SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.19 número2Los empresarios del vino en chile y su aporte a la transformación de la agricultura, de 1870 a 1930Historia de la producción de vinos y piscos en el Perú índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.19 n.2 Talca  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762004000200003 

 

Revista Universum Nº19 Vol.2 : 28 - 43, 2004

ARTICULOS

La arquitectura de la revolución vitivinícola, Mendoza, Argentina (1885- 1910)

 

Liliana Girini (*)

(*) Doctora Arquitecta. Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, Universidad de Mendoza, Argentina. Correo electrónico: liliana.girini@um.edu.ar

 


RESUMEN

El presente trabajo es parte de la Tesis doctoral en Arquitectura: "Arquitectura, Industria y Progreso. Las bodegas Vitivinícolas de Mendoza en el Centenario"1. Presenta una síntesis de las transformaciones operadas en la arquitectura del vino a partir de la Revolución Vitivinícola (1885-1910)2. El estudio se propone como objetivo contribuir a esclarecer y a identificar los valores de este patrimonio arquitectónico en Mendoza, a fin de dar bases que sirvan para definir criterios útiles en la toma de decisiones, que apunten a su preservación y puesta en valor. Asimismo revitalizar la memoria en torno a la vitivinicultura y a los testimonios que la caracterizan y le dan identidad.

Palabras clave:

Revolución Vitivinícola: categoría para denominar el cambio de paradigmas generado en Mendoza en el período 1885-1910 a nivel político, social, económico y cultural. Para una ampliación del tema ver cita N°2.

Revolución Arquitectónica: proceso desencadenado por la Revolución Vitivinícola referido a las transformaciones operadas en la arquitectura del vino en el período 1885-1910.

Bodega: establecimiento para la elaboración y crianza del vino.


ABSTRACT

This work is part of a doctoral thesis presented by Liliana B. Girini to the Universidad de Mendoza in the subject of "Architecture, Industry and Progress. The Wineries of Mendoza in the Centenary". It presents a synthesis of the transformations on wine architecture since the so called "Wine Revolution" (1885 - 1910). The purpose of the study is to contribute to the clarification and identification of the values of this particular architectural patrimony of the province of Mendoza in order to establish the bases for the definition of criterion for the decision making regarding the preservation and revaluation of such patrimony. In addition, this study seeks to promote the collective memory regarding the viticulture as well as the testimonies that characterise and brings identity to it.

Key words:

Wine Revolution: it is the name used to designate the change of paradigms that took place in Mendoza during the period 1885-1910 at political, social, economical and cultural levels. For a more complete explanation o this term see reference N2.

Architectural Revolution: it is a process triggered by the Wine Revolution and that makes reference to the transformations that occur in the wine architecture during the period 1885-1910.

Winery: premises where grapes are converted into wine and wines are grown.


 

1. INTRODUCCIÓN

Mendoza es una tradicional provincia vitivinícola argentina situada en la región central de la cordillera de los Andes. Las condiciones óptimas del suelo y el clima fueron propicios para el cultivo de la vid desde la época colonial. Durante los primeros trescientos años las características del cultivo y la vinificación permanecieron rudimentarios y su arquitectura de escasa significación. A mediados del siglo XIX se comenzaron a operar las primeras transformaciones, tanto en el espacio productivo como en los espacios dedicados a la elaboración del vino, hasta que en 1885 se produjo el despegue de la vitivinicultura con la aparición de la bodega moderna y tecnificada.

2. LA REVOLUCIÓN VITIVINÍCOLA

En el cuarto de siglo que va desde 1885 hasta 1910, se produjo en Mendoza el despegue de la industria vitivinícola moderna (take off). La cantidad y magnitud de los cambios operados, la velocidad con que se desarrollaron y los efectos que se desencadenaron en este breve lapso, dan a este fenómeno su carácter revolucionario y que hemos llamado la "Revolución Vitivinícola", un verdadero cambio de paradigmas iniciado en los planos político, social, económico y cultural. Dentro de este campo se desencadenaron otros tres procesos revolucionarios: la "Revolución Territorial", la "Revolución del Paisaje" y la "Revolución Arquitectónica". En la presente aportación nos referiremos a los cambios operados por esta última.

En lo territorial, las bodegas incidieron en los cambios de uso del suelo y en la organización de nuevas estructuras de relación; fueron generadoras de poblamiento, actuaron como imanes para el establecimiento de viviendas, comercios e industrias, produjeron la valorización de las tierras aledañas y dieron origen a los primeros loteos, contribuyendo a hacer ciudad y a echar las bases de lo que hoy es el Gran Mendoza.

En este proceso transformador y urbanizador del agro, las grandes bodegas crearon paisajes culturales que aún hoy, a pesar de los cambios, mantienen su identidad.

