SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número506Tramas y laberintos: Sociología e identidad cultural latinoamericana índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Atenea (Concepción)

versión On-line ISSN 0718-0462

Atenea (Concepc.)  no.506 Concepción dic. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-04622012000200001 

Atenea N° 506. II Sem. 2012: 6-9

 

PRESENTACION

 


 

El número 506 de Atenea se desarrolla en torno a un tópico central, el problema de la(s) identidad(es) cultural(es) latinoamericana(s) y algunas de sus variantes, como la transgresión y/o la continuidad.


M. Rodríguez

En el primer artículo los autores -Jorge Iván Vergara, Jorge Vergara y Hans Gundermann- plantean una cuestión semántica de larga proyección, se debe hablar en plural del tema -identidades latinoamericanas- no reduciendo el tema a un concepción monolítica o “molar”, término este último que es todo lo contrario de “molecular”, que apunta a identidades que fluyen conformando -como dicen los autores- “una dinámica compleja y contradictoria, en la que conviven el debilitamiento de las macro-identidades, sobre todo las de clase y nacionales”.

Olga Ostria, en el siguiente artículo, aborda el mismo tema de la(s) identidad(es) mediante una historización del término que permitiría recuperar las posibilidades crítico-analíticas del concepto. En este enfoque Olga Ostria aporta una crítica interesantísima a los llamados estudios culturales que en el empleo de términos como multiculturalismo e hibridación exaltan la pluralidad cultural restando atención a las profundas diferencias sociales existentes en América Latina. “Lo diverso encubre lo desigual, lo neutraliza en una sinonimia mentirosa” -dice la autora.

Esta posición representa una perspectiva crítica que está emergiendo sobre esta nueva “vulgata” -en los términos de Bordieu- creada por los estudios culturales, postcoloniales, postmodernos que utilizan la lengua “franca” del multiculturalismo en forma cada vez más autoritaria.

En el artículo que continúa María Isabel Toledo aborda la identidad desde un enclave dominantemente teórico. Según él, “la construcción iden-titaria corresponde a un proceso continuo y progresivo de construcción en la interacción, inestable y jamás acabado. En este proceso el sujeto tiene un rol activo: construye sentidos y se apropia de las experiencias. Asumiendo su rol activo, podrá devenir constructor de su identidad, podrá definir el curso de su historia y de la historia del colectivo al cual pertenece, podrá asumir su historicidad”. La perspectiva constructivista que emplea la autora proporciona un marco teórico conceptual al tema de las identidades desarrollada mayoritariamente en este número de Atenea.

La posición que asume la revista sobre este tópico es decididamente crítica. Compartimos la perspectiva de Pierre Bordieu que permite afirmar que en la primera década del siglo XXI se ha tratado de imponer por parte de productores culturales, investigadores, asociaciones progresistas y la nueva izquierda, un discurso que ha terminado de consagrar autoritariamente un extraño dialéctico conformado por palabras como globaliza-ción, flexibilidad, tolerancia cero, under class, posmodernidad, minorías, identidad y multiculturalismo. “La nueva vulgata planetaria”, en términos del autor francés.

Su uso indiscriminado ha terminado por transformarlas en lugares comunes, que pueden ser entendidos como tesis con las que se debate, pero acerca de las cuales nunca se discute, que oscurecen considerablemente el tema.

Por ejemplo, la palabra multiculturalismo. Importada desde Europa donde se emplea para designar el pluralismo cultural en la esfera cívica ha pasado en Chile a tener un carácter étnico que apunta fuertemente a la exclusión que sufren ciertos grupos minoritarios. En esta línea se aproxima a su uso en EE.UU., donde remite a la permanente exclusión de los negros y a la crisis del mítico “sueño americano”. Ello implica el ineludible cues-tionamiento semántico al que debe ser sometido el concepto. ¿Qué queremos decir en latinoamerica con la expresión multiculturalismo? ¿Cuál es su “diferencia latinoamericana” en relación a su empleo en las culturales centrales?

Preguntas tan básicas permiten plantear una tesis crítica: la “nueva vulgata” es producto de un imperialismo simbólico, que atrapa incluso a militantes de izquierda, quienes sorprendentemente no perciben las terribles desigualdades de la sociedad latinoamericana y la bancarrota de la enseñanza pública enmascaradas por la novedad de estos vocablos, especialmente el de posmodernidad.

Revista Atenea plantea que estamos frente a una nueva colonización mental. Tal como los conquistadores destruyeron los dioses de los indios e impusieron los suyos, el imperialismo cultural ha impuesto los nuevos dioses -los estudios culturales- derrocando a los de los “grandes relatos”.

Los artículos que siguen, aunque no confrontan directamente la identidad, de un modo u otra merodean en torno a ella, como es el caso del artículo de Orlando Araújo sobre el escritor caribeño Germán Espinosa. La propuesta indaga sobre el campo de fuerzas literarias en el que se disputan el poder de los escritores colombianos. La pugna entre los elementos conservadores que detentan el poder y la “usurpación” de él pretendido por los escritores emergentes dan cuenta acabadamente de la necesidad de apropiarse de la institucionalidad literaria para conservar el poder resistiendo de los nuevos, que pretende desplazar a los conservadores.

El artículo del antropólogo Nicolás Gissi incursiona en la identidad a propósito de un “nuevo sujeto” residente en las urbes, los indígenas urbanos. Afirma el autor que es falso pensar que una persona perteneciente a un pueblo indígena pierde su adscripción étnica por haber nacido fuera de las comunidades campesinas. Pensar así es escencializar la identidad, y ya sabemos que la identidad no es una esencia, sino un proceso dinámico de interacción, que en el caso de los mixtecos es un intercambio constante entre los indígenas de la urbe y los familiares que permanecen en el campo.

El artículo “Estado, mercado y sociedad en el Chile de los noventa” se refiere, en una de sus hipótesis, al fenómeno de desarticulación social llevado a efecto por el régimen autoritario presidido por Pinochet. Dicha desarticulación permite el reemplazo de la matriz nacional-popular, en la que el Estado tuvo un rol fundamental, por un modelo libremercadista en el que los intercambios económicos asumieron un sentido, marcado por el individualismo, la competencia, la despersonalización y el consumismo, desplazando los valores tradicionales de la sociedad chilena, como la solidaridad, que llevaron a una violenta ruptura con el tipo de identidades hasta ese momento prevalentes.

El artículo sobre las galerías comerciales de Concepción, de autoría del antropólogo Rodrigo Herrera, expone críticamente el intento de reivindicación de dichas galerías a través de la patrimonialización, como un acto de la búsqueda de una desvalida identidad. Sostiene Herrera que el pretendido valor patrimonial de las galerías comerciales “viene a ser algo así como la abstracción de un reducto imaginario en el cual se pretende alojar un conjunto de prebendas de índole personal que reflejen que algo, previamente establecido, es digno de conservarse de la erosión que infringe el tiempo a todo lo humano”.

En “Consideraciones en torno a la violencia...” Niklas Bornhauser hace una interesante distinción entre violencia y poder, manejando un concepto de éste como “entramado relacional”, propone hablar estrictamente de relaciones de poder, siguiendo a Foucault y a Deleuze coextensivo al cuerpo social. “Es decir, no hay un afuera del poder ni existe, entre las mallas de su red, en sus intersticios, playas de libertades elementales entendidas como ausencia de poder”. Por contraste, la violencia por su carácter traumático es resistente a cualquier intento de volverla productiva. En cambio, como dice Deleuze, “el poder produce lo real” .

La identidad aparece en el trabajo en relación con su partenaire indispensable, el sujeto. El autor rechaza la ficción de un sujeto fundador, apriorístico. Considera, por contraste, al sujeto como una construcción y destrucción de un complejo proceso de subjetivación. Afirma, el sujeto es el proceso, proponiendo un interesante punto de vista sobre el problema de la identidad.

El último artículo, de autoría de Roberto Hozven, es una inteligente reflexión sobre dos cohesiones simbólicas negativas –“el imbuchismo” y la “majamama”– que operan en el ensayo literario cultural chileno. Hozven explora estas dos formaciones de la enunciación, aplicando la categoría de archivo propuesta en las tesis de Foucault y en la apropiación que hace de ellas González Echeverría en su texto Mito y archivo. La conclusión de base a que llega Roberto Hozven es que el “imbunche” es un archivo que forja y cambia memorias del origen, mientras que la “majamama” -desorden y confusión- es un archivo oral y anal, propio del discurso del Amo.

El número 506 se cierra con una entrevista efectuada por Nicolás Folch, de la Universidad Sorbonne Nouvelle III, a dos poetas de Concepción, Tomás Harris y Carlos Cociña.

 

MARIO RODRÍGUEZ F.
DIRECTOR
UNIVERSIDAD DE CONCEPCIÓN. CONCEPCIÓN, CHILE

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons