SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.37 issue113 propositions about the citation littéraire. Propositions I to IIIThe female guerrilla: strategies of political emancipation in the poetry of Heddy Navarro and Teresa Calderón author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

  • On index processCited by Google
  • Have no similar articlesSimilars in SciELO
  • On index processSimilars in Google

Share


Universum (Talca)

On-line version ISSN 0718-2376

Universum vol.37 no.1 Talca July 2022

http://dx.doi.org/10.4067/s0718-23762022000100023 

ARTÍCULO

Procesos de patrimonialización y función social en museos de base comunitaria de la Región de los Ríos

Heritigization processes and social function in community-based museums in Los Ríos Region

María Javiera Errázuriz Contreras1 
http://orcid.org/0000-0001-9884-3919

Gustavo Blanco Wells2 
http://orcid.org/0000-0002-4980-3424

Karin Weil González3 
http://orcid.org/0000-0001-8847-753X

Patricia Thibaut4 
http://orcid.org/0000-0003-2990-0339

1Programa Magíster en Desarrollo Rural, Escuela de Graduados de Ciencias Agrarias, Universidad Austral de Chile, Chile. Correo electrónico: mjerrazu@gmail.com

2Instituto de Historia y Ciencias Sociales, Universidad Austral de Chile, Chile. Correo electrónico: gblanco@uach.cl

3Centro de Humedales del Río Cruces, Universidad Austral de Chile, Chile. Correo electrónico: karinweil@uach.cl

4Instituto de Historia y Ciencias Sociales, Universidad Austral de Chile, Chile. Correo electrónico: patricia.thibaut@uach.cl

RESUMEN

Resumen. La imaginación museal surgida en la década de los sesenta instaló un nuevo paradigma que ha buscado que los museos asuman una función social, expresen y resuelvan las inquietudes de su comunidad y desplieguen un espíritu de lugar. Se presenta un estudio sobre museos de base comunitaria en la Región de los Ríos que representan algunos de los ideales de esta Nueva Museología. El propósito es entender cómo objetos y manifestaciones revelan procesos de patrimonialización situados que, mediados por el ejercicio de la función social, amplían las conceptualizaciones oficiales sobre el patrimonio. Los resultados obtenidos de este estudio de caso múltiple de enfoque cualitativo muestran elementos compartidos en los caminos hacia la patrimonialización en los museos de base comunitaria estudiados: un carácter colectivo, co-creativo y co-autoral; la presencia de valores expresados en una ética práctica; y la movilidad y coexistencia entre escalas íntimas, comunitarias y pluriversales.

Palabras claves: nueva museología; función social; patrimonio; museos de base comunitaria; patrimonialización

ABSTRACT

Abstract. The museum imagination that emerged in the sixties installed a new paradigm that has sought for museums to assume a social function, express and resolve the concerns of their community and give a sense of place. A study is presented on community-based museums in the Los Ríos Region that represent some of the ideals of this New Museology. The purpose is to understand how objects and manifestations reveal situated heritigization processes that, mediated by the exercise of social function, broaden official conceptualizations about heritage. The results obtained from this qualitative approach, multiple case-study, show shared elements in the pathways towards heritigization in the community-based museums studied: a collective, co-creative and co-authored character; the presence of values expressed in practical ethics; and mobility and coexistence between intimate, community and pluriversal scales.

Keywords: new museology; social function; heritage; community-based museums; heritigization

Introducción

La transformación del museo que se ha desarrollado desde la década de los sesenta en el marco del movimiento denominado Nueva Museología persiste y avanza en distintos territorios, no del modo concebido en aquellos años, sino revitalizada en expresiones comunitarias propias y formas emergentes de concebir y practicar la patrimonialización. Los museos de base comunitaria de pequeña y mediana escala en la Región de los Ríos en el sur de Chile son parte de este proceso, por lo que en este artículo se propone comprender cómo la función social ejercida en estos espacios desencadena procesos de patrimonialización independientes que amplían las definiciones institucionales prevalentes. Para ello se seleccionaron tres museos de base comunitaria como casos de estudio, identificando en estos espacios, objetos y manifestaciones específicas que luego posibilitaron una descripción de los caminos recorridos por cada uno hasta cobrar un valor patrimonial para su colectivo. Estas trayectorias desde objetos hacia experiencias museológicas con pertinencia local son las que permiten reconceptualizar de forma situada y pragmática lo que se considera patrimonial.

En las siguientes secciones se presenta una revisión de la literatura sobre nueva museología y los desafíos que este imaginario representa para las conceptualizaciones del patrimonio. Luego se presenta el contexto de museos de base comunitaria en la Región de los Ríos sobre el que se realiza el análisis. Posteriormente se muestran los resultados en forma de relatos en torno a objetos y/o manifestaciones en dichos espacios, y finalmente se realiza una discusión centrada en los procesos de patrimonialización que esas historias ilustran.

Nuevos procesos de patrimonialización en una nueva museología

Los postulados de la Nueva Museología en la década de los sesenta apostaron a un cambio de paradigma desde un museo de objetos hacia uno que buscaba un compromiso más amplio con la sociedad (Davis Ecomuseums 2). Este giro hacia lo social fraguado en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (Unesco), y el Consejo Internacional de Museos (ICOM), fue estimulado por museólogos que buscaban renovar el museo y que éste se fortaleciera mediante la integración de las comunidades en las funciones de investigación, preservación y comunicación del patrimonio natural y cultural (DeCarli 59).

La propuesta de hacer partícipes a las comunidades en el desarrollo de las funciones museológicas significaba además un giro en la misma vocación de los museos. Grete Mostny (5), en las resoluciones de la Mesa Redonda sobre la Importancia y el Desarrollo de los Museos en el Mundo Contemporáneo, realizada en 1972 en Santiago de Chile -hito reconocido del Movimiento de la Nueva Museología- escribió que especialmente en América Latina, los museos debían asumir funciones que en países desarrollados correspondían a otros organismos, pues existía ahí personas que mediante el conocimiento de su patrimonio podrían alcanzar una vida feliz. A partir de este encuentro se acuñó el concepto del “museo integral”, aquel ocupado de las necesidades y vitalidad cultural de las sociedades y en ese nuevo escenario las funciones museológicas técnicas ya no eran suficientes (Nascimento et al. 8).

La nueva dimensión social trajo consigo el sentido de pertenencia o carácter situado1 al mundo de la museología, lo que se explicita en el ecomuseo, modelo contemporáneo a la nueva museología, que para Davis (Ecomuseums 486), recoge el espíritu de los lugares, va más allá de los límites del mismo espacio y puede empoderar a las comunidades locales; lo que no se logra a través de un museo tradicional “autoritario, atrapado dentro de sus muros, con sus objetos cuidadosamente presentados en vitrinas”. El modelo del ecomuseo requiere atención no solo porque obedece a similares circunstancias históricas y políticas que la nueva museología, sino también por sus aportes a la comprensión de esta “nueva imaginación museal”, como la denomina Chagas (Radiante 4-5). Los ecomuseos, de acuerdo a Hubert (186-187), surgen y se nutren de esa misma efervescencia social y cultural que remecía a la sociedad francesa de los años sesenta, sensibilizada con ideas regionalistas, ecologistas y de relación entre lo humano y su entorno; desde esos valores el ecomuseo se opone al museo como “templo de la cultura, universal e intemporal” (Lorente 196). Para Borrelli y Davis (Nature 33), el ecomuseo es una manifestación activa de esta imaginación museal que decanta en conceptos como el museo integral, nueva museología o los mismos ecomuseos, todas expresiones que en tono de respuestas político-sociales de crítica generaron una propuesta nueva que hacía frente a los museos “considerados como lugares consagrados por la tradición cultural de la burguesía occidental” (Chagas Radiante 4).

La idea de un museo comprometido con la sociedad donde se puede encontrar la resolución de problemas comunitarios frente a un espacio frecuentado mayoritariamente por la burguesía, o de carácter situado en contraposición a lo universalista, se congrega en la definición que Rivière desarrolla sobre el ecomuseo en 1980, donde se lee que “un ecomuseo es un instrumento que el poder político y la población conciben, fabrican y explotan conjuntamente” y “un espejo, donde la población se contempla para reconocerse, donde busca la explicación del territorio en el que está enraizada…” (182).

Aludiendo también al ecomuseo, De Carli (60) recoge de Lacouture una síntesis de sus principales características, donde destaca que este nuevo museo transiciona desde un edificio hacia una región, de una colección hacia un patrimonio regional y de un público hacia una comunidad participativa. Agrega que se busca una aproximación a una realidad en su contexto original antes que a una concentración patrimonial. La advertencia de De Carli (61), abre un debate respecto a la noción de patrimonio que en un museo alineado a las propuestas de esta nueva imaginación museal se debiese manejar; si el concepto de museo se actualiza, el de patrimonio -en tanto recurso y expresión de la comunidad que encuentra en el museo un lugar para su interpretación, exposición y puesta en valor- debiera transformarse a la par. A esto se suma el llamado de la Mesa Redonda de 1972 a que los museos estuvieran a cargo de nuevos, múltiples y diversos patrimonios (Nascimento et al. 8).

Casi de forma paralela, también en 1972, en la Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural que Unesco celebró en París, se resolvió definir patrimonio cultural a monumentos, conjuntos y lugares de valor universal excepcional. Recién en 2003 Unesco agregó la dimensión intangible del patrimonio a través de la definición en la que se entiende por patrimonio cultural inmaterial a:

[…] los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana. (Unesco Convención 3)

Se visualiza en esta definición una ampliación de contenidos y una nueva visión del patrimonio (Sancho 154); entre ellos el que se insista en el papel de los agentes sociales, una dimensión evolutiva antes que histórica y que se priorice el sentimiento de identificación para las comunidades antes que una excelencia universal (Bortolotto 6). El reconocimiento del patrimonio inmaterial tiene como dispositivo principal la salvaguardia, la que se materializa en una lista nacional y dos internacionales -una de manifestaciones que requieran medidas urgentes de salvaguardia y otra llamada representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad-, lo que para algunos analistas del patrimonio como Kirshenblatt-Gimblett a quien cita Bortolotto (9) representa un riesgo al “extender los procedimientos museológicos al espacio social de vida de los individuos”.

Al entrar en esta lógica formal, la toma de decisión de las comunidades en el reconocimiento de su patrimonio “enmarcada hasta ahora en el modo espontáneo de un asociacionismo altamente territorializado, queda ahora legitimada por los dispositivos institucionales internacionales” (Bortolotto 12), lo que para la autora deja ver la dimensión política del patrimonio, que se torna expresión de poder en tanto se elige transmitir determinadas manifestaciones e invisibilizar otras. Esta dimensión política del patrimonio opera también en otros sentidos.

Richard Kurin, por ejemplo, destaca que ciertos museos en América Latina funcionan como centros comunitarios y cumplen un rol en la vida cultural de sus comunidades; “contribuyen a legitimar interpretaciones y valores en la esfera pública” (Kurin 9). El mismo autor expone también el caso del Museo del Distrito Seis en África del Sur, cuyo patrimonio físico había sido destruido por el apartheid, por lo que es íntegramente inmaterial y el espacio vino a resucitar recuerdos en mentes y corazones de habitantes.

Si bien persiste una faceta patrimonial política, ésta opera a favor del poder de las comunidades y no de la institucionalidad. Desde esta perspectiva, el patrimonio por el solo hecho de estar representado en un museo de base comunitaria, estaría ya legitimado por su comunidad, más si adherimos a que el patrimonio cultural inmaterial se define de manera endógena a partir del sentido de identidad y continuidad que un grupo humano le entrega (Amescua y Topete 20).

Se identifican entonces dos aspectos en los que el patrimonio en museos de base comunitaria ejerce una función social, recorriendo caminos que a veces distan de aquellos que traza Unesco. Primero, y respecto a la operacionalización, ocurre una validación intrínseca del patrimonio que habita estos espacios; el museo es el dispositivo en sí mismo pues lo que lo que ahí está relevado lo ensalzó la misma comunidad. Su patrimonio difícilmente quedaría a merced de dispositivos exógenos, pues ya existe una legitimación a priori que trasciende a la institucionalidad. Como segundo aspecto, sobre la definición misma de patrimonio material e inmaterial que establece Unesco, existen también conceptos -lo excepcional, lo heredado y lo heredable que, en museos de base comunitaria enfocados en su función social, no son necesariamente características de aquello que la comunidad siente propio. A continuación, revisamos estas distinciones.

Según fue enunciado, fueron identificados conceptos críticos en el marco de las definiciones de patrimonio de Unesco: la excepcionalidad en cuanto al patrimonio material y la transmisión de generación en generación respecto al intangible: que lo patrimonial sea heredado y heredable.

La excepcionalidad universal que desde Unesco se espera del patrimonio material, no garantiza sentido de pertenencia en museos indisolubles de su comunidad o que recogen el espíritu de lugar del que habla Davis (Ecomuseums 4), por más singular sea el objeto a escala global. Justamente esa indisolubilidad museo-comunidad podría implicar que bienes pertinentes a un territorio específico evoquen mayor significado que aquellos de valor universal.

Sobre al ámbito inmaterial, la condición de transmisión de generación en generación en la definición de Unesco encuentra contrapuntos en un museo integral cercano a los requerimientos de las personas, a su vitalidad cultural, y a la capacidad de apoyar transformaciones profundas en las comunidades. Si la actividad del museo integral remata en la problemática actual, lo valorado por la comunidad en momentos de conflicto, estaría relacionado a esa contingencia, lo que no es necesariamente ni heredado ni tampoco necesario (ni deseable) de conservar para las siguientes generaciones.

Tal como la imaginación museal de los sesenta no intentaba anular museos tradicionales, sino poner a prueba el paradigma clásico de la museología abriendo nuevas posibilidades (Chagas Radiante 2), no se busca tampoco anular las definiciones ni operacionalizaciones de Unesco, sino observar variaciones en contextos específicos.

Los valores de la Nueva museología refieren a varios aspectos, cuyo énfasis está orientado a la estrecha relación entre objetos, territorio y comunidad que, en el proceso y trabajo de campo realizado en los museos de base comunitaria de la Región de los Ríos, se ejemplifican tensionando los criterios que proponen los valores y sentidos en la narrativa museal.

Contexto: patrimonio y función social en museos de base comunitaria de la Región de los Ríos

El proyecto que da origen a este trabajo investiga la relación entre comunidades y museos en Latinoamérica, el Caribe y Europa (ICOM, 2018). De cinco museos estudiados en profundidad en la Región de Los Ríos, tres demostraron ejercer esa función social de un modo que se consideró relevante documentar. Estos museos, están emplazados en tres ambientes físicos distintos de la geografía regional: el Centro Cultural Museo y Memoria Neltume en la cordillera de los Andes; el Museo Despierta Hermano de Malalhue en el valle central y el Museo Escolar Hugo Günckel en la costa (ver fig.1 Localización Museos caso de estudio).

Fuente: Elaboración propia en base a Sinia

.Figura 1 Localización Museos casos de estudio 

El Museo Escolar Hugo Günckel de la comuna de Corral se ubica en la localidad de La Aguada, sector poblado en el marco de la llegada de la empresa siderúrgica “Los Altos Hornos” en 1906, momento desde el que ha ocurrido transformaciones y migraciones debido a actividades productivas e impactos industriales. Este museo asume como una de sus misiones estimular en estudiantes la reflexión sobre los conflictos del territorio -depredación del medio ambiente generada por la actividad forestal y pesca industrial- a través de salidas a terreno, tomas de muestras y análisis relacionadas al museo (fig. 2 Museo Hugo Günckel).

Fuente: Vídeo Función Social MEHG

Figura 2. Museo Hugo Günckel 

El Museo Despierta Hermano de Malalhue se emplaza en la localidad de Malalhue, en un valle con bosque nativo y plantaciones agrícolas, donde predomina la población mapuche (Fúquene 9) y nació en la búsqueda de visibilizar los valores de la diversidad en un territorio con importante presencia de habitantes de pueblos originarios (fig. 3 Museo Despierta Hermano de Malalhue).

Fuente: Vídeo Función Social MDH

Figura 3 Museo Despierta Hermano de Malalhue 

El Centro Cultural Museo y Memoria Neltume, ubicado en una zona rural cordillerana de la comuna de Panguipulli y en una localidad conformada a partir de labores madereras en los años treinta (Fúquene 13), realiza una denuncia de las violaciones a los derechos humanos en la zona durante la dictadura de Pinochet y de la explotación del bosque nativo (fig. 4 Centro Cultural Museo y Memoria Neltume).

Fuente: Vídeo Función Social CMMN

Figura 4 Centro Cultural Museo y Memoria Neltume 

Estos espacios han sido creados y gestionados por actores de la comunidad, en el sentido definido por De Carli (8) como: “grupos o sectores de la sociedad que comparten intereses, vocabulario especializado y desarrollan actividades conjuntas”. Desde esa mirada, la comunidad relacionada a los tres museos estudiados puede ser al mismo tiempo beneficiaria y gestora.

Esta investigación se realizó desde un enfoque cualitativo, el universo lo constituyen personas encargadas e involucradas a espacios adscritos a la Red de Museos y Centros Culturales de la Región de los Ríos, Chile, y a través de un muestreo intencional se seleccionaron tres casos de estudio. En cada caso se trabajó principalmente con las personas involucradas o encargadas de tres museos que ejercen una marcada función social según se expuso en el estudio realizado por Weil et al.2

La recolección de datos se dividió en dos etapas. La primera instancia se desarrolló en el marco de la realización de vídeos (ver fig.5 Proceso de entrevistas y rodaje) sobre la función social en museos de la Región de los Ríos (ver tabla 1).

Fotografías: Karin Weil y Carlos Bertrán, 2018

Figura 5. Proceso de entrevistas y rodaje 

En esta etapa se buscaba colectivamente identificar aquellas manifestaciones, objetos o situaciones que se consideraran singulares, propias y relevantes de difundir públicamente a través del material audiovisual. En otras palabras, la comunidad era invitada a identificar su patrimonio.

Tabla 1 Identificación de personas participantes en entrevistas para definición de temas a relevar en vídeos sobre función social. 

Mediante análisis de contenido aplicado sobre el proceso de entrevistas para consensuar los mensajes de los vídeos y también sobre los vídeos resultantes de ese proceso, se identificó objetos o manifestaciones según los siguientes criterios: primero, que personas a cargo y colaboradores del museo hubieran manifestado especial apropiación, singularidad y la intención de transmitir y compartir ese patrimonio; luego, que de alguna forma no representaran la excepcionalidad universal o transmisión de generación en generación presente en las definiciones de patrimonio de Unesco; y por último, que su razón de ser estuviera relacionada a la función social a la que el respectivo museo responde.

La muestra se compuso de los siguientes objetos y/o manifestaciones (Tabla 2).

Tabla 2 Identificación de objetos y manifestaciones patrimoniales locales en segunda etapa metodológica. 

Posteriormente, en la búsqueda por profundizar respecto a esos objetos y/o manifestaciones y alcanzar el segundo objetivo de describir el camino recorrido hasta ser valorados por su comunidad, fueron aplicadas entrevistas en profundidad no estructuradas a las personas a cargo de los museos. Con la información recolectada desde el proceso audiovisual y las entrevistas, fueron redactados tres relatos etnográficos, abreviados para este artículo, en cuya estructura están presentes los antecedentes que explican un proceso de patrimonialización independiente en tanto concepto y operacionalización, al que ocurre en el marco de Unesco: 1) las diferencias con las definiciones de patrimonio que entrega Unesco; 2) el sentido de apropiación y valor patrimonial para la comunidad, y 3) la relación con la función social que cumplen los espacios en un contexto situado.

Los relatos que se presentan a continuación se sustentan en los testimonios entregados por las personas a cargo de los museos, quienes serán representadas con nombres ficticios para resguardar el anonimato de las fuentes.

Resultados: historias de caminos de patrimonialización

¡Despierta Hermano, es hora de salvaguardar lo nuestro!

Diciembre de 2018, Museo Despierta Hermano de Malalhue. Yolanda, directora del museo y exprofesora en el Liceo República de Brasil; y Ramiro, ex alumno de y cofundador del Museo; mientras “matean”3 y conversan, recuerdan los años noventa, cuando participaban del Grupo Nuestras Raíces desde la misión que se propuso Yolanda de acabar con la discriminación que, en un territorio de alta población indígena, sufrían los niños mapuche.4

Hablaron sobre cuando en los talleres -tras la tarea encomendada de investigar el origen de los apellidos y leyendas del territorio- los significados que traían los niños mapuche sacaban ventaja en misterio y magia sobre los hallazgos de los otros, tanto que todos querían tener apellido mapuche; llamarse, por ejemplo, como los hermanos “Cheuquefilo”, que vivían en los lugares más altos porque durante el diluvio, cuando la serpiente meneaba su cola, las aguas subían y todos caían al agua, y solamente uno se liberó de los coletazos y subió a la parte más alta del cerro. Ya a salvo preguntó ¿Cheuque filu? (¿Dónde está la serpiente?) Con este tipo de historias el mundo mapuche empezó a ganar el interés y el respeto del resto de los niños; primer paso para el trato igualitario que impera hoy en las salas de clase de Malalhue.

En la misma mateada recordaron al programa que se emitía en la radio comunitaria, donde las investigaciones que los niños hacían en el taller eran transmitidas a un público más amplio, lo que incentivó a recuperar tradiciones y objetos que habitaban en las comunidades mapuche, y desde ahí el grupo empezó a transitar hacia la conformación del actual museo. Salió en la conversación el llamado con el que se daba inicio al programa: Nepen peñi (Despierta Hermano); es hora de salvaguardar lo nuestro, y frente a ese recuerdo Yolanda y Ramiro se miraron y empezaron a cantar:

Que se junten los mapuches

Que conserven sus raíces

Que el kultrún y la trutruka

Permanezcan en el aire

Impregnándose del aroma del copihue

Tiempo después Yolanda comenta que por los años que duró el programa (1991 y 1992) era habitual escuchar por Malalhue el tarareo de esa canción -cortina del espacio radial- y que “al tocar almas de mapuches y no mapuches” incluso hoy quien la oye se acuerda del programa Nuestras Raíces. La canción daba inicio a un espacio de alta sintonía durante los dos años que duró, donde para cada emisión era desarrollado algún tema que el grupo radial de Nuestras Raíces quisiera destacar; una fecha, una tradición, un objeto o una leyenda. Niñas y niños interrogaban a personas mayores en busca de información, hallazgos que luego se convertían en un guión que algún estudiante de buena voz relataba y grababa en un cassette.

El relato radial destacaba a cada informante que había aportado con historias y anécdotas, quienes como afirma Yolanda, al escuchar sus nombres en un programa radial y saberse parte de algo serio, comenzaron a comprometerse y hacer caso al llamado ¡Despierta Hermano, es hora de salvaguardar lo nuestro! Desde esa confianza, además de entregar testimonios, las familias mapuche comenzaron a donar objetos -en primera instancia expuestos en la escuela- cuyo valor comprendieron a través de las actividades del grupo Nuestras Raíces y su difusión en el programa de radio; raíz del actual Museo Despierta Hermano de Malalhue.

Un invasor en el museo

Entre el traro, el águila pescadora, el pudú, la huiña o la jaiba gigante, especies endémicas o de alto valor ecológico que dominan la muestra de flora, fauna y objetos culturales del Museo Escolar Hugo Günckel, figura el visón americano (Neovison vison). Es reconocido como un mamífero invasor y dañino que más que simpatía genera rechazo, pues se come a las gallinas que las familias crían en sus casas y ataca a los cisnes. La presencia de este animal despreciado en medio de aves, mamíferos y crustáceos que componen el patrimonio natural de Corral, se explica al comprender que la muestra es el resultado del análisis crítico socioambiental que ocurre en clases de ciencias naturales (ver fig.6 Visón americano en el Museo Hugo Günckel).

Fuente: Vídeo Función Social MHG

Figura 6 Visón americano en el Museo Hugo Günckel 

Inserto en un territorio afectado ecológica y socialmente por la industria extractiva pesquera y forestal, la Escuela Rural La Aguada desde la década de los ochenta y con una fuerte vocación conservacionista de la biodiversidad, ha realizado acciones pedagógicas que finalmente decantaron en la creación de un museo escolar el año 2009.

En clases de ciencias y en el laboratorio se forja la reflexión y contenidos que luego se materializan en una muestra museográfica, la que a su vez retroalimenta el aprendizaje cuando los mismos niños despliegan y recrean lo aprendido realizando recorridos guiados para otros estudiantes o adultos mayores que visitan el museo.

“En sexto básico estoy viendo las redes tróficas, donde tenemos que ver el equilibrio, pero yo empiezo con el desequilibrio”, explica Cristóbal, profesor de ciencias y encargado del Museo. Y es ahí donde aparece el visón, animal que, aunque genera impresiones negativas, orienta - mediante la atención a los estragos que provoca- una reflexión sobre aquellos elementos del territorio que la comunidad sí valora. “El visón convoca a muchas otras especies”, como dice Cristóbal, porque mientras los niños realizan el trabajo de taxidermia en el laboratorio, se dialoga sobre los efectos que sus ataques generan en el entorno, como el perjuicio económico para las familias cuando se come a las gallinas, o el desequilibrio ecológico cuando ataca al cisne de cuello negro. Y emerge ahí también la reflexión sobre la disminución de peces y mariscos como el pejerrey, el robalo o el chorito y la duda de si es que el visón tendrá también algo que ver con eso. La reflexión lleva también a comprender por qué el visón, una especie exótica, llegó hasta Corral y ahí la discusión se traslada a mediados del siglo XX cuando debido a la industria peletera, se introdujo el animal en la Patagonia, pero una vez que decayó el negocio con pieles sintéticas, los visones fueron liberados en tierras donde no tenía depredador. El debate inevitablemente se dirige, desde un enfoque histórico, al origen económico de los desequilibrios, visibles también en la deforestación que la industria forestal ha generado en Corral.

Finalmente, en el museo los “niños guías” comunican un relato que incluye las reflexiones, cuestionamientos y emociones que en ellos suscitó el visón cuando tuvieron que aprender sobre él en clase de ciencias.

Los personajes de la historia social de Neltume

Cuando Alicia, directora del Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume -espacio que alberga la historia política, social y económica del territorio, y cuya muestra se circunscribe en procesos de sindicalización y resistencia política- notó que un megaproyecto turístico había instalado la idea de que el territorio había sido fundado por hadas y duendes, reaccionó. Advirtió que no solo se estaba cimentando una identidad en base a un mito que emulaba un enfoque comercial de ciudades de montaña en Argentina, sino que se invisibilizaba el hecho de que habían sido los obreros, trabajadores madereros y mujeres de la cordillera, quienes habían dado vida a la localidad, y se propuso entonces reconstruir la memoria del territorio cordillerano.

Para eso formó el taller “Personajes con Historia”, compuesto por un grupo de mujeres de la misma comunidad que comenzaron a fabricar de manera artesanal muñecos, cuya materialidad es principalmente madera, lana y tela, para representar los oficios madereros en la montaña y en el aserradero. En cada sesión se fabricaba un personaje y, para reproducir su vestimenta y accesorios, se emprendía una investigación local con amistades, familiares y quienes habían trabajado en la faena.

Así los oficios madereros de montaña empezaron a conocerse con mayor precisión, como ocurrió con el “medidor de trozo” quien calculaba cuántas pulgadas salían de un trozo de madera. El muñeco en su honor llevaba una regla cuya forma fue rectificada por el hermano de una de las artesanas; un ex medidor de trozo. O con las vestimentas de los obreros, en todas las fotos de camisa blanca y pantalón negro, lo que resultaba extraño hasta que a través de investigación local se descubrió que esa ropa provenía de los almacenes que los mismos patrones manejaban.

Nuevos detalles empezaron a aclararse cuando la muestra se abrió al público, como el caminar del “totero” -trabajador que cargaba troncos sobre su hombro- quien tendía a inclinarse para un lado producto de una desviación en la columna que el peso les producía. O respecto a la faja de lana roja amarrada a la cintura de los obreros, color rojo que ayudaba a abrigar los riñones. O que no usaban ni casco ni guantes. O que en verano cargaban madera con botas de goma, las que luego recortaban y con ellas fabricaban otro zapato para trabajar en verano.

La confección de muñecas mujeres (ver fig.7 Muñecas mujeres de personaje con historia) y su investigación, permitió reconocer su fuerte trabajo en la montaña, como el que hacía la partera, o la componedora de huesos, o la médica, o la lavandera quien en pleno invierno debía lavar y secar ropa a bajísimas temperaturas, lo que explica que hoy muchas padezcan enfermedades a los huesos. “Mi abuelo fue totero”, “mira, el corvinero”, “¿te acuerdas de la abuelita médica?”, empezó a resonar entre la comunidad frente a la muestra; “un constante pasar de la gente local por el espacio que es lo que finalmente perseguimos, que la gente se re-encante con su propia historia y hable del origen de esta localidad”, explica Alicia.

Fuente: Vídeo Función Social CCMMN

Figura 7 Muñecas mujeres de personaje con historia 

Por eso hoy, entre objetos antiguos y artísticos figuran también muñecos; manualidades que desde una manufactura simple han dado un justo lugar en la memoria al trabajo obrero maderero que explica la existencia de Neltume. Mucho antes que el turismo, hadas y duendes.

Discusión. Procesos de patrimonialización mediados por una función social

En el camino recorrido hacia el vínculo identitario que se establece entre las comunidades revisadas y ciertos objetos y manifestaciones, se reafirma la existencia de un proceso de patrimonialización independiente de la definición oficial presentada por Unesco; las prácticas situadas superan los límites conceptuales. Los procesos se desencadenan espontáneamente a la luz de principios que instauraba la Nueva Museología, sintetizados en la voz de Mostny (5-7) quien afirmaba que los museos debían estar al servicio de la sociedad y que su acción debía rematar en la problemática actual de su comunidad.

De esta forma, en el Museo Despierta Hermano de Malalhue, un programa radial y su canción cortina fueron en los años noventa la vitrina de un proceso de reivindicación identitaria cuyo fin era erradicar la crueldad hacia niños mapuche. Se vuelven por lo tanto espacios e himno de una acción que explica, en parte, que hoy sea valorada ahí la multiculturalidad.

El visón del Museo Escolar Hugo Günckel de La Aguada, es un objeto de entrada hacia otras especies -aquellas a las que ataca-, su valor ecológico y cultural, y también hacia los orígenes económicos de manifestaciones de daño ambiental. Es expresión concreta de una educación crítica que visualiza de forma sistémica y situada los desequilibrios de su territorio.

Los personajes con historia del Centro Cultural Museo y Memoria Neltume son representación de la inquietud por reconstruir una historia social anulada por la identidad ficticia que un modelo de desarrollo turístico implantó, reacción que reforzó la identificación con el mundo obrero de montaña.

Aunque desde la persecución de distintos objetivos -sea reconstruir la historia social, combatir la discriminación o formar estudiantes críticos respecto a su medio ambiente- en el camino en el que la manifestación u objeto se patrimonializa o se torna valiosa para su comunidad, coinciden ciertas dimensiones de interés para una comprensión situada de la función social: 1) investigación y aprendizaje colectivo; 2) adherencia del patrimonio a valores compartidos; y 3) patrimonio que coexiste en una escala íntima, comunitaria y pluriversal.

A continuación, se profundiza en estas dimensiones situadas de la patrimonialización que surgen como hallazgo central de los estudios de caso.

Investigación y aprendizaje colectivo

Cada patrimonio analizado se rodea de un proceso de investigación y aprendizaje colectivo. El programa radial se vinculaba a un ejercicio escolar de investigación de tradiciones mapuches, el visón a comprender redes tróficas y reflexiones críticas de los desequilibrios ambientales, y los personajes con historia a la identificación de características de trabajadores de montaña. A su vez esas investigaciones tienen como atributo común que comienzan en un quehacer práctico, sea grabar una cinta de cassette, realizar la taxidermia de un animal o manufacturar personajes de tela. Los objetivos mayores -fin a la discriminación, conciencia ambiental crítica y reivindicación de la historia social- son abordados desde gestos simples que se materializan en objetos o manifestaciones concretas que sin grandilocuencia remiten a misiones situadas de gran pertinencia para los colectivos que las ejecutan. El modo de emprender la investigación y el conocimiento encuentra soluciones comunes también en la medida que constituye un ejercicio colectivo que, aunque es liderado por quienes están a cargo de los museos, es llevado a cabo por la comunidad.

En este proceso opera el concepto de autoridad compartida,5 el cual -dentro del ámbito de educación en museos- para Duclos-Orsello (122), va más allá de una colaboración y se basa en que todas las partes involucradas tienen el poder de co-crear; una inteligencia colectiva que puede además promover justicia social y fortalecer a las comunidades. Esto evidencia la función social que cumplen estos espacios museales.

Por otro lado, en el ámbito del concepto de comunidad, cobra aquí sentido lo que plantea DeCarli (8) refiriéndose a espacios alineados a la Nueva Museología, cuando destaca que el público de estos museos es una comunidad en sí misma. Ese ejercicio colectivo por lo tanto es la expresión de una comunidad entramada con el museo. El proceso de aprendizaje que acompaña este camino hacia la patrimonialización, cumple las expectativas que se esbozaban en los albores del movimiento de la Nueva Museología, cuando se aspiraba a espacios a los que las comunidades adhirieran a través de la investigación del patrimonio natural y cultural (Di Carli, 59).

Un patrimonio conectado a valores compartidos

Tanto el trato igualitario que se perseguía desde el programa radial Nuestras Raíces de Malalhue, o la actitud crítica frente a conflictos medioambientales en la que se insiste en el Museo Hugo Günckel o la reivindicación de la historia social que busca el Museo de Neltume, se suscriben a valores compartidos capaces de convocar a la comunidad afectada, la que desde esa identificación otorga valor patrimonial a las representaciones de esas búsquedas. El respeto o la empatía sea por niños discriminados, animales silvestres y domésticos amenazados, u obreros y mujeres invisibilizadas, es el motor para entrar a hurgar, purgar y sanar mediante soluciones que evocan los valores que fueron su razón de ser; encarnan la posibilidad real de luchar contra la discriminación del mapuche, o de actuar como ciudadano crítico de un área degradada ambientalmente, o de tener el poder de contar “la otra historia”, aquella inexistente en medios de comunicación, folletos turísticos e incluso en la misma memoria del pueblo.

Estos patrimonios encadenados a la función social, además de representar una ética práctica construida en valores compartidos y expresada en acciones, convierten a quienes los gestan en agentes del territorio y al museo en instrumento de poder político, que como decía Rivière (182-183) sobre el ecomuseo, junto a la población es concebido, fabricado y explotado. Además, estos objetos cotidianos que atravesaron un proceso de patrimonialización situado, demuestran que un museo sí es capaz de ayudar a enfrentar cambios profundos y subsanar desigualdades y quiebres sociales, como se planteaba en la Mesa de Santiago (Unesco, Recomendación s.p.).

Los valores que de acá emergen: solidaridad, conciencia ambiental o empatía, se aproximan a un ámbito valórico desde la postura oficial representada por Unesco (Convención s.p.) cuando advierte en su definición de patrimonio inmaterial, que debe ser compatible con instrumentos de derechos humanos y respeto mutuo entre comunidades. Pero se condicen también con lo que el Minom -comité de ICOM para una Nueva Museología alineado a la sociomuseología- expresa: “La museología que practicamos implica afecto, hermandad, reciprocidad, amor, alegría y poesía” (Minom Declaración de Córdoba 1).

Desde la vertiente más tradicional del patrimonio hasta el pensamiento del Minom, de los más revolucionarios en el ámbito de la museología, existe una apelación a un marco valórico. En el espíritu de ninguna de las partes está la adherencia a algún sistema valórico particular, sino que ambas apelan a una pluralidad fundada en la diversidad de las sociedades. Unesco en complemento a la definición de patrimonio de 2003 desarrolló años después una serie de principios éticos entre los que se expone que el patrimonio cultural inmaterial “no tendrá que ser objeto de juicios externos sobre su valor o mérito” (Unesco Principios 132). Mientras, en la Declaración de Río de Minom se enfatiza en la necesidad de un nuevo enfoque donde no haya cabida a “esto puede y no puede” o “esto es y no es”, y que permita en el ámbito museológico “reconocer, respetar y valorar las diferencias en ritmos, actitudes, tiempos, materialidades, territorialidades e idiomas que favorecen los movimientos sociales” (Chagas et al. 433-434).

Entonces, en la museología o el patrimonio caben sentidos tan múltiples como las posturas y sentimientos que los diferentes grupos humanos pueden desplegar y, por lo tanto, su campo de acción se abre a un sinfín de prácticas, tantas como sean necesarias para resolver de forma situada -temporal y territorialmente- diversos dilemas y aspiraciones.

Que un museo en la práctica represente un espacio donde volcar inquietudes diversas -y que el proceso de patrimonialización que una parte de la comunidad emprende constituya su modo de resolverlas o resignificarlas-, permite que este tipo de instituciones -museos comunitarios donde persiste y se recrean los ideales de la nueva museología- se desplieguen con versatilidad e independencia del modelo del museo clásico cuyo patrimonio busca ser de interés y excepcionalidad universal.

De lo íntimo a lo comunitario y de lo comunitario a lo pluriversal

Valores ético-comunitarios como los que motivan el ejercicio de la función social en estos espacios -fin a la discriminación, conciencia ambiental crítica y reivindicación de la historia social-, contienen también una faceta íntima que opera cuando se interroga a familiares y amigos ex obreros de la madera para encontrar el color exacto de una prenda o la forma precisa de un instrumento en el taller de personajes con historia, o cuando los niños abrían conversaciones familiares para entender el significado de apellidos o tradiciones. O cuando los niños científicos se enteran que el visón se comió las gallinas, recurso económico familiar. Al tiempo en el que el problema se pone en la palestra familiar o íntima, sube a la palestra comunitaria, cuya vitrina o espacio es en estas realidades, el museo.

El patrimonio es apropiado a nivel personal porque atañe en lo íntimo, pertenencia que trasciende la casa y escala a la esfera de lo colectivo, pues importa también a una comunidad en general, o a una parte significativa de ella. Y escala más allá, en tanto admite también la comprensión de públicos externos -adherentes a un principio ético-práctico coherente con el que se expresa en el museo- que se identifican con este patrimonio desde sus valores de mayor alcance: igualdad, conciencia ambiental y justicia social. Lo anterior se relaciona con el potencial educador del museo que se hizo latente justamente en la Mesa de Santiago de 1972, influido por el método pedagógico de Paulo Freire, para quien “la educación auténtica […] no se hace de A para B o de A sobre B, sino A con B, con la mediación del mundo” (113).

De regreso a las multiescalas por las que transita el proceso de patrimonialización, se vuelve explícito, en la extrapolación de lo íntimo a lo comunitario, el museo espejo de Rivière (182) “donde la población se contempla para reconocerse, donde busca la explicación del territorio en el que está enraizada”. En escenarios museológicos y patrimoniales clásicos, una mayor escala estaría representada por el “valor universal excepcional” desde el que Unesco define el patrimonio material. Si se entiende el origen, multiplicidad y diversidad de manifestaciones posibles de volcar en un museo social, alentados en la Declaratoria de Río de: “tomar y poner, hacer y deshacer sus recuerdos, sentimientos, ideas, sueños, ansiedades, tensiones, miedos y vivir su propia realidad sin pedir permiso a las autoridades” (Chagas et al. 435), esta universalidad es interpelada por una posible “pluriversalidad”. Esta propuesta desarrollada por Escobar (18) contrasta con la idea de una sola realidad o “un mundo en el mundo” y acoge en cambio múltiples realidades, sin que ninguna de ellas pretenda constituirse como la verdadera.

Esta pertenencia gatillada por los afectos se explica en que una misma comunidad está contenida por distintas comunidades y un bien patrimonial no necesariamente evoca sentido de pertenencia a toda una ciudadanía por más que compartan un territorio. Sin embargo, el mismo patrimonio puede generar identificación profunda con una comunidad lejana afectada por procesos similares. La situacionalidad trasciende lo territorial y, a través de la materialidad, concierne también a lo simbólico.

La nueva imaginación museal camina hacia museos para todos los mundos; no por eso para todo el mundo, pues prácticas cotidianas de carácter situado penetran en la vida de un sujeto o colectivo -mundos dentro de otros mundos- de formas agudas en las que un objeto o manifestación calificada de excepcionalidad universal no puede entrar por más que su valor sea innegable desde cánones estéticos -definidos por uno de los mundos del mundo-. La posibilidad de ver al mundo desde una mirada pluriversal se hace realidad en lugares donde un colectivo patrimonializa a su estilo una realidad paralela a la hegemónica.

Reflexión final: función social y procesos de patrimonialización independientes

Si en un territorio -entendido como ente dinámico cuyos conflictos y desafíos se transforman- existe un museo que trasciende las funciones museológicas tradicionales comprometido con los problemas socioambientales de la comunidad, es de esperar que lo que ese espacio exhibe o comunica dialogue con aquello que está afectando a la comunidad, y que lo haga en el momento en que el conflicto está ocurriendo; de forma oportuna y contextualizada. Desde esa lógica, resultaría esperable que en La Aguada en un futuro ya no sea necesario el trabajo pedagógico y museográfico con el visón invasor; o es entendible que el programa radial de Malalhue haya desaparecido cuando ya había cumplido su misión; o que en Neltume no se necesite recurrir a los personajes con historia para saber quiénes verídicamente fundaron el pueblo.

Sí se espera en cambio que aparezcan nuevas formas de enfrentar desafíos emergentes y que el museo desde su función social entregue respuestas que se materialicen en nuevos patrimonios que conformen y nutran la identidad de la comunidad a la que el museo sirve y es parte. Desde la vocación de construir y defender una función museológica social, es innata la proliferación de procesos de patrimonialización únicos, diversos e independientes.

Financiamiento

Este artículo es resultado del Proyecto EU LAC MUSEUSM Nº 693669 que ha recibido fondos del Programa de Investigación e Innovación H2020 de la Comunidad Europea.

Bibliografía

Amescua, Cristina e Hilario Topete. Experiencias de salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial. Cuernavaca: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias Universidad Nacional Autónoma de México, 2013. [ Links ]

Borrelli, Nunzia y Peter Davis, Peter. “How Cultures Shapes Nature: Reflections on Ecomuseum Practices”. Nature and culture 7. 1 (2012): 31-47. https://doi.org/10.3167/nc.2012.070103Links ]

Bortolotto, Chiara. “La problemática del patrimonio cultural inmaterial”. Culturas. Revista de Gestión Cultural 1 (2014): 1-22. https://doi.org/10.4995/cs.2014.3162Links ]

Chagas, Mario. “La radiante aventura de los museos”. IX Seminario sobre Patrimonio Cultural Museos en Obra. Santiago, Chile: Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), 21 Nov. 2007. [ Links ]

Chagas, Mario. “Museos, educación y movimientos sociales: solo la antropofagia nos une”. Memorias del V Encuentro Regional de América Latina y el Caribe sobre Educación y Acción Cultural en Museos CECA - ICOM 2006. Bogotá: Ministerio de Cultura, 2008. [ Links ]

Chagas, Mario; Paula Assunção; Tamara Glas. “Museologia social em movimento”. Cadernos do CEOM 41 (2013): 429-436. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Davis, Peter. “Ecomuseums and the representation of place”. Rivista Geografica Italiana 116. 4 (2009): 483-503. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Duclos-Orsello, Elizabeth. “Shared Authority: The Key to Museum Education as Social Change”. Journal of Museum Education 38. 2 (2013): 121-128. https://doi.org/10.1080/10598650.2013.11510763Links ]

De Carli, Georgina. “Vigencia de la Nueva Museología en América Latina: conceptos y modelos”. Abra 24. 33 (2004): 55-75. https://cutt.ly/TFz6hBS Links ]

De Varine-Bohan, Hugues. “El Ecomuseo: más allá de la palabra”. Museum 148. 37 (1985): 185. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Escobar, Arturo. “Transiciones: a space for research and design for transitions to the pluriverse”. Design Philosophy Papers 13. 1 (2015): 13-23. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Eulac Museums, Museus Comunitários|Community Museums. Función social Museo y Memoria Neltume. Youtube. 9 mayo 2019. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

____. Función social Museo Despierta Hermano. Youtube. 9 mayo 2019. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

____. Función social Museo Escolar Hugo Günckel. Youtube. 9 mayo 2019. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI, 2005. [ Links ]

Fúquene, Laura. “Redefiniendo la sostenibilidad desde una perspectiva situada: desafíos de museos comunitarios del sur de Chile”. Polis Revista Latinoamericana 53 (2019). Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Hubert, François. “Los ecomuseos en Francia: contradicciones y extravíos”. Museum 148. 37 (1985): 186-190. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Kurin, Richard. “Los museos y el patrimonio inmaterial: ¿cultura viva o muerta?”. Noticias del Icom 4 (2004): 7-9. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Lorente, Jesús. “Cambios de paradigmas y su recepción en la cultura hispana: de la nueva museología a la museología crítica”. Tendencias de la museología en América Latina, (Articulaciones, Horizontes, Diseminaciones). Ed. Luis Gerardo Morales Moreno. México: Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel del Castillo Negrete”, 2015. 153-163. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

MINOM. Declaración de Córdoba XVIII Conferencia Internacional de Minom. 2017. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

____. Declaração MINOM Rio - XV Conferência Internacional. 2013. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Mostny, Grete. “Mesa redonda sobre la importancia de los museos en el mundo contemporáneo”. Noticiario mensual del Museo Nacional de Historia Natural 16. 190 (1972): 5-7. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Nascimento, José do. “Memoria para hablar hoy”. Mesa redonda sobre la importancia y el desarrollo de los museos en el mundo contemporáneo: Mesa Redonda de Santiago de Chile, 1972. Org. Nascimento Junior, José do; Alan Trampe; Paula Assunção dos Santos Brasília: IBRAM, 2012. 8-9. https://cutt.ly/dFxw8lMLinks ]

Rivière, Georges. “Definición evolutiva del ecomuseo”. Museum 148. 37 (1985): 182-183. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Sancho, Lorena. El patrimonio cultural inmaterial y la sociomuseología: estudio sobre inventarios. Tesis de doctorado en museología, Lisboa, Faculdade de Ciências Sociais e Humanas, Universidade Lusófona de Humanidades e Tecnologias. 2011. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Unesco. Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial. 2003. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

____. Principios Éticos para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Textos fundamentales de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de 2003. Francia, UNESCO, 2015. 130-133. https://cutt.ly/FGyuLAuLinks ]

____. Recomendación relativa a la protección y promoción de los museos y colecciones, su diversidad y su función en la sociedad. 2015. Web. 25 Nov. 2020. [ Links ]

Weil, Karin; Bárbara Elmúdesi; Laura Fúquene; Marcelo Godoy. “Final Report on Sustainability in community museums” Reporte de avance,, Proyecto EULAC Museums 2018. https://cutt.ly/vFxkTVR Links ]

Zepeda, Nayeli. “El museo compartido. De la autoridad abierta y sus reconciliaciones”. Nodo Cultura. 8 mar. 2018: s.p. Web. 25 Nov. 2020 [ Links ]

1 Peter Davis utiliza el término “sense of place” (Ecomuseums 4).

2El análisis cruzó los ámbitos de sostenibilidad -territorio, patrimonio, comunidad- con las funciones museológicas -institución y gestión, conservación, investigación y conocimiento local, interpretación- y la función social, lo que, en los resultados, entre otros factores, dio cuenta de una preponderancia de esta última en los tres casos.

3El mate es una infusión tradicional de yerba que, en algunos lugares de Sudamérica, entre ellos el sur de Chile , se toma de forma compartida.

4Pueblo originario del centro y sur de Chile y Argentina.

5El término -en inglés shared authority- fue introducido por Michael Frisch y se refiere a un diálogo entre distintas experiencias; saberes eruditos y experienciales, y su propósito es una conciencia histórica más democratizadora además de una representación más completa del conocimiento (Zepeda).

Received: November 30, 2020; Revised: January 27, 2021; Accepted: March 30, 2021

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons