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Ultima década

versão On-line ISSN 0718-2236

Ultima décad. vol.26 no.48 Santiago jul. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22362018000100169 

Juventudes, educación, trabajo y ciudad en Argentina

“Volver a la escuela” para alcanzar el “buen trabajo”. El ingreso a las fuerzas policiales y de seguridad como articulador de futuros laborales posibles en jóvenes varones estudiantes del plan fines2 en Argentina

“Voltar para a escola” para conseguir o “bom trabalho”. A entrada nas forças policiais e de segurança como articulador de futuros de trabalho possíveis em jovens estudantes homens do plano fines2 na Argentina

“Back to school” to reach the “good job”. Entering the police and security forces as pivotal action for future potential jobs for young male students from fines2 plan in Argentina

Federico M. González 1  

1 Licenciado y Profesor en Sociología (UNLP). Doctorando en Ciencias Sociales (FaHCE-UNLP). Becario doctoral de CONICET con sede en el Laboratorio de Estudios en Sociología y Economía del Trabajo del Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (LESET-IdIHCS-CONICET). Es profesor de grado de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Correo electrónico: federicomartin.gon@gmail.com

Resumen

El artículo aborda el papel de las Fuerzas Policiales y de Seguridad en el proceso de construcción de futuros laborales en jóvenes estudiantes del Plan FinEs2. Retomando una perspectiva metodológica cualitativa, se desarrollan dos niveles de análisis: a) el estudio de las trayectorias laborales de tres jóvenes varones y b) la reconstrucción del proceso de configuración de posiciones desiguales en el mercado de trabajo. Finalmente, a partir de la articulación de las condiciones estructurales de vida y la capacidad de agencia de los jóvenes, se avanza en la identificación de sistemas de distinción, clasificación y valoración sobre lo laboral.

Palabras claves: jóvenes; futuro; plan fines2

Resumo

O artigo aborda o papel das Forças Policiais e de Segurança no processo de construção dos futuros de trabalho em jovens estudantes do Plano FinEs2. Voltando para uma perspectiva metodológica qualitativa, são desenvolvidos dois níveis de análise: a) o estudo das trajetórias de trabalho de três jovens homens e b) a reconstrução do processo de configuração de posições desiguais no mercado de trabalho. Finalmente, a partir das articulações das condições estruturais de vida e a capacidade de agência dos jovens, avançamos na identificação de sistemas de distinção, classificação e valorização do trabalho.

Palavras-chave: jovens; futuro; plano fines2

Abstract

This article tackles the role of Police and Security Forces in the process of constructing the future working lives of young male students from FinEs2 Plan. Based on a qualitative methodological approach, the analysis is carried out in two levels. a) The study of career paths of three young male individuals and b) the reconstruction of the process of unequal job position configurations of the labor market. Finally, from the articulation of the structural conditions of life and of the capacities of agency of young people, progress is made in terms of identifying distinction, classification and estimation work-related systems.

Keywords: youth; future; fines2 plan

1. Aperturas en el campo: la construcción de nuevos interrogantes

En este artículo abordaré una serie de interrogantes sobre las relaciones entre juventudes, educación y trabajo. Específicamente, me pregunto por el papel de las Fuerzas Policiales y de Seguridad como dimensión central para responder a la pregunta por cómo jóvenes que se encuentran finalizando su formación secundaria en el marco de una política pública de terminalidad educativa construyen futuros laborales posibles, incorporando en el análisis el estudio de las trayectorias laborales y la configuración de posiciones desiguales en el mercado de trabajo.

Estas preocupaciones se enmarcan en una investigación doctoral que desde una perspectiva etnográfica analiza las articulaciones de las dimensiones laborales, políticas y espaciales en la configuración de experiencias de terminalidad educativa de jóvenes y adultos que se encuentran finalizando sus estudios secundarios en el marco del Plan de Finalización de Estudios Secundarios (FinEs2). El trabajo de campo se realizó durante el período 2013-2017 en un barrio de la Delegación Municipal de Melchor Romero de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Las técnicas de construcción de datos utilizadas fueron la observación participante y las entrevistas en profundidad. El diario de campo se construyó a partir del registro de jornadas semanales en donde se participó de distintas actividades políticas y educativas y se realizaron un total de 56 entrevistas en profundidad a docentes, estudiantes e integrantes de la organización barrial que gestionaba diariamente la sede educativa del Plan FinEs2.

El enfoque metodológico busca contemplar y jerarquizar los sentidos y prácticas que los propios actores ponen en juego en el proceso de finalización de la formación secundaria. En este sentido, la categoría de experiencia permite abordar analíticamente las distintas dimensiones que se conjugan en el desarrollo del FinEs2 y, a su vez, recuperar los recorridos de los estudiantes por los mundos de la educación y del trabajo. De esta manera, en este artículo se retoma el análisis de los registros de campo y una serie de entrevistas en profundidad realizadas a tres jóvenes varones para reconstruir sus trayectorias laborales y estudiar las formas en que configuran futuros posibles en escenarios que se encuentran estructurados por complejas tramas de la desigualdad social.

Teniendo en cuenta la importancia que adquieren las ideas de futuro y proyecto para este artículo, es necesario recuperar los relatos biográficos a partir del estudio de trayectorias. De esta forma, la perspectiva metodológica asumida permite estudiar las relaciones entre distintas temporalidades y establecer posibles inter-juegos entre pasado, presente y futuro (Longo y Deleo, 2012). Se busca así, comprender cómo las Fuerzas Policiales y de Seguridad ocupan un lugar importante en las producciones simbólicas de los jóvenes varones.

Avanzando en la presentación del FinEs2 como política pública de terminalidad educativa, es posible sostener que es un plan educativo destinado a jóvenes y adultos mayores de 18 años que por distintos motivos no han finalizado la formación secundaria. Implementada en el territorio argentino a partir del año 2008 con el objetivo de garantizar la obligatoriedad y universalidad del nivel secundario, se enmarca en la modalidad que la última Ley de Educación Nacional Nº 26.206 denominó como Educación Permanente de Jóvenes y Adultos.

La gestión del Plan se encuentra a cargo de un conjunto de actores estatales que responden a distintos niveles jurisdiccionales. En un primer nivel, dicha política funciona en la articulación de dos programas que pertenecen a distintos ministerios nacionales. Estos son: el Plan de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios para Jóvenes y Adultos, dependiente del Ministerio de Educación y Deporte de la Nación y el Programa Argentina Trabaja, Enseña y Aprende del Ministerio Desarrollo Social de la Nación. En un segundo nivel, el plan es gestionado por las provincias según el tipo de organización asumida. En el caso de la provincia de Buenos Aires, es la Dirección de Adultos de la Dirección General de Cultura y Educación la encargada del desarrollo en el territorio provincial. En un tercer nivel y ya insertos en dicha provincia, el FinEs2 se implementa en las regiones educativas a partir del desarrollo de convenios entre las Inspecciones de Educación de Adultos y distintas organizaciones sociales. Para tener una dimensión del programa es preciso destacar que en la Provincia de Buenos Aires en el año 2014 han egresado 50.229 estudiantes, mientras que en el año 2015 fueron 19.500 en julio y 30.000 en diciembre1

A continuación, presentaré dos elementos centrales que permiten pensar al Plan FinEs2 como una política pública que articula los mundos de la educación y del trabajo. Por un lado, la multiplicidad de actores que intervienen en su implementación territorial, desde organismos estatales nacionales y provinciales hasta referentes barriales. Es así que dicho plan nace como la vertiente educativa del programa Argentina Trabaja -política de empleo dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación- con el objetivo de promover la finalización de los estudios primarios y/o secundarios de cooperativistas y sus familiares.

Por el otro lado, y en relación directa con el primer elemento, las sedes educativas donde funciona el Plan FinEs2 se encuentran ubicadas en distintos barrios, generalmente periféricos, donde el alcance de la escuela pública de adultos ha sido insuficiente. Esta descentralización de las sedes de estudio es lograda a partir de convenios con actores políticos, sociales y culturales que presentan inserción territorial y capacidad para gestionar cotidianamente los espacios en donde se desarrollan las clases: clubes, sociedades de fomento, sindicatos, bibliotecas populares, escuelas, unidades básicas, comedores, entidades municipales, etc.

En términos de formato, el plan propone una alternativa a las tradicionales escuelas de adultos, denominadas Centros de Educación del Nivel Secundario (CENS). De esta forma, las sedes educativas del FinEs2 están enmarcadas en una normativa que determina: la posibilidad de establecer sedes educativas en espacios no escolares, el carácter presencial, la asistencia a clase dos veces por semana, la aprobación de cinco materias cuatrimestrales durante tres años y la posibilidad de establecer turnos de mañana, tarde y vespertino.

Hacer una breve referencia a la estructura de gobierno del plan y a la intervención de distintos actores en su gestión cotidiana, permite comprender cómo distintas dimensiones sociales -laborales, políticas y espaciales- son articuladas en las experiencias educativas de los estudiantes.

Teniendo en cuenta la pregunta por la configuración de las experiencias de terminalidad educativa, en este artículo abordaré las relaciones entre los mundos de la educación y del trabajo en las biografías de los jóvenes. El interrogante que estructura este texto surge de la interacción en el campo a partir de una serie de conversaciones con Carolina, la referente de la organización barrial que lleva adelante la implementación del FinEs2. La escena aconteció en el mes de octubre del año 2015 en el local político que Carolina tenía en una esquina central de uno de los barrios que componen la Delegación Municipal de Melchor Romero (La Plata-Buenos Aires).

En Argentina, el 2015 fue un año central debido al desarrollo de las elecciones presidenciales en las distintas jurisdicciones del país. En plena campaña electoral, en la que Carolina estaba encargada de la militancia para el FPV (Frente Para la Victoria) en su barrio, me contó que había hablado con el ruso2 para meter gente en la policía y que este no le había “dado bola”. Por eso mismo, junto a sus compañeras de la organización decidieron anotar en la Policía Local a más de 20 estudiantes que se encontraban cursando el FinEs2 en las sedes educativas que ellas gestionaban cotidianamente. En ese momento, sentados sobre uno de los escritorios del local político que hace de sede educativa, me contó que muchos de esos jóvenes ya habían pasado las primeras entrevistas: “sea lo que sea es trabajo negri, es trabajo”.

En ese momento, Carolina me estaba presentando aquella dimensión de análisis que adquirió centralidad analítica para estudiar las formas en que los jóvenes de sectores populares construyen futuros y proyectos laborales. El “volver a la escuela” es significado por los jóvenes como una posibilidad para mejorar sus posiciones en el mercado laboral, y alcanzar un “buen trabajo”. Adelantando algunos de los resultados de este artículo, en el proceso de retomar la escolaridad, las representaciones sobre el trabajo estatal cobraron especial importancia. El ingreso a las Fuerzas Policiales y de Seguridad nacionales, provinciales o locales (municipales) era entendido como la oportunidad para obtener un empleo estable y formal frente a las escasas alternativas que ofrece un mercado de trabajo segmentado de forma desigual.

Por último, el texto se encuentra estructurado en dos grandes partes. En una primera donde recuperaré las trayectorias laborales de tres jóvenes varones que forman parte de la misma cohorte del FinEs2 (2014-2016), haciendo foco en la articulación de factores biográficos que presentan al ingreso a las Fuerzas Policiales y de Seguridad como elemento central en la construcción de futuros laborales posibles. Una segunda parte donde se realizarán diálogos con la noción de posiciones desiguales en el mercado de trabajo, como forma de introducir el abordaje de las condiciones estructurales que enmarcan las proyecciones laborales. De esta forma, se intentará responder al interrogante planteado a partir de diálogos entre niveles de análisis que responden a la agencia y a la estructura.

2. El ingreso a las Fuerzas Policiales y de Seguridad como articulador de futuros laborales posibles en jóvenes varones de sectores populares

Al interior del campo de las ciencias sociales, no es novedad afirmar que toda experiencia se encuentra configurada espacial y temporalmente (Munn, 1992; Guber, 2002). De esta manera, retomaré la idea de temporalidades como forma de analizar las producciones simbólicas que los jóvenes realizan sobre sus futuros en el mercado de trabajo. La particularidad de los tres casos que desarrollaremos a continuación está marcada por un presente que se encuentra definido por un momento clave en sus trayectorias biográficas: la finalización del nivel secundario en el marco del FinEs2.

En este marco, recupero la noción de temporalidades como forma de comprender el papel que las Fuerzas Policiales y de Seguridad tienen en el momento en que los jóvenes ensayan distintas alternativas, evalúan posibilidades laborales y comparten sus pareceres sobre las ventajas y desventajas de ingresar a algunas de las instituciones que forman parte de las Fuerzas Policiales y de Seguridad en Argentina. Coincido con Díaz Larrañaga (2006), quien sostiene que “… pensar el tiempo y la temporalidad social es pensar las relaciones históricas, hegemónicas y de poder, ancladas en prácticas de sociabilidad que marcan nuestros modos de actuar, percibir, recordar u olvidar, pensar, ser sujetos sociales” (Díaz Larrañaga, 2006, p.8). Desde esta perspectiva, concebimos a las temporalidades ligadas al quehacer social de los jóvenes, a las diversas lógicas que asumen las prácticas sociales y las formas que adquiere el pensarse en distintos ámbitos de la vida social como el laboral, el escolar, familiar.

Introduciéndonos en los estudios sobre políticas de seguridad, es posible sostener que a fines de la década de los 90 y principios del 2000, la progresiva construcción de la inseguridad como problema público implicó la demanda de mayor presencia policial y la necesidad de articulación de las distintas Fuerzas (Calandrón, 2014). Tal como plantean Montagna y Urtasun (2014), la identificación de la policía como institución capaz de resolver dicho problema público, significó, también, un proceso de municipalización de la seguridad y la posterior creación de las Policías Locales.

Distintos estudios sobre el tema nos permite sostener la hipótesis que las condiciones en que los jóvenes pobres viven en la sociedad actual tienen importante influencia sobre la decisión de ingresar a la Policía Federal Argentina, a la Policía Bonaerense, a alguna de las ramas de la Fuerza Armada Argentina o, recientemente, a las policías locales (Calandrón, 2014; Frederic, Galvani, Garriga y Renoldi, 2013; Bóver y Chaves, 2011). Tal como recuperan los trabajos citados, las condiciones estructurales y las inserciones laborales precarias constituyen solo una de las dimensiones que intervienen en la elección, siendo necesario ampliar la mirada e incorporar cuestiones relativas a la producción de distinciones, de clasificaciones morales y el deseo de posesión de lazos más seguros y estables en momentos de proyección familiar y habitacional.

De esta forma, es posible observar el correlato entre el proceso de consolidación de la inseguridad como problema público y el amplio conocimiento de las formas de reclutamiento por parte de los jóvenes estudiantes del Plan FinEs2. Sea por familiares, amigos, vecinos o por la circulación de información sobre oportunidades laborales en distintos espacios barriales, la posibilidad de ingresar a algunas de las instituciones que componen las Fuerzas en Argentina se torna cercana y posible. Teniendo estas discusiones como marco de análisis, se recuperarán, a continuación, las narrativas y experiencias de tres jóvenes varones: Mariano, Darío y Marcos.

3. El oficio y la posibilidad de la autonomía laboral en litigio. El relato de Mariano

La reconstrucción de la trayectoria laboral de Mariano, como la del resto de los casos que presentaré, se realizó a partir de diálogos cotidianos en la sede educativa del FinEs2 y en el desarrollo de una entrevista en profundidad. Mariano vive con su familia: su madre, dos hermanas y un hermano. Todos, menos una de las hermanas, terminaron la escuela secundaria y se encuentran insertos en trabajos que, en general, exigen la credencial educativa del nivel secundario. El hermano es empleado de un supermercado mayorista de la zona -empleador de muchos de los jóvenes del barrio-, la hermana es enfermera en un hospital público y la madre es empleada de una empresa de limpieza y mantenimiento que presta sus servicios a una de las torres administrativas de la ciudad La Plata.

Como muchos de los jóvenes que no finalizaron la formación secundaria en el marco de la escuela tradicional, Mariano, de 20 años, comenzó a trabajar a temprana edad. Luego de repetir, a los 17 años, dos veces el noveno año de la antigua EGB3,3 logró insertarse laboralmente en una cooperativa de barrido y limpieza a partir de un contacto con el referente político del barrio quien “manejaba” los puestos laborales en articulación con la Oficina de Empleos de la Municipalidad de La Plata. Debido a la mala relación con la encargada de la cuadrilla donde Mariano trabajaba y ciertas exigencias que enumeró -como la firma de planillas y la intensidad física de las actividades desarrolladas-, decidió dejar el trabajo y realizar una serie de changas4 hasta que consiguió su actual empleo en una metalurgia especializada en herrería. En sus distintas inserciones laborales no es posible encontrar experiencias de empleo formal:

No, yo en blanco no estoy, pero me pagan todo, la quincena me la tienen que pagar, me la pagan y si tienen que subir, me aumentan y me dicen: ‘mirá, aumentó, te fuiste de tanto a tanto’ y ‘faltaste este día, te descontamos esto’ o ‘llegaste tarde y te descontamos esto y esto’, te dicen todo (…) me cuentan todo, las vacaciones, el aguinaldo.

Tal como es posible leer en la cita anterior, su trabajo actual presenta una diferencia con respecto a los anteriores: si bien no se encuentra “en blanco”, obtiene ciertos beneficios que son relacionados a la formalidad del empleo. Sin embargo, como veremos más adelante, la lectura de las condiciones laborales en la que se encuentra constituye un elemento central para abandonar una idea que tuvo presente en el momento de aceptar el trabajo: la posibilidad de alcanzar, en un futuro cercano, un trabajo autónomo vinculado al aprendizaje del oficio -la herrería- que le permitiría una rentabilidad mayor. De hecho este proyecto logró materializarse en la compra de máquinas especializadas para la pintura de hierro y algunos trabajos realizados con un compañero durante los fines de semana.

A partir de esta incipiente experiencia de trabajo por cuenta propia, Mariano reflexionó sobre su presente laboral, sosteniendo que su posición actual se alejaba del futuro deseado. De esta forma, el oficio aprendido y la posibilidad de autonomía laboral fueron puestas en litigio. Mariano comienza a evaluar otras alternativas y tejer otros futuros posibles: el ingreso a la Dirección de Infantería.

La lectura y la construcción de este proyecto se vinculan con otros componentes de su trayectoria biográfica, articulados en su relato a partir de la idea de “ya soy grande”.

“… la mente te cambia (…) porque… qué se yo, en la cooperativa por ahí me iba amanecido yo, está bien te da el cuerpo, o capaz q no ¿eh?, pero, después te das cuenta que ya sos grande, ya está”.

La autopercepción de la transición a la adultez se refleja en dos cuestiones claves presentes en su relato: la decisión de “volver a la escuela” como forma de conseguir un mejor trabajo y suspender distintos proyectos musicales, específicamente su banda de rap formada por jóvenes de La Plata y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“… pero yo lo veo como que en algún momento esa música, a ellos se les va a apagar, y ahí voy a hacer la pregunta del millón: ‘¿y ahora qué hago?’ ‘Me dediqué tantos años a la música y ahora no sé ni agarrar una pala’, ponele que piensen ellos. Yo no quiero pasar por eso. Por eso me tiré más para el lado del laburo, de a poco me fui alejando de la música y tirando más al laburo y ahora quiero entrar en Infantería”.

En la posibilidad de construir otro tipo de futuro laboral, las Fuerzas de Seguridad ingresan en una ecuación en la cual el trabajo actual y los proyectos musicales pasados intervienen en el momento de definir sus preferencias:

“… para mi es algo…es laburar para mí. No quiero estudiar porque, qué sé yo, capaz que me doy por vencido y todo en la nada, y… perdí un año más y estoy en la misma, qué sé yo, yo lo pienso desde ese lado. Ponele yo sé que Infantería tengo que aguantar los meses que tengo que aguantar y una vez que me recibí chau, ya está, ya estoy laburando”.

La posibilidad de finalizar la escuela le permite a Mariano un espacio de lo posible más amplio para proyectar otros futuros laborales, poniendo en litigio su trabajo actual y lo que este implica: la transmisión de un oficio por parte de sus compañeros adultos y la posibilidad de trabajar por cuenta propia. Comparando sus representaciones sobre lo que implica trabajar en “las fuerzas” con su inserción actual, afirma:

“no es un trabajo más, o es un trabajo más, pero… no sé, no sabría explicártelo, pero no sé… me llama mucho la atención. Porque trabajar en la metalúrgica está bueno, pero… no, tampoco te digo que no es lo mío, pero… no sé, yo quiero entrar a Infantería (…) Ponele acá en la metalúrgica, todavía no me quieren blanquear… está bien, yo nunca le dije: ‘blanqueame’, pero tendría que salir del mismo dueño, blanquearte. Qué sé yo, yo ahora ya tengo un año de antigüedad y no sé si, cuando me blanqueen ellos, me va a correr la antigüedad del año que estuve. Y en las fuerzas no va a ser lo mismo, entraste, estas blanqueado, chau…aparte tenés más beneficios…”.

“Buena plata”, beneficios ligados a la estabilidad y la formalidad, la posibilidad de una vejez más segura constituyen elementos que permanentemente intervienen en la construcción de categorizaciones y clasificaciones sobre lo laboral. De esta forma, es posible dar cuenta de cómo el recorrido por el mercado laboral interviene como estructurador de parámetros laborales al momento de poner en juego y evaluar distintos futuros posibles.

4. La posibilidad de ser jefe en un trabajo estatal. El relato de Darío

Darío es un joven de 21 años que, al igual que Mariano, a finales del año 2016 finalizó su formación secundaria en el Plan FinEs2. Actualmente, y luego de un tiempo de convivencia con su ex pareja e hija, volvió a vivir a la casa de su madre -trabajadora del Servicio Penitenciario Bonaerense- junto a su hermana menor. Con el padre -mecánico y dueño de un taller de mecánica general- tiene una relación conflictiva donde lo laboral, como podremos ver a continuación, se encuentra intermediando.

Al momento de identificar entradas y salidas del sistema educativo, Darío construyó distintos tipos de explicaciones. En un primero momento, la autodefinición de “vago” ocupaba un lugar central en el relato sobre la imposibilidad de continuar estudiando en una reconocida Escuela de Educación Técnica de la ciudad de La Plata. Esta escuela era presentada de forma reiterada como una institución cuya lógica escolar fue difícil de sostener. Si bien esta dificultad era entendida como producto de la intensa carga horaria que caracterizan a las jornadas de las escuelas técnicas en Argentina, esta experiencia escolar previa ingresaba en la narrativa de Darío como algo deseado que no pudo ser: la finalización de una carrera técnica y un empleo ligado a lo mecánica de automóviles, su gran interés.

Tal como se planteó, lo vago constituía una primera explicación que se logró profundizar a partir del tiempo transcurrido en el campo y de distintas conversaciones cotidianas. Es así que una dimensión de su vida explicaba de forma más compleja la interrupción de sus estudios en dicha escuela. Aquí entran en juego, por lo menos, dos factores biográficos: el empleo de la madre y la necesidad de cuidar a su hermana menor. Durante su escolarización, la madre se encontraba trabajando en el turno nocturno del Servicio Penitenciario Bonaerense y su fuerte vínculo con la hermana menor, cuya discapacidad imposibilitaba que pueda ser cuidada por una persona de poca confianza, complejizan las decisiones que muchas veces se presentaban como “no me gustaba”, “no me interesaba”, “era un vago”. Es así que el posterior cambio de la jornada laboral de la madre, le permitió tener una charla con ella sobre su futuro cercano y la decisión de terminar el secundario:

… empecé a meter pilas porque era el futuro para mí, terminar el colegio era lo quería, sino iba a estar muleando toda la vida. Y mi vieja me animó siempre: ‘es mejor agarrar un lápiz que levantar una pala’. Y bueno, decidí ponerme las pilas yo, porque mi vieja ya había dejado de trabajar de noche y ya podía terminar mis estudios.

Al igual que Mariano, “tener el título” permitía un despliegue simbólico más amplio donde construir y proyectar otros futuros laborales era posible. Darío, reconoce su primera inserción laboral a los 8 años cuando comenzó a trabajar en el taller mecánico de su padre haciendo algunas actividades como la limpieza de los repuestos de los autos y alcanzando las herramientas de trabajo a los mecánicos. Actividad que continuó hasta los 16 años en complementariedad con otros tipos de empleos informales.

A partir del reconocimiento de la importancia de volver a la “escuela” para no seguir “muleando toda la vida” y de las lecturas que realizaba tanto de los empleos obtenidos como de las oportunidades en el mercado de trabajo, ingresar al Servicio Penitenciario Bonaerense constituía una salida efectiva para lo que él quiere: llegar a ser jefe.

Por un lado, Darío sostenía que la posibilidad de ingreso al Servicio Penitenciario está asociada a una “carrera” por parte de su familia materna en dicha institución y los incentivos que ellos le proporcionaban al momento de reflexionar y planificar qué hacer luego de la escuela: “Me incentivan (…) más que nada es porque esta toda mi familia metida ahí (…) me incentiva mi familia (…) están todos, mi mamá, mi abuela, mi tío abuelo”.

Por el otro lado, en el despliegue de este futuro deseado, las lecturas sobre su trabajo en el taller y las distintas oportunidades que tuvo en el mercado de trabajo también intervenían. En relación al trabajo de mecánico de su padre sostenía que si bien era un trabajo que le gustaba debido al contacto con el mundo de la mecánica automovilística, no era para toda la vida: “… me gusta, no es un laburo que elegiría para toda mi vida, pero me gusta (…) porque lo veo a mi viejo y tiene hernia de disco, está bastante jodido”.

En contraposición, encontraba en el empleo en el Servicio Penitenciario ciertas características y condiciones, como la seguridad y la estabilidad, que le generaban confianza al estar tradicionalmente relacionadas con el imaginario del empleo estatal.

… un laburo para toda la vida… y bueno, si me llega a pasar algo por ahí me puedo jubilar. Ahí en el taller me llega a pasar algo y…no puedo hacer nada… ¿Quién me paga? (…) las ventajas que tiene un trabajo en blanco, y ya es muchísimo.

Además, ingresar en el “servicio” le permitiría no solo ciertos beneficios ligados al empleo formal, sino también la posibilidad de hacer carrera hasta llegar a ser “jefe”. Para ello, planeaba continuar sus estudios en la carrera de Derecho luego de la finalización del trayecto formativo de los dos años de la Tecnicatura Superior en Gestión Penitenciaria para la Inserción Social. “Por el tema que quería ser jefe (…) No me gusta trabajar, ese es el tema (risas) puedo ser jefe…”.

Como es posible leer de las citas, la idea buen empleo opera en los jóvenes como norma al momento de proyectar nuevos futuros laborales. Sin embargo, en el caso de Darío, no cualquier empleo formal es otorgador de aquella confianza que él depositaba en la idea de tener un trabajo estatal. Semanas atrás Darío tuvo una serie de entrevistas en una concesionaria importante de la Ciudad de La Plata para trabajar en el área de limpieza y organización de los autos en la playa de estacionamiento. Sin ahondar en profundidad sobre las reflexiones del proceso de reclutamiento que él realiza, la posesión del título secundario era considerada una condición necesaria pero no suficiente. En este sentido, planteaba una cuestión interesante en torno a la idea personalidad como factor central, incluyendo en ésta las correctas formas de vestimenta y de expresión. La alusión al proceso de reclutamiento nos permite presentar las lecturas que Darío tenía sobre tener un buen empleo en ámbitos privados del mercado: “Sí, porque Kiara es una empresa privada, te pueden echar cuando quieren, te rajan cuando quieren, en el gobierno no te echan nunca. Es muy raro que te echen, como mucho te harán un sumario”.

La especificidad del imaginario social en torno al trabajo estatal intervenía de forma protagónica en el despliegue de las proyecciones. Darío, en medio de risas, presentaba la posibilidad de ser jefe y tener un lugar destacado en la estructura del Servicio Penitenciario para no cargar con el esfuerzo del tipo de trabajo que él conocía por medio de sus familiares. De esta forma, lo educativo operaba fuertemente en la construcción de sus proyectos, planteando una meta que escapa del corto plazo. La misma está vinculada a ciertas comodidades que él reconoce en ese empleo, permitiéndole proyectar la continuidad de los estudios en una carrera universitaria para alcanzar uno de los beneficios que encontraba en la idea de ser trabajador estatal: el ascenso por medio de la carrera interna.

5. Las armas como objeto de la cotidianeidad. El relato de Marcos

La última vez que me encontré con Marcos fue en mayo del 2017, donde charlamos en un café en el centro de La Plata durante más de dos horas. En ese momento, Marcos tenía 19 años, había terminado la “escuela” en el 2016 y en ese momento se encontraba cursando sus primeras materias de la carrera de Derecho. Hacía pocos días había renunciado a su último trabajo y se encontraba realizando trámites para la liquidación salarial ya que junto a su madre y sus dos hermanos habían decidido mudarse a Río Gallegos en busca de nuevas oportunidades. Allí, los esperaba una amiga de la familia quien los ayudaría para conseguir nuevos trabajos.

Si bien al principio no le gustó la idea de dejar su ciudad natal e interrumpir la continuidad de sus estudios universitarios, con el tiempo se apropió del proyecto y le permitió reconfigurar su futuro. Es así que en la actualidad Marcos sigue viviendo en Río Gallegos pero sin su madre y hermanos que decidieron volver a La Plata.

En el proceso de tomar la decisión de mudarse de ciudad y, como él plantea, “empezar de nuevo”, lo que más le costó fue hacerse la idea de dejar de ver a sus amigos y la imposibilidad de seguir estudiando Derecho ya que en Río Gallegos no se encontraba la carrera. Sin embargo, los deseos de dejar su trabajo en una institución médica de rehabilitación tuvieron mayor peso, principalmente por las malas condiciones de su contrato, la baja remuneración recibida y la carga física del mismo. En relación a la importante cantidad de actividades que tenía a su responsabilidad sostiene:

(…) me pusieron en planta baja que son la administración, las piletas, las fisioterapias, todas las cosas, más las habitaciones, todo eso yo solo (…) Todo eso, todo. El patio, baldear, todo. Y a la tarde sacar la basura, o sea mil cosas.

En este trabajo fue la primera vez que Marcos firmó un contrato de período de prueba y pasó una serie de entrevistas y exámenes pre-ocupacionales. Sin embargo, su primera inserción laboral fue a los 14 años en actividades de limpieza con su tía. Posteriormente realizó distintos trabajos con su madre quien él la define como una persona que “hace de todo (…) menos electricidad porque no le gusta”, ocupándose principalmente de actividades de albañilería.

Al preguntarle cómo pensaba continuar con sus estudios en Río Gallegos y qué tipo de trabajo le gustaría conseguir, Marcos planteó que al no contar con la carrera de Derecho y frente a la necesidad inmediata de trabajar, había reprogramado sus planes:

(…) me voy a meter en el Ejército (…) Salgo como soldado, después una vez ahí adentro puedo seguir estudiando (…) Son tres meses nada más, no voy a salir con más nada (…) y después una vez ahí adentro podés seguir estudiando y subiendo de cargo obviamente.

Al igual que en los dos casos anteriores, la posibilidad de tener un empleo formal que permita el ascenso por medio de la carrera interna cobraba especial importancia. En el caso de Marcos, también operaba la cuestión del cuidado de la salud:

(…) qué se yo, por cualquier cosa, necesitas una obra social o algo que puedas ir, cualquier cosa, un control. En los hospitales públicos te tenés que hacer un control, tenés que ir a principio de año y a fin de año terminas de hacerte todo. Con suerte.

Sumado a esto, en la trayectoria biográfica de Marcos es posible encontrar algunas prácticas y costumbres distintivas que operaban como un elemento atractivo en la idea de ser soldado. El uso de armas y la práctica de artes marciales aparecían como algo conocido, familiar y que constituía parte de su sociabilidad.

(…) aparte de que enseñan a pelear y a tirar con armas y todas esas cosas (…) Sí, pasa que en mi casa todos tienen armas, mi tío, mi abuelo, mi otro tío, mi mamá, mi abuela, tengo una familia armada (risas). Todos armados hasta acá (…) Y mi mamá tenía un 32, cuando vivía con mi abuelo, cuando vivían en Gonnet mi mamá tenia uno, mi abuelo tenía dos 32, mi abuela tenía uno, mi tío tenía una carabina y una pistola….

De esta forma, frente a un evento importante en las trayectorias biográficas de los individuos, como son las migraciones entre ciudades, se generó un nuevo marco para la construcción de proyecciones y de nuevos futuros posibles. Aquí se articulan de distintas maneras elementos que estaban en juego en la experiencia de vida de Marcos: inserciones tempranas en el mercado de trabajo bajo condiciones precarias, trayectorias educativas discontinuas, deseos de alcanzar un buen trabajo, relaciones de sus familiares con el uso de armas y la transmisión por parte de la madre de determinados deportes vinculados a las artes marciales, como el yudo y el taekwondo.

Como es posible observar en la lectura de estas tres narrativas, existen ciertas similitudes que están presentes en el momento en que los jóvenes ligan la posibilidad del ingreso a una determinada Fuerza Policial o de Seguridad con la proyección de nuevos futuros laborales. Se podría decir que el telón de fondo es similar: trayectorias biográficas cruzadas por la desigualdad social y, haciendo foco en el mundo laboral, inserciones precarias. Sin embargo, no es posible explicar de forma exhaustiva las relaciones que los jóvenes establecen con las Fuerzas siguiendo una única perspectiva estructural. En este sentido, es necesario prestar atención, por un lado, a ciertas particularidades biográficas y, por el otro lado, a la construcción de clasificaciones y distinciones que permiten concebir el ingreso a las distintas Fuerzas como un empleo distintivo frente a otras oportunidades en el mercado de trabajo.

6. Mercado de trabajo y posiciones desiguales

El análisis que se desarrolló anteriormente tiene como objetivo reconstruir los relatos y las experiencias de tres jóvenes para dar cuenta de la articulación entre factores biográficos y las heterogeneidades que enmarcan sus producciones simbólicas. A continuación, se presentará el debate en torno a qué posiciones ocupan los jóvenes de sectores populares en el mercado de trabajo, intentando reconstruir el escenario estructural en donde se despliegan las múltiples formas que adquiere la agencia.

Si la categoría de desigualdad exige analizar las posiciones de un grupo en relación a otros que pertenecen a orígenes sociales distintos, es necesario insertar el debate en un escenario mayor (Kessler, 2014). Para ello, se recuperará a continuación una serie de trabajos que desde una perspectiva cuantitativa o de articulación de enfoques metodológicos nos permiten trazar un panorama macro del escenario laboral en el que se posicionan los jóvenes pertenecientes a otros sectores socioeconómicos.

Durante los años 2001 y 2002, en Argentina se gestó la crisis final del modelo de acumulación basado en la valorización financiera y la posterior apertura de un escenario que presentó una serie de disputas en torno a la definición de un nuevo patrón de acumulación. En los años posteriores, distintos estudios marcaron un relativo consenso en torno a la presencia más activa del Estado en los campos de la política social y redistributiva -anteriormente presente pero bajo modalidades regresivas- y un crecimiento económico que produjo una mejora de los indicadores sociales (Pérez, 2008). Sin embargo, las condiciones de los jóvenes en el mercado de trabajo se encuentran configuradas bajo las siguientes condiciones: persistencia del desempleo juvenil, baja calidad del empleo y un nivel de precariedad que ronda el 40% (Jacinto, 2010; Busso, Longo y Pérez, 2011).

Bajo este contexto la pregunta en torno a cómo opera el origen social en los procesos de inserción laboral y en la construcción de trayectorias laborales cobra pertinencia analítica. Por un lado, podemos mencionar una de las observaciones que Saraví (2009) encuentra al comparar trayectorias laborales de jóvenes mexicanos de distintos orígenes sociales. En las primeras inserciones laborales, las experiencias de los jóvenes no presentan grandes variaciones, siendo una de las características la precariedad del empleo. Sin embargo, avanzada la trayectoria, el status socioeconómico adquiere mayor importancia para explicar las diferenciaciones en el acceso a distintos tipos de empleos. En el caso de jóvenes de sectores populares es posible encontrar la persistencia de inserciones laborales precarias durante periodos largos de años, viéndose excluida la posibilidad de acceder a trabajos estables. Característica que varía en las trayectorias laborales de jóvenes de clases media y alta, donde luego de recorrer las primeras inserciones distintos tipos de bifurcaciones posibilitan el acceso a empleos de calidad (Saraví, 2009).

Por otro lado, el trabajo de Pérez, Deleo y Fernández Massi (2013), es de gran utilidad al momento de delinear una visión general del mercado de trabajo y las heterogéneas posiciones de los jóvenes en éste. A partir de la comparación de dos momentos del periodo de la pos convertibilidad -años 2003 y 2010- y grupos de jóvenes de diferentes estratos de ingresos -bajo, medio y alto-, afirman la persistencia de las desiguales posibilidades que poseen éstos al momento de insertarse en el mundo del trabajo. En este sentido, la mejora de las tasas en los tres estratos no implicó una reducción significativa de la desigualdad que existe entre ellos:

(...) los jóvenes de hogares de altos ingresos tienen una ventaja relativa respecto de otros jóvenes: están sobrerrepresentados en la ocupación -en particular no precaria- y sub representados en la desocupación (...) la probabilidad de caer en el desempleo - independientemente de la situación ocupacional de la cual proviene el joven- resulta siempre más baja para los de estrato de altos ingresos que para los de estratos medios y bajo. Asimismo, la proporción de jóvenes que permanecen desocupados entre períodos también es mayor en los estratos bajo y medio (33.6% y 33.5% respectivamente) que en el estrato alto (26.3%). (Pérez, Deleo y Fernández Massi, 2013, pp. 68 y 76)

Hasta aquí se ha hecho referencia a las condiciones de inserciones de los jóvenes dando cuenta de las desigualdades al interior de este grupo social. Entendiendo que este abordaje implica poner el foco en la oferta del mercado de trabajo, también es posible dar cuenta de las formas en que se estructura la demanda y los segmentos en los cuales los jóvenes se insertan.

Con este objetivo, se recuperarán, brevemente, algunos trabajos que retoman la estructuración de la demanda, contribuyendo a la comprensión de las desiguales inserciones de los jóvenes en distintos nichos del mercado. Según Salvia y Vera (2013), los sectores de construcción y servicio doméstico son los que generan empleos de menor calidad, en contraposición a los sectores de actividad manufacturera y de transporte y comunicaciones donde existe una tendencia de mayor calidad. A partir de los resultados del proceso de campo, es posible observar que en este primer grupo de sectores participan gran parte de los jóvenes estudiantes del Plan FinEs.

Desde esta perspectiva, Salvia y Vera (2013) plantean una serie de interesantes interrogantes que articulan la calidad del empleo, el nivel educativo de los trabajadores y el sector de inserción laboral desde una perspectiva de análisis que pone el foco en la demanda laboral. Sostiene que en el marco de una estructura económica-ocupacional desigual, el nivel educativo constituye un factor de influencia menor en la determinación de la calidad del empleo. En palabra de los autores:

no existe un único mercado de trabajo sino diferentes mercados o segmentos de mercado que funcionan bajo modos y marcos institucionales distintos. Estos segmentos se apoyan y reproducen formas ocupacionales en donde se hacen efectivas distintas formas de inserción, relaciones laborales y calidad de los puestos de trabajo. (Salvia y Vera, 2013, p.8)

De esta forma, la importancia del sector de actividad como una de las variables a observar al momento de indagar los posicionamientos de los jóvenes en el mercado de trabajo, nos permite correr el eje de aquellas visiones que ponen exclusivamente el foco en los capitales y recursos -como el nivel educativo de los jóvenes- que los individuos poseen (Deleo y Fernández Massi, 2016).

En sintonía con estos estudios, los casos de Mariano, Darío y Marcos dan cuenta de que las primeras inserciones laborales fueron llevadas a cabo a edades tempranas en trabajos asociados a circuitos familiares y barriales. Es decir, estos jóvenes accedieron a determinados puestos de forma precaria gracias al despliegue de redes de relaciones relativamente cercanas: familia, amistades, referentes políticos del barrio y vecinos. A partir de los relatos es posible dar cuenta de la continuidad de sus trayectorias en el mercado de trabajo. Si bien Marcos se encontraba trabajando bajo un contrato de prueba en un instituto de rehabilitación y Mariano reconoce ciertos beneficios laborales otorgados de forma informal, la precariedad constituye una característica persistente en sus experiencias laborales.

Es en este sentido que es posible recuperar las experiencias de la precariedad laboral como dimensión de análisis para estudiar los procesos juveniles que se pueden denominar como: “terminar la escuela” para alcanzar un “buen trabajo”. Cuando Darío reflexionaba sobre la importancia de finalizar el secundario para no estar “muleando toda la vida” hacía referencia a la confianza puesta en la formación, en el acceso a determinadas credenciales consideradas valiosas para las estrategias de búsqueda de empleo y, también, la posibilidad de superar determinadas posiciones en el mercado de trabajo.

En este punto es posible dialogar con múltiples investigaciones de los campos de la sociología y de la economía. Algunos de ellos, hacen foco en el nivel educativo como variable central para analizar los procesos de inserción laboral. En otros trabajos, se ha puesto en crítica dicha centralidad y recuperan la importancia del origen social (Pérez, 2008). Frente a este debate, existe un relativo consenso en que el título secundario no es garantía o, dicho en otros términos, es una condición necesaria pero no suficiente al momento de alcanzar un empleo estable de calidad (Filmus, Miranda y Zelarayan, 2003; Miranda, Corica, Aranciba y Merbilhaá, 2014).

Sin embargo, en el caso de los tres jóvenes existen lecturas interesantes sobre las relaciones entre terminalidad educativa, credenciales y proyectos laborales ligados a la calidad y a la estabilidad. En estas construcciones, Mariano, Darío y Marcos establecían distinciones al interior del mercado de trabajo, dando cuenta de las diferentes formas en que “tener el título” repercute en los momentos de proyectar trabajos deseados y llevar a cabo búsquedas de empleo.

En este sentido, la finalización del secundario no interviene como asegurador del buen trabajo. Si bien la posesión del título constituye la puerta de entrada para ingresar al juego que es definido por las estrategias de reclutamiento que las empresas despliegan, en los relatos se ve claramente cómo los tres jóvenes perciben ciertas limitaciones estructurales en los momentos en que se despliegan por el mercado de trabajo. Marcos planteaba este elemento al compartir su experiencia de contratación en el instituto médico, las altas y bajas en los contratos de prueba y las continuas irregularidades tanto en la cotidianeidad laboral como en la forma de liquidación salarial.

De la misma forma, al relatar la entrevista en la concesionaria de autos, Darío establecía una lectura de los criterios de selección que van más allá de la creencia de que el título garantizaba el acceso a empleos de calidad. Las nociones de personalidad, malandra y la idea de que “no te toman ni a palo por más que tengas secundario” intervenían como una forma de leer y comprender las complejidades del mercado de trabajo y las dificultades que encontraban para obtener empleos no precarios.

En este sentido, los jóvenes reconocían cierta desconfianza en las promesas que suponen algunas lecturas que asocian, linealmente, “buen trabajo” y “terminar la escuela”. Pero estos reparos que aparecían explícitamente en sus relatos estaban asociados al sector privado y a las lógicas de reclutamiento que llevan a cabo las empresas privadas. De esta forma, es posible profundizar en las distinciones que los jóvenes realizaban al interior del mercado de trabajo, identificando que los modos de leer las oportunidades laborales variaban según si es el sector es público o privado. De hecho, es en el sector público donde los jóvenes identificaban chances para obtener nuevos empleos y vinculaban sus proyecciones a las posibilidades de ingresar en una determinada área de lo estatal: las Fuerzas Policiales y de Seguridad.

Teniendo en cuenta esta distinción, el título secundario adquiría otra significación y es presentado como potencialidad. En la construcción de futuros cercanos donde el ingresar al Servicio Penitenciario Bonaerense, a la Infantería o al Ejército cobraba centralidad, la obtención de la credencial educativa posibilitaba la apertura de otros futuros posibles. En estas proyecciones, los jóvenes identificaban a las Fuerzas como la forma de acceder a un trabajo estable, formal, con ciertos beneficios salariales y con posibilidad de desarrollar una carrera interna ascendente. Es así que se identifican en las proyecciones laborales de Marcos, Darío y Mariano “ las atribuciones positivas del empleo público estatal, cristalizadas en el imaginario social y en la propia estadística, como uno de los empleos más estables y seguros…” (Adamini, 2014, p.225). A partir de esta lectura, los jóvenes reconocían y ponían sobre la balanza el esfuerzo o la necesidad de “aguantar” los meses de formación y preparación con el objetivo de alcanzar un trabajo que “no te echan nunca”.

Por último, es posible recuperar algunos elementos desarrollados en el artículo para comprender el abordaje del interrogante planteado y vincularlo al Plan FinEs2 como política pública de terminalidad educativa. La inserción territorial de la misma por medio de la gestión de actores políticos con referencia barrial contribuye a la construcción de espacios en donde se conjugan distintas dinámicas, como la circulación y el intercambio de distintos tipos de información.

Como se planteó, los jóvenes iniciaron sus primeras inserciones laborales a partir del despliegue de redes de relaciones relativamente cercanas. Los espacios barriales, como las sedes del Plan FinEs2, constituyen lugares donde la circulación de ofertas y oportunidades laborales aparece cotidianamente. Cuando los dos supermercados mayoristas que se encuentran ubicados cerca del barrio abren procesos de reclutamiento de personal, las calles, los colectivos que comunican el barrio con el centro de la ciudad de La Plata y también las escuelas constituyen espacios de resonancia. Lo mismo sucede con las sedes educativas del FinEs2. Allí se configura un lugar de encuentro y de circulación de oportunidades laborales, como son las aperturas de los periodos de inscripción para ingresar a alguna de las Fuerzas Policiales y de Seguridad.

Sumado a ello, las relaciones que se establecen con las referentes barriales en la gestión de las sedes educativas y las inserciones de éstas al interior de organizaciones políticas posibilitan la construcción de contactos con distintos funcionarios políticos. Un ejemplo claro es el retomado en la introducción de este texto, cuando Carolina hace referencia a un funcionario de la Municipalidad de La Plata en la intención de “meter gente en la policía”. Las militantes de las organizaciones que se ocupan de distintas tareas y trabajos en el barrio, conocen y realizan una lectura de la situación de los jóvenes. La falta de trabajo y la necesidad de alcanzar empleos formales constituyen unos de los aspectos sobresalientes en las preocupaciones de las referentes, diagnóstico y situaciones que motorizan la construcción de vínculos con funcionarios públicos encargados de distintas instituciones, como por ejemplo la Policía Local o la Oficina de Empleo de la Municipalidad de La Plata.

Más allá de estos dos aspectos asociados a la estructura de implementación del Plan FinEs2 y a la participación de las organizaciones barriales en su gestión cotidiana, hay otros elementos vinculados a las experiencias biográficas de los jóvenes que permiten comprender el lugar de las Fuerzas en la construcción de nuevos proyectos laborales.

El Estado, y principalmente el empleo estatal, ocupa un lugar central en las identificaciones de estos jóvenes sobre lo seguro y estable. El ingreso a algunas de las Fuerzas locales, provinciales o nacionales es concebido como un empleo distintivo en relación a otros en donde se perciben, también, beneficios ligados a la formalidad. La idea de que “no es un trabajo más” se contrapone a otras posibilidades laborales del sector privado en donde, por ejemplo, la posibilidad de que te echen es más probable.

De esta forma, el trabajo en los supermercados, en las concesionarias de autos, en los centros de salud privados y en las pequeñas empresas es valorado como una opción de mayor riesgo y, por ende, menos segura que el trabajo en las Fuerzas. Estos jóvenes, teniendo una lectura de los condicionamientos del mercado de trabajo y de las dificultades de construir una carrera ascendente en la organización interna de una empresa privada, distinguen al empleo estatal como una oportunidad relacionada a la posibilidad de “hacer carrera”.

Estas lecturas, a su vez, están asociadas a las formas en que los jóvenes se perciben a sí mismos en un momento donde las decisiones en torno a “volver a la escuela” adquieren centralidad en sus experiencias biográficas. El “ya soy grande” interviene tanto en la evaluación de ciertas decisiones vinculadas a la construcción de un futuro laboral posible como en la definición de aquellas tareas a realizar: “es mejor agarrar un lápiz que levantar una pala”.

Estos elementos que en este artículo se presentaron diferenciados analíticamente, se encuentran articulados entre sí, configurando sistemas de valorizaciones, distinciones y clasificaciones sobre lo laboral y sobre otras dimensiones de la vida de los jóvenes. De esta manera, lo estable y lo inseguro, el mejor o peor empleo interviene en momentos de construcción de proyectos y de nuevos futuros posibles.

7. Palabras finales

¿Qué oportunidades ofrece el mercado de trabajo a los jóvenes? ¿Cómo se configuran posiciones desiguales en el caso de jóvenes de sectores populares? ¿Cómo los jóvenes construyen criterios de clasificación y distinción sobre lo laboral a partir de sus experiencias laborales y biográficas? Estas interrogantes forman parte de las preocupaciones presentes, implícita e explícitamente, en este texto.

Teniendo como marco el interés sobre el lugar de las Fuerzas Policiales y de Seguridad y los vínculos de los mundos de la educación y del trabajo en jóvenes estudiantes de una política pública de terminalidad educativa, en este artículo se abordaron dos niveles de análisis. Por un lado, la reconstrucción de las trayectorias laborales y las formas en que los jóvenes configuran futuros posibles y, por el otro lado, una lectura crítica de las posiciones desiguales que los jóvenes presentan en el mercado de trabajo.

Sostenemos que el análisis de las trayectorias biográficas permite dar cuenta de las tensiones entre agencia y estructura, dimensión clásica de los estudios del campo de las ciencias sociales. Es decir, la articulación de enfoques metodológicos permitió abordar las relaciones entre trayectorias y expectativas y, de esta forma, estudiar cómo los jóvenes construyen proyectos en sociedades que se encuentran atravesadas por las complejas tramas de la desigualdad social. En este sentido, la idea de futuro posible hace referencia a cómo bajo determinadas condiciones sociales los individuos definen criterios de clasificación, valoración y distinción que están relacionados con el origen social.

Consideramos que el estudio de las temporalidades no solo permite el análisis de las producciones simbólicas en los inter-juegos entre pasado, presente y futuro sino también la posibilidad de comprender las dinámicas sociales en las que se configuran las posiciones desiguales. En este sentido, es central reconstruir los procesos de estructuración del mercado de trabajo en Argentina y las relaciones con un sistema educativo segmentado.

Si bien las tensiones entre agencia y estructura, oportunidades y constricciones enmarcan las producciones simbólicas, también es posible encontrar en los tres jóvenes varones estudiantes del Plan FinEs2 determinadas experiencias y particularidades biográficas que explican cierta atracción de la idea de ingresar a las Fuerzas Policiales y de Seguridad. Es decir, el análisis exclusivo de la dimensión estructural no permite abordar la complejidad del proceso de construcción de proyectos futuros y, por ende, se hace necesario incorporar otro tipo de niveles de análisis. Uno de ellos, está vinculado a lo que nombramos como experiencias biográficas. Otro, hace referencia a la importancia de pensar los entramados espaciales y políticos-barriales para analizar los procesos de inserción laboral. De esta manera, en el artículo sostuvimos cómo las referentes políticas del barrio presentaban lo laboral como una preocupación y establecían vínculos y conexiones con funcionarios de las distintas fuerzas para ayudar a los jóvenes estudiantes en el proceso de reclutamiento. Retomando esta última dimensión, se podría afirmar que nuevamente las tramas de la desigualdad social influyen en la configuración de los entramados espaciales y políticos en los cuales los jóvenes se encuentran insertos.

De esta manera, el artículo buscó presentar de forma dialógica un enfoque que recupere la heterogeneidad simbólica que producen los jóvenes en sus experiencias laborales y de vida y la reconstrucción del espacio social que funciona como escenario para el despliegue de la agencia de los sujetos. En síntesis, se ha analizado el proceso social que los jóvenes denominan como “volver a la escuela” para alcanzar el “buen trabajo”, avanzando en el estudio de cómo los jóvenes construyen criterios de distinción, clasificación y valoración sobre lo laboral puestos en juego en el constante movimiento que implican las trayectorias laborales.

Referencias

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1Información extraída del portal oficial de FinEs del Ministerio de Desarrollo Social http://www.fines2.com.ar/index.php/fines2/361-datos-historicos-en-la-provincia-de-bs-as#.V1ALTvnhDDc

2En ese año, el “ruso” ocupaba con un cargo jerárquico al interior de la Municipalidad de La Plata y, a su vez, era uno de los responsables políticos de la organización territorial de la que Carolina formaba parte.

3La EGB 3 (Educación General Básica) constituía el tercero ciclo compuesto por séptimo, octavo y noveno. Recorrido necesario para luego finalizar la formación en el Polimodal. Al sancionarse la Ley de Educación Nacional Nro. 26206 en el año 2006 el sistema educativo argentina tomó otra forma: primaria de 6 años y secundaria de 6 años, ambos niveles obligatorios.

4La idea de changas hace referencia al desarrollo de un tipo de trabajo informal y de corto plazo, que, en términos generales, se obtiene a partir de redes de relaciones relativamente cercanas.

Recibido: Noviembre de 2017; Aprobado: Abril de 2018

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