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Revista chilena de neuro-psiquiatría

versión On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.39 n.1 Santiago ene. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272001000100005 

 

Rev Chil Neuro-Psiquiat 2001; 39(1): 12-13

ARTÍCULO ESPECIAL

 

Psiquiatría clínica en el cambio de siglo

Clinical Psychiatry in the Turn of the Century

 

Sergio Peña y Lillo

Facultad de Medicina, Universidad de Chile.


 

Principales Avances

Lo clínico es el arte del diagnóstico y el método original de la medicina. Es bajo la mirada clínica que lo patológico se convierte en síntoma, es decir, en signo de un trastorno que está ocurriendo en la profundidad invisible del organismo y que ­en la intuición empírica del médico­ se configura como una enfermedad. En psiquiatría, por la ausencia de exámenes biológicos, lo clínico exige una particular finura en la exploración semiológica y, por lo mismo, sus avances son más lentos que en el resto de la patología somática.

Ahora ­a mi juicio­ el logro clínico más notable y significativo de la psiquiatría de los últimos cincuenta años ha sido el paulatino descubrimiento de que un gran número de síndromes, estimados clásicamente como neuróticos y psicogénicos, sólo eran formas sintomáticas de la Enfermedad Depresiva. Este hallazgo psicopatológico ­que está originando una verdadera revolución en el pronóstico de los trastornos psíquicos­ tiene una extraordinaria importancia práctica, ya que los mismos enfermos que pasaban años en costosas e inútiles psicoterapias, pueden mejorar, la mayoría de las veces, en días o semanas con la adecuada administración de fármacos antidepresivos. Es esta nueva perspectiva clínica la que ha transformado a la psiquiatría ­que fue siempre la especialidad más dudosa y controvertida de la medicina­ en la que actualmente ofrece, quizás, los más rápidos y espectaculares éxitos terapéuticos.

Proyecciones Futuras

La percepción anticipada de lo porvenir es un anhelo tan connatural como engañoso de la conciencia intencional y propositiva del hombre. No obstante, en medicina, es posible formular algunas reflexiones que, en mayor o menor grado, reflejan las tendencias virtuales de la realidad clínica actual. En este marco ­estrictamente científico­ creo que la psiquiatría del futuro se irá polarizando cada vez más hacia lo biológico corrigiendo ­de este modo­ ese Pecado Original del psicoanálisis que, al identificar lo mórbido con lo conflictivo, confundió los síntomas del enfermo con los problemas del hombre sano. Sólo superando esta herencia funesta de Freud se podrá establecer ­finalmente­ una adecuada delimitación entre el campo del uso de los fármacos y el de la psicoterapia, ambigüedad aún no resuelta y que se traduce ­entre otras vaguedades clínicas­ en la imprecisión actual de las áreas del quehacer idóneo del psicólogo y del psiquiatra. En efecto, con demasiada frecuencia, se olvida que las genuinas enfermedades ­sean psíquicas o somáticas­ no pueden sino existir en el cuerpo y en sus células vivas, y que cualquier otro uso del concepto es meramente analógico. Pienso ­por lo mismo­ que el interés patogénico se irá desplazando de lo biográfico a lo genético, ya que en las reales patologías mentales los acontecimientos previos de la vida no son la causa sino más bien la historia natural de cada enfermedad: las manifestaciones, más tempranas o más tardías, de una perturbación constitucional del cerebro o de las disposiciones innatas de la personalidad.

Esto no significa, sin embargo que las psicoterapias sean ineficaces, sino sólo que se las debe utilizar en el área restringida de las problemáticas que no implican una real patología. En el fondo, son métodos psicopedagógicos y no médicos, de nula acción en lo mórbido, pero útiles y necesarias, en cambio, en la corrección de conflictos psicotraumáticos o existenciales del hombre sano. Es por lo mismo que creo que serán con el tiempo cada vez más utilizadas, debido a las condiciones "estresantes" y "neurotizadoras" de la cultura exitista y competitiva de nuestra sociedad actual. Pienso ­eso sí­ que el acento de estas "psicoterapias" se irá desplazando desde lo psicológico a lo espiritual, dada la situación de crisis de una humanidad que busca ­y necesita con urgencia encontrar­ nuevos valores éticos y trascendentes que le den un sentido más hondo de la vida y un significado a su propia existencia.

Situación Nacional Actual

Mi visión ­finalmente­ de lo propiamente clínico en nuestra psiquiatría actual no es buena y más bien decepcionante. Así, pienso que la formación de las nuevas generaciones de psiquiatras es pobre, tanto en lo semiológico como en el conocimiento de las psicosis y aun de la neurología, experiencias clínicas necesarias para efectuar un correcto diagnóstico diferencial.

En realidad, resulta alarmante el ver cómo numerosos especialistas jóvenes prefieren el camino fácil de las psicoterapias menores que ofrecen cientos de libros, al rigor del ejercicio clínico y de la disciplina diagnóstica, hoy día peligrosamente banalizada por algunas corrientes norteamericanas, que parecieran no diferenciar los conceptos estadísticos de los de la nosología. Dígase lo que se diga, el diagnóstico es el propósito esencial y definitorio del acto médico y, sin él, la psiquiatría se desvanece y se convierte en una mera curiosidad intelectual o una especulación filosófica sobre las enfermedades mentales, por completo ajena ya no sólo a la clínica, sino que a la medicina.

 

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