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Revista chilena de literatura

versión On-line ISSN 0718-2295

Rev. chil. lit.  no.83 Santiago abr. 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22952013000100014 

IV. RESEÑAS

Jaime Siles, Cenotafio.
Madrid: Editorial Cátedra, 2011. 417 páginas

Cenotafio es, hasta ahora, la última y más completa antología de la vasta obra de Jaime Siles (Valencia, 1951), laureada figura de la poesía española 1, autor fundamental de la segunda mitad del siglo XX y de comienzos del siglo XXI. Es considerado perteneciente a los últimos vates de la Generación de los Novísimos (cuya producción literaria corresponde fundamentalmente a la década de los 70)2 junto a poetas relevantes como Luis Alberto Cuenca y Luis Antonio de Villena, y que continúa su creación lírica en las Generaciones Post-modernistas (que nacen en los años 80 y llegan hasta nuestros días)3.

El título de este libro remite etimológicamente a "sepulcro vacío", y según el diccionario de la RAE significa: "monumento funerario en el cual no está el cadáver del personaje a quien se dedica". Por lo cual, se evidencia que la finitud de la vida, la búsqueda de un más allá de ésta y el vacío son motivos centrales que se funden en esta obra.

La antología se divide en dos secciones. La primera parte de Cenotafio es de bastante ayuda para el lector, pues presenta un exhaustivo ensayo sobre la lírica silesiana y sus transformaciones a través del tiempo, a cargo de filólogo y poeta Sergio Arlandis. La segunda parte es la antología propiamente tal y en ella no se puede dejar de mencionar el hecho de que se ha colocado en el inicio de cada sección, que corresponde a cada libro incluido, junto al título correspondiente, la(s) fecha(s) o en que estos poemarios fueron escritos, más el epígrafe(s) que cada uno de éstos originalmente presenta(n) en su comienzo.

Este recorrido se inicia con tres poemas de su primer libro Génesis de la luz (1969), en éstos se muestra un tanteo y un primer descubrimiento del origen de la vida y de la creación literaria, hermoso y brutal a la vez, y simbolizado fundamentalmente en el motivo de la luz, uno de los temas centrales de la poética de Siles.

De Biografía Sola (1970) se recogen tres textos que, en general, presentan un tono un poco más confesional y que buscan lo primordial de la identidad del hablante, es decir, ese "hondo oculto" en palabras del autor, dentro del sujeto lírico.

De Canon (1969-1973) se han elegido siete poemas que continúan vehementemente esta búsqueda metafísica, ya sea por la sublimidad, aunque sea pasajera y finalmente aciaga, que produce el encuentro erótico; o bien a través de la música. El cénit de estas secciones es el breve y preciso "Obertura y silencio", que funde las dos corrientes aludidas.

De Alegoría (1973-1977) se han extraído cuatro textos que intensamente presentan interrogantes acerca de qué es el hombre, el pensamiento, si existe o no algo de la persona que sobreviva a la muerte. Asimismo es una meditación profunda sobre la poesía misma. Se destaca "Parménides", poema que es el diálogo de Parménides con el Ser, la Identidad y dos coros.

De Música de Agua (1978-1981), uno de los libros más conocidos de Jaime Siles, se han incluido en esta antología trece poemas que reflexionan profundamente sobre la poesía y la palabra misma (literaria o no, escrita o verbal), cavilación compleja y pesimista (pues queda únicamente el silencio) que ahora pasa a primer plano. Es digno de destacar que en varios de estas obras líricas se usa libremente la disposición tipográfica, recurso típico de las vanguardias literarias. Es especialmente representativo "Página":

(...) "Página

de la realidad

que, con sus letras,

otro lenguaje

para nada

forma".

 

El autor valenciano ha utilizado hasta este último libro diversas estrofas y versos en su extensión, y todos los textos recabados hasta esta este título presentan una rima libre o blanca.

Un extraordinario cambio se presenta en los doce notables poemas escogidos de Columnae (1982-1986), ya que hay una respuesta esperanzadora (pero no totalmente) al pesimismo de Música de agua, como escribe Siles en "Hortus conclusus":

(...)"vacío de la voz que, muda, canta"(...)

Es decir, siempre queda una certeza: el sonido, y este descubrimiento marca un punto de inflexión en su creación lírica, expresado en "Dos ventanas":

(...) "Mira, memoria, mira. La ventana no es espuma,
no es mar, no es oleaje:
es arena, es lava, es el lenguaje
lo que veo volver por la ventana"

A causa de lo anterior, se funden forma y contenido, pues varios textos son coplas, liras y sonetos, estructuras que emparentan desde este momento al autor con la Lírica de los Siglos de Oro y con la relectura que hacen de la misma los poetas de la Generación del 27. Sobresale "Música extremada" (clara referencia a la "Oda a Salinas" de Fray Luis de León), clímax de esta sección.

Desde este libro en adelante, habrá un cierto predominio de la rima consonante, pero el verso libre volverá a aparecer después. Por otra parte, habrá una alternancia en el uso de estructuras métricas clásicas con otras más contemporáneas y libres.

En las obras líricas recopiladas de Poemas al revés (1986) y El Gliptodonte y otras canciones para niños malos (1987) se observa continuidad respecto de Columnae, existiendo en el primero más intensamente una reflexión metalingüística y en el segundo, una mayor meditación por la identidad del ser humano con una apertura al universo infantil, mundo pocas veces tratado en la poesía española, salvo ejemplos notables como algunas obras de Federico García Lorca, Gloria Fuentes y Juan Agustín Goytisolo.

En los diez poemas seleccionados de Semáforos, semáforos (1987-1990) hay un quiebre muy fuerte en plano del contenido con respecto a todos los anteriores libros. Las ya mencionadas temáticas que obsesionan al autor están, pero en un plano más secundario y más concreto, porque es lírica que recuerda experiencias pasadas (amores, lugares, viajes, etc.) con una profunda melancolía y que además integra elementos cotidianos (cajas de fósforos, discos de vinilo, etc.). Todos estos textos entre la tradición y la vanguardia4. Se destaca el notable soneto "Ulises y las sirenas (Versión libre y modernizada)", buena muestra de lo que es este poemario:

"Atraído hacía un bar por las canciones
que una sirena en top-lessy miniada" (...)

En las once obras líricas recogidas de Himnos tardíos (1999) hay un regreso a la escritura más reflexiva y metapoética, pero ya no como antes, pues se nos presenta a un sujeto lírico maduro, solitario, y, en especial, decepcionado, porque durante buena parte de su existencia creyó que la vida era un sistema ordenado, aunque imperfecto y con algo de sentido, sin embargo, ya en su madurez descubre que ésta es todo lo contrario, como lo expresa "De vita philologica":

(...)"Vivir consiste sólo en sucederse,
como un anfibio, en las aguas de un yo terco y fugaz
que se confunde solo con su costumbre".


En los diecisiete textos elegidos de Pasos en la nieve (2004) hay varios estilos que se conjugan, sin embargo, en todos ellos se hará evidente que ya no hay vuelta atrás después de descubrir en Himnos tardíos la realidad sin sentido alguno. Aquí hay una luctuosa resignación e inmenso dolor existencial, muy bien representado en "Momentos bajos":

(...) "He perdido y lo sé, y acepto el tiempo
sin sentido ni fin que está delante" (...)

En los cuatro poemas recabados de Colección de tapices (2008) continúa el pesar del libro anterior, una tristeza inexorable, en la que se destaca el notable soneto "Escolio a Píndaro, Pythia, III, 109-110", brutal y con un final intensamente irónico.

En los textos extraídos de Actos de habla (2009) y Desnudos y acuarelas (2009) las diferencias son más bien de carácter formal, pues en el aspecto del contenido las dos secciones hablan de lo mismo: está ese hablante lírico ya casi cadáver que está resignado al vacío, a la falta total de la trascendencia. Un excelente ejemplo de esta oscuridad está en "Hacia la flor perpetua".

Visitar este denso y gigantesco "mausoleo", paradójicamente de un poeta vivo y vigente, significa caminar a través de él con sigilo y agudeza, pero con la certeza de que la visita será inolvidable y enriquecedora. Cenotafio es una de las mejores alternativas de conocer una de las voces fundamentales de la poesía española contemporánea, la que en buena medida ha sido injusta y generalmente desconocida en Hispanoamérica y que debe visitarse y revisitarse para poseer una visión más integral de la lírica actual escrita en castellano.

NOTAS

1 El poeta recibió el Premio Ocnos por Canon en 1973. Posteriormente, obtiene el Galardón de la Fundación Loewe por Semáforos, semáforos en 1989 y gana el Premio Internacional Generación del 27 por Himnos tardíos en 1998.

2 Tusón, Vicente. La poesía española de nuestro tiempo. Madrid: Ed. Anaya 1990. P. 73. Tusón en este libro además da a conocer que esta generación, cuya figura central es Pere Gimferrer, vive los últimos años de la dictadura de Francisco Franco y la transición a la democracia (p. 62). Asimismo señala que en los Novísimos se dieron diversas corrientes poéticas, y en dos de éstas es clave la figura de Jaime Siles: Clasicismo - "entronque con tradiciones poéticas, aunque sin renunciar a un lenguaje muy actual. Así hay una poesía que se nutre de la tradición grecolatina" -y Minimalismo- "que se plasma en el gusto por el poema breve, denso, reducido a la esencia poética o conceptual" (p. 75).

3 Ibíd., pp. 84-85. Tusón afirma que el Minimalismo es muy cultivado por autores de esta generación, y en consecuencia, la influencia de Siles es muy importante, en especial, en dos poetas: Andrés Sánchez Robayna y Julia Castillo.

4 Octavio Paz señaló en la entrega del premio Loewe que este libro merece su filiación con la lírica más destacada de Luis de Góngora y Argote y la Fábula de Equis y Zeda de Gerardo Diego.

 

Patricio HenrIquez
Universidad de Chile
lopedevega81@gmail.com

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