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Revista signos

versión On-line ISSN 0718-0934

Rev. signos v.40 n.64 Valparaíso  2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342007000200005 

Rev. signos v.40 n.64 Valparaíso 2007, 357-387

ARTÍCULO

Metadiscurso y perspectiva: Funciones metadiscursivas de los modificadores de modalidad introducidos por ‘como’ en el discurso científico

Metadiscourse and perspective: Metadiscoursive functions of modality modifers introduced by ‘como’ in scientific discourse

Gisela Müller

Universidad Nacional de Cuyo – CONICET, Argentina

Dirección para Correspondencia


RESUMEN

El propósito de este artículo es indagar en la dimensión metadiscursiva y semántico-cognitiva de los modificadores de modalidad introducidos por ‘como’ en un corpus de veinte artículos de investigación científica procedentes de diversas disciplinas. El análisis parte de los siguientes postulados: 1) el modificador de modalidad expresa una determinada perspectiva de conceptualización desde la que se construye el contenido proposicional; 2) en el marco de cada perspectiva, el modificador de modalidad cumple diversas funciones metadiscursivas; y 3) en el “entorno” del modificador o núcleo oracional se realizan diversos actos comunicativos. Los resultados del análisis revelan la presencia de tres clases de perspectivas de conceptualización: visual, comunicativa y cognoscitiva, que se distinguen por el contenido semántico del modificador y, en especial, por el valor semántico de los verbos empleados. En el marco de cada una de estas perspectivas se identificaron distintas funciones metadiscursivas que se pueden clasificar en dos grandes categorías: metadiscurso textual y contextual. Con respecto a los actos comunicativos relevados, se observó que si bien la mayoría puede realizarse en el entorno de cualquiera de las tres perspectivas, los actos adquieren características peculiares que dependen de la perspectiva que los introduce y de la función metadiscursiva del modificador. En las conclusiones se destaca que la diversidad de funciones metadiscursivas que asume el modificador de modalidad pone de manifesto diferentes roles del autor en este tipo de discurso. Por otra parte, el estudio de la interrelación entre perspectiva y actos comunicativos sugiere que cada perspectiva puede asumir un valor estratégico con ciertos actos comunicativos que ponen en riesgo la imagen del autor frente a su comunidad de discurso.

Palabras Clave: Artículo de investigación, modificadores de modalidad, perspectivas de conceptualización, funciones metadiscursivas, actos comunicativos.


ABSTRACT

The aim of this article is to explore the metadiscoursive and cognitive-semantic dimension of modality modifers introduced by ‘como’ in a corpus of twenty research articles from several disciplines. The analysis is based on the following assumptions: 1) the modality modifer expresses a type of perspective of conceptualization from which the propositional content is construed; 2) within the framework of each perspective, the modality modifer has several metadiscoursive functions; and 3) in the “environment” of the modifer or sentential nucleus several communicative acts take place. The results of the analysis reveal the presence of three classes of perspectives of conceptualization: visual, communicative and cognitive, which are distinguished by the semantic content of the modifer and, particularly, by the semantic value of the verbs used. In the framework of each one of these perspectives several metadicoursive functions were identifed. These can be classifed into two main categories: textual and contextual metadiscourse. With respect to the communicative acts identifed, it was observed that although most of them can be realized in the environment of any of the three perspectives, the acts acquire particular features which depend on the perspective that introduces them and on the metadiscoursive function of the modifer. In the conclusions it is pointed out that the diversity of metadiscoursive functions that the modality modifer assumes reveal different roles of the author in this type of discourse. On the other hand, the study of the interrelation between perspective and communicative acts suggests that each perspective can assume a strategic value with certain communicative acts that may risk the author’s image in front of his discourse community.

Key Words: Research articles, modality modifers, perspectives of conceptualization, metadis-coursive functions, communicative acts.


INTRODUCCIÓN

Los textos científicos, independientemente de su medio de realización –escrito u oral– forman parte de una tradición discursiva caracterizada, desde el punto de vista “concepcional” o del “modo de verbalización” por la “distancia comunicativa” (Oesterreicher, 1996, 1998, 2002)1 o, en términos de Nencioni (1976) por lo “escrito-escrito” (citado en Oesterreicher, 2002). En efecto, los distintos géneros del discurso científico, en mayor o menor grado, exhiben un alto grado de elaboración textual manifestada en el uso de una sintaxis compleja y en la presencia de rasgos gramaticales que intentan ocultar la presencia del autor y poner en un primer plano el hecho científico. Entre esos rasgos propios del “estilo académico-científico” (Gläser, 1982) se suele destacar el de la impersonalidad gramatical que “determina la selección pre-ferencial de recursos desagentivadores que esconden la subjetividad” (Ciapuscio, 2003: 102), como el uso de nominalizaciones y formas verbales pasivas.

Sin embargo, los aspectos subjetivos y dialógicos no están ausentes en los textos científicos y pueden ser descritos desde una “perspectiva interaccional”2 de análisis del discurso (Bathia, 1993), que estudia la realización lingüística de los significados interpersonales. Como ejemplos de la manifestación de estos significados en el tipo textual “artículo de investigación”, Swales (1990) señala la presencia de verbos modales (poder, deber), de adjetivos y adverbios de probabilidad (posible, ciertamente) y el uso de la primera persona en determinados contextos, como en la realización del movimiento “ocupando el nicho” en la Introducción. En esta misma línea de investigación se inscriben los trabajos de Flottum (2004) y Gallardo (2004) que analizan las marcas de la presencia explícita del autor en los textos académicos, y el de García Negroni (2005) que indaga en el funcionamiento polifónico-argumentativo de ciertos conectores contraargumentativos. Todas estas marcas ponen de manifesto la preocupación de los autores “por alcanzar una interacción exitosa con los lectores” (Gallardo, 2004: 32).

Los modificadores de modalidad estudiados en el presente trabajo pueden incluirse dentro de este conjunto de marcas de subjetividad y dialogicidad en los artículos de investigación científica, ya que permiten al autor entablar una relación comunicativa con los posibles lectores, guiándolos en la interpretación textual, estableciendo relaciones intertextuales con otras fuentes, compartiendo sus conocimientos y experiencia, o revelando y evaluando sus procesos de razonamiento. Por tales funciones que muestran a un autor consciente de la elaboración y organización de su texto, y como evaluador de su propio discurso, las estructuras aquí analizadas pueden considerarse una manifestación lingüística del componente metadis-cursivo en esta clase de textos. El objetivo específico de este trabajo será, pues, describir las funciones metadiscursivas de tales estructuras.

Ahora bien, en este artículo se propone que el componente metadiscursivo manifestado en los modificadores de modalidad articulados con ‘como’ tiene su fundamento cognitivo en un tipo de conceptualización especial o “no canónica” (Langacker, 2000) que incluye al hablante, más específicamente, el punto de vista o la perspectiva desde la cual formula su enunciado. Se sostiene, en consecuencia, que el modificador de modalidad constituye un medio para expresar una determinada perspectiva de conceptualización y que en el marco de tal perspectiva, el modificador cumple diversas funciones metadiscursivas. Por otra parte, el hecho de hacer explícito y destacar, por eso mismo, el punto de vista conceptual del autor implicaría que también son relevantes las acciones comunicativas que tienen lugar en el “entorno” de la perspectiva o segmento oracional al que esta da acceso. De allí que otro de los objetivos de este trabajo sea el de identificar cuáles son esas acciones.

La estructura de este artículo es la siguiente: en primer lugar, se describen las construcciones estudiadas desde un punto de vista léxico-gramatical y se definen algunas nociones teóricas fundamentales que permiten interpretarlas a la luz de un enfoque semántico-cognitivo. Posteriormente se introducen los conceptos de “metadiscurso” y “acto comunicativo”, necesarios para el análisis de la dimensión pragmático-comunicativa de tales estructuras. En la sección Metodología se describen el corpus y las categorías de análisis que posibilitan el reconocimiento de las distintas perspectivas de conceptualización, las funciones metadiscursivas que tienen lugar en el marco de cada una, así como los actos comunicativos que se realizan en su entorno. Finalmente, se exponen los resultados y conclusiones de la investigación.