En lo arquitectónico, nació una nueva tipología: la bodega "moderna y tecnificada" como respuesta al modelo vitivinícola entonces vigente; capaz de vinificar grandes volúmenes de uva en poco tiempo. Estos conjuntos industriales fueron innovadores en lo funcional, lo tecnológico y lo constructivo y también en el equipamiento, incorporando tempranamente las novedades que lanzaban los países de vanguardia.

3. LAS RELACIONES ENTRE EL PROCESO DE ELABORACIÓN Y LA ARQUITECTURA

El proceso de elaboración del vino comprende tres partes fundamentales: vendimia, fermentación y conservación, a las que hay que agregar otras dos: fraccionamiento y expedición relacionadas con el destino y la comercialización del producto terminado. Este proceso rige formas de organización del espacio productivo y por consiguiente de la arquitectura y a lo largo del tiempo muestra una interesante y compleja dinámica.

Luego de miles de años de vigencia de un proceso de características artesanales, a mediados del siglo XIX, en los países europeos y un poco más tarde en América, los signos de una revolución se hicieron evidentes: la vitivinicultura entró en la era industrial. Así lo demostraron la cantidad de producción, la maquinización creciente, la búsqueda de ideales de eficiencia y por consiguiente la incidencia en la economía regional y nacional. La arquitectura del vino también entró en la era industrial, atravesando una secuencia de cambios interesantísimos, que pasaron por la sistematización altamente racional de sus componentes, la organización funcional del espacio, la utilización de mayor equipamiento técnico y maquinarias de hierro, la incorporación de redes de infraestructura, el uso de nuevos materiales: hierro, vidrio, cemento y tecnologías de construcción con sus componentes, el uso renovado y masivo del ladrillo y la invención de nuevos sistemas estructurales de cubiertas, como cabriadas patentadas Polonceau.

En Mendoza, esta revolución industrial conmocionó una tradición aún asociada a la época colonial. Hasta ese momento la vitivinicultura tenía un carácter doméstico con procesos rudimentarios de elaboración como el pisado de la uva con los pies en lagares de cuero vacuno.

4. LA REVOLUCIÓN ARQUITECTÓNICA

Al finalizar el siglo XIX el vertiginoso crecimiento de la superficie cultivada en la provincia con viñedos emplazados en los oasis de los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel, sumado a las mejoras radicales por la sistematización del riego y a las nuevas técnicas de cultivo, determinaron un aumento en la producción de uvas y la cantidad de vino elaborado. La superficie cultivada con vides pasó de 2.788 hectáreas en 1883 a 53.551 hectáreas en 1911, registrando un aumento del 160%; en tanto la producción pasó de 19.100 hectolitros en 1883 a 2.598.100 hectolitros para la época del Centenario3. La vinificación creciente alentada por la apertura de los mercados comerciales, demandó la construcción de establecimientos especialmente concebidos para ese fin.

4.1. Nace una nueva tipología arquitectónica: los grandes conjuntos vitivinícolas

Los establecimientos comprendían una serie de edificios con diferentes características, funciones y ubicación: unos formaban el casco de la bodega propiamente dicho y estaban en relación directa con la calle o camino y con los viñedos; los otros, casas para contratistas y jornaleros, corrales y pequeños galpones para depósitos, se ubicaban en las fincas. La bodega se relacionó con los viñedos en las zonas rurales, mientras que en las zonas cercanas a la capital, donde las propiedades eran más caras y la subdivisión de la tierra era mayor, los grandes establecimientos como Tomba, Escorihuela y Arizu ocuparon predios periurbanos con las instalaciones industriales, y tenían sus viñedos en departamentos aledaños, transportando la uva a sus bodegas primero en carros y luego mediante el ferrocarril que llegaba a través de desvíos propios al corazón de la bodega.

El casco de la bodega comprendía edificios de carácter industrial y doméstico. Los primeros consistían en una serie de naves paralelas destinadas a fermentación y conservación, el galpón de tonelería, el depósito, la sala de máquinas y la chimenea, el corral y la administración o escritorio, dispuestos en torno a un patio. En cuanto a las casas, las hubo de distintas jerarquías: la casa patronal, la del enólogo y o administrador, las viviendas de los obreros y las de los contratistas. Las casas patronales integraban el conjunto en la mayoría de los casos y tuvieron, por lo general, características arquitectónicas relevantes. Las casas de administradores o enólogos,y las de obreros estuvieron, por lo general, dentro del predio de la bodega o en terrenos aledaños, mientras que las de los contratistas, obviamente, se ubicaron junto a los viñedos.

4.2. Tipología funcional: en búsqueda de rapidez y eficiencia

El tipo creado en Mendoza a partir de la conformación del modelo industrial correspondió a una bodega de "elaboración, conservación y expendio" es decir aquella que "se ocupaba de la elaboración, crianza, añejamiento y fraccionamiento de los vinos"4. Este tipo, utilizó una distribución en horizontal, debido al relieve predominantemente plano del Oasis y derivó del modo en que se organizaban los trabajos. Ofrecía una serie de ventajas como las de disponer de mayor espacio para la construcción de cuerpos semi y subterráneos; dar mayores posibilidades de ampliación; permitir la renovación más fluida del aire en los ambientes; y proporcionar condiciones más fáciles de trabajo5.

Podemos sintetizar las zonas (llamadas entonces "departamentos") con que contaba una bodega moderna hacia 1910:

1° el lugar destinado a la molienda o trituración de la uva, proceso que se efectuaba mediante moledoras, primero a mano y luego a fuerza motriz.

2° departamento de fermentación: equipado con recipientes abiertos o cerrados de madera, piletas de mampostería, de cemento armado y cubas de sedero cemento. En los casos estudiados este departamento se presenta en forma de naves yuxtapuestas superficiales (Escorihuela, El Progreso, Arizu, Giol) o semienterradas (cuerpo del Oeste Giol)

3° departamento de conservación: cavas o naves superficiales equipadas con cubas, toneles de roble, recipientes de sedero ladrillo, cisternas de mampostería o de cemento armado.

4° departamento de envase para la expedición: en este sector se procedía al filtrado de los vinos, por lo tanto estaba equipado con filtros además tenía una planchada, plataforma sobreelevada a lo largo de la nave, por donde se cargaban los carros primero y los vagones de ferrocarril después.

Por lo general estos departamentos estaban concentrados en un solo edificio. Anexo a éste se hallaban otros edificios menores, que albergaban la sección tonelería y lavaje y vaporización de cascos, la sala de máquinas, la chimenea y los corrales de caballos que tiraban los carros.

4.3. El cuerpo de naves: en busca de la integración espacial

Dentro de los edificios industriales el de mayor envergadura y jerarquía por su tratamiento era el cuerpo de fermentación y conservación, compuesto por una serie de naves yuxtapuestas. Estas, se fueron adicionando a medida que el crecimiento de la bodega lo hacía necesario. Al principio fueron espacios estancos con escasas aberturas de intercomunicación entre uno y otro. No obstante, la creciente incorporación de equipos en el proceso de elaboración del vino y la búsqueda de mayor eficiencia, hizo cada vez más necesaria la integración entre ellos.

Cava escorihuela: cava de conservación Bodega Escorihuela,
1900. (foto actual, arq. A. Guisasola)

Finca Giol: Esquema de la finca y bodega del establecimiento
vitivinícola La Colina de Oro hacia 1910

Las naves fueron superficiales, semienterradas y subterráneas. A estos tres tipos fundamentales podemos agregar el caso de la bodega Tomba de doble altura. Esta disposición se inspiró en el modelo francés de vinificación "por gravedad" adoptado, en aquel país, a mediados del siglo XIX. Las cubas eran instaladas a nivel del suelo mientras que la abertura superior se inscribía en un entrepiso de madera. Las prensas, ubicadas en el entrepiso, recibían la vendimia aportada por los carros e izada en baldes por medio de rondanas. La prensa, por medio de rieles, se desplazaba de cuba en cuba. En Tomba, se utilizó el mismo sistema pero las naves fueron semienterradas, esto permitía llegar con los carros llenos de uva directamente a la altura de las bocas de las cubas, simplificando el proceso. Desde aquí la uva pasaba a pequeños cestos de madera que se desplazaban por rieles ubicados en el entrepiso, luego se descargaban en la moledora manual, la cual también iba rotando sobre las cubas. Este sistema se dejó de usar cuando se introdujeron las moledoras eléctricas, ya que éstas se encontraban fijas debajo del lagar, y por medio de bombas se llevaba el mosto a las vasijas. De ahí que la disposición más corriente para las naves de fermentación fuese a nivel del terreno.

4.4. Tipología estructural y constructiva

Tal como advirtiéramos anteriormente, la necesidad de contar con naves cada vez más grandes que permitieran alojar vasijas de enormes dimensiones y con una integración espacial que facilitara las tareas de elaboración, hizo que en la construcción de estos edificios se incorporaran todas las novedades que proveía la industria extranjera.

En este sentido, en las bodegas que nos ocupan podemos observar el uso de sistemas constructivos importados, y el reemplazo de materiales y tecnologías tradicionales por otros nuevos, como los casos de Arizu y Escorihuela, cuyos núcleos originales habían sido realizados con muros de adobe y con techos de caña y barro. Sin embargo las sucesivas ampliaciones adoptaron materiales y tecnologías importadas.

4.5. Las cubiertas: de la torta de barro a la chapa de zinc

Hasta 1895, la cubierta más difundida fue la tradicional de caña y torta de barro, que posteriormente se cubrió con chapas de zinc. Ésta, resultaba de difícil manutención, puesto que requería embarrados anuales para protegerla de las lluvias del verano. No obstante, siempre existía el peligro de las filtraciones, a lo que se sumaba el gran peso transmitido a las cabriadas y por ende a los muros que incidía muy desfavorablemente en el comportamiento del edificio frente al sismo. La chapa ofreció solución a estos problemas y acortó considerablemente los tiempos constructivos por la facilidad de su montaje.

Plaza Escorihuela: Acceso a la bodega
Escorihuela, Godoy Cruz, Mendoza,
foto actual.

Tomba aérea: Vista aérea de la Bodega
Tomba, Godoy Cruz, Mendoza (1996,
Foto arq. A. Grinberg)

Tomba polonceau: Vista del cuerpo
de fermentación dotado de perfilería
importadas y cabriadas polonceau,
Bodega Tomba, circa 1910 (foto arq. A.
Griberg)

4.6. Las Cabriadas: del álamo hachuelado a la cabriada Polonceau

El cambio producido en la materialidad y tipo de cabriada permitió, por un lado, cubrir mayores luces y, por otro, mejorar el comportamiento sísmico del conjunto. Las pesadas cabriadas de álamo hachuelado fueron luego sustituidas por otras de escuadrías de pinotea y más tarde por otras mixtas y de acero. Este tipo de elemento estructural, más liviano, transmitía menos carga a los muros de adobe o de ladrillo. Entre las de madera, la más difundida fue la de pendolón, mientras que dentro de las mixtas y metálicas la más corriente fue la Polonceau.

4.7. Los entrepisos: una nueva posibilidad constructiva

Cuando la tecnología disponible facilitó resolver entrepisos acordes a las nuevas necesidades funcionales, éstos alcanzaron gran difusión.

Los primeros entrepisos se resolvieron en madera, como los dispuestos en las naves de doble altura dedicadas a la fermentación en la bodega Tomba y con bóvedas de ladrillo con capa de mortero en las cavas de las bodegas Arizu, Escorihuela y Giol. Asimismo, Tomba contaba con una serie de naves subterráneas construidas con bovedillas de ladrillos y perfiles de acero, pero sostenidas por columnas de madera (circa 1890).

En ocasiones, el entrepiso entre las naves subterráneas o semisubterráneas, se resolvió con perfiles de acero y mortero como lo muestra Giol en su cuerpo del Oeste construido entre 1900 y 1910.

Finalmente, hacia 1900, la bodega Escorihuela y Tomba muestran el entrepiso resuelto con bovedillas de ladrillo y perfiles de acero, sostenidos por columnas del mismo material. Las procedencias de los perfiles de vigas y columnas pone de manifiesto la constante incorporación de las novedades que proporcionaba la industria extranjera especialmente alemana y francesa6.

4.8. Tipología formal

El tipo arquitectónico de las bodegas, consistió en grandes volúmenes simples, cúbicos, cuyo interés estético y representativo recaía en la caja muraria especialmente en la fachada principal. La expresión más corriente, la que resulta de la construcción (paralelepípedo con cubierta a dos aguas), condujo a una fachada clásica, muy relacionada con los templos renacentistas del norte de Italia, por su frontón triangular y su fachada plana, su portón frecuentemente en arco de medio punto y su óculo central (tipo Madonna del Calcinaio de Cortona)7.

La otra forma de resolver fachadas consistió en ocultar el perfil resultante del uso de cubiertas a dos aguas, construyendo un muro más alto, con remate horizontal, y abrir en él más puertas y ventanas, de donde surge un parecido con la arquitectura doméstica de envergadura. Los palacios o villas renacentistas italianos son modelos por su composición simétrica y el lenguaje de sus formas. La bodega Tomba y el cuerpo del Oeste de Giol son ejemplos en este sentido, alcanzando expresiones notables en las bodegas Graffigna (ex Cavagnaro), Weinert (ex Fontana) y Tonelli las cuales no forman parte del presente estudio. Otra forma de articular los muros, correspondientes a los lados largos de la nave, fue por medio de arquerías de medio punto ciegas como las fachadas laterales de la Fermentadora de Tomba o una de las naves de conservación de Escorihuela cuya fachada se extiende sobre calle Belgrano.

Tomba-patio de vendimia: Patio
de Vendimia, Bodega Tomba,
1900.

El neorrenacimiento tuvo una amplia difusión en la arquitectura de la Revolución Industrial probablemente por su geometría sencilla y lógica constructiva apta para racionalizar la construcción. El ladrillo permitió desarrollar vistosas fachadas molduradas, que resultaban de una construcción relativamente sencilla, ya que no requería terminaciones especiales, sino solo buenos albañiles. Fue un camino muy apropiado, usado también profusamente en otros tipos de arquitectura, utilitaria de la época en Europa y América.

El común denominador en estos establecimientos es el uso del ladrillo a la vista y por sobre todo, en la mayoría de los casos, el magistral manejo de este mampuesto, poniendo en evidencia la participación de hábiles artesanos. En Mendoza su uso se difundió ampliamente con el ferrocarril y con la llegada de profesionales, constructores y artesanos italianos, especialmente aquellos del Norte de Italia, con fuerte tradición ladrillera.

4.9. Maquinarias: en búsqueda de tecnología de punta

La incorporación de maquinarias extranjeras es una constante en las bodegas del período. Esto fue posible a partir de la llegada del ferrocarril a Mendoza, ya que permitió el traslado de este equipamiento que llegaba al puerto de Buenos Aires.

Hacia esta fecha comienza a ingresar equipo importante; filtros, alambiques, bombas manuales y prensas. Pero es a partir de 1890, que se asiste a una verdadera revolución por la cantidad y variedad de equipo que se introduce.

Los establecimientos industriales en estudio disponían de grandes capitales para realizar inversiones en este sentido. Es a través de la incorporación de maquinarias que pudieron procesar la creciente cantidad de uva, producto del nuevo modelo agrícola.

Uno de los indicios que nos da cuentas de la tecnificación operada en las bodegas en el período 1900- 1910, es el considerable aumento de su productividad. En el caso de Arizu casi triplicó su producción, mientras que Tomba y Giol prácticamente la cuadruplicaron en el mismo lapso.

Las grandes bodegas de Mendoza fueron verdaderas canteras de experimentación, donde se pusieron a prueba las innovadoras maquinarias extranjeras, colocándose así, para prácticas industriales modernas, a la vanguardia de los países del mundo8.

Velocidad, cantidad y novedad, son las palabras clave en este proceso de incorporación de maquinarias. Estas permiten procesar mayor cantidad de uva o de mosto en menos tiempo. Los motores y bombas son cada vez más potentes. Continuamente aparecen nuevos equipos, que permiten acelerar y mejorar el proceso. Las moledoras manuales son superadas por las eléctricas y por aquellas que incorporan dispositivos para separar el escobajo. Las prensas manuales son reemplazadas por prensas hidráulicas, rotativas y continuas, que mejoran los rendimientos. Comienza la difusión de equipos que tienden a mejorar el proceso de elaboración y por ende el producto final: Filtros, equipos refrigerantes, pasteurizadores, alambiques, rectificadores, vaporizadores, entre otros.

5. CONCLUSIÓN

La arquitectura de la "Revolución Vitivinícola" muestra una creación propia, con múltiples influencias provenientes de la inmigración europea especialmente francesa e italiana. La organización de los edificios en torno a un patio y la espacialidad resultante de los procesos de elaboración y la organización del trabajo delatan la temprana influencia francesa. Estos vastos conjuntos adoptaron materiales y tecnologías que proveía la industria extranjera, desde el uso de cabriadas patentadas como las Polonceau hasta los perfiles de acero de los principales países industrializados. También utilizaron materiales y sistemas de la tradición local como el adobe y prefirieron el ladrillo cuando se aspiraba a una imagen de alto nivel.

La expresión formal fue la del neorrenacimiento italiano. Sus fachadas de ladrillo exhibieron la maestría de artesanos provenientes de regiones de fuerte tradición ladrillera de Italia. El lenguaje mostró la transposición de modelos de la arquitectura clásica a la industrial como la "fachada templo" (la más difundida) la "de arquerías ciegas" y la "palaciega". En todos los casos se verificó el uso de sistemas de composición basados en los principios de la arquitectura clásica. Las maquinarias muestran el permanente deseo de innovación convirtiendo a estos conjuntos en grandes canteras de experimentación. Gigantismo y vanguardia caracterizaron a la bodega de la primera época de la industrialización. Una arquitectura de características propias que identificó cabalmente los valores culturales de la sociedad mendocina y de la Edad de Oro de la vitivinicultura argentina.

5.1. El ocaso de un modelo

El ciclo moderno de la vitivinicultura mendocina, iniciado a partir de la Revolución Vitivinícola, en 1885, se mantuvo con escasas variantes hasta su crisis definitiva en la década de 1980. El modelo propiciaba la producción de vinos comunes, dirigidos al mercado interno, a precios bajos; privilegiando la cantidad sobre la calidad. El alto nivel de consumo del mercado interno -100 litros per cápita en la década de 1960- alentó este modelo vitivinícola durante varias décadas.

No obstante, esta aparente situación de bonanza no hacía más que ocultar la fragilidad que lo sustentaba. A lo largo de los casi cien años de vigencia estuvo signado por crisis cíclicas, debido al desfase producido entre producción y consumo. Desde los inicios de la era industrial, el estado Nacional o Provincial fue llamado a jugar un rol fundamental para proteger la industria vitivinícola y en especial los intereses de los bodegueros. El estado intervino como regulador de la vitivinicultura a través de distintos medios: erradicación de viñas, compra de frutos o de vino, derrame de los excedentes, fijación de precios, prohibición de plantar viñedos, entre otros.

El fuerte consumo del mercado interno registrado en los años '60 y '70, llevó a muchos bodegueros a arrancar las viñas de varietal Malbec y sustituirlas por cepas de uva criolla, de mayor rendimiento. De esta forma, durante unos años los bodegueros experimentaron una sensación de bienestar y en el marco de esta euforia tomaron créditos para ampliar y equipar sus instalaciones, con lo cual se endeudaron de forma alarmante. En estos años también se construyeron nuevas bodegas, pero resueltas como simples galpones parabólicos, o como un conjunto de vasijas vinarias agrupadas a la intemperie. La bodega Giol es un buen ejemplo.

La crisis de 1970 marcó el quiebre definitivo del modelo. La agresiva irrupción en el mercado de bebidas gaseosas y de cerveza provocó una caída en la demanda de vino común, que pasó de más de 90 litros per cápita en 1970 a 55 litros en 1991. Este derrumbe en la demanda coincidió con la creciente producción de miles de hectáreas de uva criolla plantadas a fines de los años '60 y principios de los '70. Se produjo, por tanto, un nuevo desequilibrio entre la oferta y la demanda. De golpe, los empresarios bodegueros, que habían contraído préstamos se encontraban antela imposibilidad de afrontarlos. La mayoría de las grandes bodegas que habían dominado la industria durante cerca de un siglo, quebraron. Al ciclo de euforia siguió la depresión. Se arrancaron más de 150.000 hectáreas de viñedos, mientras Mendoza quedaba sumergida en una crisis sin precedentes.

A partir de 1980, los signos de esta crisis se hicieron evidentes también, en el paisaje y en las propias bodegas. La falta de planificación estatal, en cuanto a usos del suelo impulsó la sustitución de viñedos tradicionales por la construcción masiva de viviendas, produciendo daños irreparables en las estructuras funcionales y productivas9. El paisaje de viñedos de los mejores lugares del Oasis Norte, fue degradado por la construcción de vías de circulación y por la irrupción de zonas industriales heterogéneas. Paralelamente, el avance de la urbanización hacia la periferia de la ciudad y de las cabeceras departamentales de la zona núcleo determinó que las grandes bodegas como Arizu, Escorihuela y Tomba en Godoy Cruz y Giol y El Progreso, en Maipú, quedaran ahogadas en la trama urbana. Sus cascos industriales cedieron a la especulación inmobiliaria, quedando afectados operativamente y reducidos a su mínima expresión. En este contexto, los establecimientos corrieron diversa suerte: algunos desaparecieron comercialmente y fueron demolidos, otros, despojados de su equipamiento y abandonados, corriendo en la actualidad, serios peligros de desaparición. Pocos, lograron superar la crisis y seguir en funcionamiento.

5.2. Los signos de una nueva era

Entre fines de los años '80 y principios de los '90 se inició una nueva etapa en la industria vitivinícola de Mendoza. Los antiguos bodegueros inmigrantes, de tiempos del Centenario, con sus bodegas gigantes para vinos comunes, fueron sustituidos por nuevos empresarios, nacionales y extranjeros, que apuntaron a pequeñas producciones de altísima calidad, tanto para el mercado interno como para exportación. Como resultado, la industria vitivinícola argentina se ha posicionado en el mercado internacional iniciando una tarea exportadora de grandes proyecciones.

En la actualidad se vive una época de fervor y entusiasmo, pero con una renovada conciencia acerca del vino como una bebida con identidad propia, caracterizante de la cultura y la economía de Mendoza. En efecto, en estos momentos las negociaciones con la Unión Europea, apuntan a firmar un tratado sobre vinos, que permitirá liberar a la industria vitivinícola argentina del uso de las Denominaciones de Origen geográfico europeo. La búsqueda de la identidad regional, es un tema central dentro del sector vitivinícola. Parte fundamental de los vinos está dada por los paisajes culturales y las bodegas que los sustentan y les dan origen. Por un lado los paisajes culturales heredados producto de la Revolución Vitivinícola y los nuevos, que van surgiendo en tierras vírgenes y casi vírgenes como el Alto Valle de Uco. Por otro, las bodegas centenarias y las construidas en esta última década con renovadas propuestas tipológicas y tecnológicas.

Las acciones deberán apuntarse, entonces, a la consolidación de una identidad propia que sustente la imagen de los vinos mendocinos en el mundo. Ello implica la puesta en valor de los paisajes y de los establecimientos vitivinícolas heredados, necesidad indispensable para resignificar los testimonios de un período fundamental de nuestra historia económica y cultural.

BIBLIOGRAFÍA

1. Publicaciones y bibliografía de la época

Album Argentino. Número extraordinario dedicado al Sr. Gobernador Dr. Emilio Civit, Gloriandus, Mendoza, Argentina, 1910.        [ Links ]

Arata, P. et al, Investigación Vinícola. Informes presentados al Ministro de Agricultura por la Comisión Nacional compuesta por el Dr. Pedro N. Arata (Presidente), Ulises Isola (secretario), Luciano Garola, José Levenir y Domingo Simois (vocales) Anales del Ministerio de Agricultura- Sección Comercio, Industrias y Economía, Tomo I, N° 1, Buenos Aires, Argentina, 1903.        [ Links ]

Capello, F., Biografía de Antonio Tomba, Cía. Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 1900.        [ Links ]

Carbonell y Bravo, Arte de hacer y conservar el vino, Dyonisios, Barcelona, España, 1820, Reimpresión de la edición de 1820.        [ Links ]

Galanti, Arminio N., 1900, La Industria Viti-vinícola Argentina, Tomo Primero, Buenos Aires, Centro Viti- Vinícolo de Mendoza.        [ Links ]

La Viti-Vinicultura Argentina en 1910, Centro Viti-Vinícola Nacional, Buenos Aires, Argentina, 1910.        [ Links ]

Pacottet, P., Vinificación en la provincia de Mendoza, J.B. Bailliere e Hijos, París, 1911.        [ Links ]

Voisins, M., (director) Album de La Colina de Oro. Establecimiento Viti- Vinícolo de la firma Giol y Gargantini, Buenos Aires, Argentina, 1911.        [ Links ]

2. Publicaciones periódicas

El Constitucional de los Andes, Mendoza, ejemplares sueltos, 1853, 1854.        [ Links ]

El Ferrocarril, Mendoza, años 1883 y 1884        [ Links ]

La Industria, Mendoza, años 1908, 1909 y 1910        [ Links ]

3. Otras publicaciones periódicas

Centro Viti-Vinícola Nacional, Boletín, publicación mensual, Bs. As., Año VI, Nov. 1910.        [ Links ]

Revista Vitivinícola Argentina, revista mensual, Año IV, Nos. 18; 21; 22; Mendoza, 1907; Año V, Nos. 1 y2; 11 y 12; 15; 16 y 17; 20; 21 y 22; 23; 24; Mendoza,1908.        [ Links ]

Páginas Agrícolas, revista mensual, Año II, Mendoza, mayo de 1909, N° 16; Año V, Mendoza, ag., set., y oct. de 1911, N° 44, 45 y 46.        [ Links ]

La Vitivinicultura Argentina, revista mensual, Año I, Tomo I, Nos. 5 y 6, Mendoza, 1910; Año I, Tomo II, No 8, Mendoza, 1910; Año II, Tomo II, No 12, Mendoza, 1911.        [ Links ]

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

Alvarez Asperó, J., La viña, la vid y el vino, Trillas, México, 1991.        [ Links ]

Balan, J.; López, N., "Burguesías y gobiernos provinciales en la Argentina. La política impositiva de Tucumán y Mendoza entre 1873 y 1914". Desarrollo Económico, vol 17, N° 67, Buenos Aires, Argentina, 1977, pp. 391- 435.        [ Links ]

Balan, J., "Una cuestión regional en la Argentina: Burguesías provinciales y el mercado nacional en el desarrollo agroexportador". Desarrollo Económico, vol 18, N° 69, BS. As., 1978, pp.49-87.        [ Links ]

Barrio de Villanueva, P., "Aspectos legales en la conformación de la red de riego del Oasis Norte de Mendoza. Período intermedio (1810- 1884)". Revista de Estudios Regionales N° 13-14, CEIDER, Mendoza, Argentina, 1997.        [ Links ]

Bórmida, E. y otros, "Los italianos en la construcción de Mendoza después del terremoto de 1861". Revista de la Universidad de Mendoza N° 8-9, Mendoza, Argentina,1989-90, pp.115-129.        [ Links ]

Bórmida, E., "Los paisajes culturales de la vid y el vino". Nuestro Patrimonio Paisajista: los paisajes culturales, Arq. Mabel Contín, editora, Buenos Aires, Argentina, 2002, pp. 45-55.        [ Links ]

Cerutti; M, Vellinga; M (comp.), Burguesías e Industria en América Latina y Europa Meridional, Alianza, Madrid, España, 1989.        [ Links ]

Coria López, L.; Fortín de Iñones, L., "El boom vitivinícola mendocino y la acción del estado (1883- 1912)". Revista de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza, N° 1, Mendoza, Argentina, 1997, pp.151-157.        [ Links ]

Cortés Conde, R., "Tierras, Agricultura y ganadería". En: Ferrari, G. y Gallo, E., La Argentina del ochenta al centenario, Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 1980: 377-403.         [ Links ]

La arquitectura de la revolución vitivinícola, Mendoza, Argentina (1885 - 1910)         [ Links ]

Cortés, Conde, R; Gallo, E., La Formación de la Argentina moderna, 2da. Edición, Paidós, Buenos Aires, Argentina,1973.        [ Links ]

Cortijos, Haciendas y Lagares, Arquitectura de las Grandes Explotaciones Agrícolas en Andalucía, Junta de Andalucía, España, 1999.        [ Links ]

Chateaux Bordeaux, Editions du Centre Georges Pompidou, París, Francia, 1988.        [ Links ]

Girini, L., Arquitectura, Industria y Progreso. Las bodegas vitivinícolas de Mendoza en el Centenario, Universidad de Mendoza, Tesis Doctoral, inédita, Mendoza, Argentina, 2004.         [ Links ]

"El nacimiento de la bodega moderna". En: Patrimonio Industrial, Fuerza y riqueza del trabajo colectivo, CICOP, Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio, Argentina, 2003, pp. 129-141.        [ Links ]

Guaycochea de Onofri, R., Arquitectura de Mendoza, y otros estudios, Inca, Mendoza, Argentina, 2001.        [ Links ]

Lacoste, P., Roig, A., Satlari, M., (compiladores), Mendoza a través de su historia, Caviar Bleu, Mendoza, Argentina, 2003, (en prensa).        [ Links ]

Lacoste, P., El Vino del Inmigrante, Inca, Mendoza, Argentina, 2003.        [ Links ]

Martín, J., Estado y Empresas, Relaciones inestables, EDIUNC, Mendoza, Argentina,1992.        [ Links ]

Mateu, A., Gascón, M., "El surgimiento de la burguesía vitivinícola en la provincia de Mendoza a fines del siglo XIX. La fase de transición". Xama 3, Mendoza, Argentina, 1990, pp.195-210.        [ Links ]

Maurin Navarro, E., Contribución al Estudio de la Historia Vitivinícola Argentina, Producción, Comercio e Industrias de San Juan desde su fundación hasta comienzos del siglo XX, Instituto Nacional de Vitivinicultura, Mendoza, Argentina,1967.        [ Links ]

Oreglia, F., Enología Teórico- Práctica, Tomo I, Argentina, 1978.        [ Links ]

Richard Jorba, R., Poder, Economía y Espacio en Mendoza 1850-1900, Del comercio ganadero a la agroindustria vitivinícola, Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Filosofía y Letras, Mendoza, Argentina, 1998.        [ Links ]

Waisman, M., La estructura histórica del entorno, Edición Nueva Visión, Bs. As., Argentina, 1972.         [ Links ]

Artículo recibido el 18 de mayo de 2004. Aceptado por el Comité Editorial el 13 de julio de 2004.

1 Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Mendoza, Mendoza, Argentina, inédita, 2004.

2 Revolución Vitivinícola: en la construcción de esta categoría, hemos tenido presente el enfoque de Thomas Khun, para quien, las revoluciones científicas consisten en el cambio de paradigma científico. En su polémica con Popper, desarrollada en los años '60, Khun planteó un enfoque teórico que sigue teniendo vigencia en muchos aspectos en la actualidad (ver Khun, Thomas. La estructura de las revoluciones científicas; o bien Qué son las revoluciones científicas).         [ Links ] Tomando esta idea de Khun, hemos considerado conveniente aplicar la categoría de "Revolución" para denominar los cambios generados en Mendoza en el marco del período 1885-1910: la Revolución Vitivinícola y los otros tres procesos revolucionarios que se desencadenaron a partir de ésta: la Revolución Territorial, la Revolución del Paisaje y la Revolución Arquitectónica. Ello pretende reflejar, sencillamente, que cambiaron los paradigmas del modelo económico, de la forma de ocupación del espacio y de las características del paisaje y la arquitectura de Mendoza.

3 Nos referimos al Centenario de la Revolución de mayo -1910-

4 Francisco O., Enología Teórico-Práctica, Tomo I, Argentina, 1978, p. 244.         [ Links ]

5 Ibídem, p. 246.

6 Las principales marcas encontradas fueron: DÜDELINGEN NR HOERDE 14; GUTEHOFFNUNGSHÜTTE N° 18 y ROECHLING N.P. 18; HOMECOURT PN 18; UNION DN 18; ACIERIES POMPEY 180 PN; GUTEHOFFNUNGSHÜTTE N° 18.

7 La asociación del templo clásico con las fachadas de las bodegas mendocinas la realizó, por primera vez, la profesora Guaycochea de Onofri, para una ampliación sobre el tema ver La bodega de Mendoza, colección Sumarios Nos. 65- 66, Bs. As., 1983, pp.23-35.        [ Links ]

8 El diario La Industria, en una de sus páginas, pone de manifiesto en forma elocuente la relevancia de las bodegas mendocinas: "...En lo que se relaciona con los elementos de elaboración y conservación de los vinos, Mendoza ha conseguido hacer un conjunto de lo más adecuado que la experimentada industria vitivinícola europea tiene en uso; y es difícil, en cualquier otro país vinícola, hallar la variedad de los más perfeccionados elementos que poseen estos establecimientos...La industria extranjera encuentra aquí terreno propicio para la propaganda de sus artefactos y maquinarias, obtienen acogidas favorables, ya por afectos de nacionalidad del adquirente, para con el producto, ya por la bondad y utilidad propia del artículo". La Industria, 26 de agosto, 1909, p. 7.        [ Links ]

9 Bórmida, E., "Los paisajes culturales de la vid y el vino". En Nuestro Patrimonio Paisajista: los paisajes culturales, Arq. Mabel Contín, editora, Bs. As. , Argentina, 2002, p. 51.         [ Links ]

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons