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Revista signos

versión On-line ISSN 0718-0934

Rev. signos v.40 n.64 Valparaíso  2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342007000200006 

Rev. signos v.40 n.64 Valparaíso 2007, 389-403

ARTÍCULO

Interacción de las propiedades formales y enciclopédicas: Su incidencia en la adquisición de instrumentales

Interaction of formal and enciclopedic properties in the acquisition of instrumentals

Mª Alejandra Olivares, Mª Fernanda Casares

Universidad Nacional del Comahue, Argentina

Dirección para correspondencia


RESUMEN

El presente trabajo tiene un doble propósito. En primer lugar, discutir la formación de los dos tipos de palabras complejas utilizados en el castellano para nombrar instrumentos (derivados en (d)or y compuestos V+N), cuyas estructuras se formulan dentro del marco de la Morfología Distribuida. En segundo lugar, se intentará explicar algunas de las dificultades que presentan estas palabras en su adquisición, en particular las relacionadas a la selección de la base verbal. Determinar la naturaleza de estas dificultades permitiría explicar la adquisición de ambas formas y testear la hipótesis inicial de nuestro trabajo: la mayor complejidad estructural de los compuestos V+N definiría la preferencia general por el uso de derivados. A fin de estudiar la problemática planteada, se utilizaron datos de un estudio experimental realizado a través de entrevistas estructuradas a niños de 3 a 7 años. El análisis de los datos revela que los niños utilizan ambas formas para nombrar instrumentos, con preferencia por la derivación; son conscientes de las estructuras básicas correspondientes y en general las utilizan correctamente. Con respecto a los errores en la selección de las bases verbales, algunos son de naturaleza estructural, otros puramente fonológicos y otros fonológico-enciclopédicos. No se observan diferencias significativas entre los errores detectados en las bases verbales de una y otra palabra. Por lo tanto, no podría aseverarse que una de ellas presenta mayor dificultad que la otra; la preferencia por la derivación, entonces, escaparía a cuestiones puramente estructurales y respondería más bien a cuestiones cognitivas más generales.

Palabras Clave: Propiedades formales, enciclopedia, adquisición, instrumentales.


ABSTRACT

This article has a twofold purpose. First, to discuss the formation of the two types of complex words used to name instruments in Spanish (-(d)or nominals and V+N compounds), whose structures are proposed here within the framework of Distributed Morphology. Secondly, we will try to explain some of the difficulties in their acquisition, particularly those related to the selection of the corresponding verbal form of their bases. Stating the nature of these difficulties would help explain the acquisition of both forms and test the initial hypothesis of our research work: the greater structural complexity of V+N compounds determines the preference for derivation. The data used to investigate this issue has been collected through a series of structured interviews to three groups of children (ages 3 to 7) and form part of an experimental study. The analysis of the data reveals that the children use both forms to name instruments, showing a preference for derivation; they are conscious of the basic structures of these words and, in general, use them correctly. As regards the children’s mistakes in the selection of the corresponding verbal forms, some are of a structural nature, some phonological and some phonological/encyclopaedic. No significant differences have been observed between the incorrect verbal forms selected for each type of word. Therefore, it can not be stated that one of the structures presents a greater degree of difficulty than the other; the preference for derivation would not be explained on structural grounds but on cognitive reasons instead.

Key Words: Formal properties, encyclopaedia, acquisition, instrumentals.


INTRODUCCIÓN

Un instrumento puede ser designado por medio de un derivado en –(d)or, como “abridor (de latas)”, o de un compuesto V+N, como “abrelatas”. Los derivados instrumentales en –(d)or se forman a partir de una base transitiva y el sufjo podría interpretarse como la morfologización del argumento externo del verbo base. Con respecto al argumento interno del verbo, su manifestación es opcional y externa a la palabra, realizándose a través de un sintagma preposicional:

(1) abridor de latas

Otra característica de estas palabras es que la base verbal consiste en un tema (raíz más vocal temática).

Los compuestos instrumentales también se forman sobre una base verbal transitiva, pero a diferencia de los derivados, en ellos no se morfologiza el argumento externo; el argumento interno del verbo base se manifesta en la palabra misma:

(2) abrelatas

A diferencia de lo que ocurre con los derivados, la base verbal está formada por la raíz más el sufjo fexivo correspondiente a la tercera persona del singular.

En el marco de la Morfología Distribuida, que es el que adoptaremos en este trabajo, ambas formaciones contendrían una capa verbal con un núcleo v CAUSAR (Harley & Noyer, 2000), que proyecta un especificador donde se genera un argumento externo.

(3)

 

En este contexto verbal se insertará una raíz o morfema-l que será realizado por un ítem de vocabulario con el rasgo [+causar]. En el caso de los compuestos, la raíz se combinaría con otro morfema-l (un n desnudo); por el contrario, en la estructura del derivado en –(d)or este espacio para el complemento no estaría disponible. Estas representaciones formales presentan una problemática teórica compleja: 1) la asimetría en la manifestación del argumento externo en ambos tipos de palabra; 2) la asimetría en la expresión del argumento interno: la obligatoriedad en los compuestos y la opcionalidad de su expresión, fuera de la palabra, en los derivados; y 3) la motivación de la variación vocálica en las bases verbales de los derivados y los compuestos (abridor vs. abrelatas).

Resolver la problemática teórica especificada sería fundamental para explicar las dificultades detectadas en la adquisición de este tipo de palabras y determinar si se deben a cuestiones puramente estructurales, y/o fonológicas o si existe una incidencia o interacción con la enciclopedia1.

1. Representación formal de los derivados y compuestos instrumentales

La representación propuesta en (3) constituiría la estructura básica de estas palabras. Siguiendo a Harley y Noyer (2000), se contempla una capa verbal con un pequeño v del tipo CAUSA. Según estos autores, las proyecciones funcionales tienen distintos matices, representados en una variedad de rasgos provistos por la gramática universal. El nodo funcional v puede incluir verbos livianos con los siguientes rasgos: BE (SER/ESTAR), CAUSE (CAUSAR) y BECOME o HAPPEN (CONVERTIRSE/OCURRIR). La combinación de una raíz con un pequeño v del tipo CAUSA caracteriza la formación de los tradicionalmente denominados verbos transitivos e inergativos2. La selección de un v pequeño tipo CAUSA, que proyecta un especificador, delimita un contexto verbal determinado para la inserción del vocabulario. De acuerdo con la Morfología Distribuida, debe existir compatibilidad de rasgos entre el IV a insertarse y el contexto sintáctico de inserción. De este modo, se requiere que el IV a insertarse en un v CAUSA tenga el rasgo [+CAUSA], compatible con un contexto funcional verbal que proyecta un especificador en el que se ubica un argumento externo.

Hemos adoptado esta forma de representación porque la presencia de un rasgo de la gramática universal, en este caso [+CAUSA], motiva la proyección de un especificador lo cual nos asegura un contexto apropiado para la inserción de un verbo con argumento externo.

Aún así, las diferencias apuntadas al comienzo entre los derivados y compuestos instrumentales hacen necesaria una discusión más detallada de la estructura, en particular en relación a los argumentos. Atendiendo a estas diferencias, las estructuras que se proponen son las siguientes:

(4) (5)

En la estructura del derivado (4), se inserta un ítem de vocabulario con rasgo [+CAUSA] en el nodo terminal de la raíz o morfema-l, en este caso “abr-”. En el especificador del pequeño v se inserta el IV –(d)or, que contiene un rasgo de “actoricidad” [+actor].

En la estructura propuesta para los compuestos (5) también se inserta un ítem de vocabulario con rasgo [+CAUSA] en el nodo terminal de la raíz o morfema-l (“abr-“). Pero a diferencia de lo que ocurre con los derivados, no hay inserción de vocabulario en el nodo del especificador y el nodo L toma un complemento, en este caso realizado por un n desnudo3. Además, la estructura de los compuestos contendría una proyección funcional por encima de Sv cuyo núcleo contiene rasgos de tiempo, persona y número lo que determinaría la forma “conjugada” abre en abrelatas. Estas estructuras se categorizarían como nombre o adjetivo de acuerdo al contexto sintáctico de inserción.

La estructura propuesta en (4) para los derivados no explica la opcionalidad de la expresión del argumento interno del verbo:

(6) Secador (de pelo) Abridor (de latas) Interruptor (de luz)

La posición estructural para este argumento no ha sido contemplada en la representación de los derivados instrumentales en –(d)or puesto que no está expresado en la palabra y se mani-festa sintácticamente como complemento en una frase preposicional, a diferencia de lo que ocurre con los compuestos instrumentales V+N como abrelatas.

Esta característica de los derivados instrumentales podría explicarse a partir de la interacción con la enciclopedia. Los conocimientos enciclopédicos asociados a “instrumental” en relación a la noción de “objeto afectado” permitirían definir la presencia o ausencia de complementos. Como se ha expresado anteriormente, el sufjo –(d)or está “asociado con una función actorial, generadora de un evento no espontáneo que opera un cambio en otra entidad, por lo que siempre implica un objeto afectado” (Olivares, 2004, 2005). Estos conocimientos determinan la posibilidad de expresar el argumento interno en los instrumentales.

2. Adquisición de instrumentales

El análisis de los datos de un estudio experimental4 aplicado a niños de 3 a 7 años muestra que la derivación es el proceso morfológico preferido por los niños para designar instrumentos. Esta preferencia puede deberse a cuestiones de uso, dado que este proceso es muy productivo en el español y es el preferido por los adultos, como indican los datos del estudio5 realizado para determinar las preferencias adultas. El 71% de las producciones totales corresponden a derivados (Gráfico 1).

Gráfico 1. Respuestas de adultos.

Restringiendo el cómputo solo a los procesos morfológicos utilizados, se observa un 73,75% de uso de derivados por sobre compuestos (Gráfico 2).

Gráfico 2. Procesos morfológicos adultos.

Estos resultados se ven corroborados en el trabajo de investigación Adquisición de derivados en el español, dirigido por la Dra. Celia Jakubowicz (Jakubowicz, Álvarez, Casares, Olivares & Zinkgräf, 2001). Los datos de este estudio muestran que el grupo control de adultos utilizó, para designar instrumentos inventados, un 87% de derivados por sobre otras formas, incluyendo compuestos V+N.

Más allá de estas cuestiones de uso adulto que pueden infuir en las elecciones de los niños, se han observado dificultades en la adquisición de estos dos tipos de palabras que podrían estar relacionadas a cuestiones estructurales en algunos casos, fonológicas o enciclopédicas en otros. Determinar la naturaleza de estas dificultades no solo puede contribuir a explicar la adquisición de ambas formas, sino también confrmar o descartar la hipótesis inicial de nuestro trabajo: la mayor complejidad estructural de los compuestos V+N definiría la preferencia general por el uso de derivados.

2.1 Derivación vs. composición

Los datos del trabajo de investigación en curso, Adquisición de nominales en el castellano como lengua materna, muestran en general una amplia preferencia por la derivación para designar instrumentos no existentes. Uno de los experimentos del trabajo mencionado se aplicó a un grupo de veinte niños de edad 3;6–4;0. En la entrevista se solicitaba a los niños que nombraran doce (12) objetos inventados utilizando bases verbales regulares de primera conjugación6. Los seis primeros objetos se trabajaron sin modelo alguno; para los seis siguientes se les proveyó de una alternativa con dos modelos: un compuesto V+N y un derivado en –(d)or. El propósito de presentar estos dos modelos fue restringir la producción de los niños a una de estas dos formas, con la intención de testear la preferencia por una u otra:

(7) Un bañador

Un baña-animales

El análisis de los datos muestra que los niños utilizaron procesos morfológicos en un 52% de las producciones totales: 44% de derivación y 8% de composición (Gráfico 3).

Gráfico 3. Bases 1ra. conj - niños 3;6-4;0: Producciones totales.

Tomando en cuenta solo los procesos morfológicos utilizados, se observa que usaron un 85% de derivación y un 15 % de composición en general (Gráfico 4).

 

Gráfico 4. Bases 1ra. conj - niños 3;6-4;0: Procesos morfológicos.

Tanto las producciones anteriores como posteriores al modelo muestran una preferencia por la derivación.

Los datos obtenidos en este experimento corroboran nuestra hipótesis: los niños optan por la derivación y esta elección se correlaciona con las producciones del grupo de adultos.

2.2 Problemas con la base verbal

Los datos obtenidos en otras entrevistas del trabajo experimental revelan dificultades con la selección de la forma de la base verbal (“*colga-cosas”; “*cuelgador”). Como se ha expresado al inicio, una de las diferencias entre derivados y compuestos es que la base verbal de estos últimos es morfológicamente idéntica a la forma correspondiente a la tercera persona singular del presente y podría entonces estar conjugada. Para testear este aspecto y las posibles dificultades que puede ocasionar en la adquisición, se diseñaron dos experimentos diferentes para la producción de derivados y compuestos para designar instrumentos no existentes. Uno de ellos se centró en las bases de la tercera conjugación en las que la vocal temática /i/ cambia por /e/ en la forma conjugada: abrir – abre. El otro se focalizó en las bases que requieren el diptongo /we/ para la forma conjugada: mover – mueve.

La entrevista diseñada para testear la producción de instrumentales con bases que diptongan en /we/ se aplicó a dos grupos de niños: uno de edad 5;0-5;6 y otro de 7;6-8;0. Para designar los instrumentos los niños podían utilizar tanto un compuesto como un derivado. Previamente, se testeó si los sujetos sabían conjugar los verbos que utilizarían luego como base para nombrar los objetos inventados.

El análisis de los datos del grupo niños de 5 años muestra que los niños a esta edad forman derivados a partir de bases verbales a las que adosan el sufjo –(d)or y que ocasionalmente expresan el complemento, indicio de que los niños son conscientes de su opcionalidad. También se observa que forman compuestos sobre una base verbal seguida siempre de su complemento. Estas observaciones sugieren que los niños conocen la estructura básica de las dos formas.

Aún así, el análisis de los datos permite observar que el 20% de los niños producen indistintamente derivados y compuestos en forma correcta. Un 25% utilizó solo la derivación y lo hizo en forma correcta en todos los casos, en tanto que ningún niño utilizó exclusivamente la composición en forma correcta.

Las producciones agramaticales de este grupo están relacionadas con una incorrecta elección de la forma verbal. Dentro de los casos que registran utilización de formas incorrectas, podemos señalar que un 10% utiliza ambos procesos morfológicos usando bases conjugadas y no conjugadas en forma arbitraria. Uno de los niños por ejemplo produjo “*olezapatos”, “*olequesos”, “colgador”, “torcedor”, “*cuentador”, “movedor” y “*pruebador”. Otros niños usaron exclusivamente una forma o la otra, con algunos errores en las producciones, es decir, todos compuestos con algunas bases sin conjugar (15%) o todos derivados con algunas bases conjugadas (25%). Un solo niño utilizó ambas formas morfológicas, pero lo hizo exclusivamente con bases conjugadas.

Estas observaciones sugieren que los niños a los 5 años no han fjado completamente la forma verbal que se corresponde con cada tipo de palabra. El problema tendría orígenes distintos: 1) de tipo estructural, 2) de tipo fonológico/enciclopédico.

Con respecto a la estructura, si el compuesto contiene una proyección funcional que impone una forma conjugada, podría concluirse entonces que los niños no tienen adquirida la estructura completa del compuesto y por lo tanto no distinguen la especificidad de cada una de las estructuras. Evidencia de ello podrían ser los casos ya comentados de los niños que producen derivados y compuestos utilizando indistintamente bases conjugadas y no conjugadas.

Por otra parte, hay datos que sugerirían que el problema podría ser además fonológico en el sentido que los niños no aplican las reglas correspondientes a la diptongación, como por ejemplo las propuestas por Harris (1985). Hay datos que muestran que el problema sería además de orden enciclopédico puesto que los niños dudan con respecto a la forma correcta asociada a algunas formas verbales conjugadas. Uno de los sujetos (sujeto 8), por ejemplo, conjuga bien el verbo colgar en el test de conjugación. Luego produce el compuesto “colga-cosas” y posteriormente dice “cuelga las cosas”. También se autocorrige pues luego de decir “contacosas”, dice “cuentacosas”. Es de destacar que este niño produjo además cuatro compuestos bien formados de un total de seis lo que indicaría que conoce la regla de formación de compuestos. Otro sujeto (sujeto 9), se comporta en forma idéntica y otro de ellos (sujeto 17) produce exclusivamente derivados de los cuales solo uno es incorrecto, pero se autocorrige: forma primero “muevedor” y luego “movedor”. En este sentido el problema se reduciría a lo fonológico en combinación con la enciclopedia; existen ítems de vocabulario con formas morfofonológicas similares que manifestan variaciones que deben ser aprendidas:

(8) poner/pone; coser/cose; cortar/corta; montar/monta.

(9) mover/mueve; torcer/tuerce; contar/cuenta.

El análisis de los datos del grupo de niños de edad 7;6-8;0 mantiene la tendencia manifestada también en el grupo de 5 años: la derivación es la forma preferida. En el grupo de menor edad el 62% de las producciones totales fueron derivados; considerando solo los procesos morfológicos utilizados, el porcentaje asciende a 66% de derivación. En el grupo de 7 años el 68% de las producciones totales fueron derivados; si se consideran solo los procesos morfológicos utilizados, el porcentaje asciende a 75% de derivación. Sumado a esto, debe considerarse que un 35% de los niños de 7 años utilizó exclusivamente la derivación para designar los instrumentos y lo llamativo es que ningún niño utilizó exclusivamente la composición. Además, los datos muestran una evolución en la adquisición de estas dos formas dado que un 45% de los sujetos utiliza ambas formas correctamente para designar los instrumentos. Por otra parte, si bien se detectaron algunos errores con respecto a la selección de la forma verbal correspondiente a cada tipo de palabra, solamente cuatro sujetos cometieron un error cada uno: uno de ellos (sujeto 8) utilizó derivados en forma exclusiva y solo produjo uno con base verbal conjugada (“pruebador”); otro niño (sujeto 9) utilizó las dos formas pero uno de los compuestos con base sin conjugar (“torcemetal”) y otros dos sujetos (5 y 14) utilizaron las dos formas pero produjeron cada uno un derivado con base conjugada (“cuentador” y “cuelgador”). Esta producción mínima de errores y el alto porcentaje de uso de los dos tipos de palabras muestran un mayor acercamiento a la lengua adulta.

El otro experimento, diseñado para testear la producción de instrumentales con bases de la tercera conjugación, se aplicó a un grupo de niños de edad 3;6-4;0. Hasta el momento contamos con los datos de solo 15 niños. El llevar a cabo la entrevista nos ha resultado una tarea compleja. En primer lugar, nos vimos obligados a descartar un buen número de sujetos por ausencia total de respuestas. Por otro lado, parte de la dificultad con la entrevista lo constituyó la falta de familiaridad de los chicos con los verbos seleccionados aun cuando, de entre el reducido número de verbos de la tercera conjugación, se trató de seleccionar los de uso más frecuente. Muchos de los chicos desconocían estas palabras. A pesar de que el entrevistador explicaba el significado de estos verbos y los utilizó para describir el funcionamiento de los instrumentos, los niños olvidaban la forma fonológica de estos verbos tanto que no podían utilizarlos como base para producir los derivados o compuestos esperados. A raíz de estas dificultades se rediseñó la entrevista y los datos obtenidos hasta el momento son parciales.

De todos modos, un análisis de los datos permite observar que los niños producen tanto derivados como compuestos a partir de bases de tercera conjugación. La mayoría de las producciones de derivados y compuestos contienen las formas verbales esperadas. En términos de los derivados y compuestos producidos con el verbo de tercera conjugación provisto por el entrevistador, el 80% de derivados contienen la forma verbal correcta7 y el 94% de los compuestos son correctos en este sentido. Hay cuatro niños que, en base a sus producciones, proveen evidencia de que tienen adquiridas las dos estructuras: dos de ellos producen derivados y compuestos en forma correcta sin que el entrevistador les haya provisto de modelo alguno; los otros dos producen derivados y compuestos en forma correcta, aun cuando se les proveyó solo una de las formas como modelo. Por otra parte, otros niños utilizan solo una forma morfológica para designar los instrumentos y lo hacen correctamente, pero no constituyen evidencia para aseverar que manejan las dos estructuras. Analizando las producciones incorrectas, los datos no nos permiten definir con claridad si los errores se deben a un problema estructural o fonológico/enciclopédico. Uno de los sujetos, a quien se le dio modelo de derivado, produjo un derivado en forma correcta, es decir, sin conjugar; luego, dos con base conjugada (“abredor” y “hundedor”) y otro en el que utilizó la raíz verbal seguida de la terminación correspondiente a derivados de la primera conjugación (“abrador”). Otro sujeto, a quien también se le proveyó un modelo derivado, produjo cuatro derivados correctos, otro con base conjugada, y un compuesto a partir de un verbo de la segunda conjugación, que no permite testear la diferencia entre las bases verbales. Otro niño, que recibe como modelo un compuesto, produce un compuesto mal formado (“*partimaneditas” entiéndose por esto “partemaderitas”), y un derivado formado a partir de un verbo de primera conjugación. Otro sujeto, a quien no se le proveyó modelo alguno, produjo solamente derivados y nombra los objetos con formas conjugadas y no conjugadas alternadamente. En base a los datos con que contamos, y descartando para el cómputo los sujetos cuyas producciones no constituyen evidencia del uso de las dos formas, se observa que el 50% de los sujetos conocen y usan las dos estructuras para nombrar instrumentales lo que sugiere que los niños a esta edad han adquirido las dos formas. Si bien el otro 50% manifesta tener dificultades, no podemos determinar si se deben a cuestiones estructurales o fonológicas/enciclopédicas. Los datos con los que contamos al momento son parciales y no nos permiten llegar a conclusiones definitivas.

CONCLUSIONES

Iniciamos la investigación Adquisición de nominales en el castellano como lengua materna con el propósito de estudiar la adquisición de instrumentales derivados en –(K)or y compuestos V+N. Uno de los objetivos del trabajo fue proponer las estructuras correspondientes a estas palabras puesto que teníamos la presunción de que una era más compleja que la otra y que esta complejidad podría determinar las dificultades en la adquisición y explicar la preferencia por la más sencilla, el derivado. Luego del análisis y la discusión realizada concluimos: 1) que las dificultades, en términos generales, asociadas a lo estructural podrían explicar algunos problemas en la adquisición, pero 2) que la preferencia no está asociada directamente a lo que es puramente estructural.

De tener los derivados y los compuestos estructuras distintas, habría que evaluar la incidencia de lo estructural en la adquisición. Consideremos en primer lugar la presencia del sintagma funcional con rasgos de tiempo y concordancia en la estructura del compuesto, que motiva la conjugación de la base. Como hemos señalado anteriormente, este nodo parece ofrecer dificultades en la adquisición. Prueba de ello sería la producción de compuestos y derivados con bases conjugadas y no conjugadas utilizadas indiscriminadamente, aun cuando este caso corresponde a un 10% de los sujetos de 5 años. Si bien esta dificultad existe, como prueban los datos, también se observa que los niños desde los tres años, en general y a pesar de algunos errores, pueden producir compuestos y derivados bien formados y en general tienen conciencia de la estructura básica de ambas formas: producen derivados a partir de bases verbales a las que adosan el sufjo –(d)or y solo ocasionalmente expresan el complemento, indicio de que reconocen su opcionalidad. Por otra parte, forman compuestos sobre una base verbal seguida siempre de su complemento. Con respecto a la selección de la forma de las bases verbales correspondientes, los niños parecerían tener conciencia de una diferencia aun cuando los niños de los grupos de menor edad (3;6-4;0 y 5;0-5;6) estarían recién fjando las estructuras completas con sus especificidades y fjando las formas fonológicas correspondientes a la conjugación, que constituye una problemática que excede lo estructural.

Las diferencias formales entre derivados y compuestos no parecerían ser el determinante de la mayor productividad de la derivación. Si bien las estructuras son diferentes, no podríamos aseverar que una de ellas presenta mayor dificultad que la otra; analizando todas las producciones de los tres grupos de edad observamos que los niños cometen errores con las bases, tanto en los derivados como en los compuestos. Los porcentajes de errores en cada forma, en relación a las producciones totales de cada una de ellas, no presentan suficiente evidencia para sostener que la complejidad del compuesto determine la selección de la estructura, como muestra la Tabla 1. Si la estructura de los compuestos presentara más dificultad debido a su complejidad, entonces no se explicaría por qué los niños de tres años hicieron más errores con los derivados que con los compuestos. Por otra parte, si bien en los otros dos grupos se observa un porcentaje mayor de error en las bases de los compuestos, las diferencias entre las producciones de compuestos y derivados no son significativas.

Tabla 1. Porcentajes de errores en derivados y compuestos por rango etáreo.

Edad

Derivados

Compuestos

total produc.

*base conjug.

total produc.

*base s/conjug.

3;6-4;0

35

7 (20%)

18

1 (5%)

5;0-5;6

83

13 (15,66%)

41

8 (19,51%)

7;6-8;0

90

3 (3,33%)

30

3 (10%)

En este sentido, entonces, descartamos que la mayor complejidad estructural de los compuestos determine la preferencia por el derivado.

Esta preferencia podría explicarse a partir de las propiedades del sufjo. El sufjo –(d)or mor-fologiza una posición estructural que corresponde al argumento externo. En términos enciclopédicos, el sufjo –(d)or instrumental está asociado con una función actorial, generadora de un evento no espontáneo que opera un cambio en otra entidad, por lo que siempre implica un objeto afectado. Podría pensarse, entonces, que la preferencia por el derivado, que realiza en forma concreta posiciones estructurales y nociones enciclopédicas asociadas a esa forma, podría estar relacionada a una preferencia del hablante por manifestar en forma explícita lo nocional o lo abstracto. De este modo podría justificarse la mayor productividad de la derivación. La preferencia por la derivación escaparía a cuestiones puramente estructurales y respondería más bien a cuestiones cognitivas más generales.

Notas

1     La noción de enciclopedia que hemos adoptado para el marco de este trabajo se deriva de Harley y Noyer (2000). Entendemos por enciclopedia el locus del conocimiento asociado al significado o posibles significados de las distintas expresiones del lenguaje; la enciclopedia está relacionada a nuestro conocimiento de mundo y es la que determina nuestros juicios con respecto al uso “apropiado” de una expresión.

2     En el modelo de la gramática propuesto por la morfología distribuida, las nociones “transitivo” e “intransitivo” son derivadas del contexto sintáctico.

3     Esta estructura está simplificada y por lo tanto no cancela la posibilidad de que se proyecten nodos funcionales nominales por encima del nodo donde se ubica el complemento.

4     Adquisición de nominales en el castellano como lengua materna. Proyecto de investigación dirigido por la Prof. Adriana Álvarez y subvencionado por la Secretaría de Investigación de la Universidad Nacional del Comahue, Argentina.

5     Este estudio, que es parte del trabajo de investigación señalado en la Nota 4, consistió en una

entrevista a un grupo de diez (10) adultos a quienes se les solicitó que designaran instrumentos inventados a partir de bases de primera conjugación. Se descartó todo verbo que sufriera modificación en su forma conjugada, es decir, diptongación en –ue– o –ie– (contar/cuenta o cerrar/cierra). El objetivo de esta selección y descarte fue evitar que otros factores ajenos a lo que es estrictamente la estructura del compuesto y el derivado pudiesen infuir en la selección de la forma por parte de los adultos y opacar la interpretación de los datos.

El objetivo al seleccionar solo bases de primera conjugación que no diptongaran (“cerrar/cierra” o “contar/cuenta”) fue evitar toda complejidad que pudiera desvirtuar el objetivo del experimento.

El 20% de derivados incorrectos está constituido por siete (7) producciones. Seis (6) de ellas contienen la forma conjugada (“*sabedor”, por ejemplo). La otra restante está formada como si fuera una base verbal de la primera conjugación: “*abrador”.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Harley, H. & Noyer, R. (2000). Formal versus encyclopedic properties of vocabulary: Evidence from nominalizations [en línea]. Disponible en http://www.linguistics.arizona.edu/hharley/PDFs/papers.html

Harris, J. (1985). Spanish diphthongisation and stress: A paradox resolved. Phonology Yearbook, 2, 31-45.

Jakubowicz, C., Álvarez, A., Casares, M.F., Olivares, M.A. & Zinkgräf, M. (2001). Informe final del proyecto Adquisición de derivados en el español, investigación subsidiada por la Universidad Nacional del Comahue, General Roca, Río Negro, Argentina.

Olivares, M.A. (2004). Representación formal de los instrumentales en –(d)or: Una propuesta desde la morfología distribuida. Ponencia presentada en el Coloquio de Morfosintaxis. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires, Argentina.

Olivares, M.A. (2005). La derivación en el español: Una propuesta desde la morfología distribuida. Tesis de maestría. Universidad Nacional del Comahue. General Roca, Río Negro, Argentina.

Recibido: 24-IV-2006. Aceptado: 6-XII-2006

Dirección para Correspondencia: Mª Alejandra Olivares (maolivares@speedy.com.ar). Tel.: (02941) 431611. Escuela de Idiomas, Universidad Nacional del Comahue. Mendoza y Perú 8332, General Roca, Río Negro, Argentina.

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