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Revista chilena de neuro-psiquiatría

versión On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. vol.49 no.1 Santiago mar. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272011000100004 

REV CHIL NEURO-PSIQUIAT 2011; 49 (1): 26-36

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN

Insatisfacción corporal en los trastornos de la conducta alimentaria: un estudio comparativo

Body dissatisfaction in eating disorders: a comparative study

 

Rosa Behar A.1, Carolina Vargas F.2 y Enrique Cabrera V.3

1 Médico Psiquiatra, Profesora Titular, Departamento de Psiquiatría, Universidad de Valparaíso.
2 Médico Residente, Departamento de Psiquiatría, Universidad de Valparaíso.
3 Master en Estadística Matemática, Prof. Adjunto, Departamento de Estadística, Universidad de Valparaíso.


Background: Body dissatisfaction (BD) is considered as a predisposing, triggering, perpetuating and/or prognosis factor of eating disorders (ED). Objective: To compare the presence of BD and psychopathological and/or behavioural features between female subjects with and without ED. Method: Comparatively the EatingAttitudes Test (EAT-40), the Eating Disorder Inventory (EDI) and the Body Shape Questionnaire (BSQ) were administered to 52 ED female patients and to 51 female students without ED. Results: Patients reached significantly higher rates than female students without ED on BSQ, EAT-40, EDI and subscales (p = < 0.001), except perfectionism (p = 0.015). BD assessed by EDI (17 versus 4; p < 0.001) y el BSQ (152 versus 58.5; p < 0.001) scored significantly higher in patients, mainly in anorexics on EAT-40, BSQ, BD, ineffectiveness and perfectionism (p < 0.001); bulimics on global EDI, drive for thinness, interoceptive awareness, bulimia, maturity fears and interpersonal distrust (p < 0,001). The OR of BD (EDI) was 1.17 versus BSQ (OR = 1.05) (p < 0.001). The EAT global score was directly and significantly correlated to BSQ (r = 0.672; p < 0.001) in patients and to BD (EDI) (r = 0.639; p < 0.001) in female students without ED. Conclusions: BD is prevalent in an extreme degree within all the subtypes of ED. Anorexics exhibited a higher BD as well as ineffectiveness and perfectionism. A higher BD is positively related to a higher ED symptomatology. The risk of developing an ED in a young woman that exhibits some degree of BD is very high.

Key words: Body dissatisfaction, eating disorders.


Resumen

Antecedentes: La insatisfacción corporal (IC) es considerada factor predisponente, desencadenante, perpetuante y pronóstico de los trastornos alimentarios (TCA). Objetivos: Comparar la presencia de IC y características psicopatológicas/conductuales entre mujeres con y sin TCA. Método: A 52 pacientes con TCA y 51 estudiantes sin TCA, se les aplicó comparativamente el Test de Actitudes Alimentarias (EAT-40), el Inventario de Desórdenes Alimentarios (EDI) y el Cuestionario de Silueta Corporal (BSQ). Resultados: Las pacientes alcanzaron puntajes significativamente más elevados que las estudiantes en el BSQ, EAT-40, EDIy sub escalas (p = < 0,001), excepto perfeccionismo (p = 0,015). La IC medida por el EDI (17 versus 4; p < 0,001) y el BSQ (152 versus 58,5; p < 0,001) arrojó puntajes significativamente más altos en las pacientes, principalmente las anorécticas en el EAT-40, BSQ, IC, sentimientos de inutilidad personal y perfeccionismo (p < 0,001); las bulímicas en el EDI global, motivación por la delgadez, consciencia interoceptiva, bulimia, temor a la madurez y desconfianza interpersonal (p < 0,001). El ítem IC del EDI mostró un OR de 1,17, versus el BSQ (OR= 1,05) (p < 0,001). El puntaje global del EAT-40 se correlacionó directa y significativamente con el BSQ (r = 0,672; p < 0,001) en las pacientes y estudiantes con el ítem IC del EDI (r = 0,639; p < 0,001). Conclusiones: La IC está presente en grado extremo en todos los subtipos de TCA. Las anorécticas mostraron mayor IC acompañada de sentimientos de inutilidad personal y perfeccionismo. Una mayor IC se relaciona positivamente con una mayor sintomatología compatible con TCA. El riesgo de padecerlo de una joven que exhibe algún grado de IC es altísimo.

Palabras clave: Insatisfacción corporal, trastornos alimentarios.


 

Introducción

La alteración de la imagen corporal ha sido considerada entre los criterios diagnósticos de los trastornos de la conducta alimentaria en el DSM-IV-TR1 y en la CIE-102. Diversos autores destacan que ésta juega un papel importante como factor predisponente, perpetuante y pronóstico de estos desórdenes y su persistencia constituye un riesgo de recaída3-11.

Un meta-análisis12 concluyó que las anorécticas y bulímicas poseen mayor insatisfacción corporal y distorsión perceptiva en el cuerpo/talla que las mujeres sin patologías alimentarias. Otro meta-análisis13 confirma que la insatisfacción es superior en los desórdenes alimentarios frente a los controles, especialmente en la bulimia nerviosa y destaca que la insatisfacción con el cuerpo es más específica de estos cuadros que la alteración de la percepción de la silueta corporal13. Otro estudio señala que en las anorécticas restrictivas existe una alteración de la autoimagen, que no se debe a distorsiones perceptivas, sino a la existencia de una imagen muy fantaseada, basada en experiencias imaginarias y a la baja autoestima14.

La preocupación por el peso en la población femenina no siempre debe valorarse como un trastorno de la imagen corporal, puesto que en la cultura occidental se favorece que la mujer se sienta incómoda con su talla, lo cual provoca el desarrollo de una imagen corporal desacreditada en un porcentaje muy elevado de mujeres, algunas de las cuales desarrollarán un trastorno de la imagen cor-poral15 y eventualmente un desorden alimentario. Una investigación determinó que las mujeres sin patología alimentaria que sobreestiman su peso actual sobre 5% del peso real, presentan un alto riesgo de desarrollar anorexia nerviosa y síntomas restrictivos16.

El propósito de este estudio es determinar comparativamente la presencia de insatisfacción corporal y las características psicopatológicas y conductuales entre grupos de mujeres con y sin trastornos alimentarios.

Metodología

Sujetos

La muestra estuvo constituida por un grupo de mujeres con trastornos alimentarios al momento del estudio y un grupo comparativo sin estos desórdenes, reclutados desde Abril de 2006 a Noviembre de 2008.

1. Grupo TCA: Conformado por 52 pacientes de sexo femenino, seleccionadas al azar cuya mediana de edad fue de 20 años, que consultaron en forma ambulatoria en policlínico de Salud Mental Hospital Psiquiátrico del Salvador de Valparaíso, Servicio Médico de Alumnos de la Universidad de Valparaíso, consulta particular de especialistas en psiquiatría o pediatría de Santiago, Valparaíso y Viña del Mar. Todas ellas satisfacían los criterios para trastornos de la conducta alimentaria según el DSM IV-TR1. Este grupo a su vez se dividió en tres subtipos: 27% con anorexia nerviosa (n = 14), 44% con bulimia nerviosa (n = 23) y 29% con trastorno de la conducta alimentaria no especificado (n = 15).

2. Grupo s/TCA: Configurado por 51 estudiantes de sexo femenino, también seleccionadas al azar desde el I a IV años de la carrera de medicina de la Universidad de Valparaíso, cuya mediana de edad fue de 21 años, exceptuando aquellas con antecedentes previos o que presentaran una patología alimentaria al momento de la investigación.

Procedimientos

A ambos grupos se les administró una entrevista estructurada confeccionada por las autoras de la versión traducida al español y validada de los siguientes instrumentos (Tabla 1): EAT-40 (Test de Actitudes Alimentarias)17, el EDI (Inventario de Desórdenes Alimentarios)18, y el BSQ (Cuestionario de la Figura Corporal)19. Las participantes en su totalidad respondieron voluntariamente y con consentimiento informado los instrumentos citados. El período de esta investigación se prolongó por el tiempo necesario hasta lograr un tamaño de la muestra adecuado para la exploración. Estos se aplicaron, por una sola vez en cada sujeto para ser contestados en un lapso de aproximadamente 60 minutos en forma individual y durante una única jornada. La coautora entrevistadora (CV) recibió entrenamiento previo de parte de la autora principal (RB) mediante cursos y seminarios, como parte de su formación en la especialidad de psiquiatría. 1. La entrevista estructurada incluyó los datos de edad, peso actual, talla, peso ideal y preguntas basadas en los criterios diagnósticos del DSM-IV-TR1 para TCA, lo que permitió pesquisar y/o confirmar la presencia de esta patología en los grupos comparativos.



