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Revista chilena de obstetricia y ginecología

On-line version ISSN 0717-7526

Rev. chil. obstet. ginecol. vol.79 no.1 Santiago  2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75262014000100006 

Trabajos Originales

 

Antecedente de agresión sexual y su asociación con conductas de riesgo en adolescentes consultantes en un centro de atención en salud sexual y reproductiva

 

Electra González A.1a, Paulina Troncoso E.1, Temístocles Molina G.1b, Vania Martínez N.1

1Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente (CEMERA), Facultad de Medicina, Universidad de Chile.
aAsistente Social, MSc in Population Research.
bBioestadístico, Magíster en Bioestadística.


RESUMEN

Antecedentes: La mayoría de los programas de salud reproductiva en Chile operan bajo la premisa de que todas las mujeres y en especial las adolescentes están o han estado comprometidas en relaciones sexuales consensuales, y no consideran que muchas de ellas pueden ser sobrevivientes de agresión sexual y pueden presentar necesidades diferentes en salud sexual y reproductiva. Objetivo: Examinar cuáles conductas de riesgo y variables sociodemográficas y familiares están asociadas al antecedente de agresión sexual en adolescentes consultantes en un centro de atención en salud sexual y reproductiva. Método: Estudio analítico de corte transversal. La información fue recolectada en la primera consulta a 3.064 adolescentes mujeres entre 12 y 19 años, atendidas en un centro de salud sexual y reproductiva en el período 2003-2010. Se usó regresión logística para identificar los factores asociados a la agresión sexual. Resultados: Un 22,7% reportó antecedente de agresión sexual. Las conductas de riesgo asociadas al antecedente de agresión sexual fueron: inicio de la actividad sexual bajo coerción o bajo efectos del alcohol, mayor número de relaciones afectivas y parejas sexuales, menor edad al inicio de la actividad sexual, menor promedio de notas, mayor consumo de cigarrillo, de alcohol y drogas, y menor edad al inicio del consumo de drogas. Conclusión: El antecedente de agresión sexual deja a las mujeres expuestas a riesgos en la salud sexual y reproductiva, por lo que los equipos de salud debieran ser capaces de detectar estas problemáticas para poder intervenir en forma adecuada y eficaz.

PALABRAS CLAVE: Agresión sexual, adolescencia, variables sociales, conductas de riesgo, programas de salud reproductiva


SUMMARY

Background: Most of reproductive health programs in Chile operate under the premise that women and adolescent girls in particular, are or have been engaged in consensual sex and do not consider that many of them may be survivors of sexual abuse, and may have different needs in sexual and reproductive health. Objective: Determine which risk behaviors and familial variables are associated with sexual aggression history in adolescents consulting at sexual and reproductive health center. Method: Cross-sectional analytical study. The information was gathered from a structured interview applied in the first consultation to 3,064 adolescent girls between 12 and 19 years, who attended a sexual and reproductive health centre for the period 2003-2010. Logistic regression was used to identify factors associated with sexual assault. Results: A 22.7% reported sexual assault history. Risk behaviors associated with sexual aggression were: onset of sexual activity forced or under influence of alcohol, as many relationships and sexual partners, younger age at onset of sexual activity, lower grade point average, cigarette smoking, alcohol and drug use and younger age at onset of drug use. Conclusion: A history of sexual aggression leaves women at risk for sexual and reproductive health, so health teams should be able to detect these problems in order to intervene appropriately and effectively.

KEY WORDS: Sexual assault, teenagers, social variables, risk behaviors, reproductive health programs


 

INTRODUCCIÓN

En Chile, hasta ahora, la mayoría de los programas de salud sexual y reproductiva operan bajo la premisa de que todas las mujeres y en especial las mujeres adolescentes están o han estado comprometidas en relaciones sexuales consensuales, sin consideran que muchas de ellas pueden ser víctimas de abuso sexual y presentar necesidades diferentes en salud sexual y reproductiva. La agresión sexual es un evento traumático que afecta, de manera transversal, a las víctimas de todos los niveles socioeconómicos y donde el perpetrador generalmente es un hombre y las víctimas son mujeres en la etapa más vulnerable como es la niñez y la adolescencia (1-4).

En Latinoamérica se reporta que en un 12% el inicio sexual es en menores de 14 años, y entre un 15 a un 30% el inicio sexual es bajo coerción (5). En Chile, durante el año 2010 se reportaron 6.956 denuncias por agresiones sexuales, de éstas 5.444 afectaron a mujeres y 1.512 a hombres, concentrándose en la Región Metropolitana el mayor número de denuncias, con 1.139 por violación y 2.311 por abuso sexual; las edades más vulnerables fueron entre 5 y 14 años (6). Un estudio previo mostró que el 22,7% de adolescentes consultantes en Cemera reportaron agresiones sexual y el promedio de edad en que ocurrió este evento fue 10,1 años (7).

En el marco de la Conferencia del Cairo de 1994, Chile se comprometió, como país firmante, a proteger, garantizar y promover el ejercicio de derechos en material de salud sexual y reproductiva, y a impulsar políticas públicas destinadas a eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres, adolescentes y niñas. La salud sexual incorpora el normal desarrollo y la satisfacción de necesidades humanas básicas, como contacto, intimidad, expresión de emociones y placer; esta dimensión del desarrollo se quiebra con la agresión sexual, al distorsionarse la percepción de la propia sexualidad (8).

Si bien se describe que la mayoría de los traumas son en la esfera psicológica (9-12), es importante considerar que las mujeres que han sufrido agresión sexual tienen además necesidades en salud, y en especial en salud sexual y reproductiva diferentes a aquellas que no han sido víctimas de agresión sexual, y los servicios de salud deberían estar acordes con estas necesidades.

Los efectos de la agresión sexual infantil en la salud sexual y reproductiva de las mujeres que la han sufrido, son múltiples y afectarán su vida sexual, social y familiar, a corto y a largo plazo. Las víctimas de agresión sexual, en particular, las que han sufrido incesto, presentan serias disfunciones en el área de su sexualidad como: mayores niveles de ansiedad en la vida sexual, culpa por su vida sexual y una gran insatisfacción en sus relaciones sexuales cuando se comparan con mujeres sin antecedente de abuso sexual infantil (10,13). Inhabilidad para relajarse y disfrutar la actividad sexual, abstinencia sexual y otras disfunciones sexuales están presentes en estas mujeres. Ellas experimentan menos orgasmos, y obtienen una baja satisfacción de sus parejas sexuales, sintiéndose menos satisfechas de la calidad de las relaciones que establecen con los varones (14,15).

Por otro lado, se describe que reportan más comportamientos sexuales riesgosos en esta esfera como inicio sexual más temprano, actividad sexual no protegida, más parejas sexuales (16-19), involucramiento en comercio sexual y/o prostitución (20-23), aumento del riesgo de infecciones de transmisión sexual (ITS), entre ellas el VIH-SIDA (10,24-26), y el embarazo producto de violación son otras de las graves consecuencias reportadas de las agresiones sexuales (27-30).

La literatura muestra también una fuerte asociación entre agresión sexual y otros comportamientos de riesgo en la adolescencia como abuso de alcohol y drogas comparadas con aquellas que no sufrieron esta experiencia (31,32). Sin embargo, también se ha encontrado que hay factores familiares asociados a la agresión sexual tales como desventajas sociales, malas relaciones entre padres e hijos, inestabilidad familiar, no crianza por ambos padres, entre otros (33). Finalmente otro impacto que es importante considerar es la alta vulnerabilidad de estas mujeres para ser víctimas nuevamente de agresión sexual (34). No hay estudios realizados en Chile que muestren la asociación entre antecedente de agresión sexual y posteriores conductas de riesgo en adolescentes consultantes en salud sexual y reproductiva.

El objetivo de este estudio fue determinar los comportamientos de riesgo y los factores socio-demográficos y familiares que están asociados al antecedente de agresión sexual, en adolescentes consultantes en un centro de atención de salud sexual y reproductiva.

PACIENTES Y MÉTODO

Diseño de estudio transversal analítico, que analizó tanto comportamientos de riesgo como variables sociodemográficas y familiares previamente identificados en la literatura internacional, como asociados al antecedente de agresión sexual en una población de adolescentes mujeres. La población del estudio fueron adolescentes mujeres que consultaron en un centro de salud sexual y reproductiva (CEMERA) entre enero de 2003 y diciembre de 2010. CEMERA es el primer y más importante centro de salud sexual y reproductiva situado en la Región Metropolitana, que provee atención integral y confidencial para adolescentes de nivel socioeconómico medio y bajo por parte de un equipo multiprofesional altamente especializados en la atención de adolescentes.

Los datos se obtuvieron desde la ficha clínica que aplicó la investigadora principal al ingreso de cada adolescente. A todas las adolescentes se les solicitó permiso explícito para utilizar los datos, asegurando el resguardo de la confidencialidad y anonimato de los datos. Lo anterior fue formalizado mediante firma del consentimiento informado especialmente diseñado para estos efectos. No se condicionó la atención a la participación en el estudio. Los datos fueron traspasados a una base de datos omitiendo nombres, número de ficha, domicilio, rol único nacional (RUN), o cualquier antecedente que pudieran identificar a las adolescentes del estudio. El acceso a la base de datos solo fue permitido a los investigadores que participaron en la investigación.

A todas las adolescentes que reportaron antecedente de abuso sexual, se les ofreció atención en salud mental en CEMERA sin costo, como también apoyo y orientación en el proceso de denuncia cuando esta no había sido realizada. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Seres Humanos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Se definió agresión sexual de acuerdo a la definición del Código Penal de Chile (35). Se compararon dos grupos: adolescentes que reportaron haber tenido cualquier agresión sexual (casos) con aquellas que no habían tenido agresión sexual (controles).

Los comportamientos de riesgo analizados fueron: edad de inicio de la actividad sexual voluntaria, actividad sexual no protegida (no uso de anticonceptivo), número de relaciones afectivas, número de parejas sexuales, tipo de relación con la pareja que inician actividad sexual, razones del inicio sexual, tiempo entre inicio de la relación de pareja e inicio sexual, consumo de tabaco, edad de inicio de consumo de tabaco, consumo de alcohol, edad de inicio de consumo de alcohol, consumo de drogas, edad de inicio de consumo de drogas, rendimiento escolar (promedio de notas del último año cursado), repitencia escolar (sí/no).

Las variables sociodemográficas y familiares analizadas fueron: edad a la entrevista, actividad, escolaridad, participación social, afiliación religiosa, filiación (vínculo legal entre padres-hijos, matrimonial y no matrimonial), tamaño familia (número de hijos), orden de nacimiento, responsable de la supervisión, tipo de permiso, tipo de sanción al quebrantamiento de las normas familiares (grave, moderada y sin sanción), con quién conversa temas de sexualidad, escolaridad paterna y materna (años de escolaridad cursados), APGAR familiar, calidad de la relación con los padres (definida por auto reporte como buena, regular, mala), comunicación familiar (definida por auto reporte como buena, regular, mala)

Los resultados para las variables medidas en escala numérica, fueron expresados como valores promedios y porcentajes para las medidas en escala nominal. Se realizaron análisis uni y bivariado aplicándose las pruebas estadísticas Test Chi2 y Test de Mann-Whitney. Un primer análisis bivariado consistió en analizar los comportamientos de riesgo asociados a la agresión sexual (edad del inicio de la actividad sexual, número de parejas sexuales, actividad sexual no protegida, consumo de alcohol, tabaco y drogas). Luego se analizó las variables familiares asociadas a la agresión sexual en ambos grupos. Posteriormente se aplicó el método de selección de variables Backward a dos modelos de regresión logística múltiple, uno para identificar los comportamientos de riesgo asociados a la agresión sexual y otro para identificar aquellas variables familiares asociadas a la agresión sexual. Para este análisis se incluyeron en los dos modelos variables que en el análisis bivariado tuvieron un valor p≤0,20 (36). Para evaluar la bondad del ajuste de los modelos se utilizó la prueba de Hosmer y Lemeshow (36).

RESULTADOS

El estudio comprende a 3.064 adolescentes mujeres entre 12 y 19 años. Un 22,7% reportó antecedente de agresión sexual. La edad promedio a la entrevista fue de 15,8 años, edad promedio a la agresión sexual fue 10,1 años, el 98,6% son estudiantes con un promedio de 10,3 años de escolaridad.

El análisis bivariado mostró que los comportamientos de riesgo asociados al antecedente de agresión sexual fueron: mayor número de parejas afectivas, mayor número de parejas sexuales, inicio sexual fue con pareja ocasional, o bajo coerción o bajo efectos del alcohol, consumo de tabaco, consumo de alcohol, consumo de drogas (Tabla I). Se asoció a la agresión sexual: la menor edad de inicio sexual, el menor tiempo de relación de pareja al inicio de la actividad sexual, la menor edad al inicio del consumo de drogas (Tabla II). Actividad sexual no protegida no fue asociada al antecedente de agresión sexual.

Tabla I
CONDUCTAS DE RIESGO PARA ADOLESCENTES CON Y SIN ANTECEDENTE DE AGRESIÓN SEXUAL
 
 

1Pololo: chilenismo que significa una relación de pareja sin un compromiso mayor. 2Andante: chilenismo que significa una relación de pareja sin compromiso

Tabla II
VARIABLES PERSONALES Y FAMILIARES Y COMPORTAMIENTOS DE RIESGO PARA ADOLESCENTES CON Y SIN ANTECEDENTE DE AGRESIÓN SEXUAL (MEDIANAS)
 
 
Me: mediana. RI: Percentil 75 - Percentil 25.

Las variables sociodemográficas y familiares categóricas asociadas al antecedente de agresión sexual fueron: no estudia, repitencia escolar, sin religión, filiación no matrimonial, mayor número de hermanos, supervisión por otros, permisos sin restricción durante la semana, permisos restringidos los fines de semana, sanción grave al quebrantamiento de las normas familiares, no conversa con nadie los temas de sexualidad, mala comunicación familiar, mala relación con los padres, que el padre sea trabajador no calificado y menor escolaridad, menor promedio de notas de la adolescente, y menor escolaridad de la madre dentro de las variables continuas (Tabla III).

Tabla III
VARIABLES SOCIODEMOGRÁFICAS Y FAMILIARES PARA ADOLESCENTES CON Y SIN ANTECEDENTE DE AGRESIÓN SEXUAL

 
 

En el modelo de regresión logística múltiple para los comportamientos de riesgo, resultaron significativas para las siguientes variables: por un año de aumento en el tiempo de relación de pareja al inicio de actividad sexual, la posibilidad de tener el antecedente disminuye un 2%; por un año de aumento en la edad inicio actividad sexual, la posibilidad de tener el antecedente disminuye un 15%; cuando la razón de inicio de actividad sexual es forzada o por alcohol, la posibilidad de la adolescente de tener el antecedente de agresión sexual aumenta 1,01 veces, controladas por las restantes variables. La calidad del ajuste resultó con un p=20 (prueba de Hosmer y Lemeshow36) (Tabla IV).

Tabla IV
AJUSTE DE MODELO DE REGRESIÓN LOGÍSTICA PARA LAS VARIABLES COMPORTAMIENTOS DE RIESGO Y ANTECEDENTE DE AGRESIÓN SEXUAL

 

En el modelo de regresión logística para las variables sociodemográficas y familiares (Tabla V), resultaron significativas las siguientes variables que aumentan la posibilidad de la adolescente de tener el antecedente de agresión sexual: relación familiar mala o regular, permiso en la semana sin restricción, permiso en fin de semana sin restricción, trabajo no calificado del padre, no conversa con nadie sobre sexualidad y supervisión en sexualidad por otras personas; mientras que a mayor escolaridad de la adolescente y de su madre reducen la probabilidad de tener el antecedente de agresión sexual. La calidad del ajuste según la Prueba de Hosmer y Lemeshow resultó con un p=0,78 (36).

Tabla V
AJUSTE DE MODELO REGRESIÓN LOGÍSTICA PARA VARIABLES SOCIODEMOGRÁFICAS Y FAMILIARES Y ANTECEDENTE DE AGRESIÓN SEXUAL

 

DISCUSIÓN

El objetivo de este estudio fue investigar los comportamientos de riesgo y los factores sociodemográficos y familiares asociados al antecedente de una agresión sexual en una población adolescente femenina que consulta por salud sexual y reproductiva, como también los factores sociodemográficos y familiares asociados a la agresión sexual.

Concordante con lo reportado en otros estudios (16-19), las adolescentes de este estudio que refirieron antecedente de agresión sexual presentaron comportamientos sexuales de riesgo tales como inicio sexual más temprano, mayor número de parejas sexuales, inicio sexual en un contexto de pareja ocasional, bajo coerción o bajo efectos del alcohol, como también menor tiempo entre el inicio de la relación de pareja y el inicio sexual. Sin embargo, contrario a lo reportado por otros estudios (16,18), este estudio no logró mostrar asociación entre actividad sexual no protegida y agresión sexual.

Concordante también con la literatura (31,32), este estudio mostró asociación entre la agresión sexual y consumo de alcohol, consumo de drogas e inicio precoz del consumo de drogas. Pero además mostró asociación entre agresión sexual y consumo de tabaco, lo que no ha sido reportado en otros estudios (31,32).

Debido a que el promedio de edad a la agresión fue 10,3 años, y el promedio de edad de inicio del consumo de tabaco, alcohol y drogas, y actividad sexual fue posterior (14 y 15 años), estos comportamientos pueden estar asociados directamente al abuso sexual.

Concordante con la literatura (33), este estudio también mostró asociación entre factores familiares adversos como malas relaciones entre padres e hija, deficiente comunicación entre padres e hija, especialmente en los temas de sexualidad, inestabilidad familiar, no crianza por ambos padres, deficiente supervisión parental, y el antecedente de agresión sexual. No está claro si estos antecedentes familiares adversos estaban presentes antes que el evento de la agresión sexual ocurriera.

Este estudio muestra un alto porcentaje (22,7%) de antecedente de agresión sexual en adolescentes de nivel socioeconómico medio-bajo de sectores urbanos, que consultaron en un centro especializado en la atención de salud sexual y reproductiva para adolescentes. Este antecedente se asocia a conductas que aumentan el riesgo de enfermedades, afecta los vínculos de pareja y aumenta el consumo de substancias.

Es esencial que los profesionales de salud aprendan a identificar conductas de riesgo que llevan a la sospecha de agresión sexual, a la vez que estén capacitados para intervenir apropiadamente a las pacientes que develen el antecedente. Estas conductas se pueden extender más allá de la etapa de la adolescencia. Los esfuerzos de las políticas públicas debieran principalmente estar orientados a fortalecer programas de prevención primaria del abuso sexual, lo que contribuiría a disminuir las traumáticas y costosas consecuencias para las víctimas.

Este estudio tiene limitaciones ya que sus resultados pueden no ser aplicables a la población adolescente femenina de otros estratos socioeconómicos o de sectores rurales.

CONCLUSIÓN

El antecedente de agresión sexual en adolescentes mujeres se asocia a conductas tales como inicio sexual temprano, actividad sexual no protegida, mayor número de parejas sexuales, embarazos producto de violación, e ITS. Los profesionales de salud, en especial, salud sexual y reproductiva, debieran estar capacitados para detectar este antecedente y así intervenir en forma adecuada y eficaz.

 

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