SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número510TRADICIÓN Y ANTITRADICIÓN EN NICANOR PARRA índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Atenea (Concepción)

versión On-line ISSN 0718-0462

Atenea (Concepc.)  no.510 Concepción dic. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-04622014000200001 

PRESENTACION

 


 

Con este número ATENEA cumple noventa años de vida y nada nos ha parecido más competente, expresivo y simbólico que unir esta fecha con los cien años que acaba de cumplir el 5 de septiembre Nicanor Parra, el antipoeta y Doctor Honoris Causa de esta Universidad.

Por ello el volumen completo está dedicado al autor de Poemas y antipoemas bajo la sugestión del título "Noventa & Cien".

...............
M. Rodríguez ...........................................................

Los noventa años de ATENEA constituyen un caso de rara ocurrencia en el campo de las revistas literarias. Hay revistas en Chile del ámbito académico, como los Anales de la Universidad de Chile, fundados en el siglo XIX, más antiguas que Atenea, pero ninguna ha alcanzado la verdadera hazaña de llegar al número 510, sin interrupciones o vacíos temporales; es decir, nadie puede representar mejor que Atenea una línea de continuidad inmutable durante tantos años.

El nivel mantenido en este largo periodo, a pesar de las aprensiones críticas de algunos, no diremos que está garantizado, pero al menos sostenido por las figuras de sus sucesivos directores: Enrique Molina, como siempre el primero en lo que atañe a la Universidad de Concepción, que encabezó la Comisión Directiva entre 1924-1925, Eduardo Barrios (1925-1929), Raúl Silva Castro (1929-1931), Domingo Melfi (1931-1945), Luis Durand (1946-1954), Milton Rossel (1954-1968), Enrique Lihn (1970), Alejandro Wither (1972), Jorge Fuenzalida (1974-1977), Tito Castillo (1977-1994) y Mario Rodríguez (desde 1995).

No está demás aclarar que Atenea se vio envuelta en las turbulencias de la historia chilena que se dieron entre los años 1968 donde se inicia la Reforma Universitaria y 1973 donde se produce el golpe militar. En la mitad de ese periodo se publican dos números de la Nueva Atenea que significan un cambio en la línea editorial vigente hasta ese entonces. Los números 423 y 424 recogen los cambios políticos y culturales que la Reforma Universitaria y la llegada al poder de la Unidad Popular producen en el país. Así lo expresa meridianamente el editorial del volumen de 1970: "En lo esencial, la tarea de Nueva Atenea se confunde, en las instancias de la Reforma, con la voluntad de ahondar y fortalecer una conciencia latinoamericana que exprese a través de esta revista la unidad básica de los países del continente en cuanto a sus problemas y soluciones. Creemos, asimismo, que una tarea de tal naturaleza impone la necesidad de mejorar nuestras relaciones con las formas vivas del nuevo pensamiento europeo".

En relación a las aprensiones críticas de las que hablamos a propósito de la extensa continuidad de la revista, es interesante anotar las opiniones expresadas por el editorialista: "En el pasado [Atenea] fue un eficaz vehículo de intercambio académico en el plano internacional y, en sus mejores momentos, un órgano de difusión y adivinación de los valores literarios del continente.

Alguna vez pudo sentirse demasiado a gusto en la atmósfera de un humanismo un poco idílico, atraída, ante todo, por las letras".

El reproche de practicar un "humanismo un poco idílico" lo enfrentamos a partir del número 471 con el cual asumimos la Dirección el año 1995, tratando de revivir el proyecto inicial de la revista, el de un humanismo comprometido con el momento histórico latinoamericano y una aprehensión original de los valores de la cultura europea y norteamericana.

En esta línea, nos hemos hecho cargo de las exigencias internacionales de indexación que hoy en día existen para las publicaciones periódicas. Así, a partir del año 2003 logramos la indexación en SciELO y en 2008 logramos incorporarnos a ISI y poco después a SCOPUS.

Explicando la frase "aprehensión original" de lo extranjero, no hemos caído en la "tiranía del paper" propia de los index, que obliga, entre otras reglas, a no utilizar el lenguaje metafórico, sino que, flexibilizando el modelo, tratamos de adaptarlo a una tradición crítica chilena y latinoamericana marcada por la presencia de la forma ensayo. Ello no quiere decir que publicamos tales ensayos, sino una modalidad "intervenida" de él que utiliza las formas positivas del paper para conseguir rigor en las referencias bibliográficas y críticas.

Borges postula que la tradición en que se inserta el escritor argentino, y por extensión latinoamericano, es la tradición occidental, solo que sin sumisión, más decididamente, con actitud "irreverente". La "irreverencia" a la dictadura del paper señala expresivamente la posición de ATENEA frente a este tema. Pero no se concentra solamente en el punto, sino que se expande a una "comprensión original" de los valores de las culturas centrales. Tal es su línea editorial a partir de 1995, no la repetición, sino la transformación de lo recibido, no la aceptación acrítica de lo que viene de afuera, sino la réplica dialogante.

Tal es, o pretende ser, la revista que acoge, celebra y admira los cien años de Nicanor Parra. Caso extraordinario es el del antipoeta en su espléndida longevidad y que ha mantenido profundos lazos con la Universidad de Concepción. Como ya anotamos, es Doctor Honoris Causa de esta Casa de Estudios que, además, fue la primera que lo presentó al esquivo Premio Nobel mediante un documento de más de treinta páginas elaborado por María Nieves Alonso, Gilberto Triviños y quien suscribe, recibido formalmente por el Secretario Perpetuo de la Academia Sueca. Tales vínculos explican en parte el homenaje que rendimos, ya que en mayor y total medida es la admiración por el mejor poeta vivo de la lengua castellana.

Convocamos para el efecto a connotados especialistas en Nicanor Parra. Por diversas razones algunos no pudieron colaborar como hubiéramos deseado. Sin embargo, lo hicieron figuras fundamentales de la crítica nacional y extranjera y otras más jóvenes que asoman con fuerza. El número también textos publicados por Parra en Atenea y que no han sido reproducidos en otros medios. Y finaliza con testimonios sobre Parra escritos por los poetas de la generación del 60 y del 70.

Los colaboradores se abren con Hugo Montes, coautor del primer libro que se publica en Chile sobre la obra de Parra, que plantea una tesis original. Escribe el crítico que los antipoemas de Parra tienen antecedentes clarísimos en varios escritores medievales y clásicos como el Arcipreste de Hita y Francisco de Quevedo, los poemas en cambio se alejan de tal tradición y paradójicamente la rompen: son antitradicionales desde este punto de vista. El crítico para desarrollar su tesis postula que los poemas, al alzarse contra la novedad y el feísmo, destacando la belleza, rompen con la tradición de la negatividad que define la poesía moderna.

El artículo siguiente es de Marlene Gottlieb, autora de un texto fundamental sobre Parra y un espléndido artículo "Nicanor Parra o el método del discurso", publicado en la ATENEA 473. Gottlieb examina un dispositivo discursivo clave de la antipoesía: el monólogo dramático. El dispositivo lo define la crítica mediante una serie de características: la apertura de la antipoesía a la oralidad propia del lenguaje cotidiano, la sustitución del sujeto lírico romántico por un personaje que cada vez más se va alejando del yo empírico del poeta, la heterogeneidad discursiva y el carácter dramático de las enunciaciones. Por último, propone algo muy novedoso: la presencia en los discursos de sobremesa de un personaje hablante que no se identifica con el autor/actor que se dirige a un interlocutor que no habla nunca, pero que está implícito en el discurso.

María Ángeles Pérez López, quien escribió esa imprescindible introducción a Páginas en blanco, antología de Parra publicada en Salamanca, analiza las mutaciones que experimenta la antipoesía como categorías básicas de su desarrollo. Le interesa la progresiva importancia que va adquiriendo la dimensión visual desde la forma antipoema al artefacto visual y al video artefacto. Analiza tal dimensión siguiendo la propuesta de Nicolás Bourriaud de sujeto radicante -término que designa un organismo que hace crecer sus raíces a medida que avanza- que la conduce a proponer que el sujeto antipoético deviene "semionauta" al convertirse en inventor de recorridos dentro del paisaje cultural.

El siguiente artículo, "Nicanor Parra y la poesía dialogada", de Niall Binns -crítico fundamental hoy en día sobre la antipoesía- indaga las formas del diálogo en la obra de Parra. Binns destaca entre ellas el diálogo implícito, el monólogo dramático, fragmentos conversacionales y diálogos entre personajes. Estas formas pueden entenderse dentro del afán comunicativo que mueve a la antipoesía desde sus comienzos, donde la relación entre el hablante/actor y el lector/interlocutor es imprescindible. Binns considera que esta poesía dialogada se aproxima a la categoría del "dialoguis-mo" desarrollada por Bajtin a propósito de la novela, aproximación que es una prueba fehaciente que el dialoguismo no se limita al mundo de la narrativa.

Por último, es interesante el diálogo casual que se produce entre este artículo de Binns y el de Marlene Gottlieb, a propósito del monólogo dramático.

Manuel Jofré, reconocido crítico y profesor que ha sido uno de los impulsores más importantes de la candidatura de Parra al Nobel, comenta en su artículo "Nicanor Parra, Flâneur en Chillán", los primeros textos del antipoeta desde 1935 hasta 1954, año de aparición de Poemas y antipoemas. Jofré comienza visualizando la posición de la antipoesía en el sistema político chileno. Aquí afirma que todos los poetas chilenos posteriores a Parra siguen alguna línea de la antipoesía, en contraposición a Neruda que hoy en día no tiene seguidores (con la excepción de algunos poemas de Raúl Zurita). Enseguida desarrolla las propuestas de Ernesto Pfeiffer, autor de una tesis sobre Parra titulada "La primera etapa de la poesía de Nicanor Parra" (1935-1948), dirigida por el propio profesor Jofré. Según se afirma, los catorce primeros años de la escritura parriana (1935-1948) vienen a llenar un vacío sorprendente en la historia de la gran poesía chilena. En lo que respecta a Parra, entre 1935y 1948 da a conocer un drama, 55 poemas (25 de los cuales están en Cancionero sin nombre ) y dos cuentos: "Gato en el camino" y "Tomás, el ayudante del otoño". Después de analizar algunos "cronotopos" de la poesía, Manuel Jofré propone una idea interesante: la omnipresencia de la muerte a inicios de 1939 con el terrible terremoto de Chillán ha dejado una huella indeleble en la escritura parriana. La muerte personificada, erotizada, relativizada, nunca más desaparecerá de la antipoesía.

El siguiente artículo de Iván Carrasco, uno de los estudiosos emblemáticos de la obra de Nicanor Parra, examina un tema interesantísimo: la postura política heterogénea tanto del autor como la del hablante ficticio de la antipoesía. Carrasco postula que la postura política manifiesta subyacente de la obra de Parra es heterogénea y ambivalente, ha oscilado entre actitudes y proposiciones socializantes, anarquistas, democráticas, ambiguas, independientes en cuanto a derivadas de una creatividad basada en la improvisación y la arbitrariedad.

Carrasco hace notar que a Parra le ha tocado vivir el periodo más conflictivo político y socialmente del Chile moderno: la época del Frente Popular (1938), la revolución en libertad de Eduardo Frei (1964), la Unidad Popular de Allende (1970), la dictadura militar de Pinochet (1973) y la Campaña del No. A pesar de su apartidismo y su individualismo, el antipoeta está más cerca de la izquierda que de la derecha, aunque Carrasco cree que Parra podría inscribirse en un anarquismo libertario, manteniendo más bien una postura crítica, opuesta prácticamente a todas las ideologías e instituciones.

El artículo finaliza con un novedoso análisis del texto Poema y antipoema a Eduardo Frei. La primera forma, la del poema, escribe Iván Carrasco está conformada por una serie de elogios y homenajes al presidente Frei, que representan la contrapartida del gobierno dictatorial: defensor de los derechos humanos, quijote de la justicia social, creador y protagonista de la revolución en libertad, civil de cuello y corbata, demócrata. En cambio el antipoema está construido sobre una serie de clichés: vacío difícil de llenar, Dios lo tenga en su Santo Reino, etc. Para finalizar con una abierta rebelión contra la dictadura: "aullemos al menos digo yo/ si no somos capaces de rebelarnos".

El artículo siguiente, "La locura religiosa en La vuelta del Cristo de Elqui ", pertenece a Paula Tesche, una joven doctoranda de la Universidad Austral, alumna de Iván Carrasco. Con este trabajo ATENEA realiza una apertura hacia los críticos más jóvenes preocupados por Parra. La crítica plantea en su trabajo una propuesta desde la semiótica y el psicoanálisis que le permite visualizar la función de la locura que padece el hablante como una forma de sobrevivencia ante experiencias traumáticas y una posibilidad de reconfigurar los lazos sociales que se han desmoronado. Así la alusión a Dios transfigura por medio de la palabra antipoética en sanación social. Tesche aporta una noción crítica al análisis de La vuelta del Cristo de Elqui muy interesante, la de extimo, vocablo que deriva de un neologismo lacaniano que apunta a un estado del sujeto extranjero de sí mismo, noción que funcionaría en la reconfiguración de lo religioso en el yo donde Dios coexiste con el Demonio.

Juan Gabriel Araya, que ha incursionado con mucha propiedad en la antipoesía, escribe acerca de la presencia de Chillán en la obra de Nicanor Parra. El tema es bien conocido por el crítico, novelista y profesor, ya que desarrolla sus labores en la ciudad chillaneja. Partiendo de Bachelard, Araya postula que la posesión de ese territorio es condición esencial del poetizar de Nicanor Parra. Ese acto originario que describe el filósofo francés (el hombre antes de ser lanzado al mundo es "depositado en la cuna de la casa") puede explicar la integración del sujeto parriano a un reino de la memoria, a las huellas de su aldea.

Chillán y sus alrededores funcionan como "lugares sagrados", espacios de origen que recorren y definen gran parte de los poemas de Parra. Según el crítico, los territorios provincianos envuelven la totalidad del poema, como ocurre en "El túnel" en "Hombre al agua", mientras en otros es parcial tal como en "Yo soy más de la Reina que de la Isla". Desde Poemas y antipoemas hasta las últimas composiciones, los espacios chillanejos constituyen una verdadera topofilia, en la terminología de Bachelard. Ellos se resuelven en imágenes del espacio feliz, lugares utópicos, añorados, pero también se expresan, afirma Juan Gabriel Araya, en lugares odiados, contrautópicos y sombríos. El crítico hace suyas las palabras de Andrés Gallardo que dice que los textos de Parra "son poemas chilenos o chillanejos y no pueden ser entendidos si no se tiene ello en cuenta".

El último trabajo de este número 510 pertenece a Sara Reinoso, quien, tal como Tesche, es una nueva voz crítica en el campo de la antipoesía. Reinoso plantea una tesis fundamental para desarrollar su propuesta: la poesía no puede emerger de la dimensión privada que es el poeta y el mismo poema. La negación con lo privado significa un rompimiento con el yo que da origen a la creación del personaje antipoético. Éste crea un territorio equivalente a todo lo que no es el yo: Unidad, pensamiento, lenguaje. La creación de este personaje antipoético, dice Reinoso, puede considerarse como un momento importante, como una especie de hallazgo para la gran tradición de la literatura dramática.

La crítica opina que si se ha escrito bastante sobre el antipoeta no ha ocurrido lo mismo sobre la antipoesía, lo que nos ha llevado a quedarnos atrás, la antipoesía nos dejó atrás. Parece que ella funciona como una maquinaria del "afuera", de algo que no nos pertenece del todo.

Esta vinculación en el "afuera" configuró un sistema en el cual el lector estaba siempre al borde de preguntas radicales, urgentes e inexistentes. Estas preguntas no formuladas crearon un nuevo lector que de pronto se vio obligado a pensar en un encuentro con el "afuera", con una nueva gravitación. Reinoso concluye que poeta y lector en un sentido escrito no existen en la antipoesía.

En la sección Notas publicamos dos series de poemas de Nicanor Parra aparecidas en el año 1939 en Atenea, no recogidos hasta ahora en ningún libro del antipoeta, ni tampoco en sus Obras Completas & algo más.

Antecede a los textos una nota explicativa e interpretativa de ellos.

El número finaliza con cuatro testimonios de poetas posteriores a Parra: Floridor Pérez, Jaime Quezada, Thomas Harris y Carlos Decap. Cada uno tiene su urdimbre, sus afectos y distancias tejidos en torno a esta figura que pareciera inmortal allá en su casa en Las Cruces.

 

MARIO RODRÍGUEZ F.
DIRECTOR
UNIVERSIDAD DE CONCEPCIÓN. CONCEPCIÓN, CHILE

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons