SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.13 número2Expectativas de Autoeficacia y Actitud Prosocial Asociadas a Participación Ciudadana en JóvenesLa Responsabilidad Social: Cómo la Viven Tres Grupos de Estudiantes de Enseñanza Media en Chile índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Psykhe (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-2228

Psykhe v.13 n.2 Santiago nov. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22282004000200008 

 

PSYKHE 2004, Vol. 13, Nº 2, 99 -155

ARTICULO

Universitarios y Voluntariado: Análisis del Involucramiento en Acciones Filantrópicas de los Alumnos de la PUC

University Students and Volunteering: Analysis of the Involvement in Philanthropic Actions of PUC Students

René Ríos
Pontificia Universidad Católica de Chile

Dirección para Correspondencia


El artículo describe el involucramiento de los estudiantes universitarios en actividades voluntarias de filantropía (ayuda a terceros), culturales, de causas y campañas, asociatividad estudiantil (centros de alumnos) y movimientos u organizaciones políticas. Se explica el involucramiento por: a) la estructura familiar que establecería disposiciones para involucrase, incluyendo variables como el nivel socio económico y educacional de los padres y las variables que actúan como estabilizadores de la disposición, fundamentalmente el proyecto educativo escolar; y b) la religión y vivencia de la religiosidad. Se extraen consecuencias referidas al proyecto educativo de la propia universidad, en particular los referidos a la adquisición de competencias y habilidades crecientemente demandadas por la profesionalización de las organizaciones del tercer sector.


This article describes university students' involvement in philanthropic help to others, cultural activities, campaigns, student associations and political movements and organizations. Involvement is explained by: a) the family structure that establishes basal dispositions towards involvement, including variables such a parental socio economic and educational level and variables that act as stabilizers of the involvement disposition, in particular the educational project of the high school; b) religion and experience of religiosity. From the interpretation several consequences are drawn for the university's educational project, in particular those referred to the acquisition of abilities and competencies increasingly demanded by the professionalization of third sector organizations.



Este artículo presenta los primeros hallazgos de una investigación acerca del involucramiento en actividades voluntarias de estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), que permitirá avanzar en el conocimiento acerca de los cambios de sentido que la acción de voluntariado está adquiriendo, procurando explicar los principales factores que inciden en la participación de los jóvenes. El modelo teórico busca vincular tres niveles de análisis, en primer lugar el de las estructuras sociales que generan la disposición a involucrarse, en particular las de la familia. En segundo término, es un intento inicial de incorporar el nivel meso o intermedio conceptualizado como estructura de oportunidades. Finalmente, propone una interpretación más general del fenómeno en base al análisis de los cambios a nivel de sistema social, sustentado en los procesos de diferenciación funcional y en los mecanismos y modalidades de integración.

Antecedentes

Concepto de Actividad Voluntaria

Para esta investigación se ha adoptado la conceptualización ampliamente aceptada por la investigación social sobre el voluntariado y que ha sido adoptada por las Naciones Unidas (Davis, 1999). La acción voluntaria y la realización de prácticas sociales de voluntariado (en lo sucesivo actividad de voluntariado), requiere ser una acción que:

1. No tiene recompensas materiales, aunque obviamente puede ser beneficiosa para el voluntario en otros aspectos.

2. El voluntario se involucra libremente, sin compulsión de ningún tipo.

3. Es una acción que persigue el beneficio de otras personas.

4. Debe ser realizada en el marco de una organización. El voluntario debe mostrar un nivel de compromiso o sostener su acción de voluntariado en el tiempo (Davis, 1999; UN, 2001).

Esta definición no incluye las acciones que se podrían clasificar de altruistas, ni acciones esporádicas de ayuda a terceros, incluyendo la familia directa.

La elaboración del concepto del voluntariado requiere precisar diversas relaciones entre acciones que se toman voluntariamente, son distintas aquellas a las que los sujetos se incorporan libremente, de las que implican algún tipo de obligación, incluyendo la reciprocidad con familiares, parientes y amigos. Las investigaciones empíricas disponibles han demostrado que la relación entre ayuda y voluntariado es compleja, ya que el voluntariado aparece relacionado con la ayuda, pero la ayuda (a familiares, parientes y amigos) no se vincula con el voluntariado (Wilson, 2000; Wilson & Musick, 1997).

Desarrollo de la Sociedad Civil, Organismos Intermedios y su Importancia y Relevancia Contemporáneas

Los últimos datos y análisis disponibles acerca de las actividades de involucramiento voluntario en Chile indican que el porcentaje de personas incorporadas a este tipo de actividades ha tenido incrementos significativos (Zulueta, 2003). Por su parte, el Gobierno ha formulado una política de fomento de este tipo de actividades, como una forma de lograr una mayor cohesión social y conseguir mayores grados de participación ciudadana (Alcalá Consultores, 2002). El propósito de dichas políticas sería contrarrestar los efectos negativos del funcionamiento de la sociedad chilena como la atomización de los individuos, por lo que estas actividades se aprecian como formas de integración social adecuadas para enfrentar diversos tipos de desafíos, que el liderazgo político considera fundamentales1.

El número de entidades privadas, corporaciones, fundaciones y agrupaciones que se proveen de trabajo voluntario para realizar su labor parece haber tenido un incremento importante. La cantidad de iniciativas, programas y proyectos que este tipo de organizaciones llevan a cabo ha aumentado notoriamente, no sólo en cantidad sino especialmente en la variedad de intervenciones sociales que se realizan. No menos significativo es el número de iniciativas que no han alcanzado aún la formalización en forma de corporaciones y que son muchas iniciativas pequeñas de ayuda a terceros que ensayan diversas formas de resolución de una variedad de problemas en todos los ámbitos (Acción, 2003).

Simultáneamente se verifica un aumento de su presencia en los medios de comunicación, como parte de noticias, de testimonios de esfuerzo para superar situaciones de pobreza, de exclusión o de manifestación de la solidaridad con personas enfermas, débiles y vulnerables. Además se informa regularmente sobre las oportunidades para involucrarse, por ejemplo, en sitios web de los medios escritos2. Desde inicios de la década pasada se publica la Guía Solidaria, distribuida junto a las guías telefónicas, para facilitar la elección y el acceso a organizaciones a las que la población puede aportar.

La sociedad chilena presenta entonces un cambio en las estructuras de oportunidades para el involucramiento en actividades voluntarias. éstas incluyen la participación en actividades recreativas y deportivas, en las organizaciones ciudadanas territoriales y funcionales, en grupos de autoayuda y de ayuda filantrópica a terceros. Las que menor crecimiento evidenciarían son aquellas agrupaciones que son la base para conformar movimientos sociales, de carácter más político.

El conjunto de las organizaciones intermedias conforman el denominado Tercer Sector y la Sociedad Civil, cuyo fortalecimiento se aprecia como algo deseable tanto desde la perspectiva del Estado, en particular del ejecutivo y legislativo, como desde la propia sociedad civil. La noción que subyace, es que su desarrollo permitiría facilitar la producción de bienes comunes, colectivos o públicos, con aportes de la ciudadanía, que a su vez, se vería fortalecida por su propia actividad y experiencia. Estas nociones -en la perspectiva de la sociología posicionada como una observación de segundo orden- son indicativas de cambios sociales profundos que está experimentando la sociedad chilena. Sugieren que las modalidades de integración social -de coordinación para el logro de la cooperación- han sido modificadas o se están transformando y que nuevas formas son necesarias para lograr niveles de cohesión social que permitan una "mejor vida social", más enriquecida, menos "egoísta e individualista" y capaz de realizar aportes a una vida en comunidad más fructífera y satisfactoria. Dicho en términos más analíticos, alcanzar niveles de cohesión que permitan producir los bienes comunes necesarios para un funcionamiento con niveles de integración adecuados, tanto de los sujetos a las estructuras intermedias (nivel meso), como entre los subsistemas sociales.

Estos cambios se manifiestan en la semántica que caracteriza las nuevas formas de nominar los problemas y sus soluciones, que dejan de lado las formas anteriores, por ser inadecuadas para dar cuenta del sentido que los sujetos dan a sus acciones y a las de los colectivos. Así, por ejemplo, Tironi (2003) observa que nunca antes en la historia de las sociedades modernas, se habla y se anhela tanto la comunidad. No sólo como una añoranza por una vida colectiva pretérita que el funcionamiento de los mercados y la individualización habrían destruido, sino como una forma evolutiva y superior de vivir en sociedad, que es donde radicaría el mayor desafío (Etzioni, 1999, 2000).

Tampoco están exentos de influencias ideológicas, incluso, se puede argumentar que se constituyen como ideologías. Aparecen como formas de resistencia a la creciente predominancia del mecanismo de mercado y dudan de la capacidad de las burocracias para coordinar las decisiones y lograr cooperación social. En estos contextos y en diversas visiones, se tiende a omitir que los principales ámbitos asociativos se erigen en torno a la Iglesia Católica y al empresariado. En la primera no sólo por una tradición de larga data, sino sobre todo en el caso chileno, por la existencia de obras sociales de enorme magnitud como el Hogar de Cristo, por el papel que ha tenido históricamente en temas como el de la reforma agraria y sindicalización y educación campesina, en el fomento del cooperativismo, en la organización sindical y, no menos significativo, en el proveer de un alero protector a organizaciones populares, entidades académicas, asociaciones gremiales y de derechos humanos durante el régimen militar.

El ámbito empresarial muestra una fuerte tendencia a crear asociaciones de productores y de empresas en los diversos rubros. A diferencia de las formas asociativas empresariales del pasado, en la actualidad no actúan sólo como grupos de interés o de presión frente al Estado, sino que aparecen crecientemente en actividades de colaboración en la formulación e implementación de políticas públicas, como asociaciones público-privadas para enfrentar determinados asuntos de la agenda pública, especialmente económicos, legislativos y de regulación. El Estado, en particular el ejecutivo, aparece fomentando su participación en este tipo de policy networks, cuyas estructuras y dinámicas no son debidamente contenidas bajo el concepto de corporativismo o neocorporativismo3. Debido a la dinámica de la economía chilena en las últimas décadas, han aparecido nuevos sectores productivos, nuevos productos y nuevos mercados que son abordados de manera competitiva, pero cuyas actividades son crecientemente autorreguladas por medio de asociaciones cooperativas entre las firmas que compiten entre sí. Este fenómeno, también indica que la sociedad civil está fortaleciéndose y, por la información disponible, de manera aún más acelerada en el ámbito empresarial que en otros.

Motivación Hacia las Actividades de Voluntariado

La literatura sociológica de las últimas dos décadas da cuenta de investigaciones acerca del tercer sector en general (DiMaggio & Anheir, 1990; Perry & Imperial, 200; Skocpol & Fiorina, 1999; Wilson, 2000; Wilson & Musick, 1997), y de los procesos de involucramiento con los que distintas poblaciones han tenido que lidiar y procurando dar cuenta del tema de las motivaciones de los individuos que se involucran. En pocos casos se ofrecen comparaciones con los que no participan. Las generalizaciones que se pueden hacer son bastante limitadas y no se consideran explicaciones suficientes del fenómeno (Piliavin & Charng, 1990; Wilson, 2000; Wilson & Musick, 1997). Esto se podría atribuir a investigaciones que se centran de manera exclusiva en algunas variables o atributos de los individuos considerados aisladamente de los contextos sociales más amplios en que actúan.

Estas limitaciones de la investigación centrada en las motivaciones para el involucramiento en actividades voluntarias ha llevado a Wilson (2000) a concluir que lo más que se puede obtener, es conocimiento acerca de las formas semánticas que dan cuenta de la socialización que los sujetos han recibido durante su vida, incluida la socialización secundaria (o terciaria) a que han estado expuestos en las organizaciones o agrupaciones en las que se han involucrado. Si se pregunta a un católico, es probable que de cuenta de su participación en términos de caridad o solidaridad, mientras que un masón, lo hará en términos de fraternidad. Si se indagara a qué se refieren, es muy probable que el significado de los términos sea básicamente el mismo: hacerse cargo de ayudar a otros que están en una peor situación que ellos mismos. Este aserto no es un argumento en contra de la relevancia de la indagación acerca de las motivaciones de los sujetos para involucrarse, más bien, es una alerta acerca de la limitación explicativa que esta línea de investigación presenta para lograr una explicación satisfactoria o completa del fenómeno.

Las limitaciones que presenta la investigación sociológica de las motivaciones se deben fundamentalmente, a que no se ha realizado una elaboración teórica de las estructuras de la subjetividad. Una elaboración sociológica es la que ofrece Turner (1987), que especifica con mayor precisión sus componentes sociológicos y deriva un interesante programa de investigación, que desafortunadamente no avanzó como para ofrecer operacionalizaciones utilizables empíricamente. Desde otras aproximaciones, la mayoría de las conceptualizaciones parecen aceptar los supuestos de la teoría económica. El involucramiento en actividades voluntarias presenta una paradoja para la economía neoclásica, en particular, para el conjunto de supuestos que se expresa bajo el rótulo del homo economicus: la conducta se basa en preferencias y se orienta a maximizar los beneficios propios, de modo egoísta, para así procurar que los costos los asuman otros. Ante estos supuestos, la conducta de involucrarse en actividades que benefician a otros y que implican incurrir en costos es paradójica pues niega el núcleo de los supuestos de la conducta económica racional. La investigación acerca de las motivaciones para el involucramiento voluntario parte de esta paradoja e intenta obtener evidencia acerca de características o atributos individuales y sociales que expliquen la disposición a realizar este tipo de actividad. Una vía de explicación ha consistido en descubrir que el voluntario obtiene beneficios de diverso tipo: satisfacción psicológica de la necesidad de reconocimiento, aumento de contactos personales que podrían ser eventualmente de utilidad, adquisición de experiencia y oportunidades de aprendizaje de aplicación en el ámbito laboral, hacer nuevos amigos o conocer futuros cónyuges. De aquí que la definición sintetizada por Davis (1999) pone como primera condición que el voluntario no debe percibir remuneración, aunque puede percibir otros beneficios. Esta línea argumentativa mantiene los supuestos del homo economicus, restricción que se propone resolver por medio del uso del concepto de altruismo, la conducta desinteresada, no egoísta, que procura el bien de otro. En esas concepciones, la predisposición altruista se activa como actividad de filantropía, que derivaría en actividad voluntaria, donación caritativa y compromisos de involucramiento en diversos grados (Piliavin & Charng, 1990).

Como explicación alternativa a la teoría de la motivación altruista, Schervish y Havens (1997) proponen una teoría de la identificación. El altruismo es definido, en la sociobiología, como conductas autodestructivas en beneficio de otros; económicamente, como una opción que el actor escogió y que habría sido mejor para él, si no hubiese tenido en consideración los efectos de su elección en otros. En suma, supone la negación del sí mismo (selflessness), que según Schervish y Havens, es teórica y empíricamente inadecuada pues se exploran:

los efectos de la negación de sí mismo (selflessness) especialmente en las áreas de vida en las cuales el involucramiento y la dedicación son las fuerzas motivacionales. En vez de investigar la influencia movilizadora de la ausencia de sí, es más fructífero investigar la presencia de sí mismo y en particular, los factores que inducen a la identificación de sí mismo con las necesidades y aspiraciones de otros. (Schervish & Havens, 1997, p. 236)

En las investigaciones realizadas por Schervish, los entrevistados -millonarios que hacen donaciones caritativas- no articulan su marco interpretativo (frame) en términos de altruismo o auto interés. Schervish y Havens (1997) descubrieron un modelo de involucramiento en base a procesos de identificación, en el cual, el grado de identificación empática con las necesidades de otros genera compromisos filantrópicos.

El modelo de identificación se compone de:

1. Comunidades de participación, que pueden ser formales o informales, que requieren diversos grados de involucramiento en las actividades.

Son las redes de relaciones formales e informales a las cuales están asociados los sujetos.

2. Marcos de conciencia, que son las maneras de pensar y sentir que están profundamente enraizadas en la percatación ("awareness") para inducir un compromiso con una causa. Estos marcos están constituidos fundamentalmente por creencias y valores, y no se agotan conteniéndolos en el concepto de ideología (Benford & Snow, 2000; Snow & Benford, 2001).

3. Requerimientos directos a los individuos para involucrarse. Si bien es posible que algunos se ofrezcan como voluntarios, la mayoría de los involucramientos ocurren como respuesta a una invitación a participar (Curtis, Grabb & Baer, 1992; Gould, 1993; Hall, McKechnie, Davidman & Leslie, 2001; Kim & Bearman, 1997; Marwell, Oliver & Prahl, 1988; Wilson, 2000; Wilson & Musick, 1997). En este aspecto, el análisis de las redes sociales en las que los sujetos están imbuidos, ofrece una explicación alternativa a la que reposa en aspectos motivacionales (Snow, Zurcher & Ekland-Olson, 1980).

4. Modelos y experiencias juveniles. Las investigaciones sobre el involucramiento en actividad voluntaria han producido evidencia significativa acerca del efecto que tienen en la actividad adulta, las experiencias obtenidas en la etapa juvenil (Egerton, 2002; Reed & Selbee, 2000; Wilson & Musick, 1997).

5. Disposición de recursos discrecionales. Fundamentalmente se trata de tiempo y dinero considerado disponible para dar o dedicar a una causa.

Hay al menos dos niveles de análisis adicionales a éste: la estructura de oportunidades, que consiste en un nivel meso o intermedio de organizaciones e interacciones que genera incentivos, compensaciones y razones para dar cuenta de la actividad; y el nivel del propio sistema social, cuya dinámica de cambio y requisitos de estabilización va generando requerimientos a los diversos dispositivos funcionales -esto es, resolución de problemas- para conseguir niveles eficaces de funcionamiento, integración y coordinación ante la diferenciación que caracteriza su evolución. Esos cambios deben realizarse de modo que el sistema pueda sustentarse, resolver adecuadamente los múltiples conflictos y disfunciones que su propio funcionamiento va creando como creciente complejidad.

Los requerimientos del sistema social se manifiestan de diversas maneras: modificaciones de las estructuras de oportunidad, cambios de las semánticas para dar cuenta del sentido para los sujetos, tópicos de conversación y temáticas de comunicación que surgen y se expanden, entre muchos otros (Luhmann, 1998b). De modo que un programa de investigación acerca de las actividades de voluntariado debería ser capaz de proveer explicaciones en estos tres niveles de análisis:

1. Estructuras sociales a nivel micro, como la familia, que generan la estructura motivacional del individuo pero, se propone aquí, interpretadas como procesos de producción de sentido para su propia conducta y la de los demás, y organizaciones, como la escolar, que amplifican, consolidan o ratifican las disposiciones generadas a nivel familiar;

2. Nivel meso de organizaciones e interacciones; y

3. Nivel del sistema social.

Estructuras Sociales a Nivel Micro

En esta investigación indagamos acerca de la estructura familiar y sus efectos sobre las disposiciones. En un trabajo que es pionero en el análisis de redes sociales, Elizabeth Bott (1957) postuló que la división de roles domésticos y conyugales en la pareja marital estaba afectada por el grado de densidad de la red social que rodea a la familia. Así, cuanto más densa es la red, más segmentación de roles se observa entre los cónyuges; cuanto menos densa, más tienden a desempeñar los diversos roles de manera intercambiable; en el intermedio, se observan roles complementarios. Bott encontró que estas estructuras de roles se relacionan con el nivel socioeconómico de las familias, de modo que, las de la clase trabajadora se imbrican en redes más densas y presentan una mayor segmentación de roles. La clase media profesional se caracteriza por estructuras de roles complementarios o intercambiables. No observó familias de clase alta sobre las que se puede postular que, debido a la existencia de propiedad y a una vida social también imbricada en redes densas, su estructura interna tendería más hacia la segmentación de roles que hacia su intercambiabilidad. La población de estudiantes de la PUC abarca un amplio espectro de estratificación, con una mayor concentración en los estratos medios-altos que otras poblaciones estudiantiles de las universidades tradicionales.

¿Por qué la estructura de los roles de los padres constituiría un factor explicativo de la disposición a participar en actividades de voluntariado? La respuesta propuesta se construye desde las teorías del intercambio social (Bearman, 1997; Cook, 1982; Takahashi, 2000). En una distribución de roles de tipo segmentada, cada uno de los cónyuges tiene un ámbito de decisión y de acción exclusivos, que se maneja autónomamente del otro. Así, una vez que la mujer dispone de los recursos para alimentación, decide cotidianamente qué se comerá. De manera análoga, el hombre tiene otros ámbitos de decisión que se adoptan independientemente de los de la mujer. De modo que cuando cualquiera de ellos requiere algo del otro, se verifica un intercambio de tipo transaccional, que a pesar de toda la ambigüedad que se puede imputar a éstos en la vida familiar, establece términos de intercambios más o menos especificados. "Vamos al cine a ver la película que tú quieres, si vamos a visitar a mi madre; te hago tal plato de comida, si ordenas el closet". En una estructura de roles no segmentados, este tipo de transacción tiene menos probabilidades de ocurrir debido a que son intercambiables o complementarios, por esto, las prestaciones recíprocas ocurren en un continuo temporal en el que no se puede llevar la cuenta de la dirección. Esta ambigüedad de los términos "transaccionales" en la pareja, conduce a un intercambio de tipo generalizado y asimétrico, basado en las normas de reciprocidad y confianza mutua. El estudiante presencia estas formas de comportamiento de los padres, que generan distintas disposiciones hacia la participación en la vida social. De esta forma, los que crecen en familias con roles segmentados, tenderían a concebir que todo intercambio debe establecer con la mayor exactitud los términos bajo los que se realiza, acotándolos a intercambios específicos y puntuales. Disimilarmente, los que crecen en un ambiente familiar con más ambigüedad, han aprendido que pueden involucrarse en intercambios que son continuos, ambiguos, en los que la norma de reciprocidad tiene mayor notabilidad. Esta diferencia hace que la disposición a involucrarse en intercambios que no tienen términos inmediatos de simetría entre costos y beneficios (es decir, transacciones), como es la actividad de voluntariado, sería mayor en aquellas personas que han crecido presenciando intercambios continuos, ambiguos y asimétricos entre sus padres.

Involucramiento de los padres. De acuerdo a la evidencia disponible en la literatura, hay transmisión de las disposiciones a involucrarse en actividades de voluntariado desde los padres a los hijos. Las investigaciones demuestran regularidades en las correlaciones entre ambas, pero no se ha logrado avanzar suficientemente en la identificación y especificación de los mecanismos de transmisión. Habitualmente se ha recurrido a explicarla mediante procesos no especificados de adquisición de orientaciones valóricas y normativas. Más recientemente, Bekkers (2003) incorpora elementos presentes en las teorías del aprendizaje social, en la elaboración de un modelo que explica la participación voluntaria de los hijos, dadas las conductas de los padres. De esta forma, considera que los padres, a través de su conducta y la manera de socializar a los hijos, traspasan condiciones que hacen al niño más propenso al voluntariado y proveen contextos sociales adecuados para estas actividades como la afiliación religiosa. Los mayores niveles educacionales también potencian en los hijos ciertas características personales, como hacerlos más propensos a recibir invitaciones, debido a los recursos (competencias, habilidades) de que disponen. Por otra parte, también ha propuesto incorporar elementos que refieren a la estructura de oportunidades, que pueden ser incorporados como dispositivos de exposición a mayores probabilidades de invitación, así como también, de sustentación del interés o compromiso por participar. Entre estos elementos destacan: los contextos de aprobación social de las conductas prosociales y la internalización de los valores prosociales por parte del niño, que a futuro no requerirá motivaciones o monitoreos externos para involucrarse y comprometerse con este tipo de actividades. La internalización le permitirá seleccionar con mayor libertad tanto el tipo de actividad voluntaria como la organización o temática. Este efecto perduraría aún cuando la afiliación religiosa se debilitara, de modo que cuando hay procesos de secularización, los hijos criados en familias religiosas se involucran en temáticas de tipo laicas o ciudadanas (protección del medio ambiente por ejemplo).

Además del involucramiento de los padres en actividades voluntarias, la presente investigación considera la participación de los hermanos en este tipo de actividad, ya que se estima, que así como se aprenden conductas socializadas desde los padres, también se pueden aprender o desarrollar propensiones hacia las actividades voluntarias por la participación de los hermanos (que corresponden a los "pares" dentro del espacio familiar).

El colegio y el voluntariado. De la misma forma en que se ha estudiado la importancia de la distribución de roles conyugales y la participación de los padres y hermanos en actividades voluntarias, para explicar el involucramiento voluntario, es necesario dar cuenta de la importancia del colegio como una estructura social, que puede desarrollar o activar la participación voluntaria. Como fuente de socialización secundaria, después de la familia, el colegio es la primera instancia en la cual se pueden corroborar, mutar o enfrentar, los valores y el tipo de conducta de la familia con el entorno social relevante. De esta manera, la formación que busca dar el colegio expresada en su religiosidad, en las actividades extracurriculares más relevantes y en los valores que se difunden entre los alumnos, pueden potenciar o no la participación en actividades de voluntariado de los jóvenes. Al mismo tiempo, existe una relación muy importante entre el colegio y los valores de la familia, ya que la selección de un establecimiento educacional por parte de los padres, probablemente considera la calidad de la educación, la congruencia valórica con la familia y sus ideales y las posibilidades de desarrollar conductas sociales coherentes con estas premisas.

Método

Participantes

Los datos fueron generados por medio de cuestionarios autoaplicados a una muestra de cursos mínimos (obligatorios) durante el primer semestre del 2003, en la Universidad Católica (PUC). Esta muestra se debe a que el proyecto educativo de la Universidad contempla que todos sus alumnos deban rendir cursos de otras disciplinas y carreras, que son parte del currículum mínimo de la unidad que las imparte. De este modo, por ejemplo, en cursos de psicología, se encuentran alumnos de ingeniería. Los datos se ponderaron de acuerdo a la proporción de alumnos de cada carrera, de modo que es una muestra representativa de todas las carreras de pregrado impartidas. El total de cuestionarios respondidos es de 2095. Debido a la forma de aplicación, durante los últimos 20 minutos de una clase, no se puede establecer el porcentaje de rechazo. Sin embargo, considerando el número de cuestionarios, es una muestra con un margen de error menor al 4% a un nivel de significación de 95%.

La PUC es actualmente una de las universidades que capta los mejores alumnos egresados de la enseñanza media del país. Diversos indicadores, como el número de primeras preferencias por las carreras impartidas en ella y la captación de los primeros puntajes de postulantes, muestran consistentemente a la PUC como la Universidad más preferida por la mayoría de los mejores alumnos. Esto hace que presente rasgos difíciles de generalizar al resto de las universidades públicas y privadas del país. No sólo por la calidad de los estudiantes, sino también por los perfiles socioeconómicos. Mientras en el sistema universitario, el 80% de los estudiantes son la primera generación de sus familias que alcanzan estudios de nivel terciario (Tironi, 2003), en la PUC, más del 60% son al menos segunda generación con estudios universitarios. La distribución por nivel socioeconómico en la PUC es distinta, comprendiendo aproximadamente un tercio de alumnos provenientes de clases medias altas o superiores, un tercio de clase media (media y baja) y un poco menos de un tercio de alumnos pobres. Este último porcentaje ha aumentado desde la creación de las Becas Padre Hurtado que financian la totalidad del arancel a alumnos provenientes de familias con ingresos per cápita inferiores a $90000 con puntajes de selección superiores a 700 puntos en la PAA. En el primer semestre de 2003, el número total de alumnos de pregrado de la universidad era aproximadamente 18000 y 2000 de postgrado.

La elección de esta población para realizar esta investigación se basa en la constatación de que los egresados de la PUC constituyen un segmento significativo del liderazgo futuro de la sociedad chilena en ámbitos muy diversos, que incluyen las elites políticas, profesionales y empresariales, sociales y artísticas, científicas y de la autorreflexión y observación de la sociedad. La impronta o diferencia que un egresado de la Universidad tendrá en su futuro desempeño está siendo afectada por sus experiencias como voluntario. El supuesto es, que cuanto más influida en sus procesos formativos haya estado la futura elite por este tipo de actividad, más dirigirá en un determinado sentido las decisiones que adoptará en el desempeño de su liderazgo. Entonces para el conjunto de la sociedad y para las organizaciones del ámbito público y privado, no son indiferentes las oportunidades y el involucramiento en actividades de voluntariado de los estudiantes universitarios (Brint & Levy, 1999).

Instrumentos

El cuestionario indaga acerca de las experiencias de involucramiento, sus circunstancias, una evaluación de la participación y las razones para haberse involucrado o no. Mediante diversos ítems se observaron las concepciones sobre las actividades de voluntariado, los beneficiarios y los efectos de la actividad sobre su situación. Se aplicaron ítems para obtener información básica sobre los procesos de socialización familiar, proyecto educativo del colegio y el rol del voluntariado en el proceso formativo universitario, la religiosidad e identificación religiosa, el nivel socio-económico de la familia y los datos socio-demográficos.

Procedimiento

El análisis de datos en la primera etapa consistió en la exploración de tablas de contingencia entre las variables que la teoría predice que tendrían relaciones estadísticamente significativas. El segundo paso consistió en formular modelos alternativos de regresión logística para establecer la importancia que cada variable independiente tiene en la explicación del involucramiento. Esta estrategia permite reducir la enorme masa de datos en modelos de más fácil exposición y comprensión. Los modelos de regresión logística son adecuados para analizar datos medidos a nivel nominal (o cualitativos).

Resultados

El involucramiento en actividades voluntarias, siguiendo las clasificaciones vigentes (Smith, 1999; UN, 2001), incluye: ayuda a terceros (también denominada filantropía), participación en asociaciones de interés (en este caso, en centros de alumnos y federación de estudiantes), en actividades culturales, en causas y campañas, y en movimientos o partidos políticos.

El nivel de involucramiento de los estudiantes PUC, como se muestra en la Tabla 1, asciende al 73.7%, considerando a todos los alumnos que se han involucrado alguna vez en su vida en alguna de las actividades voluntarias, descritas anteriormente. En cuanto al involucramiento por tipos de actividad, destaca la ayuda a terceros, actividad en la cual el 64.4% de los alumnos declara haber participado alguna vez.

Tabla 1
Involucramiento de los alumnos por tipo de actividad


Un primer paso en la investigación consiste en identificar las estructuras que generan la disposición al involucramiento. La hipótesis central en este respecto postula que existen estudiantes con distintas disposiciones potenciales, determinadas en el nivel micro, que se activan en contextos situacionales específicos. Estos contextos se refieren a la estructura de oportunidades, como la exposición en grupos primarios, fundamentalmente redes de amigos, a demandas o invitaciones a participar; también consideran el marco interpretativo bajo el que se organiza la apelación e interpelación y la resonancia que suscitan en la estructura motivacional.

Estructuras Sociales que Establecen Disposición a la Participación Voluntaria

La Familia

La primera estructura social que establece la disposición es sin duda la familia. Las investigaciones disponibles no han indagado acerca de los efectos de la estructura de segmentación de los roles conyugales, pero sí, sobre tener padres involucrados, la religión que se profesa y los niveles de práctica religiosa, así como factores de estratificación social como el nivel socioeconómico, ocupacional y educacional de los padres.

Estructura de los roles conyugales. La estructura de roles conyugales se observó mediante tres indicadores de decisión: quién realiza las tareas domésticas (actividad cotidiana), quien decidía sobre los permisos (autoridad) y quién asistía a reuniones del colegio (responsabilidad sobre los hijos). Estos indicadores no dan cuenta adecuadamente de la división del trabajo, de los ámbitos de decisión y de actividad de los padres, lo que requeriría aplicar una batería de ítems a los propios padres, lo que no fue posible en el marco de esta investigación. Teniendo esto en cuenta, aún con estas limitaciones, se puede conocer más específicamente el efecto de algunos aspectos de la estructura familiar sobre la disposición al involucramiento en voluntariado.

Se seleccionaron aquellos alumnos cuyos padres tienen el estado civil de casado. Esto para poder observar la estructura familiar en una modalidad de funcionamiento en que es más probable la interacción padre-hijos de manera más regular. Este estado civil da cuenta del 76.9% de los casos.

Para facilitar la lectura de los datos, se clasificó a las familias en segmentadas y no segmentadas, que abarcan aquellas en que los roles se desempeñan indistintamente por cualquiera o en que ambos padres están involucrados. En el involucramiento en actividades de ayuda a terceros, inciden significativamente las variables "asistencia a reuniones de apoderados" y "otorgamiento de permisos". Como muestra la Tabla 2, el 68.4% de los estudiantes que provienen de familias sin segmentación de roles escolares, se involucran, contra el 61.9% del otro tipo de familia. El 68.4% de los que provienen de familias con métodos de control parental compartidos se involucra, contra el 61% de los del otro tipo.

Tabla 2
Estructura de roles conyugales y ayuda a terceros


En aquellas familias en que los roles maritales son compartidos o intercambiables se produce una mayor disposición a involucrarse en ayudar a terceros, de modo que la actividad de control del trabajo escolar y de las salidas por los padres y las comunicaciones que desencadenan al interior de la familia, generarían patrones de preocupación, dedicación y atención a las conductas y actividades del escolar que lo predisponen a ayudar a otros. Los estudiantes proyectarían su deuda por esta atención recibida hacia una devolución a terceros fuera de la familia. Por qué ocurre esta proyección se explicará más adelante mediante el análisis de otras variables.

La participación en movimientos o causas, se relaciona con la distribución de labores domésticas, ya que el involucramiento es mayor en los alumnos de familias de roles segmentados. Esto significa que cuando la familia funciona en base a una división del trabajo y de ámbitos de decisión segmentados, se genera una mayor propensión a participar de movimientos sociales (ver Tablas 3a y 3b).

Tabla 3a
Roles de los padres y participación en causas o campañas públicas*


Tabla 3b
Roles de los padres y participación en movimientos o partidos políticos**


Es la estructura de autoridad de la familia y la división del trabajo doméstico, la que genera mayor predisposición a involucrarse en estos tipos de actividad pública. Aunque el nivel de participación es mucho menor que en la ayuda a terceros, es más alto que el observado en la población nacional.

Es posible que la atracción hacia actividades de tipo reivindicativo y de defensa de intereses gremiales se genere como una forma de enfrentar a la estructura de autoridad en la sociedad más amplia. También sugiere que la segmentación de roles en el ejercicio del control parental produciría más sensibilidad hacia cuestiones percibidas como injustas o inapropiadas, en que probablemente la forma de concebir el ejercicio de la autoridad por parte del estudiante se aprecie como más caprichosa o arbitraria. La actividad gremial organizada provee a estos alumnos la oportunidad de establecer reglas de ordenamiento de la conducta de manera colectiva y participativa y también, de oportunidades de ejercer la autoridad en base a dichas reglas conocidas. La división del trabajo doméstico en roles segmentados posiblemente establece reglas de intercambio que pueden ser percibidas con resultados injustos en los aspectos distributivos, tanto de carga de trabajo como de obligaciones y de compensaciones. Si así fuera, los alumnos procurarían corregir los marcos de injusticia en la sociedad por medio de su participación. Esta proposición obtiene apoyo en las formas de concebir a los beneficiarios de la actividad de ayuda. De los alumnos involucrados en causas o campañas provenientes de familias segmentadas en los roles domésticos, el 19.1% escogió la caracterización de los beneficiarios como viviendo una situación de injusticia social, sólo el 9.7% de los similares pero no involucrados los caracterizó así.

Esta sección ha indagado en la estructura de roles conyugales de las familias de los estudiantes, la generación de disposiciones para involucrarse en actividades voluntarias. La evidencia y las pruebas estadísticas permiten sostener que dicha estructura tiene efectos que se manifiestan como involucramiento de hecho, lo que es ventajoso como estrategia de elaboración teórica, pues no es necesario lidiar con el complejo tema de las formas de transformación de actitudes en conductas.

A continuación analizaremos otro tema relacionado con la forma en la cual, la disposición a participar en actividades voluntarias se ve afectada por la familia: la participación de los padres y hermanos en este tipo de actividades.

Participación de padres y hermanos en actividades voluntarias. El involucramiento en actividades filantrópicas se transmite en los procesos de socialización en la familia y en el colegio. Las investigaciones disponibles refrendan consistentemente el hecho de que los hijos aprenden a involucrarse, en parte, debido a las actividades de sus padres (Bekkers, 2003). El 37.3% de los alumnos reporta que uno o ambos padres participaban en alguna organización o grupo haciendo trabajo voluntario. De los hijos de ambos padres involucrados, el 72.6% ha participado en ayuda a terceros. De padres no involucrados el 59.5% (ver Tabla 4). Este último porcentaje es alto de modo que es necesario considerar el efecto del colegio, tema que será desarrollado más adelante.

Tabla 4
Involucramiento de los padres y ayuda a terceros

Los hijos de padres involucrados se involucran más en el colegio que los hijos de padres no activos. De los que se inician en la etapa universitaria, el 60.3% proviene de familias sin participación. Las diferencias entre ambos tipos de familias no son significativas, de modo que es el colegio el que está produciendo el mayor efecto y la universidad ofrece una especie de segunda oportunidad, para el involucramiento de estudiantes cuyos padres no participaban.

El nivel educacional de los padres sigue una relación linear con el involucramiento, de modo que a mayor nivel educativo alcanzado, la participación aumenta consistentemente, con un efecto levemente mayor del nivel educacional de la madre, lo que se muestra con mayor precisión en la Tabla 5.

Tabla 5
Efecto de la educación de los padres en el involucramiento


El involucramiento de los hermanos tiene un efecto más fuerte que el de los padres y además del efecto directo sobre el involucramiento de los estudiantes, que se presenta a continuación en la Tabla 6, amplifica los efectos del involucramiento de los padres.

Tabla 6
Involucramiento de hermanos y ayuda a terceros


Así, cuando algún hermano está involucrado, y ninguno de los padres, el 77.5% de las estudiantes participa y el 66.1% de los varones. Cuando los hermanos y los padres no están involucrados, la participación de las mujeres baja a 49.2% y la de los hombres a 39.2%. Para las estudiantes con hermanos no involucrados, el involucramiento varía entre 63 y 66%, según cuál padre participe. Para los hombres el efecto es mayor si el padre está involucrado (69%). Cuando los hermanos están involucrados, los porcentajes aumentan a rangos entre 87 y 95% para las mujeres. En los estudiantes hombres, los efectos son menos claros, pues sólo el 40% participa cuando el padre está involucrado, el 67% cuando la madre y cuando ambos el 73%, con hermanos involucrados. Estos distintos efectos hacen que en las regresiones logísticas, al controlar por estas variables, el efecto del involucramiento de los padres disminuya.

En todo caso, más allá de los efectos por la interacción de las variables, queda claramente establecido que la participación de otros miembros de la familia tiene efectos claros sobre el involucramiento de los estudiantes universitarios.

Religión y Religiosidad

Otro aspecto de mucha importancia en el involucramiento en actividades filantrópicas lo constituye la religión. En todos los países en que se dispone de investigaciones, la religión es una de las variables explicativas que más regularidad presenta en relación a la participación. En este estudio, se indagó el credo religioso y si el estudiante se considera una persona muy o poco religiosa, independientemente de su credo, como se puede apreciar en la Tabla 7.

Tabla 7
Identificación religiosa y religiosidad en el involucramiento

Hay dos efectos que se destacan: en primer término, que los alumnos que se declaran católicos tienen una orientación claramente más pro social que los alumnos de las demás confesiones. En segundo término, los alumnos que se consideran personas con una religiosidad más profunda, presentan niveles de involucramiento mayores. Considerando sociológicamente el credo y la religiosidad, puede verse que afectan el involucramiento en tanto generan propensiones a vincularse con otros de manera no instrumental y en base a intercambios sociales de tipo generalizado. El componente central que se genera y mantiene activado es el de la reciprocidad, que es una virtud de quien ha recibido y queda obligado -en deuda- con otros (Becker, 1986). La formación religiosa, en todas las religiones, orienta al sujeto hacia otro generalizado que en su temporalización social se constituye como el resto de la sociedad. Esta formación puede tomar dos direcciones: como valores que obligan a tomar en cuenta en las decisiones propias el estado de terceros a los que se debe servir o sobre los que se asume alguna responsabilidad solidaria, o como orientaciones pro sociales que disponen a involucrarse en actividades de ayuda, fomento o resolución de problemas de otros (Becker & Dhingra 2001).

El Colegio

La tercera estructura social que establece disposición y oportunidades de experiencia es la institución escolar, que ofrece las primeras oportunidades de voluntariado. Este análisis requiere separar los efectos de la selección del tipo de colegio de las características de la familia que están asociadas a dicha decisión. Estas distinciones permiten separar los efectos que la educación de los padres y la afiliación religiosa de la familia tienen sobre el involucramiento. Los proyectos educativos escolares se pueden diferenciar ya que en algunos casos proveen oportunidades de involucramiento que amplifican la disposición a involucrarse en actividades de voluntariado pues enfatizan determinados valores y orientan y canalizan los esfuerzos de los escolares en distintas direcciones: hacia su propio desarrollo incorporando a terceros en él como parte integral y que se sintetiza como un proyecto con énfasis en valores; o hacia su propio desarrollo procurando logros centrado en sí mismo, que incluyen el autocontrol y el esfuerzo y que para el escolar aparece como un proyecto educativo con énfasis en el rendimiento y la disciplina. Por cierto, estos son los polos de un continuo con múltiples combinaciones entre ambos énfasis y al que el alumno ha otorgado un sentido que no necesariamente se ubica en uno de los dos polos extremos.

Por otra parte, el tipo de colegio (privado y no privado) se considera como indicador del nivel socioeconómico, que presenta regularidades estables de incidencia en el involucramiento.

La mayor diferencia entre el involucramiento en el colegio respecto al de la universidad, es que en el primero, el alumno se incorpora a proyectos habitualmente ya establecidos, programados y definidos. En la universidad, a veces se incorpora a este tipo de proyectos, pero en otras, asume un rol más activo que incluye la formulación del proyecto, su articulación en alguna forma de intervención social, la búsqueda de recursos y el reclutamiento de alumnos como voluntarios (Edwards, Mooney & Heald, 2001). De modo que las experiencias son sólo parcialmente comparables ya que como universitario desarrolla habilidades de gestión, análisis y administración.

La experiencia en el colegio es un importante precursor del involucramiento en la universidad. En este aspecto, el proyecto educativo del establecimiento puede incorporar la provisión de oportunidades para experienciar el involucramiento en actividades voluntarias, que van, por ejemplo, desde visitas a hogares de ancianos hasta la organización de trabajos voluntarios de verano.

Los datos muestran que la mayor parte de los alumnos de la Universidad Católica proviene de colegios particulares privados y religiosos. Dado que la mayoría de los colegios privados son católicos, el involucramiento en el colegio es mucho más probable que ocurra en éstos y significativamente menos posible en los municipales. Estos datos revelan la pauta de involucramiento en la época escolar. Además, los alumnos que son católicos o judíos de colegios religiosos, se involucran antes que los de otros tipos de colegio. El tipo de colegio es además un indicador del nivel socioeconómico de las familias, de modo que, la tendencia de los segmentos más dotados de recursos es que tienden a educar a sus hijos en colegios privados (ver Tabla 8). La evidencia ratifica la regularidad obtenida en las investigaciones empíricas acerca del mayor nivel de involucramiento de los sectores sociales altos en actividades filantrópicas.

Tabla 8
Financiamiento del colegio por ayuda a terceros


El involucramiento colegial en ayuda a terceros también depende del proyecto educativo. La mayoría de los alumnos, proviene de colegios que daban importancia al rendimiento, seguido de la disciplina y otros aspectos. Agrupando estos últimos tipos de proyectos educativos en una categoría de rendimiento y otra de valores, se obtiene que el 56.3% proviene de colegios con proyectos del primer tipo. En conjunto, el 43.7% de los alumnos provienen de colegios que enfatizan valores como la caridad, la solidaridad y la fraternidad. Los datos de la Tabla 9 muestran la relación entre el proyecto educativo y el momento en el cual los estudiantes se involucran en la ayuda a terceros.

Tabla 9
Proyecto educativo por época en que realiza ayuda a terceros por primera vez

De los alumnos que se involucraron durante su etapa colegial el 58.9% proviene de los colegios con proyectos educativos más centrados en valores y, de los involucrados durante su etapa universitaria, el 51.8% proviene de colegios orientados al rendimiento.

Se puede colegir que la estructura de oportunidades presente en la Universidad Católica, por una parte refuerza la disposición al involucramiento registrado en la etapa escolar y además proporciona acceso a este tipo de actividades para alumnos que provienen de colegios cuyos proyectos educativos son menos enfáticos en el tipo de valores que propicia la ayuda filantrópica.

Nivel Socio Económico

La elección de colegio está vinculada a otros aspectos de la estructura familiar como el nivel educacional y socio económico de los padres. Los niveles educacionales logrados por los padres se agruparon en dos categorías: hasta enseñanza media o técnica completa y universitaria (incompleta, completa y postgrado). Lo que se observa es que la decisión acerca de la selección del colegio está vinculada a las opciones que provee el nivel educativo y social de los padres.

El 68.9% de los padres y el 60.4% de las madres tienen educación universitaria. Este dato indica que la mayoría de los estudiantes de la PUC son, por lo menos, segunda generación con educación superior universitaria. El menor nivel educacional del padre se relaciona con proyectos educativos con un mayor énfasis en el rendimiento que en valores. Estos datos indican que los padres de menor nivel educacional buscan colegios que aseguren un nivel de rendimiento y disciplina que permita a los alumnos ingresar a la PUC. Como muestra la Tabla 10, los padres de mayor nivel educacional buscarían colegios cuyos proyectos educativos pongan énfasis en valores, en parte porque el rendimiento escolar se estaría traspasando en el seno de la familia.

Tabla 10
Proyecto educativo y nivel educacional de los padres


Por supuesto que esta dicotomía no es mutuamente excluyente en el sentido de que si un colegio enfatiza el rendimiento no desarrolle en los alumnos valores de solidaridad, o al revés. No debe olvidarse que se está estudiando una población universitaria que es la mejor del país en su rendimiento escolar y académico, de modo que estas diferencias no son drásticamente relevantes.

Finalmente, la identificación religiosa muestra una clara diferenciación entre las denominaciones con el tipo de proyecto educativo del colegio. Así, de acuerdo a los datos de la Tabla 11, entre los alumnos que se declaran católicos, el 53.5% señala que su colegio ponía más énfasis en valores y el 46.5% en rendimiento, disciplina y otros aspectos. Con excepción de los judíos (0.8%), que indican un 57.8% para valores, el énfasis en valores es significativamente menor en las otras religiones.

Tabla 11
Identificación religiosa y proyecto educativo


Modelos Explicativos

Esta descripción de los datos permite una primera aproximación a la comprensión de los mecanismos que están generando disposición al involucramiento. Con el propósito de avanzar en su explicación, se analizaron y evaluaron distintos modelos de regresión logística, que permiten controlar los efectos de las relaciones entre las variables independientes, de modo de poder establecer con mayor precisión la magnitud de sus efectos y de poder decidir acerca de la relevancia de éstos.

El modelo derivado teóricamente incluye variables de estructura familiar, nivel socioeconómico, religión, tipo de colegio y su proyecto educativo e involucramiento de los padres y los hermanos. Se incluyeron variables que son indicadoras de distintas estructuras de oportunidad (de provincia o de la región metropolitana). Los resultados que se presentan en este artículo se deben considerar como provisionales, ya que la capacidad explicativa de los modelos aún podría mejorarse al incluir variables de otros ámbitos. No obstante, son consistentes con la evidencia internacional disponible y permiten apreciar que la generación de disposiciones a participar en actividades filantrópicas responde a patrones suficientemente claros como para proveer orientaciones tanto a las instituciones universitarias como a las propias organizaciones que ocupan voluntarios.

Perfil del Voluntario en la PUC

El modelo con mejor ajuste a los datos y con mayor capacidad explicativa R2 / 0.27 (Ver Tabla 12) obtenido indica que el involucramiento de los hermanos en actividades voluntarias es la variable con mayor peso explicativo.

Tabla 12
Resumen modelo de regresión logística utilizado

Así, aquellos alumnos cuyos hermanos son voluntarios tienen una probabilidad de 1.48 veces de ser voluntarios que de no serlo. Las mujeres una de 1.04 de serlo en vez de los hombres. Los estudiantes que se declaran como personas muy religiosas o religiosas tienen un 55% más de probabilidad de ser voluntarios que las personas poco o no religiosas. Los alumnos que provienen de hogares con recursos económicos suficientes como para financiar directamente sus estudios tienen un 75% más de probabilidades de ser voluntarios que quienes requieren ayuda financiera y los que estudiaron en colegios privados, un 96% más. Los católicos tienen un 1.23 veces más de probabilidades de ser voluntarios que los no católicos. Los alumnos que consideran que el proyecto educativo de su colegio enfatizaba valores tienen un 60% de probabilidades de ser voluntarios que los que provienen de colegios con énfasis en rendimiento o disciplina. Los que declaran algún credo religioso tienen un 65% más de probabilidades de ser voluntarios y los que estudiaron en colegios religiosos un 41% más que los de colegios laicos. Los alumnos de la región metropolitana tienen un 48% más de probabilidad de ser voluntarios que los de provincia. Los estudiantes que provienen de familias en que al menos uno de los progenitores era voluntario, tienen un 32% más de probabilidades de serlo que los demás.

El perfil que surge del estudiante de la PUC que es voluntario indica que el conjunto de variables con más probabilidades de generar disposición hacia la filantropía son las creencias y prácticas religiosas y el nivel socioeconómico. La selección del tipo de colegio y su proyecto educativo es concordante con las orientaciones valóricas de la familia, que las manifiesta con conductas de involucramiento, de hermanos y padres, observables para el joven, que aprende de ellas. A nivel de la micro estructura familiar, la segmentación de los roles conyugales sería el mecanismo por medio del cual el joven es habilitado para involucrarse en intercambios basados en la reciprocidad. Finalmente, el nivel socioeconómico de la familia genera disposiciones mayores a participar.

Lo anterior no significa que quienes no tienen el perfil identificado, no se involucren sino sólo que sus probabilidades son menores. De hecho, el nivel de participación en los grupos con perfiles menos favorables es considerable y más alto que el de la población nacional (FLACSO-Chile, MORI, CERC, 2002). Adicionalmente, pareciera que en provincias hay una estructura de oportunidades más restrictiva que en la región metropolitana para los jóvenes. Finalmente, es preciso destacar que las interacciones entre las variables y sus efectos sobre el involucramiento alertan hacia tener cautela cuando el análisis se hace con herramientas menos sofisticadas. Así, en estos modelos logísticos, dejan de ser significativos (en la forma medida aquí), componentes de la estructura de roles familiares, y de estratificación social, como el nivel educacional de los padres. No menos importante es que, en la medida de lo posible, es necesario incorporar elementos de las estructuras de oportunidades que median entre los niveles micro, los intermedios y macro sociales.

Conclusión

La constatación del incremento del involucramiento de la población chilena en actividades que contribuyen a la cooperación social, no es independiente de los niveles de desarrollo económico alcanzado en las últimas décadas. El cambio social que la mayor prosperidad trae consigo, genera una mayor proporción de familias u hogares de clase media. Los mayores niveles educacionales alcanzados, la mayor capacidad para satisfacer necesidades básicas y el amplio consenso social alcanzado respecto a concebir como intolerables niveles de miseria o pobreza abyectas, generan requerimientos de solución que crecientemente son traspasados a las operaciones de organizaciones de la sociedad civil o tercer sector (DiMaggio & Anheier, 1990; Rodríguez & Ríos, 2002). Gran parte de ellas se proveen de la fuerza de trabajo en base a voluntarios. La generación de la disposición a involucrarse en actividades de ayuda a terceros (filantropía) se origina en pautas de socialización y crianza de clases medias. La ampliación de estos sectores en la sociedad chilena asegura una de las fuentes principales de provisión de voluntarios.

La creciente secularización es un desafío puesto que no están claros los mecanismos que generarán disposiciones a involucrarse en configuraciones de pensamiento laico. No obstante, como no todas las religiones proveen de manera similar de estas disposiciones de base y las instituciones escolares son la primera instancia de participación, el efecto de la secularización se aminora dada la preferencia por colegios que aseguran mejores oportunidades de alto rendimiento y de acceso a las universidades tradicionales. La calidad educacional de los colegios católicos contrarresta esta tendencia.

La forma de socializar a los hijos en las familias no es modificable a voluntad, de modo que establece un primer nivel estructural de restricción u oportunidad para el involucramiento en actividades de voluntariado. Los cambios sociales que implica el mayor desarrollo, en particular la creciente diferenciación funcional, modifican las estructuras de oportunidades puesto que un número mayor de organizaciones se hacen cargo, de manera cada vez más especializada, de los problemas de exclusión social que esa diferenciación conlleva (Addario, 2003; Fantova, 2001; Luhmann, 1998a).

El trabajo voluntario, concebido como una forma de trabajo y una modalidad de provisión de fuerza de trabajo (DiMaggio & Anheier, 1990; Handy, 1986; Tilly & Tilly, 1994), se hace socialmente más necesario y valorado en tanto una gama más amplia de problemas requieren ser resueltos para mantener niveles de cohesión social que aseguren soluciones basadas en la cooperación y más ampliamente, un nivel de cooperación que permita la integración de los subsistemas crecientemente más autónomos pero más interdependientes entre sí (Messner, 1997).

Finalmente, dado que la estructura de oportunidades involucra la operación no sólo de organizaciones, sino también de instituciones, requiere contar con niveles de confianza hacia ellas que legitimen esta modalidad de provisión de fuerza laboral para la resolución colaborativa de problemas sociales. Además del mayor número de organizaciones, proyectos y programas que se observa, se demanda mayor eficiencia y colaboración entre ellos. Deben responder y dependen, de parte de la población para lograr la legitimidad necesaria que les permita contar con los aportes de recursos, incluido el trabajo voluntario. También porque se amplía la exigencia de rendiciones de cuenta ante diversos tipos de incumbentes.

Estas tendencias se convierten en demandas por incorporar profesionales en sus operaciones, los que en sus procesos formativos deben disponer de oportunidades de desarrollo de habilidades y competencias adecuadas para desempeñar dichas operaciones. Conjuntamente, deben proveerse de un contexto que haga posible que ese tipo de competencias laborales sean más valoradas. El voluntariado de los estudiantes universitarios debe ser considerado no sólo como parte de su formación personal sino también de la preparación profesional por las universidades. En consecuencia, deben procurar oportunidades, recursos y reconocimiento académico a este tipo de actividad. Sin embargo, este mayor énfasis profesional debe hacerse enfatizando la donación de sí mismo, la caridad, por lo que la formación valórica no sólo no debería descuidarse, sino, al contrario, reforzarse.

Notas

1 El objetivo del Programa de Fortalecimiento de la Sociedad Civil a cargo de la División de Organizaciones Sociales del Ministerio Secretaría de la Presidencia es: "Generar las condiciones para el fomento de la asociatividad, el incremento de la confianza social y el fortalecimiento del carácter autónomo y sustentable de las organizaciones de la Sociedad Civil en el cumplimiento de sus fines, mediante el impulso de iniciativas legales, de financiamiento, de capacitación y asistencia técnica y de apoyo directo a las OSC." (http://www.participacionciudadana.cl/mision.html)

2 Como ejemplo, en el sitio web del diario La Segunda: www.lasegunda.cl, hay vínculos agrupados bajo Ayuda Solidaria.

3 Así, por ejemplo, el Ministro de Economía, Jorge Rodríguez, en el Seminario Internacional Cumbre Público-Privada Sobre el Ambiente de Inversiones, Santiago, 4 diciembre 2003 postuló que: "la creación de un positivo clima de inversiones es un desafío que corresponde a factores económicos, sociales y políticos que permiten construir capital social, entendido éste como el grado de confianza y satisfacción que existe entre los miembros de una sociedad. Así, esta nueva cultura de cooperación público-privada ha facilitado y potenciado el logro de objetivos comunes dentro de nuestro país." (http://www.iadb.org/sds/conferences/invclimate/Rodriguez.doc)

Referencias

Acción. (2003). Asociación Chilena de ONGs. Guía de información y fuentes especializadas. Santiago: Autor.         [ Links ]

Addario, N. (2003). Forme della differenziazione societaria. En N. Addario (Ed.), Teoria dei sistemi sociali e modernità (pp. 121-138). Roma: Carocci editore.         [ Links ]

Alcalá Consultores. (2002). Voluntariados en Chile: Lo plural y lo diverso. Sistematización de antecedentes generales en Chile y el exterior. Santiago: Lom Ediciones.         [ Links ]

Bearman, P. (1997). Generalized exchange. American Journal of Sociology, 102(5), 1383-1415.         [ Links ]

Becker, L. (1986). Reciprocity. Chicago: The University of Chicago Press.         [ Links ]

Becker, P. & Dhingra, P. (2001). Religious involvement and volunteering: Implications for civil society. Sociology of Religion, 62(3), 315-336. [En red]. Disponible en: www.findarticles.com         [ Links ]

Bekkers, R. (2003). The intergenerational transmission of volunteerism. Manuscrito no publicado, Universidad de Utrecht, Holanda.         [ Links ]

Benford, R. & Snow, D. (2000). Framing processes and social movements: An overview and assessment. Annual Review of Sociology, 26, 611-639.         [ Links ]

Bott, E. (1957). Family and networks. London: Tavistock.         [ Links ]

Brint, S. & Levy, C. (1999). Professions and civic engagement: Trends in rhetoric and practice, 1875-1995. En T. Skocpol & M. Fiorina (Eds), Civic engagement in American democracy (pp. 163-210). Washington, DC: Brooking Institutions Press and Sage Publications.         [ Links ]

Cook, K. (1982). Network structures from an exchange perspective. En P. Mardsen & N. Lin (Eds.), Social structure and network analysis (pp. 177-199). Beverly Hills, CA: Sage Publications.         [ Links ]

Curtis, J., Grabb, E. & Baer, D. (1992). Voluntary association membership in fifteen countries: A comparative analysis. American Sociological Review, 57, 139-152.         [ Links ]

Davis, J. (1999). Volunteering and social development: A background paper for discussion at an expert group meeting [En red]. Disponible en: http://www.unites.org/html/resource/justin/justin7.htm         [ Links ]

DiMaggio, P. & Anheier, H. (1990). The sociology of nonprofit organizations and sectors. Annual Review of Sociology, 16, 137-159.         [ Links ]

Edwards, B., Mooney, L. & Heald, C. (2001). Who is being served? The impact of student volunteering on local community organizations. Nonprofit and Voluntary Sector Quarterly, 30(3), 444-461.         [ Links ]

Egerton, M. (2002). Higher education and civic engagement. British Journal of Sociology, 53(4), 603-620.         [ Links ]

Etzioni, A. (1999). The good society. The Journal of Political Philosophy, 7(1), 88-103.         [ Links ]

Etzioni, A. (2000). Creating good communities and good societies. Contemporary Sociology, 29(1), 188-195.         [ Links ]

Fantova, F. (2001). La gestión de organizaciones no lucrativas. Herramientas para la intervención social. Madrid: Editorial CCS.         [ Links ]

FLACSO-Chile, MORI, CERC. (2002). Investigación sobre la conversación social y opinión pública acerca del voluntariado en Chile. Presentación. Secretaría General de Gobierno, Chile.         [ Links ]

Gould, R. (1993). Collective action and network structure. American Sociological Review, 58, 182-196.         [ Links ]

Hall, M., McKechnie, A. J., Davidman, K. & Leslie, F. (2001). Analyse du bénévolat et des façons de l'améliorer [En red]. Disponible en: www.nonprofitscan.org. Toronto: Centre Canadien de Philanthropie.         [ Links ]

Handy, C. (1986). El futuro del trabajo humano. Barcelona: Editorial Ariel.         [ Links ]

Kim, H. & Bearman, P. (1997). The structure and dynamics of movement participation. American Sociological Review, 62, 70-93.         [ Links ]

Luhmann, N. (1998a). Complejidad y modernidad. Madrid: Trotta.         [ Links ]

Luhmann, N. (1998b). Sistemas sociales. Lineamientos para una teoría general. Méjico: Alianza Editorial y Universidad Iberoamericana.         [ Links ]

Marwell, G., Oliver, P. & Prahl, R. (1988). Social networks and collective action: A theory of the critical mass. American Journal of Sociology, 94, 502-534.         [ Links ]

Messner, D. (1997). The network society. Economic development and international competitiveness as problems of social governance. London: Frank Cass & German Development Institute, Berlin.         [ Links ]

Perry, J. & Imperial, M. (2001). A decade of service-related research: A map of the field. Nonprofit and Voluntary Sector Quarterly, 30(3), 462-479.         [ Links ]

Piliavin, J. & Charng, H. (1990). Altruism: A review of recent theory and research. Annual Review of Sociology, 16, 22-65.         [ Links ]

Reed, P. & Selbee, K. (2000). Distinguishing characteristics of active volunteers in Canada. Nonprofit and Voluntary Sector Quarterly, 29(4), 571-592.         [ Links ]

Rodríguez, D. & Ríos, R. (2002). Las organizaciones sociales en una sociedad compleja. En L. Moya (Ed.), Gobernar los cambios: Chile más allá de la crisis. Santiago: Lom Ediciones.         [ Links ]

Schervish, P. & Havens, J. (1997). Social participation and charitable giving: A multivariate analysis. Voluntas, 8(3), 235-260.         [ Links ]

Skocpol, T. & Fiorina, M. (Eds.). (1999). Civic engagement in american democracy. Brookings institution and russell sage foundation. Washington, DC: Brookings Institution Press.         [ Links ]

Snow, D. & Benford, R. (2001). Clarifying the relationship between framing and ideology in the study of social movements: A comment on Oliver and Johnston. Documento no publicado.         [ Links ]

Snow, D., Zurcher, L. & Ekland-Olson, S. (1980). Social networks and social movements: A microstructural approach to differential recruitment. American Sociological Review, 45(5), 787-801.         [ Links ]

Takahashi, N. (2000). The emergence of generalized exchange. American Journal of Sociology, 105(4), 1105-1134.         [ Links ]

Tilly, C. & Tilly, C. (1994). Capitalist work and labor markets. En N. Smelser & R. Swedberg (Eds.), The handbook of economic sociology (pp. 283-312). Princeton, NJ: Princeton University Press.         [ Links ]

Tironi, E. (2003). ¿Es Chile un país moderno? En Tironi (Comp.), Cuánto y cómo cambiamos los chilenos. Balance de una época. Censos 1992-1002. Santiago: INE. Cuadernos del Bicentenario.         [ Links ]

Turner, J. (1987). Toward a sociological theory of motivation. American Sociological Review, 52(1), 15-27.         [ Links ]

UN, Commission for Social development. (2001). Panel Discussion: The Role of Volunteerism in the Promotion of Social Development. 15 de Febrero.         [ Links ]

Wilson, J. (2000). Volunteering. Annual Review of Sociology, 26, 215-240.         [ Links ]

Wilson, J. & Musick, M. (1997). Who cares? Toward an integrated theory of volunteer work. American Sociological Review, 62, 694-713.         [ Links ]

Zulueta, S. (2003). La evolución del voluntariado en Chile entre los años 1990 y 2002. Tesis para optar al grado de Magíster en Sociología, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.         [ Links ]


Correspondencia a: La correspondencia relativa a este artículo deberá ser dirigida al autor, Instituto de Sociología, Pontificia Universidad Católica de Chile, Campus San Joaquín, Av. Vicuña Mackenna 4860, Macul, Santiago, Chile. Fono: 02 6865721, Fax: 02 5521834. E-mail: rrios@puc.cl

Esta investigación fue financiada por la DIPUC de la Vicerrectoría Académica de la PUC, proyecto DIPUC 2001-II/31CE. Carolina Maturana Z. fue la ayudante de investigación y su aporte a este trabajo es invaluable. Agradezco las sugerencias de dos revisores anónimos.

René Ríos Fernández, Instituto de Sociología.

 

 

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons