SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.30 número41-42La Novela Lúdica Experimental de Julio Cortázar, por MARÍA D. BLANCO ARNEJO índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Revista signos

versión On-line ISSN 0718-0934

Rev. signos v.30 n.41-42 Valparaíso  1997

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09341997000100015 

 

Revista Signos 1997, 30(41–42), 202–203

RESEÑAS

DARÍO, RUBÉN: Prosas profanas y otros poemas (1896–1991)
Buenos Aires, Embajada de Nicaragua y Revista del Diplomático, 1996.





La Embajada de Nicaragua y la Revista del Diplomático en un aunado y proficuo esfuerzo nos brindan una nueva y particular edición del afamado libro de Rubén Darío titulado Prosas Profanas y otros poemas. Particular edición por muchas razones, que trataremos de sintetizar a continuación.
El Embajador de Nicaragua nos aclara en la «presentación» del libro que, enterado de que el doctor Pedro Luis Barcia, gran rubendariano, había terminado de preparar con «rigor filológico y ampliamente anotado» un texto del libro de Rubén Darío publicado en Buenos Aires hace cien años y que, además, había escrito un estudio sobre el mismo, decidió invitarlo a la publicación de ambos trabajos en un solo volumen de «homenaje de la Embajada de Nicaragua a la República Argentina». Nunca mejor homenaje, sabia decisión. En especial porque el doctor Barcia, de la Universidad Nacional de la Plata, de la Austral y del CONICET, está considerado como el mejor especialista de Darío en la Argentina y uno de los pocos grandes del mundo en la materia.
En el estudio preliminar se nos informa que el libro reúne poemas escritos entre 1891 y 1896 Y aunque lleve pie de imprenta de 1896, sólo fue distribuido entrado 1897. La preocupación del poeta por la correcta impresión de sus versos fue la causa. Es un acierto que nos recuerda que el título es un oxímoron ya que las «prosas» son sacras y no «profanas»; y, en el fondo, un cabal reflejo del espíritu de Darío siempre en tensión entre el gozo concupiscente, pagano o cuasi pagano, y su profunda religiosidad que muchas veces brilla dominante.
Si alguien buscase una poética del Modernismo en su adalid, como lo hizo Leopoldo Alas a fines del siglo XIX, no la hallaría. Su poética habrá que desprenderla de su magistral poesía, no de reflexiones sobre ella en un estudio sistemático, porque conscientemente no lo hizo. En palabras del poeta: «Porque proclamando, como proclamo, una estética acrática, la imposición de un modelo o de un código implicaría una contradicción». O cuando afirma: «porque los cánones del arte moderno no señalan más derrotero que el amor absoluto a la belleza –clara, simbólica, arcana– y el desenvolvimiento y manifestación de la personalidad. Sé tú mismo: ésta es la regla».
Recuerdo que en mi primera juventud oía recitar a mis dos hermanas mayores aquellos inolvidables versos:

La princesa está triste...¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color,
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso olvidada se desmaya una flor.

La primera de las ocho estrofas de "Sonatina", de gran difusión y boga por América y España. Canto de vida joven, recordado y dicho por su musicalidad y ritmo, por su melancolía. Es que, afirma Barcia, "en 1896, Darío es dueño pleno de su instrumento. Ha traducido, imitado, estudiado, ensayado, pulido y trabajado hasta lograr una obra de innegable impronta personal (...) Este libro cierra una etapa de búsquedas y experiencias modernistas concretadas en logros poéticos innegables". El estudio preliminar, de unas sesenta páginas, es un trabajo serio que estamos seguros se hará imprescindible para el estudio de Darío.
Para Barcia "el libro dariano que más influjo ejerció en la renovación poética de Hispania fue Prosas profanas". Para Borges la labor de Darío "no ha cesado y no cesará; quienes alguna vez lo combatimos comprendemos hoy que lo continuamos. Lo podemos llamar el Libertador".
Por la calidad de la edición –que incluye también preciosas ilustraciones–, estudio y notas de Pedro Luis Barcia, por el consabido valor de un poeta como Rubén Darío, este libro merece ser bienvenido.

Carlos Orlando Nállim

Universidad Nacional de Cuyo,

Mendoza

Argentina

 

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons