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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum vol.33 no.1 Talca jul. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762018000100305 

RESEÑA

Reseña

Claudio Díaz Herrera 1  

1Estudiante del Programa de Ciencias Humanas del Instituto de Estudios Humanísticos "Juan Ignacio Molina" y de la Facultad de Psicología, Universidad de Talca. Talca, Chile. Correo electrónico: cldiaz@utalca.cl

Garretón, Manuel Antonio. ., Las ciencias sociales en la trama de Chile y América Latina. Estudios sobre transformaciones sociopolíticas y movimiento social. ., , Santiago de Chile: :, LOM Ediciones, ,, 2014. ,, 287p. páginas

Quienes han seguido la obra del sociólogo chileno y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales (2007) Dr. Manuel Antonio Garretón reconocerán en este último libro de autoría individual el esfuerzo por entregar de manera compilada una trayectoria fértil en el desarrollo de las ciencias sociales. Garretón expone de forma clara el desarrollo de las ciencias sociales en Chile y Latinoamérica, así como las transformaciones sociopolíticas y los movimientos sociales de este complejo espacio geográfico. Lo anterior bajo el supuesto central que estas dos dimensiones se articulan configurando un entramado con el desarrollo de las ciencias sociales, el cual pone en tensión el rol y capacidad de agencia de estas últimas en el marco de una dialéctica sociopolítica.

El texto se compone de cuatro partes. La primera se refiere al desarrollo histórico de las ciencias sociales como área del conocimiento, así como a sus orientaciones vocacionales, las que dependen del tránsito sociopolítico de Chile y América Latina.

Garretón propone tres etapas: Primero la que define como fundación e institucionalización en los años 50; luego una etapa de profesionalización, expansión y consolidación, de la primera década del 60 hasta 1973; posteriormente el momento de crisis y refundación en el marco de las dictaduras militares. En este sentido reflexiona más allá del período militar, dilucidando en la ruptura democrática otras sub-etapas: la desarticulación y sobrevivencia (de 1973 hasta 1976), la emergencia de un nuevo modelo (de 1980 hasta 1989) y el comienzo del período post-autoritario, el cual genera nuevas alternativas de profesionalización en el área.

El autor también describe orientaciones vocacionales y temáticas en las ciencias sociales, como los proyectos intelectuales predominantes hasta el golpe militar. Uno de ellos es el "científico-profesional", con sustento teórico funcionalista y estructural marcado por el desarrollismo, la modernización y el interés en la investigación empírico-medible. Al anterior coexiste el proyecto "científico-intelectual" con el marxismo como referente teórico, el cual acuña temáticas como la dependencia y el socialismo emergente, proyecto que se desarticula una vez iniciada la dictadura militar.

En el período post-autoritario las ciencias sociales se reconfiguran en relación con un marco de recuperación democrática a partir de la inserción de científicos sociales en la academia y su afiliación en aparatos estatales y organismos independientes. Se revalorizan las ciencias políticas, ya que estas últimas logran incorporarse al debate político, la opinión pública, la predicción de resultados electorales, el debate a la modernidad y el perfeccionamiento democrático.

Adicionalmente, Garretón problematiza el futuro de las ciencias sociales desde el rol que le compete al área de estudio y su expresión como agente crítico y transformador. El problema, a juicio del autor, radica en que las ciencias sociales se estarían enfocando en un trabajo monográfico, sectorial, sofisticadamente técnico y metodológico, perdiendo pensamiento crítico-intelectual, teórico y conceptual. Empero, si bien habría que reconocer este desarrollo en las ciencias sociales, esto terminaría por lapidar el pensamiento de un proyecto de sociedad, dificultando la capacidad de saber qué sociedad estamos viviendo y qué rol deben cumplir las ciencias sociales. De esta forma, se complejiza la emergencia y contingencia de un relato societal, el cual unifique un discurso hacia una teoría de largo alcance. Además y en razón de la necesidad de un mercado profesional cada vez más diverso, se requiere de la atención profesional hacia numerosas temáticas constituyendo un relato fragmentado de lo societal y particularizando la discusión a individualidades y sus expresiones conductuales.

