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Magallania (Punta Arenas)

versión On-line ISSN 0718-2244

Magallania v.34 n.2 Punta Arenas nov. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22442006000200006 

 

MAGALLANIA, (Chile), 2006. Vol. 34(2):57-62

ARTÍCULO

CUEVAS Y ZOONOSIS ANTIGUAS: PALEOPARASITOLOGÍA DEL SITIO OREJAS DE BURRO 1 (SANTA CRUZ, ARGENTINA)

CAVES AND ANCIENT ZOONOSES: PALEOPARASITOLOGY OF THE OREJAS DE BURRO 1 SITE (SANTA CRUZ, ARGENTINA)

MARTÍN H. FUGASSA1 Y RAMIRO BARBERENA2

1 CONICET-Depto. de Biología, Fac. de Cs. Exactas y Nat., UNMdP. Funes 3350 (CP 7600) Mar del Plata, Argentina. E-mail: mfugassa@mdp.edu.ar
2 CONICET-IMHICIHU-DIPA, UBA. Saavedra 15, 5º (1083 ACA), Buenos Aires, Argentina. E-mail: ramidus28@fibertel.com.ar



RESUMEN

Se examinaron sedimentos provenientes de diversos sectores del sitio arqueológico Orejas de Burro 1, provincia de Santa Cruz, Argentina. El enterratorio fue fechado en 3720-3978 años cal. AP. Fueron identificados huevos de Trichuris sp. y Capillaria sp. y ooquistes de Eimeria macusaniensis. La presencia de parásitos ha servido como fuente independiente de información sobre la ecología de los grupos humanos que habitaron la cueva. Asimismo, aporta información útil para el estudio de las zoonosis en el Holoceno y para la reconstrucción de la biogeografía de las especies del género Eimeria vinculadas a camélidos.

PALABRAS CLAVES: Zoonosis, Patagonia Austral, camélidos, sedimentos arqueológicos.


ABSTRACT

Sediments from several sectors of the Orejas de Burro 1 archaeological site, Santa Cruz province, Argentina, were examined. The burial was dated in 3720-3978 cal. yr BP. Eggs of Trichuris sp. and Capillaria sp. as well as oocysts of Eimeria macusaniensis were found. The presence of parasites was useful as an independent source of information about the ecology of the human groups that occupied the cave. Likewise, helpful information for the study of ancient zoonoses and biogeography of the species of Eimeria genus, associated to camelids, was obtained.

KEY WORDS: zoonoses, Southern Patagonia, camelids, archaeological sediments.


INTRODUCCIÓN

La Paleoparasitología consiste en el examen parasitológico de depósitos arqueológicos o paleontológicos. La teoría y los métodos parasitológicos resultan herramientas útiles para la reconstrucción de aspectos ecológicos y culturales de las poblaciones humanas extintas. Su estudio ha permitido aumentar el conocimiento sobre el uso de distintos tipos de asentamientos, la dieta, la higiene y las enfermedades a las que han estado expuestos los humanos antiguamente, entre otras cuestiones (Reinhard, 1992; Bouchet et al., 2003; Fugassa y Guichón, 2005). Asimismo, los estudios paleoparasitológicos han aportado evidencias para la contrastación de hipótesis sobre la dispersión geográfica de determinados parásitos y de sus hospedadores (Araújo et al., 1988; Araújo y Ferreira, 1995).

En Argentina, muchos de los estudios realizados sobre coprolitos se refieren al análisis de dieta y reconstrucción ambiental (D’Antoni, 1974; Figuerero Torres, 1986; Figuerero Torres et al., 1982) y específicamente en Patagonia, los antecedentes paleoparasitológicos son exiguos (Gonçalves et al., 2003; Zimmerman y Morila, 1983). Recientemente se ha retomado esta línea de investigación en la región (Fugassa y Guichón 2005, 2006; Fugassa et al., 2006).

Asimismo, debido a las estrategias de elevada movilidad implementadas por los cazadores recolectores que habitaron Patagonia Austral, no existen numerosos registros de coprolitos o letrinas, por lo cual los sedimentos arqueológicos libres pueden ser una importante fuente de información parasitológica. En general, las expectativas de hallar restos parasitarios en los suelos son menores que en los coprolitos debido a la dispersión y degradación de los mismos (Fugassa y Guichón, 2006). Excepción a esto son los suelos de letrinas medievales que han provisto numerosos resultados paleoparasitológicos (Bouchet et al., 2002; entre otros). Dentro de los sedimentos arqueológicos, aquellos provenientes de sitios con poca alteración como pueden ser las cuevas o aleros, generan mayores expectativas.

El presente trabajo tuvo por objetivo determinar la presencia de parásitos en sedimentos libres e interpretar las evidencias desde un enfoque tanto biológico como cultural. Se sostiene que el estudio paleoparasitológico de los sedimentos arqueológicos puede ayudar en la interpretación de algunas problemáticas ecológicas y culturales.

MATERIALES Y MÉTODOS

Las muestras examinadas provienen del sitio Orejas de Burro 1 (OB1), una cueva ubicada en un cono volcánico antiguo que se localiza al SE del campo volcánico Pali Aike (D’Orazio et al., 2000), sur de la provincia de Santa Cruz, Argentina. El sitio consiste en un enterratorio múltiple y niveles arqueológicos con indicios de actividad humana tales como fogones, acumulaciones de valvas marinas y otros elementos (Barberena et al., 2006). Los detalles sobre el contexto mortuorio serán publicados en otro trabajo (Franco et al., 2006 MS).

Sedimentos obtenidos en diversas localizaciones del sitio fueron examinados (Tabla 1, Fig. 1), con especial interés en aquellas ubicaciones relacionadas con restos humanos. Los sedimentos utilizados son los recuperados del contenido de un esqueleto humano, perteneciente a un adulto, de sexo masculino (M-2) y sedimento recuperado de debajo de dicho esqueleto (M-1). Se examinó también una muestra proveniente de un estrato por sobre el enterratorio (M-3), integrado por abundantes restos faunísticos que conforman un relleno. Por otra parte, se empleó como control el sedimento ubicado a nivel de la base del enterratorio pero sin contacto con los esqueletos presentes (M-6). Como muestra de control en una escala intra sitio más amplia se empleó sedimento procedente de una zona huaqueada (M-4), distante unos 3,5 m del enterratorio (M-1, M-2, M-6) como del basurero que lo cubre (M-3).

TABLA 1. Descripción de las muestras empleadas. (1) Fechado obtenido del contenido del enterratorio. (2) Calibrado realizado con el software CALIB, curva de calibración INTCAL04, 2 sigma (Reimer et al., 2004).

Muestra

Origen

Unidad estratigráfica

Localización

Observaciones

M-1

Individuo 2

XI

Debajo del individuo

3720-3978 cal. A.P. (100%)1,2.

M-2

Individuo 2

XI

Cavidad abdominal

Individuo joven; 3720-3978 cal. A.P. (100%)1,2

M-2*

Individuo 2

XI

Cavidad abdominal

Coprolitos de roedor

M-3

Basural

X

Sobre el entierro

Restos zooarqueológicos; 3575-3931 cal. A.P. (97.74%)2

M-4

Sitio

-

3,5 m del enterratorio

Con signos de huaqueo

M-6

Sitio

IX

Parcialmente debajo del basurero

3720-3978 cal. A.P. (100%)1,2

 

Fig. 1. Diagrama del sitio arqueológico Orejas de Burro 1 y ubicación de las muestras utilizadas.
Nota: los números romanos designan a las unidades estratigráficas y las letras a los rasgos.

(a) estructura en cubeta de origen probablemente antrópico, (b) sedimento redepositado correspondiente a diferentes unidades estratigráficas, asociado al límite NE de la excavación del entierro, (c) sedimento como en b), con el cual se diferencia por el color y (d) ídem a (b) y (c), aunque se asocia al límite SO de la estructura de entierro.

El examen macroscópico de los sedimentos permitió identificar huesos y fecas de roedor en M-2. Las fecas fueron separadas y analizadas para determinar su contenido parasitario (M-2*).

Se extrajeron cinco muestras de aproximadamente 0,5 g cada una, de los sedimentos M-1, M-2, M-2*, M-3, M-4 y M-6. Las mismas fueron rehidratadas, según los procedimientos de Callen y Cameron (1960), en fosfato trisódico acuoso 0,5% y procesadas por sedimentación espontánea (Lutz, 1919). Se realizaron 25 preparados de cada procedencia, los que se observaron al microscopio óptico.

RESULTADOS

A nivel microscópico, la muestra M-3 mostró gran cantidad de tejido vegetal, carbón y restos de pelos. Se hallaron huevos de nematodes tricúridos que no pudieron diagnosticarse debido al mal estado de conservación (57.5-58.75 x 25.0-37.5 µm). Se recuperaron huevos poco conservados, con forma elíptica, opérculos polares, pared gruesa y ornamentada que correspondieron a Capillaria sp. (60.0-65.0 x 25.0-32.5 µm); otros huevos similares pero de pared lisa fueron asignados a Trichuris sp. (60.0-65.0 x 30.0 µm). En M-3 se hallaron ooquistes de coccidios, de pared gruesa, color pardo castaño y con un micrófilo evidente (Fig. 2a) pertenecientes a Eimeria macusaniensis, midiendo 82.5-95.0 x 57.5-62.5 µm. Se halló un único cuerpo compatible con un cestode (37,5µm de diámetro).

Fig. 2. (a) ooquiste de Eimeria macusaniensis encontrado en el basural, (b) huevo de Capillaria sp, (c) huevo de Trichuris sp., probablemente T. trichiura, provenientes del contenido abdominal del individuo y (d) hueso presumiblemente de un ascarídeo. Barra=20 µm.

En M-2 se identificaron huevos que midieron 55.0-62.5 x 36.25-37.5 µm, pertenecientes a Capillaria sp. (Fig. 2b). Otros huevos dañados de Capillaria sp. fueron hallados (62.5-72.5 x 35.0 µm). También se identificaron huevos de Trichuris sp. que midieron 28.75-32.5 x 51.25-62.5 µm, compatibles con los de T. trichiura (Fig. 2c). También para M-2, se identificaron sólo dos ooquistes de E. macusaniensis que midieron 75.0-80.0 x 47.5-52.5 µm. Fue encontrado un único resto de pared gruesa y lisa, embrionado y compatible con un ascarídeo, 58.12 x 45.75 µm (Fig. 2d).

El análisis parasitológico de las fecas de roedor (M-2*) no evidenció huevos de parásitos excepto un ooquiste de E. macusaniensis.

El sedimento recuperado del nivel inferior al esqueleto (M-1) presentó huevos de Trichuris sp. y de Capillaria sp. Asimismo, una larva de nematode parásito fue identificada, aunque sin poder lograr su determinación taxonómica.

La muestra control M-6 resultó negativa y con escasos restos orgánicos.

Asimismo, al microscopio óptico, el control M-4 se caracterizó por un predominio de partículas minerales y pequeñas astillas de carbón. Se encontró un solo huevo de Capillaria sp. deformado.

DISCUSIÓN

Los huevos de Capillaria sp. hallados no pueden atribuirse a una especie en particular. Asimismo, la variabilidad de medidas y ornamentación de los huevos podría sugerir la presencia de más de una especie del género. En Patagonia, otros registros de Capillaria sp. se informaron en coprolitos atribuidos a cánidos (Fugassa et al., 2006) y a camélidos (Fugassa, 2006 MS).

Respecto de los huevos de Trichuris sp. encontrados en la cavidad abdominal del individuo, las medidas son compatibles con las de T. trichiura, parásito humano (Thienpont et al., 1979). Los huevos hallados en el basural tienen dimensiones mayores a la del parásito humano y probablemente correspondan a especies que tienen por hospedador a roedores o camélidos.

Los ooquistes de Eimeria macusaniensis fueron encontrados inicialmente en alpacas, Lama pacos, por Guerrero (1967). Posteriores reportes han sido realizados sobre L. pacos (Jarvinen, 1999; Rosadio y Ameghino, 1993) y guanacos, L. guanicoe y llamas, L. glama, (Jarvinen, 1999). Recientemente, Beldomenico et al. (2003) describieron ooquistes de esta especie en L. guanicoe de Patagonia, Argentina. El único registro paleoparasitológico de E. macusaniensis corresponde al estudio de restos momificados de camélidos peruanos (Leguía et al., 1995; Leguía, 1999).

Debido a que la cavidad abdominal presentó restos óseos y fecas de roedores, estos animales habrían contaminado el depósito con orina y heces durante sus vidas. Posiblemente la cavidad abdominal del individuo resultó un hábitat preferencial durante una fase inicial desde la depositación del cadáver (Borrero com. pers. 2005), lo que es importante considerar para la interpretación paleoparasitológica del proceso de formación del depósito. Sin embargo, los análisis efectuados sobre las heces no demostraron presencia de parásitos, excepto un ooquiste de Eimeria macusaniensis. Debido a la especificidad de estos coccidios (Duszynski et al., 1999), no se trataría de un parásito del roedor sino que probablemente represente contaminación con sedimentos circundantes.

El hallazgo de Capillaria sp. y Trichuris sp. en el esqueleto podría deberse o bien a un parásito del individuo, o bien a parásitos en tránsito por el consumo de partes crudas de una presa realmente parasitada, o bien a la percolación desde capas superiores. Como se mencionó, al menos los huevos de Trichuris sp. podrían corresponder a un parasitismo verdadero o infección patente por T. trichiura.

El enterratorio se encontraba cubierto por un estrato compuesto por abundantes huesos de camélido y restos vegetales. La estructura de este estrato es de tipo clasto sostén, lo cual, conjuntamente con otros indicadores, nos permite defender que se trata de un relleno de origen antrópico. El mismo exhibió un nivel mayor de ooquistes de E. macusaniensis. El hallazgo de gran diversidad de tejidos y alta densidad de carbón es compatible con las observaciones arqueológicas. Aquí, la presencia de Trichuris sp. y Capillaria sp. posiblemente tenga origen en presas o animales que convivirían en la cueva. La existencia de ooquistes de E. macusaniensis sugiere que no sólo huesos, carne y grasa ingresaron al sector sino también intestinos de los camélidos, o bien los animales enteros, ya que este parásito se ubica únicamente en dichos órganos. Esta eimeriosis provoca el debilitamiento y hasta la muerte de los camélidos jóvenes (Jarvinen, 1999; Palacios et al., 2004). Ello sugiere considerar la existencia de preferencias por la caza de animales de fácil captura. Estudios zooarqueológicos de estos depósitos, actualmente en desarrollo, permitirán una mejor interpretación de las evidencias paleoparasitológicas. La especificidad de E. macusaniensis ha servido como indicador de la presencia de determinados restos de camélidos en sedimentos arqueológicos y del uso del espacio. Finalmente, se han aportado elementos para la reconstrucción de la historia biogeográfica de E. macusaniensis.

El examen de los sedimentos recogidos debajo del individuo indicó la presencia de Capillaria sp. y Trichuris sp. aunque en cantidades inferiores a M-2. El origen de estos restos se explicaría en la percolación desde los cercanos restos del individuo o a una contaminación del depósito con restos del basurero (M-3). Sin embargo, el análisis del depósito ubicado parcialmente debajo del basurero y distante de los individuos (M-6) permite mejorar la comprensión de la distribución de los parásitos en el sitio. Estos resultados sugieren que no habría existido una percolación intensa como para contaminar los niveles donde se hallaron los esqueletos, al menos en niveles detectables por las técnicas empleadas aquí.

Desde el punto de vista metodológico, las muestras extraídas por debajo del individuo (M-1), del nivel inferior del enterratorio (M-6), de las fecas de roedor (M-2*) y del área de huaqueo (M-4) han servido como controles y han facilitado la elaboración de hipótesis sobre el origen de los restos parasitarios hallados.

Independientemente del origen de los huevos y quistes de parásitos identificados, se sostiene que han sido contemporáneos a las ocupaciones humanas. Con excepción de E. macusaniensis, Capillaria sp. y Trichuris sp. son parásitos zoonóticos (Miyazaki 1991: 445, 449). Es posible sostener que los refugios, tales como aleros y cuevas, han representado sitios de dispersión para algunas parasitosis tanto humanas como de otros mamíferos en Patagonia austral.

AGRADECIMIENTOS

A los doctores Borrero (IMHICIHU/DIPA), Guichón (UNMdP/UNCPBA), Sardella (UNMdP) y Denegri (UNMdP) por sus aportes. El trabajo se realizó con el apoyo de los proyectos: PICT 2003: 4-13889, CAPES/SECyT BR/PA-05/HIV/017-002/05, PICTO 2004: 849 y PIP 2390, Magallania III (CONICET).

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