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Revista chilena de neuro-psiquiatría

versión On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.41 n.3 Santiago jul. 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272003000300001 

EDITORIAL

Neurólogos para el siglo XXI

Neurologists for the XXI century

Instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento.

(Juramento hipocrático)

 

 

 

 

This editorial is aimed at motivating the exchange of opinions on the formation of neurology specialists in Chile. We are not only interested in the curricular aspect of university formation, which is perhaps the area with the best structure in our country, but also in other, sensitive and routine, aspects which are yet to be clearly defined. What is the role that belongs to scientific societies? Should they be directly involved in postgraduate education? Or should their role be limited to continuing education of the fully trained neurologist? Should practical training be an alternative for accrediting specialists? Is a national neurology exam useful or convenient?

Considering that there are many valid answers that depend on the outlook and goals of each individual or institution, it is necessary to open an opportunity for a national debate on the subject. The Society of Neurology, Neurosurgery, and Psychiatry of Chile has the opportunity to collect and structure the ideas that come from the non-academic world. Health national authorities must bring elements related to the country’s health politics, which affect this situation. Finally, universities, which currently have complete and final tuition over the formation of specialists, have a fundamental role, that they cannot delegate.

It is recommendable that there be national agreements on quality standards, allowing and valuing the autonomy and diversity of each university’s program. It is from this perspective that we publish in this number the minimum criteria recommendations proposed by the Association of Chilean Medical School’s Committee on Accrediting Neurological Training Programs.

Key words: graduate medical education, neurology, training programs
Rev Chil Neuro-Psiquiat 2003; 41(3): 169-172

El vertiginoso avance de la medicina hace difícil imaginar cómo responder a los desafíos educativos de posgrado para los próximos 20 años. Quienes llevamos ya ese tiempo en el ejercicio de la neurología tenemos plena conciencia de esta dificultad. ¿Quién de nosotros imaginaba, por ejemplo, hace tan solo 10 años, los avances en neuroimágenes, que han revolucionado nuestra práctica clínica cotidiana?. Del mismo modo está fuera de nuestra capacidad percibir el impacto que tendrán la biología molecular o la genética –por nombrar sólo un par de aspectos– en la práctica de la neurología del siglo que recién comienza.

El debate que falta y hace falta

¿Cómo debemos entonces formar las nuevas generaciones de neurólogos? La respuesta a esta importante pregunta admite ciertamente muchas respuestas válidas y debiera ser objeto de discusiones de gran nivel entre quienes actualmente forman o acreditan la especialidad y otros actores interesados, como es el caso de nuestra propia sociedad. Conscientes de la responsabilidad que la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía (SONEPSYN) tiene en orden a recoger, generar y canalizar estructuradamente las ideas que provienen del mundo no académico, publicamos en este número de la revista las recomendaciones mínimas que la comisión de acreditación de programas de Neurología de ASOFAMECH propone (1), como un modo de contribuir a este intercambio de ideas.

Asegurar la mayor calidad posible de los futuros neurólogos es una responsabilidad de toda la comunidad neurológica. Una reflexión al respecto debe darse en las instituciones formadoras, pero también, quizá con un énfasis distinto, al interior de sociedades científicas, autoridades de salud, etc. No obstante esto, la tuición completa y final de la formación de posgrado debe mantenerse en el ámbito de las Universidades, instituciones que no sólo son educadoras por esencia y de modo irrenunciable sino que además tienen como misión abrir fronteras y responder creadoramente a los desafíos del futuro, aprendiendo también de la experiencia ya conquistada. Tanto el intercambio interuniversitario como los acuerdos y consensos son recomendables, pero sólo el respeto por la plena autonomía de cada programa permite garantizar la innovación y renovación tan necesarias para no anclarse en el tiempo, dando al mismo tiempo diferentes improntas que ciertamente enriquecen el medio neurológico.

¿Quién custodia a los custodios?

No obstante la autonomía universitaria, la validación y reconocimiento de los distintos programas debe pasar periódicamente por un análisis crítico de instituciones reguladoras que garanticen el pleno cumplimiento de ciertos estándares. Estos controles de calidad son actualmente mínimos y hasta cierto punto casi sólo formales. Hasta aquí, la acreditación por ASOFAMECH ha sido hecha de un modo puramente práctico, que se ha basado simplemente en la experiencia de los docentes llamados a acreditar los distintos programas, quienes trabajan sin precisiones conceptuales previas, guías ni elementos de comparación. Aunque al interior de las Universidades la formación de posgrado es un tema en constante revisión y perfeccionamiento, no se ha dado entre estas instituciones un diálogo real respecto de las distintas visiones que legítimamente pueda haber a este respecto y menos se ha planteado la necesidad de oír opiniones de instituciones extra académicas. Una novedad sin embargo es que, por primera vez, este año la comisión acreditadora de la especialidad ha propuesto criterios para definir cuándo un determinado programa puede ser reconocido. La difusión de este documento es importante, no solo para dar transparencia al método, sino también validarlo ante la comunidad neurológica, exponerlo a la crítica y ponerlo a disposición de eventuales nuevos centros formadores.

La validación de los programas formadores debiera ser hecha basándose en el cumplimiento de requisitos mínimos. Sin embargo es evidente que debe haber una reflexión y propuestas más allá de este mínimo, que promuevan el desarrollo más completo e integral de la formación de posgrado en neurología. Mirar otros referentes es ciertamente útil en ese sentido, como por ejemplo las reflexiones y recomendaciones propuestas por centros formadores extranjeros, disponibles en la literatura (2, 3). La existencia de estos estándares no implica uniformidad, ya que los programas ofrecidos en esos países pueden mostrar gran heterogeneidad (4). Por otra parte, la acreditación permitiría, entre otras cosas, compartir recursos docentes entre los programas validados, con el fin de enriquecer la visión del alumno de posgrado, como recomiendan por ejemplo estándares europeos (2).

Las sociedades científicas

¿Qué papel deben jugar las sociedades científicas? ¿Deben participar en la docencia de posgrado directamente o simplemente ser una importante voz comunitaria que contribuya al debate, limitando su rol a la educación continua del neurólogo ya entrenado ? ¿Es conveniente que existan entrenamientos en práctica y si es así deben las sociedades participar en su regulación? ¿Cuáles son las recomendaciones mínimas para un entrenamiento en práctica? ¿Debe este sistema de formación tener exigencias menores que un programa universitario? Tema no menor es el impacto que nuestra realidad sanitaria debe tener en los contenidos y modos de estructurar la docencia de posgrado en Neurología: ¿debemos enfatizar los contenidos de importancia práctica inmediata, de choque, de batalla o vale la pena mostrar con fuerza también horizontes más lejanos? ¿qué papel deben jugar las subespecialidades neurológicas en el entrenamiento de un neurólogo general? ¿Es útil o conveniente un examen nacional de neurología? Nuestra sociedad debe contribuir con respuestas a estas y otras preguntas, entre otras muchas que requieren gran altura de miras, como p.e. el número ideal de especialistas que debe haber en nuestro país.

Existen otros aspectos, no formalmente académicos, pero que necesariamente impactan en la calidad de los programas. En mi opinión, el mayor de ellos es la dedicación exclusiva, que pasa por el siempre grave y delicado tema de los financiamientos. Siendo un aspecto tan relevante, estimo que debe haber un planteamiento de nuestra sociedad respecto de este tema y respecto de las remuneraciones, aunque sólo sirva para mostrar un ideal. El comité educativo de la Federación de Sociedades Neurológicas Europeas, por ejemplo, incluye el aspecto económico entre los temas por revisar y establece que no ha sido suficientemente considerado (5).

La maduración de una visión y propuesta de futuro requiere de tiempo. Uno de los problemas estructurales que toda sociedad científica tiene a este respecto es la natural y necesaria rotación de los responsables de distintas áreas. Para propuestas como la formación de posgrado sin embargo, debe garantizarse continuidad, sino en cuanto a las personas, al menos en los conceptos y políticas que se propongan. Y para dar coherencia y continuidad no basta con recurrir a socios con experiencia académica. La mirada debe ser distinta ya que no se trata de repetir ni sustituir a la universitaria sino complementarla y enriquecerla. Posiblemente esto pase por asignar períodos más largos a los socios elegidos para estas tareas.

El desafío de contribuir como comunidad neurológica a la formación de nuestros futuros pares para los próximos 20 años está y seguirá abierto. Es una responsabilidad no menor pero ineludible.

Referencias

1. Nogales-Gaete J, Godoy J, Eurolo J. Propuesta de criterios mínimos, para la acreditación de programas y centros para la formación de especialistas en Neurología, regulados por la Asociación de Facultades de Medicina de Chile (ASOFAMECH). Rev Chil Neuro-Psiquiat 2003; 41 (3): 213-218        [ Links ]

2. European Union for Medical Specialists. Charter on Training of Medical Specialists in the EU. Requirements for the specialty neurology. Disponible en URL: http://www.uems.be/neur-ch6.htm        [ Links ]

3. Bartos A, Kalvach P, Trost M, Erstey C, Redjak K, Popov L, et al. Postgraduate education in neurology in Central and Eastern Europe. Eur J Neurol 2001; 8: 551-558        [ Links ]

4. Bonifati DM, Scaravilli T, Leone M, De BiaSIA F, Naccarato M, Ottina M. Quality of neurology residency programmes: an Italian survey. Eur.J. Neurol. 2003; 10:301-306        [ Links ]

5. The Education Committee of the EFNS: activities and work in progress. Eur J Neurol 2003;10:205-211        [ Links ]

JAIME GODOY
Editor Asociado Neurología

 

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