en la Región de La Araucanía, Chile. Tesis de doctorado no publicada, Universidad Autónoma de Madrid, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Madrid.         [ Links ]

SERCOTEC (2006). Agenda Gubernamental para la micro y pequeña empresa. Investigación para Programa de Asistencia preparatoria PNUD-SERCOTEC para elaborar una agenda gubernamental para el emprendimiento y el desarrollo de las pequeñas empresas 2006-2010. Gobierno de Chile, Santiago de Chile.         [ Links ]

SERCOTEC y OIT (2010). La situación de la micro y pequeña empresa en Chile. Oficina Internacional del Trabajo, OIT y Gobierno de Chile, Santiago de Chile.         [ Links ]

TORRES, M. (2006). Microempresa, pobreza y empleo en América Latina y el Caribe: una propuesta de trabajo. Documento para discusión no publicado. Departamento de Desarrollo Social y Empleo, OEA.         [ Links ]

Received November 15, 2012 / Accepted January 16, 2013

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons