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Universum (Talca)

On-line version ISSN 0718-2376

Universum vol.37 no.2 Talca Dec. 2022

http://dx.doi.org/10.4067/s0718-23762022000200363 

DOSSIER

Comunidad sensorial y mundo animal en Rábano Mauro. El caso de las maravillas

Sensory Community and Animal World in Rabanus Maurus. The case of the marvels

1Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Argentina / Departamento de Historia, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina. gefarodriguez@gmail.com

Resumen.

En este trabajo analizaré la importancia que las maravillas tuvieron en la configuración sensorial carolingia en el siglo IX, en especial cómo contribuyeron al establecimiento de una comunidad sensorial a partir de la generación y circulación de saberes y de prácticas, en las que se cruzan los sentidos humanos y el mundo animal.

Palabras clave: maravillas; animales; comunidad sensorial; Carolingios; Rábano Mauro

Abstract.

In this work I will analyze the importance that marvels had in the Carolingian sensory configuration of the 9th century, especially how they contributed to the establishment of a sensory community, based on the creation and circulation of knowledge and practices, in which the human senses and the animal world converge.

Keywords: marvels; animals; sensory community; Carolingians; Rabanus Maurus

Presentación

Los animales tuvieron una importancia decisiva en la configuración del modelo sensorial carolingio (Rodríguez, 2021a),1 dado que contribuyeron de manera directa e ilustrativa en la conformación de una comunidad sensorial, a partir de la generación y circulación de saberes y de prácticas asociadas con ellos (Rodríguez, 2021b).

En esta oportunidad abordaré la importancia que tienen los animales, las maravillas y los portentos en la configuración sensorial carolingia, a partir de tres libros de Sobre el Universo, de Rábano Mauro (2018).

Las consideraciones relativas al mundo sensorial las tomaré del Libro VI, destinado a las partes del cuerpo y sus sentidos; en cuanto a los animales, las maravillas y los portentos seguiré las argumentaciones dadas en los capítulos 7 y 8 del Libro VII, en los que describe las maravillas y los portentos (monstruos, bestias y cinocéfalos), luego de haber analizado las etapas de la vida y algunas instituciones propias de la organización social y el ganado. En los siete capítulos del Libro VIII distingue y caracteriza a los animales grandes, pequeños, las serpientes, los gusanos, los peces, las aves y las abejas, mencionando, en la mayoría de los casos, sus condiciones biológicas, habilidades y sus consideraciones de tipo moral y religioso.

La fuente: Sobre el Universo de Rábano Mauro

Rábano Mauro (Maguncia, 780-856), monje de Fulda, obispo de Maguncia, fue uno de los mayores eruditos de la Alta Edad Media, tal como puede apreciarse en su dilatada obra, que incluye análisis exegéticos de los relatos veterotestamentarios a comentarios, de las cartas paulinas y del Evangelio atribuido a Mateo, tratados sobre gramática, el calendario y los números, y la enciclopedia, objeto de análisis de este trabajo.2

En sus textos podemos encontrar desde cuestiones menores referidas a normas de conducta hasta disposiciones políticas, religiosas e ideológicas, que lo configuran como un actor relevante de su época, tanto a nivel sociopolítico (Sears, 1990; Stone, 2012) como cultural (Phelan, 2014), que representa con claridad los alcances de la renovación cultural carolingia (McKitterick, 1993).

Sobre el Universo fue escrita en torno a los años 842 y 847. Los conocimientos de tipo enciclopédicos allí recogidos tienen por finalidad brindar argumentos y ejemplos para la defensa del cristianismo. Si bien se nutre de fuentes anteriores, particularmente de las Etimologías de Isidoro de Sevilla (Ortúzar Escudero, 2019), la organización del material fue de su propia invención. En veintidós libros recoge temas relativos a la cultura cristiana y a la cultura grecolatina, que daban cuentan desde la historia de la Iglesia, la naturaleza del alma y del cuerpo y la configuración del mundo animal y vegetal hasta los monstruos, maravillas y portentos, así como utensilios de usos cotidianos y armas propias de la guerra (Heyse, 1969).

Su método, en general, ofrece de todos los temas definiciones conceptuales, referencias a las Sagradas Escrituras, los autores y filósofos griegos y romanos, los Padres de la Iglesia y ejemplificaciones, a partir de las cuales elabora conclusiones que cruzan cuestiones de índole teológica y filosófica con cuestiones prácticas. Isabelle Draelants (2015), al estudiar a Rábano Mauro, considera que su mirada se distingue por ofrecer interpretaciones alegóricas de cosas visibles.

Rábano Mauro se caracteriza por brindar una explicación de los nombres de las realidades y la cosas, convencido de que la denominación de algo ofrece una representación adecuada de su naturaleza y, a diferencia de Isidoro de Sevilla, ofrece largas justificaciones referidas al sustrato moral y simbólico de las mismas.

El contexto teórico: la Historia sensorial

En los últimos diez años, desde la antropología, la historia y la sociología se han realizado balances sobre la agenda del mundo sensible que revelan una transformación del interés original en el simbolismo sensorial hacia una mayor preocupación por las experiencias y prácticas sensoriales (Coronado Schwindt, 2020; Newhauser, 2021; Ortúzar Escudero, 2021).

La historia sensorial tiene muchos caminos por recorrer, tal como afirma Mark Smith (2021), tanto a nivel general como en lo referido a la Edad Media en particular. Richard Newhauser (2015) coincide al plantear la importancia y la necesidad de los estudios sensoriales (sensology) para dar cuenta con precisión de los diferentes modelos sensoriales (sensorium) y comunidades sensoriales a lo largo de la historia.

Tal como sostiene María José Ortúzar Escudero (2016), la experiencia sensorial se vuelve un tema de interés histórico-cultural solo cuando la entendemos como un proceso que no es únicamente fisiológico, sino que también depende de un ambiente social específico (p. 1).

A partir de san Agustín, los escritos cristianos aceptaron y difundieron la tendencia general de la significación simbólica de los cinco sentidos, sobre la consideración de la unidad fundamental entre el cuerpo y el espíritu humano, y la diferenciación entre sentidos corporales y sentidos espirituales (Palazzo, 2019). En el contexto carolingio, la propuesta de Rábano Mauro resulta fundamental para comprender esta postura (Rodríguez, 2019b). En esta línea de análisis se señala que “El hombre es doble, interior y exterior. El hombre interior es el alma; el exterior es el cuerpo” (Rábano Mauro, 2018, p. 216).

Pablo Maurette (2015) sostiene que el tacto es el que cumple de forma más acabada con la premisa de conectarnos con el mundo. Cuando un sonido, un sabor, una imagen o un olor nos gusta o nos repugna, la sensación es háptica: se nos revuelve el estómago, se nos pone la piel de gallina, nos late más fuerte el corazón o se nos estruja el intestino, sensaciones que busca promover Rábano Mauro en sus descripciones de animales, maravillas y portentos.

Junto con las marcas táctiles, señalaré marcas olfativas y gustativas que permiten reconocer la importancia sociocultural del olfato (Synnott, 2003) y del gusto (Korsmeyer, 2002) y la fructífera vinculación entre alimentarse físicamente y nutrirse cultural y espiritualmente (Seremetakis, 2008), comprobando de esta manera que las experiencias sensoriales compartidas son fundadoras de lazos sociales y de comunidad a nivel general (Mauss, 2009), y para el mundo carolingio en particular.

Estos señalamientos sirven como ejemplificaciones de la propuesta analítica de Georges Simmel (2014), quien plantea la noción de filtros sensoriales: los sentidos y las sensaciones nos permiten interactuar con los demás, estableciendo lo que es aceptable y próximo de lo que es rechazable y extraño; en el primer caso, establecemos vínculos, en el segundo la hostilidad es la emoción determinante que genera el rechazo.

Realizar una lectura sensorial de las fuentes conocidas me permitirá identificar los sentidos mencionados y descriptos, reponer su importancia histórico-cultural y, en mi propuesta, analizarlos a partir de las nociones teóricas de ‘marca sensorial’ (Rodríguez, 2021d) y ‘comunidad sensorial’ (Rodríguez, 2021c).

Las marcas sensoriales (Rodríguez y Coronado Schwindt, 2017) son los registros que, como historiadores, identificamos en los textos referidos a los sentidos que nos permiten conocer el régimen sensorial de una época (Newhauser, 2015), en esta ocasión, conocer y comprender la existencia de una comunidad sensorial carolingia.

Las comunidades sensoriales3 hacen referencia a los grupos a los cuales pertenecen y en los que participan los individuos, sujetos o actores sociales, compartiendo e involucrando el cuerpo y el espíritu, dado que se integra una comunión de creencias, saberes, prácticas, inquietudes, obligaciones, gustos, afectos, sensaciones, valores, emociones y sentidos, que entrelazan las percepciones individuales con una dimensión sensible socialmente configurada.

El contexto metodológico: análisis de la fuente

Ofreceré, a continuación, un análisis sensorial de Sobre el Universo, teniendo en cuenta primero la definición sobre los sentidos humanos y la diferenciación entre sentidos corporales y sentidos espirituales, dado que estos últimos caracterizan al hombre. Luego analizaré las diferencias sensoriales con el mundo animal y el amplio mundo de los monstruos. Concluiré con ejemplos referidos al cruce entre sensorialidad, monstruosidad y otredad.

Rábano Mauro defiende una jerarquía sensorial determinada, en la que los sentidos se manifiestan y expresan por medio de gestos, palabras, sonidos, aromas, gustos, sensaciones táctiles, movimientos. En algunas ocasiones, es posible encontrar los sentidos individualmente, y en otras, de manera intersensorial (Smith, 2007) o sinestésica (Palazzo, 2014). Y ejemplifica sus consideraciones recurriendo a comparaciones con el mundo de las maravillas y con los animales.

De acuerdo con sus argumentaciones, los portentos siempre comen cosas diferentes, inclusive seres humanos, ya sea para hacer referencias tanto a los sentidos espirituales como a los sentidos corporales,4 o bien, como una forma de caracterizar exclusivamente la sensorialidad humana frente a la corporalidad animal, en la línea de argumentación antes indicada de Seremetakis.

Los animales y portentos aparecen mencionados y vinculados con determinadas situaciones; su presencia permite comparaciones útiles, valoraciones necesarias, sentidos prácticos y explicaciones alegóricas que permiten justificar por qué las cosas ocurren en este mundo siempre por decisión y voluntad de Dios (Rábano Mauro, 2018, pp. 313-314), como es el caso de los portentos.

Recurriendo a la autoridad de Varrón, señala que ellos “son cosas que parecen contra la naturaleza, pero no son contra la naturaleza porque suceden por voluntad divina y la voluntad del Creador sobre cualquier cosa creada pertenece a la naturaleza” (Rábano Mauro, 2018, p. 308).

Los portentos se llaman también ‘monstruos’ y ‘prodigios’, porque anticipan siempre algo del futuro (Rábano Mauro, 2018, p. 308).

Antes de proseguir con el análisis de la fuente, ofreceré algunas definiciones de los términos utilizados y sus posibles implicancias en los tiempos altomedievales.

‘Maravilla’ proviene del latín vulgar mirabilia, cuyo significado es ‘cosas admirables’. Esta palabra se refiere a un acontecimiento, un suceso o un hecho extraordinario que causa admiración o asombro.

‘Monstruo’, del latín monstrum, se aplica a cualquier ser que presente características, por lo general negativas, ajenas al orden regular de la naturaleza. Los monstruos se describen como seres híbridos que pueden combinar elementos humanos, animales y necrológicos, así como tamaño anormal y facultades sobrenaturales.

‘Portento’ viene del latín portentum, que significaba propiamente ‘presagio’ o ‘augurio’, y se relacionó con aquello que, por su extrañeza o novedad, causa admiración o terror.

La Alta Edad Media recurrió a maravillas, monstruos y tormentos para ordenar y presentar figuras que alteraban el orden natural de las cosas pero que eran parte de la creación divina. Son las denominaciones medievales para referirse a las formas sobrenaturales de alteración del mundo natural (Bartlett, 2008; Kappler, 1986; Le Goff, 2008).

De acuerdo con Jacques Le Goff, el mundo de lo maravilloso cristiano ofrece y organiza “una especie de un universo al revés. Los principales temas son: la abundancia de comida, la desnudez, la libertad sexual, el ocio” (Le Goff, 2008, p.14).

Este universo invertido es interpretado de diferente manera. Desde las hipótesis que lo consideran como un fiel heredero de la tradición clásica de la que se apropia casi en su totalidad con mínimas adaptaciones que implican la cristianización (Le Goff, 2008), hasta las interpretaciones que subrayan los aportes y novedades generadas por el pensamiento cristiano antiguo y medieval (Steel, 2012), en el extremo opuesto.

David Williams, considera que la escritura en torno a lo monstruoso es la forma que el cristianismo medieval adoptó para incorporar las figuras de alteridad heredadas del mundo clásico, tanto a través de textos religiosos, filosóficos y literarios como de un amplio y variado número de imágenes (Williams, 1996).

Asa Simon Mittman subraya el esfuerzo teórico y analítico asociado a las reflexiones y figuras en torno a la monstruosidad, que en diferentes tiempos, lugares y culturas constituyen una manera que cruzar erudición y tradición en la elaboración de explicaciones de la otredad, destinadas en gran parte, a perderle miedo e incluirlas en el entramado social y cultural, aunque sea en sus márgenes (Mittman, 2012).

Las definiciones de portento, monstruos y prodigios se encuentran vinculadas y cristianizadas por el obispo de Maguncia: son contra la naturaleza conocida por el hombre y permiten una anticipación del futuro. Los ejemplos que brinda muestran a dos conocidos generales del mundo antiguo, Jerjes y Alejandro Magno, que anticipan el fin de sus reinos en el momento en que se altera el mundo natural y conocido, sea a través de nacimientos contra natura, o bien, por la suplantación de extremidades humanas por otras de bestias deformes.

Rábano Mauro (2018) considera que existen monstruos individuales, de cada pueblo, y otros que son comunes a todo el género humano (p. 310). Tomaré los que son comunes a toda la humanidad dado que permiten ejemplificar con claridad la idea de filtros sensoriales antes mencionados.

Los gigantes tienen el tamaño semejante a una mole, de género y linaje inciertos, son “varones muy grandes y fuertes de los que se llenó la tierra” (Rábano Mauro, 2018, p. 310).

Las marcas sensoriales presentes para describirlos a ambos son visuales, relativas al gran tamaño que los hace perceptibles a simple vista y hápticas, sus cuerpos son fornidos.

Los cinocéfalos, originarios de la India, son descriptos de dos maneras diferentes, dado que aparecen vinculados tanto a canes como a monos. Primo registra que “tenían cabezas de perro pero su ladrido delata más bien a una bestia que a un hombre” (Rábano Mauro, 2018, p. 310) y luego escribe, en el capítulo 1 del Libro VIII, que “son semejantes a los simios, pero con el rostro de un perro y a eso deben el nombre” (Rábano Mauro, 2018, p. 356). Las marcas visuales y auditivas están presentes en la descripción, subrayando que es más que un animal común y conocido, tiene apariencia de perro y ladra como él, pero es tan potente el sonido que provoca que se le considere una bestia.

Los cíclopes, provenientes del mundo indio, “tienen un solo ojo en medio de la frente. Estos también son llamados agriofagitas porque solo comen carne de fieras” (Rábano Mauro, 2018, p. 310). Las marcas visuales y gustativas sirven para mostrar a este personaje conocido por todos, carnívoro de carnes de fieras.

Las marcas sensoriales permiten reconocer comportamientos ajenos a la normatividad, relacionadas con las maneras de comunicación o las formas de comer: “Otros tienen solo un pequeño orificio en lugar de boca y deben tomar sus alimentos con una cañita. Algunos carecen de lenguas y se comunican con señales o movimientos” (Rábano Mauro, 2018, p. 310).

Los sátiros “son enanos con las narices torcidas y patas de cabra” (Rábano Mauro, 2018, p. 311), con “rostro bastante agradable y movimientos inquietos” (Rábano Mauro, 2018, p. 356).

En cinocéfalos y sátiros los movimientos inquietos, descontrolados, reflejan no solamente su postura corporal, sino, de manera fundamental, su falta de control espiritual. Pero, además, aparecen vinculados con los simios, que “representan a los hombres astutos y fétidos por sus pecados” (Rábano Mauro, 2018, p. 356).

Me interesa subrayar la animalidad y bestialidad de los sátiros o faunos y la presencia de este último. De acuerdo con Rábano Mauro (2018), son hombres salvajes, llamados así “porque señalaban las cosas futuras con la voz […] y no con signos; en los bosques, consultados por los paganos, no les respondían con signos sino con voces” (p. 695); caracterizaciones que sirven también para reforzar la idea del bosque como espacio temido, del que resultaba más saludable mantenerse lejos.

Mark Paterson y Michael Glass (2020) afirman que en el mundo de los sentidos siempre las respuestas que se dan a las situaciones planteadas son multimodales. Esto quiere decir que nunca un sentido actúa en solitario, o bien, que estos mensajes pueden ser recibidos por sus receptores de manera diversa, en función de los sentidos involucrados, como mencionaré en relación con la Trinidad-trinidad.

La idea de Trinidad está presente en el cristianismo altomedieval, sirve para señalar desde la ortodoxia de la verdadera fe, a las desviaciones más extremas, tanto a nivel de la religión como de las historias asombrosas, por caso las del rey Gerión, las Gorgonas y las sirenas.

Cuentan otros fabulosos portentos de seres humanos, que no existieron, sino que son ficciones a partir de otra realidad, como el caso de Gerión, rey de España, dotado de una triple forma. Pues fueron tres hermanos de tanta concordia entre ellos que eran como una sola alma en tres cuerpos. (Rábano Mauro, 2018, p. 311)

Refuerza aquí el obispo de Maguncia la idea de perfección de la trinidad relacionada con el buen comportamiento de tres hermanos, que eran tres cuerpos en una sola alma. En tanto que con las Gorgonas introduce con fuerza la idea de feminidad peligrosa:

Las Gorgonas eran meretrices con cabellera, que al mirar a las serpientes las convertían en piedras y tienen un solo ojo. Eran tres hermanas de una belleza única unidas como si tuvieran un solo ojo y así los espectadores quedaban asombrados y temían al verlas convertirse en piedras. (Rábano Mauro, 2018, p. 311)

La belleza femenina, temida y condenada, asociada con la prostitución y el mundo de los reptiles. Se las representa con largas cabelleras de serpientes. Mirarlas era caer en la tentación, en el pecado original, y para no transformar esta historia en el eterno retorno a la expulsión del Paraíso, se las asocia al castigo de convertir en piedra al mirón.

Esta monstruosidad femenina está bien demostrada con las sirenas, que:

eran imaginadas como tres vírgenes que tenían alas y uñas y una tenía voz humana, otra sonaba una tuba y otra tocaba una lira. Atraían a un naufragio a los incautos navegantes. Pero verdaderamente eran meretrices; como llevaban a la pobreza, se decía que causaban naufragios. Dicen que tuvieron alas y uñas porque el amor vuela y vulnera y se dice que habitaban en las olas porque estas la crearon a Venus. (Rábano Mauro, 2018, p. 312)

La virginidad alterada al extremo por tres meretrices, que atraían por sus encantos sensibles, desde la humanidad de sus manos y boca, que podían tocar una lira, una tuba, cautivar con su voz, hasta la bestialidad de sus figuras corporales con alas y uñas prominentes. Esta idea de feminidad traicionera la encontramos también en Escila: “se narra que es una mujer con cabeza de perro que produce grandes ladridos en el estrecho de Sicilia y así los navegantes arrastrados por los remolinos creen que son las olas las que ladran y que luego los tragan” (Rábano Mauro, 2018, p. 312).

Con el mundo animal procede Rábano de la misma manera. Primero ofrece sus definiciones y caracterizaciones, para luego señalar conductas naturales y comparaciones morales:

El nombre de animales o bestias se refiere propiamente a los leones, los leopardos, los tigres, los lobos, los zorros, los canes y otros semejantes que utilizan sus fauces y sus uñas, excepto las serpientes. Bestias son llamadas por su fuerza, de la cual se sirven. Las fieras reciben este nombre porque usan su libertad natural y se dejan llevar por su deseo. Sus placeres son libres y vagan por aquí y por allá y van adonde el ánimo los lleva. (Rábano Mauro, 2018, p. 344)

‘Bestias’ en el sentido dado en el Génesis a las creaciones de animales salvajes, a fieras que suelen asociarse a los malos espíritus:

Bestias son llamadas por su fuerza, de la cual se sirven. Las fieras reciben este nombre porque usan su libertad natural y se dejan llevar por su deseo. Sus placeres son libres y vagan por aquí y por allá y van adonde el ánimo los lleva. (Rábano Mauro, 2018, p. 344)

El capítulo 3 del Libro VIII está dedicado a las serpientes. De la serpiente dice que:

[…] tiene ese nombre porque serpea en lugares ocultos no con pasos abiertos, sino arrastrándose con sus escamas. Los que utilizan cuatro patas, como los lagartos, no se llaman serpientes sino reptiles. Las serpientes también son reptiles porque reptan con el vientre y el pecho y de ellas hay tantos géneros como venenos, tantas maldades cuantas especies y tantos dolores como colores. (p. 363)

La sensorialidad en estas marcas gustativas y táctiles está asociada a la malicia y al sufrimiento corporal. La serpiente representa al diablo, el mal, el dolo de los herejes, las palabras venenosas, la mentira, la muerte, la sordera de todos aquellos que se niegan a escuchar la verdad divina: gentiles en general y muy especialmente los judíos:

Del cual dice el Salmista: “Su enojo es semejante al de la serpiente, que tapa sus oídos y no escuchará la voz de los encantadores y los hechizos que proceden del sabio” (Sal. LVII). En forma muy apta se compara la ira de los judíos a la serpiente. La ira de los hombres obstinados es irrevocable porque no escucha las predicaciones de los que enseñan y procura para sí una voluntaria sordera. (p. 365)

Para concluir con estas palabras: “Recapitulando brevemente lo anterior, la serpiente, el diablo y los impíos son en el Evangelio: ‘Serpientes, raza de víboras’ (Mt. XXIII)” (p. 369).

La sordera se presenta como marca sonora referida a todos aquellos que se apartan de la revelación y que, por lo tanto, se comportan como monstruos o animales irracionales:

Algunos monstruos son descritos como animales irracionales, como el cancerbero, con las partes inferiores de un perro y con tres cabezas, significando las tres edades con las que la muerte devora al hombre: o sea, la infancia, la juventud y la senectud, y se llama cancerbero como si fuera creovorum, es decir, devorador de carne. (Rábano Mauro, 2018, pp. 311-312)

Las tres cabezas como ejemplo de las edades del hombre: la infancia, en la que todo se aprende, la juventud, asociada a la plenitud del hombre y la senectud, que señala el fin de la vida, por lo tanto, el triunfo de la muerte. Y como marca sensorial gustativa, devorador de carne.

En varias de estas descripciones, de los portentos a los animales, aparece la figura del perro, la cara, las partes inferiores o el ladrido, que tienen “diversas significaciones, pues puede representar al diablo, al judío o al gentil” (Rábano Mauro, 2018, p. 354). Mayormente, las menciones remiten a los judíos, que vociferan palabras que parecen ciertas, pero que resultan mentirosas y a todos aquellos hombres amigos de las riñas. “El perro es un animal muy voraz e inoportuno y suele defender con sus ladridos aquellas casas donde sabe que puede saciar su hambre” (Rábano Mauro, 2018, p. 354) y representa el egoísmo y el individualismo extremos de todos aquellos que se encuentran atraídos por dioses y promesas falsas.

La hidra, serpiente con nueve cabezas, sirve para condenar a los herejes y sus mentiras: “Ambrosio la menciona como semejante a los herejes, diciendo: la herejía es como la hidra de las fábulas; crece con las heridas y regresa a menudo pero perecerá con el fuego” (Rábano Mauro, 2018, p. 312).

Conclusiones

La lectura sensorial de Sobre el Universo me permitió identificar las marcas a partir de las cuales reconstruí las comunidades sensoriales carolingias. Esta conformación de los sentidos, que conforma el modelo de la época (Classen, 1990, 1993) puede existir gracias a su expresión lingüística y documental, dado que los sentidos, aunque sean más que palabras, solo pueden propagarse por medio de ellas, representarse a través de ellas, en este caso gracias a la vinculación entre animalidad, monstruosidad y humanidad y sentidos.

Hace unos años, Paul Dutton (2004) mencionaba una característica peculiar de Carlomagno, ser el rey de las bestias, desde las presentes en el Paraíso hasta el elefante recibido como regalo. Este lazo era significante y, a los fines de la construcción de la comunidad carolingia, de importancia central, dado que reflejaba la centralidad franca. No tenía en cuenta cuestiones sensoriales como las aquí abordadas.

Los sentidos se constituyen en objetos históricos y categorías de análisis al ser considerados por el historiador como elementos contingentes formados por sentimientos, percepciones y normas, entrelazadas con discursos y expresiones corporales, que permite identificar y analizar la sensibilidad de una época histórica determinada; en este caso, de la comunidad sensorial carolingia, entendida como comunidad de aprendizaje de cuestiones religiosas y cotidianas, que refuerzan el sentido de pertenencia y permiten relacionarse tanto hacia el interior como al exterior, señalando los límites de pertenencia más allá de los cuales las cosas resultan extrañas, en especial, peligrosas: “En el extremo Oriente se escribe sobre monstruos de rostros de gentiles” (Rábano Mauro, 2018, p. 310).

La naturaleza humana, animal y maravillosa son diferenciadas, actuando para mostrar la creación divina, pero también para señalar y condenar, cuando sea necesario, el accionar de los hombres.

Las marcas sensoriales son puestas al servicio de la ‘monstrificación’ de los otros (Bildhauer y Mills, 2003), lo que implica su animalización y la ridiculización de las mujeres, los judíos, los herejes y los gentiles, y que delimitan claramente la importancia de las comunidades sensoriales carolingias.

Estas comunidades sensoriales reflejan una sensibilidad específica del mundo carolingio, en la que las marcas y los filtros sensoriales muestran cómo, a través de las cuestiones vinculadas con los cuerpos y los sentidos, se valoran positivamente o se rechazan desde actitudes en específico hasta grupos en general.

Las marcas visuales permiten señalar las diferentes corporalidades, en tanto que las marcas sonoras sirven para demarcar humanos de animales, o las marcas gustativas o táctiles, a los hombres de los animales, bestias y portentos.

Estas marcas sensoriales, convertidas en filtros sensoriales, permiten, dentro de la humanidad, señalar con claridad los límites entre el ‘nosotros francos y cristianos’ y los ‘otros gentiles y judíos’; y, en diferenciación con el mundo maravilloso, indicar los peligros que se esconden tras sentidos que resultan atractivos y atrayentes, como en el caso de las sirenas, de las gorgonas y de las hidras, que confunden a los hombres como los falsos profetas.

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1 Con posterioridad a la publicación de mi artículo apareció el texto de Webb (2021), que estudia el cruce entre mundo animal y experiencias sensoriales en el siglo noveno a partir de las imágenes de animales en las colecciones del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, especialmente de jabalíes, sabuesos y ciervos.

2El listado completo de sus obras, así como los estudios sobre ella, pueden consultarse en Depreux et al. (2010).

3Con anterioridad había planteado algunas de estas cuestiones en Rodríguez (2019a; 2019b; 2021b).

4Cf. Rábano Mauro (2018), Libro Sexto dedicado a las partes del cuerpo y a los sentidos.

Received: March 15, 2022; Accepted: April 19, 2022

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