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Revista chilena de neuro-psiquiatría

versión On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.39 n.1 Santiago ene. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272001000100018 

 

Rev Chil Neuro-Psiquiat 2001; 39(1): 55-56

ARTÍCULO ESPECIAL

 

Neurocirugía en Valparaíso

Neurosurgery in Valparaíso

 

Antonio Orellana

Servicio de Neurocirugía, Hospital Carlos van Buren, Universidad de Valparaíso.


La neurocirugía en nuestra región aún no cumple el medio siglo.

Sin embargo sus ya 48 años han sido un camino de miel y agraz. No es posible hablar de su historia sin relacionarla directamente con lo que fue el inicio de la especialidad en Chile, con el Instituto de Neurocirugía y fundamentalmente con el grupo de personas, asistentes del Profesor Alfonso Asenjo Gómez, que en un ya lejano octubre de 1939 crean el Servicio de Neurocirugía en el Hospital del Salvador de nuestra capital.

Se inicia así la lucha permanente por instaurar a la neurocirugía como una especialidad con independencia científica tanto de la cirugía general como de la neurología.

Su desarrollo fue rápido y en abril de 1953 se inaugura el actual Instituto de Neurocirugía e Investigaciones Cerebrales.

Al mismo tiempo que se desarrollaba la especialidad en Chile y sus éxitos no sólo retumbaban en el ambiente científico nacional, sino también internacional, el Instituto iniciaba la formación de especialistas tanto chilenos como extranjeros con el respaldo de la Facultad de Medicina de Universidad de Chile. A corto andar aparece la necesidad de extender la especialidad a centros importantes de provincias, y es así como el Dr. Mario Contreras Villalón, uno de los tres pioneros que acompañaron a Asenjo en los inicios de la neurocirugía en Chile, se traslada a nuestro puerto instalando un Servicio de Neurocirugía que se inaugura el 30 de abril de 1953 en las dependencias del ya desaparecido Hospital Dr. Enrique Deformes de Valparaíso, terrenos donde hoy se levanta nuestro Congreso Nacional.

Su primer ayudante, con quien inicia la especialidad en el puerto, fue el Dr. Juan Carlos Gómez y a ambos los secunda un estudiante de medicina, Excequiel Maldonado, quien luego de titularse, completa su formación en el Instituto, continuando posteriormente como ayudante del Dr. Contreras y alcanzando el cargo de Jefe de Servicio antes de retirarse.

En estas condiciones funciona el Servicio durante los años 1953 y 1954.

El 1 de enero de 1955 el Servicio se traslada instalándose en dependencias del Hospital Carlos van Buren de Valparaíso, cuyo Director en ese momento era el Dr. R. Palma F., lugar en el que funciona hasta hoy.

Posterior a esta fecha se inicia el largo y lento proceso de acreditar una especialidad como ésta en el seno de un hospital general, tarea dificil fundamentalmente por la complejidad de nuestros pacientes y por el carácter invasor que normalmente tiene un Servicio de Neurocirugía dentro de un hospital como éste.

En 1960 el Instituto de Neurocirugía envía su primer post-becado a una práctica controlada en provincia, correspondiéndole en esa oportunidad al Dr. Pablo Donoso, actual director del Instituto en Santiago.

Posteriormente en junio de 1963 llega el Dr. Henry Hudson Silva y en noviembre del mismo año llega el Dr. Gastón Donkaster Rodríguez (Q.E.P.D), quien permanece con nosotros hasta su muerte.

En mayo de 1964 llega al Servicio el Dr. Alfredo von Benewitz R. ex becado del profesor Asenjo que hizo un año de práctica en Concepción con el Dr. Manuel Donoso y vino a completar su segundo año en este Servicio, donde fallece a muy temprana edad.

En aquella época ya la patología neuroquirúrgica era parte del quehacer diario de este hospital y se había creado la necesidad de la atención pediátrica, por lo cual en el mismo año 1964 se crean las primeras 6 camas neuroquirúrgicas pediátricas en el ya desaparecido hospital Jean & Marie Thierry, camas que desaparecen posterior a uno de los tantos terremotos que azotaron a nuestra región.

En julio de 1965 se incorpora a nuestro servicio el Dr. Hector Valladares Asmussen, quién continúa hasta el día de hoy constituyendo uno de los pilares que han sustentado este Servicio hasta nuestros días.

No podemos dejar de referirnos en esos años a la creación de la Liga contra la Epilepsia, institución que nace del seno de nuestro Servicio, gracias al empuje y el trabajo continuo de nuestra querida y recordada colega la Dra. Amparo Arcaya, quien aún dirige esta institución, con sus ya 100 años de vida cumplidos.

Quizás debamos reconocer que tanto la década del 50 como la de los 60 fueron lentas en el desarrollo y el quehacer neuroquirúrgico en la zona, sin embargo esa lentitud nos permite hoy exacerbar la memoria rindiendo el justo tributo a aquellos que permitieron que estas ultimas 3 décadas, hayan permitido la maduración de un Servicio de provincia que no sólo permaneció en el recuerdo.

No olvidemos que en la matemática existencial el grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria, y el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido.

La década de los 70 irrumpe violentamente con la patología aneurismal y la lucha permanente por conseguir un nivel tecnológico adecuado que permita ofrecer resultados aceptables en cirugías complejas tanto vasculares como tumorales. Posteriormente a esto se inicia la lucha de una especialidad que es cara y de alta tecnología con los principios financieros de la salud en nuestro sistema, lo cual hace que las restricciones pecuniarias no sólo muestren limitaciones en la creación y materialización de nuevas tecnologías sino que también repercutan en lo que significa la oportunidad de atención de los pacientes de nuestra población a cargo.

Hoy nos encontramos con un Servicio pujante, su característica docente asistencial nos ha permitido el trabajo unido a la Universidad en lo que se refiere a recursos físicos y humanos, nos ha permitido que ASOFAMECH nos acredite como uno de los 4 centros formadores de Especialistas en Neurocirugía en Chile.

La formación de becados extranjeros nos ha permitido a su vez el contacto adecuado y la extensión de nuestros trabajos hacia otras latitudes.

El equipo que actualmente trabaja en este Servicio es homogéneo con una formación común y con diferentes capacitaciones en el extranjero, con lo que se ha logrado establecer una resolución adecuada a toda la neurocirugía general logrando cada vez una independencia mayor. El servicio cuenta con sala de neurocirugía pediátrica con manejo no sólo Neuroquirúrgico sino también pediátrico con profesional destinado a la sala y una Unidad de Pacientes Críticos, con la cual se ha logrado el monitoreo y el apoyo ventilatorio en pacientes con patologías tales como es el TEC, y el postoperatorio de patologías complejas, tanto tumorales como vasculares.

Si bien es cierto debemos reconocer un retraso tecnológico de quizás 30 años, también es cierto que nuestras proyecciones futuras están dirigidas dentro de un concepto moderno de administración, al incentivar la realización de proyectos que nos permitan avanzar tecnológicamente, reforzar nuestro trabajo con la Universidad con el fin de mantener un objetivo docente asistencial en nuestro trabajo habitual y que nos permita realizar la investigación clínica y/o básica adecuada para enfrentar a futuro la formación de un profesional neuroquirúrgico útil en el nuevo milenio, donde la cirugía tendrá que ser competencia forzada de la neuroquímica, o de la genética en la resolución de problemas que hoy día son tan nuestros.

No me cabe duda que al iniciar este nuevo milenio estamos enfrentados a desafíos tan grandes como aquellos que enfrentaron los pioneros de nuestra especialidad: debemos definir un nuevo perfil para el neurocirujano del siglo XXI; debemos desarrollar tecnología que nos permita resolver nuestra patología con el mayor beneficio, mínimas secuelas y bajo costo en un sistema que sea amplio y reconocidamente equitativo.

 

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