2. El Test de Actitudes Alimentarias (Eating Attitudes Test), EAT-4017.

3. El Inventario de Desórdenes Alimentarios (Eating Disorders Inventory), EDI18. En este análisis no se consideró en su ponderación global un rango de corte y en consecuencia se analizó cada ítem en forma independiente.

4. El Cuestionario de la Figura Corporal (Body Shape Questionnaire), BSQ19.

Análisis estadístico

La comparación de los grupos se efectuó para las variables cuantitativas (edad, talla, peso actual, peso ideal, IMC [Índice de Masa Corporal], EAT-40, EDI y BSQ) mediante el Test de Mann-Whitney, debido a que éstas no cumplían con los supuestos de normalidad ni el de varianzas iguales, necesarios para la aplicación del tradicional test t de Student. Para analizar si la relación entre dos variables cuantitativas era de tipo lineal, se utilizó el test de correlación de Pearson. Se calculó los correspondientes Odds Ratio en las diversas variables para determinar la estimación del riesgo de padecer un trastorno alimentario mediante la Prueba de Regresión Logística Binaria20. Con ésta se comparan los Odds Ratio de cada nivel de la variable de respuesta binaria, para cuantificar cuanto afecta el predictor usado, las probabilidades de cada nivel de la respuesta. Para todos los análisis, se utilizó un nivel de significación del 5%. El análisis estadístico fue realizado a través del programa MINITAB 15.

Resultados

Comparativamente hubo diferencias estadísticamente significativas entre los grupos con y sin trastornos de la conducta alimentaria, tanto en el peso ideal, puntajes totales del BSQ, EAT-40, EDI y sus 8 ítems. Las pacientes alcanzaron puntajes significativamente más elevados que las estudiantes sin trastornos alimentarios en el EAT-40, EDI y sus 8 sub escalas y el BSQ (p = < 0,001), excepto en los rasgos de perfeccionismo (p = 0,015). La insatisfacción corporal medida tanto por el EDI (17 versus 4; p < 0,001) como por el BSQ (152 versus 58,5; p < 0,001) alcanzó puntajes significativamente más altos en el grupo TCA (Tabla 2).



En la Tabla 3 se comparan las mismas variables entre los subgrupos con trastornos alimentarios y el grupo de estudiantes (s/TCA). Sólo presenta diferencias significativas con el grupo s/TCA, el subgrupo anoréctico (AN), tanto en el peso actual (p = 0,004) como en el peso ideal (p < 0,001). Al analizar los puntajes globales de los instrumentos aplicados, en todos ellos (EAT-40, BSQ, EDI) los subgrupos con trastornos alimentarios alcanzan puntajes significativamente mayores (p < 0,001) que el grupo sin TCA. Sin embargo, al realizar el análisis por ítems del EDI, esta situación se mantiene sólo en motivación por la delgadez, consciencia intero-ceptiva, insatisfacción corporal y sentimientos de inutilidad personal. No ocurre lo mismo respecto de la variable bulimia, donde sólo el subgrupo bulí-mico (BN) alcanzó puntajes significativamente más altos (p < 0,001) que el grupo s/TCA. En los ítems temor a la madurez y desconfianza interpersonal, los subgrupos AN y BN obtienen puntajes mayores que el grupo s/TCA (p < 0,005). Finalmente, en el ítem perfeccionismo, los subgrupos no presentaron diferencias significativas con el grupo s/TCA (p > 0,05).

La Tabla 4 muestra la capacidad predictiva de las variables regresoras en relación al desarrollo de un trastorno de la conducta alimentaria. Para la variable regresora, peso ideal, se obtuvo un coeficiente (-0,0585915) que produce un Odds Ratio (OR) estadísticamente significativo (p < 0,057). Fueron además estadísticamente significativos los OR correspondientes a los puntajes globales del EAT-40 (p < 0,001), EDI (p < 0,001) y sus ítems perfeccionismo (p = 0,018), desconfianza interpersonal (p = 0,002) y el resto de sus subescalas (p < 0,001). Los más altos fueron bulimia1,28, consciencia interoceptiva1,24 y motivación por la delgadez1,23. El ítem insatisfacción corporal del EDI mostró un OR de 1,17, versus al del BSQ (OR = 1,05) (p < 0,001).





En relación al análisis de correlación, en el grupo TCA, el BSQ presentó una relación lineal directa significativa con los puntajes globales del EAT-40 (r = 0,672; p < 0,001), EDI (r = 0,642; p < 0,001), seguidos por las subescalas del EDI insatisfacción corporal (r = 0,539; p < 0,001), consciencia interocepti-va (r = 0,433; p = 0,001) y motivación por la delgadez (r = 0,416; p = 0,002). En cambio en el grupo sin TCA se correlacionó directa y más significativamente con el ítem insatisfacción corporal del EDI (r = 0,700; p < 0,001), puntajes globales del EDI (r = 0,570; p < 0,001), EAT-40 (r = 0,568; p < 0,001) y motivación por la delgadez (r = 0,512; p < 0,001). En el grupo sin TCA, el ítem insatisfacción corporal del EDI se correlacionó más significativamente con el puntaje total del EAT-40 (r = 0,639; p < 0,001) y consciencia interoceptiva (r = 0,425; p = 0,002).

Discusión

Los estudios prospectivos han identificado a la insatisfacción corporal, entre otros factores, que aumentan el riesgo de aparición de TCA, incluyendo la presión sociocultural percibida para alcanzar la delgadez, la internalización del ideal estético de belleza, favorecidas por los medios de comunicación y la publicidad21, la influencia de los padres, los patrones específicos del género22-25, el factor étnico26 la restricción dietética, y el afecto negativo. La evidencia también sugiere que la insatisfacción corporal y la restricción dietética pueden constituir fases prodrómicas en la evolución de los TCA27.

En nuestro estudio, la mediana del BSQ en el grupo de pacientes tomado de manera global, en contraste al grupo sin patología alimentaria sobrepasa ampliamente el valor establecido de corte (152 versus 58,5, respectivamente) (p < 0,001) (Tabla 2), alcanzando puntajes en el rango de extrema preocupación por la silueta corporal. Esta diferencia significativa también ocurre entre los puntajes medianos en el ítem insatisfacción corporal del EDI comparando ambos grupos (17 versus 4, respectivamente) (p < 0,001).

Al reagrupar los diagnósticos en subtipos AN, BN y TCANE (Tabla 3), todos sobrepasaron el punto de corte del BSQ, sin diferencias significativas entre los distintos subgrupos; vale decir, la insatisfacción corporal estuvo presente en grado extremo en todas las dimensiones de TCA, mostrándose como las más insatisfechas, las pacientes anorécti-cas, seguidas de aquellas con TCANE y las bulími-cas (157 versus 152 y 150, respectivamente). Esto contrasta con los hallazgos de los meta-análisis de Cash y Deagle12 en el que las anorécticas presentaban menor insatisfacción corporal que las bulími-cas y el de Sepúlveda et al13, en el cual las pacientes bulímicas fueron las que alcanzaron puntajes más altos en la insatisfacción corporal, como asimismo en el trabajo de validación del BSQ19. La insatisfacción corporal medida mediante el ítem del EDI, también mostró el puntaje más alto entre las ano-récticas, seguido por las bulímicas y las portadoras de un TCANE (20 versus 15 y 15 respectivamente) frente a las estudiantes sin patología alimentaria (4 puntos) (p < 0,001).

La insatisfacción corporal, evaluada tanto por el BSQ como por la subescala insatisfacción corporal del EDI18 en las pacientes como grupo total se mantiene independiente del peso, (no así en las estudiantes sin patología alimentaria: r = 0,391; p = 0,005), la edad, la talla, el peso idealizado, el IMC, cuando la herramienta que se utiliza para medir insatisfacción corporal es un test específico para ello, como en este caso el BSQ19. Esta diferencia expuesta en las distintas mediciones de insatisfacción corporal podrían explicarse debido a que el BSQ es un instrumento que abarca fundamentalmente los aspectos emocionales, cognitivos, perceptuales y conductuales de la insatisfacción corporal; mientras que el subítem del EDI, evalúa más bien matices afectivos y cognitivos.

No hubo influencia del IMC en la puntuación del BSQ, en concordancia con Lavoisy et al28. No obstante, se observó una directa y significativa correlación entre el BSQ y los puntajes totales del EAT-40 y EDI en ambos grupos en general. Las pacientes además a mayor alteración en su conscien-cia interoceptiva; vale decir, en la dificultad para discriminar las propias sensaciones y emociones, a mayor motivación por alcanzar la delgadez, perfeccionismo y conductas bulímicas, evidenciaron una mayor alteración de la imagen corporal. En cambio, en las estudiantes sin patología alimentaria, las principales correlaciones directas con la insatisfacción corporal fueron la motivación por la delgadez y los rasgos de perfeccionismo. Cabe resaltar que el perfeccionismo no es exclusivo de las pacientes anorécticas, sino que también se ha observado en pacientes bulímicas, así como en el trastorno por atracón; este último descrito por Grilo et al29-31, aunque Forbush et al32, encontraron que los rasgos perfeccionistas se asociaron más fuertemente con el ayuno y las purgas. Al respecto, Welch et al33, señalan que el perfeccionismo socialmente prescrito y auto-orientado, pero no así el perfeccionismo dirigido hacia otros, estaban relacionados con los trastornos alimentarios, a excepción del comer compulsivo.

El riesgo para desarrollar un desorden alimentario para una muchacha que es portadora de insatisfacción corporal es significativamente alto (OR =17; p < 0,001) considerándolo estadísticamente significativo como factor predictor. Esta cifra coincide con el hallazgo de Alves et al34, cuya regresión logística múltiple mostró a la insatisfacción corporal como el factor más fuerte de riesgo independiente para los síntomas de la anorexia nerviosa en adolescentes brasileras (OR = 16,7; p < 0,001). Este antecedente es importante, pues la insatisfacción corporal es reconocida por diversos autores35-37 como índice pronóstico de las patologías alimentarias y que conjuntamente con otros factores podría desencadenarlas en una joven vulnerable, bajo ciertas condiciones favorables.

Dada la multidimensionalidad del trastorno de la imagen corporal en los trastornos alimentarios, su tratamiento debería incluir intervenciones en todos los aspectos38. Aquellas que mejoran la autoestima, estimulan la comunicación y ayudan a las adolescentes a apoyarse mutuamente, pueden prevenir el desarrollo de la distorsión de la imagen corporal y los trastornos alimentarios38,39. Rosenvinge y Borresen40, destacan estrategias preventivas universales que consideren información y educación acerca de cómo cambiar las actitudes y comportamientos predisponentes, planes que involucren a los padres y a la comunidad entera, focalizándose principalmente en la modificación de la cultura de la insatisfacción corporal, más que en la prevención de los trastornos alimentarios.

Limitaciones

• Existencia de probable sesgo en la evaluación diagnóstica no efectuada a ciegas.

• No se evaluó el tiempo de evolución del trastorno de la conducta alimentaria al momento del estudio.

• No se consideró la coexistencia de otras comor-bilidades, tanto físicas como psicopatológicas, especialmente trastornos afectivos y de personalidad, ni la influencia del tratamiento efectuado.

• La falta de literatura nacional sobre el tema dificulta la comparación transcultural.

Implicancias

• Se demuestra la presencia de insatisfacción corporal de grado extremo en todos los subtipos de trastornos alimentarios.

• La insatisfacción corporal emerge como un importante factor predictor para el desarrollo de una patología alimentaria en grupos de riesgo.

• Su detección precoz debe considerarse tanto en la evaluación de poblaciones de riesgo para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria como en pacientes, ya que su presencia influye en la evolución y pronóstico del trastorno alimentario.

Agradecimientos

Los autores agradecen a todas aquellas personas que prestaron su valiosa colaboración en esta investigación, sin la cual no habría podido realizarse.

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Recibido: 17/06/2010 Aceptado: 6/09/2010

Correspondencia:
Rosa Behar A.

Departamento de Psiquiatría,
Universidad de Valparaíso. Valparaíso, Chile.
Casilla 92-V. Valparaíso.
Fono/Fax: (56) (32) 2508550
E-mail: rositabehar@vtr.net

 

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