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Ciencia & trabajo

versión On-line ISSN 0718-2449

Cienc Trab. vol.15 no.48 Santiago dic. 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-24492013000300003 

 

ARTÍCULO ORIGINAL

 

Evaluación de Competencias de los Gestores de la Salud y Seguridad Ocupacional en Chile

Skills Evaluation of the Occupational Safety and Health Managers in Chile

Ana María Salazar Bugueño1, Patricia Frenz2, Leonel Valdivia Matus3, Ignacio Hurtado Almagro4

1Ingeniero en Prevención de Riesgos y Medio Ambiente. PhD. Escuela de Salud Pública. Facultad de Medicina. Universidad de Chile. Santiago, Chile.
2Médico. Magíster en Salud Pública Universidad de Chile. Escuela de Salud Pública. Facultad de Medicina Universidad de Chile. Santiago, Chile.
3Escuela de Salud Pública. Facultad de Medicina Universidad de Chile. Santiago, Chile.
4 Alumno Escuela de Tecnología Médica. Facultad de Medicina Universidad de Chile. Santiago, Chile.


Correspondencia a:


RESUMEN: El estudio consistió de una consulta a expertos de diversas disciplinas y campos de actividad en Salud y Seguridad Ocupacional (SSO) a través de técnica DELPHI. El propósito del estudio es contribuir al fortalecimiento de las competencias de los gestores de SSO y, por extensión, de todo el sistema de SSO en Chile. El estudio identifica las competencias prioritarias que, en opinión de expertos, deben poseer los gestores de SSO. De esta manera, se busca superar el problema producido por la heterogeneidad, en contenidos y calidad, de programas de formación de dichos gestores. De este modo, el estudio introduce y promueve el enfoque de formación por competencias que demuestra ser el más apropiado para el desempeño laboral de estos profesionales. Finalmente, el estudio aporta un exhaustivo análisis del estado del arte internacional en esta materia. La aplicación de tres rondas de consulta Delphi arrojaron como resultado que los expertos consideran prioritarias las áreas de: análisis y gestión de riesgos; efectos en la salud relacionados con el trabajo; gestión de servicios y programas de higiene ocupacional; legislación; gestión empresarial; prevención y control de riesgos ocupacionales.

Palabras claves: COMPETENCIAS, GESTORES DE SALUD Y SEGURIDAD OCUPACIONAL, PREVENCION, TÉCNICA DELPHI, SALUD Y SEGURIDAD OCUPACIONAL.


ABSTRACT: The study consisted of an enquiry to experts from various disciplines and fields of activity in Occupational Health and Safety (OHS) through DELPHI method. The purpose of the study is to contribute to strengthening the skills of the managers of OHS and, by extension, the entire OHS system in Chile. The study identifies priority skills that, according to the opinion of experts, OHS managers must have. In this way, we seek to overcome the problem caused by the heterogeneity in content and quality of training programs such interfaces. Thus, the study introduces and promotes skills training approach that proves to be the most appropriate for the job performance of these professionals. Finally, the study provides a comprehensive analysis of the state of international art in this area. The application of three rounds of Delphi consultation gave results that experts consider priority areas: risk analysis management; health effects related to work, service management and occupational health programs, legislation, business management, prevention and control of occupational hazards.

Keywords: SKILLS, OCCUPATIONAL HEALTH AND SAFETY MANAGERS, PREVENTION, DELPHI METHOD, OCCUPATIONAL HEALTH AND SAFETY.


Introducción

Desde hace casi 50 años se estableció en Chile un sistema de salud ocupacional (Ley 16744 de 1968), basado en un seguro obligatorio contra accidentes de trabajo y enfermedades profesionales que reconoce la responsabilidad primaria del empleador, pero también la responsabilidad social y un rol estatal de supervigilancia. Los administradores del seguro incluyen a organismos sin fines de lucro, las mutualidades con redes asistenciales propias, y una entidad pública, hoy el Instituto de Salud Laboral, asociado a los Servicios de Salud. En este sistema especializado de salud laboral trabajan miles de profesionales y técnicos, particularmente en el sistema de las mutualidades, encargados de reguardar la higiene y seguridad de los ambientes laborales y de responder a las necesidades de la población laboral de las empresas afiliadas, entregando prestaciones preventivas, curativas, recuperativas y compensatorias, acordes con la normativa.

Como todo sistema de prestación de servicios, la Salud y Seguridad Ocupacional (SSO) es manejada por profesionales (que denominaremos "gestores de salud y seguridad ocupacional"). Los gestores de la SSO constituyen un amplio y diverso universo multifuncional (gerentes, supervisores, fiscalizadores, técnicos, etc.) y multidisciplinario (ingenieros, médicos, enfermeras, kinesiólogos, etc.). La formación de este personal es diversa, y una parte importante de ellos no tiene una educación profesional específica en SSO, salvo por cursos o programas impartidos en el mismo lugar de trabajo o programas de postítulo ofrecidos por algunas universidades. La Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile se destaca por la trayectoria docente con numerosos programas de formación en SSO orientados a profesionales de diversas disciplinas.

Hasta la fecha, los programas nacionales de formación de pre- y postgrado en salud y seguridad ocupacional han estado focalizados en un modelo de enseñanza tradicional, de transmisión-recepción de conocimientos, que requiere básicamente de la memorización de los contenidos y conceptos, con un fuerte énfasis en la aplicación de la recordación en la resolución de los problemas teóricos y la realización de actividades prácticas muy pautadas. Evidencia prima facie indica que en Chile no se ha aplicado, o solo se ha hecho superficialmente, el enfoque de formación y capacitación basado en competencias, que es actualmente la perspectiva educativa predominante en el mundo. Asimismo se percibe que no hay consenso entre expertos y gerentes de programas de SSO, sobre cuáles deben ser las competencias genéricas y transversales de los profesionales que se desempeñan en este campo.

El desafío de la salud de los trabajadores y las trabajadoras en Chile

En Chile y el resto del mundo, las condiciones de empleo y del ambiente laboral para numerosas ocupaciones y muchos grupos de trabajadores y trabajadoras presentan riesgos para la salud que reducen el bienestar, generan daño a la salud, incluso la muerte, y limitan las capacidades laborales personales y la productividad de la sociedad.

La carga de enfermedad asociada al trabajo es enorme e innecesaria, en el sentido de que las condiciones causales son en gran medida evitables. Según las mejores estimaciones disponibles, cada día alrededor de 700.000 trabajadores y trabajadoras en el mundo sufren accidentes que producen al menos tres días de ausentismo laboral, con más de 264 millones de estos eventos cada año, y cada día alrededor de 970 muertes ocurren globalmente debidos a las condiciones de trabajo.1 A estas cifras se suman millones de personas que mueren cada año por enfermedades relacionadas con el trabajo y muchos más que sufren por estas patologías. El costo humano para los trabajadores y sus familias y el costo económico para los países se han estimado en 4% del Producto Interno Bruto anual.

En nuestro país, la mitad de la población, más de 8.000.000 personas, son económicamente activas. En su mayoría y bajo diferentes mecanismos, estas personas están expuestas por 45 horas o más, cada semana, durante su vida laboral activa, que superan los 50 años en muchos casos. El impacto en la salud es importante: sólo en la población afiliada al seguro contra accidentes y enfermedades profesionales —que corresponde a 54,5% de la fuerza laboral ocupada— se reportaron 213.476 accidentes laborales en el año 2008. Cada día muere más de un trabajador por accidente del trabajo.2 Además, se estima que solo en el año 2004 se produjeron 38.621 casos nuevos de enfermedades por causa laboral, que generaban algún grado de discapacidad y 3.378 muertes.La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la Salud Ocupacional cómo "una actividad multidisciplinaria dirigida a promover y proteger la salud de los trabajadores mediante la prevención y el control de enfermedades y accidentes y la eliminación de los factores y condiciones que ponen en peligro la salud y la seguridad en el trabajo".

En Chile, el sistema de protección de la seguridad y salud laboral se basa en un conjunto de normas legales que establecen exigencias a cumplir por empleadores, trabajadores y organismos administradores del seguro contra accidentes de trabajo y enfermedades profesionales contenido en la Ley N° 16.744 del año 1968, que estableció un seguro social obligatorio. Este seguro, financiado por una cotización según riesgo a cargo del empleador, reconoce la responsabilidad primaria del empleador, pero también la responsabilidad social, con un sistema de administración sin fines de lucro o público y un rol estatal de supervigilancia. Actualmente -e históricamente- cubre alrededor del 70% de la fuerza laboral, que en su gran mayoría son trabajadores dependientes, contratados, aunque el 30% no cubierto tiene el derecho a incorporarse, incluyendo los que trabajan por cuenta propia.

En las últimas décadas, la globalización de la economía y el crecimiento y diversificación del sistema productivo nacional ha cambiado el perfil y organización del trabajo, que se expresa por el crecimiento del rubro servicios, aumento de trabajadores por cuenta propia, subcontratación, etc. Como consecuencia han surgido nuevos factores de riesgos, como los psicosociales, el trabajo en altura, y enfermedades emergentes, como músculo-esqueléticas y mentales a los que el sistema de protección social no ha dado respuesta, que se suman a los riesgos tradicionales como silicosis, hipoacusia e intoxicaciones.

Por otra parte, el informe final de la Comisión Asesora del Gobierno para la Seguridad y Salud en el Trabajo del año 2010 declaró: "desarrollar buenas condiciones laborales no es sólo un imperativo ético, sino que representa la base para tener un equipo unido, motivado, productivo y exitoso. Trabajar con seguridad es hacer las cosas bien; significa trabajar sin errores y con calidad. Desde esta perspectiva la seguridad no es un costo, sino una inversión". En consecuencia, se propuso fortalecer el sistema de protección de la salud laboral en el país.

Dentro del sistema de protección de la salud laboral trabajan miles de profesionales y técnicos de diversas disciplinas, particularmente en el sistema de las mutualidades, en diferentes funciones, que denominaremos "gestores de salud y seguridad ocupacional". La formación de este personal es heterogénea, y una parte de ellos no tiene formación profesional específica en SSO, salvo cursos o programas impartidos en el mismo lugar de trabajo o programas de postítulo universitarios.

El enfoque educativo por competencias

Considerando el consenso sobre la importancia de fortalecer la salud ocupacional en el país, existe la necesidad de identificar las competencias requeridas por los gestores de SSO para aumentar su efectividad. En particular porque los programas de formación y educación continua tienden a focalizarse en la transmisión de conocimientos y de habilidades prácticas, faltando una formación más integral que incluya competencias específicas y genéricas-transversales para cualquier función que se cumpla frente a los usuarios. Dichas competencias específicas y genéricas-transversales incluyen calidad y calidez de servicio al usuario, liderazgo, trabajo en equipo, actitudes proactivas, entre otras.

El estado actual del conocimiento sobre este tema es amplio y diverso como lo demuestra la literatura internacional. Los principios de la formación y educación continua basado en competencias se remontan a los años 70, pero muchos otros autores han ido presentando variaciones del mismo tema.5,6 Perrenoud7 define la competencia como "una capacidad de actuar de manera más eficaz en un tipo definido de situación, capacidad que se apoya en conocimientos, pero no se reduce a ellos". Aunque hoy existen diferentes definiciones de competencias, hay bastante consenso en considerarlas como combinaciones de conocimientos, habilidades y actitudes que se desarrollan a partir de experiencias de aprendizaje, que permiten dar una respuesta efectiva a las tareas y funciones. Implican el uso integrado de conocimientos, habilidades y actitudes en la acción.8

Por otra parte, Troncoso y Hawes9, indican que la competencia se concibe "como un saber actuar de manera pertinente en un contexto determinado, enfrentando problemas propios de la profesión con claros criterios de calidad, movilizando para ello sus recursos personales (repertorios de información, de procedimientos y algoritmos, de actitudes, historia personal, experiencias previas, valoraciones, etc.), de contexto y de redes (de profesionales, de colegas, de información, de apoyo y colaboración), con el propósito de resolverlos de manera apropiada, siendo capaz de dar cuenta de sus decisiones tanto desde el punto de vista científico-tecnológico como ético-social, y haciéndose responsable de las mismas y sus consecuencias, en el marco de la ciudadanía".

El proyecto Tuning surge en Europa en un contexto de intensa reflexión sobre educación superior, y uno de sus objetivos es desarrollar perfiles profesionales en términos de competencias genéricas y específicas en cada área de estudios incluyendo destrezas, conocimientos y contenidos. En este contexto define la competencia como: "una combinación dinámica de atributos, en relación a conocimientos, habilidades, actitudes y responsabilidades, que describen los resultados del aprendizaje de un programa educativo o lo que los alumnos son capaces de demostrar al final de un proceso educativo". Esta concepción de las competencias profesionales reconoce su carácter complejo y las clasifica en dos tipos fundamentales:

•    Genéricas (transversales a todas las profesiones): en estas competencias se incluyen elementos de orden cognitivo y de orden motivacional, y se expresan a través de las denominadas:

-    Competencias instrumentales: de orden metodológico o de procedimientos, tales como la capacidad de análisis y síntesis, de organización y planificación, y de gestión de la información.
-    Competencias personales: tales como la capacidad para el trabajo en equipo, la habilidad para el manejo de las relaciones interpersonales, y el compromiso ético.
-    Competencias sistémicas: se manifiestan en el aprendizaje autónomo, la adaptación a nuevas situaciones, la creatividad y el liderazgo, entre otras.

•    Específicas: relativas a una profesión determinada, es decir son los comportamientos observables que se relacionan directamente con la utilización de conceptos, teorías o habilidades propias de la titulación. A modo de ejemplo, podemos citar las siguientes:

-    Ilustrar escenas literarias de cuentos infantiles.
-    Diagnosticar los agentes presentes y potenciales causantes de alteraciones en ecosistemas forestales.

Un sujeto es portador de competencias cuando se encuentra certificado de alguna forma, es decir, "un grupo de expertos le atribuye el dominio de la competencia en un grado determinado, al menos aceptable, sobre la base de la consideración de sus actuaciones profesionales clave".10

Las competencias se encuentran necesariamente vinculadas a una actividad (escolar o profesional) que posee sentido humano, siendo aplicable a una situación determinada o familia de situaciones, por lo que adquiere una especificidad de contexto. En este sentido, un experto es competente porque: a) domina muy rápido y con seguridad las situaciones más corrientes, puesto que dispone de esquemas complejos que pueden entrar inmediatamente en acción; b) es capaz, a través de la reflexión, de coordinar y diferenciar rápidamente sus esquemas de acción y sus conocimientos para enfrentar situaciones nuevas.

En este contexto, las competencias de los profesionales de seguridad y salud ocupacional se han convertido en una preocupación reciente debido a las exigencias para cumplir con los desafíos cada vez más complejos que enfrenta la profesión por la incorporación de nuevas tecnologías y cambios en la organización del trabajo. Esto implica que los gestores de seguridad y salud ocupacional deben tener las competencias necesarias que le permitan influir favorablemente en el comportamiento de los trabajadores y en la adopción de actitudes preventivas en la medida que sus objetivos no sean solamente operacionales, es decir, que vayan más allá de lo administrativo y práctico para abordar lo estratégico.

Además, en los últimos años, los profesionales de esta área han aumentado considerablemente por la ampliación de ofertas académicas existentes en nuestro país, tanto en pre- como postgrado. A pesar de las nuevas exigencias, los programas de formación de gestores de SSO tradicionalmente han puesto mayor atención en los aspectos operacionales que tienen que ver con la transmisión de conocimientos respecto de procedimientos o instrucciones para controlar los factores de riesgo. Dichos programas prestan menor atención, o ignoran del todo, las materias relacionadas con el impulso de una "cultura de prevención", esto debido a la, aún predominante, tendencia a desarrollar la habilidad técnica más no la habilidad de liderazgo y comunicacional.

Un estudio efectuado en España11, cuyo objetivo era conocer el punto de vista de docentes que forman prevencionistas acerca de cuáles son los roles y competencias necesarios en los profesionales de la salud laboral para promover la integración de la prevención en la empresa, concluyó que los principales roles que debe ejercer el profesional de salud laboral para promover la integración de la prevención son: el de asesor y formador. Las competencias consideradas como más importantes son: el conocimiento de la actividad de la empresa, sus riesgos y problemas derivados de la actividad (saber), capacidad de trabajar en equipos multidisciplinares (saber hacer), y poseer ética profesional, independencia e imparcialidad (saber ser, estar).

El trabajo simultáneo en estos dos dominios, el hacer y el ser, es clave para el logro de una aplicación eficaz e integral del conocimiento. Sin embargo, si no se aborda el ámbito cultural donde están los supuestos básicos compartidos por los integrantes de una organización, es muy probable que las prácticas seguras se queden en el papel o el esfuerzo por hacerlas cumplir raye con la frustración tanto para los gestores del sistema como para los usuarios del mismo.12

Lo anterior lleva a plantear la necesidad de definir las competencias específicas y genéricas-transversales de los profesionales de seguridad y salud ocupacional para acercarnos a los objetivos deseados del sistema de salud ocupacional chileno.

Objetivos de la investigación

•    Objetivo general

Determinar y evaluar las competencias laborales del personal que otorga distintas prestaciones de seguridad y salud ocupacional a la población laboral desde el sistema de salud ocupacional chileno.

•    Objetivos específicos

a)    Determinar competencias específicas y genéricas-transversales que deben poseer los profesionales de salud ocupacional.
b)    Identificar los tipos de competencias que deben ser reforzadas mediante los programas educativos.

Material y Método

Búsqueda bibliográfica

Se efectuó una exhaustiva revisión bibliográfica con el fin de establecer las competencias que se han determinado para profesionales de seguridad y salud ocupacional en otros países como Canadá, Estados Unidos, Comunidad Económica Europea, entre otros, además de las recomendaciones de organismos como OMS y OIT. Asimismo, se revisó la legislación chilena en salud ocupacional y los programas de los administradores de la ley y del Ministerio de Salud para identificar las funciones de los profesionales.

Método Delphi

El método Delphi es un método de estructuración de un proceso de comunicación grupal que es efectivo a la hora de permitir a un grupo de individuos, como un todo, tratar un problema complejo.13 No obstante, las características básicas de esa estructuración, que definen a esta técnica y la diferencia de otras técnicas grupales, son: el mantenimiento del anonimato de los participantes, la retroacción o feedback controlado y la respuesta estadística del grupo. En este sentido, el método Delphi es aplicable en casos en los que se deba contrastar y combinar argumentos y opiniones individuales para llegar a decisiones no asumibles unilateralmente. Consiste en recoger las opiniones de los expertos de forma anónima mediante cuestionario, analizarlas y volver a remitirles un nuevo cuestionario, que contenga una previa exploración de los resultados de la primera información recabada, para que puedan modificar su opinión si lo estiman conveniente. El procedimiento se repite en rondas sucesivas, habitualmente dos, hasta llegar a la convergencia de respuestas sobre la ocurrencia de una serie de sucesos. La idea fundamental de este método es que el conocimiento "grupal" es mejor al de un solo experto en áreas donde la información es escasa y no se encuentra disponible, siendo sus grados más sobresalientes: el anonimato, la "retroalimentación", la respuesta "grupal" y la tendencia al consenso.14 En definitiva, se trata de una técnica prospectiva de obtención de información cualitativa o subjetiva, pero relativamente precisa en contextos de información imperfecta, fruto de combinar el conocimiento y experiencia de expertos en diversos campos, de una forma que tiende hacia el consenso de opiniones en temas específicos, cuantificando estadísticamente sus opiniones mediante medidas como la mediana, media, etc. Por lo tanto, las predicciones se fundan más en la experiencia y, por tanto, en expectativas personales, que en teorías científicamente contrastadas.

La técnica Delphi aplicada a los sistemas de salud se considera óptima para sintetizar informaciones, mediante el consenso entre expertos, en los casos en que la literatura no ofrece suficiente información o ésta resulta inadecuada para la toma de decisiones.15

En el proceso Delphi participan dos grupos diferentes, uno es el grupo monitor, encargado del diseño de la investigación en todas su fases, y el otro son los panelistas, los cuales son expertos que responden las preguntas confeccionadas por el primer grupo. El grupo monitor debe limitar el tema de estudio y tener claro el horizonte temporal, además tiene que seleccionar el panel de expertos y conseguir su compromiso de colaboración. Las respuestas y parte de la información se obtienen del panel, pero el uso que de ella se haga es responsabilidad del grupo monitor.

El proceso de comunicación durante el proceso Delphi se muestra en la Figura 1

Figura 1

Proceso de comunicación durante Delphi.


Creación del grupo monitor: Para la creación del grupo monitor se consideró la experiencia del grupo de investigación. Siguiendo las características propuestas por Konow y Pérez16, respecto del grupo monitor, los integrantes cumplen con los requisitos establecidos, como son: conocimiento de la metodología Delphi, investigadores académicos con estrecha relación con el tema a estudiar y tienen facilidad de intercomunicación.

El grupo monitor estuvo compuesto por 2 doctores y 1 magíster, todos académicos del Programa de Salud Ocupacional de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, apoyados por un alumno del último semestre de la carrera de Tecnología Médica. El investigador principal tiene más de 30 años de trayectoria en Seguridad y Salud Ocupacional, además cuenta con un diploma de docencia basada en competencias, por otra parte, tanto el investigador principal como los co-investigadores tienen experiencia metodológica con la técnica Delphi.

Constitución del grupo de expertos: Los expertos asumen la responsabilidad de emitir juicios y opiniones, que son fundamentales para el logro de los objetivos; según Powell (2002)17, los aspectos claves de la metodología Delphi es el número y la calidad de los expertos participantes, por otra parte, el número también depende de los objetivos del estudio. No obstante, en general, se considera que no deben ser menos de 7 expertos y el máximo se considera alrededor de 30.

A partir de lo anterior, el primer paso para conformar el panel de expertos fue fijar un criterio de selección con el fin de obtener los posibles participantes. Se determinó que debían ser: Expertos en Prevención de Riesgos, Ingenieros en Prevención de Riesgos, Médicos del Trabajo, Ergónomos, Enfermeras de Salud Ocupacional, Higienistas Industriales, entre otros. Teniendo en consideración lo anterior, el grupo estaría formado por los egresados de programas de formación de la Escuela de Salud Pública siguientes: Magíster de Salud Pública, Diploma de Salud Ocupacional, Postítulo de Experto Profesional, Diploma de Prevención de Riesgos, Diploma de Higiene Ocupacional y Curso Experto en Prevención de Riesgos de la Industria Extractiva Minera, los que se desempeñan actualmente como gestores de seguridad y salud ocupacional en el área pública y privada.

A partir de esto se elaboró una lista con 150 posibles candidatos, de los cuales se descartaron más de la mitad por no presentar suficiente compromiso, disponer de poco tiempo o no responder a la invitación de participar en la investigación. Del total quedaron 70 panelistas expertos, que se invitaron a participar, informándoles del objetivo de la investigación, los procedimientos que se llevarían a cabo y de las características de la técnica Delphi. La participación fue voluntaria, previo consentimiento informado, y los participantes han podido abandonar el estudio cuando lo estimaron conveniente. Además, se garantizó la confidencialidad de los datos para resguardar la privacidad de los participantes. Por otra parte, se anticipó la participación efectiva de un número menor en las rondas sucesivas.

Aplicación Delphi

La pregunta de investigación inicial presentada al panel de expertos en la primera ronda fue: ¿Cuáles cree Ud. que son las cinco (5) principales competencias que deben tener los Gestores de Salud y Seguridad Ocupacional en nuestro país?

Esta pregunta formó parte de un cuestionario que fue enviado a los expertos (primera ronda) por correo electrónico en archivo adjunto, en el que se indica claramente el objetivo de la investigación a desarrollar. Además se solicitó información de caracterización demográfica y profesional del experto participante. Finalmente, en relación a la pregunta de investigación, se instruyó a los participantes listar las competencias en orden de prioridad, siendo 1 la más importante. El plazo máximo que se daba para contestar el cuestionario fue de 3 semanas, debiendo devolverlo por correo electrónico.

Del total de encuestas enviadas (70) se recibieron 56, con un total de 280 respuestas de competencias. Las competencias se vaciaron a una planilla Excel, se analizaron y se procedió a agruparlas por áreas del conocimiento, de acuerdo a categorías identificadas en la literatura.

En una segunda ronda de contacto con el panel de 56 expertos, se mandó un nuevo cuestionario con las competencias agrupadas vía correo electrónico y se les pidió seleccionar de la lista agrupada tres áreas del conocimiento y su prioridad, siendo 1 la más importante.

En esta segunda ronda hubo más problemas para recoger la información de los expertos (respuestas), de hecho se generaron 32 bajas.

A partir de las respuestas de la segunda ronda el equipo monitor volvió a procesar la información recibida. Con el fin de conseguir un amplio consenso respecto de las competencias fundamentales de los gestores de seguridad y salud ocupacional, para cada área del conocimiento especificada en Tabla 5 se definieron las competencias asociadas, para lo cual se utilizó lo señalado por Hawes18, o sea, cada competencia se enunció utilizando el modelo siguiente (Figura 2):

Figura 2



Se identificaron un total de 54 competencias. Posteriormente, se elaboró una tercera encuesta, la que fue enviada vía correo electrónico a los 24 expertos que respondieron la encuesta de la segunda ronda Delphi.

En esta tercera ronda de las 24 encuestas enviadas se recibieron 18 respuestas.

Resultados

Primera ronda Delphi

En relación al sexo, en la Tabla_1 se observa que el 58,9% de la muestra es del sexo masculino (33 expertos) y el 41,1% corresponde al femenino (23 expertos).

Tabla 1

Distribución de los expertos según género. Santiago de Chile. 2013.


En relación al tipo de institución donde los expertos realizan su actividad laboral como gestores de seguridad y salud laboral en la Tabla_2, se observa que el 61,5% de la muestra pertenece al sector privado (Mutual de Seguridad, Instituto de Seguridad del Trabajo, Asociación Chilena de Seguridad, Universidad Pedro de Valdivia, Sodexo Chile, Salfa Montajes, Anglo American, Vulco, Enaex, entre otras) y el 38,5% corresponde al sector público (Codelco, Universidad de Chile, Universidad Católica de Chile, SEREMI de Salud, CESFAM, SUSESO Dirección del Trabajo, Ejército de Chile, entre otras).

Tabla 2

Distribución de los expertos según entidad empleadora. Santiago de Chile. 2013.



Respecto de la formación profesional de los expertos, en la Tabla_3 se observa que el 55,1% de ellos son ingenieros, el 18,4% médicos y el 12,2% enfermeras, por lo tanto, el 55,1% tiene formación en el área ingenieril y el 30,6% en el área salud.

Tabla 3

Distribución de los expertos según profesión. Santiago de Chile, 2013.


Las competencias declaradas por el grupo de expertos, independientemente de su priorización, se agruparon en 15 áreas del conocimiento (Tabla 4).

Tabla 4

Áreas del conocimiento consideradas prioritarias por el grupo de expertos (listado en orden alfabético). Santiago de Chile, 2013.



Segunda ronda Delphi

En la Tabla_5 y Figura_3 se muestra que los expertos consideran como primera prioridad desarrollar competencias en las áreas de: gestión de servicios y programas de higiene ocupacional (20,8%); salud ocupacional y promoción de la salud (20,8%); reconocimiento, evaluación y control de agentes químicos, físicos y biológicos (16,7%); epidemiología (13%) y análisis y gestión de riesgos (13%). Como segunda prioridad indican las áreas de: legislación y gestión empresarial (21%); salud ocupacional y promoción de la salud (16,7%) y efectos en la salud relacionados con el trabajo (16,7%). En relación a las áreas del conocimiento relacionadas declaradas como tercera prioridad observamos que éstas son: salud ocupacional y promoción de la salud (16,7%); gestión de servicios y programas de higiene ocupacional (20,8%) (12,5%) y programas de vigilancia (12,5%).

Tabla 5

Prioridades declaradas por el grupo de expertos en segunda ronda Delphi (listado en orden alfabético). Santiago de Chile, 2013.


Figura 3

Gráfico radial de las competencias priorizadas.


Al analizar los resultados obtenidos en la segunda ronda Delphi, se aprecian algunas áreas del conocimiento con gran consenso, como es el caso de las competencias asociadas a las áreas de: salud ocupacional y promoción de la salud; reconocimiento, evaluación y control de agentes químicos, físicos y biológicos; gestión de servicios y programas de higiene ocupacional; análisis y gestión de riesgos; legislación y gestión empresarial; efectos en la salud relacionados con el trabajo y gestión de servicios y programas de higiene ocupacional. Por otra parte, llama la atención que los expertos no consideran con ningún nivel de prioridad las áreas del conocimiento asociadas a ergonomía y estadística.

Tercera ronda Delphi

En la Tabla 6 y Figura 4 se muestran los hallazgos encontrados de la aplicación de la tercera ronda Delphi.

Figura 4

Gráfico radial de prioridades tercera ronda.


Al efectuar una descripción de las competencias de cada área del conocimiento, se observa que las áreas del conocimiento que no presentan ningún nivel de prioridad para los expertos son: ingeniería y fundamentos de procesos tecnológicos; programas de vigilancia; protección ambiental y toxicología.

Por otra parte, las áreas del conocimiento y competencias asociadas fundamentales, en la formación de los gestores de seguridad y salud ocupacional, son: análisis y gestión de riesgos, efectos en la salud relacionados con el trabajo, gestión de servicios y programas de higiene ocupacional, legislación y gestión empresarial, prevención y control de riesgos ocupacionales, reconocimiento, evaluación y control de agentes químicos, físicos y biológicos, y salud ocupacional y promoción de la salud.

En la Tabla_6 y Figura_4 se muestra que los expertos consensuaron como primera prioridad desarrollar competencias en las áreas de: gestión de servicios y programas de higiene ocupacional (20,8%); salud ocupacional y promoción de la salud (20,8%); análisis y gestión de riesgos (17%); efectos en la salud relacionados con el trabajo (12,5%) y prevención y control de riesgos ocupacionales (12,5%).

Como segunda prioridad indican las competencias relacionadas a las áreas de: reconocimiento, evaluación y control de agentes químicos, físicos y biológicos (21,4%); legislación y gestión empresarial (21%); prevención y control de riesgos ocupacionales (14,3%) y estadística (14%).

En relación a las competencias consensuadas como tercera prioridad, éstas se relacionan con las áreas de: prevención y control de riesgos ocupacionales (31,3%); legislación y gestión empresarial (13%); epidemiología (13%) y reconocimiento, evaluación y control de agentes químicos, físicos y biológicos (12,5%).

En la Tabla 7 se clasifican las competencias definidas para cada área del conocimiento.

La Tabla_7 muestra que el 56% de las competencias son específicas, es decir, propias del quehacer profesional, y el 44% a competencias de tipo genérico, es decir, incluyen elementos de orden cognitivo y emocional.

Discussion

Hasta donde sabemos, en Chile no existen estudios diagnósticos sobre los roles y competencias de los gestores de seguridad y salud ocupacional. Este estudio intenta compensar este déficit involucrando en su desarrollo una revisión de evidencias científicas publicadas a nivel internacional y un estudio empírico en una población de expertos chilenos usando la técnica Delphi.

En un estudio realizado en Malasia en el que participaron 36 expertos, se identificaron 25 competencias genéricas (43%) y 33 competencias específicas o funcionales (57%) para los profesionales de seguridad y salud ocupacional19; en nuestro caso encontramos 24 competencias genéricas (44%) y 30 competencias específicas (56%).

El perfil ideal de un gestor de seguridad y salud ocupacional a nivel país, según consenso del grupo Delphi, sería aquel que posea las competencias descritas para las áreas del conocimiento siguientes: análisis y gestión de riesgos, efectos en la salud relacionados con el trabajo, gestión de servicios y programas de higiene ocupacional, legislación y gestión empresarial, prevención y control de riesgos ocupacionales, reconocimiento, evaluación y control de agentes químicos, físicos y biológicos; salud ocupacional y promoción de la salud, estadística, epidemiología, ergonomía y habilidades de comunicación y enseñanza.

Es relevante el hecho de que las competencias asociadas a ingeniería y fundamentos de procesos tecnológicos; programas de vigilancia; protección ambiental y toxicología no presentan ningún nivel de prioridad para los expertos participantes en este estudio, situación que debería ser motivo de análisis en un próximo estudio, ya que ayudaría a esclarecer algunos resultados obtenidos, así como también tener la posibilidad de reconsiderar algunas competencias que no resultaron prioritarias.

Una limitación de este tipo de estudios es el hecho de que la técnica Delphi no implica el uso de muestras representativas según criterios estadísticos, sin embargo nuestros resultados se basan en la opinión de un sector relevante de expertos en el ámbito de interés por lo que pueden considerarse transferibles, además, la variabilidad de procedencia de los profesionales sirve para hacer aportes interesantes a un tema tan escasamente estudiado en nuestro país.

Si bien es cierto, este estudio podría considerarse como preliminar, es un gran aporte para el país ya que contribuye a dar respuesta a una gran interrogante, que es: ¿Cuáles son las competencias que deben tener los gestores de seguridad y salud ocupacional en Chile para dar respuesta oportuna y eficiente a los riesgos que cada día enfrentan nuestros trabajadores?

Los hallazgos encontrados permitirán reformular los programas de formación de pre- y postgrado en seguridad y salud ocupacional. Así como también definir el perfil profesional de los gestores de seguridad y salud ocupacional. Por otra parte, otra investigación podría determinar las brechas existentes respecto de las competencias identificadas en este estudio, lo que llevaría a desarrollar programas de educación continua para los profesionales que trabajan en esta área.

Finalmente, la utilidad que se desprende del estudio realizado va en la línea de mejorar el enfoque didáctico y los contenidos curriculares de los programas de pregrado, postítulo y posgrado de los profesionales que ejercerán como gestores de salud y seguridad ocupacional en Chile, así como también fomentar la reflexión entre los académicos sobre un planteamiento innovador que ya está siendo investigado en el ámbito internacional y, sobre todo, avanzar en el conocimiento científico y en la prevención de riesgos laborales, que persigue, en última instancia, fomentar y conservar la salud y calidad de vida de los trabajadores.

Agradecimientos

Fundación Científica y Tecnológica de la Asociación Chilena de Seguridad (FUCYT).

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Correspondencia:

Ana María Salazar Bugueño
Escuela de Salud Pública. Facultad de Medicina. Universidad de Chile
Avenida Independencia 1027. Santiago, Chile.

E-mail: anasalazar@med.uchile.cl

Recibido el 28 de Noviembre de 2013 / Aceptado el 14 de Diciembre de 2013.

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