1. La noción de modificador de modalidad: descripción gramatical y enfoque semántico-cognitivo

La modalidad es una categoría compleja que se define por un conjunto de aspectos de índole lógico-semántico, léxico-sintáctico, de morfología verbal y entonacional, cuya descripción excede los límites de este trabajo. Solo destacaré aquellos aspectos relevantes para el tema que nos ocupa. Comenzaré planteando que en toda oración es posible distinguir un contenido representativo o dictum (lo que se dice) y un contenido modal, también llamado modus o modalidad, que es la actitud que adopta el hablante ante ese dictum. Zavadil (1968: 57) lo expresa en los siguientes términos: “en la oración la actitud del sujeto hablante ante la realidad enunciada siempre encuentra una expresión formal. Este aspecto semántico y formal de la enunciación constituye la esencia de la categoría lingüística de modalidad”.

Zavadil (1968) y Kovacci (1992) distinguen tres clases semánticas principales de actitud del sujeto hablante o de relaciones modales –intelectuales, volitivas y afectivas– las que se distinguen por una serie de procedimientos tanto implícitos como explícitos. Los términos “modalidad explícita” e “implícita” permiten diferenciar dos grandes tipos de expresión de la relación modal. La modalidad es explícita cuando “el tipo de relación modal está expresado por una unidad léxica autónoma” (Zavadil, 1968: 60) que puede ser un verbo (Quiero que lo traiga), un adjetivo (Es posible que venga) o un sustantivo (La posibilidad de triunfar/que triunfe).

La modalidad es, en cambio, implícita cuando la relación modal no se designa con una voz especial, y por consiguiente, el modus no se separa del dictum, sino que está implicado en él. Los recursos implícitos de expresión de la modalidad son de tipo morfológico, indicados por la forma del verbo predicativo (María se porta bien vs. María, pórtate bien), y prosódico, principalmente de naturaleza entonacional; así pues, según la entonación con que se la pronuncie, el valor modal de la enunciación “viene María” será concebido como una afrmación, una interrogación o un estado afectivo –sorpresa, enojo, entre otros– (Zavadil, 1968: 61-65). A estos rasgos formales de expresión de la modalidad implícita, Kovacci (1990) agrega los índices de actitud y el orden de los constituyentes.

En términos sencillos, la modalidad lingüística puede definirse como “el refejo de la elección que hace el hablante para formular los enunciados bien como una aseveración, bien como una pregunta o bien como un deseo, un mandato, etc.” (Ridruejo, 1999: 3213).

Desde el punto de vista semántico, una distinción ampliamente aceptada es la que opone una modalidad de carácter epistémico a otra de carácter deóntico. La modalidad epistémica se refere al compromiso que asume el hablante con respecto a la verdad de la proposición, el cual no siempre es absoluto sino que, mediante distintos procedimientos, puede modificarse y adquirir un valor hipotético, condicional o provisional (Lyons, 1997: 354). A diferencia de las aseveraciones, los enunciados directivos (órdenes, ruegos, etc.) “suponen un tipo diferente de compromiso por parte del hablante: el compromiso deóntico. Al proferir una directiva, el hablante no se compromete con la verdad, o autenticidad, de determinada proposición, sino con la necesidad de que se lleve a cabo una determinada acción” (Lyons, 1997: 280).

Si bien la distinción entre modalidad epistémica y deóntica, así como algunos de los recursos modales presentados más arriba nos permitirán, en determinados ejemplos del corpus, identificar el tipo de acto comunicativo que se lleva a cabo en el núcleo oracional, en este trabajo la atención se focalizará, no en la modalidad del enunciado, sino en un componente periférico que actúa como modificador de la modalidad. A este respecto, y como punto de partida, resulta relevante la afrmación de Kovacci (1992: 99) de que la modalidad “incluye al menos dos componentes: la actitud adoptada con respecto al dictum” (declarativa, dubitativa, etc.) y la indicación de la presencia del hablante como tal (como ‘dicente’), que implica su responsabilidad por la actitud”. Ambos componentes –como bien observa la autora– pueden aparecer fusionados o disociados. Veamos los siguientes ejemplos:

a)  El hueso de dinosaurio pertenece a una especie desconocida.

b)  Como declaró el paleontólogo, el hueso de dinosaurio pertenece a una especie aún no identificada.

La oración (a) representa un caso de fusión de componentes, ya que el hablante se hace cargo de su aseveración. En (b), en cambio, los componentes se muestran disociados: el segmento “como declaró el paleontólogo” indica que el hablante no se hace responsable de lo aseverado.

En este artículo, la atención se centrará en un conjunto de estructuras pertenecientes al tipo (b), en las que el segmento encabezado por ‘como’ funciona como modificador de la modalidad de la oración. A continuación, resumo algunos rasgos típicos de esta construcción, basándome en la descripción de Kovacci (1986, 1992):

- A diferencia del complemento circunstancial de modo (Preparó la fórmula como le habían indicado), este tipo de estructuras no tienen función nuclear sino periférica, es decir, no modifican directamente al verbo sino a todo el núcleo oracional. Prueba de ello es que no pueden parafrasearse con la construcción de 'ser’ + relativo' que es la que permite destacar todas las funciones relacionadas con el verbo (*Es como declaró el paleontólogo como el hueso de dinosaurio...; Es como le habían indicado como / que preparó la fórmula). Sin embargo, sí admiten una paráfrasis que explicite la modalidad: “El paleontólogo declaró que el hueso de dinosaurio”... (modalidad intelectual enunciativa).

De aquí, la siguiente nota distintiva:

-      Entre ambos constituyentes puede intercalarse un verbo de lengua o expositivo (‘afr-mar’, ‘manifestar’, ‘decir’, etc.) que haga explícita la modalidad: “Como se puede advertir por las evidencias aportadas, (afrmó que) las causas del accidente son de índole técnica”.

-      El modificador señala la fuente originaria de lo que se enuncia, la cual puede coincidir con la persona hablante (Como yo mismo muchas veces he señalado,...) o puede hacer referencia a una persona distinta, como en el caso del ejemplo (b) citado más arriba.

En síntesis, en estas estructuras se puede reconocer claramente la presencia de dos miembros: un núcleo oracional y una construcción con ‘como’ que cumple la función de modificador de la modalidad de la oración, ya que su contenido referencial no tiene relación con el del resto de la oración sino que está vinculado a la figura del hablante.

Desde un enfoque semántico-cognitivo, se puede describir este tipo de construcciones a partir de ciertos supuestos básicos. En primer término, la hipótesis defendida por Langacker (2000: 204) de que “ciertos aspectos de la percepción visual instancian características más generales de la cognición”. Este lingüista establece una analogía entre la percepción visual y el fenómeno más abstracto de la conceptualización. En toda experiencia perceptiva visual hay un “observador” o sujeto de percepción que mira en una determinada dirección y al hacerlo delimita un “campo máximo de visión”. Este campo de visión total está constituido por una periferia que se percibe en forma difusa, donde se sitúa el observador, y un centro donde recae la atención: la “región del escenario”. El campo de visión se especifica aún más porque, dentro de este marco general de atención visual, la mirada elige un blanco particular (el foco u “objeto de percepción”).

Todos estos elementos implicados en la percepción visual tienen, como ya se dijo, su correlato en el plano más abstracto de la conceptualización, entendida como elaboración o aprehensión del significado de una expresión. La fgura del observador se corresponde con la del “conceptualizador”. El campo máximo de visión se identifica con el “ámbito máximo” que “comprende el contenido completo de una conceptualización”, es decir, “no solo las nociones centrales a las que específicamente se está prestando atención, sino también el conjunto de nociones más periféricas, de las cuales se tiene un conocimiento menos preciso” (Langacker, 2000: 205). Las nociones centrales constituyen el “ámbito inmediato”, el que a su vez incluye el foco u “objeto de concepción”, designado también como “perfl”.

Un concepto derivado de esta forma de concebir la conceptualización es el de construal3, que permite dar cuenta del hecho de que el hablante, en tanto conceptualizador, estructura o construye de un modo determinado los significados conceptuales y al hacerlo deja de lado una serie de alternativas posibles. Esta confguración específica de los elementos conceptuales se denomina también “arreglo conceptual” (conceptual arrangement) (Langacker, 2000: 203-212).

En un arreglo visual o conceptual canónico, el observador/conceptualizador permanece fuera del escenario, destacándose o perflándose únicamente el objeto de observación/concepción. Por el contrario, en un arreglo no canónico, la región del escenario visual o ámbito inmediato de concepción se amplía hasta el punto de incluir al observador/conceptualizador. Otro concepto estrechamente relacionado con la noción de construal y que es relevante para este trabajo es el de “perspectiva”. En toda percepción visual hay un punto de visión o perspectiva, la que puede definirse como el lugar particular donde se sitúa el observador y desde el cual observa la escena.

Con respecto a las estructuras que son el objeto del presente estudio, se podría decir que las mismas corresponden a un arreglo conceptual no canónico. En efecto, no se comunica simplemente algo (por ejemplo: Los habitantes del lugar X están concentrados en dos pequeñas comunidades), sino que aquello que se transmite va acompañado de un modificador de modalidad (como dijimos antes) que representa semánticamente la perspectiva o locus de concepción en el que se posiciona el autor y que le permite establecer una especie de diálogo o interacción con el destinatario (en este caso podríamos expresar la intervención del autor en estos términos: yo como autor soy consciente de estar repitiendo esta información). Este particular arreglo conceptual reduce, por consiguiente, la asimetría entre el sujeto y el objeto de concepción, propia de los arreglos conceptuales canónicos.

Los resultados obtenidos en esta investigación revelan la presencia de tres tipos de perspectivas de conceptualización: visual, comunicativa y cognoscitiva, las que serán descritas en detalle más adelante. Estos resultados corroboran la observación de Kovacci (1986: 93) de que esta clase de modificadores se construyen “con verbos u otras expresiones tradicional-mente clasificadas como de entendimiento y pensamiento (‘recordar’, ‘pensar’, ‘informarse’, ‘aprender’, ‘suponer’, ‘saber’, etc.), de lengua (‘decir’, ‘asegurar’, ‘declarar’, ‘sostener’, ‘manifestar’, etc.) y de percepción sensible (‘ver’, ‘advertir’, ‘apreciar’, ‘percibir’, ‘parecer’, etc.)”.

2. La dimensión pragmático-comunicativa del modificador de modalidad

El apartado anterior ofrece una caracterización de las estructuras sintácticas con modificador de modalidad introducido por ‘como’ (en adelante: MMc) y presenta una nueva propuesta de descripción desde un enfoque semántico-cognitivo, atendiendo al tipo de conceptualización que refejan estas estructuras. Pero los principales teóricos de la lingüística cognitiva (Lakoff, 1987; Langacker, 1987, 1991, 1997, 2000; Heine, 1997; Talmy, 2003) insisten en que en el análisis de las formas de una lengua debe prestarse atención tanto a los aspectos conceptuales como al uso que los hablantes hacen de ellas. Langacker (2000: 261), por ejemplo, lo expresa en estos términos: “La lengua se fundamenta tanto en la cognición como en la interacción social y estas dos facetas deben verse como aspectos complementarios y mutuamente dependientes”.

Así pues, dado que todo construal o “arreglo de visión” implica la consecución de determinados fines comunicativos, es indispensable incorporar los valores pragmático-funcionales al significado de las expresiones lingüísticas que estamos considerando.

Desde el punto de vista comunicativo, el MMc puede catalogarse como un tipo de recurso metadiscursivo, entendiendo por metadiscurso “el discurso sobre el discurso” (van de Kopple, 1985, citado en Hyland, 1999), el cual comprende tanto aquellos segmentos que se referen a aspectos de la elaboración del texto y a su organización (Stubbs, 1983) como aquellos aspectos que ponen en evidencia al autor o permiten construir una relación con el lector (Hyland, 1999).

El concepto de metadiscurso ha sido desarrollado por varios analistas del discurso y se han propuesto diversas clasificaciones de recursos metadiscursivos4. En este trabajo tomo como base la clasificación propuesta por Hyland (1999) quien distingue dos clases de metadiscurso: el textual y el interpersonal.

El metadiscurso textual “se usa para organizar la información proposicional”, ofrecerle al lector una guía interpretativa y señalarle las fuentes de los contenidos transmitidos. En contraposición a este tipo de metadiscurso que pone el acento en el lector; más específicamente, en las dificultades de procesamiento que puede llegar a tener, el metadiscurso interpersonal pone énfasis en el escritor ya que “permite expresar su perspectiva con respecto a la información transmitida y a los lectores”. Se trata, por esto, de “una forma evaluativa de discurso y expresa la persona del autor definida en su individualidad pero circunscrita dentro de los límites de su disciplina. Se relaciona con el nivel de la personalidad, o tenor, del discurso e infuye en cuestiones tales como la cercanía o distancia del autor, la expresión de la actitud, el compromiso con lo aseverado y el grado de participación del lector” (Hyland, 1999: 7).

Cada una de estas categorías metadiscursivas se realiza a través de distintos recursos. En el metadiscurso textual Hyland (1999) incluye los siguientes:

(i)    conectores lógicos (‘además’, ‘pero’, ‘por consiguiente’),

(ii)   marcadores de organización textual (‘primero’, ‘finalmente’, ‘en resumen’),

(iii)  marcadores endofóricos (‘véase la fgura 1’, ‘en el esquema anterior’),

(iv)   evidenciales (‘de acuerdo con el autor X’, ‘Z afrma que’), y

(v) glosas de código (equivalen en español a los marcadores “reformuladores explicativos”: ‘es decir’, ‘en otras palabras’, ‘esto es’, ‘o sea’; y a los “operadores argumentativos de concreción”: ‘por ejemplo’, ‘en particular’).

El metadiscurso interpersonal abarca:

(i) los mitigadores o atenuadores (‘podría’, ‘quizás’, ‘es posible’),

(ii) los enfatizadores (‘en efecto’, ‘definitivamente’, ‘está claro que’),

(iii) los marcadores de actitud (‘sorpresivamente’, ‘estoy de acuerdo con’),

(iv) los marcadores relacionales (‘consideremos’, ‘recuérdese’, ‘imagínense’), y

(v) los marcadores personales que hacen referencia al autor o los autores (‘yo’, ‘nosotros’, ‘mi’, ‘nuestro’).

De las diferentes dimensiones metadiscursivas que comprende cada categoría, solamente cuatro se relacionan más estrechamente con el tema de este trabajo: dos propias del meta-discurso textual (los marcadores endofóricos y los evidenciales) y dos del interpersonal (los marcadores relacionales y los personales). Volveremos sobre estos recursos más adelante, cuando se describan las funciones metadiscursivas del MMc que corresponden a cada perspectiva de conceptualización.

Como ya adelantamos en la Introducción, en este trabajo sostengo que el MMc expresa la perspectiva desde la que se construye el contenido proposicional. Ahora bien, el hecho de hacer explícita la perspectiva de conceptualización y de concebirla como marco interaccional o lugar de encuentro entre hablante y destinatario implica que al autor le interesa que el lector interprete la información proposicional teniendo en cuenta ese marco, lo que a su vez implicaría que dicha información es de algún modo relevante para el autor. En esta investigación propongo que el contenido proposicional que transmite el segundo segmento o “entorno” de la perspectiva es relevante para la construcción de la macroestructura textual. Por consiguiente, será necesario deslindar las funciones comunicativas propias del entorno de la perspectiva. En lugar del término “función” prefero el de “acto comunicativo” porque este último –tal como lo entiende Weber (1991)– se relaciona estrechamente con el concepto de macroestructura. En efecto, para este autor, si bien a cada oración de un subtexto –conjunto de oraciones que desarrolla un subtema (Weber, 1991: 147)– se le puede asignar una función o rol comunicativo, esto no significa que dicha función se identifque necesariamente con un acto comunicativo. Estos son aquellos que permiten construir la macroestructura del texto o subtexto y, en función de las relaciones que contraen entre sí, se clasifican como dominantes y subsidiarios. El análisis de Weber (1991) revela que los actos más relevantes para informar acerca de objetos y nociones en ciencia y tecnología son: ‘comparar’, ‘clasificar’, ‘caracterizar’, ‘definir’, ‘juzgar’ y ‘explicar’. Oportunamente, veremos los actos comunicativos que se realizan en el entorno de cada perspectiva de conceptualización.

3. Metodología

3.1. El corpus

El corpus está conformado por veinte artículos de investigación científica (AIC) procedentes de diversas disciplinas: Arqueología, Ciencias Naturales (Botánica y Zoología), Geografía y Lingüística. De cada una de estas disciplinas seleccioné cinco artículos. Para la selección he tenido en cuenta los siguientes criterios:

1)    Varias revistas son las “portavoces” de las Academias científicas correspondientes a los temas disciplinares tratados. Las demás publicaciones pertenecen a Institutos científicos o Facultades de prestigiosas universidades.

2)    Los temas de los artículos se referen a distintas disciplinas científicas.

3)    Las publicaciones provienen de distintos países de habla hispana: Argentina, Chile, Venezuela y España.

En este corpus relevé un total de cuarenta y cuatro (44) casos de estructuras sintácticas con modificador de modalidad introducido por ‘como’, las que fueron analizadas siguiendo una metodología cualitativo-cuantitativa (cálculo de frecuencias). La Tabla 1 muestra la cantidad de casos hallados en cada disciplina.

Tabla 1. Número de modificadores por disciplina.

Disciplinas

Número de casos

Arqueología

38,63% (17/44)

Ciencias Naturales

0% (0/44)

Geografía

18,18 % (8/44)

Lingüística

43,18 % (19/44)

Total

100 % (44/44)

Como se puede apreciar, donde se concentra el mayor número de casos de MMc es en las áreas de Arqueología y Lingüística. En los textos de Geografía, la presencia es algo menor, y en los de Ciencias Naturales no se ha detectado ningún caso. Si bien el carácter reducido del corpus no nos permite establecer generalizaciones demasiado amplias, ateniéndonos exclusivamente a estos datos podemos concluir que los artículos de Ciencias Naturales se comportan como representantes prototípicos de la tradición discursiva a la que pertenecen, ya que excluyen este elemento de naturaleza dialógica en la construcción del discurso.

3.2. Categorías de análisis

A continuación se presentan los aspectos temáticos abordados en este trabajo y se definen las categorías utilizadas para el análisis:

3.2.1. Perspectivas

Como ya anticipé en la Introducción, se identificaron tres tipos de perspectivas de conceptua-lización: visual, comunicativa y cognoscitiva.

• La perspectiva visual se define por el uso de verbos de percepción visual: ‘ver’, ‘observar’; y otros que pueden implicar un significado visual como ‘apreciar’, ‘advertir’ y ‘notar’.

Los verbos ver y observar pueden referirse al acto concreto de percepción visual, en el caso de que se remita al lector a algún elemento gráfico paratextual, o –lo más usual– pueden hacer referencia a un acto de comprensión intelectual, al ver con los “ojos” del entendimiento, que es el significado que también tienen los verbos apreciar, advertir y notar en el marco de esta perspectiva.

Como ejemplos podemos citar los siguientes:

(1)    Como se observa, es indudable que nos hallamos ante una representación y que esta sea probablemente la de un animal.5 [13-A-V]6.

(2)    [...] los elementos del ajuar [de la momia] (textiles, piezas metálicas y en piedras, entre otros) muestran cierta economía de trabajo, al laborarse mejor las partes visibles con respecto a las menos expuestas, como se aprecia al compararse la superficie de las bandas con las laterales en las cuentas. [17-A-V].

(3)    No obstante, como vimos que sucedió también en el caso del cognitivismo I, el cognitivismo II se hallaba implícito igualmente en ciertos planteamientos de la enseñanza de lenguas que eran independientes de las propuestas coetáneas de los lingüistas. [38-L-IV].

(4)    Como notaron Dulay y Bart (1974), a veces había sobrepredicción [...] y otras infrapredicción [...]. [35-L-IV].

• La perspectiva comunicativa se identifica por el empleo de verbos que explicitan el acto de habla: ‘decir’, ‘afrmar’, ‘describir’, ‘plantear’, ‘poner de manifesto’, etc., y de otros verbos de valor deíctico o “señalativo” que han adquirido el mismo significado, como indicar, mostrar y señalar. En el corpus aparece también el verbo ‘sugerir’ –ejemplo (9)– cuyo sujeto sintáctico es un objeto que “asume” el rol agentivo de suministrar información o revelar algo a la comunidad científica que lo estudia.

Veamos algunos ejemplos:

(5)    Los habitantes del área del Monumento Natural Piedra Pintada están concentrados, como dijimos antes, en dos pequeñas comunidades: Pintao y La Sabanita. [19-G-II].

(6)    [...] como describimos más atrás, el collar estaba colocado en el cuerpo prácticamente como una gargantilla [...]. [16-A-V].

(7)    Tal como se ha planteado al hacer referencia al Muro 1, esta división [del sitio arqueológico] sería en relación a un eje norte-sur.” [8-A-IV].

(8)    Como resumiría años después Stern (1983), en adquisición de segundas lenguas caben dos métodos [...]. [39-L-IV].

(9)    Tales datos apuntan a indicar que en el Sitio 15 funcionó un taller metalúrgico en el cual se refinaban materiales base obtenidos de la reducción de menas, se preparaban aleaciones de bronce estañífero y se manufacturaban objetos. Es posible que, como sugieren las escorias de fundición, también se redujeran minerales. [3-A-II].

(10)  Como hemos intentado mostrar en otro lugar (López García, 1997, 2002), ahí reside justamente el problema del cognitivismo. [43-L-IV].

• La perspectiva cognoscitiva se relaciona con los esquemas de conocimientos y las operaciones cognitivas del hablante. Específicamente, la selección de este tipo de perspectiva le permite al autor a) poner de manifesto sus conocimientos y su experiencia en el estudio de un determinado tema, ejemplos (11) y (12), b) destacar la idea de un saber compartido por los miembros de su comunidad discursiva (13), o c) hacer explícita la operación de razonamiento lógico que está llevando a cabo (14):

(11)  De esta manera el ejército incaico llegó a Atacama de una sola vez, todos. No se señala ningún enfrentamiento con los lugareños. A la vanguardia iban, como se acostumbraba, los recién conquistados de Chile y Copayapo. [6-A-III].

(12)  No obstante, y como suele suceder con estas representaciones en miniatura, cualquiera de las fases que se observe permite ver la complementariedad de colores [...]. [12-A-V].

(13)  Como es sabido y pese a los paralelismos establecidos originariamente entre psicología y computación, Chomsky elaboró una teoría en la que rechazaba la comparación directa del lenguaje con el ordenador [...]. [33-L-IV].

(14)  Como parece lógico suponer, la metodología que se deriva de este modelo de descripción y explicación de los términos tiene consecuencias importantes en los principios metodológicos y en la práctica terminográfica. [28-L-I].

Cabe recalcar que solo los verbos ‘suponer’ y ‘saber’ pertenecen a la esfera semántica de lo cognoscitivo. Las otras formas verbales hacen hincapié en la idea de repetición del fenómeno, con lo cual se pone en evidencia que el investigador posee amplia experiencia en el tratamiento del tema.

3.2.2. Funciones metadiscursivas

Para la identificación de estas funciones tomé como punto de partida la clasificación de Hyland (1999), que divide el metadiscurso en dos grandes categorías: la textual y la interpersonal.

Como he mencionado en los modificadores del corpus se manifestan dos tipos de dimensiones metadiscursivas textuales: los marcadores endofóricos y los evidenciales. Tal como los define Hyland (1999), los endofóricos referen a información que se encuentra en otras partes del texto en tanto que los evidenciales remiten a la fuente de información representada por otros textos. Debido a esta relación entre textos, me parece más claro emplear de aquí en adelante la expresión “marcadores intertextuales” para hacer referencia a este segundo tipo de recursos metadiscursivos. Con respecto a la categoría del metadiscurso interpersonal, gran parte de los casos del corpus funcionan como “marcadores relacionales” o como “marcadores personales”. Según Hyland (1999: 8), los marcadores relacionales permiten construir una relación con el lector, “son recursos que explícitamente se dirigen a los lectores, ya sea para atraer su atención o para incluirlos como participantes en el discurso”; por ejemplo: ‘consideren’, ‘imaginen’, ‘veamos’. Por su parte, los marcadores personales son aquellos que “hacen referencia explícita al/a los autor/es mediante el uso de pronombres, posesivos o desinencias verbales de primera persona”.

En los modificadores del corpus, estos tipos de recursos interpersonales no se realizan en forma independiente sino que se solapan a los marcadores endofóricos7. Así, por ejemplo, en (15) el modificador funciona como marcador endofórico y personal a la vez; y en (16) se superponen la función de marcación endofórica con las interpersonales de tipo personal y relacional, ya que el empleo del verbo ‘ver’ en primera persona del plural no solo marca la persona del autor sino que involucra también al lector:

(15)  La dinámica constructiva de los mapas parecería suponer las macrorreglas mencionadas, pero como mencioné al final del punto anterior, la diversidad de producciones aceptables nos lleva a pensar que la aplicación de las reglas no es uniforme y que podrían existir otras reglas u otros procedimientos constructivos no reduci-bles a las macrorreglas. (L-III).

(16)  Esta polivalencia temática de los términos deberá ser representada en el modelo teórico de la TCT (Teoría comunicativa de la terminología) y repercutir en la representación de los términos en los diccionarios, como veremos más adelante. (L-I).

Debido a que estas funciones interpersonales se realizan conjuntamente con la función de marcación endofórica, en este trabajo solamente me voy a ocupar de las funciones metadis-cursivas textuales. El análisis del corpus permitió incorporar, además, una nueva categoría metadiscursiva: el metadiscurso contextual, denominado así por dirigir la atención del lector hacia el contexto de la investigación, el cual puede referirse a una instancia metodológica concreta del proceso de la investigación que se presenta, o como contexto cognitivo de conocimientos y experiencias que posee el investigador.

3.2.3. Actos comunicativos

Para la identificación de los actos comunicativos que se realizan en el entorno de la perspectiva tuve en cuenta el contenido proposicional, en general, y ciertas marcas léxico-gramaticales, en particular. A continuación consigno la lista de los actos relevados y su definición:

Informar: Constituye la intención u objetivo general de todo texto científico, y a su consecución contribuyen diferentes actos comunicativos. No obstante, a nivel local, puede considerarse también un acto comunicativo. Consiste en proporcionar datos acerca de algo.

Concluir: Resumir en una proposición breve lo que se ha expuesto o argumentado en los párrafos anteriores. EL DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) define este término como “3. Inferir, deducir una verdad de otras que se admiten, demuestran o presuponen” (DRAE, 1992: 531). Las marcas léxicas de este acto en los ejemplos del corpus son los verbos ‘constatar’ y ‘llevar (a)’ y el sustantivo ‘conclusión’.

Describir: Según Weber (1991: 278), este acto consiste en “nombrar la o las notas peculiares de un tema/objeto y puntualizar mediante qué aspectos puede distinguirse de otros temas/objetos (comparables). Para el DRAE, describir es: “2. Representar a personas o cosas por medio del lenguaje, refriendo o explicando sus distintas partes, cualidades o circunstancias. / 3. Definir imperfectamente una cosa no por sus cualidades esenciales, sino dando una idea general de sus partes o propiedades” (DRAE, 1992: 704). Semánticamente, se puede reconocer la siguiente estructura: entidad que se describe + verbo de estado + atributo caracterizador. Los verbos empleados son: ‘exhibir’, ‘mostrar’, ‘tener’, ‘permitir ver’, ‘ser’, ‘estar (+ participio)’.

Evaluar: Equivale a “formular proposiciones de juicio” que expresan la significación o el valor que los temas tienen para el que lleva a cabo el acto de evaluar (Weber, 1991). Las siguientes acepciones del DRAE coinciden con esta definición: “Señalar el valor de una cosa. / 2. Estimar, apreciar, calcular el valor de una cosa” (DRAE, 1992: 927). Su estructura semántica, tal como aparece en los textos del corpus, puede describirse como sigue: entidad + verbo de estado + atributo evaluativo. Entre los adjetivos que funcionan como atributos evaluativos están: ‘difícil’, ‘esencial’, ‘importante’, ‘relevante’.

Formular hipótesis: Se trata de “formular suposiciones respecto a cómo son los fenómenos”; de proporcionar una “descripción y/o explicación tentativa del fenómeno investigado” (Yuni & Urbano, 2003: 77). Este acto se ve refejado en la selección lingüística de ciertos ítems léxicos como el verbo ‘suponer’, el sustantivo ‘posibilidad’, las construcciones ‘es posible/probable que...’, ‘es poco concebible que...’, la frase verbal ‘nos lleva a pensar’, además de ciertos rasgos morfológicos verbales como el empleo de los modos condicional o subjuntivo.

Dirigir: De acuerdo con el modelo de tipología textual de Heinemann y Viehweger (1991) y Heinemann (2000) (ambos citados en Ciapucio, 2003) , una de las funciones que pueden tener los textos –entendiendo por función “el efecto de los textos en el contexto de la interacción social”– es la de “dirigir”, es decir, “hacer que el interlocutor haga algo o asuma una determinada actitud” (Ciapuscio, 2003: 98). En el corpus esta función se realiza a nivel local como formulación de un reclamo o propuesta referente a aspectos teóricos, terminológicos o de actividades concretas. Como veremos más adelante, esta propuesta puede manifestarse en forma implícita (por el contenido) o explícitamente (a través de los verbos modales ‘deber’ o ‘poder’, que actúan como marcas de la modalidad deóntica del enunciado).

4. Resultados y discusión

En esta parte se presentan, en primer lugar, los resultados del análisis cualitativo-cuantitati-vo de las perspectivas de conceptualización descritas en el apartado anterior, luego se espe-cifican las funciones metadiscursivas asociadas a cada perspectiva y los actos comunicativos que se realizan en el entorno de cada una. Finalmente, se discute acerca de la posibilidad de establecer una interrelación entre perspectiva y actos comunicativos.

4.1. Análisis cualitativo-cuantitativo de las perspectivas de conceptualización

La Tabla 2 muestra, en las distintas disciplinas científicas, la cantidad de modificadores que pertenecen a cada perspectiva.

Tabla 2. Número de modificadores por disciplina y perspectiva.

Disciplinas

Perspectiva visual

Perspectiva comunicativa

Perspectiva de conocimiento

Arqueología

35,29% (6/17)

47,05% (8/17)

17,64% (3/17)

Ciencias Naturales

0%

0%

0%

Geografía

12,50% (1/8)

87,50% (7/8)

0%

Lingüística

52,63% (10/19)

31,58% (6/19)

10,52% (2/19)

Totales

38,64% (17/44)

47,73% (21/44)

11,36% (5/44)

De la observación de esta tabla se pueden extraer las siguientes conclusiones:

1) Del total de 44 casos de MMc, la mayor parte de estos corresponde a las perspectivas visual y comunicativa, con el 38,64% y el 47,73%, respectivamente. A la perspectiva cognoscitiva solo pertenece el 11,36% de los casos. Estos escasos ejemplos de perspectiva cognoscitiva pueden interpretarse como el resultado de la intención propia de este tipo de discurso de evitar perflar o destacar la fgura del autor. En efecto, este tipo de perspectiva se relaciona directamente con la persona del autor al poner en descubierto su evaluación, percepción o razonamiento sobre el tema investigado. Las otras perspectivas, en cambio, están ligadas a aspectos concernientes a la elaboración del texto (marcación endofórica o intertextual) y al objeto-tema de investigación concebido como entidad semiótica (la perspectiva comunicativa focaliza la atención en el objeto que “comunica” o revela información; mientras que la perspectiva visual lo hace sobre el sujeto que “observa” e interpreta el objeto).

2)    Los pocos casos de perspectiva cognoscitiva se concentran en los artículos de Arqueología y Lingüística. Posiblemente el tipo de disciplina incida en la mayor o menor presencia de esta clase de perspectiva. Por el momento, la escasez de textos del corpus no nos permite extraer conclusiones al respecto.

3)    Tanto en Arqueología como en Lingüística, los casos de perspectiva visual y comunicativa se reparten más o menos equitativamente. Del total de 17 casos hallados en los artículos de Arqueología, poco más del 35% representan una perspectiva visual y el 47%, una perspectiva comunicativa. Algo similar ocurre en los artículos de Lingüística; solo que aquí se ve favorecida la perspectiva visual: de los 19 casos detectados, el 52,63% pertenecen a esta perspectiva, y el 31,58% a la perspectiva comunicativa.

4)    Llama la atención que en el área de Geografía la casi totalidad de los casos (87,5% del total de 8 casos) correspondan a una perspectiva comunicativa; mientras que solo un caso exprese una perspectiva visual, es decir, el 12,5%. Ahora bien, si consideramos aparte los casos de perspectiva comunicativa con función meta-discursiva intertextual (5 de los 7 registrados en esta perspectiva), teniendo en cuenta que en la realización de esta función en todas las disciplinas prevalece la perspectiva comunicativa (en efecto, de los 44 MMc del corpus, hay 12 con función metadiscursiva intertextual, 10 de perspectiva comunicativa y únicamente 2 de perspectiva visual), quedan 2 casos de perspectiva comunicativa con otra función metadiscursiva, lo que permite concluir que también en esta disciplina hay un cierto equilibrio entre el número de casos de perspectiva visual y comunicativa.

Dado que el valor semántico de los verbos y expresiones verbales constituye el principal criterio de distinción de las perspectivas de conceptualización, las siguientes tablas muestran cuáles se usan y el número de casos correspondiente. La frecuencia de uso es un dato importante porque nos permite identificar si hay un verbo prototípico o más representativo de cada perspectiva. En la perspectiva visual, el carácter de prototipicidad le corresponde al verbo ‘ver’, ya que más del 76% del total de 17 casos de esta perspectiva se construyen con dicho verbo (Tabla 3):

Tabla 3. Verbos propios de la perspectiva visual y número de casos.

Verbos

Cantidad de casos

Ver

76,47% (13/17)

Apreciar

11,76% (2/17)

Observar

5, 88% (1/17)

Notar

5, 88% (1/17)

Advertir

5, 88% (1/17)

En la perspectiva comunicativa (Tabla 4), la alta frecuencia del verbo ‘decir’, 23,8% del total de 21 casos, permite distinguirlo como el verbo más representativo, seguido del verbo ‘señalar’ (19,04%).

Tabla 4. Verbos propios de la perspectiva comunicativa y cantidad de casos.

Verbos

Cantidad de casos

Decir

23,80% (5/21)

Señalar

19,04% (4/21)

Indicar

9,52% (2/21)

Citar

9,52% (2/21)

Describir

4,76% (1/21)

Poner de manifesto

4,76% (1/21)

Expresar

4,76% (1/21)

Mencionar

4,76% (1/21)

Resumir

4,76% (1/21)

Sugerir

4,76% (1/21)

Mostrar

4,76% (1/21)

Plantear

4,76% (1/21)

Finalmente, los pocos ejemplos de perspectiva cognoscitiva (Tabla 5) no nos autorizan a hablar, en este caso, de una forma verbal prototípica. Como ya hemos señalado, esta perspectiva se realiza discursivamente como un comentario del autor en el que pone de manifesto sus conocimientos y experiencia sobre el tema, así como sus razonamientos y apreciaciones.

Tabla 5. Verbos de la perspectiva cognoscitiva y cantidad de casos.

Verbos

Cantidad de casos

Suceder (suele suceder)

40% (2/5)

Acostumbrar (+ se índice de construcción impersonal)

20% (1/5)

Suponer

20% (1/5)

Saber

20% (1/5)

4.2. Funciones metadiscursivas asociadas a cada perspectiva

A continuación se caracterizan las distintas funciones metadiscursivas que se realizan en el marco de cada perspectiva.

4.2.1. Funciones metadiscursivas realizadas en el marco de una perspectiva visual

Podemos distinguir las siguientes funciones:

a)    Función metadiscursiva textual: Como marcador endofórico, el modificador puede remitir a un dato preciso (17), a una secuencia textual más amplia (18), o a un recurso paratextual (dibujo, gráfico o fotografía), mediante el cual el lector podrá confrmar o no lo percibido por el investigador (19).

b)    Función metadiscursiva contextual: El modificador explicita la metodología (técnica de la observación) que permite reconstruir el evento o suceso científico que ha dado origen a la afrmación expresada en el segmento núcleo (2) y (20).

Veamos los ejemplos:

17) Idénticas consideraciones podríamos hacer respecto a los conceptos correspondientes a la comparación de características de priones de distintas especies, que, como hemos visto, se expresan con los términos [...]. [30-L-II].

(18)  Como se puede ver, la hipótesis del cognitivismo I aparece ligada, ya en sus comienzos, al aprendizaje de L1. [34-L-IV].

(19)  Estos cordeles de amarre, como se ve en el izquierdo, son de ocho cabos trenzados [...]. [9-A-V].

(2) [...] los elementos del ajuar [la momia] [...] muestran cierta economía de trabajo, al laborarse mejor las partes visibles con respecto a las menos expuestas, como se aprecia al compararse la superficie de las bandas con las laterales en las cuentas. [17-A-V].

(20)  [...] podríamos plantear la posibilidad de que el coleóptero fgurado en la cuenta [del collar] tuviera efectivamente, como se ve en ella, los élitros de color diferente a la cabeza y el pronoto que son rojos. [14-A-V].

4.2.2. Funciones metadiscursivas realizadas en el marco de una perspectiva comunicativa

a)    Funciones metadiscursivas textuales: Los MMc pueden funcionar como marcadores en-dofóricos (6) o como marcadores intertextuales (21):

(6) [...] como describimos más atrás, el collar estaba colocado en el cuerpo prácticamente como una gargantilla [...]. [16-A-V].

(21)  Los verba dicendi introducen el acto de habla que el L1 [locutor 1] adjudica a D2 [discurso 2 o discurso citado] y significan, como indica Caldas-Coulthard 1994, una marca relevante de recontextualización. [29-L-II].

b)    Función metadiscursiva contextual: El modificador destaca el objeto de estudio como

una entidad “reveladora” de ciertas pistas que solo el científico y su comunidad de pares están en condiciones de interpretar (ejemplo (9), aquí repetido y abreviado):

(9) Es posible que, como sugieren las escorias de fundición, también se redujeran minerales [en este Sitio arqueológico]. [3-A-II].

4.2.3. Funciones metadiscursivas realizadas en el marco de una perspectiva cognoscitiva

Esta perspectiva se asocia necesariamente a una función metadiscursiva contextual, ya que el contenido del modificador hace referencia al conocimiento y experiencia acumulados por el autor en la práctica investigativa. Ahora bien, la categoría de metadiscurso contextual se realiza de modo diferente en esta perspectiva que en las anteriormente consideradas. Así pues, mientras que en las perspectivas visual y comunicativa se manifesta a través de un contenido léxico-semántico orientado al objeto-tema de investigación (como dato susceptible de ser interpretado y de ser abordado con cierta metodología); en la perspectiva cognoscitiva, el metadiscurso contextual está orientado al sujeto investigador, capaz de activar y relacionar esquemas o marcos de conocimientos previos (11) y (12), de elaborar hipótesis (14), y de evaluar, por medio de un marcador de evidencialidad, el grado de conocimiento que posee su comunidad discursiva sobre un determinado tema (13). Cito nuevamente los ejemplos:

(11)  A la vanguardia [del ejército incaico] iban, como se acostumbraba, los recién conquistados de Chile y Copayapo. [6-A-III].

(12)  No obstante, y como suele suceder con estas representaciones en miniatura, cualquiera de las fases que se observe permite ver la complementariedad de colores [...]. [12-A-V].

(14) Como parece lógico suponer, la metodología que se deriva de este modelo [...] tiene consecuencias importantes en los principios metodológicos y en la práctica terminográfica. [28-L-I].

(13) Como es sabido [...], Chomsky elaboró una teoría en la que rechazaba la comparación directa del lenguaje con el ordenador [...]. [33-L-IV].

4.3. Actos comunicativos del entorno de cada perspectiva

En esta parte se enumeran y ejemplifican los actos comunicativos que se realizan en el entorno de cada perspectiva (indicado mediante subrayado).

4.3.1. Actos comunicativos del entorno de una perspectiva visual

Los actos comunicativos que se realizan en el entorno de esta perspectiva son los siguientes:

a) Formular una hipótesis a partir de la observación directa del objeto de estudio:

(22)  [...] podríamos plantear la posibilidad de que el coleóptero fgurado en la cuenta tuviera efectivamente, como se ve en ella, los élitros de color diferente a la cabeza y el pronoto que son rojos. [14-A-V] .

b) Concluir: Se elabora una conclusión o interpretación a partir de lo expuesto:

(23)  Como se puede ver, la hipótesis del cognitivismo I aparece ligada, ya en sus comienzos, al aprendizaje de L1. [34-L-IV].

(24)  Como se puede ver, constatamos que sin salir de la inducción, el análisis contras-tivo nos lleva al análisis de errores de manera gradual [...]. [36-L-IV].

c) Evaluar / Concluir: Los dos actos se realizan simultáneamente. La conclusión consiste en un comentario metadiscursivo evaluativo:

(25)  Como se puede ver, es difícil llegar a una conclusión definitiva en este punto. [37-L-IV].

d)  Evaluar / Contraargumentar: Los resultados de la investigación permiten refutar una afrmación / creencia:

(26)  Como podemos apreciar [por los resultados de una encuesta realizada por los autores del artículo y que se resumen en un cuadro], no es exacta la afrmación de que los neorrurales rejuvenecen a la población debido a su juventud, de hecho, la edad media de los cabeza de familia nativos encuestados no llegaba a los 46 años frente a los 56,7 de los cabeza de familia neorrurales. [23-G-IV].

e) Describir: Se describe el objeto de estudio:

(27)  Estos cordeles de amarre, como se ve en el izquierdo, son de ocho cabos trenzados [...]. [9-A-V].

f) Dirigir: Se formula un reclamo teórico:

(16) Esta polivalencia temática de los términos deberá ser representada en el modelo teórico de la TCT y repercutir en la representación de los términos en los diccionarios, como veremos más adelante. [23-L-I].

4.3.2. Actos comunicativos del entorno de una perspectiva comunicativa

En esta perspectiva hay que deslindar: 1) Los actos comunicativos que se realizan en el entorno de un modificador con función metadiscursiva de marcación endofórica, 2) los actos asociados a un modificador que funciona como marcador intertextual, y 3) los actos que tienen lugar en el entorno de un modificador con función metadiscursiva contextual.

1) Los actos asociados a un modificador que funciona como marcador endofórico son:

a) Informar o proporcionar datos: Debido a la función endofórica del modificador, este acto se realiza como un retomar información, lo cual da la pauta de que el autor la considera de algún modo relevante para la interpretación de los hechos:

(28)  Como dijimos al principio, Betanzos estaba casado con Angelina Yupanqui, sobrina de Huaina Capac, el cual pertenecía a Tumipampa panaca. [7-A-III].

b) Formular una hipótesis: Por la misma razón de (a), se trata de retomar la formulación de una hipótesis y no de proporcionar una nueva. Vuelvo a citar el ejemplo (15):

(15) La dinámica constructiva de los mapas parecería suponer las macrorreglas mencionadas, pero como mencioné al final del punto anterior, la diversidad de producciones aceptables nos lleva a pensar que la aplicación de las reglas no es uniforme y que podrían existir otras reglas u otros procedimientos constructivos no reduci-bles a las macrorreglas. [31-L-III].

c) Los actos anteriores pueden realizarse conjuntamente manteniendo entre sí una relación de subsidiariedad. Es lo que sucede en el siguiente caso, hallado en la sección Conclusiones del artículo, donde se retoma una determinada información para poder reafrmar la hipótesis. De este modo, Informar es subsidiario de Formular una hipótesis:

(29)  La escala de producción superaba largamente las necesidades de la unidad social implicada. [...] Como se dijera, la casi totalidad de los moldes recuperados corresponden a objetos suntuarios, algunos de ellos tan voluminosos como moldes y campanas [informar], siendo poco concebible que su consumo se redujera a los pobladores del sitio [formular hipótesis]. [4-A-II].

2) Los actos que se realizan en el entorno de un modificador que funciona como marcador intertextual son los siguientes:

a) Evaluar / Dirigir: Ambos actos se realizan simultáneamente. En el ejemplo citado se puede observar que, al mismo tiempo que se efectúa un comentario evaluativo sobre una entidad semiótica –el término ‘jefatura’–, se lleva a cabo una propuesta metodológica para el tratamiento de la información:

(30) Si lo que interesa es estudiar la dinámica de las formaciones sociales tardías del NOA [Noroeste Argentino], el uso de la categoría jefatura aparecería como de escasa utilidad. Sin embargo, no puede dejar de reconocerse que, como señalaran Drenann y Uribe (1987: 17-18), el término puede acreditar algún provecho para organizar la información arqueológica en regiones en las que, como es el caso del NOA, el conocimiento de las secuencias de cambio social es relativamente débil. [2-A-II].

b) Evaluar: Al interpretar los datos, el autor los evalúa y les otorga significado:

(32) Los verba dicendi introducen el acto de habla que el L1 [locutor 1] adjudica a D2 [discurso 2 o discurso citado] y significan, como indica Caldas-Coulthard 1994, una marca relevante de recontextualización. [29-L-II].

c) Clasificar: Se distinguen aspectos constitutivos de un estudio, teoría o disciplina (8):

(8)    Como resumiría años después Stern (1983), en adquisición de segundas lenguas caben dos métodos [...]. [39-L-4].

3) Por último, en el corpus se ha encontrado el acto de Formular hipótesis en el entorno de una perspectiva comunicativa en la que el modificador tiene una función metadiscursiva contextual (9), aquí repetido y abreviado:

(9)    Es posible que, como sugieren las escorias de fundición, también se redujeran minerales. [3-A-II].

4.3.3. Actos comunicativos del entorno de una perspectiva cognoscitiva

Los actos comunicativos que se realizan en el entorno de esta perspectiva son:

a) Informar: El autor proporciona un dato preciso sobre el hecho que describe:

(11)  A la vanguardia [del ejército incaico] iban, como se acostumbraba, los recién conquistados de Chile y Copayapo. [6-A-III].

b) Describir: Se describe el objeto de estudio:

(12)  No obstante, y como suele suceder con estas representaciones en miniatura, cualquiera de las fases que se observe permite ver la complementariedad de colores [...]. [12-A-V].

c) Formular hipótesis / Evaluar:

(14) Como parece lógico suponer, la metodología que se deriva de este modelo de descripción y explicación de los términos tiene consecuencias importantes en los principios metodológicos y en la práctica terminográfica. [28-L-I].

4.4. Sobre la interrelación entre perspectiva y actos comunicativos

Si bien se observa que la mayoría de los actos comunicativos relevados pueden realizarse en el entorno de cualquiera de las tres perspectivas, estos adquieren una fsonomía particular en función de la perspectiva que los introduce y de la función metadiscursiva asociada a ella. Así, por ejemplo, el ‘formular hipótesis’, en el entorno de la perspectiva visual, se concibe como el producto de un razonamiento inductivo a partir de la observación directa del objeto de estudio (22); mientras que, introducido este acto por la perspectiva cognoscitiva, se realiza conjuntamente con ‘evaluar’, dando lugar a una hipótesis de carácter deductivo, ya que se parte de un modelo teórico para formular predicciones de índole metodológica y práctica (14). Por otra parte, en la perspectiva comunicativa con función metadiscursiva textual en-dofórica (15), se retoma la hipótesis o se vuelve a proporcionar información necesaria para poder retomarla; en otras palabras, no hay aporte de información nueva, sino que estamos en presencia de un procedimiento de reformulación. Esto no quiere decir que el contenido repetido sea prescindible; muy por el contrario y en consonancia con nuestra hipótesis acerca de la relevancia comunicativa del segundo segmento para la construcción de la macroestruc-tura textual, revelaría la particular preocupación del autor por destacar la hipótesis de su investigación.

También el acto de ‘describir’ presenta características peculiares que dependen de la perspectiva a la que se vincula. Dijimos que describir consistía en nombrar los rasgos o propiedades a un objeto. Ahora bien, en la perspectiva cognoscitiva, esas características que se le atribuyen al objeto de estudio se hacen extensivas a todo el conjunto o clase del cual forma parte (12). Recordemos que la perspectiva cognoscitiva se asocia a una función metadiscursiva contextual orientada al sujeto investigador quien es el que hace posible esa relación con otros objetos semejantes. Por otro lado, en la perspectiva visual, puede establecerse una diferencia según que el acto de describir se vincule a una función metadiscursiva textual o contextual. En el primer caso, se remite al lector a un elemento paratextual, de manera que este tiene la oportunidad de verificar lo expuesto en el texto mediante la observación de dicho elemento (19). En el marco de una función metadiscursiva contextual, en cambio, el autor describe el contenido de su observación, por lo que el lector debe “confar” en lo observado por el investigador (2).

Otra conclusión que puede derivarse del análisis es que el tipo de perspectiva parece favorecer la realización de determinados actos comunicativos y determinadas relaciones de cooperación entre los mismos. Así, por ejemplo, el acto de ‘concluir’, en los tres casos hallados en el corpus (23, 24 y 25), se realiza en el entorno de una perspectiva visual. Mediante este tipo de perspectiva, el autor otorga carácter de “evidencia” a su conclusión, con lo cual reduce el riesgo de que la misma sea cuestionada o puesta en tela de juicio. Además, puede observarse que ciertas relaciones de cooperación entre actos comunicativos parecen ser privativas o exclusivas de una determinada perspectiva. Así, en el corpus, ‘evaluar/concluir’ (25) y ‘evaluar/contraargumentar’ (26) solo se realizan en el marco de una perspectiva visual; ‘evaluar/dirigir’ (30), en el marco de una perspectiva comunicativa (con función metadiscursiva de marcador intertextual); y ‘formular hipótesis/evaluar’ (14), en el marco de una perspectiva cognoscitiva.

Es interesante observar en todas estas relaciones de cooperación está presente el acto de ‘evaluar’. Sabemos que en el discurso científico toda evaluación tiene que estar bien fundamentada; de lo contrario se pone en riesgo la imagen del autor frente a su comunidad de discurso. En los casos citados podemos observar que las perspectivas de conceptualización tienen, en este sentido, un valor discursivo estratégico. Así, la perspectiva visual permite reforzar el carácter de certeza de lo evaluado en una conclusión o contraargumentación, (25) y (26), respectivamente. En (29), la perspectiva comunicativa con función metadiscursiva de marcador intertextual respalda la evaluación positiva del autor sobre un término de la disciplina y su propuesta de utilizarlo como una categoría de organización de cierta información arqueológica. Finalmente, en (14), la perspectiva cognoscitiva atenúa la fuerza de la afirmación efectuada en el segmento oracional, confiriéndole el carácter de hipótesis.

CONCLUSIONES

El objetivo principal de este trabajo ha sido describir las funciones metadiscursivas de los modificadores de modalidad introducidos por ‘como’ en un corpus de artículos de investigación científica. Este tipo de estructuras que en el plano sintáctico funcionan como modificadores de la modalidad del núcleo oracional, contribuyen de manera significativa al “proceso de formación textual” (Kovacci, 1996: 126) ya que no solo operan como recursos metadiscursivos sino que, al destacar una determinada perspectiva de conceptualización, introducen o enmarcan determinados actos comunicativos, es decir, actos relevantes desde el punto de vista macroestructural.

Desde un enfoque semántico-cognitivo, podemos afrmar que los modificadores de modalidad estudiados representan un tipo de conceptualización que destaca la perspectiva o punto de vista del hablante. El análisis del corpus permitió identificar tres clases de perspectivas de conceptualización –visual, comunicativa y cognoscitiva–, las que en el plano discursivo, además de constituir una categoría metadiscursiva interpersonal, cumplen distintas funciones metadiscursivas de índole textual y contextual.

En efecto, en primer término, reconocemos una función metadiscursiva interpersonal, común a todas las manifestaciones del modificador de modalidad y que se define por su naturaleza de elemento dialógico que posibilita una relación comunicativa entre autor y lector. En un nivel más específico, identificamos dos grandes categorías metadiscursivas: una textual y otra que he denominado “contextual”. La primera, que puede realizarse en el marco de una perspectiva visual o comunicativa, revela un autor consciente del proceso de elaboración del texto, que “domina” no solo los aspectos organizativos, sino también el conocimiento de distintas fuentes bibliográficas. Por otra parte, el metadiscurso contextual, que se realiza en el marco de las tres perspectivas, lo muestra como un autor que controla el proceso de investigación, al hacer explícitos aspectos metodológicos, saberes previos o procesos mentales relacionados con este proceso.

Como vemos, lo interesante de la estructura lingüística analizada es que no se la puede encasillar dentro de una única categoría metadiscursiva, sino que se caracteriza por su capacidad para poder asumir varias funciones metadiscursivas de distinta categoría (textual o contextual), lo que la convierte no solo en un instrumento de valor estratégico para la consecución de determinados fines comunicativos, sino que le permite manifestar distintas facetas de la figura del autor en el discurso científico.

Finalmente, sería importante profundizar en el estudio del valor discursivo-estratégico que tienen las perspectivas de conceptualización para mitigar el riesgo potencial que entrañan determinados actos comunicativos, como en el caso particular de los actos evaluativos que pueden comprometer la imagen del científico frente a su comunidad discursiva.

Notas

1 De acuerdo con Oesterreicher, es necesario establecer una distinción entre el medio en que puede manifestarse un enunciado textual, el cual puede ser fónico o gráfico, y el modo de verbalización o concepción subyacente al mismo. Este nivel de la concepción constituye una “graduación”, “escala” o “continuo limitado por dos extremos que se podrían denominar inmediatez comunicativa y distancia comunicativa” (1996: 318). Una idea fundamental que se deriva de esta distinción es que “no son los aspectos de la realización medial los que poseen mayor relevancia, sino, más bien, el grado de elaboración y las características internas de los discursos, determinados por diferentes condiciones comunicativas y estrategias de verbaliza-ción” (2002: 347).

Todas las traducciones del inglés son propias.

El término construal no puede traducirse directamente por la palabra castellana “construcción”, que ha sido usada tradicionalmente con un sentido formal-gramatical, como expresión de ciertos tipos de relaciones entre las formas de una lengua. Es por eso que, para evitar confusiones, empleo el término en inglés.

Para una revisión de este concepto y un minucioso análisis de la categoría del metadiscurso interpersonal en artículos de investigación del área de educación en lengua española puede consultarse Beke (2005). Por otra parte, el lector interesado en un estudio similar al de Hyland, aplicado a un corpus de manuales y artículos de investigación escritos en español, puede consultar Cubo de Severino (2005).

El contenido de esta cita se refere a la descripción de la cuenta número 39 del collar de la momia incaica hallada en el Cerro Aconcagua en 1985. El párrafo anterior remite a una lámina que muestra dibujos con las distintas vistas de esta cuenta que, según el arqueólogo autor del artículo, representa un bupréstido.

El número arábigo corresponde al número de ocurrencia dentro del corpus, la letra imprenta mayúscula es la inicial de la disciplina, y el número romano hace referencia al número de artículo tal como aparece citado en el listado del corpus al final de este artículo, en sección Anexo.

También Hyland (1999: 8) advierte sobre la cuestión de la superposición de categorías. Entre los ejemplos que cita están el caso de los hedges (atenuadores) que “tienen roles tanto epis-témicos como afectivos ya que indican, por un lado, incertidumbre, y por otro, deferencia ante las normas de la disciplina en lo que respecta a asumir una posición apropiada desde el punto de vista interpersonal”; y el de las glosas de código (marcadores explicativos) que además de suministrar la “información necesaria” para la comprensión del texto, “implican una posición de superioridad de conocimientos con respecto al lector”.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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ANEXO

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Recibido: 25-X-2005. Aceptado: 6-XII-2006

Correspondencia: Gisela Müller (giselam@logos.uncu.edu.ar). Tel.: (0261) 4446944. Instituto de Lingüística, Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo. Centro Universitario, Parque General San Martín s/n (5500). Mendoza, Argentina.

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