SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.22 número40Juventude e Política em Antofagasta: Em Direção a uma Reinserção da Experiência Política em JovensRetrato das Políticas Públicas Governamentais Brasileira para a Juventude nos anos 2000 índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

Journal

Artigo

Indicadores

Links relacionados

  • Em processo de indexaçãoCitado por Google
  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO
  • Em processo de indexaçãoSimilares em Google

Compartilhar


Ultima década

versão On-line ISSN 0718-2236

Ultima décad. vol.22 no.40 Santiago  2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22362014000100006 

IDENTIDADES JUVENILES

 

«Una Aventura Abierta». Acontecimientos Biográficos de Jóvenes Residentes en Villas y Barrios Populares del Gran Buenos Aires, Argentina

«Uma Aventura Aberta». Acontecimentos Biográficos de Jovens Residentes em Villas e Bairros Populares da Grande Buenos Aires, Argentina

«An Open Adventure». Biographical Events of Young Residents in Villas and Suburbs in Greater Buenos Aires, Argentina

 

Alejandro J. Capriati*

* Licenciado en Sociología y Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina. Docente en la Facultad de Ciencias Sociales (FSOC/UBA), Argentinay becario postdoctoral (CONICET) con sede en el Instituto de Investigaciones Gino Germani (FSOC/UBA), Argentina. E-Mail: alejandrocapriati@gmail.com.


Resumen

En el artículo se analizan los acontecimientos biográficos en varones y mujeres jóvenes residentes en villas y barrios populares del Gran Buenos Aires, Argentina. Se utilizó como técnica de producción de la información los relatos de vida. En total se confeccionaron diez relatos de vida. La exposición de los resultados está concentrada en uno de los entrevistados y su relato, a partir de esto se establecen similitudes y diferencias con el resto. Se presentan tres dimensiones del análisis: el tiempo del antes; el tiempo del después; y el tiempo del presente y futuro.

Palabras clave: relatos de vida, violencias, proyectos.


Resumo

Neste artigo se analisam e descrevem os principais acontecimentos biográficos em uma amostra de homens e mulheres jovens que moram em villas e bairros populares da Grande Buenos Aires, Argentina. Como técnica de produção e análise da informação se utilizaram as «histórias de vida». Em total foram preparadas 10 histórias de vida. A apresentação dos resultados está concentrada em um dos entrevistados e sua história, a partir do qual se determinam semelhanças e diferenças com os outros. Especificamente, apresentam-se três dimensões da análise: o tempo do antes; o tempo do depois e o tempo do presente e futuro.

Palavras chave: histórias de vida, violências, projetos.


Abstract

The article describes and analyzes the biographical events in a sample of young men and women living in villas and suburbs of Greater Buenos Aires, Argentina. It was used as a production of life stories information technique and were produced a total of 10 life stories. The presentation of the results is focused on one of the interview and his story, from which similarities and differences with the others are established. Three-dimensions of the analysis are presented: the time before; the time after; and the time of the present and future.

Key words: life stories, violence, projects.


 

1. Introducción

En este artículo describimos y analizamos los principales acontecimientos biográficos en una muestra de varones y mujeres jóvenes residentes en villas y barrios populares del Gran Buenos Aires.

En el Gran Buenos Aires —territorio formado por la Ciudad de Buenos Aires y veinticuatro partidos de la Provincia de Buenos Aires— residen casi trece millones de personas, de ellas un tercio tienen entre diez y veitinueve años de edad (INDEC, 2013). Las condiciones de vida y el acceso a recursos en una megalópolis como el Gran Buenos Aires develan múltiples desigualdades sociales (Tuñón, 2013; Steinberg, Cetrángolo y Gatto, 2011; Epele, 2010; Grassi y Danani, 2009; Bayón, 2008). Las posibilidades de acceso a una educación de calidad y su accesibilidad están condicionadas por el sector social de pertenencia y lugar de residencia (Miranda et al., 2007). El origen social constituye una variable medular en las posibilidades de inserción laboral de los jóvenes (Pérez, 2009). Para el segmento joven de hogares pobres o de sectores medios bajos, aun transitando con éxito el ciclo secundario, no existe garantía de acceso a una ciudadanía plena (Salvia, 2008). En estas condiciones estructurales la inclusión social de muchos jóvenes se dificulta.

Teniendo en cuenta ese contexto, el presente artículo se estructura del siguiente modo: a continuación de la introducción se detalla la estrategia metodológica centrada en los relatos biográficos, diseñada y ejecutada en el marco de dos proyectos de investigación (Di Leo y Camarotti, 2013)1. Luego se exponen tres dimensiones del análisis de las entrevistas y de los relatos biográficos: a) «El tiempo del antes»: violencias; b) «El tiempo del después»: giros de la existencia; c) «Presente y futuro»: proyectos. Finalmente, en el último apartado compartimos algunas interpretaciones de los resultados.

Como se adelantó, usamos relatos de vida como técnica de producción y análisis de la información (Di Leo et al., 2011; Kornblit, 2010a; Leclerc-Olive, 2009). El desafío que propone esta técnica radica en vincular la experiencia, única e individual de un sujeto, con el contexto social, para comprender los sentidos de la experiencia y los procesos sociales que en ella se desenvuelven (Kornblit, 2010a). Uno de los problemas principales de la teoría social frente a la crisis de la idea del personaje social —siguiendo a Danilo Martuccelli (2007a)— es cómo conceptualizar el lugar que en todo análisis social ocupa el contexto y las posiciones sociales. Es decir, qué hacer ante el descrédito de la homología entre procesos estructurales, trayectorias colectivas (de clase, género, generación) y experiencias personales. No se trata de sustraer el contexto del análisis social, sino de modificar la pretensión de comprender al individuo y al mundo social, exclusiva y/o dominantemente, a partir de las posiciones sociales.

 

2. Metodología

La reconstrucción de los relatos biográficos se realiza por medio de entrevistas, demandando por lo general más de un encuentro con la persona entrevistada (Leclerc-Olive, 2009). La elección de la entrevista como técnica para construir los relatos de vida obedece a su capacidad para brindar información de las experiencias de los sujetos (Di Leo et. al 2011; Sautu, 2004). La entrevista, en tanto técnica de relevamiento de información, permite indagar lo que una persona piensa respecto de un determinado suceso o tópico, y a la vez es una forma de capturar la perspectiva del entrevistado desde su propio universo lingüístico, simbólico y social (Gubrium y Holstein, 2002). En el relato de vida no se trata de explorar todos los sucesos de la vida, sino de comprender la trayectoria a partir de la identificación de los acontecimientos que la han determinado (Leclerc-Olive, 2009). Los relatos de vida son relatos biográficos en los cuales —a través de varias entrevistas— se despliegan las experiencias de una persona para acceder al testimonio subjetivo y las valoraciones que hace de su propia vida (Di Leo y Camarotti, 2013; Pujadas Muñoz, 1992).

Los relatos biográficos en tanto documentos enriquecen el análisis, pero no sustituyen a las entrevistas en sí mismas. En el estudio de los relatos de vida no se busca construir tipologías, sino comprender procesos que, aunque singulares, permitan comprender biografías similares (Leclerc-Olive, 2009). Por ello, se realizan entrevistas a personas que han vivenciado situaciones o transitado por espacios similares (Kornblit, 2010a).

Los relatos de vida fueron elaborados a partir de una serie de entrevistas individuales y sucesivas, cinco o seis dependiendo de cada sujeto. El único requisito para formar parte de la muestra consistió en que los espacios de sociabilidad de los entrevistados2 se encontraran en barrios vulnerabilizados del Gran Buenos Aires. En total se confeccionaron diez relatos de vida, cuatro a mujeres y seis a varones, de entre dieciocho y veintiséis años, residentes en villas y barrios populares. Se trata de jóvenes que han aceptado el desafío de compartir lo vivido y quieren escribir su propia historia.3

La selección de los entrevistados, retomando los principios de la metodología cualitativa, se efectuó en relación con el grado de saturación de la información y del análisis. De acuerdo con la estrategia del muestreo teórico (Strauss y Corbin, 2006) se procuró la mayor heterogeneidad dentro del universo de estudio. Para ello se utilizaron distintos criterios de diversificación: edad, sexo, tipo de espacio de sociabilidad, barrios y niveles educativos. Asimismo, cada persona fue contactada en distintas instituciones y organizaciones comunitarias (centros de salud, escuelas, organizaciones sociales, iglesias), para evitar los mismos grupos de pertenencia. Se tomaron los resguardos éticos para preservar el anonimato de las personas que formaron parte de la investigación (Di Leo y Camarotti, 2013).

Para identificar los acontecimientos biográficos y giros de la existencia se retomó la estrategia metodológica utilizada por Leclerc-Olive (2009). Así, luego de una pregunta inicial sobre cómo se describirían se planteó el interrogante central: Si tuvieras que elegir los principales momentos o hechos que provocaron cambios importantes en tu vida, ¿cuáles serían?

A lo largo de los encuentros los entrevistados fueron invitados a traer objetos personales, como un modo de evocar los acontecimientos. Luego de cada encuentro, el entrevistador les devolvía la transcripción de la entrevista anterior. En este trabajo de entrevistas y transcripción el entrevistador elaboró un primer borrador del relato de vida, abierto a las correcciones y cambios de los jóvenes entrevistados; esta redacción estuvo a cargo del equipo de entrevistadores debido a las dificultades de algunos entrevistados. La versión final de los relatos fue consensuada con los entrevistados y se asumieron como significativos los acontecimientos que fueron identificados por los mismos entrevistados.

Los relatos de vida se abordaron a partir del esquema de análisis propuesto por Leclerc-Olive (2009), especialmente las categorías de acontecimientos biográficos y giros de la existencia.

Los acontecimientos biográficos, a diferencia de los simples recuerdos, son aquellos que obligan a reelaborar el relato de la vida, siempre provisorio y relativamente maleable. Los acontecimientos reconocidos como «significativos» conforman un calendario privado y llevan adelante una doble función temporalizante: por un lado, modifican la experiencia y marcan el tiempo; y por el otro, constituyen un nuevo esquema para pensar el tiempo.

A diferencia de las catástrofes, experiencias traumáticas que impiden la formación misma del relato, los giros de la existencia refieren a acontecimientos en los cuales se ha podido estabilizar el significado y el sujeto ha podido «dar vuelta la página». En estos giros, continuando con el planteamiento de Leclerc-Olive, el sujeto se interpela: las representaciones sobre sí mismo y sobre el mundo son alteradas, y se producen múltiples disonancias (cognitivas, afectivas, morales).

Como señala la tradición de estudios sobre relatos biográficos (Bertaux, Strauss, Denzin), el interés no radica solamente en describir los giros de la existencia —denominados como puntos de viraje, momentos bisagra, puntos de inflexión, incidentes críticos, según el enfoque de análisis—, sino comprender qué lleva a una persona a tomar cierto camino en una particular situación social y determinado momento, enlazando el tiempo histórico y el biográfico (Kornblit, 2010a).

 

3. Resultados

a) «El tiempo del antes»: violencias

En este trabajo, la exposición de los resultados se centra en uno de los entrevistados y su relato (Carlos), a partir de este se establecen similitudes y diferencias con el resto. Este recorte obedece a un principio básico de la investigación biográfica y a los resultados del proceso de análisis. En tanto totalidad singular, el relato biográfico debe ser respetado en su mayor especificidad y densidad posible (Leclerc-Olive, 2009); principio al que, en el presente artículo, podemos aspirar solo si nos detenemos de modo especial en uno de los relatos.

Como se desarrolla a lo largo del artículo, el relato de Carlos, permite trazar líneas de continuidad con el resto de los entrevistados y también se posiciona como un caso singular. Igual que el resto de los entrevistados, la experiencia de Carlos pone de relieve las adversidades en la infancia y los problemas afrontados durante el devenir joven. A diferencia de los otros relatos, su narración expone cómo su vida se ha alterado a partir de su giro en la existencia y da cuenta de un proceso de politización de su experiencia.

En el Recuadro 1 se presentan los acontecimientos biográficos que han marcado la vida de Carlos hasta el comienzo del tratamiento por drogas, experiencia que constituye un giro de su existencia. Los párrafos destacados en cursiva han sido señalados como significativos por Carlos, igual que el giro en su existencia, identificado como «momento clave»; de modo complementario se detallan otros sucesos y otras experiencias para captar los acontecimientos en relación con el conjunto del recorrido de su vida.

Recuadro 1: El «Antes»: Primeros acontecimientos y giro de la existencia en la vida de carlos (26 años)

Nace con apenas 7 meses y 900 gramos. «Me dieron por muerto». Su familia deja el pueblo, llega al Hospital Argerich, Ciudad de Buenos Aires, en una «incubadora de ternero». De allí, a la villa: casa de chapa y cartón de 4x3 con sus padres y sus cinco hermanas.

Padre obrero y madre empleada doméstica, es «criado por mis hermanas». Agradables recuerdos del jardín de infantes. A los 5 años, un desconocido intenta abusar de él, logra huir, solo una de sus hermanas le cree. En primaria pasa de ser hostigado a victimario.

«Las violencias familiares»: «No entendía por qué nos pegaban tanto»; «Mi papá era alcohólico, le pegaba a mi mamá». «Me cargaban: era el hijo del borracho». «Mucho tiempo todo este tema de darme vuelta en la cabeza».

En el viaje de egresados, organizado por un dirigente político, se anota tarde y viaja con otro grupo: «todos los peores, los más terribles, empieza mi vínculo con todo lo que va a hacer más terrible».

«El profesor de carpintería me va a buscar para que no abandone». Luego de ser expulsado en el secundario, se inscribe en un Centro de Formación Profesional en carpintería. «Después que me fue a buscar, no falté más»; «cuando había una demostración de afecto, yo respondía». Finaliza el curso.

Se inscribe en un secundario nocturno. Empieza a estar más tiempo en la calle, se escapa de su casa: «no soportaba estar en mi casa, sentía una hipocresía con mi viejo: ¿qué hacía ahí?».

Trabaja desde los 13 años: junta botellas, verdulero, vendedor ambulante, etcétera. Recuerdos alegres de sus iniciativas, el dinero era suyo.

Se hace amigo de Darío, un novio de su hermana, vinculado con el robo. «Ahí empecé a tener poder»; «él me bancaba». Cuando Darío cae preso, «perdí a alguien que por primera vez me protegía»; «más allá de la percepción violenta que daba, también daba seguridad».

Junto a sus grupos de pares, frecuenta la noche y consume alcohol, marihuana y cocaína. Siempre trabaja, como cartero, obrero metalúrgico, constructor, carpintero, operador de radio.

Entabla relaciones con un dirigente social.

En un confuso episodio cae en coma etílico y es apuñalado. «La sensación de la muerte era lo mejor que me podía pasar».

Profundiza su consumo «mayor autodestrucción». «Para ese entonces ya estaba en la cadena de la anestesia». Empieza a consumir pasta base. «Empecé a perder todo».

«Dejaba de lado esa parte mía solidaria, de buen compañero, de trabajar y estudiar. «Me resiento con la vida»; «¡Qué vida de mierda»; «Ganas de prender fuego el mundo».

Episodio de sobredosis y preinfarto. «La droga me había ganado, era la excepción».

«Momento clave: comienzo mi tratamiento por drogas, ahí empiezo a buscar quién realmente soy». Tras muchos años de consumo se interna: «te corta la situación, vos no podés cortar». «Ahí empecé a trabajar mucho, la verdad le metí una garra ahí, laburando todo, laburando, laburando». «Fui dejando de a poco la victimización»; «me victimizaba para... y esa miseria creo que fue una de las más fuertes de las que me hice cargo». «La violencia fue la que más me costó»; «era consciente de la violencia que tenía encima». «Siento que Jesús me dice: vos sos el único responsable». «Decidí liberarme, ahí cambió mi vida». Su madre y sus hermanas participan en algunas reuniones en el centro de rehabilitación.

Una de sus hermanas le pide que sea el padrino de su hijo. «Me lo pide en pleno quilombo mío»; «fue una ficha muy grande para mí».

Estos primeros acontecimientos conforman el tiempo del antes, «una época de un cierto comportamiento, una cierta manera de vivir», diferente al tiempo del después, época que se inicia con su internación. Los acontecimientos que son objeto del relato en esta primera etapa refieren a escenas de agresión en el ámbito familiar, a situaciones de violencia en la escuela y en otros espacios de la vida cotidiana, y al consumo de drogas desde la adolescencia.

También identifica como acontecimientos significativos dos vínculos —por fuera de la familia— que funcionan como soportes: por un lado, el profesor de carpintería que le alienta a continuar su formación; y por otro lado Darío, que le brinda protección y poder.

Los soportes, retomando la definición de Martuccelli (2007b), son entendidos como medios materiales e inmateriales, relaciones u objetos, experiencias o actividades diversas, que permiten a los individuos sostenerse en la existencia. A diferencia de los recursos o capitales, los soportes rara vez son utilizados a nivel instrumental, suponen vínculos intersubjetivos, y tienen diferentes visibilidades y legitimidades.

El primer acontecimiento que Carlos identifica como significativo es el ambiente de «violencia familiar». Cien veces Carlos le pidió a su madre que abandonaran a su padre, que lo dejaran y empezaran otra vida junto a sus hermanas. «Pobre vieja», lamenta Carlos, ella quería que tuviéramos el padre que no había tenido y la violencia le resultaba familiar, había sido educado en ella. Se interroga cómo hubieran sido sus vidas, la de sus hermanas y la suya, si se hubieran ido. No oculta la profundidad de la herida causada, acrecentada por la impotencia por no haber podido hacer algo: «Me destrozó ver que estaban juntos, me destrozó la vida, no poder hacer nada».

La violencia vivida en el espacio familiar encuentra puntos de continuidad y nuevas fuentes de alimentación en la escuela y en el barrio. Para Carlos, los primeros recuerdos de la primaria son el hostigamiento de otros compañeros: «tenía miedo de ir al colegio, era muy blandito». Tercer grado fue un año bisagra en su itinerario en la escuela: se peleó con su principal agresor y pasó «a ser victimario, me empecé a pelear con todo el mundo, ya no me importaba nada».

En el relato que teje Carlos el inicio en el consumo de drogas no es una situación destacada, aparece como un paso esperado, inevitable, junto a sus compañeros del colegio, a pesar de que cuando era pequeño se decía a sí mismo que no se drogaría ni pararía en la esquina. «Siempre pensé que mi vida iba a ir más allá de eso [...] por la cultura que me enseñó mi vieja, del trabajo, el progreso, el estudio».

Reconoce escenas de diversión y placer en los cuales el consumo era parte de buenos momentos, encuentros festivos con amigos, salidas nocturnas y desafíos. «Siempre estuve ahí, al límite, como que siempre probando, siempre mandándome, siempre... no sé, si en su momento se fumaba dinamita, yo hubiera fumado». Mientras transcurre su adolescencia y juventud, sus prácticas de consumo se diversifican (alcohol, marihuana y cocaína) y le brindan un efecto anestésico. En el marco de las vicisitudes de su vida, profundiza el consumo hacia un camino de autodestrucción que lo llevará a un episodio de sobredosis, sin poder dejar de consumir pasta base. Derrotado por su adicción, se siente superado por la situación y decide internarse, momento clave de su vida.

La trayectoria de Carlos presenta similitudes con la de los otros jóvenes entrevistados. La condición migrante (en el caso de Carlos marcada precisamente con su nacimiento), la privación de recursos y diversas formas de la violencia son acontecimientos que pueblan las trayectorias de este grupo de jóvenes.

«En la niñez», narra José Luis (23), «la pasé mal, fueron los peores momentos de mi vida». Separados sus padres, José Luis es apartado también de sus hermanos y enviado a vivir con la familia de su tía, tiempo en el que es preso del hambre y la impotencia. La infancia de Julito (26 años) también fue difícil: el fallecimiento de su padre a sus dos años de vida fue seguido por un padrastro que maltrataba a su madre, le agredía físicamente y les hacía pasar hambre. Julito solía decirse que mataría a su padrastro cuando cumpliera dieciocho años: nunca enfrentó el dilema de cumplir su promesa, su padrastro fue asesinado cuando cumplió dieciséis años. Ese sentimiento también acompañó a Carlos desde su temprana infancia: con seis años se había jurado «darle un mazazo en la cabeza [a su padre] y no me animaba; siempre tuve ese sentimiento de querer hacer justicia». En este escenario, para Julito y Carlos la casa ya no es un hogar y las compañías se hacen en la calle.

Al igual que Carlos, para Julito el consumo problemático de drogas es un acontecimiento significativo. Había vivido múltiples cambios de residencia y abandonos: «era nómade, vivía acá, allá, allá. Me llevaban a la casa de mis tíos, de mi abuela». A sus veintiún años, cansado de la vida que llevaba desde los diez años como peón en el campo, parte hacia Buenos Aires. Poco tiempo después comienza a consumir: angustiado, sin nada para hacer, trabajaba y consumía pasta base de cocaína. Atrapado en el consumo, termina en la calle, sin dinero para comprarse ropa ni para pagar un alquiler. Con la colaboración de su jefe empezó a asistir a un centro de día, impulsado por un grupo de religiosos y comenzó así una nueva etapa alejada del consumo de pasta base: «tuve que dejar todo de lado, tuve que pedir tratamiento como once meses y sigo en tratamiento».

Los episodios de violencia cotidiana no son privativos de la vida de Carlos, son escenas cotidianas en los relatos de Juana (20 años), Dora (20 años) y Nora (19 años), quienes describen situaciones de robo, tiroteos y venganzas en sus lugares de residencia. Los relatos no solo describen episodios en los cuales son testigos de enfrentamientos, sino también aparecen escenas en donde son protagonistas. Por ejemplo, Purly (18 años) detalla sus peleas en el marco de una fiesta con grupos de otros barrios, como seguidor de su club de fútbol y en los encuentros con la policía.

b) «El tiempo del después»: giros de la existencia

El «momento clave», tal como lo denomina Carlos, es cuando comienza el tratamiento para dejar de consumir: «hago un giro y empiezo a ver el porqué y cómo era yo realmente, y empiezo a trabajar sobre mi persona». De esos momentos Carlos valora su esfuerzo y compromiso con el que se dispuso a trabajar las situaciones que venía arrastrando hace tiempo, especialmente la victimización que funcionaba como aliciente para continuar consumiendo y la violencia autodestructiva. Reconoce también, además del centro y sus propuestas, el apoyo de su madre y hermanas, quienes participaron en algunas actividades. Inesperadamente, su hermana, en uno de sus peores momentos, le pide que sea el padrino de su hijo: «sentía que no era responsable con nada» y ese pedido fue de gran ayuda para volver a creer en sí mismo.

Recuadro 2: El «Después»: Otros acontecimientos y giro de la existencia en la vida de Carlos (26 años)

En el marco de una actividad solidaria del centro de rehabilitación, viaja al norte del país, dos años después de haber comenzado el tratamiento. En un momento de soledad y reflexión, decide perdonar a su padre: «Mirá Dios, para mí hasta acá fue, hasta acá llegué. Para mí... acá terminó. Mi viejo que tenga salud, que pueda estar bien, pero por mí ya está. Me puse a llorar casi cinco horas solo ahí, y me liberé. Esa sensación de libertad fue terrible, sacarme esa mochila de odio y rencor».

«Hoy por hoy, hay terapeutas que no entienden cómo yo puedo ir a la casa de mi familia, de mi viejo».

También durante su proceso de rehabilitación participa en una obra de teatro como actor protagónico. Asiste a festivales de teatro. «Tengo la sensación de querer compartirlo [...] son cosas que de donde uno viene son impensables [...] y pensaba con todo lo que me pasó estar hoy acá. Esas cosas me emocionan, me sorprenden».

Primer beso con su novia actual: «Siempre el miedo al rechazo o a la exposición de mis sentimientos. Hasta hoy me cuesta abrirme [...] es complicado. Lo laburé y todo lo demás [...] una mina que yo quiero, que me apoya [...] Los sentimientos son un tema, tengo todo armado para no tocar eso que para mí fue muy mamado desde la cuna, ¿no? Desde mi padre, si mi padre podía lastimarme, imagínate los demás».

Alta y mudanza: Cuando le informa del alta: «Me paré y pegué un grito de liberación». «Cuando volvía al barrio ya no era el mismo; mi mejor amigo dejó de serlo; dejé de ser Carlos el Copado; empecé a ser el responsable, el que tomaba distancia»; «A veces no quiero ir, a veces extraño a mis amigos»; «Cuando me rehabilité, siento que perdí gran parte de la gente con la que me juntaba». Momentos de profunda soledad. Desde que se había internado, nunca más volvió a dormir en la villa. Salir de la villa es dejar atrás «una gran familia»; un compartir permanente: «salís afuera y tenés un amigo con quien hablar», «todo el tiempo estás acompañado». «Yo ya me retiré... y sí, me retiré de varias maneras»; «mi vida ya no está en el barrio»; «ya no soy como era antes». «Tampoco voy a estar un fin de semana a la noche en la villa [...] todo lo que se vive y me gusta, lo siento más mío [...] tampoco me voy a estar poniendo a prueba todo el tiempo».

Su vida en el departamento, tiempo de soledad y angustia. «Disfruto de tener luz, de tener agua y bañarme cuando tengo ganas y no esperar a que tenga agua, hay un montón de diferencias y las disfruto». «También es difícil la presión a veces... yo salí, ¿viste? Del barrio, mediáticamente yo salí, y eso es muy notorio en el barrio por el laburo que hago».

Tiene una recaída en el consumo: «Ahí fue donde hice el clic que... saber que no soy un adicto recuperado, sino un adicto en rehabilitación permanente».

«La vuelta de página» en la vida de Carlos (26 años) comienza con la internación, se profundiza cuando decide liberarse del odio hacia las personas que lo habían dañado y se consolida con sus actuales compromisos laborales y artísticos. Uno de los momentos más importantes en su tratamiento se dio fuera del centro, en la soledad de un cerro. En el marco de una actividad solidaria, logró cerrar un tema que había trabajado en el centro terapéutico: al perdonar a su padre y al padre de Darío se saca una «mochila de odio y rencor». «Necesitaba perdonar, más que perdón, liberación», precisa. En ese proceso Carlos se interroga a sí mismo y comienza un período de búsqueda que lo lleva a alejarse de viejos amigos y mudarse de barrio, camino de angustia y soledad. El cambio en su vida fue volver a conectarse con intereses y anhelos que siempre había tenido, acciones vinculadas con iniciativas culturales y trabajos sociales.

Solo en el caso de Charly (26 años) existe un proceso que supone una discontinuidad tan profunda en su trayectoria como en Carlos (26 años). En el relato de Charly el momento de bifurcación tiene una fecha precisa, tan exacta como un círculo en el calendario: tras cuatro años en prisión, recupera su libertad. «Fue un antes y un después, un cambio total para mí». El tiempo del antes está signado por el delito y la violencia, «priorizaba la plata, la joda, mujeres y todo lo que no me llevaba por buen camino». Estar en la cárcel fue «lo peor que me pasó en la vida». Afuera, para su familia, el tiempo no pasaba: no hubo fiestas ni cumpleaños, nada que celebrar. «Pedía la posibilidad de poder cambiar para hacer las cosas bien». El tiempo del después fue un «empezar de cero», un cambio radical en «mi forma de pensar, de ver las cosas, de proyectar». Agotado y feliz por sus trabajos, solo le queda tiempo para su familia. No visita a su antiguo barrio: no le tientan las viejas opciones, tampoco quiere «estar en la esquina con los pibes con dos pistolas». Esta nueva etapa es pensada como «una puerta que se vuelve a abrir, una nueva oportunidad»: conoce a sus sobrinos y es elegido padrino, «lo mejor que me pasó en la vida».

Sin la intensidad presente en las narrativas sobre los giros de la existencia, en los otros relatos aparecen acontecimientos que refieren a diversos espacios que han desempeñado papeles reconocidos como positivos en sus biografías. Por ejemplo, para Facu (19 años) el acercamiento a la parroquia, que comenzó con un curso de guitarra, terminó siendo una experiencia que le posibilitó canalizar sus ganas de ayudar a terceros y le brindó un espacio en el cual reflexionar sobre sí mismo y su futuro. Para Nora (19 años), la «Casa del Adolescente»4 fue una institución significativa en su vida, especialmente por el trabajo de los coordinadores, los nuevos amigos y la posibilidad de viajar por fuera de su localidad. De un modo similar, Dora (20 años) recuerda su paso por el grupo de exploradores de la parroquia, especialmente los campamentos y los viajes. Por otro lado, Lili (23 años) tiene una valoración positiva del grupo de reflexión de familias, destinado a los vecinos del municipio que tienen problemas con el consumo de drogas que funciona en el Centro de Inclusión Comunitaria. Finalmente, para Juana (20 años) el bachillerato popular fue la alternativa que le permitió continuar y finalizar sus estudios; tras su vuelta de Paraguay, ya con diecisiete años no quería volver a un colegio convencional, porque era dos o más años mayor que sus compañeros y tampoco le gustaba la propuesta del centro educativo para adultos.

En cierta medida, estos espacios que funcionan como soportes pueden ser adjetivados como conmutadores, adaptando el uso de Ana Lía Kornblit (2010b), en tanto ponen en circulación otros discursos y actúan como plataformas que posibilitan el ejercicio de la autonomía y promueven el desarrollo de proyectos biográficos.5

c) «Mi presente y mi futuro»: proyectos

En el relato de los jóvenes se detallan iniciativas y anhelos vinculados con la formación y el trabajo. Formar una familia, ser madre/padre, también aparecen como faros cuando imaginan su futuro. Para varios de los jóvenes, la escritura, el teatro y la música refieren a modos de expresarse y formas de escapar a la rutina y, eventualmente, obtener el reconocimiento. Especialmente para Carlos (26 años), quien luego de triunfar como actor, sueña con publicar un libro, cuenta con material de sobra en sus cuadernos. En el Recuadro 3 se comparten sus reflexiones sobre su presente y su futuro.

Recuadro 3 : «Mi presente y mi futuro», En la vida de Carlos (26 años)

«Mi presente y mi futuro»:

«Aprendí que la vida te sorprende».

«Siento que pegué un salto, hablo de política, de sociedad, justicia social, de qué voy a hacer, aprendí a hablar de lo que me pasa». «Yo quiero ser actor y presidente, una ya está»; «Un poco más sencillo, presidente de un club; en mi casa, con un tallercito de carpintería».

«Vos imagínate: seis años sin colchón, casa de cartón, vos imagínate la situación, y pensé que nunca iba a poder salir, y ahora estoy actuando y hasta doy clases de teatro». «Y miraba todo y pensaba esto lo armé todo yo, me sentí orgulloso».

«Quiero una familia, poder tener tiempo para disfrutar de mi familia». «Tampoco voy a decir igualdad y voy a descuidar lo mío. Me parece que si yo pude llegar es porque tuve oportunidades y la idea es que todos las tengamos».

«Siempre digo que lo bueno es no saber dónde está mi techo».

A diferencia del resto de los entrevistados, el relato de Carlos tiende a transformar el vocabulario del infortunio y del abuso —dominante en buena parte de los otros relatos (Martuccelli, 2013)— en un sentimiento de rebeldía y una demanda de cuidados, reparación y justicia. Así se desmarca de la victimización, posicionamiento que solo permite al sujeto ser escuchado en tanto víctima, para pensarse como sujeto pleno de derechos (Pecheny, 2010).

En este proceso de politización, Carlos revisa su propia existencia y analiza los contextos, vinculados con la violencia y la desigualdad, o mejor dicho, con la violencia de vivir sin tener recursos, en una pobreza permanente, con pocas oportunidades y opciones de vida. De este modo, las experiencias de privación y los problemas vividos son interpretados como expresiones singulares de un escenario histórico, haciendo visible el carácter político de las relaciones y conflictos sociales.

El relato de Carlos está cimentado por una constante reflexividad: analiza lo sucedido, se pregunta sobre si pudo haber sido de otro modo, y se aventura al futuro con proyectos.

... porque yo siempre fui solidario, siempre me gustó el trabajo social, me encanta, no sé, tengo una deuda con eso, siempre como que sentí que yo podía evitar, o entender o evitar que a algunos les pase lo que a mí me pasó. Tengo la suerte, tengo razonamiento, tengo la fuerza, la energía para todas las cosas que me pasaron a mí. Estoy entero.

...tengo cicatrices en todo el cuerpo y demás, pero tengo una entereza, para mí, y una lucidez y un amor por la vida que... De repente digo: bueno muchachos, que esto sirva para algo, transformarlo, ¿no? (Carlos, 26 años).

La politización de su experiencia, atendiendo a sus acontecimientos más dolorosos e intransferibles, no refiere exclusivamente a su esfuerzo de abstracción, sino a un trabajo solidario y cotidiano en problemáticas vinculadas con la violencia y la falta de oportunidades. En el actual proceso de singularización, la politización de la experiencia no opera solo ni necesariamente por una generalización abstracta, lo político también se fabrica con movimientos que van de lo particular a lo singular, por medio de las experiencias comunes y la resonancia de las emociones vividas (Martuccelli, 2007a). El actual modo de individuación plantea entre sus consecuencias políticas otras vías de exploración de los procesos de politización. De acuerdo con el análisis de Martuccelli, el camino de la solidaridad transitará de una individualidad a otra y dependerá de la capacidad de percibir «detrás de procesos colectivos, comunes o no, la singularidad de los individuos (de lo particular a lo particular)» (2013:7).

El sentimiento de «tener una deuda», por no haber podido evitar ciertos episodios o por haber podido «salir del barrio», se conjuga con la fuerza y la lucidez de transformar lo vivido en algo positivo hacia los otros y su comunidad. Entender, evitar y reparar son las acciones que acompañan este proceso de cambio en la vida de Carlos, modo en donde lo vivido ha repercutido en su presente y su futuro. El tiempo biográfico, como afirma Leclerc-Olive (2009), es a la vez una vuelta atrás y una proyección en el porvenir, tiempo de pliegues, superposiciones y rupturas.

En el análisis de la experiencia temporal se suelen confundir dos relaciones con el futuro que deben distinguirse, retomando el planteamiento original de Husserl, recuperado por Bourdieu (1990) y Leclerc-Olive (2009). Por un lado, la relación con el futuro que corresponde llamar proyecto y plantea el futuro como posibilidad. Por otro lado, y en franca oposición, la relación con el futuro denominada protensión o anticipación preperceptiva, relación con un futuro que no es, un futuro que es casi un presente; la protensión pone de relieve cómo la significación acerca del futuro está anticipada en el pasado (Moreno Pestaña, 2004).

En el relato de Carlos el porvenir aparece como un mundo abierto. «No saber dónde está mi techo», «aprender que la vida te sorprende», son expresiones de una relación con el futuro inmersa en los juegos del lenguaje de lo posible y lo aleatorio. Estos juegos de lenguaje son «condiciones de posibilidad de las elecciones y decisiones» (Leclerc-Olive, 2009). La relación con el futuro no se agota cuando Carlos detalla sus actividades o próximas iniciativas, también se rastrea cuando se presenta y narra su pasado.

«¿Quién soy?», repite Carlos ante el interrogante del entrevistador. «Todavía me estoy construyendo», afirma. Se presenta como una persona «que todavía se está buscando», una tarea en curso e inconclusa. «No quiero decir que estoy perdido», asevera y explica que vive un proceso, consciente y reflexivo, sobre sus intereses y proyecciones.

Esta relación con el futuro es diametralmente opuesta a otros momentos de su vida, cuando «solo iba para adelante sin pensar», o cuando la «sensación de la muerte» le daba paz y descanso del sufrimiento acumulado, momentos en donde el tiempo era indiferenciado, circunstancias donde «la muerte era lo mejor que me podía pasar».

Si bien sabemos que los acontecimientos biográficos que han marcado la vida, una vez entramados y formando un tiempo discreto, son los que permiten «orientarse y proyectarse hacia el futuro» (Leclerc-Olive, 2009), las maneras concretas en que lo vivido es resignificado y transformado constituyen una interrogante.

El futuro también es un asunto del pasado, especialmente el modo en que se anudan en el presente. Carlos y Charly comparten un juicio sobre el futuro, nacido del dolor de sus experiencias pasadas. «Yo pienso que si se me volvieron a abrir las puertas es porque esta tiene que ser la mía», reflexiona Charly. En un registro similar, Carlos cree que está «preparado para algo bueno y que todo lo malo que me pasa o me pasó fue porque algo bueno estará por venir».

El tiempo discreto de la biografía, como señala Leclerc-Olive (2009), retomando a Reinhart Koselleck (1985), resulta de un esquema transitivo entre el campo de la experiencia y el horizonte de expectativas. Es decir, los acontecimientos biográficos y los giros de la existencia están en relación con lo que se espera del porvenir y forman parte del calendario privado de cada sujeto.

 

4. Discusión

La propuesta ha sido comprender a escala de los individuos —específicamente desde sus relatos biográficos— los acontecimientos biográficos en la vida de varones y mujeres jóvenes residentes en villas y barrios populares del Gran Buenos Aires.

Desde las perspectivas de los jóvenes, gran parte de los problemas que han vivenciado son de índole personal e intrafamiliar, asimilados en buena medida por medio de los vocabularios de la desgracia, del infortunio y del abuso, coincidiendo con el análisis de Martuccelli (2013). En los relatos y entrevistas se escucha el eco de la muerte joven: amigos fallecidos, escenas de vida o muerte, episodios de sobredosis, intentos de suicidio. Los jóvenes saben, sin conocer los perfiles de morbimortalidad en jóvenes, cómo la desigualdad y la violencia se cobran vidas, modifican la sociabilidad de los grupos y alteran la vida en su comunidad.

Si bien el interés central ha radicado en los sentidos que los jóvenes han dado de sus experiencias, es imprescindible interrogar los contornos del entramado social más amplio en donde se desenvuelven las vidas de estos jóvenes, tarea básica en el análisis biográfico, consistente en enlazar el tiempo biográfico y el tiempo histórico.

El mayor impacto que generan los relatos biográficos radica «en el hecho de que el proceso que se vivencia es, en el momento mismo en que se narra, una aventura abierta» (Martuccelli, 2013:10). Una «aventura abierta» en la que no se avizora un final estable y se cuenta con nulos o escasos anclajes institucionales: se trata de sujetos que están obligados a enfrentar problemas sociales que —en otras latitudes o en otros momentos históricos— son o eran «procesados por las instituciones», contando «antes que nada, con ellos mismos y con los vínculos intersubjetivos que han podido establecer» (Martuccelli, 2013:13). Lo primordial, en una sociedad representada como abusiva, hostil e indiferente, es procurarse lugares de contención y soportes y a partir de ellos sostenerse en pie y poder enhebrar proyectos personales que permiten ir más allá de un presente continuo. No se trata de un optimismo ingenuo: en los relatos se respira también la tenaz obstinación de seguir adelante, más allá de lo vivido, a pesar de hoy.

Las vidas y los relatos de estos jóvenes ponen de relieve, desde sus experiencias individuales, las dificultades en cuanto a la inclusión social, definida como la posibilidad del ejercicio de la capacidad efectiva de acceder a los derechos económicos, sociales y culturales, en un contexto en donde las instituciones ofrecen menos bases de apoyo capaces de organizar los tiempos sociales bajo la forma de la previsibilidad (Kessler y Merklen, 2013; Araujo y Martuccelli, 2012; Martuccelli, 2010; Castel, 1997).

Desde una perspectiva enfocada en la vulnerabilidad social y los derechos humanos (Ayres, Paiva y Francia, 2012), las adversidades en la infancia y los problemas durante el devenir joven asumen otra forma y color. Así, se devela la ausencia de espacios de cuidado, programas sociales o instituciones, que protejan o brinden asistencia para afrontar experiencias traumáticas como las privaciones crónicas, las agresiones familiares, las violencias cotidianas y los consumos problemáticos de drogas, reforzando la situación de desamparo en la temprana infancia o adolescencia. No debiera ser necesario aclarar que el enfoque en la vulnerabilidad no significa que una conducta de riesgo carezca de consecuencias o importancia (Parker y Aggleton, 2012); es una perspectiva más amplia que considera tanto las prácticas de las personas y sus relaciones sociales como el impacto del Estado, por acción u omisión (Pecheny et al. 2012). Los acontecimientos biográficos en las trayectorias de este grupo de jóvenes dan cuenta de un nivel alto de vulnerabilidad social, pautado no solo por la mayor susceptibilidad de perjuicios, sino también por la menor disponibilidad de recursos para su protección y por la ausencia de instancias oportunas de reparación.

A modo de cierre, queda planteada la necesidad de profundizar el estudio de los soportes en adolescentes y jóvenes en contextos de vulnerabilidad social, con el objeto de caracterizar el diferencial de legitimidad de los soportes, y poder establecer relaciones con los giros de la existencia, los horizontes de expectativas y la generación de proyectos.

 

Buenos Aires (Argentina), enero 2014.

 

Notas

1 Proyectos: i) UBACyT 2010-2012, código 20020090200376. Financiado por Universidad de Buenos Aires (UBA). Director: Pablo Francisco Di Leo - Codirectora: Ana Clara Camarotti; ii) PICT 2010, código 0621. Financiado por Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT). Investigador responsable: Pablo Francisco Di Leo. Sede de ambos proyectos: Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.

2 Se utiliza el género masculino en los plurales solo para facilitar su lectura, sin olvidar por ello la orientación androcéntrica del español y sus implicancias simbólicas y políticas.

3 De allí, la pertinencia del título del libro «Quiero escribir mi historia. Vida de jóvenes en barrios populares» (Di Leo y Camarotti, 2013), en el cual se han publicado los relatos de vida y primeros análisis.

4 La Casa del Adolescente es un espacio dependiente de la Dirección General de Niñez y Adolescencia del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la que se desarrollan actividades de apoyo escolar, recreación, talleres, trámites y promoción de derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

5 En la elaboración de un marco conceptual sobre promoción de la salud entre jóvenes, Kornblit (2010) retoma la noción de shifters o conmutadores, utilizada previamente por Michel de Certeau para captar la capacidad de ciertas personas o instituciones de relativizar ciertos saberes y poner en circulación otros discursos; la elaboración original del término remite a la lingüística de Jakobson. La inclusión de los espacios grupales entendidos como conmutadores en relación con la promoción de la salud obedece a que actúan «como plataformas que posibilitan el ejercicio de la autonomía», pilar de una concepción integral de la salud, de acuerdo con la propuesta de Kornblit.

 

Referencias Bibliográficas

Araujo, Kathya y Danilo Martuccelli (2012): Desafíos comunes. Retrato de la sociedad chilena y sus individuos. Santiago: Editorial LOM.

Ayres, José Ricardo, et al. (2012): «Conceitos e práticas de prevenção: da história natural da doença ao quadro da vulnerabilidade e direitos humanos». En: Paiva, J., et al. (orgs.). Vulnerabilidade e direitos humanos. Prevenção e promoção de saúde. Livro 1. Curitiba: Juruá Editora.

Bayón, María Cristina (2008): «Desigualdad y procesos de exclusión social. Concentración socioespacial de desventajas en el Gran Buenos Aires y la Ciudad de México». Estudios Demográficos y Urbanos, 23(1).

Bourdieu, Pierre (1990): El sentido práctico. Madrid: Taurus.

Castel, Robert (1997): La metamorfosis de la cuestión social. Una crónica del asalariado. Buenos Aires: Paidós.

Di Leo, Pablo, et al. (2011): «Procesos de individuación y relatos biográficos: articulaciones y potencialidades para el abordaje de experiencias juveniles en el campo de la promoción de la salud». IX Jornadas de Sociología, Pre ALAS Recife, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.

Di Leo, Pablo y Ana Clara Camarotti (ed.) (2013): «Introducción». En: «Quiero escribir mi historia». Vidas de jóvenes en barrios populares. Buenos Aires: Biblos.

Epele, María (2010): Sujetar por la herida. Una etnografía sobre drogas, pobreza y salud. Buenos Aires: Paidós.

Gubrium, Jafer y James Holdstein (2002): Handbook of Interview Research: Context and Method. Thousand Oaks: Sage Publications.

Grassi, Estela y Claudia Danani (2011): El mundo del trabajo y los caminos de la vida: trabajar para vivir, vivir para trabajar. Buenos Aires: Espacio Editorial.

INDEC (2010). Censo nacional de población, hogares y viviendas 2010. Buenos Aires: INDEC.

Kessler, Gabriel y Denis Merklen (2013): «Una introducción cruzando el Atlántico». En R. Castel, et al.: Individuación, precariedad, inseguridad. Buenos Aires: Paidós.

Kornblit, Ana Lía (2010a): «Historias y relatos de vida: pseudoanálisis y análisis en la investigación social». Ciclo de Seminarios: «Debates metodológicos en proceso de investigación social cualitativa». Universidad de la República, Montevideo, 8 de octubre.

Kornblit, Ana Lía (2010b): «La promoción de la salud entre los jóvenes». Acta Psiquiátrica y Psicológica de América Latina, 56(3).

Koselleck, Reinhart (1985): Futures Past. On the semantic of Historical Time. Cambridge: MIT Press.

Lecler-Olive, Michele (2009): «Temporalidades de la experiencia: las biografías y sus acontecimientos». Iberofórum, 8(iv).

Martuccelli, Danilo (2013): «Prefacio». En: «Quiero escribir mi historia». Vidas de jóvenes en barrios populares. Buenos Aires: Biblos.

Martuccelli, Danilo (2010): ¿Existen individuos en el Sur? Santiago: Editorial LOM.

Martuccelli, Danilo (2007a): Gramáticas del individuo. Buenos Aires: Losada.

Martuccelli, Danilo (2007b): Cambio de rumbo. La sociedad a escala del individuo. Santiago: Editorial LOM.

Miranda, Ana; Analía Otero y Agustina Corica (2007): «Cambio y situación social de los jóvenes en Argentina». Papeles de Población N°52.

Moreno Pestaña (2004): «Cuerpo, género y clase social en Pierre Bourdieu». En Pierre Bourdieu: las herramientas del sociólogo. Madrid: Fundamentos.

Parker, Richard y Peter Aggleton (2012): «Hiv e Aids, Desigualdade social y mobilização política». En: Paiva, J., et al. (orgs.). Vulnerabilidade e direitos humanos. Prevenção e promoção de saúde. Livro 1. Curitiba: Juruá Editora.

Pecheny, Mario (2010): «Political agents or vulnerable victims? Framing sexual rights as sexual health in Argentina». En: Peter Aggleton y Richard Parker: Handbook of Sexuality, Health and Rights. EE.UU. y Canadá: Routledge.

Pecheny, Mario; Matías Bruno, Renata Hiller, Georgina Binstock y Hernán Manzelli (2012): «Vulnerabilidad de las mujeres ante la infección por VIH en Argentina». En Mónica Gogna (comp.): Las mujeres viviendo con VIH en Argentina. Desafíos para la atención integral. Buenos Aires: Ediciones Publikar.

Pérez, Pablo (2009): «Desigualdad social e inserción laboral de jóvenes en el período posconvertibilidad». Novedades CEIL N°3.

Pujadas Muñoz, Juan José (2002): El método biográfico. El uso de las historias de vida en ciencias sociales. Madrid: Centro de investigaciones Sociológicas.

Salvia, Agustín (2008): Jóvenes promesas. Trabajo, educación y exclusión social en la Argentina. Buenos Aires: Miño y Dávila.

Sautu, Ruth (comp.) (2004): El método biográfico. La reconstrucción de la sociedad a partir del testimonio de los actores. Buenos Aires: Lumiere.

Steinberg, Cora; Oscar Cetrángolo y Francisco Gatto (2011): «Desigualdades territoriales en la Argentina. Insumos para el planeamiento estratégico del sector educativo». Documentos de Proyectos N°53, CEPAL/UPEA.

Tuñón, Ianina (2013): «Inclusión educativa y estructura de oportunidades para la recreación. Niñez y adolescencia en la Argentina Urbana». Observatorio de la Deuda Social Argentina N°1.

 


Recibido: mayo 2014; Aceptado: junio 2014.