La segunda parte versa respecto a las problemáticas emergentes en Latinoamérica desde una perspectiva sociopolítica, es decir su relación con el Estado, la igualdad, la cohesión, la transformación y el dinamismo de la democracia, así como la representatividad y acción colectiva.

El autor sostiene que, si podemos hablar de una problemática sociohistórica latinoamericana, esto se debe a las necesidades y temáticas emergentes que requieren de una integración más allá de lo retórico para el desarrollo científico y tecnológico de la región. Con este argumento el sociólogo chileno deslegitima la idea según la cual la globalización no permite la emergencia de una América Latina en torno a problemáticas comunes. Pese a las diferencias nacionales podemos hablar de una tensión latinoamericana entre: "[...] realidad empírica diferenciada y proyecto colectivo común" (95). Por tanto, al margen de la diversidad de problemáticas existentes entre los países, la igualdad y la cohesión social podrían ser elementos para la constitución de un relato consistente, coherente y común. Este hecho toma realce en virtud del rol y proceso de modernización en el que se encuentra el Estado, el cual repercuta en la forma de cómo la ciudadanía se articula, viéndose de algún modo ajena y perjudicada con respecto a este modelo tecnocrático y administrativo que adopta el Estado en sus fases modernizantes ulteriores.

Garretón problematiza lo anterior con los emergentes dilemas de representatividad de los partidos políticos. El ejercicio de poderes fácticos y la conformación de la ciudadanía -esta última se expresa en participación electoral, para luego concretizarse en demandas ciudadanas- que constituyen a fines de cuenta en demandas individuales en vez de colectivas, lo que repercuta en los objetivos y la teleología de los partidos políticos quienes en términos de su configuración clásica no están estructurados para estas demandas individuales.

Estaríamos frente a una hibridación de fuerzas sociales: la acción colectiva aislada se fundiría con una dimensión político fundacional. Esto define la desconfianza a la política institucional y con ello la redefinición de la relación entre acción colectiva y política.

Una tercera parte analiza la composición sociopolítica de Chile retomando la relación entre ciudadanía y Estado, en la cual el régimen político es mediador entre estos actores. Es decir, desarrolla la matriz sociopolítica, teoría del autor que ha tenido importante repercusión y que tiene como particularidad entregarnos una herramienta para la comprensión de los cambios sociales que han acaecido en Chile desde una perspectiva económica, social y política.

La cuarta y última parte refiere a las dinámicas sociales como agencias de movilización y acción en un país marcado por la dictadura. Luego de este período de ruptura, el país colinda con el desarrollo del modelo neoliberal transformando a Chile en un país competitivo y con disposición hacia el desarrollo del capitalismo, lo que repercute en las movilizaciones post-autoritarias y la memoria nacional.

El autor realiza una necesaria distinción entre sociedad civil, ciudadanía, acción colectiva y movimientos sociales, conceptos que diferencia a partir del rol de esta agencia según su momento histórico y político, así como la imbricación de la sociedad civil con el sistema de partidos y su relación con los gobiernos, dando cuenta de las diversas formas de sus configuraciones y reconfiguraciones a través de los años.

De esta manera, el sociólogo chileno desarrolla una propuesta país, el que se refiere a la necesidad de una memoria histórica, no individual y psicologizada, sino como memoria social o colectiva, la cual nos identifica en virtud de los hitos vividos y, por tanto, nos permite visualizar un proyecto país. Tal como dice el autor: "[...] no hay futuro para Chile si no hay una reelaboración colectiva de su pasado, porque los países son su historia y el modo como la asumen frente a las nuevas circunstancias que esa misma historia y otras historias van creando" (266).

En definitiva, Garretón nos entrega un texto lúcido, escrito con sutileza didáctica que se agradece pese a su profundidad a la vez descriptiva y analítica, desarrollando magistralmente una convergencia entre ciencias sociales y politología, la cual explica un tejido entre las dimensiones que el título bien expresa. Nos lega una obra desafiante de contenido debido a su cobertura latinoamericana que invita también a profundizar en dichas temáticas que deja sobre la mesa. En suma, un texto representativo y elocuente para analizar las ciencias sociales

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